Archive for 30 septiembre 2009

DEPECHE MODE: EN BUSCA DE SONIDOS EXTRAVIADOS

30 septiembre 2009

DM2El punk había mutado en ese movimiento conocido como el postpunk; los nuevos románticos estaban por aparecer y la música dejaba su estela por las congregaciones nocturnas. Depeche Mode nacía con ascendencia directa de los maestros electrónicos de Kraftwerk y Cabaret Voltaire, aceitando sonidos de la ríspida corriente de la música industrial: entre la densa oscuridad y la luminosa melodía pronto identificable, demostraron que la utilización de recursos tecnológicos funciona, siempre y cuando estén al servicio de inspiradas composiciones.DM
Como suele suceder con las bandas de rock, Depeche Mode fue conformada por compañeros de escuela, durante 1976, año crucial para el punk. En contraste, Andy Fletcher, Martin Gore y Vince Clark integraron un trío de guitarras y sintetizadores al cual se le sumó poco tiempo después el vocalista David Gahan. Originarios de Basildon, Inglaterra, tomaron su nombre de una revista francesa de moda y fue hasta 1981 cuando debutaron con el sorprendente álbum Speak and Spell, en el que el talento compositivo de Clark y la utilización acertada de los sintetizadores establecieron una de las grandes promesas para el rock.
Tras la salida del compositor, quien se integró a Yazzo y formó Erasure, se integró Alan Wilder, Gore se encargó de la composición y se sucedieron trabajos que iban tendiendo más hacia la oscuridad con el clásico sustento tecno, tales como A Broken Frame (82), Construction Time Again (83), People Are People (84) editado en Estados Unidos y Some Great Reward (84), en los que destacaba la diversidad temática de la letras y el equilibrio entre la armonía, la capacidad melódica y las irrupciones sonoras prestadas de procesos fabriles que recordaban a Throbbing Gristle.
Los mejores años estaban por venir: a partir de la excelente producción recopilatoria Catching Up with Depeche Mode (85) la sintética banda se empezó a dar a conocer más allá de sus fronteras. Los dos siguientes trabajos representaron el estadio más alto alcanzado por el grupo: Black Celebration (86) y Music for the Masses (87), sintetizaron la madurez de las primeras obras sin los requerimientos que se involucran cuando ingresas al mainstream. De la celebración oscura, casi personal, al festejo masivo a plena luz del día. Para sellar esta brillante etapa, el disco doble en vivo titulado 101 (89), fue un festín de ritmos bailables y melodías accesibles con cierto aderezo de acordes darks.DM3
La década de los noventa supuso un giro hacia el pop. Violator (90) fue un arma de doble filo: ganó adeptos dado su sonido pegador y accesible y recibió críticas por abandonar la oscuridad con dejos del sonido industrial. Songs of Faith and Devotion (93) mantuvo el nivel y ruta emprendida, originando un álbum en vivo denominado Songs of Faith and Devotion…Live (93). Este periodo concluyó con Ultra (97), trabajo consistente sin mayores sorpresas (ni para bien ni para mal) y otro disco recopilatorio en 1998.
Después de algunos problemas internos, el ahora trío firma Exciter (2001), especie de reacomodo tras la ausencia de cuatro años y en un contexto en el que la electrónica tomó por asalto la escena; se buscó rescatar el estilo de la banda y sonar totalmente actual con un dejo de optimismo, mientras que en Playing The Angel (05) se giró alrededor de la culpa, el pecado y la redención.
Sounds of the Universe (09) parecería una sonda espacial en busca de sonidos perdidos en el tiempo, el de ellos y el de nosotros: ahora que estamos en busca de un equilibrio entre pasajes de turbulencia y atmósferas melódicas, puede ser una buena idea reencontrarnos con ellos. El jueves 1 en la Arena VFG de Tlajomulco de Zúñiga, el sábado 3 y el domingo 4 en el Foro Sol de la Ciudad de México.

