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2012: EL CINE QUE VIMOS EN LEÓN

31 diciembre 2012

Comparto como cada año una mirada fugaz al cine que nos llegó durante el año, tanto en las salas como a través de otros medios, cada vez más importantes dada la enorme cantidad de películas que se producen, en contraste con el peso que le dan las empresas exhibidoras al asunto de la taquilla: por ejemplo, la Muestra Internacional de Cine no se proyectó en ninguna cadena comercial.
Se entiende que se trata de un negocio y qué bueno que así sea, pero el giro también invita a una mayor promoción cultural. El que siguió llegando y exhibiéndose bien fue el Tour de Cine Francés, en cuya programación destacó Metal y hueso de Jacques Audiard. Vamos a dar un repaso a las cintas que hicieron una parada en nuestra ciudad de una manera o de otra, y que podrán quedarse en la memoria.
De las 210 películas estrenadas en cartelera aproximadamente, un promedio de 4 por semana, he aquí las que más me gustaron:

a) De cómo la política y la obsesión por el poder se robó la posibilidad de creer:
 Poder y traición (The Ides of March) de George Clooney.
 J. Edgar de Clint Eastwood.
 Mentiras mortales (Arbitrage) de Nicholas Jarecki.
 Argo de Ben Affleck.

b) De cómo los espías sobreviven incluso a sí mismos:
 007- Operación Skyfall de Sam Mendes.
 Al filo de la mentira (The Debt) de John Madden.
 Secreto de estado (Secret Défense) de Philippe Haim.
 Asesino del futuro (Looper) de Rian Johnson.
 El espía que sabía demasiado (Tinker Tailor Soldier Spy) de Tomas Alfredson.
 Agentes secretos (Haywire) de Steven Soderbergh.

c) De cómo el cine sigue creando mitologías:
 La invención de Hugo Cabret de Martin Scorsese.
 Mi semana con Marilyn de Simon Curtis.
 El artista de Michel Hazanavicius.

d) De cómo el documental nos transporta por mundos fantásticamente reales:
 La cueva de los sueños olvidados de Werner Herzog
 Chemical Brothers, Don´t Think de Adam Smith.
 Chimpancés de Alastair Fothergill.

e) De cómo el miedo forma parte de nuestra naturaleza, sobre todo cuando viene de otros mundos o de lo más recóndito del ADN:
 La dama de negro de James Watkins.
 Monstruos, zona infectada de Gareth Edwards.
 Prometeo de Ridley Scott.
 Batman: El caballero de la noche de Christopher Nolan
 La cabaña del terror (The Cabin in the Woods) de Drew Goddard.

f) De cómo en las relaciones familiares se pueden encontrar o extraviar las respuestas:
 Los descendientes de Alexander Payne.
 Pérdida de la inocencia de David Shwimmer
 Tenemos que hablar de Kevin de Lynne Ramsay.
 En un mundo mejor (Hævnen) de Susanne Bier.
 Cuando duele el corazón (Beautiful Boy) de Shawn Ku.
 ¿Sabes quién viene? (Carnage) de Roman Polanski.
 Después de Lucía de Michel Franco.

g) De cómo la soledad no siempre es buena compañía:
 Shame: Deseos culpables de Steve McQueen.
 Drive, el escape de Nicolas Winding Refn.

h) De cómo la amistad te puede salvar el pellejo:
 Caballo de guerra de Steven Spielberg.
 Amigos de Olivier Nakache y Éric Toledano.
 50/50 de Jonathan Levine.
 Los vengadores de Joss Whedon.
 El exótico hotel Marigold de John Madden.
 El Hobbit: Un viaje inesperado de Peter Jackson.

i) De cómo la salvación es para quien la trabaja:
 Lo imposible de Juan Antonio Bayona.
 Una gran esperanza (Big Miracle) de Ken Kwapis.
 Una aventura extraordinaria (Life of Pi) de Ang Lee
 Juegos del hambre de Gary Ross.

