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SONIDOS FEMENINOS DEL FIAC 2016

27 noviembre 2016

El error y el fallo como materia prima para reconvertirla en arte impensado. Si la ciencia avanza con base en las equivocaciones, el arte ensancha fronteras aprovechando los cabos sueltos y los caprichos de algún elemento del sistema: paradójicamente, esa ruptura abona a la singularidad de la entidad, más allá de afectarla negativamente, y la convierte en una realidad distintiva. Desde luego, dependemos del entramado subjetivo y de la perspectiva de quien aprecia para que así ocurra.

Algunos de los sonidos que acompañan la celebración del Festival Internacional de Arte Contemporáneo de León, ahora que está de regreso, como reclamando su lugar en una tradición que parecía desplazada, muy a tono con la concepción temática que presenta cual esperada anomalía que resquebraja la apabullante normalidad. En esta oportunidad, las claves femeninas que nos visitan.

EMIKA: VOZ EN ELECTRÓNICAS PENUMBRAS

Con sangre checa corriendo por sus venas, la artista inglesa Ema Jolly (1986), conocida en los circuitos de la electrónica como Emika, se trasladó a Berlín después de estudiar al respecto de los vínculos entre la música y las tecnologías informáticas. Tras algunos sencillos, debutó con Emika (2011), en donde plasmó su estética glitch, aprovechando sonidos erráticos puestos en orden por la vocal, poblando el ambiente de ecos fantasmales en cadencia sincopada con lances clasicistas, como si estuviéramos en una película de miedo en la que nunca se revela la verdadera causa de nuestro temores.

emikaDVA (2103), que significa dos en checo, representó una natural continuidad a sus intereses sonoros, introduciéndose en la diversa selva del dubstep con esas reiteraciones que van poniendo los pelos de punta sin que nos demos cuenta, gracias al hipnotismo de una vocal nebulosa de pronto queriéndose operística,. Una derivado de esta obra y recurriendo a la música clásica, en particular a la influencia de su compatriota Leoš Janáček, grabó en clave instrumental pianística Klavírní (2015), con piezas nombradas como Dilo y secuenciadas del 4 al 16, buscando crear una sensación de continuidad que intenta regresar una y otra vez.

Con su siguiente álbum, titulado sintéticamente Drei (2015), la cantante y compositora, bien armada con su laptop y su inventiva para recrear un sonido que suena familiar, sobre todo si pensamos en el tecno y el dark ochentero, volvió a levantar su cautivante y versátil voz, que igual se ajusta a esquema de pop sintético que a lúgubres atmósferas donde predominan las líneas de bajo con exceso de calorías. Ahora sabemos que las fallas también pueden ser amigables y, mejor aún, evocativas.

JASMINE: AMBIENTES A LA DISTANCIA

Con su álbum Yellow Bell (2015), de carácter introspectivo y conformado por una mezcla de sonidos aleatorios y edición expansiva, la artista Jasmine Guffond (1972), originaria de Sidney y afincada en Berlín, propone un entorno exigente y a la vez irresistible para el escucha con capacidades para adentrarse por texturas en principio inescrutables pero paulatinamente clarificadoras. La experimentación como premisa para moldear el silencio y entremezclarlo con el sonido, acaba por ser extrañamente cercana y familiar.

Elephant es una pieza por completo hipnótica, que parece ser un canto a los grandes yjasmine-guffond hermosos paquidermos, mientras que la pieza titular nos devuelve a una sutil disonancia que nos acompaña en el extravío. Con el conocimiento útil y las nociones medulares para comprender y profundizar en la cotidianidad, concluimos este trayecto auditivo tan cercano como si estuviéramos en un paseo donde lo que priva no es la mirada, sino el oído: una campana amarilla es nuestra guía y anfitriona.

 

FESTIVAL CEREMONIA

9 mayo 2015

Para seguir sumando celebraciones musicales en nuestro país, ahora llega la tercera edición de este festival que apuesta al eclecticismos y a la combinación de géneros. Se llevará a cabo en el Foro Pegaso, ubicado en la carretera Toluca-Naucalpan del Estado de México. Una mirada fugaz a algunos de los ilustres invitados.

ROCK

Formado a mediados de la década de los 00´s, The Horrors es un quinteto inglés de Southend que ha sabido integrar tendencias del rock que van del postpunk de su tierra con atmósferas que se despliegan en tinieblas, y de ahí los sonidos primigenios del garage que se manifiestan en Strange House (07) su sólido debut que muy pronto los colocó, a pesar de la saturación de propuestas, en el radar de los escuchas que apreciaban ese toque arty de su imagen y sonido.

Continuaron con el estupendo Primary Colours (09) matizado por un sonido más cercano al gótico de finales de los setenta y principios de los ochenta, mismo que en Skying (11), su siguiente disco, aunque mostrando una mayor iluminación en texturas, vía un teclado más encendido, sin apartarse de cierto espíritu proveniente de mundos oscuros. Con Luminous (2014), en efecto, encontraron la luz de su estilo, sin que ello signifique absoluta madurez, sino un proceso en el que se siguen aventurando por parajes que enriquecen su propuesta.

HIP-HOP

Rodeado de una humareda permanente y relajante, el usualmente alivianado californiano, aunque contestatario Calvin Broadus, mejor conocido como Snoop Dogg, apodo puesto por su madre, se inició en los rudos ambientes del gangsta rap a principios de los noventa. Su presencia en el clásico The Chronic (1992) de Dr. Dre impulsó su trayectoria, pronto aprovechada para grabar su álbum debut Doggystyle (1993), seguido del breve soundtrack Murder Was the Case (1994): sus problemas con la ley potenciaron el estatus del rapero, pero su valía estaba más en su fino sentido para la melodía y su rítmica contagiante, además de su notable e inconfundible capacidad narrativa.

Después de Tha Doggfather (1996), tuvo continuidad en la década de los noventa con álbumesFestival ceremonia irregulares como Da Game Is to Be Sold, Not to Be Told (1998) y No Limit Top Dogg (1999). Sin embargo, con una rítmica envolvente como si de una cortina de humo se tratara y rimas afiladas que parecían romper con su pasado violento, presentó álbumes más redondos a partir del nuevo milenio como Tha Last Meal (2000), Paid tha Cost to Be da Boss (2002), quizá el mejor de su carrera, R&G (Rhythm & Gangsta): The Masterpiece (2004) y Tha Blue Carpet Treatment (2006).

La tendencia continuó con Ego Trippin (2008) Malice N Wonderland (2009), Doggumentary (2011), Reincarnated (2013), con fuerte influencia de reggae y firmado como Snoop Lion, y Bush (2015), barnizado de R&B con invitados distinguidos como Stevie Wonder, Kendrick Lamar, Rick Ross, Charlie Wilson y Gwen Stefani; la producción corrió por cuenta de Pharrell Williams, cuyo apoyo ha resultado vital para el rapero a lo largo del presente siglo. Además, gusta de aparecer frente a las cámaras, como se advierte en las películas y series televisivas en las que ha participado, casi siempre actuando (es un decir) como Snoop Dog.

Por su parte, Pusha T es uno de los principales raperos de la escena actual. Después de representar la mitad del aguerrido y fraterno dúo Clipse, de notable contribución al género durante la década pasada con tres discos en su trayectoria, el nacido en el Bronx bajo el nombre de Terrence Thornton fue cobijado por Kanye West y grabó el casero Fear of God (2011), seguido del oficial Fear of God II: Let Us Pray (2011), aunque su consolidación solista vino con My Name Is My Name (2013), uno de los mejores álbumes del año de Hip-Hop, aunque con un fuerte aderezo de R&B.

ELECTRÓNICA

Formado por los músicos Kenny Glasgow y Jonny White en Toronto hacia finales de la década pasada, el dueto Art Department se dio a conocer con el sencillo Without You, pronto invadiendo las pistas de baile durante el 2010. Debutaron con el imparable largo The Drawing Board (2011), plagado de brillantes matices electrónicos que colocó al grupo en un lugar visible dentro de la escena tecno. Regresaron con Social Experiment (2013), álbum de mezclas que antecedió a Natural Selection (2014), justo para celebrar la fiesta en un ambiente evolutivo.

Autonombrado Chet Faker para diferenciarse de algún homónimo y como un homenaje al gran jazzista Chet Baker, presente en su infancia auditiva por los gustos paternos, el australiano Nick Murphy empezó su carrera con un cover a la canción No Diggty, original de Blackstreets. Su estilo sosegado, de sentida parsimonia y pausada emotividad se reflejó en el EP Thinking in Textures (2012), orientado, en efecto, a brindarnos una ambientación para reflexionar más allá de la epidermis vía una inteligente conversación.

Después de grabar el EP Lockjaw (2013), una colaboración con su colega Flume, presentó Built On Glass (2014), ciertamente construido a partir de una electrónica abierta, de rítmica cadenciosa y cuidadosamente montada, como si estuviera sostenida por elusivos soportes de vidrio: toda una lección de paciencia acompañada de un cigarro solitario, mientras se despliega una atmósfera en lógica downtempo.

