Posts Tagged ‘Oscar’

LA ENTREGA DEL OSCAR 2016

29 febrero 2016

El ineludible tema de la ausencia de candidatos afroamericanos atravesó, entre broma y broma, la octogésima octava celebración de los premios de la academia estadounidense. El presentador Chris Rock atajó el tema desde el inicio y lo utilizó como hilo conductor en sus intervenciones, buscando conjurar la tensión a través del humor. Pero el tema trascendió a otros territorios relacionados con la igualdad –otras razas, género, diversidad sexual- y a la dolorosa realidad del abuso cometido a niños y jóvenes.

Flojitos los números musicales y varios de los guiones para las presentaciones, así como algunos apuntes que se suponía debían provocar risa y más bien generaban levantamiento de cejas o bostezos reprimidos. El recordatorio de las personalidades fallecidas se dejó acompañar por una versión de Blackbird de The Beatles, cortesía de David Grohl y la población robótica de Star Wars pisó el escenario, no para recibir premio, así como los minions para entregar el predecible Oscar a Intensamente, en uno de los mejores años para la animación.

Estoy de acuerdo con los premios para En primera plana, aunque para haber sido considerada mejor película me parece que merecía más reconocimientos, por ejemplo en dirección y edición. No ubico otro caso en el que la ganadora del Oscar a mejor film solamente hubiera sido premiada con dos estatuillas en total. Queda la extraña decisión de no incluir a Carol y a Beasts of No Nation en las nominaciones, dos de las mejores cintas del año pasado.

Los merecidos reconocimientos para Emmanuel Lubezki por mejor fotografía y a Leonardo DiCaprio por actuación protagónica en El renacido estaban dados de antemano. Disiento del otorgado a González Iñárritu: yo se lo hubiera dado a George Miller por su trabajo orquestal en Mad Maxsobre todo después de todos los premios obtenidos, o a Tom McCarthy por su quirúrgica dirección de En primera plana: no deja de ser curioso que no coincidan director y película, acaso porque lo que priva acá es más ver al cine como industria que como obra de autor.

En este sentido, vale recordar que no estuvieron nominados Spielberg, Scott y Haynes, por mencionar algunos cuyas películas participaron en otras nominaciones. Y por no dejar, recordemos directores que nunca ganaron un Oscar en la categoría correspondiente: Chaplin, Fellini, Hitchcock, Welles, Kubrick, Kurosawa, Lang, Bergman, Tarkovsky, Lubitsch, Hawks, Buñuel…

SORPRESAS A CUENTAGOTAS

Las actrices ganadoras fueron las previstas: Alicia Vikander en papel de reparto por La chica danesa y Brie Larson en el protagónico por La habitación; también se suponía que Mad Max se llevaría los reconocimientos de los dos de sonido y maquillaje y peinados, aunque no era tan claro en vestuario, diseño de producción y edición: de hecho éste último, si valoramos la real importancia que tiene el montaje en el cine, pudiera haber dado pie a que su director pasara a recoger el Oscar en su categoría. Curioso es que algunos de quienes pasaron a recoger los premios parecían sacados de la película misma.

Pocas sorpresas, en efecto: coincido con el reconocimiento a Mark Rylance por su notable trabajo en Puente de espías, no obstante se esperaba que el premio fuera a parar, por criterios más de carácter nostálgico, a Sylvester Stallone; se suponía también que el Oscar a mejor canción iba a entregarse a Lady Gaga –hasta el vicepresidente la presentó- pero acabó en manos de Sam Smith. Fue un error que no se interpretaran todas las canciones: faltó Manta Ray, mi favorita, vocalizada por Anohni (Antony and the Johnson) y Simple Song #3, vocalizada por la soprano coreana Sumi Jo.

Uno de los mejores momentos de la noche fue la entrega del premio por parte de Quincy Jones al gigante musical Ennio Morricone por su regreso al western en Los 8 más odiados; afortunadamente pudo hacer el viaje para recibir su primer galardón, por increíble que parezca: la Academia le había dado un Oscar honorífico en el 2007 a uno de los artistas que han definido la imaginería de la música en el cine. Ex-máquina, por su parte, terminó con el premio a Efectos visuales, aunque también daba para más.

Yo le hubiera dado el premio a What Happened, Mrs. Simone? o a The Look of Silence por mejor documental, pero cumpliendo los pronósticos se lo quedó Amy. El necesario y valiente corto documental A Girl in the River: The Price of Forgiveness, que aborda a través de una joven sobreviviente las muertes “por honor” en Pakistán, resultó premiado con todo y decidido discurso de Sharmeen Obaid Chinoy, una periodista que obtuvo su segundo Oscar, tras haberlo ganado en el 2012 por tratar el tema del castigo con ácido.

