Archive for the ‘Uncategorized’ Category

RUSIA 2018: DÍA UNO

16 junio 2018

Una inauguración sencilla, breve, lo suficientemente colorida y poco autóctona, quizá apostando más a gustos globalizados. Un niño conduce la pelota con habilidad por calles y parques, mientras suena Tchaikovsky, por supuesto, interpretado por Yuri Bashmet (violín) y Danil Triifonov (piano) en una plataforma flotante por el río de Moscú. Dentro del estadio, el arquero español Íker Casillas y la modelo Natalia Vodionova llevan la Copa bien guardada en el cofre del tesoro diseñado por Vuitton, ante el majestuoso estadio olímpico Luzhniki.

Aparece el brasileño Ronaldo en el campo con un niño y lo deja con Robbie Williams, quien jugó a la segura (Let Me Entertein You, Feel y Angels en el repertorio) y alternó con la soprano Aida Garifullina cual joven ave en llamas. Por ahí deambulaba Zabivaka, la mascota del torneo y Victoria Lopireva, la embajadora del mundial, que entregó el Telstar 18, balón oficial manufacturado por Adidas. Pronto llegaron los discursos: la gente en el estadio, hasta donde se alcanzó a percibir, respetuosa. Gianni Infantino mostrando habilidades que ya quisieran nuestros candidatos y Vladimir Putin en tono conciliador y mandando el mensaje esperado: ya en ese plan de buena onda hubiera invitado a las Pussy Riot para aventarse un palomazo y dejar atrás las diferencias.

Por su parte, las marcas comerciales involucradas aprovechan para generar presencia, con las consecuentes críticas hacia los daños de la comercialización del fútbol, por supeditar lo deportivo a lo mercadológico. Las banderas de los equipos desplegadas en forma circular abren espacio anímico para la entrada a la cancha de los equipos junto con los niños ya vueltos tradición, entre los que se encontraba una pequeña en silla de ruedas. Suenan los himnos correspondientes y, tras cuatro años de espera, suena el silbatazo inicial cuyos ecos durarán un mes en el que se reconfigura la vida cotidiana.

LA FORTUNA DEL ANFITRIÓN

Enfrentar al equipo más débil del grupo en el partido inaugural es un evento afortunado en todos sentidos: las posibilidades de ganar son altas; el nerviosismo disminuye dadas las limitaciones del conjunto de enfrente y se puede ganar muy pronto en confianza para los siguientes encuentros. El partido arrancó con la esperada aceleración descontrolada, sobre todo por parte de los árabes, mostrando desde el inicio más enjundia y destellos que consistencia, a diferencia de unos rusos esquemáticos e inflexibles pero insistentes, buscando paliar sus carencias con la técnica del amontonamiento.

Muy pronto llegó el primer tanto en remate de cabeza de Gazinsky, tranquilizando ímpetus rivales y ansiedades propias; los de casa lucían dominadores sin desplegar un gran juego, quizá también porque el equipo de oriente próximo mostraba poco. Transcurrieron los minutos sin demasiadas emociones hasta que cerca del final de la primera parte, el jugador del Villarreal Cheryshev, que entró de cambio por la lesión de Dzagoev, anotó el segundo gol después de una gran jugada en miniatura, dejando a dos defensores patinando hasta el infinito: un duro golpe anímico para los de Pizzi, dado que no se veía tan lejana la posibilidad del empate.

En los primeros minutos de la segunda mitad, los llamados espectacularmente HalconesRusia Arabia verdes del desierto, intentaron levantar el vuelo pero sus propias carencias impidieron que generaran amenazas, ante un cuadro ruso demasiado acomodaticio y poco ambicioso; incluso tuvieron una oportunidad, la única en todo el juego, aprovechando la pasividad del anfitrión ya reclamada por el respetable. La entrada de Dzyuba, como salido la novela El hielo de Vladimir Sorokin, le dio fuerza al ataque con resultados concretos: este gigante anotó el tercero con testarazo bien colocado, seguido de una celebración digna de ser tomada en cuenta por el universo Marvel.

Ya con tres de ventaja el partido estaba puesto en hibernación siberiana, si bien hacia el final el propio Cheryshev volvió a lucirse con soberbio disparo cerca del ángulo lanzado con parte externa y Golovin, el motor creativo del equipo, sentenció la velada con la quinta anotación en impecable tiro libre. Cambios oportunos por parte del técnico ruso Stanislav Cherchesov, duramente cuestionado incluso desde altas esferas gubernamentales, acompañados de un paulatino derrumbamiento del equipo peninsular que en los últimos mintuos, como si se tratara de un guion triunfalista para el local, no resistió el embate de brillantez que se extrañó durante largos lapsos.

El experimentado y teatral árbitro argentino Pitana no tuvo ninguna dificultad durante el desarrollo de las acciones y solo hacia el final del partido amonestó con justeza a un jugador por bando; no fue necesaria la intervención del VAR, por lo que tendremos que esperar para ver cómo funciona una de las intervenciones más discutidas en el ámbito futbolero. Mientras que en la tribuna, el príncipe treintañero de Arabia Saudita Mohammed bin Salman y Putin intercambiaban comentarios mediados por Infantino: entre goles, gaseoductos y pozos petroleros te veas.

El reino saudí, justo por la influencia del hijo del rey Salman, ha flexibilizado ciertas políticas absurdas y primitivas que todavía persisten en algunas regiones del mundo: ahora las mujeres ya pueden conducir un automóvil y asistir a los estadios de fútbol, aunque en tribunas separadas. Por su parte, el gobierno ruso, con esa extraña mezcla de totalitarismo y democracia muy controlada, mantiene la censura en ciertas áreas de la vida social, libertad de expresión incluida. Ojalá este tipo de encuentros sirva también para erradicar la discriminación en todas las naciones del planeta y abrir canales de libertad en la vida pública.

 

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RUSIA 2018: DÍA CERO

13 junio 2018

Llega el esperado remanso de cada cuatro años que suspende o al menos trastoca la cotidianidad, ofrece posibilidades emocionales distintas a las que estamos acostumbrados y altera la rutina de propios y extraños, cercanos y lejanos. Es la vigésimo primera copa mundial de fútbol que por primera ve se llevará a cabo en Europa del este, más allá de los regímenes gubernamentales comunes en los que se ha realizado, si bien Rusia, como sabemos, es una particular mezcla democrática y semi presidencialista que sigue manteniendo la tendencia de tener la figura de un hombre fuerte, como sucedió en la época comunista.

Para quienes somos aficionados habituales de este deporte (no solo de las ligas mainstream, sino incluso de los surrealismos de la MX y la liga de ascenso sin ascenso), esta justa deportiva representa una muy disfrutable continuidad del disfrute ahora casi diario, pero escalado a la máxima potencia; para seguidores ocasionales, significa una buena opción de acercarse a pasiones exploradas de vez en cuando y para indiferentes, una buena alternativa que ayuda a ejercer la tolerancia desde el rincón de la sala de televisión, soltando comentarios que por respeto o distracción nadie va a cuestionar, acaso contestados con un distraído “ajá” mientras se atiende lo importante: léase el tiro de esquina en turno.

Por lo que respecta a detractores y apocalípticos, también el Mundial es un momento en el que pueden ejercer su ancestral crítica despiadada, siempre escuchada aunque no necesariamente compartida: opio del pueblo casi al nivel religioso; pan y circo para que no den lata los obtusos pueblerinos, buenos cuando conviene; distractor de los problemas sociales verdaderamente importantes; enajenación subliminal que compra intelectuales y, en nuestro caso, cortina de humo para el proceso electoral, aunque contamos con la ventaja de que el candidato de la izquierda, cualquier cosa que eso signifique con todo y el PES a cuestas, cabalga sin problema rumbo a la silla presidencial para resolver todos nuestros asuntos a partir de eliminar la corrupción.

Rusia 2018Podemos sentarnos a ver los partidos sin el cargo de conciencia de estar siendo manipulados por fuerzas perversas que nos distraen para que votemos por los de siempre: por esta ocasión, los maquiavélicos que nos engañan están, al parecer, del lado correcto de la Historia, con mayúsculas. En realidad no hacía mucha falta: los otros candidatos van dando pena ajena, por méritos propios o sus antecedentes, y se han dedicado a dejar la puerta abierta para que por fin se premie la insistencia, aunque no haya mucho que ofrecer en términos reales y que las promesas de una nueva sucursal del paraíso estén en la boca de todos. Mientras que la elección en nuestro país parece estar decidida, casi como el Alemania – México (espero estar equivocado), la justa deportiva más vista en el planeta está por comenzar.

PRESENCIAS Y AUSENCIAS

En la competencia participaron 210 naciones y tras una larguísima eliminatoria, alcanzaron su lugar los 32 cuadros que disputarán la copa, cada uno con expectativas y exigencias distintas: para tres el título es la única respuesta esperada (Brasil, Alemania, Argentina); para otros es hacer un buen papel (llegar al quinto partido o a octavos y cuartos según el caso) y para los demás es tener una participación digna (no ser goleados o hacer desfiguros). Hay dos cenicientas que no podían ser más distintos: Panamá, sin duda el país que más ha evolucionado futbolísticamente en su área, e Islandia, ya mostrando su talante en la competencia europea y confirmando merecimientos para estar en estas instancias.

