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ABBAS KIAROSTAMI: RECONSTRUYENDO LA REALIDAD

5 julio 2016

Es uno de los directores cinematográficos fundamentales de los tiempos recientes que exploró ese territorio, frecuentemente con aliento poético, en el que verdad y ficción se funden y confunden para generar campos de libre interpretación acerca de la realidad, siempre en proceso de reconstruirse dentro y fuera de la pantalla, ya sea desde una lógica de temporalidades dislocadas o a partir de una integración entre la idea del objeto como tal y su propia representación.[1] Una constante en su obra fue la reflexión acerca del cine como medio versátil para la expresión y como objeto de estudio en sí mismo.

El también fotógrafo[2], diseñador y poeta[3] (Abbas Kiarostami (Teherán, 1940 – París, 2016), tras estudiar Bellas Artes en la universidad de su ciudad natal, debutó tardíamente con un par de cortos que realizó mientras trabajaba en el Centro para el desarrollo de niños y jóvenes: El pan y la calle (1970) y El recreo (1972), ambos con un énfasis realista y apostando por la sencillez anecdótica de la infancia, retratando sendos recorridos interrumpidos, ya sea el trayecto a la panadería o el regreso de la escuela a la casa, mientras se patea un balón futbolero.

Después del mediometraje Experiencia (1973), en el que un huérfano sueña con una joven mayor mientras trabaja en un estudio fotográfico, filmó con enfoque descriptivo El viajero (1974), su debut largo en el que retoma la intención de un niño para conseguir boletos y trasladarse a ver a su equipo favorito de fútbol, valiéndose de todo tipo de medios: desde esta época, una de sus constantes ha sido el traslado, a pie o en coche, entendido como una forma de hacer camino y de vivir el presente, más allá de los destinos establecidos que en ocasiones pueden quedar en segunda instancia.

Volviendo al formato del corto, dirigió Man ham mitounam (So I Can, 1975), Dos soluciones para un problema (1975), retratando un conflicto entre dos niños en busca de salida, y el divertimento Rangha (The Colours, 1976), seguido del mediometraje Un traje para la boda (1976), celebración que suele generar complicaciones para todos los familiares involucrados, incluso desde cómo ir vestidos. Su segundo largo fue Gozaresh (The Report, 1977), en el que sigue las tribulaciones en el trabajo y hogar de un recolector de impuestos.

LA ESCUELA Y SUS ACTORES

Dada su vocación pedagógica, se mantuvo cercano al tema escolar desde diferentes perspectivas tanto de carácter descriptiva como analítica; realizó la película corta Tributo a los profesores (1977), que vendría bien para ser revisado por los involucrados en el actual conflicto de la reforma educativa, así como los cortometrajes ¿Cómo aprovechar el tiempo libre? (1977), oportuno para las etapas vacacionales y Rah Hal-e Yek (Solution No. 1, 1978), sobre un hombre y las dificultades que enfrenta con su vehículo.

La década de los setenta terminó con el documental Ghazieh-e Shekl-e Aval, Ghazieh-e Shekl-e Dou Wom (First Case, Second Case, 1979), en el que a partir de una misma situación áulica de indisciplina enfrentada por un docente (la típica de que cuando se voltea al pizarrón alguien hace ruidos), se presentan dos posibles resoluciones, mismas que se presentan para será analizadas por los entrevistados. En una, el alumno responsable acepta su responsabilidad y en la otra ninguno de los estudiantes confiesa una vez pasado el tiempo dado por el profesor para que ello ocurra.

La primera mitad de los años ochenta, el cineasta iraní siguió realizando cortos de diferente índole con cierto foco didáctico: Behdasht-e Dandan (Dental Hygiene, 1980), navegando entre la ironía y la instrucción acerca de la importancia de lavarse los dientes; Be Tartib ya Bedoun-e Tartib (Orderly or Disorderly, 1981), presentando comportamientos ordenados y caóticos, tomando como ejemplo a estudiantes en comportamientos dentro de la escuela y a peatones en relación con el tráfico automovilístico, y El coro (1982), sobre un anciano que se quita el aparato para escuchar dado el excesivo ruido pero que también deja de oír algún sonido importante.

En Conciudadanos (1983) acompañó a un sufrido policía que tenía que enfrentar a diversos automovilistas que querían pasar a una zona recientemente restringida a vehículos con permisos especiales; este mismo año también produjo el corto Dandan Dard (Toothache, 1983) para después entregar Párvulos (1984), interesante documental de mirada etnográfica acerca de la vida escolar, en el que se retoman opiniones diversas de los estudiantes sobre su prefecto, un hombre realmente interesado por la educación de sus alumnos, además de escenas cotidianas en el contexto de la escuela.

Su tercer largometraje de ficción fue ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), a través del cual amplió su radar a Occidente y se convirtió en fuerte influencia para directores de su país como Mohammad-Ali Talebi, Jafar Panahi, Bahram Tavakoli, Reza Mirkarimi, Bahman Ghobadi y Majid Majidi, quienes posteriormente realizaron filmes en los que también los niños eran los protagonistas, retomando la sensibilidad de Kiarostami, y constituyéndose, a su vez, en los pilares del cine iraní a partir de los años noventa. Volviendo a la temática escolar, cerró los años ochenta con el documental Deberes (1989), en el que le preguntaba a varios niños su percepción acerca de la siempre polémica tarea, motivo de infaltables discusiones en (casi) todas las casas del mundo.