El hijo de Saúl respondió a las expectativas y se llevó el reconocimiento a mejor película extranjera y desde Chile llegó Historia de un oso para ganar en la categoría de corto animado. El cortometraje de ficción triunfador fue Stutterer, muy a tono con estos tiempos de relaciones virtuales con sus posibilidades y riesgos. Justo el triunfo en la categoría de guion adaptado para La gran apuesta, con rica abundancia de diálogos y explicaciones didácticas sorpresivas.

Tres estimables películas con algunas nominaciones se fueron en blanco: Carol, Brooklyn y Misión rescate, en parte por la tendencia acaparadora de Mad Max y quizá por que estuvieron ausentes en algunas nominaciones en las que bien pudieron aparecer, en particular la primera. Una entrega de carga política cuyos mensajes, ojalá, trasciendan la alfombra roja y la mera actitud bienpensante de dientes para afuera.

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2015: OCTOGÉSIMA SÉPTIMA ENTREGA DEL OSCAR

23 febrero 2015

Son más prestigiosos, en términos estrictamente cinematográficos, los premios ganados en los Festivales –particularmente Cannes, Berlín y Venecia- que los que se obtienen en las entregas de las academias nacionales. La diferencia entre el Oscar y el resto de las premiaciones nacionales como los BAFTA, Goya, César, Premios Sur, David de Donatello, Sophia y hasta nuestros arieles, ya muy veniditos a menos, es la fuerte presencia mediática del cine estadounidense, además de que siguen siendo, en términos de industria y hablando en general, los más fuertes. Así es que los óscares son un espectáculo, ni más ni menos, que se puede disfrutar en su justa dimensión, entendiendo la racionalidad con la que operan y desde qué lógicas deciden los miembros de la Academia estadounidense: ni considerarlos como la última palabra de la calidad fílmica, ni suponer que solamente se trata de una suma de frivolidades con fuerte carga mercadológica. Para no ir más lejos, basta ver las películas que fueron nominadas este año: nada de superproducciones o blockbusters, todas valen la pena y casi cualquiera merecía quedarse con el premio mayor. Se puede estar o no de acuerdo con los resultados pero al menos no se dieron las injusticias flagrantes que se han presentado en entregas anteriores (ver el artículo de Nicolás Alvarado publicado el martes 24 en Milenio). Como en años pasados, la tendencia fue la distribución más que el arrasamiento. La última película que llenó el costal de estatuillas fue la tercera entrega de El señor de los anillos: El retorno del rey (Jackson, 2003), con once premios, y la ganadora más reciente de los cuatro reconocimientos considerados mayores (actor, actriz, director y película) fue El silencio de los inocentes (Demme, 1991), hace casi 25 años.

REPARTE Y COMPARTE

A partir de ahí, hemos visto cómo los premios se reparten salomónicamente, quizá con la excepción de Quisiera ser millonario (Boyle/Tandan, 2008), que se llevó ocho galardones. De hecho, en lo que va de la década, las películas ganadoras han alcanzado entre tres y cinco premios, no más. Este año no fue la excepción. Birdman, la mejor película de G. Iñárritu aunque no la que más me gustó de las nominadas, obtuvo cuatro óscares importantes (notable lo de lo Lubezki y bien dicho el asunto de los migrantes), mismo número que El gran hotel Budapest (mi favorita), aunque el peso de unos y otros es distinto.

