Archive for 13 junio 2015

DIVERSIDAD SONORA

13 junio 2015

Conciertos para gustos diversos que confluyen durante el fin de semana en nuestro país; un buen pretexto para darse una vuelta por el DF y revisitar las propuestas que van del jazz al pop sicodélico y de ahí al folk y al rock de consumo masivo.

DAMIEN RICE

Con la sensibilidad a flor de piel, vocal trémula que exuda melancolía atrapada en una angustiaDamien Rice contenida y composiciones de melodiosa soledad, este cantante irlandés se dio a conocer primero con Juniper, grupo que pronto abandonó para dejarse cobijar por el productor David Arnold, quien había trabajado con Bjork. El sencillo The Blower’s Daughter, que apareció en el film Closer (Nichols, 2004), funcionó como carta de presentación ante públicos más amplios y preparó O (2003), su largo debut conformado por diez cortes de fuerte alcance dramático.

Después de colaborar con Tori Amos, The Frames y Herbie Hancock, grabó 9 (2006), obra con la que se mantuvo en la tesitura de la frágil emotividad, expresada a través de un folk propio de un trovador en tiempos posmodernos. Tras algunos discos en vivo, por fin apareció My Favourite Faded Fantasy (2014), uno de los mejores trabajos del año integrado por ocho canciones de tersas texturas que construyen emocionales melodías, cargadas de sugestivas letras. Fundamental la producción del ecléctico Rick Rubin para resaltar la esencia del artista y lanzarla a la tierra de las fantasías posibles.

HELEN SUNG

De formación clásica, la pianista nacida en Houston de origen chino, entró al mundo del jazz por la puerta del postbop, aprovechando su sólida visión para la comprensión de las leyendas del género –ahí están sus estudios en la Thelonious Monk Institute of Jazz Performance– y para la improvisación, ingrediente siempre atractivo en el mundo de la síncopa. Colaboradora con varios ilustres personajes como Wayne Shorter, debutó como solista con Push (2004), expresando plena confianza y soltura al momento de acometer el instrumento.

Siguieron los álbumes Helenistique (2006), Sungbird (After Albeniz) (2007) y Going Express (2010), a través de los cuales cimentó su prestigio como una representante de la continuidad de la tradición jazzística con buenas dosis de modernidad y un peculiar toque femenino lleno de entusiasta rítmica y técnica exquisita. Apoyada por el bajista Peter Washington y el bajista Lewis Nash, perpetró (re)Conception (2011), obra en la que ataca con dinamismo imparable su instrumento, reinventando piezas de algunos autores esenciales como Bacharach, Ellington, Shearing y Monk, además de integrar una composición propia.

En formato principalmente de sexteto y con grandes invitados como Paquito D’Rivera, Seamus Blake, Ingrid Jensen, John Ellis y Regina Carter, entre otros, grabó el estimulante Anthem for a New Day (2014), mostrando a la pianista en plan de liderazgo compartido, dando el lugar a sus reconocidos colegas pero conversando con ellos de tú. Se presenta en la Ciudad de México y en Cuernavaca.

THE MAGIC NUMBERS

La propuesta del cuarteto londinense se desarrolla a partir de un pop soleado con sutiles tesituras experimentales, acaso retomadas de ecos sesenteros, que rondan atmósferas psicodélicas de mágica numeralia. Liderado por el trinitario Romeo Stodart e integrado por su hermana Michele en el bajo, junto con otra pareja de hermanos, Sean Gannon en la batería y la vocalista y multiinstrumentista Angela, el grupo debutó con The Magic Numbers (2005), álbum homónimo que resultó ser una grata y fresca sorpresa en el panorama musical de inicios de siglo, enclavado en una lógica retro con la mirada al futuro.

Como una continuación natural y con una notoria influencia de The Mamas & The Papas, según se ha señalado, grabaron Those the Brokes (2006), al que le siguió el EP Undecided (2007). Con The Runaway (2010), se advertía un cierto estancamiento que pareció exigir cierta pausa a la banda, aprovechada por la bajista Michele Stodart para adentrarse en solitario por los territorios del country con su álbum Wide-Eyed Crossing (2012). La cuarta entrega, titulada Alias (2014), significó el regreso de la prestidigitación numérica, expresada en canciones confeccionadas con ganchos melódicos y juegos de cuerdas que, en efecto, le dan clara identidad a la propuesta.

IMAGINE DRAGONS

Este cuarteto bastante valorado por las nuevas generaciones, propone un pop energético con aderezo electrónico que busca la emoción pronta, tal como sucede en Las Vegas, su hábitat natural como el de The Killers, uno de sus modelos a seguir; tomó forma apocalíptica en Night Visions (2012), su primer largo en el que se incluyen algunas canciones que han sonado en los circuitos radiales gracias a su consistencia pegajosa y al uso de recursos, si bien efectistas y ligeramente prefabricados, al final atractivos y bastante resultones.

Con la misma idea de no andar descubriendo el hilo de ningún color ni el agua de variadas temperaturas, se siguieron enfocando a lo que saben hacer y grabaron Smoke + Mirrors (2015),  disco conformado por apuntes electrónicos de armónica intuición que soportan una disposición a la actitud energética y convencida: se nota que creen en lo que cantan, más allá de que sigan buscando el sello distintivo. Ahí están otra vez las canciones que sonarán sin parar y que estarán en boca de un buen número de adolescentes, tanto recientes como tardíos: de pronto uno se descubre cantando (es un decir), junto con los hijos, las estrofas de estos escupefuegos.