Hay ausencias importantes, dos americanos y dos europeos: Italia, en primer término, usual protagonista y autoridad mundial de este tipo de torneos, ahora pecando de exceso de confianza; Holanda como gran revolucionario nunca premiado en el juego, pero subcampeón eterno y displicente a la hora buena; Chile, campeón americano por partida doble saturado de estrellas fugaces que dejaron ir de manera absurda la clasificación, y Estados Unidos, que ya había consolidado presencia dado un trabajo consistente y que esta vez, necesitado de un favor de los nuestros, no pudo desempeñarse como el cuadro dominador de CONCACAF.

FÚTBOL IMAGINARIO

En la reflexiva película Timbuktu (Francia-Mauritania, 2014), dirigida y coescrita por el mauritano Abderrahmane Sissako (La vida sobre Tierra, 1998; Esperando la felicidad, 2002), el fútbol permanece vivo de manera imaginaria con sincronización notable en un contexto totalitario, combinando estéticamente el balón inaccesible para desafiar al nuevo régimen, pendiente de cancelar cualquier manifestación que pudiera representar la felicidad para la gente, dadas sus creencias absolutistas: en un campo, jóvenes se atreven a jugar con al fuerza de su pasión, desafiando prohibiciones políticas y hasta físicas.

En gran jugada, un balón pasa la media cancha para caer en los pies de un jugador que continúa la manifestación silenciosa entreteje una jugada de antología, muy bien seguida por el equipo rival, que termina en uno de los goles más hermoso jamás vistos: en efecto, es un balón invisible a los ojos del autoritarismo pero muy cercano a los ímpetus celebratorios de quien burla la autoridad dogmática e impositiva a partir de la poesía en ese terreno pedregoso cual lienzo o escenario para la creación artística: en efecto, el fútbol puede alcanzar niveles artísticos y contestatarios, siempre que se juegue con la creatividad al frente.

 

OF MONTREAL: DE SEPARACIONES Y RELIQUIAS

29 mayo 2018

Desde Atenas Georgia, tierra de B-52 y R. E. M, nos visita Of Montreal, grupo integrado en un inicio por el bajista Bryan Hellum (Elf Power) y el baterista/bajista Derek Almstead y comandados por el guitarrista y cantante Kevin Barnes, bautizando a la banda por una ruptura amorosa y departiendo con una sabrosa mezcla de electropop y punk aromatizado por un folk de reminiscencias sicodélicas. A lo largo de los años se ha tratado sobre todo de un proyecto personal que se nutre y modifica según los enfoques de los miembros que se van incorporando al viaje sonoro.

Debutaron con el efusivo Cherry Peel (1997), seguido muy pronto por el EP The Bird Who Continues to Eat the Rabbit’s Flower (1997), y ya con la inclusión de Dottie Alexander en teclados y Jamie Huggins en batería y sin Hellum, presentaron The Bedside Drama: A Petite Tragedy (1998), todavía en plan de ajustarse para el trabajo en equipo. Con el ingreso del multiinstrumentista A. C. Forrester, la banda se fortaleció y entregó The Gay Parade (1999), su primer gran disco que la puso en una frecuencia de mayor amplitud, sobre todo por el avance hacia la estructuración de un sonido plenamente identificable

El nivel se mantuvo en el tránsito del milenio con Coquelicto Asleep in the Poppies: A Variety Of Whimsical Verse (2001), Aldhis Arboretum (2002) y el integrativo If He Is Protecting Our Nation… Then Who Will Protect Big Oil, Our Children? (2003), retomando un EP y otras canciones aparecidas en el camino. Con nuevos cambios de alineación , entre los que destacó la entrada triunfal de Nina, reciente esposa del líder, entregaron el caleidoscópico Satanic Panic in the Attic (2004), quizá su obra más conocida y con la que rompieron en definitiva con las barreras de la localía, como si en efecto subieran al cuarto misterioso para exorcizar sus demonios indie.

Con un mayor énfasis en los teclados y un acento más cargado al tecno, grabaron Sunlandic Twins (2005), en tanto el oscuro Hissing Fauna, Are You Destroyer (2007) reflejó los difíciles momentos personales por los que atravesó la pareja titular y se volvió un álbum de referencia; Skeletal Lamping (2008) mostraba una búsqueda para ampliar géneros y estilo de elaboración armónica y después colaboraron con el mezclador Jon Brion. La tendencia hacia incorporar sonidos funkies se mantuvo en False Priest (2010), incluyendo la presencia de Janelle Monáe y Solange Knowles, y a para darle cabida a algunos cortes que quedaron fuera, integraron el EP thecontrollersphere (2011).

Remitiendo a los tiempos de separación marital, Barnes compuso Paralytic Stalks (2012), obra de aliento personal en el que igual cabían aromas de krautrock esquelético que ritmos fracturados de narcótica factura, reflejando las sensaciones personales. Este mismo año salió al mercado el compilatorio Daughter of Cloud (2012), compuesto por rarezas, lados B y canciones que habían quedado fuera durante las grabaciones de años anteriores. De aliento setentero y con ánimos renovados, Lousy With Sylvianbriar (2013) se emparentó con el rock característico de aquellos años, mientras que Aureate Gloom (2015) volvía sobre el tema de su ruptura en un contexto salpicado de punk neoyorquino.

Apareció Snare Lustrous Doomings (2015), prolongado disco que capturó a la banda enOf Montreal vivo, ya con alineación diferente, seguido de Innocence Reaches (2016), enclavado en una estética veraniega por momentos recordando a T. Rex y volviendo a ciertos tonos luminosos, y del EP Rune Husk (2017) de clara influencia bowiana. Siguiendo con la vertiente que parece llevarlos de regreso a sus orígenes synthpoperos, presentaron White Is Relic/Irrealis Mood (2018), como para tratar de alejar los nubarrones de la depresión a punta de mezclas efervescentes, listas para empujarnos directo a la pista de baile y, de paso, transportarnos por distintas épocas en las que la electrónica se ha apoderado de las celebraciones en el mundo, Montreal incluido.

FINAL DE LA CHAMPIONS 2018: GOLES IMPROBABLES

26 mayo 2018

El Liverpool, equipo inglés más ganador en torneos más allá de las costas de la isla viviendo el Brexit, festeja sus 125 años de existencia con cinco títulos en el certamen continental, en tanto el Real Madrid cumple 116 en los que ha ganado 12 copas, entre las que se encuentran las dos anteriores, con todo y que las cinco primeras se consiguieron en tiempos de escasez de rivales de peso. En 1981, el cuadro inglés derrotó en la final al equipo español en cerrado partido celebrado en París: ahora se celebró la segunda edición de este enfrentamiento en el encuentro definitivo.

La primera parte empezó con los de rojo dispuestos a conquistar el dominio táctico y emocional del partido, procurando incidir al frente más allá de las estadísticas intrascendentes; los de blanco, en tanto, siguiendo una costumbre reciente de soportar y esperar sin mostrar demasiado apuro por la situación vivida, aguantaban como sabedores de cómo funciona este tipo de compromisos, no obstante los primeros diez minutos lucían desmadejados. La lesión de Salah, seguida por la de Carvajal, modificó la tendencia del partido, mientras el césped recibía las lágrimas de ambos como testigo cercanísimo del fuerte sentido de pertenencia: impotencia por la angustia que provoca soñar con un partido y no poder convertirlo en realidad.

Poco a poco y con su acostumbrada capacidad para ir anestesiando la motivación de los de enfrente, los merengues los fueron envolviendo con base en la precisión colectiva y terminaron por controlar pelota y emociones, al punto que los del puerto parecían esperar con anhelo el silbatazo que señalara el final de la parte inicial. El saldo acabó sintetizándose con una salvadora intervención por arquero y el momento a favor de los de Madrid, tras un arranque azaroso donde fueron prematuramente superados por un equipo que sabía de la importancia de sacar ventaja pronto apostando a su poder ofensivo: esta vez no lo consiguió.

La segunda parte arrancó como si no hubiera existido pausa: el cuadro inglés no parecía recompuesto y el español seguía en lo suyo, al punto de casi abrir el marcador con disparo al travesaño. Vendría lo impensado. El portero alemán del Liverpool intenta un despeje frente a Benzema que solo tuvo que estirar la pierna para que el balón le rebotara y se dirigiera pausadamente a la red: un gol bizarro que rompe con la idea de la infalibilidad de este nivel de juego, porque el fútbol depara sorpresas tanto en el partido colegial de la primaria de la colonia o del encuentro sabatino con porterías sin red, como en los encuentros que acaparan la atención mundial.

