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DIVERSIDAD SONORA PARA CERRAR EL AÑO

1 diciembre 2013

Se escurre el 2013 y antes que se vaya en definitiva, todavía recibimos algunas oportunidades para asistir a conciertos que abren posibilidades para gustos variopintos. Veamos.

THESE NEW PURITANS
En un principio se les comparó con The Fall, Public Image Limited y Wire, con tendencias electrónicas que encuentran su hábitat idóneo en los clubes nocturnos. Han mutado en estilo y vertiente, apostando por la construcción de una identidad distinguible a partir de la incorporación de elementos del free jazz, la música clásica contemporánea y sonidos provenientes de otras formas del conglomerado de la electrónica. Sus letras, por momentos estructuradas a partir de frases etéreas, complementan esta propuesta cada vez más identificable dentro del numeroso conjunto de bandas aparecidas en los años recientes.
Conformado por los gemelos Jack (guitarra/laptop) y George (batería), junto con la tecladista Sophie Sleigh-Johnson y el bajero-samplero Thomas Hein, These New Puritans nació en el 2006 y entregó el EP Now Pluvial (2007) como primera muestra de su breve aunque versátil obra, también iniciada con el sencillo Navigate, Navigate. Su LP debut, Beat Pyramid (2008), los colocó en la mirada de público y prensa gracias a la creativa letrística y a la forma de encarar la conformación de las secuencias rítmicas.
Con la grabación de Hidden (2010), el cuarteto se aventuró a territorios nuevos para ellos, proponiendo el riesgo como forma de vida y la búsqueda como apellido estilístico. Hay sonidos de espadas que anuncian batallas imposibles de ganar, mientras en el aire se respiran aromas arabescos como guardados al vacío. Con esta obra parecería que ya no hay un posible retorno, sino una caminata viendo hacia un horizonte incierto pero más apasionante: si volteas para atrás puedes quedarte pasmado.
Ya sin la tecladista, entregaron Fields of Reeds (2013), disco que nos depara una misteriosa visita de aliento diverso, transitando de cierta experimentación a quietudes sospechosas, con teclados casi ceremoniosos y una rítmica fragmentada por la que se diluyen juegos vocales de exaltación contenida. Cada uno de los cortes que lo integran parece sugerir la apertura de una nueva ruta, como se advierte desde la abridora This Guy´s In Love With You, destilando un dejo de inasible extrañeza.These New Puritans

OMER AVITAL
Este cuarentón contrabajista israelí recibió influjos sonoros de diversas regiones que fueron integrándose a su concepción del jazz, fuertemente consolidada por su participación con tipos de la talla de Kenny Garrett y Roy Haynes, por mencionar un par de ejemplos. De un intenso proceso de aprendizaje se derivó su incursión como líder que se vio cristalizada con el brillante y elusivo Think With Your Heart (2001), que inició una consistente trayectoria con obras como Third World Love Songs (2002), Asking No Permission (2006), con poderosa presencia de múltiples saxofones, y The Ancient Art of Giving (2006).
Después de Arrival (2007), The Omer Avital and Marlon Bowden Project (2007), Free Forever (2011) y Yes! (2012), grabado junto a Aaron Goldberg y Ali Jackson, nos regaló Suite of the East (2012), quizá su obra más consistente a la fecha, combinando los sonidos de su tierra y alrededores con la estética jazzística de alcance universal; melódico e intenso por partes iguales. Un buen ejemplo de cómo el jazz se puede hermanas con músicas surgidas antes del inicio de los tiempos.

RADAID
Formado por Saúl Ledesma y Emmanuel Macías en Guadalajara, Jalisco a finales del siglo pasado, este colectivo de aliento intercultural debutó con Radaid (2003), enfocando su propuesta a la diversidad de géneros, mostrando amplio registro y prometedoras capacidades camaleónicas: si bien cuando se ubica en el pop no se distingue de muchas otras bandas que inundan como clones las estaciones radiales, resultan más interesante sus incursiones por territorios tapizados de folk, música celta, florituras árabes e incluso por sonidos más cercanos al bel canto.
Con algunos ajustes en la alineación y alcanzando mayores registros estilísticos que permitieran dar una vuelta al mundo en menos de ochenta días, grabaron Luz escondida (2006), al que le seguirían L’intent (2009) y The Willing Parte 1 (2012), álbum en el que Sofía Orozco y la soprano Daniella Lazzeri se contrapuntean y conjuntan para darle a las piezas una bienvenida riqueza sonora que trasciende fronteras, apuntaladas por la elusiva instrumentación que juega con elementos tradicionales y modernos, de corte electrónico.