j) De cómo la animación sigue abriendo posibilidades narrativas:
 Piratas! Una loca aventura de Peter Lord.
 Paranorman de Chris Butler y Sam Fell
 Frankenweenie de Tim Burton
 Ralph- El demoledor de Rich Moore.
 Valiente de Mark Andrews.

k) De cómo el amor es un campo insondable extraviado en el tiempo:
 Eternamente comprometidos de Nicholas Stoller.
 Amor imposible (Salmon Fishing in the Yemen) de Lasse Hallstrom.
 Triste canción de amor (Take This Waltz) de Sarah Polley
 De Roma con amor de Woody Allen

De las disponibles en renta o compra en la ciudad, 15 filmes que no hay que perderse y que por fortuna, están al alcance de la mano:
 Un método peligroso de David Cronenberg.
 Una separación de Asghar Farhadi
 El listón blanco de Michael Haneke.
 La leyenda del Tío Boonmee de Apichatpong Weerasethakul.
 Arrietty y el mundo de los diminutos de Hiromasa Yonebayashi.
 De hombres y de dioses de Xavier Beauvois.
 Senna de Asif Kapadia.
 Man on Wire: La gran hazaña de John Marsh
 Cine socialismo de Jean-Luc Godard.
 A la orilla del río (London River) de Rachid Bouchareb.
 Exit Through the Gift Shop de Bansky.
 El caballo de dos piernas de Samira Makhmalbaf.
 Sal y pimienta de Fatih Akin.
 Aún sigo aquí de Casey Affleck.
 Habemus Papam de Nanni Moretti.

Feliz año. Que haya mucho y buen cine.

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS Y COMO SI NADA: LOS DISCOS DE 1962

29 diciembre 2012

Seguimos adentrándonos en la década donde las estructuras sociales y políticas se movilizaron de manera radical; sucedió de manera similar con la música popular, cuyo alcance mediático se ampliaba notablemente y mucha gente, sobre todo los jóvenes, eran testigos de cómo los géneros se mezclaban para producir innovadoras propuestas auditivas, con fuertes resonancias en otros ámbitos de la vida cotidiana. Un año en el que se inventó el audio cassette y el primer videojuego para computadora. Un brevísimo repaso a los discos que cumplen cincuenta años.

EL SALÓN DE BAILE ENTRE LAS OLAS Y EL AROMA A CAMPO: FOLK, SURF Y ROCK ’N’ ROLL
Un joven recién desempacado de Duluth, Minnesota, bautizado como Robert Allen Zimmerman (1941), llegó al Greenwich Village en Nueva York: se presentó con un álbum titulado como su sobrenombre: Bob Dylan; quizá sin todavía saberlo, marcó el inicio para cambiar en un futuro cercano el rumbo de la música popular. Cargaba con una larga tradición folk, particularmente de su mentor Woody Guthrie, de quien apareció Woody Guthrie Sings Folk Songs; en este ámbito un trío llamado Peter, Paul & Mary, mundialmente conocido poco después, produjo disco ídem, y el influyente The Kingston Trio, grupo que amplió los márgenes de audiencia del género, nos regaló The College Concert, grabado en vivo en la UCLA.
Dick Dale & His Del-Tones se treparon a la cresta de la ola con su Surfer´s Choice, un disco de enorme trascendencia para la expansión de la guitarra y para la consolidación del género Surf, en el que se desarrollaron de manera especial los Beach Boys, quienes debutaron con Surfin´Safari. Una de las bandas pioneras del rock de garaje, The Wailers, cooperaron con el notable The Fabulous Wailers At the Castle, uno de los principales álbumes en vivo de la historia que los mostró con toda su energía y capacidad para transpirar ritmos y estilos. Sin ser su mejor disco, Elvis Presley mantuvo presencia vendedora con Pot Luck.