MUTEK 2014 / CERVANTINO

26 octubre 2014

CERVANTINO Y MUTEK.MX 2014

Ambos festivales coinciden en tiempo y, en algunos casos, en espacio y cartel. En cuanto al Mutek y de acuerdo a su página de Internet, esta gozosa celebración en la que se encuentran el arte y diversas tecnologías informáticas “es una plataforma para la diseminación y el desarrollo de la creatividad digital en el sonido, la música y las artes audiovisuales.” En su undécima edición en nuestro país, el festival originario de Canadá es uno de las principales festividades sonoras que abren horizontes de nuestra experiencia estética. Revisemos algunos de los ilustres invitados, empezando por quien también se presenta en Guanajuato.

PANTHA DU PRINCE

El alemán bautizado como Hendrick Weber se presenta tanto en el Festival Cervantino como en el Mutek. Sus andanzas incluyen proyectos como Glühen 4 y Panthel, aunque su carta de presentación más conocida es Phanta du Prince, apostando por la búsqueda de elementos mínimos para generar sensaciones tanto íntimas como con un cierto halo de misterio, a partir de una vertiente tecno pero apostando por recursos acústicos.

Tras la publicación de algunos sencillos, se presentó al mundo con Diamond Daze (2004), retomando cierta línea de los grupos que se veían a los zapatos mientras saturaban el ambiente con interminables y traslapados sonidos de guitarra que marcaron tendencia a finales de los ochenta y principios de los noventa, pero atisbando hacia el hábitat del minimal techno, tan absorbente como detallista.

Unos sencillos más antecedieron a This Bliss (2007), su segundo largo en el que potenció su imaginación para el ensamblaje sonoros; le siguió Black Noise (2010) con invitados de lujo como Noah Lennox de Animal Collective, banda cuyos cortes, junto a los de otros compañeros de batalla electrónica como Four Tet, sirvieron de materia prima para XI Versions of Black Noise.

Ahora anda por nuestras tierras para compartir Elements of Light (2013), una colaboración con el grupo noruego The Bell Laboratory, en el que sobre una base tecno se despliegan evocativos timbres de campanas que juegan con una tensión soterrada que se plantea como relajación en tiempos convulsos, en donde predominan los elementos de la oscuridad.

ELECTRÓNICA DE AVENTURA

Oneohtrix Point Never (OPN) es el principal proyecto de Daniel Lopatin, aventurero digital originario de Brooklyn que gusta de samplear con influencias varias, que van del ambient al sonido setentero de fusión entre el soul, jazz y rock pero con un sonido de completa actualidad electrónica. Empezó con su proyecto Infinity Window y con el trío Astronaut. Ya como OPN debutó con Betrayed in the Octagon (2007), a manera de viaje por las estrellas y más allá, acaso convirtiéndose en una odisea espacial.

Vendría un año prolífico: después de la compilación Rifts (2009), presentó Russian Mind (2009), con cortes de cinco años atrás acerca de un cosmonauta, en tono de ópera espacial; Young Beidnahga (2009), integrado por tres piezas y Zones Without People (2009), conformado por tracks ya grabados con anterioridad pero tratados de manera más onírica. Returnal (2010) inicia con un ruidismo que pareciera buscar algún tipo de sintonización radial, para después sumergirse en una red subterránea de perceptibilidad elíptica con metálicas vocalizaciones.

Replica (2011) es una de sus obras centrales y la que le significó un mayor reconocimiento más allá de los circuitos estrictamente electrónicos avant-garde. Si tu reflejo puede ser una calavera, entonces conviene que salgas y entres de un improbable escenario nocturno en el que predomina una lógica de lo inesperado, tanto en ediciones como rítmicas.

Mutek 2014 1Firmó con su nombre el fascinante Instrumental Tourist (2012), en complicidad con Tim Hecker, otra figura clave de la música electrónica contemporánea. Siguiendo la estela del patriarca Brian Eno, estamos ante una obra que se desenvuelve a partir de un fondo ambient sobre el que se van editando sonidos y voces de inquietante estructura, engañosamente relajadas como si estuviéramos iniciando un recorrido por la montaña mágica, por aquello de la referencia a Thomas Mann.

R Plus Seven (2013) nos remite de inmediato a la estética tecladista de tiempos pasados que se resisten al olvido, aderezada por efectos sonoros que le brindan un halo imperecedero. Se presentará con el artista visual Nate Boyce, con quien presentó  en el 2013 en el MoMA, R Plus 6/Affect Index, una colaboración multimedia de imágenes y sonidos tan abstractos como absorbentes.

Originario de Manchester, Andy Stott debutó con Merciless (2006), en el que ya mostraba su tendencia a explotar un tecno con embarradas dub, engarzado con un house de estética siniestra, que nos captura desde los propios temores, dejándonos en la soledad de la pista para enfrentarnos a nuestros propios fantasmas. La compilación Unknown Exception (2008) transcurre pausada y tétricamente, como la anomalía oculta que termina por confirmar la norma.

Grabó el sencillo Night Jewel (2009) y presentó doblete un par de años después: Passed By Me (2011) y el EP We Stay Together (2011), evolucionadas propuestas que profundizaban en el tono lúgubre y amenazante. Con la colaboración de Alison Skidmore, Luxury Problems (2012) arranca con espectrales y reiterativas vocales femeninas, cual canto de sirenas digitales ante las que podemos reaccionar como Ulises, Orfeo o Butes, de acuerdo a la bella reflexión de Pascal Quignard: entregarnos al impulso erótico, neutralizarlo o renunciar a él en aras de volver a lo conocido.

Junto con Miles Whittaker (Demdike Stare), otro mago de la experimentación, integró el grupo Millie & Andrea, usando sus respectivos alias en clave femenina, y produjeron varios sencillos desde el 2008, hasta que concretaron un larga duración bajo el título de Drop the Vowles (2014), reeditando algunos de los cortes anteriormente entretejidos A footwork y aceleración. En puerta está el álbum Faith In Strangers (2014).

ELECTRÓNICA CON AROMA A MAPLE

Originario de Toronto, el productor David Psutka es bien conocido en los círculos de música enchufada como Egyptrixx, vehículo alquimista para poner en marcha mezclas arriesgadas que pueden combinar el garage con el ambient y apuntes de electrónica: al subgénero se le ha llamado ghettotech, sustentado en las propuestas generadas en la escena de Chicago y Detroit al cierre del siglo pasado. Inició su trayectoria con It’s Always Places Like This (2008), lanzando digitalizaciones a partir de estos marcos sonoros con algunas versiones en clave dub de sus propios cortes.

Siguió con los EP’s All That Jelly (2009), Battle for North America (2010), The Only Way Up (2010) y Liberation Front (2011), hundiendo las notas en trances  de mayor gravedad. Bible Eyes (2011) se orientó más al techno con patrones reconocibles. Después de formar Hiawatha, dueto que produjo el álbum Language (2012), grabó el sugestivo A/B Til Infinity (2013), en efecto funcionando como un viaje de estratos sonoros inacabados, apenas interrumpidos por algunos teclados de engañosa dulzura, como si uno anduviera con robóticas compañías de las que no se sabría qué esperar. Al infinito y más acá con los ojos bien abiertos.

Por su parte, el hábitat natural durante el siglo XXI de Deadbeat, paradójico nombre artístico del oriundo de Montreal Scott Monteith, ha sido el dub en sus diversas variantes y manifestaciones, desde su EP Tesla (2000) y Primordia (2001), LP debut de propensión ambient, muy pronto acompañado por Wild Life Documentaries (2002), en la misma línea aunque con mayor énfasis en la modificación melódica, con cierto acento político, como se advierte en las piezas sobre Israel y Palestina y hasta en la declaración de amor hacia Berlín.

Con Something Borrowed, Something Blue (2004) apostó por colocarnos en un mayor estado de tranceMutek 2014 2 casi sin darnos cuenta, para con New World Observer (2006), situarnos de manera distinta ante los eventos que suceden ante nuestros ojos: la mirada se transforma a partir del oído. Journeyman’s Annual (2007), continuó escarbando por las rutas del dubstep cual diario de campo y Roots and Wire (2008) tendió más hacia la creación de estructuras tecno. Además de sus discos, el canadiense ha participado en antologías y grabado varios EP´s.

Radio Rothko (2010) se conforma de 19 cortes que consiguen crear una convincente telaraña para aceptar quedarse atrapado en ella, gracias al manejo de los momentos anímicos y de los niveles de intensidad, así como a la puntual edición de cada una de las piezas, dejando que avancen justo hasta donde la emoción lo requiere, con reiteraciones y quiebres rítmicos que beben de la intersección creada por el dub y el techno: como sumergirse en una de los obras del genial pintor y probar los límites de su insistente bidimensionalidad rota.

