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HARRY POTTER ENAMORADO

31 agosto 2009

A la escuela de Hogwarts ha llegado la inseguridad: se cuela por los pasillos, penetra las paredes, se instala en el comedor, despierta en los dormitorios y flota en las aulas-laboratorio. Dos razones son las que la han generado: la presencia cada vez más influyente del villano innombrable y la aparición abrupta del amor romántico, con todas las luchas internas y externas que implica el descubrimiento de que, en efecto, el sexo opuesto puede tener algún tipo de interés.
Mostrando capacidad para aprender de los errores propios, el director británico David Yates –responsable de la anterior entrega- y el guionista Steve Kloves –escritor de cinco partes- han logrado darle un nuevo aire a esta saga fílmica para atraer la atención tal como lo hizo su referente literario. Harry Potter y el misterio del príncipe (GB-EU, 09) consigue combinar con equilibrio drama, aventura, romance, comedia y hasta cierta épica. La espera valió la pena, sobre todo porque parecía que las adaptaciones fílmicas daban muestras prematuras de agotamiento.
Aunque de manera menos enfática, también se retoma la etapa de la vejez como estado natural de sabiduría, a través del personaje de Dumbledore (Michael Gambon impecable como siempre) y de la importancia del pasado como base para la toma de decisiones, en el que el profe Horace Slughorn tiene un papel central (Jim Broadbent). La presencia del trío protagónico (Radcliffe, Grint y Watson) se encuentra más nivelada, así como los vínculos que establecen entre sí y con otros estudiantes: si bien los conflictos pueden parecer pueriles, queda claro a qué público van dirigidos.
Tanto la edición, que consigue plantear un discurso menos episódico que las anteriores entregas, como el enfoque puntual del guión, facilitan el tránsito del argumento durante las dos horas y media de duración. La apuesta visual con predominancia de tonos oscuros aunque marcando ciertos contrastes, se soporta por efectos visuales oportunos y una puesta en escena que busca colocar a los personajes por encima de posibles distractores decorativos.
Un cuidadoso manejo de la iluminación, sobre todo en ciertos encuadres, lanza el claro mensaje de esta dualidad necesaria y siempre conflictiva entre las tinieblas inquietantes y los haces de luz, apenas atreviéndose a romper la hegemonía que pareciera ir imponiendo el mal, en pos de la resurrección definitiva.
Se mantiene una gran deuda con El señor de los anillos, tanto en la idea temática como ahora en la película: la secuencia de la batalla entre el fuego y el lago recuerda mucho a Gandalf y Potter se acerca al personaje de Frodo luchando con el Gollum. Lo que sí se redujo al mínimo fueron las referencias mitológicas de todas partes: si bien le puede restar espectacularidad al film, refuerza la intención de concentrarse más en los personajes y sus conflictos adolescentes.
Además de las decisiones amorosas, manipuladas por pociones cual drogas más o menos permitidas, está presente el duro trance de tomar caminos en apariencia definitivos: de ahí que Draco (Tom Felton) se constituya como un personaje simbólicamente importante, al igual que el eterno Snape, interpretado con severidad imperturbable por Alan Rickman. Breves pero concisas las apariciones de Maggie Smith y Helena Bonham-Carter, en los extremos del espectro moral.
El amor y el sacrificio tienen su lado oscuro, muy cerca de la luz que pudieran irradiar. Son las nuevas lecciones que van ir aprendiendo los estudiantes cada vez más lejos de la escuela y más cerca del mundo real.

TIPOS COMUNES Y CORRIENTES

22 agosto 2009

Una de las nuevas tendencias de la comedia norteamericana se centra en una mirada masculina a medio camino entre los nerds ochenteros, los freaks de los noventa y los baquetones del nuevo milenio. Rondando los cuarenta, más menos cinco, son dignos representantes de la adolescencia tardía: no necesariamente guapos, inteligentes, ricos o carismáticos, atributos hoy sobrevalorados; pero eso sí, cómo se divierten, no obstante puedan catalogarse, según los estrechos parámetros que rifan en estos tiempos de homogenización, como fracasados o perdedores.