La que mejor rendimiento tuvo en cuanto a la relación entre nominaciones y triunfos fue la estupenda Whiplash (5 a 3), Oscar 2015mientras que El Código enigma fue la más baja (8 a 1), situación que no le resta ningún valor como la gran obra fílmica que es, al igual que a las también sólidas Foxcatcher, Mr. Turner, Boyhood o El francotirador, quedándose con una o ninguna estatuilla. Aquí queda claro que no porque una gane y otras pierdan se determina la calidad inferior o superior de unas y otras: estamos frente a un juego que puede ser divertido si no nos lo tomamos en serio. A pesar del buen desempeño del anfitrión, la ceremonia tuvo sus altibajos y ciertos pasajes empezaban a provocar el descenso de los párpados. Se intentó hacer un número que uniera a las abuelitas (La novicia rebelde) con las nietas (Lady Gaga) sin resultados demasiado atractivos, más allá de corroborar que la cantante sí tiene voz, y determinados números musicales y discursos quedaron listos para el olvido inmediato. Sin embargo, algunos momentos de buen humor y las diatribas políticas y sociales –igualdad racial, no discriminación sexual, salarios justos para las mujeres, buen trato a los migrantes, dedicatoria a personas que padecen alguna enfermedad, mantener la comunicación con los padres- le insuflaron vida a una entrega que empieza a acusar falta de sorpresa: ya sabemos que cuando alguna celebración de este tipo se vuelve predecible, entonces pierde interés; difícil disfrutar de un partido cuando sabemos el resultado de antemano. Por ejemplo, los premios por actuación eran crónica de un reconocimiento anunciado, al igual que el galardón a la canción Glory del filme Selma (absurdamente ninguneada en varias categorías, aunque no creo que por conspirativas cuestiones raciales); a la película animada ganada por Grandes héroes (le iba a El cuento de la princesa Kaguya y no entendí por qué no apareció Lego: la película) y a efectos especiales para Interestelar, que quizá merecía estar en la lista de mejor película. También extrañé una mayor presencia de Vicio propio. Quizá lo más importante en términos cinematográficos de esta ceremonia es la oportunidad que se le abre a ciertas películas para alcanzar una mayor distribución, particularmente en el caso de los cortometrajes, los documentales y las cintas de otras latitudes: así, películas como la polaca Ida, los documentales Citizen Four y Crisis Hot Line: Veterans Press 1, y los cortos The Phone Call y Feast, además del resto de los nominados, tendrán mayores posibilidades de llegar a más ojos alrededor del mundo. Además, un poco desapercibidos pero muy importantes son los premios honorarios, que en este año fueron para el brillante guionista y teórico Jean-Claude Carrière, colaborador de Luis Buñuel; la reconocida actriz y cantante Maureen O’Hara, y el gigante de la animación mundial, el sensible director Hayao Miyazaki que recién anunció su retiro: ojalá lo reconsidere. Esperemos que para los galardonados esta noche, el reconocimiento se convierta en un acicate para seguir mejorando y no, como hemos visto en muchos casos, una especie de maldición del objetivo alcanzado: con el Oscar en su chimenea pero con su carrera dando penosos tumbos o, simplemente, desaparecida.

ENTREGA DEL OSCAR 2014: JUGANDO A LA SEGURA

3 marzo 2014

La academia de artes y ciencias cinematográficas de Estados Unidos, integrada por más de 6000 miembros, entregó sus reconocimientos el pasado domingo. Otros países como Francia, España e Inglaterra hacen lo propio, mientras que en México esta ceremonia atrae poca atención, ya no del mundo sino de los propios compatriotas. Dada la omnipresencia del cine estadounidense, la entrega del Oscar se convierte en un programa de alcance mundial – a pesar de los problemas de audiencia acusados recientemente- que busca construirse a partir de la lógica del espectáculo: en tal sentido, se pueden ubicar los alcances de esta premiación.
Desde luego que en plenos tiempos de globalización, cada vez resulta más complicado identificar la nacionalidad de ciertas películas, aunque en realidad poco importa: las cintas son buenas, regulares o malas independientemente del país de origen o de los niveles alcanzados en taquilla. Habrá que ubicar a este tipo de premiaciones como un divertimento a través del cual uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, divertirse encontrando las incongruencias y contentarse cuando los premios coinciden con los gustos de uno.
Cierto es que para algunas películas, el hecho de ser nominadas o triunfadoras, implica en automático una distribución mucho más amplia y, por ende, mejores ingresos. La trascendencia de diversos directores, por ejemplo, no disminuye en lo absoluto por no haber ganado ni un solo Oscar y, por el otro lado, no por el hecho de haberlo obtenido quiere decir que alcanzas el estado de gracia. Menospreciado por unos y sobrevalorado por otros, el Oscar es una entrega de una academia a lo que considera más interesante del cine de ese año, ni más ni menos, con sus lógicas políticas, ideológicas, económicas, sociales y artísticas.
Para elegir las películas nominadas al Oscar, se realiza una votación de las que se estrenaron en Los Ángeles durante el año anterior; participan los miembros de la academia, integrada por personas vinculadas al mundo del cine como productores, cinefotógrafos, actores, guionistas y directores, entre otros. Cada uno vota en la categoría de su especialidad y en la de mejor película, además de formarse un comité especial para los documentales, cortometrajes y película extranjera.