BANKS
Jillian Banks firma solo con su apellido. Es una joven californiana que en una primera escucha, puede parecerse demasiado a Lana de Rey, pero si nos damos una segunda oportunidad, empiezan a develarse ciertos atributos como la combinación atinada de elementos provenientes del trip-hop, el dark y el pop alternativo, incluyendo ritmos que van poco a poco haciendo mella en los atribulados corazones. Con el EP London (2013), grabado después de algunos sencillos, se presenta en el mundo discográfico y, quizá es prematuro decirlo, pero podrá convertirse en otra de las figuras femeninas a seguir en el universo pop.

INDIO EMERGENTE 2012

20 noviembre 2012

Indio emergentePuebla, Querétaro y Guadalajara le darán la bienvenida a varios grupos que conforman la alineación de este festival patrocinado por una marca cervecera, muy a tono con las estrategias empresariales de los tiempos que corren. Durante el 23, 24 y 25 de noviembre tenemos la oportunidad de escuchar un pop con diversidad de matices, incorporando apuntes electrónicos o acústicos según el caso, desde perspectivas femeninas (vienen Feist y Kate Nash, a quienes reseñé aquí en diciembre del 2011 y en noviembre del 2010, respectivamente) o bien transitando por las rutas de la independencia, conviviendo con otros géneros como el rap, la psicodelia, la electrónica y el punk.

BRILLANDO CON LUZ PROPIA
Primero aparecieron en Albuquerque bajo el nombre de Flake Music y grabaron el álbum You Land Here, It´s Time to Return (97). Ya como The Shins, James Mercer y compañía (Crandall, Hernandez, Sandoval y Langford) firmaron Oh, Inverted World (01), clásico instantáneo en la mejor tradición del pop sesentero, explorando una cautivante capacidad melódica como se advierte en New Slang y Caring is Creepy, por proponer dos ejemplos de un conjunto altamente luminoso, en la línea de Belle & Sebastian.
De mayor dinamismo eléctrico y todavía conservando el filo intacto para la composición, presentaron Chutes To Narrow (03), obra confirmatoria que los daría a conocer más allá de los circuitos indie, a lo que contribuyó, casi sin querer, la película Tiempo de volver (Garden State, 04), dirigida por Zach Braff en un tono de similar atmósfera que la música del grupo: como dice Natalie Portman en el film, The Shins te puede cambiar la vida.
Ya con el reconocimiento a cuestas, grabaron el estupendo Wincing the Night Away (07), mirando al frente pero sin perder el terreno ganado, en contraste con Port of Morrow (12), en el que James Mercer, quien antes formó el proyecto Broken Bells junto a Danger Mouse, parece querer empezar de nuevo con otros cómplices, intención que de cualquier manera le resultó bastante creativa tal como se advierte a lo largo del álbum.

PSICODELIA BLUSERA
De Alaska a Portland y surgiendo de la banda Anatomy of a Ghost, este acoplado de particular nombre y propuesta subidita de volumen para anular el frío ambiental, surgió como proyecto paralelo de John Gurley, quien junto a Zach Carothers, vocalista y guitarrista respectivamente, reclutaron a otros colegas que han entrado y salido para formar la banda cuyo primer largo, Waiter: “You Vultures!” (06), parecía sentar las bases de su sonido con tintes psicodélicos y progresivos, aunque aun mostrando necesidad de una mayor compenetración. Portugal. The Man ya estaba en el circuito.
Ésta llegaría pronto con el ligeramente experimental EP It´s Complicated Being a Wizard (07) y los álbumes Church Mouth (07), de energía renovada; Censored Colors (08), incorporando cuerdas y metales vibrantes y The Satanic Satanist (09), a manera de reverso de la moneda del acústico The Majestic Majesty (09). La paulatina construcción de identidad devino en el sólido American Ghetto (10), ya con ciertas incursiones electrónicas y en In the Mountain in the Cloud (11), obra de consolidación que pareciera sintetizar con brillantez el recorrido realizado hasta el momento, entre saltos sicodélicos con lágrimas en los ojos.
Con una base blusera y de rock de garaje, aunque sin dejar de voltear a las posibilidades melódicas y reflexivas, Band of Skulls juega en la cancha de The Black Keys y hasta el momento no ha desmerecido. El trío originario de Southampton parece levantar la mano como para decir que en la isla también se cuecen canciones en el estilo que The White Stripes puso otra vez en la palestra. Russell Marsden (guitarra/voz), Emma Richardson (bajo/voz) y Matt Hayward (batería) debutaron con el contundente Baby Darling Doll Face Honey (09), seguido por Sweet Sour (12), buscando ampliar el horizonte estilístico. Participaron también en uno de los soundtracks de Crepúsculo, la descremada saga vampírica.