CUARTETO DESMEMORIADO
Cuando un tipo abre el ojo por la mañana y pregunta “¿qué tal me la pasé?” y nadie a su alrededor puede responder a la pregunta, sino más bien todos se formulan el mismo cuestionamiento, entonces el tiroteo estuvo intenso. Más divertido que haberlo vivido, puede ser la idea de reconstruir lo sucedido, con todo y los riesgos inherentes a que la memoria haga de la suyas: el fantasma de la cruda moral puede sobreponerse a la física o bien, soltar la carcajada una vez que los sucesos regresan a la conciencia.
Dirigida por Todd Phillips, persistente realizador de comedias masculinas más o menos eficaces según el caso (Viaje censurado, 00; Aquellos viejos tiempos, 03; Starsky & Hutch, 04; Escuela para idiotas, 06), ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, EU, 09) es un armado de rompecabezas en plena cruda que deben llevar a cabo cuatro tipos en Las Vegas: el festejado próximo a casarse ausente del periplo; su extraño pero al fin afectuoso cuñado y sus dos mejores amigos, un dentista sumiso y frustrado profesionalmente y un improbable galán maestro de escuela.Hangover
Si la comedia en lo global funciona a medias, con un exceso de huecos narrativos y hechos tan inverosímiles como forzados aún dentro de su propio contexto, son los hilarantes segmentos los que consiguen arrancarnos sabrosas y sonoras carcajadas. El tono de comedia se plantea como una reconstrucción de daños, en función de lo que aparece al día siguiente en la suite de los cuatro borrachines, bien personificados y aprovechados los tres que más están en pantalla, a diferencia de los otros personajes que acaban siendo un cuanto tanto desperdiciados, en particular Heather Graham, quien salva el honor femenino.
Phillips, también director de Frat House (94), una crítica mirada a los usos y costumbres de las fraternidades universitarias, y del documental Hated (94), sobre el punk GG Allin y sus tendencias autodestructivas, destila comicidad en la frontera de la corrección política junto a sus guionistas Moore y Lucas, lindando con pizcas de surrealismo (esa gallina que nunca se explica) y cuidando en todo momento a sus criaturas, con las que a pesar de todo sentimos empatía y hasta ganas de brindar con ellos.

PAR MODELO
He aquí a dos vendedores que recorren escuelas, uno como botarga y otro como orador, para promover una vomitiva bebida engañabobos. Uno es desenfadado (Seann William Scott) y el otro empieza a padecer la adultez (Paul Rudd), sobre todo ahora que su novia lo cortó (Elizabeth Banks) y que empieza a darse cuenta que su vida más bien no ha sido lo que esperaba.
un par nada ejemplarUn desaguisado automovilístico los lleva a la necesidad de cubrir 150 horas como tutores de niños y jóvenes: aquí empieza la diversión y mala leche, hasta que la comedia sucumbe ante la necesidad de darnos un mensaje no pedido que por fortuna se lo guardan durante la mayor parte del metraje. Así, la comedia funciona en un nivel simple pero dinámico, expresando más de lo que una primera mirada podría captar.
Dirigida por David Wain, Un par nada ejemplar (Role Models, EU, 08) le da una divertida repasada a los huecos rollos de autoayuda, a los juegos de rol en su vertiente enajenante pero también socializadora; a las relaciones entre adultos y adolescentes y a las organizaciones de beneficencia, aquí dirigida por una estupenda Jane Lynch, interpretando a una dura exadicta en etapa de jefaza.

DOCUMENTOS PERSONALES: LA SOBREVIVENCIA DEL RECUERDO

8 agosto 2009

RECORDANDO LA GUERRA
Dirigida por Ari Folman (Santa Clara, 96; Made in Israel, 01), Vals con Bashir (Israel-Francia-Alemania, 08) es un armado de rompecabezas, mediante entrevistas tipo El ciudadano Kane (Welles, 41) con algunos compañeros de aquellos años y otros personajes ficticios, para romper la amnesia protectora acerca de la propia participación como miembro del ejército israelí en la invasión a El Líbano en 1982, así como la presencia en la matanza de palestinos en los campos de Sabra y Chatila (declarada como genocidio), perpetrada por falangistas cristianos (es un decir) libaneses, sin que los israelítas la impidieran, pudiendo hacerlo.
helicópteroEl filme anfibio de originalísima propuesta, se desarrolla a partir de un cruce de géneros –documental, animación, surrealista, histórico- que permite establecer un discurso revelador y particularmente realista: sabemos que nada mejor para conocer la verdad subjetiva que explorar en los sueños y en los recovecos de una memoria que se resiste a desaparecer del todo, como lo muestra el lejano recuerdo de la emergencia del mar junto a otros soldados, entre grises y amarillos de marcado y simbólico contraste.
Con una combinación de técnicas de animación y secuencias finales retomadas de grabaciones televisivas; empleo enfático de los colores según la naturaleza de la pieza narrativa; edición articulada con fundidos y un score que combina música emotiva con ciertos lances rockeros, se edifica un alegato antibelicista no por tardío falto de sinceridad: disparar aunque se siga rezando; penetrar la ciudad con el tanque como si de una violación se tratara; bailar al compás de las balas cual danza macabra; mirar caballos moribundos; recordar la Segunda Guerra Mundial en Stalingrado o acribillar al niño armado con lanzacohetes.mujer lancha
Como sucediera con Persépolis (Satrapi y Paronnaud, 07), el tono autobiográfico bien contextualizado políticamente, se despliega aprovechando las posibilidades de la animación, acá explotadas en el tono pesadillesco del relato, como si de un viaje de LSD se tratara, tal como lo señala uno de los involucrados: persecución canina de venganza jadeante; mujer-bote salvavidas frente a la angustia invasiva; fotogramas de la cámara aislante de la realidad; guerra cual día de campo efímero y el mar como escondite y cómplice en tensa calma.
Folman ha decidido dejar de ser un Soldado anónimo (Mendes, 05) para escarbar en las imágenes en apariencia desechadas pero aún presentes en el inconsciente, liberado usualmente al momento de los sueños. Este documento es parte de una declaración contra la amnesia personal y acaso grupal, necesaria para él y de paso para nosotros: es imprescindible que la guerra no se vuelva parte de la normalidad.pesadilla perros

