Archive for 15 diciembre 2016

LIBROS CENTENARIOS (1916) Y CINCUENTONES (1966)

15 diciembre 2016

Un brevísimo recorrido por algunos de los textos más representativos que vieron la luz en 1916 y 1966 cuya vigencia sigue intacta, tal como cuando fueron publicados.

1916

El dublinés W. B. Yeats (1865-1939) escribió un poema titulado Eastern, 1916, en honor de los irlandeses republicanos que se levantaron durante la pascua de aquel año contra el dominio inglés, ante la indiferencia generalizada. La rebelión fracasó y el poeta escribió estas líneas en los meses subsiguientes aunque se conocieron cinco años después. Por su parte, su célebre conciudadano James Joyce (1882-1941) presentó Retrato del artista adolescente, que se fue publicando a manera de serial en un revista: Stephan Dedalus, el protagonista, encarna pasajes y tintes autobiográficos del genial escritor. En esta tesitura de recuperar la propia vida, Rabindranath Tagore (1861-1941) escribió El hogar y el mundo y La cosecha, con un enfoque místico.

El forastero misterioso de Mark Twain (1835-1910) fue una novela publicada de manera póstuma en la que el autor de Florida hace una crítica a la religión como institución y a la hipocresía de la humanidad, a través del protagonista llamado, elocuentemente, Satanás. En esta línea, Henri Barbusse (1873-1935) entregó El fuego, con evidente enfoque antimilitarista que le llevó a ganar el premio Goncourt.

L. Frank Baum (1856-1919) continuó con la creación de su famoso mundo a través de Rinkitink en Oz, la décima entrega de la serie en la que el héroe del título, junto con algunos amigos, debe enfrentar los desafíos que los regos y coregos, gobernados respectivamente por un rey y una reina que compiten en maldad, imponen a los habitantes de Pingaree, isla perteneciente a la tierra de Oz. Por su parte, Edgar Rice Burroughs (1875-1950) extendió su famoso personaje en Las fieras de Tarzán, aparecida antes en una revista y en Tarzán y las joyas de Opar.

Uno de los libros centrales en el contexto de la revolución mexicana fue Los de abajo, escrito por Mariano Azuela (1873-1952) y cuya trama se inserta en el movimiento social de principios del siglo XX con el rebelde Demetrio como protagonista: de obligada lectura para profundizar en esta época de nuestro país. En el contexto de la Primera Guerra Mundial se desarrolla la novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis del español Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), en donde dos familias argentinas de origen común acaban en bandos opuestos.

Por no dejar, J. R. R. Tolkien (1892-1973) escribió dos poemas: Narquelion, con la particularidad de que lo hizo en lengua élfica, una de las que creó este imaginativo filólogo dentro del universo de El señor de los anillos, y Habbanan bajo las estrellas, conocido de manera posterior y en el que se describe esta región a donde eran llevados los hombres por el barco de la muerte. En tanto, Intervalos en la montaña, cortesía de Robert Frost (1874-1963), nos remitía a la realidad del ser humano atrapado en sus propias emociones.

CAMPOS DEL CONOCIMIENTO

Diversos campos del conocimiento se vieron favorecidos por trascendentes publicaciones: derivado de las famosas conferencias dictadas a finales de 1915, La teoría general de la relatividad de Albert Einstein (1879-1955), revolucionó la física y la forma de comprender el funcionamiento del mundo tangible; Educación y democracia de John Dewey (1859-1952) continúa siendo referencia vital para quienes se dedican a labores pedagógicas; Bertrand Russell (1872-1970), en tanto, propuso Principios de reconstrucción social, lleno de ideas más vigentes que nunca dados los eventos recientes en materia política.