ELECTRÓNICA SENSIBLE
Dan Deacon (1981) se ha desarrollado en el terreno de la electrónica, combinando habilidades informáticas aplicadas la lenguaje musical con una tradición roquera de fuerte sustento alternativo, sobre todo desarrollada en la década en la que nació. Asentado en Baltimore, se empezó a dar a conocer con algunas grabaciones caseras que aterrizaron en diversos álbumes y EP´s hasta que rubricó Spiderman on the Rings (07), basado en una versatilidad digital que nos conduce por senderos inesperados, de la festividad a la experimentación. Lo mejor estaba por venir.
Con Bromst (09) profundizó en sus capacidades compositivas proponiendo contrastantes estructuras sonoras en las que aprovecha los recursos tecnológicos a la mano para ponerlos al servicio de la creatividad: reiteraciones absorbentes, pasajes cautelosos al borde de la sorpresa y rítmica inesperada que en efecto nos coloca en un pequeño refugio bien iluminado en medio del bosque. En America (12) ya parece tener el total control de sus recursos expresivos, tanto orquestales como de íntima instrumentación, tal como se deja escuchar en la suite dedicada a USA, compuesta por cuatro fragmentos de enriquecido contraste que va de la llanura amplia a los territorios rocosos.
Por su parte, Passion Pit empezó como un regalo de Michael Angelakos a su novia en forma de canciones, que se constituyeron en el EP Chunk of Change (08): de un romanticismo unipersonal, nos encontramos de pronto con una banda hecha y derecha, navegando por un electropop de melodías evocativas y letras que remitan a dramas festivos, si cabe la aparente contradicción. Ya como quinteto asentado en Massachusetts, firmaron Manners (09) con un indudable aroma ochentero bien actualizado para oídos y corazones postmilenarios. Con tono delicadamente rítmico que sostiene historias de todos colores, con predominancia de un rosa engañoso, narradas melódicamente para la pronta identificación, entretejieron Gossamer (12), su segundo largo.

CONCIERTOS VACACIONALES II

10 abril 2012

Continuamos con las propuestas musicales para escucharse en nuestro País. Ahora demos una brevísima repasada a los visitantes que nos acompañan de miércoles a viernes. Además se puede aprovechar la estancia en el DF para disfrutar de la robusta -en todos sentidos- exposición de Botero en el Palacio de Bellas Artes.

CAMINOS INGLESES EN SOLITARIO
Noel Gallagher parece que está en busca de un nuevo Oasis musical: la mitad fraterna de la famosa banda británica que quizá se agotó en sus dos arrolladores primeros discos, aunque se tardaron en darse cuenta por la soberbia insufrible que los caracterizó, nos visita con Noel Gallagher´s High Flying Birds (11), un disco muy audible en la línea de su exbanda, pero con cierta libertad ajena a las presiones de costumbre. Ya sin el pesadito de su hermano, Noel se percibe más enfocado y con menos necesidad de compartir ideas, labrando canciones que si bien no representan una novedad, sí se plantean como una nueva oportunidad para recobrar el talento alguna vez mostrado.
Por su parte, el multinstrumentista londinense Steven Wilson, conocido por su trabajo en Porcupine Tree, entre otros proyectos de muy interesante y diversa naturaleza desde finales de los ochenta, y por ser uno de los dignos herederos de la tradición del rock progresivo que transitaba de Pink Floyd a King Crimson, debutó como solista con el laberíntico Insurgentes (08), al que le siguió Grace for Drowning (11) compuesto por dos capítulos con sendos discos: Deform to Form a Star y Like Dust I Have Cleared from My Eye, en el que participaron grandes nombres del medio y que resultó ser una poderosa obra de largo aliento.