RECORDANDO LA VIDA
Con retraso pero al fin por estos lares y con el apoyo de Gus Van Sant, Tarnation (EU, 03) es una mirada retrospectiva de la propia existencia que hace Jonathan Caouette (quien aparece en Shortbus, 06), con énfasis particular en la comprensión de su madre psicótica y los orígenes de tal condición, pasando por la revisión de sus etapas vitales, un poco como sucediera con Augusten Burroughs y sus memorias llevadas a la pantalla en Recortes de mi vida (Murphy, 06): infancia caótica entre adopciones y cuidado de los abuelos; definición sexual con los pormenores del caso; aventuras artísticas en el mundo underground, mudanzas definitorias y demás trayectos por la cuerda floja, a veces sin red de contención.
TarnationDesde la apuesta visual, el documental biográfico se articula con declaraciones y cintas recuperadas, así como con imágenes alteradas que intentan dar cuenta de un estado permanente de incertidumbre. Dentro de toda la atropellada ruta vital, se erige la relación madre-hijo como ese vínculo que pese a locuras y corduras, parece imposible de fracturarse, por más electroshocks que se le apliquen.

LOS SECRETOS DEL PODER: LA VERDAD ESTÁ ALLÁ FUERA (DE INTERNET)

5 agosto 2009

Ante la nada fácil tarea de compactar seis horas y trasladarlas del lenguaje televisivo al cinematográfico, un experimentado trío de guionistas –Carnahan, Ray y Gilroy- le entró al quite para escribir Los secretos del poder (State of Play, EU-RU-Francia, 09), film basado en la teleserie inglesa de altos vuelos obra de Paul Abbot, fotografiado con el tino acostumbrado por Rodrigo Prieto y dirigido por Kevin Macdonald (Tocando la cima, 03; El último rey de Escocia, 07), entrando de lleno a las lógicas de producción de los grandes estudios, entre prisas, renuncias y presiones.
Los asesinatos de un ladronzuelo y de un ciclista que iba pasando, empiezan a prender la chispa que termina por explotar con la muerte por indagar de una joven asistente de un congresista (Ben Affleck, correctamente relamido), que se encuentra en pleno proceso de investigación de una turbia corporación que parece pretender quedarse con las labores de seguridad nacional, en un contexto dentro del que la guerra contra el terrorismo es un gran y sucio negocio.
secretos del poder IIEl crimen acerca a un greñudo y panzón reportero de esos en peligro de extinción y a la sazón viejo amigo del citado político (Russell Crowe, en su hábitat rebosante de whiskey), quien a regañadientes hará equipo con la nueva adquisición del periódico, una joven bloggera (Rachel McAdams) más acostumbrada a la virtualidad que a la persecución física de la noticia, al teclado que al bolígrafo: ambos estarán coordinados por la editora en jefe (Helen Mirren todavía en su reino), siempre atrapada entre las complejidades del mercadeo y el periodismo de fondo.
Si bien se fuerzan algunas casualidades y la investigación se presenta de manera demasiado fluida para ser verdad y casi sin presencia de la policía, como si sólo estuvieran esperando a ver qué encuentran los periodistas, la trama acaba por ser cautivante y absorbente, más allá de ciertos momentos de tensión que le restan profundidad a las múltiples temáticas involucradas, como sí sucedía en el clásico Todos los hombres del presidente (Pakula, 76).secretos del poder I
El conflicto de intereses se expande por las múltiples aristas que incluyen los afectos y sentimientos: entre los dos protagónicos a partir de una larga y difícil amistad; con la esposa del congresista (Robin Wright Penn, de estoicismo cercano al de Hillary Clinton) y también próxima al periodista, a su vez en constante choque con su jefa y su nueva colega. Figuras usualmente tras bambalinas que influyen de manera decisiva en el curso de los acontecimientos (como los contrastantes personajes interpretados por Jeff Daniels y Jason Bateman), se retratan en forma breve pero contundente.
Pero también están los grandes contenidos del film: los riesgos de la privatización en todos sus niveles; las complicidades entre los políticos y los empresarios insaciables; el papel de la prensa escrita y sus transformaciones sujetas al mercado, con la competencia abrumadora de la amarillista televisión, pero con la fuerte responsabilidad social que implica ser un medio masivo de comunicación.
Los dos modelos de periodista presentados resultan una buena muestra de cómo está cambiando la profesión, como ya lo apuntaba con gran sentido del humor Juan Villoro (Reforma, 19/06/09), en esta batalla entre la construcción de la noticia en el lugar de los hechos o el abusivo copia y pega de lnternet, sólo para dejar en las manos de la colega la acción definitiva tras cargar con otra decepción sobre los hombros (“Tú dale enviar”).
Tanto los punzantes diálogos (“no tienes amigos, sólo fuentes”; “no es una historia, es un caso”) y la construcción de personajes, así como el armado de las secuencias con un puntual aprovechamiento del montaje paralelo y acompañadas de un score oportuno, permiten que la cinta consiga expresar la multiplicidad de discursos propuestos con la suficiente dosis de coherencia interna, no obstante que las vueltas de tuerca puedan poner en peligro cierta verosimilitud del argumento.
Ante tanta intriga y complots de grandes escalas, vale rescatar lo que el personaje de Crowe le dice al de Affleck, en cuanto a la muerte de ese ciclista que iba pasando, sin deberla ni temerla. Fue noticia sólo mientras no se tuviera algo más gordo.