JAZZ: DE LA RECUPERACIÓN DEL ORIGEN HACIA LA INNOVACIÓN DE LAS FORMAS
El gran John Coltrane se despachó con el apacible Ballads; Coltrane, en formato de cuarteto con alineación de ensueño, y Bye Bye Blackbird, de solo dos monumentales cortes, además de las correspondientes entregas en vivo, como para aprovechar al máximo los pocos años que estuvo en activo dada su prematura muerte. Por su parte, el imprescindible Duke Ellington anduvo muy sociable y activo: para muestra, ahí están Money Jungle, The Duke, Featuring Paul Gonsalves, Duke Ellington Meets Coleman Hawkins y, justamente, Duke Ellington and John Coltrane.
Dexter Gordon grabó Go con la solidez acostumbrada desde su saxofón tenor; Jackie McLean nos mandó su mensaje libertario con el brillante Let Freedom Ring y Charles Mingus se daba una vueltecita por estos lares con su Tijuana Moods, además de producir el festivo Oh Yeah. El guitarrista Wes Montgomery ofreció Full House, una de sus principales obras, y el coloso del saxofón Sonny Rollins tendió nexos con Bridge; Stan Getz & Charlie Byrd revisitaron sonidos cariocas con Jazz Samba y Herbie Hancock debutaba con el sorprendentemente maduro Takin’ Off.
Dave BrubeckChet Baker nos avisó que seguía con todo dándole a la trompeta con Chet is Back y Somewhere Over the Rainbow. También derrochando sensibilidad a través de la trompeta, el Jazz Messenger Freddie Hubbard nos compartió, por partida doble, Hub-Tones y The Artsitry of Freddie Hubbard, enclavado en el Hard Bop, mientras que con los sonidos del Mississipi, Mose Allison contribuyó con I Don´t Worry About a Thing y Oscar Peterson, junto a su trío, firmó el clásico Night Train, dedicado a su padre. Otros gigantes del piano: Thelonious Monk, nos invitaba a soñar rítmicamente junto a su cuarteto con Monk´s Dream y Bill Evans le dio vida a Moon Beams, How My Heart Sings!, Undercurrent, junto a Jim Hall, e Interplay, cuatro obras a la altura de su ya reconocido creador.

DESDE EL ALMA
Ray Charles presentó su particular versión de clásicos del folk y del country en Modern Sounds in Country and Western Music, mientras que Ray Price desentrañaba las tristezas al caer el sol con Night Life y Howlin’ Wolf hacía lo propio con álbum homónimo salpicado de referencias sexuales. Booker T & The MG´s hicieron su triunfal presentación con Green Onions, obra instrumental representativa de los tiempos que corrían con el órgano como epicentro armónico. Roy Orbison continuaba visitando estados de ánimo en Crying y Allan Sherman debutó con My Son, The Folk Singer en tono paródico.
Al tiempo que la gran cantante country Patsy Cline presentó el ahora clásico Sentimenatlly Yours un año antes de su muerte, Ella Fitzgerald propuso un par de discos: Ella Swings Gently With Nelson y Rhythm Is Our Business, como para dejar claro el terreno propio. En el campo de la música para películas, recordamos la partitura de Maurice Jarre que acompañó a Lawrence of Arabia, la de Alfred Newman para How the West Was Won y la de Elmer Bernstein que hizo lo propio con To Kill a Mockingbird. El recientemente fallecido Dave Brubeck repasó West Side Story y firmó el espléndido y aventurero Countdown: Time in Outer Space, cuyo título ahora cobra un nuevo significado.

SIMULACIONES

17 diciembre 2012

ArgoCuando los objetivos planteados no pueden ser alcanzados con lo que se cuenta, cabe la posibilidad de alterar la percepción de la realidad para, creativamente y a través de medios no convencionales y riesgosos, lograr lo que uno se propone: inventarse otra personalidad, fingir ser quien no se es o llevar a cabo acciones que únicamente existen en el mundo de las apariencias, pero que de pronto pueden desplazar a lo auténtico para posicionarse como la verdad aceptada por los involucrados, aunque después se puedan sentir engañados. Un par de películas al respecto en cartelera o en los videoclubes.