EL METACINE COMO DISCURSO

El representante más connotado de la llamada Nueva ola iraní alcanzó reconocimiento mundial a partir de los años noventa con Primer plano (1990)[4], una de sus obras esenciales: es la recreación de un caso verídico interpretado por las personas reales involucradas en los eventos. Se trata de una especie de falso-verdadero documental en cuanto a que se muestra el momento en el que sucedieron algunos hechos y otros que fueron reconstruidos, integrando la narrativa a partir de estas dos fuentes.

Además, el propio director aparece haciendo sus respectivas indagatorias como parte del metraje, rompiendo las fronteras entre categorías y géneros fílmicos. La historia gira en torno a un hombre sin empleo, tema extendido a otros personajes, que se hizo pasar por el director Moshen Makhmalbaf (El ciclista, 1987; Kandahar, 2001; The President, 2014) ante una familia, prometiéndoles que si lo financiaban, podrían aparecer en su siguiente filme. Esta deconstrucción del documental como género fílmico, le supuso al realizador la admiración fuera de las fronteras iraníes.

Esta premisa base de traslape entre tipos de narraciones y la idea de aprehender al propio cine como objeto susceptible de ser retratado en cuanto a proceso de creación artística, continuó con el filme Y la vida continúa (1991), una vez más inserto entre la ficción y el documental, en el que se autonarra la historia del director de cine que regresa a una zona devastada por un terremoto donde había rodado ¿Dónde está la casa de mi amigo?, cuestionamiento ahora más que pertinente. A través de los olivos (1993), centrada en un proceso de filmación con romance incluido en característico juego de espejos, se considera la tercera parte de la trilogía conocida como Koker, integrada por estas tres películas que comparten contexto físico y emocional, incluyendo el sismo que afectó la región como eje transversal.

AbbasParticipó después en un par de proyectos colectivos: A propósito de Niza, la suite (1995), alrededor de la hoy lastimada ciudad francesa, se integró con seis segmentos cortesía de Catherine Breillat, Costa Gavras, Claire Denis, Raymond Depardon, Pavel Lungin y el franco-chileno Raoul Ruiz; Kiarostami contribuyó con el corto Repérages, realizado en conjunto con Parviz Kimiavi. La otra participación fue en el homenaje a los inventores del cinematógrafo titulado Lumière y Compañía (1995), en el que 40 directores de renombre presentaron una propuesta, bajo las condiciones de trabajo de finales del siglo XIX, no mayor a 52 segundos, en tres tomas máximo y sin poder sincronizar el sonido.

La revolución islámica de 1979 no supuso, en principio, algún problema para el desarrollo creativo de Kiarostami, quien continuó trabajando en el mismo centro educativo gubernamental, aunque paulatinamente, conforme iba siendo más reconocido en Occidente, aumentaban los problemas de vigilancia y censura, tal como le sucede actualmente a varios de sus colegas compatriotas por quienes abogó en su momento. Con su obra maestra El sabor de las cerezas (1997), ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes junto a La anguila de Imamura, logró llevar sus reflexiones sobre la muerte, la creación fílmica y la soledad a un ámbito de completo cuestionamiento.

Un hombre va en su coche por las terregosas colinas cercanas a Teherán con la intención de suicidarse, sin que sepamos por qué, y busca a alguien que lo pueda enterrar en un árbol de cerezas una vez cumplida su misión final/fatal. A manera de cuento moral, se va encontrando con diferentes personajes de nacionalidades distintas y oficios varios que invitan a repensar los sentidos y significados de la vida, sobre todo cuando arribamos al desconcertante epílogo que vuelve a transitar de la ficción al verismo, aunque ahora con enfático contraste.

TRANSICIONES DEL MILENIO

Cerró el milenio con el documental corto Tavalod-e Nur (The Birth of Light, 1997) y con el largometraje El viento nos llevará (1999), basado en un poema homónimo de la escritora Forough Farrokhzad y convertido en otra de sus obras fundamentales; aquí plantea la dicotomía rural-urbano a través de la mirada de su protagonista, un ingeniero de ínfulas citadinas que llega a un pequeño pueblo junto con su equipo para grabar un funeral de una mujer enferma terminal; la incomunicación atraviesa todo el relato, sustentado en las distintas lógicas que tiene el tiempo: el enfático empleo del fuera de campo alimenta esta sensación de la imposibilidad de controlarlo todo y, más bien, dejar que el viento con su sabiduría, nos conduzca por los buenos caminos.

El nuevo milenio empezó con ABC África (2001), documental que busca exponer y concienciar acerca de la problemática del SIDA particularmente en Uganda, al que le siguió la fresca y cercana Diez (2002), donde seguimos a una taxista que sostiene igual número de encuentros con pasajeros diversos, de alguna manera encapsulados en el coche como espacio de transición lleno de reflexiones y confesiones, en tanto su vida continúe una vez que lleguen a su destino. Con los documentales Five Dedicated to Ozu (2003), conformado por cinco secuencias homenajeando al maestro japonés, y 10 sobre diez[5] (2004), donde reflexiona sobre sus películas con especial atención a Diez, volvió a quedar de manifiesto su gran amor por el cine como arte completo[6].