Mostrando una entereza más por disposición que talento, los de la isla consiguieron unChampions 2018 rápido empate por conducto de Mané, aprovechando una de esas pelotas que en el área se convierten en buscadoras de la puerta casi como por inercia. Pero al ’64 y como para seguir con la racionalidad de la imposibilidad, Marcelo envía un centro a la zona alejada del área y el recién entrado Bale se levanta y conecta la pelota de chilena para marcar la diferencia, como si el guion saliera de un estudio fílmico con poco interés por la verosimilitud: un gol de significados múltiples por cómo se logró, en qué momento y por parte de quién.

A veinte del final señales de vida de los Reds: otra vez el senegalés amenazando la puerta con zapatazo raso a la base del poste, que intentaba mandar el mensaje de que todavía le quedaba rival al conjunto español, pero un segundo error del guardameta Karius, tan difícil de entender como el primero si no fuera por la acumulación de desconfianza, provocó que el lejano disparo del galés, convertido en el clásico actor de reparto que se roba el protagonismo, se incrustara en el arco y quedara sellada la final para decantarse en la tercera consecutiva para el equipo más famoso del mundo.

DESPUÉS DEL SILBATAZO FINAL

Quedan las estampas que terminan por ser memorables. Los saludos entre los jugadores denotando sabiduría en la victoria y en la derrota, aderezados por el desconsuelo del veinteañero arquero alemán del Liverpool anclado en el área para ver si el manchón penal se lo tragaba o le daba alguna respuesta, hasta que los rivales intentaron rescatarlo, en particular su principal verdugo de famoso chongo en el peinado, a su vez recibiendo efusivo abrazo por parte del mandamás colchonero, tras una temporada difícil.

El joven guardameta Karius, ya de pie pero conteniendo su rostro en la sudadera a manera de apenado antifaz, se acercó a la tribuna de los fieles aficionados para hacer un sentido gesto de arrepentimiento, solicitando el perdón por las pifias y al final siendo abrazado por el espigado entrenador Klopp, su compatriota y quien ha confiado en él para encargarse de la puerta del subcampeón de Europa: a pesar de la derrota, se aparecen tiempos propicios para que este histórico conjunto vuelva a ser protagonista importante en Europa.

Y claro, el mismo técnico aplaudiendo a los seguidores que nunca dejaron de apoyar: quizá fueron silenciados en algún momento, pero pronto se recuperaron para seguir manifestando su cercanía, mostrada con su presencia en la ceremonia de premiaciones, cuando usualmente las tribunas lucen con los huecos dejados por el público aficionado del equipo perdedor: un equipo como el Liverpool genera este tipo de fidelidades justamente por mantenerse apegado a ciertos principios futbolísticos que trascienden sucesos específicos. Y el Real Madrid, tras una temporada local difícil y turbulencias al interior, se lleva a la vitrina la decimotercera. Así son los equipos ganadores: en la tormenta, saben sacar el paraguas.

FESTIVAL LATIDO EN GUANAJUATO: SEGUNDA EDICIÓN

19 mayo 2018

En su segunda edición que se celebra en el cuestionado Parque Bicentenario, esteFestival Latido encuentro musical muestra crecimiento y amplitud de miras, integrando actividades además de los conciertos programados. El cartel se nutre con dos presencias de alcance internacional (Devendra Banhart y Jessy Lanza, comentados más adelante) y un nutrido grupo de bandas nacionales, desde las más conocidas como Camilo Séptimo, Porter y Hello Seahorse!, pasando por otras como NAAFI (LAO + Mexican Jihad + Fausto Bahía), Elsa y Elmar, Lng/Sht, Girl Ultra, Los Blenders, The Plastics Revolution, Big Big Love, Dromedarios Mágicos, Adrián Be y Axel Catalán, e incluyendo otros grupos locales como Modern Vice, Peack Creeks y Dama Rosa.

DEVENDRA BANHART: CANCIONES ILUMINADAS A COLOR

Nació en Houston hace 29 años; ha vivido en Caracas y Los Ángeles; es viajero frecuente y terminó de convertirse en artista dentro de la bulliciosa ciudad de San Francisco: dibujos, notas musicales y poesía bilingüe a la par. De pronto, ya parecía un alivianado líder de una comunidad hippie extraviada en algún punto de América, animando a sus seguidores más por su imaginación que por su jerarquía, más por su talento que por su visión de grupo, siempre en plan de dejar que cada quien disfrute de sus sonidos como se le dé la gana, sin manipulaciones.

En su extendido horizonte puede pasar del tono festivo al susurro reflexivo y terminar por convencer sin proponérselo, quizá por esa apariencia de irreverente predicador extraviado en el siglo XXI. Las comparaciones con gente como Jeff Buckley, Nick Drake, Jerry Garcia, y Marc Bolan, el gurú glam, han sido frecuentes, en particular por su condición de distinguible escritor de canciones con sello personalísimo, al que habría que apuntar sus aventuras con el mundo de las imágenes y los juegos pictóricos.

La aventura inició con Oh Me Oh My… (2002), seguida por Rejoicing in the Hands (2004) de cuyas sesiones también se derivó Niño rojo (2004), obras en las que ya se advertían sus rasgos esenciales: folk enloquecido de letrística etérea de corte espiritual o cándidamente cercana; psicodelia bañada con ritmos afrocaribeños; pop sesentero tanto en su vertiente multicolor como oscura, vocalizaciones temblorosas o apacibles según sea el caso, y cuadernillos ampliamente decorados con ilustraciones elaboradas desde la más pura obsesión de quien se vierte por completo en el trazo infinito.

Vendría la expansión en personajes, ambiciones y alcances, para bien en general a pesar de la posible pérdida de cierta espontaneidad. Su naturaleza prolífica se confirmó con el prolongado, pacifista, multirreferencial –fijarse en la portada- y nutritivo Cripple Crow (2005), al que le seguiría, casi como consecuencia natural, Smokey Rolls Down Thunder Canyon (2007), acentuando el eclecticismo con numeroso grupo de invitados que le ponen su tradición a un álbum que apostó por la dispersión como estrategia cohesionadora.

En cambio, What Will We Be (2009), obra en la que por momentos se nos pone un poco más serio, tiende más a la introspección y a una especie de regreso a su individualidad, al Devendra Banhart personal, bautizado así por un místico hindú: los lances entre experimentales y psicodélicos se reducen, aunque subsisten, y las canciones son más de reflejo y expresión inmediatas, tal como el título del álbum plantea. Tras cuatro años de silencio, volvió con Mala (2013) en la tesitura ecléctica que lo ha carcaterizado, combinando géneros que gravitan alrededor de su folk alocado, como también quedó de manifiesto en Ape in Pink Marble (2016), aderezado con un percusionismo revitalizador

JESSY LANZA

Moviéndose con seguridad entre los terrenos del R&B y la electrónica de tintes diversos, la compositora, arreglista, productora y cantante canadiense colaboró con los Junior Boys para después debutar con el relajado Pull My Hair Back (2013), cargado a partir de pura energía contenida, de esa que suele expresarse a través de secuencias que se deslizan naturalmente. Incorporando más elementos del electropop y ampliando el abanico de recursos auditivos, presentó Oh No (2016), uno de los discos más recordados de aquel año y que marcaba la confirmación de la capacidad de la artista para desplegar sonidos de contagiante actualidad.

LIGA BANCOMER: SEMIFINALES LIGUILLA 2018

16 mayo 2018

Se definieron los dos equipos que disputarán la final del fútbol mexicano, tras aguerridos enfrentamientos en los que se mostró un nivel de intensidad difícil de ver en el torneo regular. Los conjuntos que avanzaron fueron los comandados por dos ex porteros, venciendo a los dirigidos por dos ex defensas, todos jugadores en México si bien solo uno nacido acá. En los cuatro partidos hubo goles y todos anotaron tanto de visita como en casa, si bien ningún global se definió por posición en la tabla o por haber anotado en patio ajeno: los dos finalistas golearon por idéntico marcador jugando como locales.

EL GUERRERO SE LEVANTA Y EL ÁGUILA CAE

Ambos equipos salieron abiertos buscando la puerta contraria: el local por obligación, el visitante por conveniencia. Se anunciaban goles desde el inicio, sobre todo por parte de Santos, y al cuarto de hora Martínez se encargó de abrir el marcador para reflejar una superioridad que seguía extendiéndose en el desarrollo del partido con pero pasada la media hora, Domínguez emparejó el score para el América, si bien Furch volvió a poner adelante a los anfitriones poco después. Vendría entonces una jugada clave: Ménez falló un penal poco antes del medio tiempo que pudo significar el empate momentáneo pero sobre todo, un segundo gol de visita que hubiera valido oro.

Los laguneros tenían que aprovechar el golpe anímico a su favor y el impulso de su casa: lo consiguieron con un fútbol de trazos eficaces y una gran disposición para el sacrificio. Furch repitió la dosis pasados diez minutos del inicio del complemento para anotar un merecido tercer tanto y, ante una escasa reacción de los capitalinos que buscaba anotar sin mucha idea y apostando a la mera buena intención, Cetre colocó el cuarto al ’79, ubicando la serie en un lugar de alta complejidad para la remontada, si bien el gol a favor en casa ajena mantenía cierta esperanza para las desplumadas Águilas.