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FOXCATCHER: POBRE NIÑO RICO

6 junio 2015

El cineasta Bennett Miller (Nueva York, 1966), con solamente cuatro largometrajes en su trayectoria, se ha constituido como un especialista para recrear hechos y personajes de la vida real más allá de la mera descripción, a través de una cuidadosa construcción de personajes y contextos, soportada por una sólida dirección de actores, y una verosímil propuesta narrativa que conlleva a puestas en escena representativas de épocas y momentos. Un artista que hace cine de verdad, en todos sentidos, aprovechando temáticas diversas para revisar la condición humana.

Estas capacidades las puso en juego desde su documental The Cruise (1998), cinta sobre Timothy “Speed” Levitch, un chofer-guía de turistas en Nueva York que es un espectáculo en sí mismo, para continuar sus certeros retratos en Capote (2005), con un enorme Philip Seymour Hoffman, y en la beisbolera El juego de la fortuna (Moneyball, 2011), con Brad Pitt en el protagónico. Además, codirigió el documental corto The Question (2012), acerca de Tyrese, un sobreviviente de un nacimiento prematuro.

Con base en un guion de E. Max Frye y Dan Futterman, quien colaboró con el director en Capote, Foxcatcher (EU, 2014) es una de las mejores películas del año, gracias a una dirección sumamente enfocada que le mereció la Palma de oro a Miller, a un casting brillante y a una narrativa que trasciende la relatoría de un suceso de alguna página roja o revista escandalosa de la farándula, para convertirlo en un detenido análisis microsocial que alcanza la condición psicológica de los involucrados.

DUPONT Y SU HEREDERO

Dupont es una de las empresas emblemáticas de los Estados Unidos con 200 años de vida; de acuerdo al texto de Bárbara Anderson (Milenio, 24/03/2015), México fue el primer país en donde abrió una filial hace 90 años. Ha entrado fuerte al campo de la energía, alimentos y protección, además de los tradicionales polímeros. La biotecnología será también parte de su ámbito de negocios y parecen saberse adaptar con velocidad a estos tiempos globalizados.

La historia sigue al heredero John du Pont y el vínculo que establece con los hermanos Schultz: primero con Mark, ganador de la medalla de oro en Los Ángeles 1984 y de los mundiales de Budapest y Clermot Ferrand, y después con Mark, el entrenador y mentor de éste. La idea es que se incorporen a su equipo de lucha grecorromana y prepararse para varios torneos y en especial la Olimpiada en Seúl de 1988. Fanático de este deporte, tiene su propio equipo, que le da nombre al film, y se dedica a reclutar candidatos para convertirlos veladamente en su propiedad, como en los resabios de la época esclavista.

De manera paralela asiste a celebraciones de beneficencia y apoya proyectos diversos, haciendo caravana con sombrero ajeno gracias a su apellido, al tiempo que cultiva su gusto por las aves y su interés por las colecciones; de mentalidad conservadora y peligrosamente nacionalista, pregona un discurso anacrónico. La gran actuación de Steve Carell nos conduce por su personalidad contradictoria, entre violenta, cercana y prepotente, sojuzgado por su madre y al fin falsamente filántropo, con inclinaciones hacia el consumo de la cocaína y a creer que la realidad se debe adaptar a él.

Todo está bien siempre y cuando los demás hagan lo que él quiere; mientras su voluntad sea cumplida y se mantenga la obediencia a sus dictados y caprichos, las relaciones con sus luchadores fluirán, no obstante la evidente compra de voluntades: una necesidad de ganar al punto de construir farsas para que algún juez le otorgue un triunfo frente a rivales también comprados. Y si hay dudas, ahí está la presencia de un tanque de guerra en su propiedad, nomás porque sí, la elaboración de un documental autobiográfico y la petición de que Mark se dirigiera a él como Águila dorada.

En el filme no se menciona que estuvo casado por un breve periodo, dado que su cónyuge lo dejó después de que la intentó asesinar, y durante los años noventa su frágil equilibrio mental terminó por fracturarse dado su comportamiento paranoico y megalómano, aunado a la confusión entre la realidad y la fantasía. Claro que el análisis puede alcanzar la relación con su padre, quien lo abandonó, y con su madre, de personalidad impositiva; además, está el caso de  Robert H. Richards IV, otro miembro de la familia sentenciado por abuso sexual a su propia hija.

FoxcatcherPor su parte, Chaning Tatum entrega también una intensa interpretación del luchador que alcanzó la gloria entre 1984 y 1986, para recorrer un camino de franco descenso tanto en autoestima como en independencia emocional y económica, sobre todo después de ser despedido como entrenador en Stanford. Mark Ruffalo, encarnando al hermano mayor y mentor del medallista olímpico, muestra su camaleónica capacidad para meterse en la piel de cualquier tipo, en este caso un hábil coach padre de familia y felizmente casado: Sienna Miller cumple con el breve papel de su esposa

Queda el magistral manejo de los silencios que acompañan a una cámara flotante, como en la simbólica secuencia donde libera a los caballos propiedad de su madre y recuerdo de su padre, interpretada con enfática y breve contundencia por la gran Vanessa Redgrave. El trabajo de edición da la pausa necesaria para que la historia se desarrolle a partir de una fotografía que refleja la angustia existencial de estos hombres, acaso atrapados en una extraña red social ausente de meritocracia, tejida con un score que acrecienta el desasosiego moral.

El tono del filme es contenido, evitando en todo momento el maniqueísmo o el desplante melodramático. Más bien construye con precisión el contexto relacional de estos personajes extraviados, cada uno por diferentes motivos, que terminan por encontrarse y alejarse sin terminar de resolver sus respectivas carencias. Se trata de una decidida reflexión acerca de la locura, el (falso) poder del dinero, la pérdida de la gloria y la dificultad para establecer vínculos afectivos más allá de la contaminación del egoísmo o de la imposición de las necesidades no resueltas.