ST. VINCENT O CÓMO SER EXTRAÑAMENTE COMPASIVA
Es el nombre del proyecto de Annie Erin Clark, nacida en Oklahoma hace tres decenios. Atenta aprendiz en la escuela de música de Berklee, continuó creciendo artísticamente en compañía de su tío, la mitad del dúo jazzero Tuck & Patti, para después participar con Glenn Branca en una grabación e integrarse a Polyphonic Spree, grupo de pop saturado con múltiples elementos sonoros. Antes de lanzarse al abismo creativo de la soledad, formó parte del grupo de Sufjan Stevens, uno de los grandes trovadores contemporáneos. Quizá su trabajo como repartidora de flores ahora suene a metáfora: los pétalos se han convertido en canciones de sentimientos encontrados.
Con este cúmulo de experiencias sonoras, apareció Marry Me (07) como una manifestación de sus coordinadas estilísticas, aún por pulir: estructuras pop de sorprendentes texturas y capas armónicas, letras más allá de los sentimientos descritos bajo el lugar común y una postura de inteligente desafío. Con Actor (09), envuelto en un halo fílmico, las cualidades vocales, compositivas y armónicas se precisaron, así como la estructura de las letras, mientras que en Strange Mercy (11), destila confianza para expresarse de manera más abierta e intuitiva, explorando estructuras musicales más complejas, sin perder sensibilidad.

MGMT: POP PINTADO DE SICODELIA
Con el apoyo de Dave Fridmann (Mercury Rev) y sobre una consistente estructura sonora apoyada en el uso de sintetizadores sin perder el olfato melódico, el dúo conocido como MGMT, originario de Connecticut y formado en el 2002, sorprendió gratamente con el irreverente Oracular Spectacular (08), su primer largo tras haberse dado a conocer con el EP Time To Pretend (05), en el que ya se advertía cierto espíritu similar al de los Flaming Lips, aromatizado con sustancias evasivas.
Ben Goldwasser y Andrew Van Wyngarden han logrado amalgamar lances prestados de la psicodelia, el pop y el electrorock para cimentar su muy audible y actualizada propuesta, tal como quedó de manifiesto en Congratulations (10), un segundo largo que nos lleva por senderos de mayor sicodelia, atravesando paisajes hipnóticos o de reconocible aspecto, como si de un viaje sideral se tratara pero con imágenes conocidas. Para el 2011 participaron en el proyecto Late Night Tales, grabando un disco con sus remezclas y demostrando, de paso, su colmillo para ambientar lances nocturnos de diversa índole.

EXPERIENCIA PARA INFLUIR
Seminal banda emergida de los ambientes punk pero con melodías mejor confeccionadas, los Buzzcocks firmaron, con el recopilatorio Singles Going Steady (78), un clásico de la historia del rock que aún hoy sigue siendo influencia de grupos recién formados. Fundados por Pete Shelley y Howard Devoto a mediados de los 70’s, se desintegraron durante los ochenta para retomar el camino a finales de esta misma década.
Con una radical postura antifascista que se expresaba a partir de una electrónica dura, cercana al hardcore, los alemanes Empire, Elias y Crack –ya fallecido- y la estadounidense-japonesa Nic Endo de Atari Teenage Riot, se dieron a conocer a principios de los 90’s, década durante la cual desarrollaron su sonora propuesta de cyborgs enfurecidos. Tras un silencio de poco más de diez años, regresaron con Is This Hyperreal? (11).

INDIE-O FEST 2012

27 marzo 2012

Regresa este sugerente festival para posarse en nuestras orejas el sábado 7 de abril: una buena forma de aprovechar la vacación y salir disparado al visitable DF, ahora que los nativos dejaron calles y cielo semivacíos, aunque no se note mucho. Veamos.