Participó en Tickets (2005), otro proyecto colectivo junto con Ken Loach y Ermanno Olmi, en el que conocemos a varios pasajeros y sus interacciones en un tren que viaja por Italia, así como en la cinta A cada uno su cine (2007) con el segmento Where Is My Romeo?, alrededor del pathos generado en un grupo de mujeres espectadoras que se conmueven al ver el final de la adaptación de Zeffirelli del texto de Shakespeare. Supervisó el corto White Pages (2005), realizó el breve Rug (2006) y el documental Roads of Kiarostami (2006), en tono metarreflexivo.

En la etapa final de su trayectoria, dirigió el documental corto Kojast jaye residan (2007); realizó Shirin (2008), cual puesta en escena basada en este poema iraní del siglo XII con los rostros de las mujeres expectantes y Copia fiel (2010), deliciosa comedia en la que, una vez más, se juega con los vínculos entre la originalidad y las reproducciones, así como los roles asumidos y las posibilidades relacionales entre un escritor inglés y una vendedora francesa de antigüedades, interpretada con la gracia del caso por Juliette Binoche, una actriz auténtica.

Después de grabar el corto documental No (2010), acerca de una niña que ama al cine y quiere dedicarse a la actuación, presentó Like Someone In Love (2012) producción japonesa centrada en una relación construida en dos días entre una joven prostituta y un viudo en Tokyo, tan efímera como intensa, bellamente retratada por una cámara que nos coloca como testigos privilegiados de este inusual vínculo afectivo. Finalmente, participó en el documental colectivo Venice 70: Future Reloaded (2013), integrado a partir de cortos que reflexionan sobre el cine y los tiempos por venir.

Admirado igual por Godard que por Scorsese, el realizador iraní se distinguió por dotarle al espectador el poder de reformular y generar hipótesis acerca de las motivaciones, resoluciones y consecuencias de los actos desplegados por sus personajes, casi siempre interpretados por personas comunes sin conocimiento de estrategias actorales. Abrió un territorio enorme donde el documental se imbrica con la ficción y la verosimilitud queda como objeto de diálogo constante, justo para abrir posibilidades de indagación, antes de cerrarlas con certezas absolutistas que cancelan el poder de la búsqueda.

Descanse en paz este eterno viajero en un árbol de ciruelas llevado por el viento a través de los olivos como un hombre enamorado.

 

[1] Al respecto, recomendable resulta el texto de Jean-Luc Nancy (Errata Naturae, 2008), Evidencia del filme: el cine de Abbas Kiarostami.

[2] En el volumen Abbas Kiarostami (El hilo de Ariadna, 2007) se integra la exposición llamada Una poética de lo real, que incluyó fotografías y una retrospectiva de la filmografía del director iraní.

[3] En español se pueden conseguir los libros de poemas Compañero del viento (Oriente y Mediterráneo, 2006) y El viento y la hoja (Salto de página, 2015).

[4] Se pueden revisar los artículos al respecto de Charles Tesson, publicado originalmente en Cahiers du cinéma núm. 450 (diciembre de 1991) y reproducido en el libro Nuevos cines, nueva crítica (Paidós, 2006), y el incluido en 1001 películas que hay que ver antes de morir (Grijalbo, 2005), coordinado por Steven Jay Schneider.

[5] Vale la pena revisar el libro Obreros Trabajando: Lecciones Cinematográficas de Abbas Kiarostami (Mhughes, 2013) de Mahmoud Reza Sani con prólogo de Jean-Claude Carrière.

[6] Un volumen que da cuenta de la trayectoria e importancia del director desde una perspectiva interpretativa es Abbas Kiarostami (Cátedra, 2002) de Alberto Elena.

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MUNDIAL 2014 (10): LOS AFRICANOS RESPONDEN

22 junio 2014

A diferencia de los juegos olímpicos, en el mundial de fútbol no hay una correlación clara entre los países ganadores y su nivel de desarrollo: salvo Alemania, Francia e Inglaterra, las economías más fuertes del planeta como China, Rusia, Estados Unidos y Japón, no han ganado un título futbolero y usualmente lideran el medallero olímpico. Así, podemos observar que el crecimiento del fútbol en África se ha hecho palpable desde Italia 90 y, con altas y bajas, las naciones del continente más pobre del orbe han dado de qué hablar en los certámenes, aunque todavía sin alcanzar alguna semifinal.
El significado que ha alcanzado el fútbol para un continente como el africano se puede revisar en el emotivo filme The Beautiful Game (EU, 2012), documental abarcativo de Victor Buhler en el que consigue entretejer orgánicamente las vivencias y perspectivas de una gran cantidad de personas relacionadas con el fútbol, entre gente común y personajes famosos, a través de diversos países como Kenia, Egipto, Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Sudáfrica.
En este sentido, Más que un balón (2014), documental realizado por Juan Rendón y el artista carioca Vik Muniz, quien concibió y materializó una obra monumental con 20, 000 balones que instaló en el estadio Azteca y en una favela de Río. Producido por la cadena Netflix, la cinta contribuye a comprender cómo el fútbol puede convertirse en una plataforma de desarrollo para muchos jóvenes alrededor del mundo: una obra fílmica que implicó un largo periplo por nueve ciudades del planeta.