ARGO: SIMULACIÓN SALVADORA
Coproducida por George Clooney, basada en el artículo de Joshuah Bearman con guion de Chris Terrio y dirigida con pericia por Ben Affleck, con base en el suceso real a través del cual se logró liberar a seis diplomáticos de la embajada norteamericana durante la crisis de los rehenes con Irán entre 1979 y 1980, Argo (EU, 12) es una mirada satírica a uno de las aristas de Hollywood, con toda su heterogeneidad, y a la manera en la que las decisiones políticas pueden tomarse al filo de la navaja, entre la tentación del uso de la fuerza bruta y el riesgo de emplear alternativas poco usuales, a la manera de Escándalo en la Casa Blanca (Wag the Dog, 97), realizada por Barry Levinson y coescrita por David Mamet.
Con un distinguible equilibrio entre drama, humor, acción y tensión, el director de Desapareció una noche (07) y Atracción peligrosa (10) muestra notable capacidad para la dirección de actores y para la articulación de secuencias, como se muestra en las entrevistas en paralelo que ofrece el grupo radical iraní y los actores de la falsa película que sirve como mascarada para poder sacar a los empleados de la Embajada, escondidos en la casa del embajador canadiense. Quizá se extraña una mayor referencia a los otros rehenes, en el entendido de que no eran el centro de la trama, y a la situación tensa que se generó en aquellos meses, bien recordados por los famosos moños amarillos.
Cierto es que la contextualización del conflicto en general se clarifica con suficiente amplitud para entender la situación de los protagonistas, así como la búsqueda de opciones por parte del aparato gubernamental estadounidense: la decisión más descabellada terminó siendo la elegida no por ser la mejor, sino la menos mala. La combinación de pietaje real, sobre todo en los créditos finales, con el desarrollo representado de los acontecimientos, consigue imbuirnos en la trama y navegar entre realidad y ficción dentro y fuera de la propia estructura del filme, a lo que colabora la precisa fotografía retro de Rodrigo Prieto.
John Goodman y Alan Arkin le ponen la cuota de humor como los personajes de Hollywood que apoyan la falsa realización del film con la influencia de La guerra de las galaxias, mientras que Bryan Cranston (el profe transformado de Breaking Bad) resuelve con solvencia los momentos de farsa (“es como hablar con los viejitos de los Muppets”) y los de resolución expedita de problemas. El propio director interpreta con sobriedad al agente Tony Mendez, condecorado por Clinton años después, y el resto del elenco cumple con sus respectivos papeles, tanto los asignados por la película como los asumidos por el engaño para poder escapar.
Aunque se trata de la recreación de un hecho real, el filme le pone una bienvenida tensión constante, no milimétricamente apegada, al curso de los acontecimientos, con escapatorias por un pelo y soluciones de último segundo: la habilidad aquí reside en que aunque uno ya sabe el desenlace, la angustia es inevitable y acabamos envueltos en todo el proceso de la huida, entre el acoso del gobierno iraní y el cambio de señales de los norteamericanos, acompañada por el estupendo score de Alexandre Desplat, acaso el compositor para cine más importante del momento (nada más este año sumó nueve filmes a su trayectoria). Una película redonda que juega con emociones diversas y con la relación entre realidad y ficción desde múltiples dimensiones.

