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LAS ESTRELLAS ESTÁN ENTRE NOSOTROS

27 marzo 2015

Un par de conciertos para iniciar el periodo vacacional con las orejas afiladas. Una buena oportunidad, además, para visitar el DF en su mejor época, cuando las calles dejan de ser estacionamientos involuntarios.

POR EL AMOR ESTAMOS ALLÁ

Con la poderosa influencia de cantantes como Joni Mitchell, Vashti Bunyan y Kath Bloom, Sharon Van Etten (New Jersey, 1981) es una de las principales voces femeninas aparecidas en los años recientes, junto a mujeres como Brandi Carlile y Kathleen Edwards, gracias a su sensibilidad letrística y a su intenso uso de armonías que se reflejan en composiciones enmarcadas y basadas en un folk que mira al futuro. Aplicada niña de coro eclesial que se nutría musicalmente con la profusa colección de vinilos con la que contaban sus padres, empezó a escribir sus propias canciones durante la adolescencia.

Tras moverse a Brooklyn, fue apoyada por Kyp Malone (TV On the Radio) para iniciar su carrera y dado su reconocible talento, firmó con la disquera Drag City para grabar Because I Was in Love (2009) un debut de carácter personal como para escucharse en ambientes privados, orientado a comprender que la razón de todas las decisiones que tomamos, por más vueltas que le demos, se asientan en el enamoramiento. Un disco que comparte emociones y sentimientos sin filtro alguno, como para quedarse pensando si uno se conforma con quedarse o ser el premio de consolación.

Dando un paso adelante con Epic (2010), su segunda obra ahora grabada por Ba Da Bing Records, optó por una propuesta más ubérrima y frondosa sin abandonar el tono íntimo, soportada por una presencia más evidente de la banda que la acompaña, aquí complementada con otras voces femeninas como la de Meg Baird del grupo Espers, a quien le abrió sus conciertos en una gira: a través de siete convincentes composiciones advertimos signos de paz para escaparnos del crimen y, de paso, aprovechar la oportunidad de amar más y salvar nuestros corazones.

Vinieron los EP´s  I´m Giving Up On You (2010) y Serpents/Mike McDermot (2010) como una preparación para Tramp (2012), el tercer disco de la cantautora ahora bajo el sello Jagjaguwar y dedicado a John Cale, con el que se dio a conocer entre públicos más amplios, conservando esa capacidad para comunicar ideas, pensamientos y afectos de manera prístina y cercana, provocando, en algún pasaje, una irremediable identificación. El productor y guitarrista Aaron Brooking le brindó un contexto propicio a la distinguida vocal, entreverada con mágicos acordes cual vagabunda en busca de refugio, frente al desasosiego e incertidumbre.

Con producción propia ayudada por Stewart Lerman, quien ha trabajado con artistas como Patti Smith,Sharon Van Etten Elvis Costello, Beck, Antony & The Johnsons, Jules Shear, Loudon Wainwright III, Willie Nile y Angélique Kidjo, además de colaborar en la música de varias películas y series de HBO, Are We There (2014) muestra a una cantante en continuo crecimiento atisbando nuevos territorios: el amor como arma de múltiples filos y la disyuntiva entre aprovechar las oportunidades ante la imposibilidad del cambio, se desliza entre canciones que van quemando de a poquito. Además de sus colaboraciones con grupos como The Antlers y Shearwater, sendas piezas suyas han sido utilizadas en las series The Walkind Dead y Elementary.

NADIE SE PIERDE CON LAS CANCIONES NOCTURNAS

Presente a lo largo del siglo XXI, esta banda canadiense ha construido un sonido de referencias identificables en el terreno del pop independiente, aunque manteniendo una consistencia y continuidad difícil de encontrar en los tiempos que corren. El vocalista Torquil Campbell y el tecladista Chris Seligman formaron esta banda de espíritu libre entre roquero y bailador que pronto se complementó con la nítida vocal de Amy Millan, los ritmos de Pat McGee y las habilidades multiinstrumentistas de Evan Cranley y Chris Seligman, además de invitados recurrentes.

El quinteto se presentó con Nightsongs (2001), acompañado del EP Comeback (2001) y seguido del rompedor Heart (2003), uno de sus mejores trabajos que puso un mayor énfasis en los sonidos electrónicos. Buscando panoramas más amplios tanto en las letras como en sus edificaciones armónicas, vía una producción detallista, grabaron el expansivo Set Yourself on Fire (2004), álbum que los dio a conocer más allá de la tierra de maple y que motivó la idea de pedirle a diferentes colegas que hicieran una mezcla versión del mismo, titulada explícitamente Do You Trust Your Friends? (2007), con resultados variopintos.