OCTAGÉSIMA SEXTA ENTREGA
Cuando se presentaron las candidaturas, de inmediato se empezaron a identificar grandes ausencias que aunque suele suceder, parece que en este año fueron más obvias: claro que siempre que se hace una lista, finalmente a través de un proceso subjetivo por más que se cuenten con muchos votos, habrá acuerdos y desacuerdos.
Para poner un par algunos ejemplos: La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, Francia), ganadora de la Palma de Oro en Cannes, y A Touch of Sin (Jia Zhang-ke, China) debieron ser nominadas en la categoría de película extranjera, en la que resultó ganadora la italiana La gran belleza de Paolo Sorrentino, y tanto los hermanos Coen y su película Balada de un hombre común (la mejor del año, según la revista Filmcomment), como Robert Redford y Joaquin Phoenix en la de actor principal tendrían que haber estado en la lista. Fueron olvidadas Frances Ha, Leviathan, Computer Chess, Spring Breakers y Los colores del destino, todas ellas muy bien valoradas en otros medios.
En la reciente entrega del Oscar jugaron a lo seguro. Se trató de una entrega sin ninguna sorpresa mayúscula, característica que por sí misma no está mal, aunque la emoción puede disminuir un poco. Ellen DeGeneres resultó una cumplidora anfitriona, mostrando creatividad e ingenio y los números musicales se asemejaron en su sencillez, incluyendo el homenaje al Mago de Oz; emotivo resultó el desarrollo de los obituarios, cerrando con la imagen del gran Philip Seymour Hoffman. Quizá la única sorpresa fueron los dos premios para El gran Gatsby, gracias al trabajo de Catherine Martin en el diseño de producción y los vestuarios.Oscar 2014
La cinta de ficción del año es 12 años esclavo, porque además de sus méritos propiamente fílmicos que la convierten en una obra maestra, se trata de una película que está en el corazón de una de las grandes atrocidades cometidas por la humanidad, particularmente desplegada en los Estados Unidos; los otros dos premios alcanzados por esta dura historia de injusticia fueron obtenidos por Lupita Nyong’o, con intensa y dolorosa interpretación y por el guion de John Ridley. Siguiendo con la tendencia de premiar historias vinculadas con la música, en la categoría de mejor documental, el reconocimiento fue para 20 Feet From Stardom, historia sobre las coristas de famosos músicos.
El filme Dallas Buyers Club obtuvo tres premios relacionados: el de maquillaje y peinados que fortalecen las actuaciones masculinas, cortesía de Matthew McConaughey y Jared Leto, quien recordó a Ucrania y Venezuela. Por su parte, el premio para Cate Blanchet por su participación en Blue Jasmine era esperado, en particular por la capacidad para crear y sostener un personaje repulsivo y a la vez digno de lástima, transitando entre la frivolidad insoportable y el padecimiento de mayor profundidad.
Gravedad ganó los premios relacionados con la imagen y el sonido (edición, fotografía, edición de sonido, mezcla de sonido): Alfonso Cuarón ganó como director y Emmnauel Lubezki como director de fotografía, gracias a su brillante trabajo para llevarnos al espacio y enfrentar nuestros propios temores con los pies en la tierra; en lo personal, apostaba por Steve McQueen como director o Scorsese, al que nunca se le va a terminar de reconocer todo lo que ha hecho por la cultura cinematográfica.
Me gustaron más otras partituras que la ganadora, compuesta por Steven Price para el filme de Cuarón, aunque no desmerece: le iba a Arcade Fire por su trabajo en Ella, cinta que ganó por el mejor guion original escrito por el imaginativo Spike Jonze, su director. Las canciones de Karen O. y de U2 me gustaban más que Let It Go, correspondiente a Frozen, también ganadora como mejor película animada, aunque hubiera preferido que ganara el maestro Miyazaki por The Wind Rises, al parecer su última obra. Sin desmerecer a la elusiva cinta de Disney, resulta difícil que la Academia premie películas extranjeras en esta categoría y si no mal recuerdo, la única ha sido El viaje de Chihiro: ya hubiera sido el colmo que no le dieran el Oscar.
El corto animado reconocido fue el futurista y emotivo Mr. Hublot de Laurent Witz y Alexandre Espigares, mientras que el sensible The Lady in Number 6: Music Saved My Life de Malcolm Clarke y Nicholas Reed se llevó el premio al documental corto, retratando a Alice Herz Sommer, una mujer sobreviviente del holocausto que tocaba el piano y que falleció unos pocos días antes de la entrega del Oscar, a la edad de 110 años. Todo un canto a la música como tabla de salvación y como arte transformador.
Dada la concentración de los premios, considerando lo predecible que resultó la entrega, se fueron en blanco películas muy estimables como El lobo de Wall Street, Nebraska, Balada de un hombre común, Escándalo americano, Capitán Phillips, Philomena, Antes del anochecer, El sueño de Walt y Cuando todo está perdido, lo que no les quita ni un ápice de su valor artístico.