La idea de una cuidada lentitud como forma de vida parece haber encontrado un buen referente musical en el espléndido Drawn and Quartered (2011), cual trabajo de orfebrería con estilos puntillosamente ensamblados, desde el ambient hasta el dubstep, pasando por apuntes minimalistas y hasta momentos de mayor efusividad. En Eight (2012) mostró más prontitud y pareció ir directo al grano, con unos beats que transitaban sin filtros y en The Infinity Dub Sessions (2014), junto con Paul St. Hilaire, aportando la ampliadora visión del reggae, confirmó que la búsqueda continúa, por fortuna.

Ghislain Poirier, después de revisitar territorios como el hip-hop durante la primera década del siglo, se ha convertido en Boundary, apelativo bajo el cual ha entregado un par de discos al mundo desde su natal Montreal: Boundary (2011) y Still Life (2014), de limpieza atmosférica y secuencias prístinas, que opta más por el desarrollo del contexto que por el impacto directo, aunque el resultado es no solo sensible sino también dirigido a la zona racional de la apreciación.

Para completar el recorrido canadiense, de la Columbia británica llega Mathew Jonson, conocido por su trabajo para Nelly Furtado, enfocado a la rítmica contagiante. Su primer disco tiene nombre de cuento de Philip Dick: Agents of Time (2011), en el que retoma algunas piezas regadas en años anteriores con nuevos tratamientos que nutren los circuitos por los que transitan las notas.

Her Burry Pictures (2013) se abre a los estados de ánimo del escucha para que sea él mismo quien le dé significado y práctica a los sonidos, ya sea levantándose para lanzarse a la pista o quedándose  en una quietud aparente para introducirse entre el tejido sonoro: también se puede tocar el cielo imaginando que se tiene cierto control sobre los movimientos corporales. Todo queda en una estampa de ella.

DESPERTAR EN AUSTRALIA

Con Aurora (2014), el treintón originario de Melbourne Ben Frost, ha entregado uno de los discos del año, pletórico de texturas complejas e imprevisibles que cuando anuncian una cierta calma para disfrutar del paisaje, se lanzan ataques demoledores y crispantes, provenientes de crescendos subterráneos, como si se estuviera en el espacio exterior sin tener plena conciencia de ello: o pareciera una descripción geográfica de la gran isla o pequeño continente, donde la evolución va más despacio pero con mayor arrastre y fortaleza, como asegurándose que los cambios sucedan.

Justo cuando el calor, la luz y el sol aparecen tres componentes íntimamente relacionados, pero acaso distanciados por un punto específico de la ceguera iluminadora. Debutó con Theory of Machines (2007), cercano al postrock pasado por ecos electroacústicos y se dio a conocer al resto del mundo con By the Throat (2009), impregnado de una licantropía de fuerte energía para capturar a la presa en secuencias de colmilluda construcción.

MÚSICA POPULAR EN EL CERVANTINO (2)

15 octubre 2014

Continuamos el recorrido por algunas propuestas sonoras que se integran al Festival.

NOCHE ELECTRÓNICA ALEMANA

Género que desde mediados del siglo pasado ha encontrado en el país teutón a entusiastas exploradores tanto desde la vertiente clásica como del rock y demás subgéneros adyacentes: lugar especial tiene el Krautrock de los setenta. Ahora se presentan algunos representantes actuales que se pasean por las fiestas a deshoras para ponernos en estados diversos, según las predilecciones de cada quien.

Martin Gretschmann (a.k.a. Acid Pauli) es un inquieto músico germano que ha participado en varios proyectos como Console, 13 & God, Toxic y Heimkonsole, y grabado algunos sencillos, así como el álbum mst (2012), obra que parece un trabajo de juguetería en diminuto, con rítmicas que arrancan de manera discreta para después detenerse y dar paso a alguna otra lúdica secuencia.

Con títulos como Palomita Step y La voz tan tierna, cual homenaje a Violeta Parra, estamos ante una pequeña caja de música llena de sorpresas y sampleos inesperados que transcurren sobre una lógica de la reiteración como fondo. En Get Lost V (2012) propuso una serie de mezclas sobre composiciones de otros artistas. Uno de sus aportaciones más importantes es la que ha brindado a través de The Notwist, banda que ha recorrido una nutrida variedad de estilos roqueros.

Debutaron con el punketo The Notwist (1990), seguido de Nook (1992), más orientado hacia el hardcore de tendencia renovada y de 12 (1995) en el que empezaron a insertar mayores aromas electrónicos con dejos de grunge. Vendría una etapa de mayor compenetración con Shrink (1998), álbum confeccionado con una base pop que navega entre el postrock y la estética indie, más acentuada en el brillante Neon Golden (2002), ya con una orientación de más digitalismo.

Tras un silencio de seis años, volvieron a la carga con The Devil, You + Me (2008) y con el soundtrack para el intenso filme Sturm (2009), dirigido por Hans-Christian Schmid. Recién desempacado está Close to the Glass (2014) como para acercarnos a otro tipo de lente y generar otras perspectivas acerca de una realidad cambiante, como su propia trayectoria. Se trata de una obra cercana a un folk pasado por la electrónica, con rítmicas subrepticias, de pronto contagiantes, como agarradas con alfileres.

ALREDEDOR DEL MEDITERRÁNEO

El violinista marroquí Faiçal Kourrich (Tánger, 1971) es todo un músico de sesión que también gusta de acompañar a otros artistas en sus giras. Empezó a estudiar desde los siete años en el conservatorio de su ciudad natal, donde formó parte de la orquesta Ben Batouta de Tánger a finales de los ochenta. Se integró a la Orquesta Andalusí de Tánger y anduvo rolando por España, mientras formaba una agrupación en Marbella junto con su hermano y colaboraba con varios artistas árabes y turcos, también contactados en su estancia en Bélgica, a mediados de los noventa.

En las fronteras del nuevo milenio, colaboró con diversos autores en España, Francia y los Países Bajos, revisitando géneros musicales que ahondan en las raíces con toques de modernidad: su participación se fue haciendo cada vez más solicitada, tanto por cantantes españoles como argelinos y marroquíes, no solo como intérprete sino también como arreglista, dada su notable sensibilidad para la armonía e integración de estilos. Sabe compartir escenario con artistas locales y con superventas, como cuando acompañó a Shakira en el festival Rock in Rio en Madrid.Faical

Grabó junto con Juan Peña “El Lebrijano” la obra Puertas abiertas (2005), cuyo título resulta sumamente descriptivo para el sentido del disco: el nervio contenido del flamenco invita a los espíritus sonoros de la otra orilla del Mediterráneo para que se fundan en una cautivante propuesta, que resulta de la invitación de imbricarse en una especie de canto a la cotidianidad. Ya había colaborado con este cantaor en sus discos Casablanca (1997) y Lágrimas de cera (1999). Durante los años recientes ha continuado participando en discos y giras con una notable diversidad de artistas de orígenes varios.

Ahora viene muy bien acompañado por el flautista Hany Elbadry (Kuwait, 1976), quien se ha especializado en el ney, una especie de tatarabuelo ancestral de la flauta, muy utilizada en la región del Medio Oriente. Su traslado a Egipto en 1993 resultó determinante en su inclinación artística, aunque fue a completar sus estudios en comercio, si bien después entró de lleno al mundo de la música.

En un sentido, se trata de un arqueólogo musical que nos permite trasladarnos a épocas lejanas en el tiempo pero que pronto se pueden volver reconocibles, gracias al amplio registro que posee este intérprete en cuanto a instrumentos de viento se refiere, de hoy, ayer y antier. Ver el sentimiento con el que se apropia de este alargado instrumento de viento, logrando expandir sus sonoridades, puede representar toda una experiencia de alcance espiritual.

Para complementar el trío, contaremos con la presencia del percusionista marroquí Youssef Bou-Oud, quien empezó a desarrollar sus habilidades rítmicas en su tierra de la mano de su familia, alimentándose de los sonidos propios de su cultura. Se formó en el Conservatorio de Música de Tetuán, y ha pertenecido a la orquesta Ibn Batouta, muy conocida por aquellos lares. Sus aportaciones, como buen músico de sesión, se han dejado escuchar con un importante número de reconocidos músicos de Marruecos y Jordania, entre otros territorios.

Una prometedora experiencia estética la que nos depara al escuchar a estos tres grandes intérpretes cuyas interacciones pueden convertirse en nutritivo alimento para el alma.

AURAL 2014

17 marzo 2014

Un buen pretexto para visitar la capital del país en estos días es la celebración de la 30ª. edición del Festival del centro histórico de la ciudad de México, compuesto por diversas áreas entre las que figura el programa conocido como Aural, espacio para la presentación de propuestas musicales que buscan experimentar y ampliar esquemas estilísticos desde diversos géneros y a partir de sus enriquecedoras interrelaciones. En esta primera entrega, una mirada fugaz de dos de los músicos que integran el cartel, como sigue.