MESSI SE LEVANTA Y ANDA
Un primer tiempo en el que otra vez los ancestrales mecanismo persas adormecieron el partido, mientras que el talento individual de los argentinos no trascendía en la colectividad. Para la segunda parte, un poco de apertura y los iraníes alcanzan a generar oportunidades reales de gol, aunque en los minutos finales deciden replegar las tropas y apostar otra vez por el empate. Una vez advertido, demasiado tarde, que el amontonamiento de delanteros no necesariamente te genera un fútbol ofensivo eficaz, el cuerpo técnico argentino realiza cambios que ensanchan un poco la cancha pero se diluyen en la inoperancia.
La selección iraní planteó un trámite de alto grado de dificultad para los albicelestes. Irán insiste en bajarle el promedio de goles al mundial pero, siempre hay un pero, se les olvidó que Messi tiene que ser vigilado hasta el último segundo del partido, aunque el resto deambule como un imán que jala marca, abucheos y apenas despliegue dos o tres arrancones, suficiente para definir un partido. Eso sí, tan importante el anotador como el arquero Romero, que evitó dos potenciales goles del rival. Por lo visto hoy, el técnico iraní podría apostar por adelantar líneas y aprovechar de manera ofensiva la evidente habilidad de algunos de sus jugadores. Ojalá en Irán ya cambiaran algunas de sus políticas segregativas, como la de no dejar que las mujeres asistan a los estadios, y de paso, se posicionaren en el siglo XXI.
En este sentido, vale la pena destacar la figura del director fílmico Jafar Panahi, arrestado simplemente por expresar su opinión, vía el cine, acerca de la discriminación que viven las mujeres en su país. Una muestra de su filmografía que viene a cuento es la película Offside (Irán, 2006), detonada argumentalmente a partir del intento de una niña disfrazada de niño para poder entrar al estadio y ver el partido de su selección contra Bahréin, decisivo en sus aspiraciones mundialistas. Personajes memorables, toques de comedia y sensibilidad que dejan a las autoridades y la absurda prohibición, en clarísimo fuera de lugar.
La filmografía argentina en materia futbolera es extensa. Una muestra: basada en los artículos del periodista deportivo Ricardo “Borocotó” Lorenzo y dirigida por Leopoldo Torres Ríos, Pelota de trapo (1948), narra los sueños de infancia que se gestan a partir de un esférico de manufactura casera que sirve para cimentar una carrera fulgurante, apenas interrumpida por un problema de salud: la esencia del juego se conserva más allá de los escenarios y recursos con los que se cuente.

ÁFRICA UNIDA
De Ghana ya se había visto parte de su potencial, a pesar de caer en su debut. Pero ahora, enfundados de rojo, salieron con frenesí y valentía frente a uno de los grandes favoritos del torneo. La disposición de los africanos y el carácter alemán de siempre, produjeron un bien jugado primer medio en el que solo faltaron las anotaciones: a pesar de que el balón fue más teutón, el equilibrio fue la constante. Aunque normalmente los hijos del mismo padre tienen igual nacionalidad, en este caso se enfrentaron dos hermanos, uno por Ghana y el otro por Alemania, que cuando se topaban en el terreno de juego se percibía todo excepto fraternidad: ya sabemos que en familia las relaciones se intensifican, para bien y para mal.Beautiful Game
Para el segundo tiempo, el primer gol alemán despertó otra motivación de los ghaneses, quienes lejos de achicopalarse se pusieron a trabajar horas extra, al grado de darle la vuelta al marcador antes unos sorprendidos germanos, quienes vía su mal encarado técnico, pusieron toda la carne al asador haciendo cambios por todas partes: con el sello de la casa, pronto consiguieron el empate en un juego que a estas alturas ya nos tenía más que emocionados, independientemente de aficiones. Para cerrar y dejar un recuerdo a manera de despedida, los alemanes derramaron sangre hasta en la última jugada. Dejarían de serlo.
Y en juego parejo, desempeñado con más intensidad que talento pero siempre interesante y cuyo destino debió de ser un empate, Nigeria derrotó a Bosnia para colocarse con buenas posibilidades de avanzar y, de paso, dejar fuera de toda opción a los europeos de seguir avanzando: se esperaba de ellos una mayor contundencia y continuidad en su accionar ofensivo, sobre todo por el personal con el que cuentan y la demostración desplegada ante Argentina.
Un gol injustamente anulado de los bosnios y el que contó para los africanos precedido de una jugada polémica en la que pudo haber existido falta, se constituyeron en factores que dejaron un extraño sabor de boca. No obstante, la imaginación parece que regresó a los botines nigerianos después de estrellarse contra el muro persa, en particular en los de Emenike, vuelto una continua presencia acezante para los bosnios que sellaron su suerte hasta el final, dejando una pelota en el poste enviada por su estelar Dzeko y desviada por el arquero Enyeama, aún sin recibir gol en el torneo.

MUNDIAL 2014: POTENCIA Y SORPRESA

21 junio 2014

Volvió la tendencia de evitar los empates y la mayor sorpresa del Mundial al momento fue cortesía de Costa Rica, que le gana a Italia y deja a Inglaterra sin posibilidades de calificación. Sabíamos que iba a ser un grupo muy difícil pero erramos en el motivo: en realidad resultó muy complicado por la presencia de los centroamericanos.