EFECTOS PERSONALES: LUCHANDO ANTE LA AUSENCIA

2 agosto 2009

Lidiar con la pérdida de un ser querido asesinado, pasa por la aparente necesidad de venganza a manera de falso paliativo contra el dolor profundo: refugiarse en ella como motor vital o asumirla y darle cauce constructivo, se constituyen como las dos grandes posibilidades para enfrentar la soledad, la impotencia y el rencor invasivo. La difícil batalla entre la sed vengativa, la búsqueda de culpables y el perdón se libra en un corazón apabullado y rebasado por los acontecimientos.
Basada en Mansion on the Hill del sólido escritor Rick Moody (La tormenta de hielo, 94), escrita y dirigida por el debutante David Hollander, Efectos personales (EU, 09) es un pretendido intimista retrato de dos seres extraviados por la pérdida inesperada, enfrentando sus nuevas situaciones –ella con su hijo sordo, él con su madre y su pequeña sobrina- y reacomodando sus prioridades y sentimientos no exentos de la angustiosa espera de que algo suceda o alguien se transforme.
Un retraído veinteañero entregado a las luchas, ahora convertido en botarga de pollo (Ashton Kutcher, también en la ficción junto a una mujer mayor) regresa a casa con su madre (Kathy Bates, tan sólida como breve) tras enterarse del asesinato de su hermana, acusada de llevar una vida disipada; en una sesión de terapia grupal, conoce a una viuda reciente que le dobla la edad (Michelle Pfeiffer), madre de un adolescente sordo y en constante conflicto. Las situaciones compartidas empezarán a acercar a estos dos personajes en medio del dolor y coraje que los invade.
Con diversidad de recursos narrativos –voz en off, flashbacks, dislocación de imagen y sonido- y una enfática propuesta visual orientada a difuminados y perpetuos tonos grises acompañados de un score melancólico, se busca profundizar en los procesos experimentados a partir de situaciones dramáticas, en un medio urbano distante y de una frialdad latente. Por momentos pareciera que la cinta se quiere tomar demasiado en serio y confunde solemnidad con rigidez.efectos personales
Si bien el trazo de los personajes y sus definiciones resultan suficientes, en ciertos pasajes se cae en inmovilidad, generando una sensación de parálisis dramática y narrativa que en efecto se va tratando de superar. Quizá esta situación se deba a la necesidad de estirar el metraje en comparación con su referente literario. La construcción del vínculo relacional entre los dos protagónicos resulta creíble y si bien el desenlace decepciona, vale la pena el esfuerzo por plantear la lucha que libran estas almas frente a la inesperada situación de incomprensión.
Lindando con la posibilidad de ser calificado como pretencioso, este drama urbano suelta ciertas líneas de reflexión que aunque no enfatiza en ellas, alcanza a presentarlas de manera explícita: el problema de la posesión de armas de fuego, la dificultad de ser diferente por más discursos que se suelten, los obstáculos para que los jóvenes se puedan insertar socialmente aún en países desarrollados y, desde luego, las tragedias personales con todo y sus efectos tanto en la autocomplacencia como en la posibilidad de abrir inesperados y absorbentes horizontes, más cerca que lo que imaginamos.