Y en el partido de vuelta parecían levantar el vuelo con parado arriesgado. Primero anotando por conducto de Domínguez como consecuencia de un penal dudoso, para después poner el segundo a través de un certero cabezazo de Valdez en tiro de esquina: antes de los 25 minutos de juego ya estaban solamente a un paso de lograr el objetivo y por como se veía el desarrollo de las acciones, pronto lo conseguirían. Los Guerreros parecían deponer las armas ante la andanada Águila, pero poco antes de la finalización del primer medio, Rodríguez anotó para los visitantes y el contexto anímico del partido cambió por completo.

Semifinales 2018 liga MX

Las llegadas para el segundo medio disminuyeron en peligrosidad y frecuencia, en tanto los visitantes tuvieron alguna oportunidad para sentenciar la eliminatoria: la frontera de dos goles más se mantenía al alcance de las posibilidades pero la generación de juego y la presión ya no fueron las mismas y el tiempo, el implacable, empezó a jugar en contra. Siboldi acomodaba a su gente, que por momentos s

e excedía en fingir lesiones, y Herrera buscaba en los cambios las respuestas que no aparecían en el funcionamiento, hasta que el recién ingresado Isijara anotó el segundo gol para los de Torreón a cinco del final.

EL INFIERNO ARDIÓ MÁS QUE LA PERRERA

Aunque en el primer partido, los de Tijuana fueron mejores que los de Toluca. Al inicio, el planteamiento de ambos equipos también fue buscar una anotación que diera confianza y modificara el curso de los acontecimientos. Por poco los visitantes se van arriba en el marcador muy pronto, dejando una pelota en el poste; a partir de ahí, los de casa empezaron no solo a ladrar, sino a morder. Tras algunas oportunidades, poco antes de la media hora se fueron al frente con buena jugada colectiva consumada por Lucero, dando paso a un juego que se ensució por exceso de faltas.

Para la segunda parte, el propio Lucero anotó el segundo personal y para su causa cuando apenas habían transcurrido cinco minutos. La apuesta ofensiva de los visitantes, si bien valiente y en principio bien planteada, parecía no estar dando frutos ni hacia delante, ni protegiendo el propio arco, ya vulnerado en un par de ocasiones. Durante los minutos restante

s, los Xolos desaprovecharon el momento para poder anotar un tercer tanto que elevaría notablemente la dificultad para los rivales y, al contrario, permitieron que Uribe anotara al filo del silbatazo último para cambiar toda la lógica de la eliminatoria.

En el partido de vuelta, el Toluca pareció acordarse de so condición de líder general del torneo. Tres partidos sin ganar en la liguilla y varias semifinales previas cargando con dolorosas derrotas, se querían asomar en el remodelado infierno cuales fantasmales cancerberos. Pero con juego efectivo, a la media hora de partido ya estaban con dos goles de ventaja conseguidos por Uribe, criticado frecuentemente pero ahora sacudiéndose presiones internas y externas. El trámite para la visita se puso por completo cuesta arriba con la expulsión de Mendoza poco antes de que terminara la primera parte.

Para seguir en la vertiente del auto boicot en la que cayeron los Xolos, Bolaños cometió

una falta artera y a media hora del final dejó de manera irresponsable a su equipo con nueve; no obstante, Chávez acortó la distancia al ’66, mostrando pundonor y entereza aún en la completa adversidad. Ya en los últimos minutos, Uribe anotó el tercero en su cuenta personal y Barrientos finiquitó el trámite empujando la pelota a la red por cuarta ocasión para el equipo local, consiguiendo su pase a la final después de seis años de ausencia, con la suficiente contundencia para generar confianza entre sus seguidores.

LIGA BANCOMER (II): PARTIDOS DE VUELTA DE CUARTOS

7 mayo 2018

Ya estábamos esperando la presencia del factor sorpresa tan común en nuestro fútbol: para algunos es un problema de irregularidad, en tanto para otros es lo que le da sabor al caldo, a diferencia de otras ligas en las que ya se sabe, desde la jornada 1, quién va a ser campeón. Prefiero la incertidumbre aunque ojalá y fuera por la mejora de los equipos aspirantes y no por la baja de nivel de juego o de plano desinterés de los favoritos. Una vez más las decisiones arbitrales fueron factor en algunos de los partidos, en los que contrastó la disposición de lucha hasta el último minuto con actitudes de desdén y absoluta desidia.

Mientras tanto, se anunciaba que la selección mexicana no va a participar en la Copa América 2019: muy bien, en tiempos de apertura, nos encerramos en la burbuja de CONCACAF, aunque eso sí, el técnico nacional anda de gira artística en plena liguilla por razones completamente desconocidas para la afición. Por su parte, los equipos que disputaron la final de la liga de ascenso sin ascenso, sacaron playera protestona con toda razón y las mujeres dieron cátedra de entrega y emoción en la final del fútbol femenil, que ojalá se pueda consolidar en términos de infraestructura: el fútbol lo ponen las entusiastas jóvenes.

NUEVO LEÓN SIN EQUIPOS

La noticia de los partidos de vuelta de cuartos de final es, por supuesto, la inesperada eliminación de los dos equipos de Nuevo León, integrados por las nóminas más altas del circuito y de los que se esperaba mucho más de lo que terminaron ofreciendo, sobre todo por parte de los Tigres, completamente abúlicos y sin mostrar mayor interés para seguir peleando por el título; por lo menos los Rayados intentaron buscar el triunfo con un poco más de pundonor, después de ponerse abajo en el marcador muy pronto y de manera desafortunada con gol de Bolaños, reforzado por una segunda anotación de Tijuana a través de Lucero.

Un doblete que desequilibró al Monterrey sin que supiera qué hacer el resto del primer tiempo ahora necesitando tres anotaciones, si bien rápidamente se pusieron en el marcador con gol de Pabón al 47’, abriendo la puerta para lanzarse con todo y buscar los dos goles restantes. Pero a pesar de tener la pelota y jugar en terreno contrario, no se advertía sensación de peligro ni se generaba el contexto emocional para la remontada. Los minutos se fueron diluyendo entre rostros decepcionados y pérdida de confianza; incluso la expulsión de Rivero hacia el final no hizo sino prolongar la agonía para el local.

Tigres RayadasEn tanto, las Tigrillas y las Rayadas le pusieron el ejemplo a sus contrapartes masculinos, acaso aburguesados (para usar el término del Tuca en buen lance autocrítico, aunque también tuvo que ver su conformismo) o demasiado confiados de su potencial económico: pero en el fútbol también hay cosas que el dinero no puede comprar. Como la entrega que le faltó al equipo de la UANL, jugando con un hombre más durante buena parte del juego y con una ventaja inicial de dos goles. Enfrente, el Santos sabía qué se estaba jugando y desde el principio supo combinar inteligencia con intensidad: debía cuidar su puerta y buscar el par de tantos, frente al poderoso campeón vigente.

El primero llegó vía tiro libre bien ejecutado por Martínez, tras marcarse una mano inexistente. No habían pasado veinte minutos y el primer objetivo de tres ya estaba cubierto, pero el asunto se descompuso con la expulsión rigorista de Rodríguez poco antes de la media hora: curiosamente, una entrada más fuerte poco tiempo después del propio Martínez no fue sancionada ni con amarilla, acaso compensando y, por ende, volviéndose a equivocar. Quedarse con diez provocó un doble efecto no previsto, al parecer: engrandeció a los guerreros y sembró un exceso de confianza en el rival, paseando se aburrimiento por toda la cancha.

Con gran despliegue del equipo en general y de los los laterales en particular que hacían la doble función de marcaje y ataque, además de una falla increíble de Gignac, llegó la segunda anotación de tintes heroicos por parte de Djaniny, quien salió lastimado, aprovechando un mal lance del arquero; ni siquiera durante los veinte minutos restantes se le vio a los visitantes el deseo de anotar, como si ya quisieran empezar sus vacaciones o dieran el partido por perdido. La hazaña se consumó por la entereza de los diez hombres impulsados por su público y la indolencia de los once de enfrente.

AVANZAN LÍDER Y SUBLÍDER

En la serie más pareja y en la más dispareja, el primero y segundo de la tabla lograron colarse a las semifinales. Los Pumas de la UNAM siguieron siendo un desastre, entre errores propios y del árbitro en turno, mientras que el América aprovechó con astucia las fallas y descontrol del adversario para irse arriba otra vez muy pronto con anotación de Uribe. A los veinte minutos la visita se queda con diez por reclamar, aunque todavía alcanzaron a empatar con tanto de Gallardo poco antes del fin de la primera parte. Por no dejar, se quedaron con nueve a veinte minutos del final e Ibargüen anotó el segundo para las Águilas que se dedicaron a sobrellevar a un rival disminuido en todos sentidos.