WADADA LEO SMITH: OCUPACIÓN SONORA DEL ESPACIO
Si bien su hábitat ha sido el jazz, este gran explorador de la trompeta y de varios instrumentos musicales gusta de imbuirse en diversos campos de acción –composición, docencia, protesta social, etnomusicología- y en diferentes géneros creativamente imbricados –world music, avant-garde, blues, R&B- por los que ha transitado como líder y acompañante, dejando su sello innovador y comprometido.
Los sonidos de su trompeta parecen provenir de lugares ocultos y por momentos conviven de manera natural con los silencios, dejando que el espacio tome aire para recibir la nueva andanada de enérgicas notas, con influencia del maestro de (casi) todos Miles Davis, a quien revisitó en Yo, Miles! (1998), en compañía del guitarrista Henry Kaiser, Yo Miles: Sky Garden (2004) y Yo Miles: Upriver (2005). De pronto, sus lances parecen sordas cuchillas que atraviesan el ambiente para dirigirse a algún horizonte por ampliar.
Ha compartido y grabado en las disqueras de santones de la vanguardia como Derek Bailey y John Zorn, además de tocar con personajes del calibre de Roscoe Mitchell, Lester Bowie, Cecil Taylor, Carla Bley, Charlie Haden y Don Cherry, entre muchos más; notable resultó el álbum America (2009), formando dueto con el legendario baterista Jack DeJohnette. Su capacidad creadora incluso lo llevó a inventar un sistema propio de notación al que bautizó como Ankhrasmation.
Originario de Leland, Mississipi, Ishmael Wadada Leo Smith (1941) entró en contacto con la música desde la pubertad de la mano de su padre y en 1967 formó Creative Construction Company, un trío junto a Leroy Jenkins y el saxofonista Anthony Braxton, con quien estableció una fecunda relación de altas dosis experimentales, como se advierte en Saturn, Conjunct the Grand Canyon in a Sweet Embrace (2004), fascinante conversación de largo aliento entre dos genios de las excursiones sonoras.
A principios de los setenta, además de fundar un sello discográfico, integró New Dalta Ahkri, en complicidad con Henry Threadgill, Anthony Davis y Oliver Lake. Una buena síntesis de su trabajo durante estos años se puede apreciar en Kabell Years 1971-1979 (2004). En los ochenta, el contestatario y aventurero trompetista adoptó la mística rastafari –de ahí el nombre de Wadada- que expresó en el álbum del mismo nombre publicado en 1983, año en el que también grabó Procession of the Great Ancestry, una de sus grandes obras.
Particularmente prolífica ha sido su producción desde mediados de los noventa a la fecha, como se aprecia en grandes álbumes como Kulture Jazz (1995), Prataksis (1997), Golden Hearts Remembrance (1997) y Reflectativity [2000] (2000), nueva versión del clásico de 1972, como para darle la bienvenida al nuevo milenio con su acostumbrada integración de notas fascinantemente extraviadas en dimensiones paralelas, también desplegadas en valiosas obras como Red Sulphur Sky (2001), Luminous Axis (2003) y Lake Biwa (2004).
En este periodo formó parte del Matthew Shipp´s New Orbit con el renovador pianista, e integró el Golden Quartet, asociación plagada de virtuosismo en la que además de DeJohnette, han participado Vijay Iyer y John Lindberg, por mencionar un par de estelares: su aventura empezó con con el imprescindible Golden Quartet (2000) y continuó con The Year of the Elephant (2002), Tabligh (2008) y Spiritual Dimensions (2009), disco doble de alcance ritual que trasciende etiquetas étnicas y religiosas para coincidir en la música como vehículo para trascender, sin caer en la artificialidad de la música que se ostenta como ideal trasfondo para la meditación.
En los años recientes la intensidad se acrecienta: después de los estupendos Heart´s Reflections (2011) y Dark Lady of the Sonnets (2011), grabó el monumental y concientizador Ten Freedom Summers (2012), seguido por la mirada al pasado de Ancestors (2012) y Occupy the World (2013), en el que se asoció con el combo nórdico Tumo para grabar este álbum doble con cinco piezas, desafiando métricas y esquemas para darnos la posibilidad de ensanchar miradas y ocupar el lugar que nos corresponde en este mundo convulso.Wadada

CHARLEMAGNE PALESTINE: EL CONCIERTO ES UN RITUAL
Con su copa de coñac, oso de peluche en el brazo y diversos aditamentos propios de los rituales ceremoniosos de múltiples culturas, aparece un hombre de aspecto bonachón para convertir el escenario en un epicentro energético y el piano en un vehículo para viajar a mundos donde los puntuales sonidos se expanden para confundirse estéticamente con los silencios, a partir de un absorbente juego de seriaciones: un minimalismo heredado de Steve Reich, Terry Riley, La Monte Young y Philip Glass que se deja envolver en aromas, humos y atmósferas para conectarnos con realidades incorpóreas.
Teclas y pedales se transforman en seres dialogantes que de pronto alcanzan un extraño frenesí, como sucede en Strumming Music (1974/1991), imprescindible obra del minimalismo reciente en la que con solo dos notas y una interpretación agobiante, el teatral Charlemagne Palestine (Brookly, 1945) acomete con desenfado y casi en estado de gracia a su instrumento, generando una telaraña de timbres y contrapuntos que nos capturan paulatinamente y que rompen con prejuicios valorativos entre la música occidental y de oriente.
Durante los noventa se publicaron otras obras que permitieron acercarse a este inusual artista, tales como Four Manifestations on Six Elements (1996) y Three Compositions For Machines (1998), para recibir el nuevo siglo con un doblete de altos vuelos: Alloy (2000) y Continuous Sounds Forms (2000). Una buena muestra para vivir su pathos se refleja en A Sweet Quasimodo Between Black Vampire Butterflies for Maybeck (2008), conformado por dos partes: una en la que narra anécdotas con sonidos ocasionales y otra en la que se lanza sobre el piano para construir estructuras in crescendo. Junto a Z’ev, grabó en la línea de reiteración abrasiva Rubhitbangklanghear (2013), música para extraviarse sin darse cuenta, con vibraciones de campanas incisivas.

TERENCE BLANCHARD: LA TROMPETA QUE MUEVE LA CUNA
Llama la atención que el extraordinario trompetista Terence Blanchard (1962) forme parte del cartel del Festival: no por su talento, sino porque se trata de un músico que, a diferencia de los demás, es más conocido entre los grandes públicos, sin que ello implique un juicio de valor, desde luego. Más allá de famas y cronopios, lo que importa es la música y ahí el de Nueva Orleans tiene mucho qué decir y aportar, sobre todo por su capacidad para retomar una larga tradición jazzística e incorporarla a su vital propuesta que suena poderosamente contemporánea, sin olvidar sonidos históricos, como se puede comprobar en The Billie Holiday Songbook (1994).
Después de formar parte de los Jazz Messengers por recomendación de Wynton Marsalis, uno de sus mentores, grabó cinco discos con Donald Harrison en formato de quinteto durante los años ochenta. Posterior a los discos Terence Blanchard (1992) y Simply Stated (1993), la presetación de Romantic Defiance (1994) representó su ingreso a los altos estándares del mundo del jazz, destilando notable flexibilidad en la trompeta, melódica y rítmicamente cobijada por el piano del gran Kenny Garrett.
De acuerdo a su título, The Heart Speaks (1995) resulta una obra que se orienta directamente a compartir sentimientos cercanos, cual bálsamo para provocar saludables palpitaciones que encuentran un remanso de luz a media intensidad en el clásico Wandering Moon (1999), obra exquisita que, con la presencia de Branford Marsalis como invitado de lujo, consigue aprovechar la forma de la balada para generar emociones genuinas.
Transitando del Hard Bop al Post Bop y al jazz modal con tal soltura que pareciera pertenecer a todas estas corrientes estilísticas y temporales, continuó su trayectoria durante el nuevo milenio con obras como la ecléctica Bounce (2003), la versátil Flow (2005), cual viaje por el Mississippi para recorrer presente y pasado, y el discretamente experimental Choices (2009), en el que juega con formas y elementos que van embonando en las estructuras jazzísticas ya plenamente dominadas.
En colaboración con Poncho Sanchez grabó Chano y Dizzy! (2011): el picor latino del famoso percusionista se conjuga con la excelsa algarabía del virtuoso trompetista para llevarnos sin descanso por todos los rincones de la pista, aventurándose por rítmicas del Caribe y más allá, con la elegancia propia de los intérpretes. ¡Azúcar! Vendría después Magnetic (2013), conservando justamente el poder magnético del título, recorriendo ya sea estructuras intrincadas o pasajes de clasicismo jazzístico, entre el frenesí de la síncopa y el reposo del piano.
Una importante vertiente de su trayectoria se constituye a partir de sus colaboraciones para el mundo del cine, como se puede apreciar en Jazz in Film (1999), contundente revisión de clásicas piezas del género instaladas en la pantalla. Ha colaborado continuamente con el director Spike Lee, primero como parte del score en cintas como Mo’ Better Blues (1990) y Do The Right Thing (1989) y después como responsable principal en filmes como Jungle Fever (1991), Malcolm X (1992), Clockers (1995), Summer of Sam (1999), 25th Hour (2003) e Inside Man (2006).
Dada la naturaleza propia de la música para cine, la estructura compositiva propuesta por Blanchard consigue integrar tonalidades orquestales, luminosas u oscuras según la temática, con apuntes porpios del jazz, del R&B y del blues que suscriben las narrativas fílmicas, como también se advierte en Eve’s Bayou (1997), enclavada en los aromas de Nueva Orleans, hábitat que ha servido como origen y destino de este músico de sólidas convicciones artísticas, tal como lo expresa en A tale´s of God Will (A Requiem for Katrina) (2006), capturando el espíritu doliente de su tierra después de la tragedia del huracán y el abandono por parte del gobierno.