85ª. ENTREGA DEL OSCAR

24 febrero 2013

Colocándolos en su justa dimensión, los premios Oscar pueden ser entretenidos, es decir, ni menospreciándolos por completo o ensalzándolos como si fueran la celebración fílmica más importante: ésta es más bien cuando un espectador conecta con una película, ni más ni menos. Tampoco se trata de ver qué película, actor, actriz, director o fotógrafo es mejor, sino más bien de entender que se trata de una votación hecha por los miembros de la Academia estadounidense, ni más ni menos, con la filias y fobias del caso. Dicho lo cual, repasemos brevemente nominados y ausentes.
Para mejor película se apuntan Lincoln y Argo como las más fuertes; Steven Spielberg se podrá llevar merecidamente el Oscar por dirección, si bien el reconocimiento a Michael Haneke, uno de los grandes realizadores contemporáneos, sería acertado. Un poco rara la ausencia de Ben Affleck, P.T. Anderson, uno de los directores norteamericanos centrales de los últimos años, y de Wes Anderson, director capaz de crear un mundo particular: sus respectivas cintas, The Master y Un reino bajo la luna, fueron olvidadas a pesar de ser dos obras que siguen consolidando las carreras de ambos.
OscarRecordemos que directores nominados que no ganaron el Oscar, forman una lista un cuanto tanto vergonzosa para la Academia: Hawks, Altman, Kurosawa, Bergman, Fellini, Hitchcock, Kubrick y Welles, por mencionar algunos de los principales. Buñuel y Chaplin, por ejemplo, ni a nominación llegaron. Después como que se arrepienten y entregan premios honoríficos, que terminan siendo un mea culpa y, de alguna manera, un reconocimiento a la grandeza de ciertas trayectorias, más allá de una película en específico.
Volvamos a este año. Daniel Day Lewis parece tener seguro el premio a la actuación, considerando la presencia de Joaquin Phoenix, y Jessica Chastain – –la mejor de su generación- debiera ganar como actriz principal, aunque empuja fuerte Jennifer Lawrence y sería notable que se lo dieran a la legendaria Emmanuelle Riva. Para actor de soporte está Philip Seymour Hoffman y Tommy Lee Jones, mientras que para actriz en esta categoría Anne Hathaway podrá, en efecto, soñar un sueño. Para película animada, la que más me gustó fue Paranorman, pero la estatuilla parece apuntar a Frankenweenie o Ralph el demoledor.
La película extranjera premiada será Amour, que también debiera ser reconocida por su guion original, así como Lincoln por la adaptación. Me gustaría que premiaran a PES y su Fresh Guacamole en corto animado, pero quizá el peso de Disney o Los Simpsons sea determinante. Para corto documental puede ganar Open Heart de Kief Davidson y Cori Shepherd Stern y para largo se anota Searching for Sugar Man deMalik Bendjelloul y Simon Chinn, sobre el gran músico Rodriguez, ahora recuperado del olvido colectivo.
Mejor foto para Roger Deakins en Skyfall, aunque ahí está Claudio Miranda con Una aventura extraordinaria y Janusz Kaminski en Lincoln. La edición puede ser para Argo, a pesar de los notables trabajos en Lincoln y La noche más oscura y en sonido, la edición para Skyfall y la mezcla para Los miserables o La noche más oscura. La canción original interpretada por Adele para acompañar los créditos del 007 suena como favorita, mientras que la música puede ir a parar a manos de John Williams que acompaña las imágenes de Lincoln.
Para efectos visuales pueden ganar La vida de Pi o El Hobbit, merecedor también de maquillaje. El diseño de vestuario puede ir a parar a Anna Karenina y el diseño artístico o de producción a Los Miserables, obra musical que a pesar de su abundancia en primero planos, despliega atractiva composición en sus encuadres.
Se trata de una de las entregas, que yo recuerde, más difíciles de predecir y con mayores posibilidades para que se den las sorpresas. Las campañas de los grandes estudios fueron intensas porque saben que un Oscar significa taquilla, casi en automático, y no aparecer en las nominaciones reduce las posibilidades de distribución y, por ende, de público. No se juega tanto el prestigio artístico sino una enorme posibilidad comercial, aunque por otra parte, nos conviene que ciertas películas de habla no inglesa, por ejemplo, sean nominadas porque se asegura su presencia en cines o videoclubes.