También vio la luz el clásico Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure (1857-1913), aparecido de manera póstuma, que contribuyó en definitiva para constituir a este campo y entenderlo desde la perspectiva de los signos, en tanto sistema complejo; Catalogus Seminum et Sporarum de los nipones Ninzō Matsumura (1856-1928) y Takenoshin Nakai (1882-1952) representó un manual de gran utilidad para la botánica, ámbito que también se robusteció con A Census of New South Wales Plants de Joseph Henry Maiden (1859-1925) y Ernst Betche (1851-1913).

1966

POSMODERNOS, ABSURDOS Y SOÑADORES

En la obra Rosencrantz y Guildenstern están muertos de Tom Stoppard (1937), después hecha película, se rescata a un par de personajes secundarios de la obra de Shakespeare, recreando su existencia a través del teatro del absurdo. En La subasta del lote 49, el gran autor estadounidense Thomas Pynchon (1937) ya daba muestras de su ojo posmoderno para crear historias llenas de personajes y agrupaciones estrafalarias, a partir de la búsqueda de su protagonista Edipa Maas, recién enterada que es la albacea de una gran fortuna heredada por un examante.

Por su parte, André Breton (1896-1966) dio forma definitiva, después de una primera publicación en 1939, al volumen Antología del humo negro, en el que se dan cita grandes nombres que según su compilador, lograron salir avante de la tontería, el sentimentalismo y la broma sin gravedad. El maestro y Margarita, novela póstuma de Mijaíl Bulgakov (1891-1940), apunta sus dardos al totalitarismo soviético desde la mejor arma posible: la ironía. Ganadora del premio Pulitzer, El reparador de Bernard Malamud (1914-1986) retoma un caso real para enfrentar a un hombre frente a la injusticia de acusarlo por un crimen que no cometió.

Con Ancho mar de los sargazos, la dominicana de origen británico Jean Rhys (1890-1979) reapareció en el mapa novelístico después de más de 25 años de silencio con Antoinette Cosway, personaje femenino envuelto en el misterio, directamente referido a un referente literario, cual precuela de Jane Eyre de Charlotte Brontë. Jaqueline Susann (1918-1974) exploró, a través de la vida de tres amigas durante 20 años, los entretelones del sueño americano en El valle de las muñecas, llevada de inmediato al cine sin mucha fortuna por Mark Robson en 1967.

John Fowles (1926-2005) entregó El mago, que mereció una revisión en 1977 y en la que el joven Nicholas, narrador omnipresente, vive una serie de enigmáticas experiencias de la mano del hombre que da título a la historia. Para niños de cualquier edad, Roald Dahl (1916-1990) escribió El dedo mágico, historia de una niña que no puede controlar las consecuencias de sus enojos y María Elena Walsh (1930-2011), su conocido libro Dailan Kifki, nombre de un elefante dejado a la puerta de un casa, justo para desatar un sinfín de aventuras.

ENTRE LA REALIDAD

Una de las obras más celebradas de aquel año fue A sangre fría de Truman Capote (1924-1984), a medio camino entre el reportaje de nota roja y la novela, con el autor sentimentalmente involucrado. En Acto de servicio, Heinrich Böll (1917-1985) reflexiona sobre la situación de su país a partir de la historia de un padre y su hijo sometidos a juicio por incendiar un vehículo oficial del ejército alemán. John Dos Passos (1896-1970) publicó sus memorias bajo el título de Años inolvidables, recuperando su relación con Ernest Hemingway y de otros afamados contemporáneos.

El pequeño gigante de la narrativa israelí Amos Oz (1939), debutó en el ámbito de la novela con la costumbrista Quizás en otro lugar; en la similar tesitura, el nigeriano Chinua Achebe (1930-2013) escribió Un hombre del pueblo, describiendo un conflicto entre un profesor y un funcionario en una nación africana que acababa de alcanzar la independencia: si bien el suceso nació como ficción, se fue verificando de diversas maneras con tristes variaciones en la historia de los países de aquel continente.