FRODE GJERSTAD: CALENTANDO LOS CAMPOS NEVADOS
El músico noruego Frode Gjerstad (sax, clarinete y flauta) se desplaza por los territorios del free jazz, derritiendo los fríos de su país con el calor que provocan sus ensambles sonoros, con rítmica inquieta que parece estar en constante persecución de un saxofón siempre cambiando de dirección y textura. Formó el trío Detail con John Stevens y John Dyani en los años ochenta y principios de los noventa con quienes grabó siete obras; turisteó con el gran Evan Parker; se asoció con Peter Brotzmann en Invisible Touch (1999), Sharp Knives Cut Deeper (2001) y SORIA MORIA (2003); con Derek Bailey en Hello, Goodbye (1992) y Nearly A D (2002) y con muchos más pilares de la vanguardia.
Posteriormente integró un trío al lado del bajista William Parker y el percusionista Hamid Drake, con quienes ha grabado cinco discos entre los que destacan Seeing New York From the Ear (1996), que ejemplifica las búsquedas estilísticas propias de las tendencias sincopadas de los años sesenta; Ultima (1997), álbum de una sola pieza tanto literal como metafóricamente hablando y On Reade Street (2008). Se vinculó con Borah Bergman para grabar Ikosa Mura (1998) y Rivers in Time (2003), además de diversas asociaciones creativas con otros colegas que expanden las fronteras de sus viajes sonoros.
Más que en los cerebrales contextos jazzísticos de la región escandinava, su apuesta parece estar cerca de la vanguardia estadounidense, tal como se deja escuchar en Through de Woods (1997), con arriesgado formato de cuarteto, que en efecto permite descubrir el árbol sin dejar de ver el bosque, en particular por la guía trompetera de Bobby Bradford. Despidió el siglo con Borealis (1998), acompañado por la Circulasione Totale Orchestra, integrada por intérpretes nórdicos, también participantes en el álbum Open Port (2008), entre otros.
En los años recientes ha continuado en plan versátil, acompañándose de diversos músicos como Paal Nilsen-Love, con quien ha grabado cerca de quince discos, entre los que se encuentran The Blessing Light (2000), un homenaje en vivo al fallecido John Stevens, figura tutelar en su trayectoria, y Side By Side (2012). Por su parte, The Welsh Chapel (2002) significó otra apertura de horizontes con un derroche de intensidad salpicada con matices funkies, mientras que A Sound Sight (2007) mantiene la premisa de la inquietud. Tistel (2012) es uno de los álbumes que ha grabado junto al chelista Lonberg Holm, asentado en el contexto de avanzada de Nueva York.

ELECTRÓNICA CLIMÁTICA
Thomas Köner gusta de insertarse en la intimidad de los sonidos y de manera sutil crear atmósferas de cierto abandono, cual exploración por mundos gélidos cuyas sorpresas parecen contenidas sin dejar de anunciar su presencia, con todo y un halo de cierto misterio, como se advierte en Nunatak (1990). La sensación se puede equiparar, también, a la visita de un campo de batalla, atrapado en un vehículo amortiguador, en el que sobreviven ausentes fantasmas bélicos: las tonalidades grisáceas y desenfocadas de Novaya Zemlya (2012), álbum dividido en tres partes, son un buen ejemplo de la cuidadosa experimentación con diferentes ruidos y sonidos, intercalando diversos planos como el establecido por las cañonazos que parecen provenir de un horizonte extraviado cargado de estática atemporal.
Por su parte, Rashad Becker articula en Traditional Music of Notional Species, Vol. 1 (2013) una especie de llamados que se van interfiriendo con andanadas y ráfagas de electricidad transmutada en extraños y angustiantes sonidos proferidos por criaturas cibernéticas de vuelo irregular. Mientras tanto, Hanna Hartman parece apostar más por la aleatoriedad: en Hˆ2 (2011) se sugiere el vuelo atrapado de un ser que busca la luz del hogar entre oscuridades acezantes y fronteras intraspasables, aunque como luciérnaga siempre se puede brillar con luz propia.
En contraste, Keith Fullerton Whitman propone secuencias de carácter pastoral, casi contemplativas como se expone en Lisbon (2006), aunque en su contribución junto con Floris Vanhoof titulada Split (2013), supone la alteración de una especie de caja de música posmoderna que viaja por diferentes circuitos y canales. Vanhoof señala su enfoque con Cyclus of Confusion (2012), indicativo título de su críptica apuesta por el modelaje de las ondas sonoras: un tímido piano que quiere ser melódico, puertas que se cierran y una presencia extraña que anuncia su presencia a manera de espiral electrónica.

ROCK ALTERNATIVO
Black Pus es un proyecto básicamente en formato de dueto iniciado en el 2005 que disfruta los extremos rítmicos. Comandado por Brian Chippendale, más conocido como baterista de Lightning Bolt y creador de arte visual, se dedicaron a ponernos los pelos de punta y se dieron a conocer con Primoridal Plus (2011), en el que desplegaron todo el frenesí de la batería, aderezado con un enloquecido tapiz de enérgica electrónica con motivos que despuntan aromas de free jazz y vocalizaciones que parecen buscar sobrevivientes. El ruido como piedra de toque produjo All My Relations (2013), tan intrincado, incesante y ramificado como todo vínculo humano, con la correspondiente carga de intensidad que impide la posibilidad de tomarse un respiro.
Por su parte, los japoneses de Melt Banana gusta de convertir el ruido en furiosas canciones de brevedad desarmante, sostenidas por una guitarra de trayectoria indefinida pero continua cortesía de Agata, rítmica revitalizante y una vocalización que consigue sobresalir a pesar de insertarse en este festín sonoro de intensidades a prueba de agotamiento. Empezaron como trío en 1992, cuando Agata y la vocalista Yasuko O. se unieron a Rika (bajo), para después mutar a cuarteto con la adhesión de Sudoh Toshiaki (batería). Presentaron Cactuses Com In Flocks (1994) y Speak Squeak Creak (1994), a manera de carta de presentación.
Lograron llamar la atención de figuras del circuito vanguardista como Jim O’Rourke y Steve Albini, quienes les ayudaron en la grabación de Scratch or Stitch (1995), su primer gran disco que los puso en el radar del mundo alternativo occidental. En Charlie (1998) participaron invitados del calibre de Mike Patton y Trevor Gunn, cuya presencia terminó de motivar la patriarca John Zorn para que les grabara un disco en vivo, de salvajismo garantizado. Iniciaron el siglo con Teeny Shiny (2000) al que le siguió Cell-Scape (2003), con menor velocidad y mayor espesura, en contraste con Bambi Dilemma (2007), en el que nuevamente apretaron el acelerador. Después de otro álbum en vivo, volvieron con el elusivo Fetch (2013) en formato de dueto integrado por Yasuko O. y Agata.

MÚSICAS DE OTRAS LATITUDES
Desde la convulsa Siria llega Omar Souleyman con su propuesta entreverada de tecnopop, folk y dance que nos hace sentir parte de alguna celebración en la que predominan bailables imposibles, cortinas colgantes que esconden secretos y ojos misteriosos que parecen haberlo visto todo. Antes de darse a conocer de este lado del mundo, ganó enorme reconocimiento en su región, precisamente acompañando fiestas y encuentros de diversa índole; su música se capturó en casetes hasta que se empezó a grabar en CD’s, como en Leh Jani (1998), Highway to Hassake: Folk and Pop Sounds of Syria (2007) y Dabke 2020: Folk & Pop Sounds of Syria (2009).
Con Jazeera Nights (2010), Haflat Gharbia: The Western Concerts (2011) y Wenu Wenu (2013), la producción se pulió sin perder el sabor autóctono de los sonidos emanados como de una lámpara mágica entremezclando el Dabke (la música tradicional para la fiesta), el estilo llamado mawal en las vocalizaciones, integración de instrumentos tradicionales rítmicos y de aliento con sintetizadores, y salpicadas turcas, iraquíes y kurdas, como si se atravesaran las fronteras una y otra vez alzando un canto regional que suspira por la mujer amada, más allá de las diferencias geopolíticas.
Tanya TagaqEntretanto, Tanya Tagaq es una artista que, en la línea de Meredith Monk, Fátima Miranda y Diamanda Galás, aprovecha sus interminables rangos vocales para hechizarnos con un absorbente juego gutural, como si se transfigurara en alguna bestia salvaje o una misteriosa criatura infantil a punto de olvidar la edad de la inocencia. En el álbum Anuraaqtuq (2012) despliega todo su potencial a través de las cinco piezas nombradas con una sola palabra, como si se partiera de una noción abierta y polisémica para reconstruir la posibilidad de alteración ambiental.