EL CINE COMO INDUSTRIA

11 febrero 2013

Entre muchas otras dimensiones, el cine se ha constituido como un negocio en el que participan diversos agentes, desde los grandes estudios hasta los espectadores, pasando por los productores, realizadores, actores, guionistas, administrativos, fotógrafos, consultores y exhibidores, entre otros; de ahí que las películas que vemos en la sala, que llegan por medio del video, se van directo a los canales de televisión o se distribuyen por otros medios, son producto de una serie de decisiones en las que participa más gente de la que suponemos, a veces para bien y otras no tanto. Claro que en los tiempos que corren, la diversificación en los canales de distribución se ha ampliado y las formas de producción ya no son únicas: se puede hacer una película con una computadora en la sala de la casa.
Gracias a la comercialización podemos disfrutar de una gran diversidad de películas, aunque en ocasiones, justamente por usar solo criterios de rentabilidad, nos perdemos de otras que bien valen la pena, aunque no sean masivamente vendibles. Que una película sea comercial no tiene nada de malo ni de bueno en sí mismo; sin embargo, que se piense primero en ver cómo se puede vender mejor y en función de ello realizarla, puede convertirla en un mero producto de fórmula así como limitar su alcance artístico o de entretenimiento, que por otra parte no necesariamente son atributos excluyentes: una obra maestra puede ser taquillera a más no poder, al igual que un filme chatarrero, y un bodrio pretensioso puede funcionar solo como engañabobos o apantallatontos.
Películas que miran desde diferentes perspectivas, en términos de metacine, algunos de estos procesos.

HITCHCOCK PARA PRINCIPIANTES
Dirigida por Sacha Gervasi en tono ligero y sin profundizar en los procesos de creación ni en la intrincada personalidad de su personaje central, Hitchcok, el maestro del suspenso (EU, 12) es una revisión casi didáctica de cómo se realizó la seminal obra Psicosis (60) y en qué medida influyó la figura de Alma Reville, esposa del genial director, tomándose algunas licencias históricas pero al fin poniendo sobre la mesa cómo se las gastan los estudios, productores y censores al momento de intervenir en la realización de un film.
Con las interpretaciones de Anthony Hopkins y Helen Mirren, quienes parecen disfrutar de sus papeles más que tomárselos demasiado en serio, la película puede funcionar como un primer acercamiento a la figura del director, a los usos y costumbres en materia de producción fílmica durante los últimos años de la década de los cincuenta y en la forma en la que Hitchcock, un gran mirón que se sabía la estrella del escenario, se relacionaba con actrices y actores, productores, censores y, desde luego, con su esposa y quienes la usaban para acercarse a su redonda figura.
Queda clara la gran capacidad de riesgo y de no quedarse en la zona cómoda de las películas y géneros prefabricados, así como el ojo clínico para identificar qué secuencia habría de mantenerse a toda costa, aunque se sacrificara todo lo demás: ahí está la toma de Hitchcock husmeando hacia el interior de la sala, soltando cuchillazos al aire y disfrutando de la reacción del público, tal como la había muchas veces imaginado.

ENTRE ÍNFULAS
Dirigida por Barry Levinson, cuyas películas más recientes se han ido directamente al circuito de video, Los realizadores (What Just Happened, EU, 08) sigue las vicisitudes de un productor en Hollywood a lo largo de algunos días, luchando para sacar a flote su película y llevarla al festival de Cannes, entre la inflexible postura del estudio, las infantiles excentricidades de los actores y las poses del director, todos al parecer empeñados en que el asunto no salga adelante. Además de lidiar con sus problemas familiares, el protagonista convive con sus propias ínfulas.
Sin llegar al nivel de El ejecutivo (Altman, 92), el filme da una muestra de cómo funcionan las relaciones en algunos de los grandes estudios hollywoodenses y de cómo, al final, los poderosos nunca pierden, por más que tiendan a victimizarse. Con reparto multiestelar que denota conocimiento sobre el tema por quizá haber vivido estas situaciones alguna vez, el filme no alcanza a ser todo lo afilado que quisiera pero termina siendo un retrato más o menos certero de la industria y sus entresijos.

For Your ConsiderationLA IMPORTANCIA DE LLAMARSE OSCAR
Dirigida por Christopher Guest en tono independiente, Yo quiero ganar un Oscar (For Your Consideration, EU, 06) retrata la manera en la que los rumores, ahora soltados por Internet, pueden crear oleadas de opinión para favorecer a una película y de alguna forma moldear la percepción que se tiene sobre ella. Acá vemos cómo una cinta discreta de pronto sale a la luz porque se supone que sus dos actrices y el actor de medio pelo, pueden recibir una nominación al Oscar, lo que transformaría radicalmente sus formas de distribución y de recibimiento.

