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EN BUSCA DE LA IDENTIDAD

31 mayo 2011

No es tan fácil identificar la frontera entre el mero saqueo de ideas y la incorporación de tradiciones musicales para construir una propuesta propia. ¿En qué momento un grupo está simplemente copiando estructuras y estilos y cuándo se está reconociendo como parte de un movimiento que merece la pena ser continuado? No hay nada nuevo bajo el sol, reza el lugar común, pero sin duda hay innovadoras formas de mirar, representar y articular elementos para la recreación musical.
Tres bandas que buscan un lugar en la escena del rock pueden ser un buen ejemplo de recuperación de tradiciones, aunque desde alguna otra perspectiva se pueda argumentar que la música que hacen ya se hizo treinta años atrás. Por lo pronto, han demostrado no ser flor de un disco, sino que mantienen la convicción de expresarse a través de sus canciones, más allá de buscar un resquicio de warholiana fama con 15 minutos de duración. Bienvenidos.

MENTIRAS BLANCAS PARA EL RITUAL
Con la evidente referencia de Joy Division y la acaso más velada influencia de Echo & Bunnymen, el trío londinense conocido como White Lies es un clásico representante del revival postpunk inglés con enfoque melódico: la profunda vocal de Harry McVeigh y sus precisos acordes guitarreros se entreveran con el bajo contundente de Charles Cave, también responsable de unas letras que relatan amores rotos, y con la batería y los teclados de fuerte presencia cortesía de Jack Lawrence-Brown.
Con el sorprendente To Lose My Life (09), muy pronto empezaron a generar esas épicas atmósferas emergidas de una oscuridad que no temía asomarse a ciertos paisajes nublados, mismas que se mantienen intactas en Ritual (11), álbum cual juego de espejos que, sobre todo en su primera mitad, consigue remontarnos a las húmedas calles británicas de principios de los ochenta pero con un sabor a desencanto actual, entre sobresaltos que invitan a levantar la mano.

RITMOS PARA DÍAS SOLEADOS
Amigos desde la infancia, Jonathan Pierce y Jacob Graham se reencontraron después de algunas aventuras musicales y formaron The Drums, junto con Adam Kessler (guitarra) y Connor hanwick (batería), cuarteto inscrito en el ambiente indie pop con tonos pasteles que se entrelazan con melodías evocativas e instrumentación en apariencia sencilla. Se presentaron con el EP Summertime! (09) en cuyo título llevaba la intención, para continuar con The Drums (10) su debut largo que los colocó de inmediato en la atención mediática para acompañar días de campo en la playa y demás actividades a la luz del día: muy pronto se nota que no se trataba de unos recién llegados, sino de músicos ya con trayectoria que habían logrado conjuntar talentos antes un poco más desperdigados.

CORTA, PEGA Y RECREA
Una banda que mutó de unipersonal a trío y que se ha instalado en la fiesta de inicio de milenio con ecos que vienen de años atrás. Tomando parte del sonido francés (Air, Daft Punk, Justice) e insertándose en el movimiento acaso encabezado por LCD Soundsystem y nutrido por bandas como Neon Neon, Hercules Love Affair, Metrnomy y Hot Chip, los de Melbourne han sazonado su propuesta con un poco de rock bailable, música pop escapada de los ochentas con los clásicos pasajes sintetizados y alusiones al disco setentero: he ahí la fórmula, nada novedosa, pero tremendamente efectiva.
Dan Whitford, multiinstrumentista y diseñador, empezó el proyecto cual llanero solitario con el EP Thought of Numbers (01); se sumaron después Tim Hoey (bajo/guitarra) y Mitchell Scott (batería) para darle cuerpo a la idea originaria que desde su nombre, Cut Copy, expresa su propuesta musical. Su primer largo, Bright Like Neon Love (04), invitaba a la pista sin hacerse del rogar ni complicarse la vida. Para reafirmar el rumbo tomado, grabaron Fabriclive.29 (06), una colección de mezclas en vivo que puso a bailar juntos a leyendas como Roxy Music paso a paso con Goldfrapp, y a bandas más cercanas en tiempo como Faint, Presets y Midnight Juggernauts: una ecléctica selección que ya quisiera uno cuando la hace de fallido DJ casero en la reunión de fin de semana.
Con In Ghost Colors (08) terminaron por romper los contornos de su enorme isla y los pudimos conocer acá de este lado del planeta. Con un entramado de quince canciones cuya edición no deja entrar al silencio absoluto, volteamos atrás para reencontrarnos con aquellos años en los que no hacíamos tanto el ridículo en la pista, o no nos dábamos mucha cuenta: conforme gira el disco, se van generando referencias musicales que parecían bien guardadas en el baúl de la dispersa adolescencia. Zonoscope (11), su siguiente disco, busca más versatilidad en texturas y sabores: quizá no acabe siendo tan contundente como su antecesor, pero denota dinamismo creativo y vida más allá de la fiesta nocturna.