JAZZ FUSIONADO Y ELECTRÓNICA HÍBRIDA

24 noviembre 2013

Presentaciones para ir cerrando el año con música revitalizante o inquietante, según sea el caso. Un par de conciertos y un festival que llega a su décimo segunda edición, orgullosamente irapuatense.

JAMES BLAKE: MELANCOLÍA EN CRECIMIENTO
A sus veinticinco años, el originario de Londres se ha convertido en una figura central de los nuevos sonidos que integran, con una base electrónica tendiente al dubstep y que recuerda por momentos al trip-hop noventero, géneros propios de las músicas negras, particularmente el R&B y el Soul, con lances que conectan con ciertos sonidos de los cantautores setenteros, aunque la vocal en este caso suene más doliente y trémula, paradójicamente profunda y cargada de un particular desasosiego postmoderno, al estilo de Antony Hegarty.
Después de varios sencillos y un EP, aparecieron sus dos discos largos, desde cuya portada se anuncia el estilo asumido. Con James Blake (2011) firmó uno de los mejores debuts del año, integrado por una serie de cortes arriesgados entre cuyos sonidos se advertían teclados fantasmales y un digitalismo que parecía desbocarse, como asumiendo vida propia más allá de la voluntad del autor: claro que detrás estaba la enigmática vocal y delante una portada azul con el novel músico difuminado, captado en un movimiento que parece anunciar la ubicuidad de su propuesta.James Blake
Con Overgrown (2013), Blake se muestra de pie con un abrigo negro en medio de un ambiente frío que parece no alcanzar su corazón: el sobre crecimiento prematuro de quien también ha grabado con Bon Iver, permitió que despejara las dudas que usualmente despierta una segunda entrega. Las canciones son más directas y menos experimentales, acaso más enfocadas y profundas: no podía faltar la colaboración del patriarca Brian Eno y el toque hipopero cortesía de RZA, fundiéndose en la misma melancolía que parece sobrevivir en algún lugar del subsuelo sonoro.

HBC: EL PODER DE LA FUSIÓN
Scott Henderson, bajo el nombre de su grupo Tribal Tech, debutó con Spears (1985) y desde entonces, a través de quince discos, ha estado rasgando la guitarra desde sonidos que van del funk al rock bajo un inconfundible manto jazzístico. El baterista Dennis Chambers, de currículo tan musculoso como su estilo al momento de aporrear los tambores, grabó los disfrutables Getting Even (1998) y Outbreak (2002) como líder y ha formado parte de Chroma, junto a Randy Brecker, Bob Berg y Mike Stern, y del efímero cuarteto Grafiti, con el que publicó Good Groove (1993) y en el que también participó el guitarrista sueco Ulf Wakenius. Por su parte, el eléctrico bajista Jeff Berlin, quien ha tocado con grandes figuras tanto del jazz como del rock, formó parte de la banda de Bill Bruford.
Juntos han formado un energético trío al que bautizaron como HBC, vehículo ideal para expandir sus dotes técnicas y creativas a partir de una fusión entre el blues, el rock y el jazz, a la usanza de los grupos que promovieron esta feliz unión durante los años setenta. En HBC (2012) despliegan composiciones propias y revisitan a Herbie Hancock (Actual Proof), Wayne Shorter (Footprints, Mysterious Traveller, Sightseeing), Billy Cobham (Stratus) y Joe Zawinul (D Flat Waltz, The Orphan) figuras estelares de pócimas combinatorias, con el debido respeto y el consabido dinamismo de síncopa efervescente.
Sorprende que además de la compenetración armónica de incansable y colorida rítmica, logren resolver con brillantez la inclusión de lucidores solos que van más allá del mero despliegue de recursos: más bien la triangulación se sostiene a partir de los pasajes en solitario que encuentran cobijo en la incorporación de los otros vértices siempre en espera para dar la bienvenida. Hay un sello personal y un evidente homenaje a quienes se aventuraron por estas rupturas genéricas.

JAZZ EN IRAPUATO
Una estupenda noticia sigue siendo la presencia de esfuerzos culturales para proponer alternativas a la ciudadanía más allá de los sonidos predominantes que cooptan los canales de acceso. El 12º. Festival de Jazz en Irapuato confirma que es posible sostener a nivel local este tipo de iniciativas que rompen con prejuicios y abulias con respecto a la participación del estado en la promoción de la cultura.
Si bien el jazz como género musical se cocinó en forma popular, poco a poco se convirtió en una música elitista, en particular las propuestas contemporáneas. Pero desde luego, se mantiene su espíritu de cercanía a todo tipo de orejas, como lo muestra la idea de este festival que llega no solo al centro urbano de Irapuato, sino a diferentes comunidades, a través de su programa llamado Jazz para todos.

EL COLECTIVO ANIMAL COMO FUERZA INNOVADORA

10 septiembre 2013

En el nuevo milenio, el rock sigue expandiéndose gracias a refrescantes propuestas que consiguen imbricar sonidos de diversas especies, orígenes y estructuras para reconstruir inquietantes, intrincados y alocados paisajes musicales, compuestos por texturas que abrevan de tradiciones ancestrales, casi tribales, con otras de carácter contemporáneo, centradas en la electrónica y en sus posibilidades de articulación experimental. El numeroso e interesante conjunto de grupos y solistas en esta tesitura, demuestra que se trata de una tendencia.
Uno de los casos más notables entre esta jungla de alternativas es el cuarteto de Baltimore formado por Avey Tare (David Portner), Panda Bear (Noah Lennox), Deakin (Josh Dibb), y Geologist (Brian Weitz), bien conocidos en el reino de la fauna musical como Animal Collective, cuyo álbum debut, Spirit They’re Gone, Spirit They’ve Vanished (2000), se facturó de manera casera y sentó las bases del concepto explorador del grupo; le siguió Danse Manatee (2001), que abrió aún más las puertas a estilos derivativos provenientes del folk, con su dosis de locura, del noise con pasajes ambientales y de mucha sicodelia que no teme encontrarse con apuntes deliciosamente melódicos, pasados por una discreta dosis de ácido.
Grabado en el 2011, Campfire Songs (2003) retomó lances de algunos miembros del colectivo, orientados a sonidos relacionados con los aromas a campo, como si de un día fuera de la ciudad se tratara, buscando encuentros cercanos de cualquier tipo con la naturaleza y sus formas; en contraste, con Here Comes the Indian (2004) propusieron visiones provocadas en un viaje por la sicodelia y más allá de la realidad tangible y comaprtida. Así concluía una primera etapa que sentó la base para el sorprendente desarrollo posterior, acompañado del espíritu de The Residents Captain Beefheart y The Flaming Lips.
En efecto, a partir de Sung Tongs (2004), firmado por Avey Tare y Panda Bear, el concepto musical se ensanchó no en el sentido cuantitativo, sino cualitativamente: como si fuera una improvisada reunión de amigos, nos sentamos a escuchar una guitarra acústica que busca sobrevivir entre trémulos ritmos de aliento africano, vocalizaciones extraviadas que te hacen sentir extraño en tu casa y ruidillos que parecen provenir de las paredes. Toda una locura de la que era imposible resistirse a no formar parte.
Después del EP Prospect Hummer (2005) con todo y la presencia del mítico Vashti Bunyan, figura clave del folk, vendría Feels (2005) como para confirmar que la opción de seguir en una misma dirección no es la que prefieren estos colonizadores de nuevos sonidos, aquí sumando un sexteto: hay un rock bañado con polirritmias que muestra un dinamismo cuya dirección sigue siendo impredecible, con esas vocalizaciones superpuestas: este álbum significó el abandono de la madriguera para darse a conocer a un público más amplio, que los recibió con el entusiasmo propio de quien se identifica con la innovación, como se verificó en los EP´s continuos Grass (2006) y People (2006).