La muy leída Tai-Pan de James Clavell (1921-1994) es una novela histórica sobre el resurgimiento de Hong Kong después del triunfo inglés de la primera guerra del opio. Ahora vuelta a los primeros planos por la adaptación reciente que dirigiera el maestro Martin Scorsese, Silencio de Shūsaku Endō (1923-1996) se centra en las misiones jesuitas a Japón en el siglo XVII, época de persecución hacia los cristianos en aquel país.

DETECTIVES, POLICÍAS Y ESPÍAS

Hércules Poirot, el famoso detective de buen comer, formas directas aunque educadas y tieso bigote creado por Agatha Christie (1890-1976) protagonizó Tercera muchacha, obra ya de madurez de la afamada dama del misterio en la que una joven que comparte hogar con otras dos compañeras, llega con el susodicho y le dice que cree haber cometido un asesinato. Nero Wolfe, por su parte, también apareció para resolver enigmas en La muerte de Doxy, historia perpetrada por su creador Ed McBain (1926-2005).

Ellery Queen, seudónimo de los autores y nombre del investigador, presentó Un estudio en terror, resultado del guion para la película homónima. Ed McBain presentó 80 millones de ojos de su serie Distrito 87. El conocido James Bond, creación de Ian Fleming (1908-1964), tuvo una misión más en Octopussy, llevada puntualmente al cine y publicada de manera póstuma. El Juez Di dictó sentencia en Asesinato en Cantón de la autoría de Robert van Gulik (1910-1967), quien retomó a este personaje histórico chino que vivió en el siglo VII.

MUNDOS POSIBLES

Aguardando el año pasado de la pluma llena de paranoia de Philip K. Dick (1928-1982), en donde un reconocido médico tiene que hacer frente a la adversidad de su matrimonio, en medio de una guerra interplanetaria en el 2055 con un líder terrestre que padece extraños trastornos y una droga en plena moda que permite viajar en el tiempo. En La luna es una cruel amante, Robert A. Heinlein (1907-1988) narra, a través del involucramiento de un contratista que cuenta con la inteligente computadora Mike, la batalla para liberarse del régimen de la Luna; se llevó el premio Hugo a mejor novela del género.

Publicado como cuento en 1959 y después ampliado a novela en 1966, ganadora del premio Nébula y llevada al cine en 1968, Flores para Algernon de Daniel Keyes (1927-2014) llamó la atención por la temática acerca del incremento de la inteligencia a través de procesos experimentales, aplicados a un hombre con retraso mental y a un ratón, quienes establecen un vínculo. Un caso particular fue la publicación de la famosa historia Viaje fantástico de Isaac Asimov (1920-1992), dado que primero fue el guion y después la novela. La famosa misión consistía en entrar al cuerpo de un científico, después de un proceso de miniaturización, para curarlo de una trombosis.

EN NUESTRO IDIOMA

Todos los fuegos el fuego, volumen de ocho cuentos de Julio Cortázar (1914-1984) confirmó su habilidad para el género con espíritu innovador, así como la precisión en el uso del lenguaje. Exiliado en París, Juan Goytisolo (1931) inició una trilogía con Señas de identidad, experimentando con la forma narrativa y reflexionando, a través de su personaje Álvaro Mendiola, acerca del sentido de la nacionalidad y la composición de la sociedad. Cinco horas con Mario de Miguel Delibes (1920-2010), en tanto, se articula a partir de los soliloquios de una viuda cuarentona frente al cadáver de su marido: toda una inmersión en la vida de estos dos personajes.

Fernando del Paso (1935) presentó José Trigo, uno de los más importantes debuts novelísticos en nuestro país y la región, aquí centrándose en la precaria y difícil vida de los trabajadores ferrocarrileros expuesta con una notable combinación de cercanía y aventura lingüística, tanto en la forma como en la estructura. Todo un labrador del lenguaje, José Lezama Lima (1910-1976) publicó Paradiso, la única novela que vio la luz cuando el escritor cubano estaba vivo y que sigue los años de infancia y juventud de José Cemí, con tintes autobiográficos.