El líder general, por su parte, se fue arriba muy pronto con soberbio gol de Borja que, paradójicamente, motivó al Morelia para buscar el empate y aplatanó al Toluca, quizá confiado en la ventaja y en la fuerza del contragolpe. Transcurrieron así más de 80 minutos hasta que Sambueza anotó el segundo en tiro libre y el asunto parecía liquidado. Pero mostrando un notable profesionalismo y determinación, Monarcas siguió dando muestras de vida en el infierno y consiguió sorprendentemente empatar el marcador con goles seguidos de Loeschbor y Sansores en tiempo de reposición, acaso mandando un aviso al Diablo que por más que huela a azufre, no puede descuidar el fuego ni un instante.

LIGA BANCOMER: LIGUILLA 2018 (PRIMERA)

4 mayo 2018

Concluyó el torneo regular con saldos diversos para los equipos. Lobos BUAP ocupó la última posición y le correspondería descender, después de un muy buen primer torneo y una estrepitosa caída en el segundo, aunada a la pesada losa que cargan los equipos recién llegados por el lapidario sistema de competencia; pero con los absurdos que padecemos en nuestro fútbol, nunca se sabe: en efecto, hay una liga de ascenso pero no todos los equipos que juegan ahí tienen derecho a subir a primera, situación que no sé si suceda en alguna otra parte del mundo.

En ligas de mayor importancia, equipos con estadios pequeños juegan en la primera división sin ningún problema; además, como si aquí todos los estadios se abarrotaran cada quince días. Las buenas noticias son la presencia cada vez más notoria de la liga femenil, aún con muchos asuntos que resolver como el de los salarios de las jugadoras, y la batalla por la asociación de futbolistas para terminar con el abusivo pacto de caballeros, otra penosa distinción de nuestro fútbol: como cualquier trabajador, tienen derecho a contratarse con el equipo que mejor les convenga sin el permiso del anterior patrón.

En cuanto a los equipos, el Guadalajara fue la mayor decepción, un poco matizada por el título en la Concachampions, celebrado como si le hubieran ganado a un equipo europeo de abolengo y no a uno canadiense. Veracruz, Atlas y Querétaro se mantuvieron en primera aunque ya necesitan abandonar la modorra y dejar de confiar en que habrá uno más malo que ellos, en tanto León y Cruz Azul terminaron por debajo de las expectativas y de su potencialidad. Necaxa y Puebla dieron bandazos y se quedaron en la orilla, mientras que el Pachuca sigue acumulando torneos sin despuntar.

La mediocridad volvió a ser característica presente en la mayor parte de los equipos, alcanzando incluso a algunos de los clasificados, entre los que predominan los del norte con cuatro representantes, dos de ellos de Nuevo León, seguidos por los capitalinos con dos y, complementando la lista de los ocho aspirantes al título, el del Estado de México y el de Michoacán. Otra vez Jalisco se quedó sin participación en la fase final, al igual que la zona oriente del país y la del Bajío.

TRIUNFOS ESPERADOS

No era un equipo para liguilla y se demostró: a los Pumas de la UNAM no les avisaron en qué fase estaban jugando y salieron como si se tratara de un juego más. Vía Mateus Uribe, al minuto ya estaban por debajo del marcador ante unas Águilas que aprovecharon el descontrol del rival y un error del silbante, señalando un penal inexistente, para anotar el segundo por conducto de Menez; poco tiempo después, el tercero una vez más convertido por el colombiano: en menos de cuarenta minutos la eliminatoria parecía sentenciada. Un breve estertor de los locales con el gol de Castillo vía penal, poco antes del término de la fatídica primera parte, pero a media hora del silbatazo final del juego, el francés del América volvió a convertir desde los once pasos para colocar el cuarto clavo en el ataúd.

En norteño partido trabado, como se esperaba, la UANL logró sacar un gran resultado por la ventaja de dos tantos y no haber recibido gol en contra: sin lucir demasiado como se les está haciendo triste costumbre, los locales se fueron arriba pasados los veinte minutos con certero cabezazo de Ayala. El resto de la primera parte se diluyó con esporádicas llegadas y mucho roce en medio campo. Para la segunda parte, oportunos movimientos de Siboldi y Santos empezó a empujar fuerte para igualar, pero un penal dudoso en contra, bien cobrado por Gignac, detuvo el ímpetu y la aspiración de la visita, que regresa a Torreón con la difícil consigna de no permitir una anotación en contra y al mismo tiempo buscar dos a favor. Se puede pero se ve muy cuesta arriba.

EMPATES ABIERTOS

Tijuana recibió al Monterrey en la frontera del norte con la misión de llevarse alguna ventaja para el juego de vuelta. Los visitantes empezaron con decisión pero se fueron diluyendo, en tanto los locales empezaron a crecer paulatinamente; como suele suceder con los equipos poderosos, cuando más asediados están, resuelven con atingencia: así lo hizo Pabón para abrir el marcador cerca del final del primer tiempo. Los Xolos habían ladrado bien y fuerte, pero sin alcanzar a morder. Para la segunda parte, cual entusiasta jauría se lanzaron hacia la portería rival y con lucidor gol de tiro libre de Rivero emparejaron el tanteador; motivados, siguieron buscando pero ya no encontraron la ansiada y necesaria diferencia que quizá merecían.

Y en el juego más entretenido, mis queridos Diablos Rojos se metieron al campo de Monarcas en el partido que lucía más disparejo y acabó siendo lo contrario. El Toluca dominó la primera parte y el Morelia la segunda; la visita se fue arriba con sorpresivo gol de Barrientos que aprovechó la excursión del portero local y pudo haber aumentado el marcador pero falló en el momento justo. En el complemento, el cuadro michoacano salió convencido y pronto le dio la vuelta al marcador con goles de Osuna y Loeschbor. También pudieron ampliar, pero el cuarto gol del partido fue de los mexiquenses vía el recién ingresado Uribe para dejar el asunto igualado, no obstante todavía pudo haberse roto la paridad en los minutos finales.

 

 

DISCOS CINCUENTONES: 1967

21 diciembre 2017

Estamos ante el mejor año de debuts y de la evolución del rock en general del siglo XX, según diversos críticos y la vox populi de la historiografía de este género en constante reconfiguración, expresada justamente en su apertura para recibir sonidos de otras latitudes, marcadamente de la tradición sonora de la India y de géneros como el creciente y renovador free jazz, así como del avant garde emparentado con la música clásica contemporánea. Los tiempos seguían cambiando y el mundo se convulsionaba entre guerras frías y calientes, movimientos sociales y carreras no siempre con destino fijo.

Las primeras semillas del rock progresivo, la psicodelia y sus estados alterados, el folk introduciéndose en corrientes contemporáneas y el garage cual energía siempre a punto de la ruptura. Congruentes con su origen ecléctico e integrador, las propuestas proliferaron de manera contextual y respondiendo al llamado de los tiempos: paz y amor con flores incluidas pero también pesimismo e introspección, sobre todo al momento del agridulce marchitar de esos retoños al final descompuestos o estrellándose ante realidades impasibles.

  1. DEBUTANTES

LOS CLÁSICOS

Velvet Underground, epítome de la banda de culto en la escena de la música popular, entregó el influyente The Velvet Underground & Nico con todo y la suculenta banana warholiana aderezando la portada. Aquí no hay amor y paz, sino navajas atravesadas en la garganta apenas descubiertas en las fiestas del mañana. Las arriesgada temáticas de Reed, la experimentación de Cale, la rítmica de Morrison y la estructura de Tucker, conforman el que quizá sea el mejor disco inicial de la historia. Por su parte, la cantante alemana de gélida y quemante presencia, además de convertirse en toda una Femme Fatale, grabó Chelsea Girl, nombrado así en honor al filme de Warhol e interpretando canciones tanto de sus compañeros como de Jackson Browne, Dylan y Tim Hardin.

The Piper at the Gates of Dawn de unos jóvenes que se hicieron llamar Pink Floyd, derrochó psicodelia sideral en la que Syd Barret parece viajar montado en guitarras que recorren paisajes producto de alucines abrasadores, presentando a una de las bandas más seguidas en la historia del rock. En esa tesitura, The Doors abrió horizontes de percepción para comprender el otro lado con poética encendida de fuegos particulares, en tanto su líder Jim Morrison anunciaba finales inesperados vía el ídem The Doors, con todo y ese órgano inconfundible de taladrante intención; mientras que Are You Experienced fue la entrada propuesta por The Jimi Hendrix Experience, con una innovadora guitarra de negrísimas texturas que nos pone a todos contra las cuerdas de humeante vivencia.

COLORES Y FORMAS DISTORSIONADAS

El californiano Don Van Vliet, personaje clave en la expansión del rock y mejor conocido como Captain Beefheart, se presentó con Safe as Milk, incluyendo en sus filas a un jovencísimo Ry Cooder: la simiente de la intensidad excursionista entre el free jazz y quedaba sembrada para recoger frutos posteriores, entre espejos cóncavos capaces de ofrecer otras realidades. En tanto, el vital No Way Out de The Chocolate Watch Band anticipaba el punk desde un manto de colores fermentados y sonidos provenientes del garage y de un alterado R&B, a partir de un ímpetu primigenio que atravesaba la medianoche. En la línea de alteraciones inciertas, los londinenses conocidos como The Deviants se estrenaron con Ptoof!, onomatopéyico y comiquero con tintes bluseros y psicodélicos, pasados por una buena ración de ácido.