MERMELADA DE FRESA EN CAMPO ABIERTO
Ya con un reconocimiento que no parecía afectarles negativamente en lo absoluto, sino al contrario, grabaron el EP Water Curses (2007) como una pequeña muestra de talento desbordado y el efervescente Strawberry Jam (2007), que funciona como una planta carnívora que te atrapa con su accesible y tentador aspecto para después convulsionarte en un sinfín de ritmos, armonías y sonidos que no sabes de dónde provienen. La influencia de los Beach Boys ha sido bien detectada, con esas armonías como cayendo en cascadas cuyos flujos cambian con imprevisible frecuencia.
Para continuar con el derroche de talento imaginativo puesto al servicio de melodías transitorias que serpentean por una multiplicidad de recursos sonoros, presentaron Merriweather Post Pavillion (2009), clásico instantáneo y pronto convertido en uno de los mejores discos de la década que estaba por concluir: el etnicismo como sustento se expandió a un pop de reconfiguraciones constantes, con reiteraciones rítmicas que rompen de tajo con la linealidad armónica, deviniendo festín para los agitados oídos que se empeñan una y otra vez en descubrir los ingredientes secretos de las canciones.Animal Collective
Siguió el EP Fall Be Kind (2009), que para no quedarse atrás también fue uno de los mejores del año, y un experimento visual titulado ODDSAC (2010), que acompañó a un film dirigido por Danny Perez. El álbum Centipede HZ (2012) supuso el reto de mantener el listón en alto y si bien no se equiparó a su predecesor, conservó el espíritu de búsqueda, ahora incorporando una electrónica saturada de sampleos nerviosos, beats inconstantes y efectos reverberantes, cual fuerzas perpendiculares al fluir de cada uno de los cortes, navegando entre energías escapistas que no pierden su centro. De una serie de remixes de este álbum surgió el EP Monkey Been to Burntown (2013).
Además del colectivo, algunas de las bestias han actuado solas, separándose de la manda pero conservando el estilo: Panda Bear grabó Young Prayer (2004), el intrincado y delicioso Person Pitch (2007) y Tomboy Boy (2011), uno de los mejores discos del año, mientras que Avey Tare firmó Pullhair Rubeye (2007) y Down There (2010), con el sello folkie desaliñado de la casa. Se presentan en nuestro país como líderes del cartel del festival Ceremonia para dar una muestra de cómo la animalidad puede ser una fuerza innovadora.

SONIDOS BRITÁNICOS EN MÉXICO

17 abril 2013

Tres conciertos para un mismo día en nuestro País que vienen a ofrecer sendos grupos: uno con trayectoria de poco más de 20 años y otros dos que andan haciendo sus pininos pero ya jugando en ligas de reconocible importancia.

SPIRITUALIZED: VIAJE POR EL ESPACIO DE LA LUZ
Una vez llegado el final de Spaceman 3, grupo con el que desparramó, durante la segunda mitad de los ochenta y el amanecer de los noventa, texturas trance a partir de guitarras distorsionadas y teclados incisivos con enfoque minimal, el vocalista y guitarrista británico Jason Pierce (disco solista Guitar Loops, 06; colaboración en el score de Mister Lonely de Harmony Korine) conformó Spiritualized, todavía con The Velvet Underground como figura tutelar y dispuesto a continuar con esa particular creación de atmósferas entre la reiteración sonora y la expansión de mantos sinfónicos.
Junto al guitarrista Mark Refoy, el bajista Willie B. Carruthers y el baterista Jon Mattock, como a mnaera de continuidad natural, Pierce firmó el contundente Lazer Guided Melodies (92), álbum debut antecedido de algunos EP´s que allanaron el camino para el nacimiento de esta banda quizá ya existente pero de nombre distinto, la cual presentó Fucked Up Inside (93), álbum en vivo al que le siguió el EP Electric Mainlinie (93), como para ir poniendo el escenario propicio para sus siguientes trabajosAhora como trío integrado por Kate Radley (teclado/guitarra), Sean Cook (bajo) y Pierce, presentaron el intenso Pure Phase (95), obra que avisaba, de alguna manera, la proximidad de su cumbre: Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space (97), con la que ampliaron horizontes experimentales y profundizaron en terrenos conocidos, acompañados del baterista Damon Reece y de algunos invitados de lujo, como Dr. John, Jim Dickinson y The Balanescu Quartet, con quien ya habían colaborado en el álbum anterior. A la distancia, se puede considerar como uno de los discos esenciales de la década, con todo y su espíritu góspel entremezclado con lances orquestales de estética beatlesca, como para poder desplazarse por el cosmos personal y descubrir los propios secretos.
Después del doble en vivo Royal Albert Hall October 10 1997 (98), los cambios en la alineación continuaron y.Spiritualized
el grupo cada vez se fue convirtiendo más en el proyecto de Pierce. El nuevo siglo fue saludado con Let It Come Down (01), caracterizado por cierta suntuosidad que contrastó con Amazing Grace (03), de carácter más directo y a la cabeza, en el que cabía un rock guitarrero junto a texturas distorsionadas como pasadas por filtros múltiples. Tras una pausa que se empezaba a prolongar, por fin grabaron el evocativo Songs in A and E (08), con predominancia de medios tiempos concebidos melódicamente, expandidos a Sweet Heart Sweet Light (12), en el que también se incrustaron canciones angulosas.

DOS TRÍOS PARA LLEVAR
Un par de grupos de reciente aparición nos hacen los honores en esta semana, navegando entre el pop de corte electrónico con un cierto aliento postrock, con las intensidades del caso o bien con guitarras que prefieren olfatear terrenos más melódicos. Por una parte, el trío originario de Liverpool conocido como The Wombats, compuesto por los compañeros estudiantiles Matthew Murphy (vocal/guitarra), Dan Haggis (batería) y el bajista noruego Tord Øverland-Knudsen, quienes empezaron a hacer ruido en el 2006 con el sencillo Girls, Boys and Marsupials, muy a tono con su propio nombre distintivo.
Su debut largo fue A Guide to Love, Loss & Desperation (07), a manera de orientación para las diferentes emociones que parecieran inevitables de ser experimentadas. Tras el EP On Bright Antenna (08) y con cierto reconocimiento a cuestas, grabaron This Modern Glitch (11), ya con una producción de mayor nivel que contribuyó a un sonido enfocado y a una cohesión que se advertía en los diferentes cortes, con un bajo navegando con seguridad, melodías inteligibles y unas vocales ya convencidas de su propia propuesta.
Por otra parte, directamente de Irlanda del Norte y con un sonido enclavado en un pop elaborado con meticulosidad, Two Door Cinema Club se conforma por Alex Trimble (vocal/guitarra/programación), Sam Halliday (guitarra/vocal) y Kevin Baird (bajo/vocal), quienes se conocieron en la escuela y por amigos mutuos. Empezaron a tomarse el asunto en serio desde el 2007 y para el 2009 ya habían grabado su primer EP, titulado Four Words to Stand On, mostrando que sus territorios eran compartidos con bandas como Phoenix.
Con Tourist History (10) se posicionaron pronto como una de las bandas nuevas dignas de ser escuchadas en el amplísimo espectro del pop, particularmente por su sensibilidad para la composición y la capacidad de integrar los teclados pintados de vitalidad con unas guitarras que se encargan del resto, bien soportadas por una base rítmica de cierta desfachatez. Puliendo la producción y manteniendo creatividad al momento de componer, superaron la dura prueba del segundo álbum como el venturoso Beacon (12), que amplió el radio de alcance del grupo y que les ha permitido mantenerse en la mira de propios y extraños.

SONIDOS NOVENTEROS

12 marzo 2013

La última década del siglo pasado representó un ensanchamiento de fronteras para el rock, en cuanto término genérico: a pesar de que varios estilos y formas ya existían y cuyos orígenes se pueden rastrear desde hace varios años, fue en los años noventa cuando se volvieron mucho más visibles. La música electrónica, el grunge, el rock alternativo y el hip-hop, por mencionar algunos ejemplos, salieron a la luz mediática como nunca antes en su historia: fue durante los años ochenta cuando se fueron germinando las condiciones para que tal fenómeno eclosionara hacia finales del milenio.
Tres grupos centrales de aquellos años, que de alguna manera proyectan herencias musicales largamente cultivadas y que se convirtieron en auténticos actos de la escena roquera, nos visitan durante esta semana, como para reparar nostalgias y afrontar futuros inciertos. Lo cierto es que siguen vivitos y coleando.

CONFORMACIÓN
BlurHacia 1989 en Londres, el creativo tecladista, letrista privilegiado y vocalista Damon Albarn formó un grupo llamado Seymour, junto al versátil guitarrista Graham Coxon y al bajista Alex James, a quienes se les unió poco después el baterista Dave Rowntree. Ya renombrados como Blur y cargando con toda la tradición del rock inglés en algunas de sus múltiples variantes, debutaron con Leisure (91), en el que se asomaba cierta psicodelia y la búsqueda de un ámbito propio de expresión con claras influencias de Stone Roses y Happy Mondays.
Mientras tanto, también en Londres, el cantante Karl Hyde y el guitarrista Rick Smith formaron primero Freur y después Underworld, nacido con el influjo del espíritu ochentero para después abrazar la electrónica en definitivo aún con salpicadas de sus orígenes. Debutaron con Underneath the Radar (88) y continuaron con Change the Weather (89), par de álbumes que parecieron un calentamiento para lo que vendría después, ya con el DJ Darren Emerson como tercer miembro y cuya influencia se inclinó hacia un tecno en franco coqueteo con sonidos trance.
Comandado por el hiperkinético bajista Les Claypool, quien gusta de adentrarse en el noise, el funk y el punk con toques experimentales y hasta humorísticos, Primus se integró en San Francisco durante la segunda mitad de la década de los ochenta con Larry Lalonde (guitarra) y Tim Alexander (batería), considerando osteriores cambios de alineación. Debutaron con Suck of This y Frizzle Fry, ambos álbumes puestos en circulación en 1990, con todo y el fantasma de Frank Zappa rondado y algunos apuntes de pesadez progresiva que empezaban a denotar porqué Claypool es uno de los grandes en su instrumento.