CHICAS SUPERPODEROSAS
Wild Flag, en cuyo nombre lleva el homenaje al punk, hizo su presentación con disco homónimo en el 2011: intensidad femenina puesta al servicio de cortes directos de apariencia y fondo roquero, donde todas cantan –unas más que otras-, mientras un par de guitarras, teclados de soporte y una propositiva batería le ponen sensibilidad e intensidad al asunto por partes iguales. Ellas aman el sonido cual carta de amor (Romance) y exigen que se tomen riesgos con vitalidad envolvente (Racehorse), no sin dejar constancia de su tono inquisitivo (Black Tiles).
Integrado en Portland a manera de supergrupo por las Sleater-Kinney Carrie Brownstein y Janet Weiss y por Rebecca Cole (Minders) y Mary Timony (Helium), recordando a la añeja escuela de las rrriot girls (The Slits), mantienen la energía aunque se le añaden creativas estrategias armónicas de marcado contraste (Glass Tambourine, Future Crimes), pausas liberadoras (Something Came Over Me) y elusivos arranques de vocalizaciones rebeldes de falsetes catárticos (Boom, Short Version); el teclado toma el control por momentos (Endless Talk) o bien la batería (Electric Band), según convenga a los propósitos de la pieza.

DOS PARTES DE SONIC YOUTH
Colaborador de diversos proyectos artísticos alternos, además de ser pieza clave del mítico grupo referido, Thurstone Moore se ha dado tiempo para aventurarse en solitario, tanto en el terreno experimental como en el formato de canciones: ahí están el brillante Psychic Hearts (95), las odas a la improvisación tituladas Klangfarbenmelodie… And the Colorist Strikes Primitiv (95) y Three Incredible Ideas (01) o el redondo Trees Outisde the Academy (07), como ejemplos contundentes de un músico que parece reacio a la quietud estilística. Ahora, con producción de Beck y en tono de trovador reflexivo, guitarra en mano y juegos de cuerdas contextuales, Thurston Moore entregó el evocativo Demolished Thoughts (11), uno de los discos clave del año, con una poética que revisita temáticas religiosas, mundanas y todo lo que quepa en medio.
Por su parte Lee Ranaldo ha estado también muy movidito dentro del escenario de la vanguardia neoyorquina, ya sea con su grupo alterno The Fluks (chéquese el guiño dadaísta), como poeta, productor y como solista, tal como se deja escuchar en From Here to Infinity (87), seguido de Scriptures of the Golden Eternity (95) que captura lances en vivo con alta dosis de sustentada improvisación y de Amarillo Ramp (For Robert Smithson) (97), en honor a la gran escultura de tierra realizada por el artista en 1973. Visitando los terreno del free jazz junto a William Hooker, grabó el absorbente Oasis of Whispers (05) y tras otros trabajos de exploración sonora, viene con Between the Times and Tides (12) bajo el brazo.

BAJA FIDELIDAD, SABOR CASERO
Kurt Vile y su banda The Violators debutó en solitario con Constant Hitmaker (08), después de conformar el dueto War on Drugs, conocido por el largo Wagonwheel Blues (08). Con aroma de hogar y reducida fidelidad pero mucha sazón, el de Filadelia empezó a sonar fuerte en los ambientes de los trovadores generados en las salas de sus hogares. Tras un minidisco titulado God is Saying This To You? (09), grabó los dos álbumes que le darían el reconocimiento merecido: el consistente Childish Prodigy (09) y, sobre todo, el grandioso Smoke Ring for My Halo (11) rico en texturas y colores, con una escritura más acabada que viaja de un cierto cinismo a un pesimismo narcótico y una guitarra convencida de arropar a esa vocal por momentos recordando a Lou Reed.
Mientras tanto, la propuesta del de Idaho Trevor Power, conocida como Youth Lagoon, tomó forma definitiva con The Year of Hibernation (11), uno de los debuts clave del año enmarcado en un pop que pretende capturar ambientes caseros, antes que la precisión sonora: fragilidad ensoñadora, angustia contenida y una ligera dosis de sicodelia al tiempo que nos dejamos llevar por un arcoiris en cuyo final será difícil encontrar la olla con las monedas de oro, pero sí al menos un poco de refugio emocional.
Por su parte, City and Colour es el proyecto desenchufado de Dallas Green, líder de la banda canadiense hardcore Alexisonfire, en el que explora terrenos más cercanos al rock alternativo de cantautor. Después del EP The Death of Me (04), apareció su primer largo, titulado Sometimes (05), al que le seguiría un álbum en vivo y el sólido Bring Me Your Love (08). Para su participación en el festival, trae un reciente as bajo la manga: Little Hell (11), como para recordarnos que uno se va creando sus íntimos y muy personales infiernos.