Desde San Francisco, ciudad cuna de revoluciones urbanas sin armas de por medio, el sexteto conocido como Grateful Dead, convertido en símbolo de la contracultura que no obstante sobrellevó bien la paradoja de volverse toda una institución ideológica-musical, entregó el homónimo Grateful Dead; en la línea el quinteto Moby Grape se presentaba con plena escenografía hippie para integrar el country, el blues y el rock de abundancia guitarrera vía el homónimo Moby Grape. Muy cerca de estos rumbos, en Los Ángeles, The Electric Prunes nos recordó con un sensible acento roquero que a pesar de todo, siempre hay mucho qué soñar en la inmediatez vía I Had Too Much to Dream (Last Night).

Liderada por Tom Rapp y formada en Florida, Pearls Before Swine se dio a conocer con One Nation Underground, labrado con aliento lisérgico en donde el folk se encuentra con la psicodelia, también presente con un enfoque más experimental en The Parable of Arable Band, primer lance de The Red Crayola, grupo de Houston con un toque arty que resultó una importante influencia para movimientos posteriores como el punk y el postpunk. The Amboy Dukes, banda de Detroit encabezada por Ted Nugent con permanentes cambios en su alineación, presentó el enérgico y convincente homónimo The Ambody Dukes, plantando semillas para el posterior movimiento guitarrero.

Electric Music for the Mind and Body de los formados en Berkeley Country Joe and the Fish se insertaba en la tendencia de letras alteradas por sustancias mágicas, cargadas de pacifismo en clave de folk sicodélico matizado por vuelos impredecibles, silencios muertos y amores asumidos como libres: el movimiento hippie de San Francisco caminaba entre flores sobre las orejas y vestidos largos con diseños oblicuos. La búsqueda de experimentación electrónica en los territorios del rock multicolor encontró un buen asiento en Cauldron, extravagancia pura firmada por el quinteto Fifty Foot Hose, viajando por el cosmos en una nave digital pero siempre aventurera.

No podía faltar, por partida doble, la presencia capturada del prisma triangular con todo y sus espejos, reflejando figuras multicoloridas en constante cambio; ahí están las bandas tocayas ancladas en la psicodelia y el folk: The Kaleidoscope, formada en Los Ángeles por David Lindley y Chris Arrow, y la ídem Kaleidoscope, surgida en Londres después de algunas mutaciones con Peter Daltrey a la cabeza. Mientras que la primera incorporó elementos étnicos y bluseros con probada capacidad de riesgo expresada en Side Trips, la segunda se enfocó más en el rockfolk como se advierte en el álbum Tangerine Dream, en la línea del cienciaficcional y con tintes orquestales The Story of Simon Simopath, opera prima de Nirvana, grupo conformado por el irlandés Patrick Campbell-Lyons y el griego Alex Spyropoulos.

CANTAUTORES, PROGRES Y CARNALES

Planes en solitario. Inmediatamente después de la ruptura de Them, Van Morrison inició su carrera solista con Blowin’ Your Mind!, a partir del sentido de urgencia necesario para extraviar la cabeza. El ex Byrd Gene Clark presentó el continuista Gen Clark with the Gosdin Brothers, integrando con astucia y sensibiliad el folk, el country y el pop; conformando la Abnuceals Emuukha Electric Symphony Orchestra, Frank Zappa concibió y condujo Lumpy Gravy, considerado su debut solista (sin las madres de la invención) con el respectivo acento experimental basado en la música concreta. Y desde Australia, los Bee Gees, antes de alcanzar la fama por sus discos setenteros, entregaron Bee Gees’1st, armónicamente aromatizado con flores y melancólicos aires pastorales, si bien los hermanos Gibb ya habían realizado algunas grabaciones en su tierra natal.

El poeta quebequense Leonard Cohen irrumpió en el mundo de las grabaciones con el indicativo Songs of Leonard Cohen, regalando diez canciones de fino tejido en clave folk, empapadas de sensualidad y sentido de la pérdida; en tanto, Scott Walker levantó la mano con Scott, obra de carácter orquestal en modalidad sufrida con disfraz de crooner en inicial decadencia, muy a tono con los tiempos que corrían entre amores pequeños con sus consecuentes padecimientos y esperanzas no del todo cumplidas, acaso olvidadas en un recorrido por Ámsterdam. Pronto se revelaría el artista de voz profunda de alcance experimental. Con canciones posteriormente vueltas famosas por otros artistas, la cantautora neoyorquina Laura Nyro entregó el sensible More Than New Discovery, amalgama de folk, soul y pop de delicada factura.

Desde Londres, The Nice incursionó en la fusión de la música clásica con el rock en The Thoughts of Emerlist Davjack, cual primera intentona para consolidar un estilo guiado por los sonidos del órgano del posteriormente afamado Keith Emerson. Los neoyorquinos de Vanilla Fudge se presentaron con algunas versiones de The Beatles, Curtis Mayfield y Sonny Bono, entre otros, con el ídem Vanilla Fudge, aderezado con sonidos entre hardroqueros y protoprogresivos, tapizados por el inconfundible órgano Hammond. De alcance poético y con apuntes de protesta, Pearls Before Swine, comandados por Thomas D. Rapp, se presentó con One Nation Underground, como para perderse en ese jardín de las delicias entre parajes de folk y sicodelia.

Procol Harum, quinteto comandado por Gary Brooker que se había dado a conocer con la bachiana de aliento progresivo A Whiter Shade of Pale (incluida en reimpresiones de su debut), entregó el homónimo Procol Harum, conducido por un órgano travieso, las letras del más allá de Keith Reid y por sonidos prestados del soul, la música de carnaval, el blues y un poco de tonadas clásicas cocinadas a fuego roquero. The Left Banke, por su parte, propuso un sentido melódico a partir de sus famosos sencillos que dan título a su disco inicial, enclavado en el llamado pop barroco con abundancia de cuerdas: Walk Away Renée/Pretty Ballerina.

El virtuoso cuarteto conocido como Traffic, formado en su primera y más brillante encarnación por Winwood, Capaldi, Mason y Wood, entregó el versátil Mr. Fantasy, que igual integraba estéticas teatrales de aliento pastoral que folkpoperas y bluseras con influjos provenientes del naciente rock progresivo y del jazz. Art, otro cuarteto inglés que primero fue The V.I.P.s y después Spooky Tooth, grabó el ecléctico Superantural Fairy Tales, su único álbum bajo este apelativo adornado con chispas de colores que apuntaban hacia la progresión.

Un par de ejemplos de la prolífica relación entre el rock y el blues con sendas obras ídem: Ten Years After, banda originaria de Nottingham con una clara orientación hacia el rockblues, dio un paso al frente comandada por Alvin Lee vía el prometedor homónimo Ten Years After; por esos mismos derroteros, los angelinos de Canned Heat propusieron algunas sólidas versiones de bluseros clásicos complementadas con un corte propio en su igual llamado Canned Heat. Con acento en la integración estilística, The Youngbloods navegó ente el garage, la psicodelia y el folk para iniciar su recorrido con el prometedor ídem The Youngbloods.

JAZZEROS, BLUSEROS Y EXPERIMENTADORES

Peter Brötzmann, el perpetuo y genial saxofonista free jazzero teutón, realizó el intrincado y frenético For Adolphe Sax, originalmente conformado por tres cortes y con una pieza más en su versión en CD. La parodia de Bonzo Dog Doo-Dah Band quedó plasmada en Gorilla, álbum en el que juegan y exageran, sátira de por medio, con sonidos propios de las grandes bandas de jazz, la sicodelia y la beatlemanía generada por el sargento pimienta.

El angelino Morton Subotnick retomó un poema de Yeats para nombrar a su esencial álbum inicial: Silver Apples of the Moon se convirtió en un pilar del desarrollo de la música electrónica, a partir de sus dos cortes por los que se deslizaban los sonidos del sintetizador creado por la innovadora compañía Buchla, así llamada en honor a su fundador. Avance tecnológico, poesía y música en aventurero viaje directo a las zonas oscuras de la luna para cosechar manzanas de inesperadas texturas y sabores.

Bar-Kays también le entró sin pudor al eclecticismo y obsequió el dinámico Soul Fingers, infectado de funk hasta el tuétano y abriendo la puerta a otras manifestaciones para extraviarse en una pista de colores y texturas cambiantes. Menos conocido que otros souleros, James Carr regaló un clásico del género titulado You Got My Mind Messed Up, integrado por sentidas interpretaciones de piezas de otros compositores y una propia, como para confirmar que el alma se alimenta de amor, aunque el inidentificable exceso haga daño.