ALBERT NOBBS: SIMULACIÓN DE GÉNERO

Basada en la historia de George Moore y con guion coescrito por el gran John Banville junto a la propia Glenn Close, quien sostiene al filme con su impecable actuación de una mujer disfrazada de hombre para poder trabajar en un elegante hotel de la Irlanda del siglo XIX, La increíble historia de Albert Nobbs (GB-Irlanda-Francia-EU, 11) es una correctamente producida y realizada puesta en imágenes, por momentos esquemática, de las vicisitudes de un microcosmos que reproduce los esquemas de género prevalecientes en la sociedad de la época.
Dirigida por el director predominantemente televisivo Rodrigo García (Con tan solo mirarla, 99; Madre e hija, 09), la cinta va cocinando con tiento las relaciones entre los personajes y sus motivaciones, entre un cuidado diseño de arte y una sólida interpretación de apoyo cortesía de Janet McTeer. Al final queda una sensación de cierta precipitación en la forma de resolver los conflictos planteados, entre los que se involucra, faltaba más, el amor y la codicia, el control y el deseo de libertad.

BIENVENIDO JEFE

10 diciembre 2012

Su música trasciende ámbitos para convertirse en manifiestos políticos, crónicas sociales y toma de posturas; aunque ya no tenga nada que demostrar, cada concierto se convierte en una declaración de principios artísticos e ideológicos. Revisita géneros como el folk, el country, el rock’n’roll y el blues, con un toque de épica urbana, intimidad absorbente y una sensación de perfeccionismo constante, visible en las composiciones e instrumentaciones precisas. Sus letras recogen microhistorias de seres al margen o bien arengan para mirar hacia delante, críticamente: siempre al pendiente de los sucesos que marcan nuestra época, para celebrarlos o develarlos.
Es una de las figuras capitales en la historia del rock y mantiene la cada vez menos frecuente capacidad de ser reconocido por los grandes públicos y también por la crítica más exigente; el respeto que infunde entre colegas se manifiesta en diversas celebraciones y festivales musicales. Es The Boss, como bien lo apodan, por la manera en la que contagia energía y determinación y por cómo ha aprovechado su poder de convocatoria, sin olvidar de dónde viene, para expresar sus posturas frente a la sociedad: entiende el papel comprometido que desempeña la música para cambiar el entorno y para convertirse en vehículo orientado hacia la libertad de expresión.Bruce Springsteen
Bruce Springsteen (23/09/49) nació en Nueva Jersey, en el seno de una familia de la clase trabajadora, que parece haberlo marcado ideológicamente: su padre era chofer y su madre secretaria. Con la primera influencia de Elvis Presley, empezó a tocar de manera más continua hacia mediados de los sesenta, formando parte de bandas como Castiles, Earth, Steel Mill y Dr. Zoom & The Cosmic Boom, en formato de Big Band, que se convertiría en la simiente de la E Street Band (ESB). Llegaba el momento de mostrarse en la cancha.
Después de un periodo en solitario y tras conseguir firmar con Columbia, Springsteen reclutó de nuevo a sus compinches para grabar el sorprendente debut Greetings from Asbury Park, N.J. (73), seguido de Innocent & The E Street Shuffle (73), ambos en compañía del musculoso sax de Clarence Clemons y Danny Federici, ambos ya fallecidos, Vini Lopez, Garry Talent y David Sancious. Con este par de álbumes, mejor valorados tiempo después, levantaba la mano como para anunciar que había llegado y que estaría por mucho tiempo en la palestra, como músicos del tamaño de Neil Young y Van Morrison.
Con algunos cambios en la alineación ya bautizada como la ESB –inclusión del guitarrista Steve Van Zandt, el baterista Max Weinberg y el pianista Roy Bittan; salida de Lopez y Sancious, todavía como invitado- el Jefe grabó su primera obra maestra: Born to Run (75), cuya canción titular se convirtió en un himno para los eternos escapistas y buscadores de libertad. Tras una serie de problemas legales, tiempo en el que Patti Smith colaboró con las letras de la intensa canción Because the Night, regresó con Darkness on the Edge of Town (78), obra con la que reanudó su trayectoria e iniciaría una época de grandes discos, justo cuando el punk y el new wave tomaban por asalto la escena.