Desde Chile, José Donoso (1924-1996) nos llevó a un mundo plagado de ambigüedades sexuales y afectivas en Un lugar sin límites con un burdel como el epicentro de conflictos y que después fue retratado en versión fílmica. Por su parte, Pablo Neruda (1904-1973) publicó Arte de pájaros, alzando el vuelo en forma también de disco, grabado junto con el cantautor Ángel Parra, en el que el gran poeta recita la primera y última pieza, mientras que sus letras son entonadas en el resto de las canciones.

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PELÍCULAS CENTENARIAS Y CINCUENTONAS (1966/2016)

8 diciembre 2016

En Hold Me While I’m Naked, corto de George Kuchar que explora la idea del cine en el cine, a través de un director en plena depresión, se reflexiona también acerca del acto creativo y su trascendencia. Para que una película sea recordada después de uno o medio siglo, debe tener un sello distintivo y una manufactura resistente al envejecimiento prematuro. Revisemos algunos ejemplos presentados hace 50 y 100 años.

1916

Tras recibir algunas acusaciones acerca de su mirada racista, D. W. Griffith filmó intoleranciaIntolerancia, filme clave para el desarrollo del lenguaje cinematográfico en el que se narra la historia de una joven pobre separada de su hijo y marido se entremezcla con la condena a Jesús y la masacre de San Bartolomé en París durante 1572. Después de esta película, el cine no se volvería a tener el mismo significado visual.

En aquellos años, se recurría a hsitorias clásicas para adaptarlas la cine, tales como 20,000 leguas de viaje submarino de Stuart Paton con base en el texto de Julio Verne; Snow White de J. Searle Dawley, retomando ideas de cuentos famosos; The Right to Be Happy de Rupert Julian sustentada en el cuento de Charles Dickens; Sherlock Holmes de Arthur Berthelet, una de las primeras versiones fílmicas del gran detective y el serial Judex de Louis Feuillade, con el héroe de la máscara que nos vendría bien en estos tiempos de impunidad casi total, en plena lucha contra el corrupto banquero Favrauxom.

1966

UNAS DE VAQUEROS, HÉROES Y ESPÍAS

El western estuvo muy bien representado por El bueno, el malo y el feo, clásico instantáneo de Sergio Leone, acompañado del omnipresente score de Ennio Morricone y la presencia del trío Eastwood-Wallach-Van Cleef. Además, el spaghetti western se nutrió de Django, dirigida por Sergio Corbucci con su carga antirracista y por un par de despedidas: Texas, adiós de Ferdinando Baldi y Adiós gringo de Giorgio Stegano.

El gran cineasta Richard Brooks entró al género con Los profesionales, contando en su alineación con Lancaster, Marvin, Ryan y Strode como el inusual equipo para rescatar a la esposa de un ricachón texano, secuestrada, faltaba más, por un revolucionario mexicano. En tanto, La última jugada de Fielder Cook, combinaba el contexto del western con la comedia de apostadores que quieren pasarse de listos. Una espadachina rescatista se dio vuelo en Bebe conmigo (Da Zui Xia) de King Hu, filme que empezaba a reelaborar el género de las artes marciales.

¡Atención automóviles! es una comedia criminal soviética de Eldar Ryazanov en la que un agente se seguros también es un ladrón de coches pero al estilo Robin Hood: le roba a los malos para dar el dinero a la caridad. Por su parte, el dúo dinámico apareció en pantalla de la mano de Leslie H. Martinson: Batman anunciaba de manera temprana el auge comiquero que hoy vivimos en el mundo del cine. Por su parte, Paul Newman se encargó de El Blanco móvil (Harper) de Jack Smight para interpretar a Harper Lee, el famoso detective creado por Ross McDonald y de Cortina rasgada, bajo las órdenes de Alfred Hitchcock.