Quizá los blancos no saben saltar, pero algunos vaya que saben desplazarse por los terrenos del blues: ahí está el ejemplo del oriundo de Mississippi Charlie Musselwhite, quien con su Stand Back! Here Comes Charley Musselwhite’s Southside Band, cayó de pie en el exigente ambiente de Chicago gracias a esos sonidos de armónica que sorprendieron a locales y visitantes. Por esos lares, Muhal Richard Abrams, completo hombre de jazz que igual le entraba a la docencia, presentó Levels and Degrees of Light con la presencia de Anthony Braxton y una nutrida cantidad de músicos; el disco se integró por tres largos cortes, incluyendo lances poéticos y síncopa para internarnos por los misterios de la luz, acaso más recónditos que los de la oscuridad misma.

2. LoveCONTINUADORES

DEL FOLK AL COUNTRY CON ESCALA EN LA PSICODELIA

El maestro Bob Dylan, tras sobrevivir a un accidente de motocicleta, salió de su retiro y entregó John Wesley Harding, recorriéndose más hacia el country y ya superando el falso dilema acústico-eléctrico que nunca se compró. El activista Pete Seeger, en tanto, presentó Abiyoyo and Other Story Songs For Children, uno de los grandes álbumes dedicado a los pequeños, y Waist Deep in the Big Muddy and Other Love Songs, enfocado a los mayorcitos. Tim Hardin entregó canciones como tejidas a mano en su álbum con indicativo título de Tim Hardin 2, al igual que su tocayo Tim Buckley y su segundo disco Goodbye and Hello, pasado por un folk en pleno coqueteo con las formas distorsionadas.

El country-folk-rock encontró sendas crestas de parte de dos asociaciones esenciales de los años sesenta con la influencia de Dylan paseándose por los silencios: Buffalo Springfield entregó Again, segundo álbum que los confirmó como un grupo de ineludible referencia con altas expectativas para elevar el vuelo, no obstante las fracturas entre sus miembros; con sus reconocidos integrantes en plena sinergia, en plena madurez y en completo estado de gracia, The Byrds firmaron el grandioso Younger Than Yesterday, cuarto disco en el que confirmaban que para no morir es necesario seguirse renovando: el tiempo al revés, cual viaje a la semilla. Después algunos de los integrantes de una y otra banda se juntarían para seguir haciendo de las suyas.

Desde el mismísimo Bronx, Blues Magoos le puso sicodelia a Electric Comic Book, segundo álbum en el que nos podemos convertir en viajeros inesperados por los recuadros y globitos de diálogos. Easter Everywhere fue el segundo álbum de 13th Floor Elevators, ocupando una zona de nadie en el edificio de la psicodelia y con aroma internacionalista de oriente e insertando influencias del folk ancestral, los escoceses de The Incredible String Band produjeron The 5000 Spirits or the Layers of the Onion, lanzándose al mundo de lo inmaterial pero a partir de la búsqueda de las raíces más enterradas, quizá rastreando como The Serpent Power, buscando los caminos de la revolución vía su homónimo The Serpent Power, desafiando tradiciones ancestrales.

The Hollies entregaron Evolution, en efecto mostrando avances en capacidad melódica sin dejar esos suspiros sicodélicos que nos regresan a la conclusión de que todos necesitamos, de diferentes formas y personas, un poco de amor. De San Francisco, The Beau Brummels se consolidaba como ese tipo de grupos más influyentes que conocidos: Triangle fue su cuarto álbum, mostrando la solidez de su enfático folkrock aromatizado con sugestivas especias, como para encontrarle la cuadratura al rombo. Mientras, The Young Rascals nos mantenían en sabroso movimiento con Groovin’, respirando épocas en las que se descubrían nuevas formas de moverse en la pista.

DOBLETES Y TRIPLETES

Aunado a su insuperable talento compositivo, aquí en su nivel más elevado y funcionando como grupo cohesionado quizá por última vez, el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band integró con absoluta naturalidad elementos orquestales, sonidos orientales, psicodelia y experimentación para ensanchar en definitiva los márgenes del rock. Además, esta obra cumbre de The Beatles se produjo con métodos innovadores de grabación y se aderezó con la portada más conocida que se haya hecho, enclavada en el contexto: se trata del disco probablemente más importante en la historia de la cultura pop. Aprovechando la burbujeante vena creativa de aquellos meses, también entregaron Magical Mistery Tour, un doble EP con algunos clásicos que podría ser el mejor disco de muchas bandas, resultado de una película para la televisión.

Y en esta lógica de inacabada generación de música, The Rolling Stones grabaron, ahí nomás, tres discos, empezando con el clásico Between the Buttons, afilando letras y composiciones para infectar su R&B con una sensual sofisticación pop: en su versión estadounidense, se incluyeron la sugerente Let´s Spend the Night Together y la balada Ruby Tuesday, después incluidas en Flowers, junto con otras canciones que no habían aparecido en un disco, compuestas entre 1966 y 1967; para cerrar la producción del año, probaron con rítmicas africanas y lances orquestales y roqueros por partes iguales aromatizados con azufre vía Their Satanic Majesties Request, título nobiliario del averno que se les quedó para la posteridad.

Tras colapsar el proyecto discográfico conocido como SMILE, aparecido muchos años después, The Beach Boys se aventuraron por partida doble con Smiley Smile, repleto de pequeñas joyas pop que suenan absolutamente actuales entre héroes y villanos de buena vibra, y con Wild Honey, sazonado con algunas especias del funk y del soul, conservando el habitual sello playero. La psicodelia de San Francisco encontró uno de sus alucines más memorables con Surrealistic Pillow de Jefferson Airplaine, que nos puso a amar a todo mundo mientras veíamos conejo blancos como salidos del mundo de Alicia; todavía se dieron tiempo para realizar After Bathing at Baxter’s, acaso con el fin de terminar de pintar la realidad con imaginativos colores.

Los angelinos de Love se adelantaron a tiempos y espacios con el sorprendente Forever Changes, vuelto manifiesto hippie de cautivantes armonías, bordando el surrealismo que señalaba la sicodélica ruta a seguir: cambiar para siempre; además, grabaron Da Capo, muy cerca del nivel de su predecesor. The Monkees, como para no quedarse atrás de sus colegas ingleses, generaron un trío de álbumes: el pegador More of the Monkees, el consistente Headquarters y el astrológico Pisces, Aquarius, Capricorn & Jones Ltd., como para estar a tono con los designios cósmicos. Fue también el año del escocés Donovan, despachándose con un par de lo mejor de su trayectoria: Mellow Yellow y el doble A Gift From a Flower to a Garden, que en E. U. se editó en dos discos por separado.

Después de su esencial debut (comentado en la primera entrega de la serie), The Jimi Hendrix Experience entregó Axis: Bold as Love, al nivel de su predecesor en claro derroche de talento por las cuerdas, justo para hacernos volar cual Dumbo sin importar el tamaño de las alas. Además de debutar como solista, Frank Zappa perpetró con su proyecto The Mothers of Invention el impredecible y en efecto anárquico Absolutely Free, segundo lance que avienta de manera azarosa, experimental y desfachatada géneros múltiples con el consabido apunte de crítica social. The Doors regresaron pronto tras su grandioso debut con Strange Days, pidiendo amor por partida doble y al fin reconociendo a la gente extraña.

LA ARMADA BRITÁNICA

Discretos y grandiosos como de costumbre, mantuvieron su presencia cada vez más reconocida, a pesar de las sombras que proyectaban sus famosos coetáneos: ahí estuvieron The Kinks y su Something Else, una de sus obras maestras, cargada de un trascendente pop británico entre tardes a las que se les escapa el sol y un humor que muere y revive en algún rostro familiar. Por su parte, The Who entregó el brillante Sell Out, plagado de melodiosas y poderosas canciones en una estética mod y por momentos hardroquera, dándose tiempo para el humor y la sátira social insertada cual anuncio televisivo.

Y Small Faces, inscritos en esta tendencia, propusieron Small Faces (Inmediate), segundo disco que los confirmaba como una banda de referencia de la invasión imperial. En tanto, The Moody Blues entregó Days of Futured Passed, uno de lo discos iniciáticos del progresivo que no negaba sus interacciones con otras texturas sonoras muy propias de la época. Quizá la interacción entre la sicodelia y el blues encontró su ambiente más propicio en Disraeli Gears, disco ya clásico del súper grupo Cream, con todo y los rayos de sol iluminando el amor. En la misma línea, John Mayall & The Bluesbreakers firmaron el consistente A Hard Roady, bluesrock de alcurnia con el convincente sello de la casa.

MÚSICAS NEGRAS EN TIEMPOS DE REBELIÓN

El patriarca Duke Ellington, columna vertebral de la cultura del jazz, recordó etapas maternales con …And His Mother Called Him Bill, poniendo orden con su gran orquesta y rindiéndole homenaje al compositor Billy Strayhorn, de paso trasportándonos a épocas de verdadera brillantez; además, grabó Far East Suite, denotando su sabiduría por las formas y estructuras musicales de largo alcance; Stan Getz realizó el impecable Sweet Rain, uno de sus grandes trabajos en compañía de músicos de altos vuelos como Corea, Tate y Carter, quien también contribuyó en el continuista Schizophrenia, obra que confirmó a Wayne Shorter como uno de los jazzistas llamados a permanecer en el olimpo.