De carácter profuso e integrado por trece cortes, entregaron In Our Bedroom After the War (2007), manteniendo el nivel creativo de su predecesor y al que le siguió The Five Ghosts (2010), como buscando influencias fantasmales en un pasado ochentero; volvieron a ajustar la brújula con The North (2012), entre cantos a romances atrapados en la teoría de la relatividad, pero con probabilidades para romper muros, y con No One Is Lost (2014), combinando dinamismo y calma en justas proporciones, a partir de sensibles baladas y ritmos de irresistible invitación a la pista.

ELECTRÓNICA CERVANTINA: CARIBOU Y THE FIELD

21 octubre 2010

El Festival se invade por música de notoria diversidad, entre la que se cuentan colectivos o artistas en solitario que han optado por conectar consolas, cajas de ritmos, teclados, laptops y todo gadget que se pueda integrar a su propuesta expresiva. Como parte del programa Mutek, cual saludable injerto para el Cervantino, este jueves se presentan un par de alternativas que no hay que dejar pasar sin que nuestras orejas se alimenten de sus texturas entre vibrantes y reposadas.
Con el ropaje de Caribou, el graduado en matemáticas Dan Snaith ha grabado una tripleta de álbumes que surcan la electrónica postmilenaria desde una perspectiva orgánica, cercana al escucha cual puerta de acceso a una necesaria evasión, como si se estuviera resolviendo gustosamente una ecuación que de alguna manera es conocida y en cuyo proceso se va disfrutando tanto como llegar al resultado.
Primero conocido con el proyecto llamado Manitoba, con el que grabó Start Breaking My Heart (01) y el espléndido Up In Flames (03), el canadiense se introdujo en ecosistemas sonoros múltiples que incluían el folk y el pop para continuar fortaleciendo su apuesta siempre con base en un pulido tecno de exquisita manufactura. A sabiendas de que los lenguajes matemático y musical pueden tener felices encuentros en la estética de la abstracción, lo mejor estaba por venir.
Como tanteando nuevos terrenos, presentó The Milk of Human Kindness (05) ya como Caribou, álbum de ubicación que funcionaría como pista de lanzamiento para Andorra (07), obra que regala sorpresas dada su confección ecléctica y que lo colocó en el tupido panorama de la escena independiente. Ya con esa posición, Swim (10) nos invita en efecto a zambullirnos en tibias aguas termales donde es imposible quedarse estático: olas de rítmica acompañadas de apuntes melódicos que se integran a los músculos sin previo aviso.
Comandados por el productor sueco Axel Willner, The Field propone una electrónica cercana a la elegancia ambient, tal como se deja escuchar en From Here Go Sublime (2007) su primer largo con esta denominación que parecía pensado para iniciar o terminar la agitada jornada nocturna. Yesterday and Today (09), su opus 2, expande el campo instrumental y rítmico sin perder la compostura, como para soltar sentencias del tipo de “Yo tengo la luna, tú tienes Internet”, que da título al primer corte, buscando desde ese momento la complicidad hipnótica con el escucha.