Anuncios

PET SHOP BOYS: BAILANDO CON IRONÍA

30 septiembre 2009

Basados en sintetizadores, melodías pegajosas, estructuras que van del tecno al house y de ahí al pop, y letras inteligentes cargadas de sarcasmo, los Pet Shop Boys se han mantenido en el podio del llamado synthpop durante casi 25 años, gracias a una extraña capacidad para mantenerse visibles no obstante los vaivenes de la moda musical. Han sabido establecer sus márgenes de acción y sus rítmicas composiciones han acompañado las pistas de baile una y otra vez (así como nuestros lamentables esfuerzos en ellas).
Este dueto inglés formado por Neil Tennant y Chris Lowe ha logrado sintetizar la cultura electrónica con la del pop, y lo digerible de su propuesta no le resta, por ningún momento, calidad: hacer fácil lo difícil ha sido una de sus mayores virtudes y ahí están sus canciones rondándonos constantemente, trayendo recuerdos y evocando momentos, las más de las veces, gratificantes. Su primera grabación, Please (86), sentó las bases y marcó los caminos por los que habría de andar el grupo; canciones como West End Girls y Suburbia, se asentaron pronto en los oídos del mundo. A manera de secuela, Disco (86) resultó de la mezcla de algunas canciones por reconocidos DJ’s.PSB
Vendrían dos trabajos esenciales del grupo, demostrando una temprana y pronta madurez: Actually (87), basado en una fuerte crítica al tatcherismo entreverada con un cierto desenfado y una orientación lúdica en las piezas, e Introspective (88), conformado por seis largas canciones, en las que el énfasis se puso en los elementos pasionales de la vida, virtudes y excesos incluidos: se trata de uno de los álbumes bailables más importantes de la década. Behavior (90) funcionó más bien como un disco puente, en el que se buscó profundidad en las letras como en Being Boring, sobre el problema del SIDA.
El recopilatorio Discography (91) fue un impulso para Very (93), la obra más redonda del dúo a la fecha cargada de elegante efusividad que originó, a su vez, Very Relentless (94), un trabajo ambient de tendencia experimental y Disco 2 (94), otra obra de mezclas. En la segunda mitad de la década de los noventa, nos regalaron Bilingual (1996) y su hermano Bilingual Remixed (97) incursionando en ritmos latinos, así como Nightlife (99) con una orientación hacia la música negra, particularmente la de danceclub.
PSB2Ya entrados en el nuevo milenio, sin demasiadas pretensiones y manteniendo el tamiz melódico, grabaron Release (02) con letras cuidadas en las que el dúo disecciona, en tono introspectivo, al amor en todas sus formas, incluso cuando se convierte en catástrofe. Disco 3 apareció en el 2003 y en el 2005 realizaron un soundtrack para la obra cumbre de 1925, El acorazado Potiemkin del maestro de la edición Sergei Eisenstein, y el disco doble Back To Mine, en el que cada mitad de la pareja trabaja diversas canciones encontrando a Dusty Springfield como denominador común.
Fundamental (06), álbum con matices políticos relacionados con la guerra de Irak (ahí está I’m With Stupid), continuaba el tono introspectivo de su predecesor que contrasta con Yes (09) una engañosa apuesta optimista en la que se destila ironía hacia lo políticamente correcto.
Como buenos amigos a lo largo de estos años, tenemos una reunión con ellos el jueves 1 de octubre en el Auditorio Nacional del D.F. Si hace veintitantos bailábamos con Suburbia, confesábamos nuestros pecados y le gritábamos a quién sabe quién que estaba siempre en nuestra mente, hoy escuchamos Beautiful People y esbozamos, junto con ellos, una sonrisa cómplice, con las orejas un poco más agobiadas y los pies más atrofiados pero con el humor al filo.