OTRA VEZ LA REVELACIÓN: 24 AÑOS DESPUÉS
El lema Pura vida, que aparece por todos los rincones de Costa Rica se ha insertado en los jugadores ticos: si en su país lo que sobra es, justamente y gracias a sus políticas ecológicas, vida en sus diversas formas, la selección ha logrado trasladar la esencia del mensaje al terreno de juego. Desde una humildad trabajada en grupo y una capacidad para jugar ante los rivales de gran cartel mirándolos de frente, estos representantes de CONCACAF se han convertido en la revelación del torneo, comparando lo esperado con lo obtenido hasta el momento.
Los italianos volvieron a acusar sus históricas dificultades para poder anotar, sobre todo cuando se ponen abajo en el marcador. Nada más difícil que enfrentar a un equipo crecido y con la confianza puesta en las nubes, con nada que perder y con la oportunidad a la mano para escribir su mejor historia en los mundiales, sobre todo después de aquella participación, justamente, en Italia 90. Y con el gol a favor, resistieron como si fueran un espejo donde sus contrincantes se reflejaban para atestiguar que la historia también se puede modificar y al mismo tiempo repetir.
Costa RicaMiguel Gómez dirigió Italia 90 (2014), filme en el que recupera la preparación, los sacrificios y las dificultades inherentes de los jugadores –incluso de quienes quedaron fuera de la lista- para poder vivir la fantástica experiencia de la selección costarricense en el certamen de aquel año, en el que los hombres dirigidos por Bora Milutinovic rozaron la épica, sobre todo por el inesperado logro de vencer a Escocia y Suecia, calificando a la siguiente ronda.
Realizada por Luigi Filippo D’Amico, L’arbitro (Italia, 1974) plantea la disyuntiva de un silbante cuando se enfrenta a la fama con todo y las tentaciones femeninas; de igual nombre, L’arbitro (Italia, 2013) es un filme coescrito y dirigido por Paolo Zucca con tintes de comedia negra y referencias múltiples; en un pueblo inundado por el fútbol, los avatares de dos equipos antagónicos y un ambicioso réferi.

REVOLUCIÓN FRANCESA
Un equipo rígidamente estructurado como el suizo puede competir con quien sea, siempre y cuando no sucedan anomalías demasiado notorias. Pero el fútbol está hecho de ellas, como por ejemplo, que una selección potente recordando su pasado –no el de hace 4 años-, de pronto se conecta de manera implacable y, aprovechando un tiro de esquina y un error de la defensa, anota dos tantos en un minuto, mostrando una contundencia a prueba de dominio ajeno. Si la neutralidad puede funcionar en las relaciones internacionales, en este deporte difícilmente te va a permitir dar una sorpresa.
Ante una loable reacción de sus rivales, los franceses deciden anotar el tercero como para trastocar el espíritu de reacción que, vale decirlo, los suizos mantuvieron todo el partido a pesar de las adversidades y la goleada lapidaria que se fue catapultando desde el pico más alto de los Alpes, matizada por un par de anotaciones suizas, convirtiéndose en expresión de dignidad en estado puro. Los franceses se subieron al Mont Blanc y desde ahí se apuntan como el primer serio candidato para el título.
Dirigida por Oliver Dahan, Un gran equipo (Les seigneurs, Francia, 2012) transita en tono relajado con la conocida premisa del equipo integrado por un hombre que lo ha perdido todo y conformado por jugadores de los que no se espera mayor cosa, participando por una buena causa. Antes de hacerse famoso, Jean-Jacques Annaud filmó la comedrama El cabezazo (Coup de tête, Francia, 1979), en la que un jugador expulsado de un equipo por pelearse con la estrella, planea una venganza.
Por su parte, en La copa (Norbu, 1999), se revisa la penetración que puede tener un mundial de fútbol, en este caso el de Francia 1998, incluso en un monasterio budista que recibe a dos refugiados tibetanos, quienes encienden el interés de los aprendices en plena concentración espiritual. Una curiosidad: sin ser película futbolera, El matrimonio de María Braun (1979) del genial realizador alemán Fassbinder, termina con la motivadora narración radiofónica de la final del Mundial de 1954 jugado en Suiza, mientras la protagonista ve cerca el final de su calvario.

JUSTO EN EL ECUADOR
Los dos equipos americanos que perdieron en su debut, se enfrentaron en un partido que podía resultar definitivo, sobre todo para los ecuatorianos que cierran con Francia. Duelo parejo y disputado en el que los catrachos manifestaron una mejoría en relación con su anterior encuentro, al grado de ponerse adelante en el marcador, gusto que duró demasiado poco dado el pronto empate de los ecuatorianos vía el campeón goleador del torneo mexicano, quien como para confirmar su sentido del gol, anotó el segundo en sólido remate de cabeza.
Ecuador gana el partido por contar con una mayor capacidad individual, precisamente la que resalta en esta clase de encuentros nivelados. Pero los hondureños mantuvieron intenciones y motivaciones para buscar el empate y encarar la última fecha de la ronda con un poco más de esperanza: de cualquier manera, su misión es ganarle a Suiza y esperar que Francia haga lo propio con Ecuador, para después hacer cuentas con la diferencia de goleo.