CUANDO EL RÍO SUENA A BOLAS DEMOLEDORAS

Los ochenta fueron, en parte, suyos: arrancó con The River (80), álbum doble de sensibilidad y vitalidad desbordada, para seguir con el oscuro e íntimo Nebraska (82), usando el Estados Unidos profundo como escenario para la soledad de personajes olvidados, y con Born in the U.S.A. (84), disco que representó la consolidación mediática con melodías de pegajosa esencia y cuya canción titular fue utilizada tramposamente por el gobierno de Reagan, en realidad blanco de las críticas de esta voz profunda enfundada en jeans rotos y con sencilla playera blanca como única parafernalia. El impulso creativo alcanzó para el agridulce Tunnel of Love (87), obra precedida por la inconmensurable caja Bruce Springsteen & The E Street Band Live 1975-85 (86), que capturó la fuerza escénica y la compenetración que consigue este working man con los diversos públicos que asisten a sus presentaciones.
Los noventa no fueron suyos: sin la ESB, grabó los discos gemelos Human Touch (92) y Lucky Town (92), seguidos de la canción Streets of Philadelphia, para la película homónima de Jonathan Demme y de otro álbum basado en guitarra y armónica titulado The Ghost of Tom Joad (95), inspirado en Las uvas de la ira de Steinbeck y que cerraba una etapa creativa difícil. La tragedia del once de septiembre se constituyó, paradójicamente, en un resurgimiento de Springsteen y la ESB: el dolorosamente hermoso The Rising (02) fue la cuidada reflexión del cantante sobre uno de los eventos que marcaron el violento inicio de milenio.
Y de ahí, otra vez como nuevo a seguir en la ruta: a manera de síntesis entre el estilo íntimo y la tensa situación en la que solo pareciera haber polvo y demonios, grabó el poderosamente personal Devils & Dust (05), al que le siguió, como una especie de celebración de la tradición folk, We Shall Overcome: The Seeger Sessions (06), con canciones tradicionales y de Peter Seeger. La capacidad para mantenerse y resurgir cuando fuera necesario, quedaba de manifiesto en Magic (07), enclavado en el rock clásico y en Working On a Dream (09), justo en el contexto del triunfo de Obama.
The Promise: The Making of Darkness on the Edge Town (10), constituido por un álbum y su respectivo documental, apareció como para rescatar la obra de 1978, para dejar el camino abierto al nutritivo y socialmente cuestionador Wrecking Ball (12), disco con el que por primera vez viene a México para compartir con nosotros una trayectoria basada en la autenticidad y la convicción como principios inamovibles. Cómo no ir a ver a un tipo que con la mano en la guitarra es capaz de mover estadios o tocar la armónica en la sala de su casa con la misma entereza. La espera fue larga pero paciente. Bienvenido Jefe.

TOUR DE CINE FRANCÉS EN LEÓN: ACCIDENTES

4 diciembre 2012

No siempre son evitables aunque uno pone las condiciones para que sean más probables. Cambian el curso de la vida quizá para siempre y trastocan cualquier planeación que se tuviera, así como formas y costumbres largamente cultivadas. Suelen ser dolorosos y trágicos pero a largo plazo pueden significar la mejor oportunidad para convertirse en una mejor persona o bien, según cómo se enfrenten, arruinarnos la existencia hasta el fin de los tiempos. Un par de películas que forman parte del siempre bienvenido Tour de Cine Francés, ahora en su 16ª edición, cuyas tramas se detonan a partir, justamente, de sendos accidentes.