CONFLICTOS

blow-upViviendo sus últimos quince minutos de fama, Edie Sedgwick protagonizó Lupe, bajo la dirección de Andy Warhol, una particular biografía de la potosina Lupe Vélez, de vida turbulenta y triunfadora en el Hollywood de los treinta. Mike Nichols rodó el clásico ¿Quién le teme a Virginia Wolf? Con Elizabeth Taylor y Richard Burton, mientras que Michelangelo Antonioni se escapó de la burguesía italiana para filmar Blow Up, retratando el Londres del Mod, con un misterio irresoluble de por medio, capturado por el fotógrafo protagonista.

El profundo director sueco Ingmar Bergman propuso Persona, intenso, poético, femenino e íntimo retrato de dos mujeres en condiciones aparentemente opuestas pero con subyacentes vasos comunicantes que van trastocando, desde la comunicación, sus lógicas relacionales: una actriz muda y su enfermera se enfrascan en un monólogo verbal y una interrelación en el amplio sentido del término.

Los franceses contrastaron sexos: Jean-Luc Godard rodó Masculino, Femenino y Claude Lelouch Un hombre y una mujer, con enfoques distintos y acordes con las perspectivas de cada uno de los cineastas: experimental el primero y romántico el segundo. Por su parte, Robert Bresson realizó Al azar de Baltasar, historia sobre el burro del título y Marie, que vivían en armonía hasta que son separados y padecen destinos diferentes. En términos totalitarios, François Truffaut arriesgó con la esperada sensibilidad en Fahrenheit 451, basada en el clásico de Ray Bradbury

Realizada por Hiroshi Teshigahara, La cara de otro retomó el tema de cómo se puede trastocar la personalidad, aquí desde la ciencia ficción, en cuanto a las máscaras que usamos para desenvolvernos socialmente, caso también revisado en El otro Sr. Hamilton (Seconds) de John Frankenheimer. Basada en la novela de Knut Hamsun, escrita y dirigida por Henning Carlsen, Hunger (Sult) sigue a un aspirante a escritor en plena crisis económica intentando mantener intacta su dignidad. Black Girl realizada por Ousmane Sembène con base en su novela, sigue a una joven senegalesa que busca asentarse en Francia.

HISTORIA

Andrei Rublev, segundo largometraje del gigante soviético Andrei Tarkovsky, es un impactante fresco de la Rusia medieval luchando entre el salvajismo y la mística, representado a través del pintor iconográfico del título y estructurado en siete episodios, con una cámara en perpetuo y seguro movimiento, dando cuenta del proceso de culpa, redención y conflicto eterno del personaje central, en un ambiente convulso y en intensa disputa; en riguroso blanco y negro hasta que al final se presentan los trabajos del artista, la versión original rebasaba los 200 minutos pero la censura oficial dejó la cinta en “solo” tres horas: un ejemplo de cómo esculpir en el tiempo.

Dirigida con articulado uso de recursos tanto actorales como de producción por Fred Zinnemann, El hombre de dos reinos (A Man for All Seasons) centró su mirada, dentro del contexto de la ruptura que buscaba Enrique VIII, en los últimos años de Tomás Moro, buscando la utopía hasta el aliento final. John Huston realizó La Biblia, recreando los primeros pasajes del Génesis y Gillo Pontecorvo dirigió la poderosa y reveladora La batalla de Argel en tono documentalista y panorámico.

Desde Checoslovaquia llegó Las pervertidas de la realizadora Vera Chytilova, en la que se seguía a dos jóvenes desinhibidas en tiempos de nacientes revueltas y Trenes rigurosamente vigilados, dirigida con gracia y cercanía por Jirí Menzel, transitando con soltura entre la comedia y el drama con el joven Milo, quien se suma al trabajo con todo y uniforme, tras una tradición familiar, a una estación perdida durante los años finales de la 2da. Guerra Mundial. En tono similar e igual contexto, La fuga fantástica de Gérard Oury buscaba un resquicio de paz entre franceses y alemanes durante la ocupación de París y alrededores.