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MUTANTES Y PIRATAS

25 mayo 2011

Son dos de las franquicias principales del siglo XXI en el terreno del cine de entretenimiento. Basadas en un cómic y en una atracción de parque de diversiones, sintomáticas fuentes para explicar sus mecanismos narrativos, lograron ocupar un lugar preponderante en las propuestas veraniegas no solo gracias a sus valores de producción, sino a la combinación equilibrada de acción y diseño de personajes atractivos.
Aunque ambas dieron muestras de agotamiento en su tercera entrega, sobre todo la de los piratas, han regresado para fortalecerse en su cuarta edición, particularmente la de los mutantes. Mientras que una responde al universo Marvel y a Stan Lee, su mastermind, la otra hace lo propio con el sello Disney, ya dueño del primero. Una diferencia entre ambas, que se evidencia más ahora, es que los hombres X incluyen apuntes sociales en su propuesta, mientras que los viajeros del Caribe se enfocan al clásico cine de aventuras.

PRIMERA GENERACIÓN
El director Matthew Vaughn ha demostrado no ser flor de un trío de películas: a partir de sus muy entretenidas No todo es lo que parece (04) y Kick-Ass (10), parece haberse ganado el puesto para volver a colocar a los mutantes y seres humanos que los acompañan en la palestra de los blockbusters: lo logró. Con base en un guión que sabe cuándo detenerse en los personajes, cuándo imprimir cierta acción aderezada de un bienvenido humor y en qué momento vincularse con el mundo de los humanos –en este caso, la crisis de los misiles en Cuba con una mirada al nazismo- la cinta se constituye como una de las grandes del género, abriendo nuevas posibilidades a lo que había hecho Christopher Nolan con Batman.
X-Men: Primera generación (X-Men: First Class, EU, 11) se centra en la historia de amistad y desencuentro entre Charles y Erik, quienes mientras tuvieron un enemigo común (Kevin Bacon, estupendo) no hubo tanta bronca, como suele suceder en esto de las relaciones personales. Alrededor de ellos, una serie de mutantes en proceso de descubrimiento y auto aceptación adolescente –notable las secuencia de reclutamiento- y otros ya más creciditos y definidos, aunque tomando partido según la postura de los líderes en cuanto a cómo vincularse con la humanidad, entre la que se ubicaba Moira (Rose Byrne), al fin personaje clave de la trama trastocando machismos laborales.
Con una edición acorde a las necesidades de la trama, incluyendo pietaje de declaraciones reales y la ya usada división de pantalla; un pertinente score y un diseño de arte que remite a las películas del primer James Bond y al contexto de la Guerra Fría, el filme acaba por resultar el mejor de la saga, gracias también a un gran trabajo de casting en el que participan intérpretes más conocidos (James McAvoy, Oliver Platt) junto a otros que ya se habían visto en sólidas obras de corte independiente como Michael Fassbender en Hambre (McQueen, 08) y Jennifer Lawrence en Invierno profundo (Granik, 10), además de January Jones (Mad Men) y Nicholas Hoult (A Single Man, Ford, 09), entre otros.
Una película consistente en sus propósitos que conecta con el fan comiquero y que no olvida a las grandes audiencias, buscando entretenimiento capaz de atrapar atenciones y transportar al espectador, si se deja, a otros mundos en los que las infinitas posibilidades deben estar tamizadas por el punto que se encuentra justo entre la serenidad y la ira: precisamente el engranaje entre diálogos, sucesos y recuerdos es el que permite que el filme alcance lecturas más allá de la diversión simple, sin obviarla. Sólo faltó que conociéramos un poco más, por cierto, de los orígenes de algunos de ellos.