AL BORDE DEL ABISMO

23 agosto 2012

Un par de documentales que logran trascender su narrativa más allá de los sujetos y temáticas que presentan, alcanzando a desglosar diversas aristas de la naturaleza humana. Independientemente del interés que uno tenga por el equilibrismo y las carreras de autos, ambos se plantean como textos creativamente articulados que pintan de cuerpo entero a sendos hombres viviendo de acuerdo a sus convicciones, tentando a la muerte sin preguntarse por las razones de estar constantemente al filo de la vida: no como extremismo vacío, sino como una especie de respuesta a un llamado imperceptible para hacer que la adrenalina se desparrame por la pista o el cable.
Enfrentando al vacío como escenario por explorar y a la altura o a la velocidad, según el caso, como condición no solo física sino anímica, convertida en forma de vida, este par de hombres entendían que sus hazañas pasaban más por una serie de convicciones anidadas en la niñez y no como una forma de atraer a los reflectores: en la sencillez de sus planteamientos, como si sus acciones fueran una consecuencia natural de las creencias propias, pareciera estar la clave para entenderlos. Del otro lado de las cámaras, un par de cineastas ingleses cuyo mejor territorio parece ser el del documental. Estos estupendos filmes están disponibles en los videoclubes de la ciudad y si bien nos llegan con retraso, aquí sí aplica el más vale tarde que nunca.

EL HOMBRE EN EL CABLE: NO SIEMPRE HAY UN PORQUÉ
Dirigida por John Marsh, que igual se ha movido en la ficción (El rey, 05; Red Riding: In the Year of Our Lord 1980, 09; Shadow Dancer, 12) que en el documental (Wisconsin Death Trip, 99; Project Nim, 11) y basada en el libro del propio funámbulo convertido en atracción mediática Philippe Petit, Man On Wire: La gran hazaña (RU-EU, 08), ganadora del Oscar en la categoría correspondiente, toma como centro del relato el llamado “crimen artístico del siglo”: atravesar las torres gemelas del World Trade Center neoyorquino en 1974, a través de un cable tendido entre ambas, con el apoyo de una pértiga y de una desbordada capacidad para desafiar todo tipo de lógicas.
Como lo hiciera en The Team (05), donde retrataba a un equipo de fútbol formado por vagabundos que participó en la 1st. Annual Homeless Soccer World Cup en Austria durante el 2003, el director vuelve a retomar a un grupo de outsiders que acompañan al protagonista en su locuaz aventura por los aires, desde los viejos conocidos en su natal Francia, con todo y los momentos de melancolía por la posterior ruptura, incluyendo a su pareja de toda la vida, hasta los estadounidenses que se incorporaron para facilitar el inusual tránsito entre techo y techo, con ciertos toques de humorístico thriller de espías.
A partir de dramatizaciones, pietaje auténtico y la consabida presencia de las cabezas parlantes, puntualmente editadas, las secuencias de ayer y hoy se van estructurando de manera fluida y empática, acompañadas de la incisiva reiteración musical cortesía de Michael Nyman y de una notable capacidad para involucrarnos en esta deliciosa irreverencia. Es inevitable la mirada del film a partir de los sucesos del 11/09, sobre todo por el contraste de épocas: una en la que parecía privar las travesuras con tamiz infantil, en contraste con la barbarie de los aviones comerciales estrellándose contra las simbólicas torres, dándole dramática entrada al nuevo milenio. Como planteaba Petit ante la insistencia de indagar por las razones de su travesía: no hay un porqué.

AYRTON SENNA: POR LA AUTOPISTA DE DIOS
Dirigida por Asif Kapadia (El guerrero, 01; El regreso, 06; Far North, 07) con notable equilibrio entre la acción de la Fórmula Uno, la suciedad política y mercadológica infiltrada en el deporte y la presentación de un tímido hombre creyente, patriótico, filántropo y de firmes propósitos, convertido en estrella mundial, Senna (10) es una mirada con oportunos cambios de velocidad por la trayectoria del piloto brasileño, desde sus inicios en la infancia hasta los años gloriosos en los 80’s y principios de los 90’s, con todo y sus conflictos con Alain Prost y el presidente de la Federación.
Articulada con entrevistas, escenas televisivas y reportajes, la sensible cinta permite adentrarse en el mundo de este hombre no solo como uno de los grandes de las carreras automovilísticas, sino como un tipo que no olvida de dónde viene y no se obnubila por los logros alcanzados, sino al contrario, sigue agradeciendo a Dios y repartiendo parte de sus ganancias entre los menos favorecidos de su querido país carioca. El exhaustivo trabajo de recuperación documental y su oportuno ensamblaje, nos permite conocer de primera mano y con voz propia, la trayectoria de este seguidor incondicional de la velocidad como forma de entender la evolución.

Sirva este texto para recordar al francés Chris Marker (1921-2012), uno de los grandes maestros del documental como forma de expandir la realidad.