APOGEO
Los todavía jóvenes de Blur asumieron muy pronto la bandera, junto a Oasis, del movimiento conocido como Britpop. Con álbumes como el rompedor Modern Life is Rubbish (93), la obra cumbre ParkLife (93) y The Great Escape (95), ya en la cúspide y vuelto otro clásico de la década, se encargaron de reiterar porqué los grupos ingleses son al rock lo que Brasil o Argentina al fútbol: ahora con ecos de los grandes referentes como The Kinks, The Jam y, por supuesto, de The Beatles, la banda cerró el siglo con los dignos Blur (97) y 13 (99), como para echar el resto y empezar a voltear hacia otros derroteros.
Con Dubnobasswithmyheadman (93), Underworld se convirtió en una de las principales apuestas de la electrónica, Underworldelevándose a un mundo donde conectaron con los seres nocturnos y demás criaturas que solo sobreviven con luz artificial, quienes recibieron una nueva dosis de talento digital con Second Toughest in the Infants (96), en el que se incluyó, en disco específico, Born Slippy, composición que acompañó las intensas aventuras autodestructivas de los personajes de la ahora clásica Trainspotting (Boyle, 96). Cerraron la década con Beaucoup Fish (99), cuidada producción que mantuvo un elusivo tecno vocalizado de atrevida electricidad.
Tras sus primeras obras, Primus vivió un proceso expansivo de energía rítmica, buen humor y desfachatez imposible de pasar desapercibida, como lo mostró el incansable Sailing the Seas of Cheese (92), álbum que abrió la compuerta para el absorbente Pork Soda (93); Tales From the Punchbowl (95), ya con una fama a cuestas que ni sombra les hacía; The Brown Album (97), en plena madurez; Rhinoplasty (98) y Antipop (99), como para comerse el fin de siglo a punta de ironía y rítmica corrosiva, solo para orejas con negro sentido del humor y estómagos aptos para el reflujo.

PrimusCONTINUIDAD
Think Thank (03) es la última grabación con canciones nuevas de Blur, aunque recientemente aparecieron un par de joyas para coleccionistas llamadas Blur 21 (12), integrada por 18 CD´s y 3 DVD´s, y Parklive (12), en consonancia con los Juegos Olímpicos de Londres; en tanto, Coxon siguió con una notable trayectoria solista y Albarn se convirió en hombre multiproyectos, incluyendo el famoso combo de estética caricaturesca conocido como Gorillaz, entre otras muchas apuestas que denotan el talante tan inquieto como creativo de este músico cada vez más abarcador.
Por su parte Underworld saludó al milenio con el solvente Everything, Everything (00), al que le siguieron A Hundred Days Off (02) de escasa resonancia; la participación en el soundtrack de Breaking and Entering (06), filme de Anthony Minghella (acá traducido como Violación de domicilio); Oblivion With Bells (07), de corte transicional; Athens (09) cual especie de duelo en la tarima y Barking (10), con cierta cercanía a la estética pop. Primus, en tanto, reapareció tras un prolongado silencio con Green Naugahyde (12), bienvenido regreso cargado de la cuota necesaria de irreverencia, siempre sostenida por el talento de un bajo que se resiste a quedar encasillado.

2012: EL CERVANTINO AHORA

2 octubre 2012

Tiempos cervantinos para nuestro Estado que nos traen un cúmulo de artistas inscritos en diversos campos que van de la tradición a la vanguardia y de regreso, según se trate la propuesta sonora, escénica, visual o la combinación de todas: alimento para el conjunto de nuestros sentidos, uno por uno o todos a la vez, como para terminar bien empachados de expresividad y sensibilidad compartida y así estar en posibilidad de apreciar el mundo de manera distinta, aunque nada haya cambiado afuera pero sí dentro. Acá en León arrancamos con Celso Piña el día de hoy, como para agarrar calor y ambiente.

LA SENSIBILIDAD POLACA ENTRE CHOPIN Y EL JAZZ
Revisemos algunos de los invitados en el terreno de la música, navegando entre lo clásico y lo popular, como lo demuestra el espectáculo abridor, cortesía del grupo Rock Jazz Chopin, cuya propuesta se entromete por las fronteras de la clasificación antes descrita y mezcla sin demasiado pudor las composiciones del inmortal compositor polaco que le da nombre, con apuntes jazzísticos y rockeros que transcurren sobre las hermosas melodías con el sello de la casa.
Creado por Andrzej Matusiak y fortalecido desde el 2008 por la versátil cantante Anna Serafińska, este proyecto parece enfocarse, tal cual lo han hecho algunos otros músicos como Errol Garner, a redimensionar el evocativo romanticismo tormentoso del genial Frédéric Chopin (1810-1849), dándole ciertos toques de luminosidad que podrán capturarse el miércoles 3 en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas.
Por su parte, Leszek Możdżer (1971) es un pianista originario de Gdansk que anda sumiendo teclas y sumando acordes desde los cinco años; al inicio de su trayectoria se centró en la música clásica y ya de joven entró al mundo del jazz. A pesar de su corta edad, ha participado en más de 80 discos, ya sea como acompañante, parte de un trío o como titular. Este nutrido currículo se ha debido, en buena medida, al convencimiento, sensibilidad y flexibilidad al momento de sentarse al piano, además de poseer una técnica notable, como se deja escuchar a partir de Talk to Jesus (96) y Facing the Wind (96) junto al contrabajista David Friesen.
Cercano al mundo del cine, homenajeó a su compatriota y colega, preferido por el brillante director Kieslowski (Tres colores: azul, rojo, blanco), en el íntimo Preisner: 10 Easy Pieces for Piano (00), al que le seguiría un par de álbumes en vivo, Makowicz vs. Możdżer at the Carnegie Hall (05) y Live in Warsaw (05), en los que se muestra la potencialidad in situ para crear atmósferas que pueden ir de mantos lúdicos a nostálgicos sin que tengamos la oportunidad de percatarnos, como antes se había percibido en Piano (04). Ya lo comprobaremos el jueves en la ex Hacienda de San Gabriel de Barrera.
Vendría un par de discos en formato de trío, The Time (05) y Between Us and the Light (06), para dar paso al brillante Pasodoble (07), en el que se hace acompañar del contrabajista Lars Danielsson, con quien ya había trabajado, y que resultó ser una combinación de texturas múltiples, plagada de versatilidad dada la forma en que ambos exploran sus instrumentos y los imbrican entre sí, estableciendo exquisitos duelos como también se despliegan en Firebird V11 (08), junto a Phil Manzanera y en Kaczmarek vs. Możdżer (10). Impressions on Chopin (10), en el que se da vuelo recreando a su ídolo al que ya había revisitado y Komeda (11), más en la lógica del jazz cerebral, son un par de ejemplos para entender las dos grandes vertientes de su obra.

MORITZ EGGERT
Este compositor y pianista alemán nacido en 1965 vendrá a compartirnos el jueves 4 piezas del homenajeado Cage, figura capital de la música contemporánea, y algunas composiciones propias que bien pueden apreciarse en sus distintos ámbitos, como la música de cámara, ópera, teatro y ballet, trabajo orquestal y para música vocal. Cobró mayor popularidad cuando fue artífice del espectáculo de apertura del mundial del fútbol en el 2006, celebrado en su tierra. Parte de su talento se puede apreciar en discos como Hämmerklavier (96), en el que establece un intenso encuentro con el piano de corte experimental y en Wide Unclasp (03), de tesitura avant garde en la que poesía y jazz avanzan juntos por senderos de una sinuosidad absorbente.

MUTEK NUTRE AL CERVANTINO
Por nuestros rumbos se presenta Shantel & Bucovina Club Orkestar el viernes 5 en Guanajuato y el sábado 6 en León, como para sentirse parte de una fiesta gitana salpicada de modernidad electrónica de acento alemán que se puede escuchar en los dos volúmenes de Bucovina Mixtape grabados en el 2005 y en recientes aproximaciones sonoras a esta cada vez más usual forma de sincretismo musical; mientras que Jon Hopkins & Scuba hacen lo propio el mismo sábado en La Subterránea.
El primero ha ganado merecida fama como productor de grupos como Coldplay y Massive Attack, además de colaborar con el patriarca Brian Eno. Su estilo ambient con tintes de electrónica invasiva se empezó a reflejar desde Opalescent (01) y se pulió en Contact Note (04). Después de Art of Chill 2 (06) grabó Insides (09) y Diamond Mine (11), junto a King Creosote, álbumes que lo colocaron como figura a seguir dentro del género y más allá, por las ruralidades que aun guardan sus secretos. El segundo es el proyecto de Paul Rose y su campo de acción ha sido la diversidad de géneros electrónicos con el dubstep como columna vertebral.