CUARTA GENERACIÓN
Ahora con el especialista en musicales Rob Marshall en la dirección (Chicago, 02; Nine, 09) y la inclusión de Penélope Cruz como una pirata advenediza y de Ian McShane interpretando con suficiente descaro a Barba Negra, aparecen los piratas que quieren ser bucaneros y viceversa. Notable resulta la ambientación y la creación de escenarios, con detalles de diversa índole que por momentos resultan más atractivos que el desarrollo argumental, así como una fotografía reluciente, sobre todo en la secuencia de las sirenas, la más atractiva del film.
Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas (EU, 11) se sustenta en un guión que sigue la arquitectura básica de sus predecesoras: un objeto deseado, en este caso la fuente de la eterna juventud, y una serie de grupos antagónicos en su busca: en medio, el manierista Jack Sparrow Deep danzando para salvar el pellejo y conseguir lo que quiere, aliándose y traicionando según las necesidades del caso. A esta repetitiva estructura se le añade el romance entre una sirena y un religioso, así como la siempre agradable presencia de Geoffrey Rush, también con agenda propia ya sin escuchar el discurso del rey.

MÚSICA EN VIVO DEL NUEVO MILENIO

19 mayo 2011

Como ha venido ocurriendo en estas semanas, volvemos a estar con alta ocupación en nuestro País: grupos surgidos recientemente que nos traen unas muestras de por dónde se andan moviendo las tendencias musicales. Escuchemos.

TV ON THE RADIO
La música de David Bowie y Peter Gabriel tienen más elementos en común de lo que suponía. Vamos más allá: comparten algunos rasgos con Prince. Si estos tres personajes formaran una banda en la que sus estilos no se sumaran de manera simple, sino que se integraran para generar una nueva criatura, pudiéramos estar frente a TV On the Radio, particular combo postmilenario que además de las influencias citadas, se ha alimentado de una estética postpunk con sazón electrónica, así como de ciertos sonidos provenientes de dos racionalidades en apariencia contrapuestas: una lógica simétrica, casi matemática, y la otra más tribal, de rítmica sinuosa y envolvente.
El resultado, plasmado en cuatro discos larga duración y algunos EP´s, acaba por ser cautivante: no sólo por la imaginería en el armado de las canciones, sino por la forma en la que acometen cada pieza como si se tratara de una reinvención permanente de sí mismos. Los de Brooklyn se han convertido en referencia ineludible para quien se quiera asomar al rock de la primera década del XXI y disfrutar una de sus vertientes más interesantes.
Lidereados por la agudeza -en todos sentido- del vocalista Tunde Adebimpe, también especialista en cine de animación, y por la expansiva habilidad instrumental de David Andrew Sitek, vecinos vueltos socios artísticos, presentaron el EP Young Liars (03), seguido del imponente largo Desperate Youth, Blood Thirsty Babies (04), lleno de texturas y estados de ánimo, construidos con la colaboración del guitarrista Kyp Malone con todo y su imagen de predicador intelectual, dando la impresión de que igual te podría hablar, con voz profunda, del próximo apocalipsis que del nuevo descubrimiento en el campo de la genética.
Tras grabar ese mismo año el EP New Health Rock, volvieron a la escalada con el confirmatorio Return to Cookie Mountain (06), obra en la que el maestro Bowie le entró a las vocales de fondo y el bajista Gerard Smith, recientemente fallecido, nutría la arquitectura sonora con sólida base rítmica manteniendo el espíritu crítico en las letras. Aventurando hipótesis, incorporando cierta experimentación y jugando con variables en el uso del teclado, construyeron Dear Science (08), emotivo y cerebral a partes iguales: se trata de uno de los discos clave de la década.
Tras aventuras en solitario –Sitek desarrolló el proyecto Maximum Balloon con espléndido disco homónimo (10) y Malone el propio llamado Rain Machine- volvieron a reunirse, acaso con un mayor relajamiento bastante bienvenido, para grabar Nine Types of Light (11), obra en la que se apostó por una mayor fluidez y por un dinamismo melódico que lejos de desconcertar parece un paso acertado en la trayectoria del grupo, como para buscar nuevos aires sonoros. Se presentan el 20 y el 21 de mayo en el D.F. y en Guadalajara, respectivamente.