PIXIES O CÓMO TRASCENDER HACIENDO RUIDO

22 octubre 2010

A diferencia de los seres creados por la mitología británica que gustaban de confundir los caminos de los viajeros o los cantos de los niños, los integrantes del cuarteto bostoniano así llamado se dedicaron, al parecer, a lo contrario: marcar propositivas rutas para el rock de finales de los ochenta y la década de los noventa, tal como se puede advertir en bandas como Nirvana, Smashing Pumpkins, Pearl Jam, Lemonheads, Guided By Voices, Pavement y un sorprendentemente largo etcétera.
En efecto, Pixies es una de esas bandas que han sido más reconocidas en sus influencias que en sus propios discos: caprichos del destino… o de la mercadotecnia. Formados en 1986 por un rebelde marginal llamado Charles Thompson (a.k.a. Black Francis y después Frank Black) junto a la bajista Kim Deal, al guitarrista Joey Santiago y al baterista David Lovering, muy pronto conjuntaron rumbo estético: audaces combinaciones entre la dureza punk y la distorsión en la guitarra cediendo el paso a una protagónica base rítmica que sustentaba, a su vez, secuencias de un pop labrado con inteligencia y contrastado por letras oscuras y complejas (sexualidad, violencia, religión, OVNIS, culturas marginales) más cercanas a la crítica un cuanto tanto críptica que a la rima pegadiza.
Los pasajes explosivos y crudos intercalados con momentos de acústica calma empezaron a configurarse desde Come On Pilgrim (87) miniálbum de ocho cortes que tomó a todo mundo con los dedos en la puerta, sólo para machucarlos aún más con el imprescindible Surfer Rosa (88), obra clave de los años ochenta y pieza fundamental para entender al rock en toda su magnitud. Como si no bastara, Doolittle (89) confirmaba la presencia de un grupo especial: ligeramente más pulido, se convirtió en referencia obligada para todos los que escuchábamos música, así fuéramos metaleros, poperos, darketos, alternativos o punketos (indies y emos no figuraban): para todos había.
Con un discreto toque surf y entrando a los terrenos de la ciencia ficción tipo Ed Wood, presentaron Bossanova (90) para cerrar de tajo con Trompe Le Monde (91), obra que ya quisieran muchos tener en su currículo pero que no estaba a la altura de la leyenda ya establecida por el cuarteto de Boston, que incluía un notable y arriesgado trabajo de arte para sus portadas, vueltas también referencia a seguir. El anuncio de su reunión en el 2004 daba esperanza de nuevo material: por lo pronto, sólo conciertos; por acá los vemos. ¿Se puede pedir más?

PANDA BEAR: CREATIVA FAUNA MUSICAL

1 septiembre 2010

Noah Lennox nació en Baltimore, creció en Pensilvania, estudió la universidad en Boston, ha vivido en Lisboa y se convirtió en artista en Nueva York, donde conoció a sus compinches de Animal Collective en el 2000, uno de los grupos esenciales del nuevo milenio ahora convertido en faro del rock actual, particularmente después de los espléndidos e innovadores Strawberry Jam (07) y Merriweather Post Pavilion (09), álbumes en los que una sicodelia postmilenaria se da la mano con un pop aventurero de largo alcance y con un folk enervado que no se detiene ante la posibilidad de explayarse en una polirritmia casi tribal.
Además de formar parte de Together y Jane, Lennox creó Panda Bear, banda cuyo nombre se le ocurrió a finales de los noventa motivado por el gusto de dibujar a esta salvaje bestia de apariencia amigable; tras su álbum debut homónimo grabado en 1998, regresó disfrazado de panda con Young Prayer (04), breve obra de nueve cortes sin títulos. Person Pitch (07), su tercera entrega vía este acoplado alterno, se convirtió en todo un fenómeno dentro de la escena; en contraste con su antecesor, acá los cortes son más prolongados y se articulan en capas sonoras que pueden traslaparse, fundirse o metamorfosearse en ricas perspectivas auditivas.
Comfy In Nautica, el corte abridor, recuerda mucho la estética de AC con esos ataques vocales entre festivos y ceremoniales y ritmos múltiples, mientras que Take Pills nos conduce a un encuentro con los Beach Boys en ese momento en el que la playa se convierte en un espacio indefinido entre la tierra y el mar: la sugerencia del título no deja lugar a dudas. Con todo y un ulular de búho y una guitarra sesentera que acompaña los viajes tranquilos sin demasiado movimiento, Bros apuesta por una constante rítmica que permite el juego de vocales, sonidos, ideas y ligeros cambios intensidad.
Im Not Good Girl navega entre olas de teclados y la más pura contención, en contraste con la pronta explosión de Carrots, extendido viaje por tupido bosque sonoro lleno de atractiva vegetación con buenas dosis de alucine, representadas por la característica yuxtaposición de sonidos de diversa índole; cierta calma vuelve con Search for Delicious mientras que Ponytail cierra con tal amabilidad que uno no tiene más remedio que volver a girar el plato. Aún sin llegar por estos lares, Tomboy (10) es la nueva apuesta de Lennox, quien nos invita a este viaje cuasiexperimental que inicia este viernes en el Polyforum Siqueiros del D.F. y que acabará cuando cada quien así lo decida.

MEW: HISTORIAS AL CALOR DE LA NIEVE

10 septiembre 2009

Como una bola de nieve que desciende con trayectoria impredecible de la alta montaña, este cuarteto formado en Hellerup, cerca de Copenague, se ha consolidado como una de las mejor bienvenidas opciones del rock nórdico, gracias a su capacidad para construirse una personalidad musical entre un cúmulo de pesadas influencias que igual refieren a Sigur Ros que a Mercury Rev y de ahí a las capas guitarreras de los seminales My Bloody Valentine o a las extravagancias poperas de los Flaming Lips.
La frágil pero contundente vocal del artista amplio Jonas Bjerre se potencia con la guitarra de Bo Madsen y a partir de la base rítmica formada por Silas Utke Graae Jorgensen (batería) y Johan Wohlert (bajo), quien dejaría a la banda para dedicarse a la familia. Primero llamados Orange Dog, los jóvenes nacidos en los setenta después conocidos como Mew, asomaron la cabeza con un debut local titulado A Triumph of Man (97), seguido de Half the World is Watching Me (00), álbum con el que empezaron a trascender fronteras aunque aún en la zona de la península.
Con amores que disfrutan las despedidas más que las reconciliaciones, entre campos nevados apenas receptores de solares rayos tímidos, Not Quite Friends But No Quite Strangers (03) los colocó en el mapa más allá de la región nórdica con esa particular combinación de fragilidad vaporosa y vigor electrónico, por momentos sonando con ciertos vestigios de los Pet Shop Boys. Integrado por temas de sus anteriores trabajos y algunos recién desempacados, los daneses nos invitaban a un viaje por trineo con paisajes lacónicos de intensidad emergente.MEW
Mostrando que no eran nieve de un día, regresaron con Mew and the Glass Handed Kites (05), una obra con mayor riesgo tanto en los lances musicales como en los letrísticos, ahora en tonos más apocalípticos con referencias a parejas que se hacen preguntas ante designios y profecías amenazantes. Por laberintos sonoros en clave postrock y el llamado dreampop se desplazan las intrincadas canciones del álbum, ahora nutridas con vocales invitadas e instrumentación creciente con la guitarra como punta de lanza al estilo de Dinosaur Jr., con todo y J Mascis como invitado.
Ya como trío, estos rockeros de alternativa presentaron el estilizado No More Stories are Told Today I´m Sorry They Washed Away, No More Stories the World is Grey I´m Tired Let´s Wash Again (09), un disco que puede irse haciendo tan grande como su título y que desde ya es de lo mejor de este año. Con arranque atmosférico cercano a la electrónica francesa, el álbum se desenvuelve con pasajes de tupida elaboración instrumental que van del ritmo machacón para saltar a la pista a sonidos volátiles, casi inasibles.
La visita del trío danés a nuestro País se perfila como una buena oportunidad para vivir dramas coloridos –si tal cosa es posible- , igual recorriendo los confines de la galaxia que sumergiéndose en mares aún por explorar, poblados por frondosos arrecifes de sonidos múltiples. La cita: este jueves 10 en el José Cuervo Salón de la ciudad de México y el viernes 11 en el Teatro Estudio Cavaret de Zapopan, Jalisco.

THE DEARS: SABOREANDO LA DERROTA

18 febrero 2009

Basada en un pop expansivo, la propuesta de este enjambre de Montreal formado en 1995 y lidereado por Murray Lightburn, nos visita también este fin de semana para presentarnos Missiles (08), su más reciente propuesta. Debutaron con End of a Hollywood Bedtime Story (00), al que le siguió un álbum arqueológico: Nor The Dahlias: The Dears 1995-1998 (01), recuperando su trayectoria de aquellos años.