ARCADE FIRE EN GUANAJUATO

13 octubre 2010

Del espíritu épico a la intimidad del hogar: emocionar estadios o conversar musicalmente en la sala de tu casa; conmover con miradas múltiples sobre la muerte y la guerra o dar un paseo por el barrio testigo del fin de la infancia: de las ideas de largo aliento a las vivencias comunes esperando a la vuelta de la esquina. Todo empieza con un encuentro causal nunca casual. Un joven llamado Win Butler se topó con Régine Chassagne, quien cantaba algo de jazz: la chispa musical y personal se encendió y Arcade Fire nacía entre la conjunción de talentos y sentimientos. Corren los primeros años del milenio en Montreal.
Alrededor de la pareja, Richard Reed Parry (órgano), Tim Kingsbury (bajo), William, el hermano de Win (sintetizador, percusiones), Howard Bilerman (batería, guitarra), después suplido por Jeremy Gara y Sarah Neufeld (violín), conformaron una bienvenida multitud, tipo Belle & Sebastian o sus comaptriotas de Broken Social Scene, armonizando intenciones, ambiciones y pasiones. Buena señal es que David Bowie y su tocayo Byrne se conviertan en tus fans y la influencia de tu propuesta se presente casi de inmediato en algunos colegas como en Coldplay, para no ir más lejos.
Después de un EP aparecido en el 2003, presentaron Funeral (05), álbum que retoma la muerte como temática central y que resultó ser la más grande revelación de aquel año. Cambios de ritmo cual estados de ánimo de colisión, melodías memorables y corazones encendidos por pianos efervescentes, cuerdas dinámicas y guitarras que se conjugan con una exquisita variedad de instrumentos. El resultado: uno de los diez mejores discos de la década.
Neon Bible (07), obra titulada como la novela del escritor freak John Kennedy Toole, no es más que una confirmación: grabada al interior de una iglesia del siglo XIX con un órgano que le daba un sonido discursivo de largo aliento, se desentrañaban estructuras más complejas con coros infantiles y espejos oscuros convertidos en cuerpos apresados por cajas. Con The Suburbs (10) se vuelven más cercanos: ahora las canciones rondan las calles de la juventud (de Houston en este caso), cual asfalto donde se vivieron las experiencias que nos han configurado entre la melancolía y la energía adolescente a tope.
Arcade Fire se presenta el jueves en Guanajuato: para prepararse, conviene disfrutar del video interactivo (www.thewildernessdowntown.com), además de su imprescindible tercia de grandes discos.

THE DEARS: SABOREANDO LA DERROTA

18 febrero 2009

Basada en un pop expansivo, la propuesta de este enjambre de Montreal formado en 1995 y lidereado por Murray Lightburn, nos visita también este fin de semana para presentarnos Missiles (08), su más reciente propuesta. Debutaron con End of a Hollywood Bedtime Story (00), al que le siguió un álbum arqueológico: Nor The Dahlias: The Dears 1995-1998 (01), recuperando su trayectoria de aquellos años.

Con No Cities Left (04), confirmaron su capacidad para abarcar un rango sonoro amplio, desde cierto nervio exaltado hasta una elegante melancolía, como se puede apreciar en el álbum grabado en vivo desde Los Ángeles en el 2005. El reconocimiento en un contexto más amplio llegaría con el diverso Gang of Losers (06), viaje por contrastantes parajes del mundo pop que va regalando sorpresas.

 

ALANIS MORISSETTE: SABOREANDO EL CONFLICTO

13 febrero 2009

Ottawa, la pequeña capital del gigante país de la flor de maple, recibió a Alanis el 1 de junio de 1974, cobijada por una familia católica. Nueve años después, la pequeña niña empezaba a escribir sus primeras canciones y al año siguiente hizo su primer sencillo con su marca. A los dieciocho años grabó un par de álbumes de corte adolescente: Alanis (91) y Now is the Time (92).

Después de mudarse a Los Ángeles firma su primer sencillo en forma, You Oughta Know, que anticipó la aparición de Jagged Little Pill (95), álbum que nada más vendió ¡28 millones de copias!, al que le seguiría Supposed Former Infatuation Junkie (98). Con desarrollado sentido para la melodía, las canciones tomaban estructuras pop que permitían el desarrollo de una vocal que se volvía inconfundible.

En ambos casos, se planteaban los principales ejes temáticos de la cantante: relación de pareja, desde el dolor del abandono hasta la calma aparente, transitando por el machismo, el divorcio, la indiferencia y la decepción; la relación familiar, de la generación de culpas a la calidez materna, incluyendo vivencias en algún colegio católico; ironías y constancia de experiencias con los demás, consigo misma, con su estancia en la India. Mensajes que a pesar de no alcanzar grandes alturas poéticas, conectaban con el escucha, siempre viviendo situaciones similares, desde una perspectiva fieramente femenina.

Un álbum acústico aparecido en 1999 precedió a Under Rug Swept (02), obra más bien de corte transicional, y a So-Called Chaos (04), en el que recuperaba parte del sello que la caracterizó a mediados de los noventa, cuando se le vinculaba a un paso del selecto grupo de cantautoras conformado por Tori Amos, Fionna Apple, Björk y PJ Harvey, entre otras.

Un recopilatorio titulado The Collection (05) incluyó, además de los éxitos de rigor, algunas colaboraciones para películas como Dogma, en la que participó como actriz, Ciudad de Ángeles y de-Lovely. Ahora, en un tono más analítico, dejando el despecho como veta creativa e incorporando cierta estética electrónica, nos presenta  Flavors of Entanglement (08), trabajo en el que se asume ciudadana planetaria y en el que parece disfrutar los (sin)sabores del conflicto relacional.