DIGITALIDAD ORGÁNICA
Four Tet nació como el proyecto alternativo de Kieran Hebden, quien tenía a Fridge como carta de presentación. De hecho, su primer largo, titulado Dialogue (99), se gestó en su computadora con una buena dosis de imaginación y conocimiento de las coordenadas del dub y anexas. Le seguiría Pause (01) y el sorprendente Rounds (03), muestra inequívoca de que los bytes también tienen su lado creativo y experimental, a diferencia del más alucinógeno Everything Ecstatic (06), con todo y videos con alto contenido psicodélico cual bucles absorbentes. Aparecido después de un par de álbumes de remixes, There is Love in You (10), terminó por despejar las dudas acerca de que en los asuntos del corazón, incluso la estética digital se quiebra, aunque no se rompa: un álbum de inusual belleza cuyos loops laten con paulatina sensibilidad.
El inglés James Holden tomará por asalto el escenario para ponernos a bailar con su notable capacidad para las mezclas anímicas. Debutó con Fear of a Silver Planet (01) y continuó con Balance, Vol.5 (04), pero fue a partir de The Idiots Are Winning (06) que logró llevar sus pinchazos más allá del club de la esquina, ruta fortalecida por At the Controls (06) y DJ-Kicks (10). Ambos participan como parte del Mutek_Mx: Festival internacional de creatividad digital, a desarrollarse en el salón Covadonga del D.F. el 20 de mayo.
Finalmente Holy Fuck, originarios de Toronto que gustan de combinar pasado y futuro en este campo de la electrónica, desplegará su energía en el Imperial del D.F. el 21 de mayo. Debutaron con álbum homónimo en el 2005 para posicionarse con LP (07), su segundo opus. En plan ascendente, grabaron Latin (10), toda una experiencia sonora que poco a poco te va levantando de tu asiento aún contra tu voluntad.

AVALANCHA SONORA

7 mayo 2011

Las visitan no cesan: apenas unos se van, otros ya están desempacando para instalarse en los diferentes recintos de la Ciudad de México. Además de la omnipresencia de U2 durante la semana y el regreso de la sobreviviente Kylie Minogue, otras propuestas se dan cita que bien pueden valer la pena el recorrido de 400 kilómetros. Veamos.

FOALS
Este quinteto de Oxford debutó con Antidotes (08), solvente obra en la que se combinaba energía rockera con pasajes cercanos al llamado postrock; con Hummer y Mathletics como cartas de referencia, el álbum llamó poderosamente la atención más allá de la isla. Total Life Forever (10), su segunda entrega, es un disco de contrastes, para bien y para mal: por momentos parecen caer en ciertos esquemas facilones y en otros logran retomar el camino andado en su debut, logrando que el recuento final sea favorable. Se presentan hoy miércoles 11 en el José Cuervo Salón del D.F.

ASOBI SEKSU
Con Yuki Chikudate, cual nipona chica súper poderosa, y el guitarrista James Hanna, este dueto neoyorkino que de pronto se convierte en cuarteto de acuerdo a las necesidades, empezó a hacer ruido a principios de siglo con álbum homónimo (01), retomando el sonido guitarrero de Sonic Youth y lances del conocido como Dream Pop, pintando de colores pastel la intensidad de las cuerdas. Con Citrus (06), alcanzaron a llamar la atención justo en un ambiente urbano en el que la enorme cantidad de bosque impide ver los árboles que merecen la pena.
De pronto, un cambio radical: las guitarras se quedan en el estuche y se reestructura el sonido a partir de un pop más anguloso, con vocales que buscan subir al cielo e instrumentaciones que persiguen más la armonía que la escultura del ruido: Hush (09), Rewolf (09) y Fluorescence (11) se constituyeron como un trío de muestras del nuevo sonido, enclavado en la corriente llamada shoegaze, y de las recientes búsquedas de esta particular combinación intercultural, bebiendo influencias desde el sol naciente hasta donde muere el atardecer. En vivo, el viernes 13 en el Bar Caradura.

ESPÍRITU ADOLESCENTE
Recorriendo sin pudor los caminos del oxímoron conocido como happy-punk (si es que tal cosa pudiera existir por la contradicción intrínseca) y con una fuerte influencia de Green Day, los originarios de Baltimore All Time Low, debutaron con So Wrong, It´s Right (07), al que le siguió Nothing Personal (09), con salpicadas emo, y que antecedió a un par de discos en vivo. Bajo el brazo traen Dirty Work (11), para ponerlo a prueba en el José Cuervo Salón el viernes 13: para jóvenes saltarines de hábitos más bien kinestésicos.
Por su parte, los finlandeses de Negative navegan entre la postura glam y el hard rock, sabiendo meter el riff ahí donde hace falta para prender al respetable. Debutaron con War of Love (02), cuyo impacto alcanzó toda la península escandinava, reforzado con Sweet & Deceitful (04); a partir de Anorectic (06), su energía captó adeptos más allá de sus contornos, expandida a través de Karma Killer (08). Tras algunos visos de ruptura, volvieron con Neon (10), que sonará con todo el sábado 14 en el Lunario del Auditorio Nacional. Ideal para aspirantes a rock star con delineador bien puesto.

STARSHIP
Curioso fenómeno el de esta banda mutante: cambios de nombre, miembros y estilos desde los 60´s a la fecha, entre líos legales, abandonos y regresos. Primero fue Jefferson Airplane, grupo clave del movimiento de la psicodelia en el rock surgido, por supuesto, en San Francisco. Después se llamó Jefferson Starship y optó por un estilo entre hardroquero y pop, formando parte de los conocidos como Arena Groups; a mediados de los ochenta, otra escisión que derivó en Starship, aunque después se resurgió la banda setentera. En fin todo un enredo.
Bajo esta última denominación, debutaron con Knee Deep in the Hoopla (85) en clave pop vendedor, a diferencia de sus anteriores encarnaciones: We Built This City y Sara se convirtieron en omnipresentes sencillos con la indispensable ayuda de Peter Wolf. No Protection (87) pasó relativamente desapercibido a diferencia del hit Nothing´s Gonna Stop Us Now, de optimismo rosa muy ad hoc para el film Mi novia es un maniquí (Gottlieb, 87).
Ya sin Grace Slick, grabaron Love Among the Cannibals (89) sin mayores resonancias. Párale de contar: de ahí a la fecha nada claro, así es que más bien habría que ir como para alimentar la nostalgia. Se presentan en el Bleú Club el sábado 14, con una alineación que se ha ido desgranando a lo largo de los años.