Con No Cities Left (04), confirmaron su capacidad para abarcar un rango sonoro amplio, desde cierto nervio exaltado hasta una elegante melancolía, como se puede apreciar en el álbum grabado en vivo desde Los Ángeles en el 2005. El reconocimiento en un contexto más amplio llegaría con el diverso Gang of Losers (06), viaje por contrastantes parajes del mundo pop que va regalando sorpresas.

 

BEIRUT: VIAJE SONORO DE LOS BALCANES A PARÍS Y DE AHÍ, A OAXACA

18 febrero 2009

Interesantes experiencias auditivas surgen de la combinación de estilos y tendencias. El inabarcable territorio de la música popular, conformado por sonidos regionales con larga historia y propuestas de alcance global –como el rock o el jazz- no termina de estarse quieto ni, afortunadamente, en paz: los encuentros entre diferentes y en apariencia distantes formas de expresión y manifestación sonoras, continúan regalándonos sorpresas inesperadas, justo cuando suponíamos que las modas imponían la idea de la homogeneización.

Ejemplo de ello es Beirut, la banda comandada por el veinteañero Zach Condon, joven originario de Nuevo México pero con el alma puesta en Europa del Este o en todas partes donde va escuchando músicas escapadas de los sentimientos de la gente; acaso asumiéndose gitano de incansable trote extraviado en el Imperio, este explorador parece preparar su equipaje afilando oreja e instrumentos para soltarse a elaborar pócimas auditivas de inesperados resultados.

Gulag Orkestar (06) representó un torbellino de sincretismo auditivo: entre polkas intervenidas por influjos de indie-pop, uno no sabía si de pronto estaba en medio de alguna película de Kusturica tipo Underground (95) y Gato negro, gato blanco (97), o si de plano alguna caravana gitana de épocas perdidas o una banda tipo No Smoking Orchestra, habían invadido las bocinas para hacer de las suyas sobre identificables estructuras armónicas para los escuchas occidentales. Como afirmaba EMusic, se trata del mejor disco indie-rock del siglo XIX.

El álbum viaja del gozo festivo con abundancia instrumental, al sufrimiento expresado en líneas vocales que no ceden ante el dolor: uno puede pasar del baile intenso a la tristeza del recuerdo sin darse demasiada cuenta. Una obra que funciona también como pasaporte de salida hacia regiones geográficas en apariencia distantes, donde nos podríamos encontrar a Gogol Bordello, pero al fin más cercanas por la capacidad de expresar iguales sensaciones.

Justo el director de Tiempo de gitanos (89) y del documental Super 8 (01), acerca de la música de los Balcanes, y Goran Bregovic, su músico de cabecera, fueron unos de los causantes que este joven multiinstrumentista, que de pronto recuerda mucho a David Byrne, dejara que su corazón se fugara hacia aquella región con todo y sus insistentes metales, tal como se plasma en el EP Lon Gisland (07), disco que continuaba con solidez la travesía iniciada por su predecesor.

En forma inmediata apareció The Flying Club Cup (07), el segundo largo ahora con una pequeña ayuda de los amigos de quien a estas alturas apenas había rebasado las dos décadas de vida. Ukeleles, mandolinas, vientos, acordeones y metales en un ambiente de cabaret sin Ute Lemper pero sí con Rufus Wainright en cuanto al dramatismo de la voz (de acuerdo a SPIN), fueron los elementos que se combinaron con una notoria presencia de la chanson francesa (Nantes, La benlieue, Cherbourg), incluyendo el apoyo fotográfico,  y de cierto eco mariachi-trompetero. La nueva pócima volvía a funcionar a pesar de carecer del factor sorpresa, exprimido al máximo en su debut.

Recientemente Condon sacó una especie de doble EP -según dijo en entrevista para la revista UNCUT- titulado March of the Zapotec / Holland (09), en el que participó una banda oaxaqueña y donde refuerza su interés etnográfico por manifestaciones musicales en apariencia ajenas a su radar; la otra mitad se despliega a partir de un synthpop más bien escapista.

Con toda esta carga de expresiones musicales, Beirut se presenta en México para brindar un par de conciertos que prometen convertirse en un viaje por las entrañas de regiones con voces propias, saturadas de afectos contrastantes.