TRABAJO CONFIDENCIAL: INDIGNACIÓN SIN RESPUESTA

8 noviembre 2011

La plaza pública es tomada por inconformes con sus sistemas políticos: revoluciones en los países árabes y protestas en las naciones de occidente. Libertades y oportunidades. Banderas de indignación frente a abusos históricos y ante crisis recurrentes causadas por la codicia de algunos que termina por quedar en total impunidad, con unos gobiernos incapaces de transformarse. La mano mágica, antes invisible, del mercado y la generosidad del Estado de Bienestar, así con mayúsculas, son conceptos que ya no alcanzan para explicar la compleja y tensa situación mundial.
Más que oportuno aparece el documental Trabajo confidencial (Inside Job, 10) que se suma a otros textos fílmicos con carácter denunciante sobre la depredación económica y los abusos del poder del dinero, como el filme canadiense La corporación (Abbot, Achbar y Bakan, 03), Wall-Mart (Greenwald, 05) y Enron: Los tipos que estafaron a América (Gibney, 05), así como Casual Days (Lemcke, 05) y Capitalismo: Una historia de amor (Moore, 09). Películas que más allá de los acuerdos o desacuerdos, difunden temáticas de imprescindible conocimiento global.
Dirigido por Charles Ferguson, responsable de No End in Sight (07) sobre el conflicto con Irak durante la era Bush, el documental ganador del Oscar aborda de una forma didáctica la crisis que estalló en el 2009 alrededor del mundo, hurgando en las causas, los procesos, los involucrados y las consecuencias que aún hoy vivimos entre catarritos y pulmonías que han dejado una secuela de falta de empleo, pérdida de calidad de vida y ausencia de oportunidades para establecer sociedades sin tales brechas entre ricos y pobres.
Con la canción Big Time de Peter Gabriel, tomas aéreas como para dar contexto y una explicación que arranca en la aparentemente inmune Islandia, se da el banderazo a esta obra dividida en cinco partes como si de lecciones se tratara: una perspectiva histórica en la que se sustentan algunas causas de cómo fue que llegamos aquí; el momento en el que la burbuja se convierte en utilidades-humo, irreales pero presentes dada la complejidad de las estrategias financieras; el advenimiento de la crisis que estalló en la cara; la búsqueda de responsables para que expliquen qué fue lo que pasó y, finalmente, la triste realidad actual marcada no solo por la impunidad, sino por la permanencia de algunos de los personajes y de los sistemas que originaron la catástrofe.
Con una notable edición que le brinda una fluidez difícil de conseguir dada la aridez del tema y por momentos su complejidad, y voz narradora cortesía de Matt Damon, parte de uno de los grupos fuertes de Hollywood con tendencia crítica, junto a George Clooney, el filme puntualiza cómo la industria financiera sin control dese los procesos de desregulación en la época de Reagan, tomó por asalto la política pública controlando tanto a los republicanos como a los demócratas, a través de Alan Greenspan (quien se negó a aparecer en la cinta), primero gurú económico y ahora uno de los chivos expiatorios causantes del desastre.
Lejos de que la innovación financiera ayudara a las clases más desprotegidas, se fueron ideando una serie de mecanismos en los que nadie terminaba siendo responsable de asumir los costos de las inversiones y los préstamos, afectando la estabilidad del sistema: el mercado de los derivados con el crédito subprime y una cadena de bursatilización en la que se coluden acuerdos por debajo de la mesa en francos esquemas corruptos y engaña-clientes. Ahí está la clarísima analogía del barco petrolero que explica George Soros, en la que las divisiones han desaparecido y una inundación, acaba con el navío por completo, dada la falta de controles.

Interesante resulta que otro centro de poder económico e ideológico como Hollywood le haya entregado su máximo reconocimiento, a través de la Academia, a este crítico trabajo respecto a la actuación del gobierno, las famosas calificadoras que a pesar del quemón ahí siguen como si nada hubiera pasado, y el sistema en general de Wall Street, sin dejar títere sin cabeza, forzando las contradicciones y señalando las ausencias de quienes se negaron a participar en el filme o los trastabilleos de una que otra cabeza parlante entre la academia y el poder político.
El documental se centra, desde una perspectiva ideológicamente clara y con una intención decididamente pedagógica, en constituirse como una explicación al alcance de la mano de las causas y las consecuencias de una crisis que ha puesto al descubierto el abuso, el engaño y el cinismo de grupos de poder perversamente enraizados y de una de las caras lamentables de la globalización: la que únicamente ha encrudecido las distancias entre los países, lejos de plantear alternativas para la construcción de una verdadera aldea global.
Una película imprescindible que funciona a manera de espejo exponencial del mundo que vivimos.

DOCUMENTOS PERSONALES: LA SOBREVIVENCIA DEL RECUERDO

8 agosto 2009

RECORDANDO LA GUERRA
Dirigida por Ari Folman (Santa Clara, 96; Made in Israel, 01), Vals con Bashir (Israel-Francia-Alemania, 08) es un armado de rompecabezas, mediante entrevistas tipo El ciudadano Kane (Welles, 41) con algunos compañeros de aquellos años y otros personajes ficticios, para romper la amnesia protectora acerca de la propia participación como miembro del ejército israelí en la invasión a El Líbano en 1982, así como la presencia en la matanza de palestinos en los campos de Sabra y Chatila (declarada como genocidio), perpetrada por falangistas cristianos (es un decir) libaneses, sin que los israelítas la impidieran, pudiendo hacerlo.
helicópteroEl filme anfibio de originalísima propuesta, se desarrolla a partir de un cruce de géneros –documental, animación, surrealista, histórico- que permite establecer un discurso revelador y particularmente realista: sabemos que nada mejor para conocer la verdad subjetiva que explorar en los sueños y en los recovecos de una memoria que se resiste a desaparecer del todo, como lo muestra el lejano recuerdo de la emergencia del mar junto a otros soldados, entre grises y amarillos de marcado y simbólico contraste.
Con una combinación de técnicas de animación y secuencias finales retomadas de grabaciones televisivas; empleo enfático de los colores según la naturaleza de la pieza narrativa; edición articulada con fundidos y un score que combina música emotiva con ciertos lances rockeros, se edifica un alegato antibelicista no por tardío falto de sinceridad: disparar aunque se siga rezando; penetrar la ciudad con el tanque como si de una violación se tratara; bailar al compás de las balas cual danza macabra; mirar caballos moribundos; recordar la Segunda Guerra Mundial en Stalingrado o acribillar al niño armado con lanzacohetes.mujer lancha
Como sucediera con Persépolis (Satrapi y Paronnaud, 07), el tono autobiográfico bien contextualizado políticamente, se despliega aprovechando las posibilidades de la animación, acá explotadas en el tono pesadillesco del relato, como si de un viaje de LSD se tratara, tal como lo señala uno de los involucrados: persecución canina de venganza jadeante; mujer-bote salvavidas frente a la angustia invasiva; fotogramas de la cámara aislante de la realidad; guerra cual día de campo efímero y el mar como escondite y cómplice en tensa calma.
Folman ha decidido dejar de ser un Soldado anónimo (Mendes, 05) para escarbar en las imágenes en apariencia desechadas pero aún presentes en el inconsciente, liberado usualmente al momento de los sueños. Este documento es parte de una declaración contra la amnesia personal y acaso grupal, necesaria para él y de paso para nosotros: es imprescindible que la guerra no se vuelva parte de la normalidad.pesadilla perros