OSCAR 2012: METACINE

25 febrero 2012

Parece que este año la Academia estadounidense ha decidido celebrar al cine en general y a Hollywood en particular, sobre todo si atendemos la temática de las dos películas más nominadas: el cine naciendo como espectáculo y constituyéndose como industria. Además, una de las dos siguientes con más menciones se ubica en un clasicismo difícil de obviar que mira a una época en la que los filmes apelaban a estructuras argumentales bien ubicadas en géneros delineados. Creo que lo mejor que aportan los Oscares es la posibilidad de distribución para cintas estupendas que de otra forma solo se conocerían en su colonia.
Como suele suceder, hay olvidos inexplicables, raras inclusiones y actos tanto de justicia como de reivindicación. A fin de cuentas, se trata solamente de una premiación que realiza un grupo de personas con una visión particular, mucho poder y gran influencia mediática. No es la última palabra pero tampoco únicamente un ejercicio por completo banal. Sabemos que en el cine no importa tanto si un filme recibe el premio y otro no, de cualquier manera podemos disfrutar igual de ambos; no es una celebración deportiva: más bien hay que considerarlo como un divertimento. Demos un vistazo a las nominaciones.

PELÍCULA, DIRECCIÓN, ACTUACIÓN, ESCRITURA
En lo personal, me gustaría que el premio a mejor película fuera para El árbol de la vida, sin embargo, supongo que se lo llevará El artista, que no desmerece para nada, como tampoco Hugo, Los descendientes o Medianoche en París. En cuanto a mejor película extranjera, A Separation tiene fuertes posibilidades y en el terreno de la animación debiera ser premiada Rango y en corto animado The Fantastic Flying Books of Mrs. Morris Lesmore, no obstante la presencia de Pixar con La luna, puede pesar.
El premio a director podría recaer en el gran Martin Scorsese, aunque también Michel Hazanavicus se apunta como favorito. Nada mal que ganara Alexander Payne, uno de los realizadores recientes más talentosos del circuito, o Woody Allen y Terrence Malick, par de outsiders que trabajan al margen de las lógicas de la industria. Como mejor actor se presenta con amplia sonrisa Jean Dujardin y Meryl Streep como mejor actriz: George Clooney y Viola Davis también pueden subir al podio, respectivamente. El reconocimiento a mejor actor de reparto, debería caer en alguno de los dos octogenarios: Christopher Plummer o Max Von Sydow, mientras que la actriz secundaria puede ser Octavia Spencer.
El Oscar a documental largo parece que será para Pina de Wim Wenders o para Undefeated de Lindsay y Martin, mientras que para documental corto se apunta The Tsunami and the Cherry Blossom de Walker y Carstensen, seguido de Saving Face, mientras que Raju de Max Zähle y Stefen Gieren, hace lo propio como mejor cortometraje de ficción.
El premio a guión original debiera ser para A Separation o Medianoche en París, ambos girando en torno a rupturas de pareja aunque en contextos y tonos contrastantes; el riesgo asumido por El artista también es digno de reconocerse; por lo que toca al guión adaptado, podría ser para Los descendientes, la comedia dramática indie de rigor, si bien el trabajo de traslado de las páginas a la pantalla en Hugo, resulta notable.

ESTÉTICA VISUAL Y AUDITIVA
La mejor edición puede ir a parar a las manos de Hugo, al igual que el premio a mejor dirección de arte; por vestuario se apunta Jane Eyre. La fotografía debería ser para Emmanuel Lubezki por su deslumbrante y absorbente trabajo cósmico en El árbol de la vida, aunque se enfrenta a tres grandes: Kaminski, Cronenweth y Richardson. Los efectos visuales podrían ser para El planeta de los simios: (R)evolución o para Harry Potter, al igual que el maquillaje, categoría en la que la cinta del mago debiera ser premiado, salvo cuando aparecen ya mayorcitos convertidos en sosos cuarentones.
La música para una película podría recaer en John Williams, ya sea para Las aventuras de Tintín o Caballo de guerra, ambas de Spielberg; los premios para la mezcla de sonido y para la edición de sonido pueden ir a parar a la colección de Hugo o a la de Caballo de guerra, mientras que para mejor canción, se anota Man or Muppet, en una obtusa competencia que por algún extraño designio solo consideró dos opciones.

ALGUNAS AUSENCIAS Y UN LARGO ETCÉTERA
Directores: Duncan Jones, Lars Von Trier, Lynne Ramsay.
Películas: Drive, Shame, Margaret, 8 minutos antes de morir, Melancholia y Miss Bala.
Animadas: Las aventuras de Tintín, Operación regalo, Arriety y el mundo de los diminutos.
Documentales: The Interrupters, Senna, Nostalgia for the Light.
Actores y actrices: Michael Fassbinder, Tilda Swinton, Ryan Gosling, Leonardo Di Caprio, Albert Brooks, Charlize Theron, Patton Oswald, Kisten Dunst Woody Harrelson, Michael Shannon.
En fin, parte de la gracia del asunto de las listas y candidaturas es disentir con argumentos. Ojalá y todas las propuestas puedan pasar por nuestros ojos.

