Posts Tagged ‘Político’

EL ESCRITOR FANTASMA: EL PODER EN CLAVE

3 octubre 2010

¿A quién le puede interesar la autobiografía de un político? Ya sea por la soberbia que genera el poder o porque realmente se llevó una vida digna de contarse (políticos mexicanos, favor de abstenerse y perdón por la generalización), personas que han detentado cargos públicos se lanzan a escribir sus memorias: cuando por lo menos aceptan que su escritura no es la mejor, la editorial o ellos mismos contratan a un escritor que quedará en el anonimato para que los apoye. Desde luego, la autocrítica suele brillar por su ausencia: así es el poder.
Basada en la novela The Ghost de Robert Harris, coguionista del film junto al director Roman Polanski (Repulsión, 65; Oliver Twist, 05), El escritor fantasma (Francia-Alemania-Inglaterra, 09) es un clásico thriller acerca de la vida de un político justo cuando el poder se ha ido, de qué forma estallan las consecuencias de sus decisiones contra el terrorismo y su apoyo a Estados Unidos, y cómo se busca permanecer en el escenario del espectáculo público, aunque sólo ya no exista con claridad un papel para ser interpretado, salvo el de El inquilino (76) de su propio encierro, tema recurrente del director (recordar El pianista, 02).
Ahora el ex primer ministro (Pierce Brosnan) se ha convertido en un personaje macabro, justo cuando está a punto de entregar su autobiografía con el apoyo de un escritor recién contratado (Ewan McGregor) dada la muerte del anterior en circunstancias extrañas. En un escenario tenebroso enigmáticamente fotografiado en tonos siempre grisáceos por el viejo compinche Pawel Edelman, con playas heladas, ferrys atemorizantes, bosques bifurcados y casas aisladas, se encuentra el búnker del político, tratando de escabullirse por La última puerta (99) y saturado de un ambiente enrarecido: pugna entre la esposa (estupenda Olivia Williams) y la asistente (Kim Cattrall, dejando la ciudad y el sexo); continua tensión por las presiones externas de los manifestantes, los medios y de algún ex colaborador en apariencia despechado (Robert Pugh).
Polanski pone en juego toda su experiencia para darle un tono hitchconiano al film: personajes misteriosos (Tom Wilkinson, Elli Wallach); secretos paulatinamente develándose, acompañados por la oportuna partitura de Alexandre Desplat; peligro creciente y acechante y un versátil juego de perspectivas, incluyendo el fuera de campo, con ventanas enfrentando la transparencia con la distancia. Detrás de todo gran político hay una gran mujer, rezaba el sexista cliché: quizá también un buen escritor u otra mujer… nunca se sabe. Las claves del poder suelen estar encriptadas.

BATALLAS: AMOR Y POLÍTICA

17 julio 2010

Tres películas disponibles en los videoclubes de la ciudad donde se libran disputas difíciles de ganar por la imposibilidad de reconocer al enemigo y el propio origen del conflicto.

1. Dirigida por el venerable e inagotable Claude Chabrol, Una dama para dos (Francia, 07) dibuja un extraño triángulo amoroso entre un afamado escritor de perversión contenida y bien casado (Francois Berleand), un junior inestable aunque insistente (Benoit Magimel) y la presentadora del clima de un canal televisivo (Ludvine Sagnier). Ahí está la confrontación entre clases sociales e intelectuales que tanto gustan al director, así como la obsesión transformadora de conductas hasta alcanzar extremos patológicos, ya sean criminales o autodestructivos.

2. Un matrimonio se desmorona por la falta de admiración, las infidelidades y la divergencia de visiones con respecto a prácticamente todo (Vincent Cassel, Camilla Belle); la cinta se desarrolla a través de la mirada de la adolescente Filipa (Laura Neiva), hija mayor que atestigua la descomposición de la relación de sus padres al tiempo que ella misma se empieza a introducir en el espinoso mundo del amor.
Dirigida por Heitor Dhalia (Nina, 04; Olor a caño, 06) buscando un tono realista, A la deriva (Brasil, 09) se ubica en un poblado cerca de Rio de Janeiro dentro de un distendido ambiente playero, oportunamente captado por una cámara que se inmiscuye hasta la cocina, en permanente posición de descubrimiento. Se puede estar en una situación como la descrita en el título, siempre y cuando se consiga contar con el perdón de la hija o del padre, sin necesidad de palabras.

3. El acompañante (The Walker, EU, 07) se cuela en los pasillos del poder en Washington con toda su carga de turbiedades, romances indiscretos y complots inconfesables. En tonalidades rojizas, seguimos a un Woody Harrelson como el amigo homosexual de las damas poderosas (Lauren Bacall, Lily Tomlin y Kristin Scott Thomas) que se topa con un cadáver y con el dilema de proteger o confesar: como cabría esperar, el enredo se va retorciendo en forma de espiral ascendente.
Dirigida por el veterano y notable guionista Paul Schrader (Gigoló Americano, 80; Desenfocado, 02), con énfasis en los diálogos y en desplazamientos de cámara pausados, como para que nos empapemos de esos ambientes saturados de hipocresía, dobles juegos y lucha por el poder, la cinta se desarrolla en los entretelones del mundillo rancio de la política estadounidense. Hay que seguir el dinero, más que el sexo, para poder descifrarlo todo.

NUEVA YORK, BERLÍN: AMORES, ODIOS

25 febrero 2010

NUEVA YORK, TE AMO
Es la ciudad cinematográfica por antonomasia: Martin Scorsese, Woody Allen y Abel Ferrara la han retratado de múltiples y magistrales maneras, desde su fundación hasta el cúmulo de afectos y desencuentros que fluyen por sus imponentes estructuras, visitadas por King Kong o por perdurables romances ya retratados por Seaton, Donen, Wylder o McCarey. Alto y bajo mundo más todo lo que flote en medio de Manhattan (79) recorrido con un Taxi Driver (76) en el precipicio de la soledad, cual Rey de Nueva York (90).
En forma de homenaje, al estilo de la irregular París, te amo (06), el mosaico aquí desarrollado se articula a partir de relatos ensamblados con lucidores desplazamientos de cámara y música siempre contextual, que nos dan un panorama de las arterias, nervios y músculos de la ciudad, sobreviviente de ataques externos y de su propia descomposición interna, aunque conservando su corazón en taquicardia continua.
Ensoñaciones interculturales (Nair); traviesas simulaciones entre carteristas, actrices de método y fumadores (Wen, Attal, Rattner); crímenes y castigos de final feliz (Iwai); artistas rebasados por la realidad siempre queriéndola atrapar (Akin, Balsmeyer); intentos para prolongar las coincidencias (Hughes); fantasmas suicidas que regresan a épocas mejores (Kapur) y un énfasis en las relaciones personales de pareja o paterno-filiales (Portman, Marston), antes que en el frenesí apenas advertido.
Si bien es cierto que no todos los episodios son igual de redondos, en cierta forma consiguen ensamblarse en la premisa general del film, más orientada hacia los habitantes de a pie que a las estructuras sociales e institucionales que sostienen la vida citadina. En la frontera del romance y la cursilería, siempre tan tenue como las relaciones entre los segmentos, el rompecabezas emocional se despliega ante la mirada cómplice de la selva de asfalto convertida en amoroso ecosistema.

BERLÍN, PARTIDO EN DOS
Finales de los sesenta y principios de los setenta. Surge el movimiento conocido como Nuevo cine alemán y las tensiones políticas están a tope: un grupo extremista ha puesto de cabeza al gobierno de la República Federal y el atentado en las olimpiadas de Munich termina por tensar la estabilidad social. De los movimientos juveniles y el ideal del guerrillero que rompe con el estatus quo, a la renuncia absoluta (incluyendo la maternidad) y el entrenamiento en Jordania para verificar que no hay vuelta atrás, surge la Facción del Ejército Rojo.
Basada en el libro de Stefan Aust y dirigida por Uli Edel cual continuación del reciente cine alemán que revisa críticamente su pasado, La banda Baader Meinhof (coproducción, 08) muestra con precisión cómo los extremos se encuentran y se va recrudeciendo el discurso hasta volverlo dogmático, sin posibilidad alguna de diálogo y menos de disentimiento: cada vez más parecidos a quienes combaten. Así, el estado represor y el grupo guerrillero empiezan a ser dos caras de la misma moneda: la violencia como método, el poder como fin por sí mismo.
Interpretaciones intensas al nivel de la temática, recreación de época convincente y una puesta en escena con juego de texturas y énfasis cromáticos que atrapa desde la primera secuencia de la manifestación contra el Sha de Irán: desde ahí queda claro que el filme va en serio y por todo. A pesar de cierta reiteración en el episodio del encarcelamiento, las secuencias en paralelo de los actos de la nueva generación del grupo, expresa la dificultad para mantener los ideales originales y cómo puede llegar un momento, entre consignas y arengas, que ya no resulte tan nítido el sentido de la lucha.

LOS SECRETOS DEL PODER: LA VERDAD ESTÁ ALLÁ FUERA (DE INTERNET)

5 agosto 2009

Ante la nada fácil tarea de compactar seis horas y trasladarlas del lenguaje televisivo al cinematográfico, un experimentado trío de guionistas –Carnahan, Ray y Gilroy- le entró al quite para escribir Los secretos del poder (State of Play, EU-RU-Francia, 09), film basado en la teleserie inglesa de altos vuelos obra de Paul Abbot, fotografiado con el tino acostumbrado por Rodrigo Prieto y dirigido por Kevin Macdonald (Tocando la cima, 03; El último rey de Escocia, 07), entrando de lleno a las lógicas de producción de los grandes estudios, entre prisas, renuncias y presiones.
Los asesinatos de un ladronzuelo y de un ciclista que iba pasando, empiezan a prender la chispa que termina por explotar con la muerte por indagar de una joven asistente de un congresista (Ben Affleck, correctamente relamido), que se encuentra en pleno proceso de investigación de una turbia corporación que parece pretender quedarse con las labores de seguridad nacional, en un contexto dentro del que la guerra contra el terrorismo es un gran y sucio negocio.
secretos del poder IIEl crimen acerca a un greñudo y panzón reportero de esos en peligro de extinción y a la sazón viejo amigo del citado político (Russell Crowe, en su hábitat rebosante de whiskey), quien a regañadientes hará equipo con la nueva adquisición del periódico, una joven bloggera (Rachel McAdams) más acostumbrada a la virtualidad que a la persecución física de la noticia, al teclado que al bolígrafo: ambos estarán coordinados por la editora en jefe (Helen Mirren todavía en su reino), siempre atrapada entre las complejidades del mercadeo y el periodismo de fondo.
Si bien se fuerzan algunas casualidades y la investigación se presenta de manera demasiado fluida para ser verdad y casi sin presencia de la policía, como si sólo estuvieran esperando a ver qué encuentran los periodistas, la trama acaba por ser cautivante y absorbente, más allá de ciertos momentos de tensión que le restan profundidad a las múltiples temáticas involucradas, como sí sucedía en el clásico Todos los hombres del presidente (Pakula, 76).secretos del poder I
El conflicto de intereses se expande por las múltiples aristas que incluyen los afectos y sentimientos: entre los dos protagónicos a partir de una larga y difícil amistad; con la esposa del congresista (Robin Wright Penn, de estoicismo cercano al de Hillary Clinton) y también próxima al periodista, a su vez en constante choque con su jefa y su nueva colega. Figuras usualmente tras bambalinas que influyen de manera decisiva en el curso de los acontecimientos (como los contrastantes personajes interpretados por Jeff Daniels y Jason Bateman), se retratan en forma breve pero contundente.
Pero también están los grandes contenidos del film: los riesgos de la privatización en todos sus niveles; las complicidades entre los políticos y los empresarios insaciables; el papel de la prensa escrita y sus transformaciones sujetas al mercado, con la competencia abrumadora de la amarillista televisión, pero con la fuerte responsabilidad social que implica ser un medio masivo de comunicación.
Los dos modelos de periodista presentados resultan una buena muestra de cómo está cambiando la profesión, como ya lo apuntaba con gran sentido del humor Juan Villoro (Reforma, 19/06/09), en esta batalla entre la construcción de la noticia en el lugar de los hechos o el abusivo copia y pega de lnternet, sólo para dejar en las manos de la colega la acción definitiva tras cargar con otra decepción sobre los hombros (“Tú dale enviar”).
Tanto los punzantes diálogos (“no tienes amigos, sólo fuentes”; “no es una historia, es un caso”) y la construcción de personajes, así como el armado de las secuencias con un puntual aprovechamiento del montaje paralelo y acompañadas de un score oportuno, permiten que la cinta consiga expresar la multiplicidad de discursos propuestos con la suficiente dosis de coherencia interna, no obstante que las vueltas de tuerca puedan poner en peligro cierta verosimilitud del argumento.
Ante tanta intriga y complots de grandes escalas, vale rescatar lo que el personaje de Crowe le dice al de Affleck, en cuanto a la muerte de ese ciclista que iba pasando, sin deberla ni temerla. Fue noticia sólo mientras no se tuviera algo más gordo.

HARVEY MILK: ANIMAL POLÍTICO

17 mayo 2009

Para la mayoría de las personas, llegar a los cuarenta y darse cuenta de que no han hecho nada de lo cual sentirse orgullosas en sus vidas, puede ser más bien deprimente. Pero para algunos otros, los menos, esa toma de conciencia funciona como un impulso dinamizador: asumirse tal cual uno es, encontrar una causa más allá de sí mismo y luchar por ella, aunque en ello se ponga en riesgo la existencia, pareciera un camino al fin liberador.
Harvey Milk 2Dirigida con pulcritud y corrección política por Gus Van Sant, moviéndose entre el cine independiente –Elefante (03), Last Days (05), Paranoid Park (07)- y el mainstream -Mente indomable (97), Descubriendo a Forrester (00)- con soltura inigualable, e interpretada con la convicción acostumbrada por Sean Penn, Harvey Milk: Un hombre, una revolución, una esperanza (EU, 08) es una cuidada biopic capaz de presentarnos al personaje y sus circunstancias de manera cercana y directa, empleando tanto el flashback como el flashforward (el empleo de la prolepsis anunciando su muerte al inicio y cuando está grabando en solitario) para construir estados de ánimo y permitir la sensibilización acerca de la importancia de este hombre, animal político al fin, en cuanto a la lucha por los derechos humanos, particularmente de los homosexuales.
Algunas líneas de discusión como el papel de la familia como sustento social, la discriminación laboral por la orientación sexual –particularmente en el campo de la docencia- y la débil frontera entre la privacidad y los asuntos públicos (por aquello de la invitación a salir del clóset), se van soltando a manera de trasfondo y como banderas tomadas por Milk, ya en absoluta transformación tras asumirse plenamente como luchador social y homosexual, moviéndose hábilmente en los fangosos terrenos de la política. La clave radicaba, según él, en que los homosexuales se mostraran, levantaran la mano y demostraran poder de convocatoria.
Con envolvente recreación de la época, tanto desde el punto de vista social como de diseño de arte, y resolviendo con acertados recursos visuales y narrativos las diversas secuencias –ralentización, posición y distancia de la cámara, división de pantalla, montaje paralelo- Van Sant reconstruye, quizá en forma un cuanto tanto aséptica, la vida de este hombre que en el San Francisco de los setenta, ya con el sueño hippie moribundo y antes de la aparición del fantasma del SIDA, devolvió parte de la confianza perdida en la democracia, la igualdad y las libertades individuales, más allá de posturas insostenibles por ignorantes, aún con ecos treinta y cinco años después.
Tanto el guión, estructurando situaciones y diálogos que contribuyen a configurar al persHarvey Milkonaje en lo íntimo y en su accionar público, como las interpretaciones de soporte tras acertado casting, refuerzan la premisa base del film. Este retrato de Harvey Milk, hombre que gustaba de la ópera al igual que el personaje de Tom Hanks, se suma a cintas como Filadelfia (Demme, 94) y Secreto en la montaña (Lee, 06), que desde los grandes estudios abordan temáticas homosexuales, no exentas de miradas románticas sublimadas.