Fallecido a mediados de 1967, John Coltrane dejó uno de las grandes legados en el terreno de la música popular; este año aparecieron cuatro discos: tanto los cósmicos Stellar Regions e Interstellar Space, grandes obras aún considerando su clásico repertorio, que nos trasladaban a intrincadas estrellas de donde finalmente venimos, como Expression y Avant-Garde, para dejar en claro el amplísimo, innovador y profundo registro de uno de los músicos esenciales del siglo XX. Los pianistas McCoy Tyner, quien se mostró de una sola pieza con The Real McCoy Tyner, y el cerebral Bill Evans, en plan de soliloquio, grabó Further Conversations With Myself, lección pianística solo para iniciados.

El que anduvo soltando sonrisas fue Miles Davis, quien con su quinteto entregó Miles Smile y Sorcerer, continuando su incansable recorrido por la innovación jazzera entre los territorios del jazz tonal y el postbop. Año de ensueño para Antonio Carlos Jobim: además de grabar con Frank Sinatra el Francis Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim, nos regaló Wave, uno de los más felices encuentros entre el jazz y el bossa nova, creando una tendencia que invadió todos los espacios sociales: el oleaje de las playas cariocas se mecía en elevadores, salas de espera y demás lugares donde la conversación fluye con dificultad.

Bill DixonLa Bill Dixon Orchestra entregó el inquietante Intents and Purposes, explorando los territorios del free jazz justo en la frontera con la música contemporánea: de pronto nos sumergimos, en efecto, en el mundo de las intenciones y los propósitos que habitan en los diferentes niveles de conciencia. El saxofonista Charles Tyler entretejió con base en las vertientes del free jazz el inesperado Eastern Man Alone, su segundo disco como solista en el que el chelo y los bajos crean atmósferas atrayentes por enrarecidas. La leyenda conocida como Mississippi John Hurt entregó uno de sus grandes discos, enclavado en el blues con aliento country: The Inmortal Mississipi John Hurt en efecto cumplió el designio de su título.

Albert King desplegó sensibilidad y autoconciencia, buscando conjuros a través de la sinceridad en su Born Under a Bad Sign y Otis Reding & Carla Thomas pusieron las cartas sobre la mesa en King & Queen, esencial obra de la discografía soulera. Booker T. & The MG’s nos regaló un doblete: Hip-Hug Her y Back to Back, confirmando su vocación por el género que antepone el alma a cualquier interpretación. Bobby “Blue” Bland pareció recibir designios del más allá y le puso drama y profundidad a su Touch of the Blues, generando seguidores en distintos espectros del gusto musical; en tanto, The Four Tops siguió en esta tesitura con Reach Out, ya alcanzando una fama y reconocimiento a prueba del tiempo, contribuyendo el definitiva al sonido Motown.

ELLA Y ELLAS

Judy Collins nos llevó por campos plasmados de inspiración en Wildflowers y Aretha Franklin contribuyó prodigiosamente con el declarativo I Never Loved a Man the Way I Love You, abriendo con Respect, original de Otis Redding, como clásico indiscutido. Barbra Streisand grabó A Christmas Album y Ella Fitzgerald hizo lo propio con Ella Fitzgerald’s Christmas, capaces de gustarle hasta al mismísimo Grinch. Dolly Parton llegó saludando con Hello, I’m Dolly y Nina Simone mantuvo la intensidad entre angustiosa y rebelde con Nina Simone Sings the Blues, uno de sus álbumes más sentidos y profundos que grabó a lo largo de su accidentada trayectoria.

 

 

 

 

 

LIGUILLA DEL APERTURA 2017 (III): SEMIFINALES EN DESNIVEL

3 diciembre 2017

Con los equipos del norte como favoritos, arrancaron los partidos que definirían a los finalistas del presente certamen: la posibilidad de un desenlace regio se empezó a dibujar desde los inicios de la liguilla, dado el nivel con el que llegaron ambos conjuntos y las dudas que el resto de los equipos clasificados seguía sin despejar. Los pronósticos se hicieron buenos, aunque se esperaba más emoción y resistencia por parte de los rivales en la instancia de semifinales, prácticamente derrotados desde los encuentros de ida en los que fungieron como anfitriones, sobre todo a partir de recibir el tanto en contra.

En los dos primeros enfrentamientos, ambos con marcador idéntico decididos por sendos penales, los visitantes mostraron una superioridad que no alcanzó a reflejarse en una mayor ventaja pero que ya anunciaba el desnivel en el que se encontraban los equipos. Mientras que los regios se mostraban embalados y bien conjuntados, el equipo capitalino, sobre todo, y el michoacano se veían superados, en busca de respuestas sin tener claras las preguntas que les ponían los de enfrente. Para el regreso, la diferencia se desbordó y desafortunadamente tuvimos unas semifinales, para el espectador en general, ausentes de interés y decididas con mucho tiempo de antelación.

MANTENER LA TENDENCIA

El América venía exhibiendo cada vez una menor idea colectiva de juego, no solo reflejada en su falta de gol, sino en la disposición de la mayor parte de los futbolistas para desempeñarse como un sistema integrado: extraviados en el campo, salvaron la eliminatoria frente al Cruz Azul pero muy poco mostraron como para asustar a nadie. Desde la banca tampoco se veían señales claras o soluciones a la mano, sino gestualidades y gritos sin mucho impacto. El cuadro de la UANL tampoco clasificó con facilidad pero mostraba el dominio de un estilo y un enfoque comunitario a la hora de atacar y defender: falibles pero orientados.

La tendencia observada se mantuvo en el enfrentamiento de ambos conjuntos. Las Águilas aterrizaron en su casa para brindar un partido de pena ajena. Ni en la generación de jugadas de peligro, ni en la lucha por el balón y menos en el manejo de la pelota pudieron destacar. El itinerario del vuelo no estaba claro y los errores empezaron a inundar sus intentos por ligar dos o tres servicios; en tanto, los Tigres generaban llegadas y asediaban la puerta rival, pisando y rugiendo fuerte. Tras un primer medio sin goles, muy pronto el marcador reflejó el dominio de la visita gracias a un dudoso penal. Lejos de reaccionar, los de casa siguieron en su modo errático y solo una chilena representó un peligro real para la puerta felina.

Para la vuelta, la intensidad parecía volver al mundo de las Águilas. Sin construir demasiado peligro, pelearon más por la bola y se notaba un mayor convencimiento para buscar los dos goles necesarios. Pero el empuje sin talento colectivo casi nunca es suficiente; menos cuando el equipo de enfrente es superior a ti. La primera parte se fue sin anotaciones pero con oportunidades sobre todo para los de casa. Para el segundo tiempo, muy pronto los Tigres anotaron y el partido seguía igual en términos de lo que tendría que hacer el América. Pero siguiendo la tendencia de su entrenador, la entrega se empezó a convertir en agresión y la primera expulsión terminó por marcar destino, confirmado por una segunda roja: como respuesta, dos goles más para finiquitar el titubeante vuelo del águila que deberá recomponerse en su también maltrecho nido.

INCREMENTAR LA TENDENCIA

El conjunto de Morelia clasificó con más dificultades de lo esperado y pidiendo más o menos la hora, aunque merecidamente, mientras que el Monterrey no tuvo demasiados problemas para avanzar a esta instancia, sobre todo mostrando su poderío al momento de jugar en casa, si bien desde la ida ya contaba con ventaja. Por los visto en el torneo regular y en la fase de cuartos de final, los Rayados aparecían como claros favoritos ante unos Monarcas que ya estaban más lejos de lo que habrían supuesto al inicio del torneo, sobre todo después de salvarse, justamente en el campo de sus ahora rivales.

En el primer encuentro, los de casa salieron a buscar y generaron una primera llegada de peligro que se quedó perdida en el poste; poco a poco los visitantes empezaron a controlar el partido y a inclinar el terreno de juego hasta que vía el penal se fueron arriba en el marcador hacia el final del primer medio, ante el desconcierto del rival que no obstante siguió luchando con entereza a pesar de ser inferiores en funcionamiento colectivo, nómina y demás. Para la segunda parte, poco cambió y se veía más probable el segundo de los del norte que el empate para los michoacanos: manejo de partido, le llaman.

La vuelta terminó por definir la serie demasiado pronto para las expectativas de los visitantes y de quienes quisiéramos haber visto un partido con un poco más de nervio. Antes de la media hora, el Monterrey ya había convertido tres anotaciones y el asunto podía ser de escándalo, sobre todo considerando la instancia en la que se estaba disputando el partido: tanta diferencia entre ambos cuadros mandaba una señal del desnivel en el que también puede caer nuestro fútbol, siempre presumiendo que se trata de una liga muy pareja. Eso sí, el Morelia siguió jugando con honor y a pesar de recibir el cuarto en el segundo tiempo, mantuvo la entrega para cerrar una buena participación si se considera todo el torneo. Los de casa, en tanto, incrementando la tendencia.