ENTRE LA REALEZA Y LA RED SOCIAL

24 febrero 2011

La entrega del premio Oscar es una celebración que hace la Academia de cine estadounidense para premiar fundamentalmente las películas de su país; ni más ni menos. Las repercusiones de la ceremonia, a diferencia de los European Films Awards, los Goya, los César o los Bafta, ya no digamos los Arieles, son proporcionales a la presencia de las películas made in USA alrededor del mundo: un cine hegemónico que predomina en las carteleras de la mayoría de los países. Por supuesto, el factor económico pesa notablemente en el interés por las candidaturas y las ganadoras.
Sabemos que en ocasiones los Oscares se han entregado por criterios artísticos y en otras por reconocer trayectorias, por orientaciones políticas, por razones mercadológicas e ideológicas. Entonces, habría que verlos como un espectáculo bien montado que puede entretener si uno se deja: hay que estar en modo. Demos una rápida repasada a las nominaciones de este año, que se presenta con claros favoritos en algunas categorías e incógnitas absolutas en otras.
El premio a mejor película parece orientarse a dos contendientes, a pesar de las 10 nominadas: El discurso del rey y Red social. Me gustaría que ganara la segunda aunque creo que triunfará la primera, filme que se podría llevar también el de mejor actor (Colin Firth está en su mejor momento interpretativo, como también lo mostró en A Single Man), dirección artística, vestuario, música (Alexandre Desplat es otro que está en una notable etapa creativa) y guión original, aunque El origen podría llevárselo sin perder el sueño. El academicismo siempre ha gustado a la Academia.
Mientras tanto, por la realización de Red Social puede ser que David Fincher se lleve el Oscar en dirección (¿y Christopher Nolan?) y Aaron Sorkin por guión adaptado: aunque están presentes los hermanos Coen, quienes sin problema se merecerían ambos con su Temple de acero, no creo que sean premiados porque recientemente ganaron, al igual que Jeff Bridges como actor. También la película sobre Facebook puede salir victoriosa por mejor edición, aunque 127 horas debería hacerlo, además del premio por fotografía, conocido como Cinematografía, y de mejor canción, otra vez cortesía de Rahman, ahora en compañía de Dido.
El cisne negro se verá recompensada por el desasosiego en el nos involucró Natalie Portman y su extenuante actuación, también mérito de Darren Aronofsky, quien pudiera dar una sorpresa en el rubro de dirección aunque es poco probable; la fotografía y edición también pudieran ser áreas reconocidas para esta película. Por lo que toca a las actuaciones de reparto, parece que Christian Bale y sus ojos desorbitados ganarán el premio, mientras que en la categoría de actriz secundaria se da la batalla más interesante: están Melissa Leo y Amy Adams por El peleador y la joven Hailee Steinfeld por Temple de acero, quien supongo resultará ganadora.
Un poco relegada, para sorpresa general, me parece que El origen se quedará con los premios técnicos: efectos visuales, sonido y efectos de sonido; por su parte, El hombre lobo se apunta para maquillaje. Cualquiera de las nominadas (¿por qué sólo tres?) para película animada merecería la estatuilla pero Toy Story 3 aparece como la gran favorita, mientras que el corto australiano The Lost Thing tiene oportunidad, al igual que Madagascar, A Journey Diary, aunque comparten nominación con sendas producciones de Pixar y la BBC y el ambientalista Let´s Pollute.
Para mejor documental largo, en donde extrañamente no quedó nominada Waiting for Superman (¿no les gustó la dura crítica a su sistema educativo?), puede salir avante Exit Trough the Gift Shop, sobre un inmigrante francés en Los Ángeles que se dedica al arte de la calle; los cinco nominados para documental corto representan reflexivos textos sobre las condiciones de vida pero quizá Strangers no More de Goodman y Simon, acerca de la integración de niños al mundo escolar, puede llevarse el reconocimiento. Sucede también con los cortos nominados, entre los que destaca Na Wewe de Ivan Goldschmidt, ambientado en la guerra civil de Burundi y Wish 143 de Barnes y Waite, sobre un adolescente en etapa terminal con la oportunidad de ver cumplir sus deseos, excepto uno.
Como película extranjera aparece Biutiful (que recibió malas críticas entre la prensa europea y parte de la estadounidense, sólo reconociendo la actuación de Bardem) como favorita para ciertos medios mexicanos innecesariamente chovinistas, pero por ahí está Susanne Bier, bien conocida en Hollywood y anexas, con In a Better World y Rachid Bouchareb con Hors La Loi, poderosa cinta sobre la independencia argelina pero mirada desde lo que ocurría en Francia con los grupos rebeldes asentados ahí.
Desde luego, cada quien tiene su larga lista de ausencias en las nominaciones y podrá disentir de las ganadoras. Por fortuna, la verdad está allá afuera.