RECORDANDO LA VIDA
Con retraso pero al fin por estos lares y con el apoyo de Gus Van Sant, Tarnation (EU, 03) es una mirada retrospectiva de la propia existencia que hace Jonathan Caouette (quien aparece en Shortbus, 06), con énfasis particular en la comprensión de su madre psicótica y los orígenes de tal condición, pasando por la revisión de sus etapas vitales, un poco como sucediera con Augusten Burroughs y sus memorias llevadas a la pantalla en Recortes de mi vida (Murphy, 06): infancia caótica entre adopciones y cuidado de los abuelos; definición sexual con los pormenores del caso; aventuras artísticas en el mundo underground, mudanzas definitorias y demás trayectos por la cuerda floja, a veces sin red de contención.
TarnationDesde la apuesta visual, el documental biográfico se articula con declaraciones y cintas recuperadas, así como con imágenes alteradas que intentan dar cuenta de un estado permanente de incertidumbre. Dentro de toda la atropellada ruta vital, se erige la relación madre-hijo como ese vínculo que pese a locuras y corduras, parece imposible de fracturarse, por más electroshocks que se le apliquen.

AMBULANTE: DESPLAZADOS

20 marzo 2009

Un tríptico de documentales que abordan, en distinto contexto y por diversidad de motivos, el desplazamiento, desarraigo y necesidad de migrar como alternativa para la sobrevivencia. Veamos.

1. Dirigido por Juan Carlos Rulfo, nuestro documentalista más reconocido, junto a Carlos Hagerman, Los que se quedan (México, 08) es una mirada intimista a varias familias mexicanas que viven la partida de sus seres queridos, o que ellos mismos se encuentran en el proceso de buscar fortuna en Estados Unidos, ya sea como opción laboral o para alcanzar a los miembros de su clan que ya se encuentran por allá.

Sin amarillismo y lejos del tremendismo simplón al que se podría prestar un trabajo de esta índole, el documental se articula en episodios imbricados en los que compartimos tanto la cotidianidad de estos compatriotas, como la forma en la que las familias encaran la inminente pérdida (o la que ya ocurrió, como en el caso de la viuda), recuperando percepciones y opiniones de los papás, las mamás y los hijos de diversas edades.

Una adecuada edición y una cámara que igual nos muestra el contexto que la habitación privada, permiten que el documento se desarrolle con fluidez y con la suficiente apertura para involucrarse con estos compatriotas que extrañan pero que también se mantienen llenos de expectativas.

Zonas rurales de Michoacán, Jalisco, Puebla, Chiapas, Zacatecas y Yucatán son los escenarios para escuchar a todas estas personas usualmente sin voz, que representan una cara poco abordada del fenómeno de la migración: entre sus sueños y aspiraciones se levanta una realidad inmediata que obliga a la separación física de la familia. Extraña más el que se queda, dicen.

2. Con presupuesto canadiense y dirigido por Yung Chang, Remontando el Yangtsé (07) se centra en las consecuencias casi invisibles de la construcción de una planta hidroeléctrica en el mítico río cuyo nombre da título al texto fílmico. A partir del seguimiento a dos jóvenes –de contrastante origen social y económico- que entran a trabajar en el crucero que recorre las aguas, se expone la situación de la China actual, con la direccional puesta hacia la izquierda pero dando la vuelta a la derecha, como bien cuenta un chiste de uno de quienes trabajan en este complejo turístico-energético: la mirada de la divinidad sobresale entre el monte cual testigo silencioso de los cambios radicales.

3. Como parte de la sección Enfoque: Suecia, se presentó Maggie en el País de las Maravillas (Suecia, 08), film en el que seguimos a la mujer del título, una Massai que vive, no sin ciertas angustias producto de su falta de identificación con el entorno, en un edificio de la ciudad de Malmö, típico centro urbano nórdico de fría organización donde todo parece estar resuelto de antemano, como en la novela de Carroll.

Dirigido por Ester Martin Bergsmack y Mark Hammarberg, el documento se articula a partir de dos miradas: la de la propia protagonista, quien con cámara en mano escribe su diario, y la de los cineastas, quienes atestiguan sus soliloquios con las aves que la rodean, sus paranoias y sus intentos de integración a una sociedad cuya selva no reconoce: claro, siempre queda espacio para la reorientación y la posibilidad de poner orden en la propia casa antes en semiabandono afectivo.

Nos leemos después.

Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx