Archive for 26 enero 2010

KENNY GARRETT: UN SAX ENTRE MURALLAS Y SKETCHES

26 enero 2010

Además de músico genial, Miles Davis fue toda una institución formadora de grandes jazzistas. Su didáctica implacable, conseguía extraer los mejores sonidos de sus privilegiados alumnos, siempre graduados con honores que se verificaban en sus aventuras solistas.
Uno de los últimos aprendices de brujo, hoy convertido en un pilar del saxofón alto es Kenny Garrett (09/10/60), quien nos visita para compartir toda su experiencia en lo individual y sus vivencias junto a Art Blakey, Freddie Hubbard, Woody Shaw y la Orquesta de Duke Ellington. Entre el post-bop y ciertos tintes de jazz modal, el oriundo de Michigan, Detroit, donde compartió ideas con Marcus Belgrave y participó en la orquesta de Mercer Ellington, ha cimentado una sólida trayectoria ya sea como músico de sesión o como líder.
Al inicio de la década de los ochenta, se trasladó a Nueva York y para 1984 grabó Introducing Kenny Garrett, en el que combinó piezas propias con versiones de otros artistas, aún enclavado en el Hard Bop; le seguirían Garrett 5 (88) y Prisoner of Love (89), en el que contribuyó Miles Davis.
Su primer gran disco, ya con las lecciones bien aprendidas, fue African Exchange Student (90), en el que la poderosa rítmica y el estilo propio empezaban a asomar con mayor nitidez, tal como sucedería con Black Hopes (92), interpretado con la convicción de quien ha encontrado su propio camino. Threshold (94), antecedió a Stars & Stripes Live (95), documento que captura en vivo al artista. Triology (95), otra de sus grandes obras, reúne a Cole Porter, John Coltrane, Dave Brubeck y Winton Marsalis, y los pone a conversar a través de intensas interpretaciones que se entrelazan con propuestas propias.
Conocedor de la cruz de su sax, Garrett siempre ha reconocido a sus maestros, tal como lo mostró en Pursuance: The Music of John Coltrane (96) y en Songbook (97) articulado a partir de composiciones propias que igual miraban al pasado, que volteaban a cierta búsqueda de vanguardia: un típico álbum que funcionaba como declaración de principios para cimentar ulteriores búsquedas.
Con evocativas melodías, Simply Said (99) y Old Folks (01) con todo y apunte brasileño, corroboraban el buen momento del músico. Sus grabaciones continuaron con el accesible Happy People (02) y Standard of Language (03), otra de sus grandes producciones que va del free a los rasgos épicos sin aviso de por medio.
Dedicado al gran McCoy Tyner, Beyond the Wall (06) volvió a poner a Garrett en una de las cimas del jazz contemporáneo. Medios tonos predominando; atmósferas entre inquietas y místicas que nos llevan de oriente a occidente; diálogos en los que cabe un piano grave o festivo, saxofones contundentes o lánguidos, base rítmica inquieta y hasta la vocal de Nedelka Echols junto a otras de corte monástico, van siendo los rasgos que se develan en cada corte del que fue uno de los mejores discos de jazz de ese año.
Kenny Garrett está de regreso para brindar un par de conciertos el 28 y 29 de enero en el Voila de la Ciudad de México. Como para seguir siendo testigo directo del curso de la historia del jazz, encarnada en uno de sus principales exponentes contemporáneos, expandiendo las enseñanzas del maestro Miles Davis, recordado en Sketches of MD (08), álbum en vivo cual preciosa muestra de lo que nos espera.

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YEAH YEAH YEAHS O CÓMO ORGANIZAR ATAQUES REPENTINOS

23 enero 2010

Con un espíritu cercano al neogarage y la simplicidad celebratoria de su nombre, los de Nueva York se concentran en una andanada kinestésica que va del punk en femenino a un pop intenso, sin pedir ni tomar cuartel, salvo cuando la situación lo amerite. En efecto, el trío conocido como Yeah Yeah Yeahs ha logrado demostrar que no es flor de un día ni de dos, sino por lo pronto, de tres: por lo escuchado, podemos afirmar que estamos frente a una disfrutable alternativa para nuestras orejas y, cómo no, para las ojeras.
Considerado como uno de los mejores discos del año, Fever to Tell (03) nos tomó por sorpresa, tras un par de Ep´s. Con sus escasos 37 minutos de duración (lo intenso por definición es breve), el disco parece prohibir respiros, si acaso sólo hacia el final, cuando se aparece el track escondido después de Modern Romance, cierre de relativa calma tras el vendaval. En la ola creada por los White Stripes y The Strokes, YYY enfatiza la sencillez: parecería que el disco fue grabado mientras la cochera estaba desocupada.
Hay un mucho de intuición y una fuerte dosis de actitud: desde la abridora Rich, se declaran los principios. La versátil y poderosa guitarra de Nick Zinner le marca el camino a la puntual y alocada batería de Brian Chase. Ante la ausencia de bajo, el resto queda en manos de la cantante Karen O, quien con su premeditado desenfado en el vestir y actuar, recuerda a la gran Patti Smith, pasando por PJ Harvey y Crissie Hynde, y aterrizando en el efímero movimiento de las riot girls.
Desgarramientos, juegos guturales, sensualidad agresiva y mucha urgencia, como sus maestras de Sleater Kinney y las precursoras de Slits; mientras tanto, el espíritu de Siouxsie & The Banshees se pasea tras bambalinas.
Show Your Bones (06), su segunda obra, parece menos directa y más elaborada; quizá hay menos espontaneidad aunque mayor elaboración musical, con una presencia más constante de los teclados y un aumento en la explicitación de las influencias. Continúa la tendencia del cuidado en la melodía, a pesar de los exabruptos, como en Gold Lion, aunque Way Out refleja que el pasado no está olvidado.
Fancy es más oscura con todo y los perturbadores alaridos de Karen O, apoyada por las densas guitarras de sus compinches y los teclados de Money Mark, quien hace lo propio en la entrecortada Phenomena. Como regalo un disco anexo que captura a la banda en la Ciudad de México, durante una anterior presentación.
Con It’s Blitz (09) la cochera parece cerrarse y en su lugar se advierte una atmósfera más calculada, por la que sobrevuelan apuntes electrónicos y un indudable tino melódico: desde las energéticas Zero, Heads Will Roll y Dull Life, hasta los sensibles medios tiempos de Skeletons, Runaway y Little Shadow, ráfagas de electricidad con velocidad variable recorren los oídos para colarse a la memoria afectiva y kinestésica, según el caso, con todo y sus amagues épicos.
Por si no bastara, Karen O colaboró, junto con Carter Burwell, para la composición del soundtrack de Where the Wilds Things Are, la gran película de su galán Spike Jonze. Así es que entre monstruos festivos, ataques tan inesperados como efectivos e instinto femenino más agudizado que nunca, estaremos listos para disfrutar del trío el lunes 25 en Guadalajara y el miércoles 27 en la Ciudad de México.

SHERLOCK HOLMES: ENTRE LOS PUÑOS Y LOS SESOS

8 enero 2010

Después de varios años sin aparecer en la pantalla, el famoso y trascendente detective de finales del siglo XIX está de vuelta. Muchas veces retratado en filmes varios con fuerte referencia a su origen literario y a la imagen elaborada por Sydney Paget, la creación de Arthur Conan Doyle, médico metido a escritor, ahora recibe un tratamiento en el que se buscan destacar cualidades que en las novelas sólo se mencionaban de paso: solvente espadachín, calculador boxeador a puño limpio y pistolero más o menos eficaz; de igual forma, el doctor Watson aparece como un médico con habilidades para el manejo de armas de fuego y la pelea cuerpo a cuerpo.
Dirigida por Guy Ritchie tratando de recuperar el rumbo iniciado con Juegos y trampas (98) y Cerdos y diamantes (00), extraviado con Insólito destino (05) y Revólver (07), y medio retomado con RockNrolla (08), Sherlock Holmes (09) es un estilizado blockbuster que busca imprimirle un toque contemporáneo de héroe de acción a un cerebral y deductivo ícono de la literatura mundial, con los riesgos, limitaciones y posibilidades que ello implica. Es cierto: para todopoderosos con más músculos que neuronas ya estamos hasta aquí (poner la mano en la frente…), pero la decisión suponemos estuvo bastante calculada.
El evidente privilegio de la acción sobre el desarrollo de las situaciones y contextos deriva en una ágil y elusiva puesta en escena, aunque en ello se pierda cierto interés por las motivaciones de los personajes y de pronto su presencia no se sitúe del todo. La femme fattale (Rachel McAdams) no termina por ubicarse –si es que uno no conoce las novelas- y el villano (Mark Strong) parece no encontrar la tridimensionalidad necesaria como para ser memorable y darle algo de batalla a la absorbente interpretación principal.
La estructura narrativa del filme corresponde a la visión que se presenta sobre el protagónico: menos discurso y más movimiento; menos deducción y más golpes, aunque éstos se encuentren muy bien razonados; de hecho, las secuencias que trasladan el pensamiento de Holmes a imágenes con narración en off es de lo mejor de la película: la ruptura de la secuencia y el detenimiento en el proceso mental, paradójicamente le otorgan un bienvenido dinamismo a la historia.
La construcción visual, acaso demasiado digitalizada, remite a un Londres lluvioso y grisáceo, lleno de recovecos que parecen reflejar las mentes de los antagonistas. Con una edición frenética y una fotografía que destila energía, Ritchie busca llevar la historia a los terrenos que él mejor conoce: duelos verbales, violencia callejera, abundancia de personajes, estética por momentos cercana al videoclip y un humor negro que amenaza con aparecer a las primeras de cambio.
Si bien desde una perspectiva visual la recreación de la época no tiene desperdicio, la cinta no consigue capturar –acaso ni lo intenta- el espíritu de finales del XIX ni desarrollar de forma más contundente el contexto social y tecnológico de aquellos años; ciertos apuntes políticos como el énfasis en la idea de que el miedo es la más poderosa de las armas y el duelo entre las racionalidades científica y sobrenatural, terminan por ser elementos que le dan más sustancia al desenvolvimiento de los personajes.
A la nutritiva dirección de Ritchie habría que sumarle su atinado trabajo con los actores principales y los secundarios (incluyendo al siempre efectivo Eddie Marsan y a Kelly Reilly): claro que Robert Downey Jr. y Jude Law quizá no necesiten demasiadas indicaciones pero en el tono que le dan a sus respectivos personajes, se advierte la orientación del director para darle vida al enfoque propuesto en el guión de Michael Robert Johnson y secuaces, esquemático si se quiere pero al cabo funcional y llamativo, en particular por las pequeñas vueltas de tuerca insertadas con sutileza.
Se entiende la decisión de omitir el consumo de drogas de Holmes en pos de mantener una clasificación más amplia, así como el cuidado para no mostrar violencia gráfica en exceso, ciertamente dándole a la cinta un toque más de matiné, sobre todo si consideramos que la mesa para una secuela está completamente puesta. La taquilla dirá.

2009: EL CINE QUE VIMOS EN LEÓN

2 enero 2010

Un año difícil para el mundo, particularmente en el terreno económico, que pegó fuerte en nuestro País, también atajado por la violencia y la creciente distancia entre clases sociales y grupos ideológicos, más dedicados a insultar que a argumentar, a descalificar burdamente que a construir zonas de acuerdo: poca ciudadanía y mucha polítiquería por debajo del talento y compromiso necesarios. Eso sí, cine diverso para hacer un poco más llevadero este 2009 que se extingue, por fortuna, sin remedio.
En la cartelera comercial se exhibieron 273 películas: muchas para verse todas, pero si analizamos las que no llegaron y que valían la pena, en comparación con las que sí lo hicieron y resultaron perfectamente olvidables, el saldo no acaba siendo tan positivo. Como en lo personal no había visto, este año las salas cinematográficas tuvieron que cerrar por la aparición de la influenza: un escenario digno de una película de ciencia ficción.
Entre las buenas noticias estuvieron la consolidación de la Muestra de Cine, Ambulante y del Tour de cine francés, así como la muy bien recibida presencia del Foro. Los videoclubes, como desde hace tiempo, funcionaron como una eficaz válvula de escape para ver películas que no encontraron cupo en las salas de la Ciudad, aunque sí se hayan visto en otras urbes del País, o que de plano se estrenaron cuando ya llevaban dos o tres semanas en los estantes de los establecimientos.
Otra vía que se ha consolidado es la compra de películas que ni aparecen en renta ni se exhiben: filmes clásicos a precios accesibles o películas actuales de importancia notable que por alguna absurda razón no encontraron distribución por acá, como Vientos de Libertad (The Wind That Shakes the Barley, 06) película de Ken Loach que ganó la Palma de Oro en Cannes. Revisemos brevemente algunas tendencias que se pudieron apreciar en el cine de este año.

MUJERES VERSUS HOMBRES
Una veta que explotó la comedia romántica y el drama este año fue la tan traída y llevada guerra de los sexos: cierto, lo ha hecho desde siempre pero ahora al parecer fue más explícito el asunto, incluyendo rivalidades entre amigas y amigos por la conquista de algún dudoso buen partido. Contrastes de edades, orígenes sociales, jerarquías laborales o condiciones económicas, fueron elementos que se usaron con más o menos fortuna en las premisas de estas películas que si bien reiterativas, cumplieron con su función dominguera.
Ejemplos: La propuesta, Efectos personales, Te amaré por siempre, Los fantasmas de mi ex, La cruda verdad, Mi segunda vez. Algunas que lograron ir más allá: Vicky Cristina Barcelona: un lío amoroso, De un día para otro, Enamorada de mi ex, La elegida, Seducción y poder, Una vieja amante, Reencuentro, El casamiento de Raquel, Cómo atrapar a un millonario, Bésame por favor, Infieles.

CINE FAMILIAR Y ANIMACIÓN
El cine familiar, si es que todavía existe tal categoría dadas las transformaciones que ha presentado la configuración de la familia, tuvo más bajas (Un par de colmilludos) que altas (Hotel para perros, El libro mágico) y otras que navegaron a medias (Marley y yo). Nada mal le fue a la animación, que además de tres contribuciones a lo más destacado del año, fue representada por Monstruos vs. Aliens, La era del hielo 3, Lluvia de hamburguesas, Planeta 51 y La princesa y el sapo. Tecnologías sorprendentes se desplegaron en Los fantasmas de Scrooge y Avatar, mientras que frutos de nuestra tierra fueron Otra película de huevos y un pollo y Nikté.

SUPERPRODUCCIONES Y FANTASÍAS ADOLESCENTES
Tuvimos un verano flojo (Una noche en el museo 2, Transformers 2, Terminator: la salvación) que se extendió al otoño (2012) en materia de blockbusters. Cumplieron las versiones de la cómicmanía que ahora se presentaron en cartelera (Los vigilantes, X-Men orígenes: Wolverine), mientras que Star Trek se llevó las palmas sin muchos problemas en esta categoría.
Los amores en épocas de tránsito entre la niñez y la adultez dominaron famosas sagas: Harry Potter y el misterio del príncipe y Luna nueva, al tiempo que la búsqueda de identidad en el mismo momento de la vida tomó cauces inesperados en Héroes y Diabólica tentación, aunque la mejor dentro de este contexto vino de Suecia y forma parte de la lista final. También hubo recreación de adolescencias tardías en formato de comedia: Te amo, brother, ¿Qué pasó ayer?, Cómo perder a tus amigos, Hagamos una porno, Siempre hay tiempo para reír.

TERROR
Prácticamente no hubo semana en la que no se pudiera ver una película del género, aunque la mejor corrió por cortesía de un viejo lobo de mar en estas lides (ver lista). Se revivieron series (Viernes 13, Halloween 2, Sangriento San Valentín); se presentaron niños impresentables (La huérfana, Caso 39, La profecía del no nacido); se recurrió a paranoias sociales (Cuarentena) y a la búsqueda del shock (Miedo al amanecer, Al límite del terror), también aprovechando secuelas (Rec 2 y El juego del miedo VI) y remakes (La maldición de las hermanas). La búsqueda de realismo corrió por cuenta de Actividad paranormal y lo más fuerte sólo alcanzó el mercado de video (Mártires).

LAS 25 PELÍCULAS
Valieron la pena, desde distintas estructuras argumentales y propuestas estilísticas: El curioso caso de Benjamin Button, Duplicidad, Los secretos del poder, Enemigos públicos, Reconstruyendo mi vida, La última vez que vi a mi padre, La culpa la tiene Fidel, Ruleta rusa en vivo, Un secreto, Iraq: Derechos humanos, París 36, Bastardos sin gloria, El desinformante, Brüno, El expreso de medianoche.
Para nuestra acostumbrada lista sólo se consideran las películas exhibidas en la cartelera comercial entre el 1 de enero y el 31 de diciembre en nuestra Ciudad. En estricto orden alfabético, ahí van las que más le gustaron a quien esto escribe:
• 4 meses, 3 semanas y 2 días de cristian Mungiu
• 9 – Nueve de Shane Acker
• A la orilla del cielo de Fatih Akin
• Arrástrame al infierno de Sam Raimi
• El arte de llorar en coro de Peter Schønau Fog
• Las cenizas de la luz de Majid Majidi
• Coraline y la puerta secreta de Henry Selick
• Déjame entrar de Tomas Alfredson
• La dulce vida de Mike Leigh
• La entrevista del escándalo de Ron Howard
• Exorcismo de Pavel Lungin
• Familia tortuga de Rubén Ímaz Castro
• Las flores del cerezo de Doris Dörrie
• Gran Torino de Clint Eastwood
• El luchador de Darren Aronofsky
• Milk: Un hombre, una revolución, una esperanza de Gus Van Sant
• El pequeño tallarín de Ayelet Menahemi
• El pequeño traidor de Lynn Roth
• ¿Quién muere hoy? de Murali K Tharulli
• Río helado de Courtney Hunt
• Sector 9 de Neill Blomkamp
• Slumdog: Quisiera ser millonario de Danny Boyle
• Up, una aventura de altura de Pete Docter y Bob Peterson
• La visita de la banda de Eran Kolirin
• Vivir de nuevo de Joachim Trier
Más cine y menos crisis. Felices fiestas.