METAL Y HUESO
Adaptada de los relatos Rust and Bone de Craig Davidson, a la que el guion del propio realizador y de Thomas Bidegain le propone modificaciones argumentales y de personajes, y dirigida con el brío acostumbrado por el parisino Jacques Audiard (Mira a los hombres caer, 94; Un héroe muy discreto, 96; El latido de mi corazón, 05; Un profeta, 09), Metal y hueso (De rouille et d’os, Francia, 12) es una emotiva mirada que busca anteponer el realismo al esquematismo sentimental, sobre dos seres extraviados que en circunstancias particulares se encuentran para soportar transiciones dolorosas, al fin convertidas en afectos que van más allá de la conveniencia inmediata, un poco como sucedía en Lee mis labios (01Ella es una entrenadora de orcas que pierde las piernas en un accidente (Marion Cotillard, arriesgada) y él es un tipo simple de reducida afectividad que se va ganando la vida como puede (Matthias Schoenaerts), entre chambas ocasionales y peleas clandestinas. En compañía de su hijo pequeño (Armand Verdure), llega a casa de su hermana y su cuñado para conseguir trabajo como guardia de seguridad en un antro. El trazo contrastante de los personajes elude el reduccionismo de plantear que los polos opuestos se atraen: más bien la clave está en la forma en la que se van transformando mutuamente y creciendo emocionalmente.).Metal y hueso
Las secuencias de franco dramatismo como el hecho de descubrirse lisiada, el rencuentro con la orca, la mirada a ras de piso de las piernas metálicas o la angustia vivida en el hielo, le brindan al relato la fuerza necesaria para sostenerlo desde una perspectiva emotiva, mientras que la forma de ir construyendo la relación entre los personajes, consigue plantearse cercana y creíble: de cómo la satisfacción inmediata de necesidades sin compromisos prefijados –salir al mar, el sexo, hacerse compañía- se va convirtiendo en una red de sentimientos que ni siquiera ellos mismos acaban de entender.
Además, se integran ciertos apuntes sociales como los referidos al mundo laboral y la lucha entre patrones y trabajadores; la importancia de la seguridad social y la fuerte inversión que ésta requiere; las dificultades para incorporarse a la sociedad con una discapacidad y la integración de una comunidad interracial al norte de Francia donde varios submundos y estratos conviven, mientras la gente va resolviendo sus pequeños o grandes problemas del día a día con sus recursos y lógicas de acción.
El manejo de la ralentización en escenas de aparente calma, así como el expresivo uso de la elipsis –la secuencia de la carretera, por ejemplo- y el score de Alexandre Desplat, ya dominando el espacio fílmico en su componente musical, envuelven un relato que nos invita a visitar estados de ánimo diversos, ya sea brindados por la vivencia infantil o por los procesos de recuperación y enamoramiento, acaso adquiriendo una conciencia sobre la importancia de pensar en los demás como seres que requieren de ti, más allá de la disposición a ayudar o actuar sin pensar en las consecuencias: las piernas perdidas o las manos destrozadas se convierten en simbólicas rutas hacia nuevas formas de entender el mundo.

TRES MUNDOS

Un joven a punto de casarse recibe la noticia de que será el encargado de la agencia automotriz de su suegro. Sale de fiesta con compañeros de la chamba y atropella a un hombre que muere poco después; su esposa, una joven inmigrante de Moldavia, queda desolada, mientras que el conductor huye pero es asaltado por un fuerte remordimiento. Una estudiante de medicina atestigua el accidente y se ve envuelta en todo el conflicto posterior. Un conflicto, por cierto, en el que chocan estos tres mundos que cohabitan en Francia y que se mueven por la culpa, la codicia, el poder y el rencor étnico y de clase social.
Dirigida por Catherine Corsini (Poker, 87; Partir, 09), Tres mundos (Trois mondes, Francia, 12) plantea con certeza las reacciones de los personajes aunque, como suele suceder con este tipo de filmes que buscan entreverar historias, por momentos ciertas situaciones parecen un cuanto tanto forzadas y las resoluciones no siempre parecerían las más probables. De cualquier manera, el efectivo trabajo actoral, así como la funcional puesta en escena, permite que la historia avance y nosotros vayamos junto a ella, compartiendo y tomando partido por alguno de los personajes. Un accidente que puede hacerte perderlo todo: queda el dilema si conservar el estatus alcanzado o la moral intacta.