ERIK TRUFFAZ + MURCOF: ADICIÓN EXPONENCIAL

19 septiembre 2009

Dos primigenias influencias determinaron en buena medida las rutas que ha seguido este trompetista francés nacido en 1960, a partir de las cuales se mantiene en búsqueda continua de sonoridades aledañas: por una parte, su padre, saxofonista con todo y banda que permitió a su cachorro tocar con él cuando apenas cumplía la primera decena de vida; por la otra, el gigante Miles Davis, quien lo impulsó de manera involuntaria, como a tanto otros, para aventurarse por las posibilidades estilísticas de un instrumento icónico de especial significado para el jazz en sus vertientes clásicas y sus fascinantes mutaciones actuales.
Después de participar en algunas bandas y de consolidarse en el grupo Orange durante los primeros años de los noventas, con quienes grabó Nina Valeria (94), se presentó en sociedad con Out of a Dream (97), anclado en la mejor tradición jazzera e impecablemente ejecutado por Cyrille Bugnon (saxofones), Patrick Muller (piano), Marcello Giuliani (bajo) y Marc Erbetta (batería), a quien conoció en su etapa previa. A partir de la salida de Bugnon, se configuraría un acoplado capaz de encontrarle varias veces la cuadratura al círculo de la imbricación auditiva.Truffaz y Murcof
Los ambientes del drum´n´bass esperaban pacientes para ser incorporados a la propuesta de este explorador jazzista en la que también el soul y el pop tienen su rinconcito apartado, sin obviar ese aliento minimalista aprendido de su admirado Satié. Con una técnica depurada que funciona de basamento más para la improvisación que para el regodeo, Erik Truffaz estaba llamado a convertirse en un músico de referencia en el ecosistema del jazz electrónico.
Manteniéndose en los márgenes del postbop, en el que se toman prestados elementos del free jazz y de la fusión con otros géneros como el rock e incluso la electrónica, aunque siempre volteando a ver a Miles Davies, grabó ya como cuarteto The Dawn (98), en el que se deja escuchar NYA, vocalista hipopero invitado que le pone la cuota de música callejera a este recorrido que igual se introduce en los clubes que se sale a respirar aire fresco a la banqueta, por donde transitan sonidos un poco más ácidos.
La transición del nuevo milenio fue acompañada por Bending New Corners (99), álbum que contó con la presencia nuevamente de la vocal de NYA y cuyo andamiaje se plagó de pasajes en penumbra cuyo andar sólo era posible con la guía de un bajo contundente y de una trompeta en pleno camino a la identidad sonora, intentando el difícil desmarque del creador del mítico Kind of Blue (59). A manera de síntesis de esta primera etapa, The Mask (00) se armó a partir de cortes de anteriores trabajos.
Después de aparecer Revisité (01), conformado por remezclas, vio la luz con cabeza completa el disco Mantis (02), en el que se advertían cambios de alineación y enfoque: cierto espíritu árabe se entremezclaba con electrónicos lances de bajos adiposos y baterías de voltaje variable: las asociaciones con su colega noruego Nils Petter Molvaer y el italiano Enrico Nava, estaban justificadas.
Walk of the Giant Turtle (03) se alimentó del aprendizaje electrónico desarrollado en los años predecesores y de una sólida conjunción entre el cuarteto habitual, ahora abriendo las puertas giratorias de la fusión como estilo y como exploración, continuada con Magrouni (03), también producto de remezclas perpetradas por Imhotep (no la momia), y con el atractivo ejercicio de sampleo y vocalizaciones múltiples expresadas en Saloua (05), su siguiente disco, al que le siguió un álbum en vivo titulado Face a Face (06).
La veta creativa y de trotamundos no cejaba: vinieron el famoso Arkhangelsk (07) y Rendez-vous (08), álbum triple que significó sendos encuentros: con el vocalista Sly Johnson para confeccionar París; a raíz de su concierto en Kolkhota con la vocalista Indrani Mukherjee y el tablista Aurba Mukherjee, el trompetista galo vuelve y junto al pianista Malcolm Braff graba Benares.
trufaz murcof carasFinalmente, con el estilista electrónico de Tijuana, miembro fundador del famoso Nortec Colective y furioso minimalista de influencia clásica conocido como Murcof (Martes, 02; Utopía, 04; Remembranza, 05; Cosmos, 07; The Versailles Sessions, 07), edifica México, completando este pequeño tríptico global que muestra cómo se pueden potenciar las culturas sonoras cuando se transforman en material hermosamente compatible.
Este 18 de septiembre, en el Lunario del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, se presentó esta suma nada simple de sonidos e intenciones: Truffaz + Murcof.

MEW: HISTORIAS AL CALOR DE LA NIEVE

10 septiembre 2009

Como una bola de nieve que desciende con trayectoria impredecible de la alta montaña, este cuarteto formado en Hellerup, cerca de Copenague, se ha consolidado como una de las mejor bienvenidas opciones del rock nórdico, gracias a su capacidad para construirse una personalidad musical entre un cúmulo de pesadas influencias que igual refieren a Sigur Ros que a Mercury Rev y de ahí a las capas guitarreras de los seminales My Bloody Valentine o a las extravagancias poperas de los Flaming Lips.
La frágil pero contundente vocal del artista amplio Jonas Bjerre se potencia con la guitarra de Bo Madsen y a partir de la base rítmica formada por Silas Utke Graae Jorgensen (batería) y Johan Wohlert (bajo), quien dejaría a la banda para dedicarse a la familia. Primero llamados Orange Dog, los jóvenes nacidos en los setenta después conocidos como Mew, asomaron la cabeza con un debut local titulado A Triumph of Man (97), seguido de Half the World is Watching Me (00), álbum con el que empezaron a trascender fronteras aunque aún en la zona de la península.
Con amores que disfrutan las despedidas más que las reconciliaciones, entre campos nevados apenas receptores de solares rayos tímidos, Not Quite Friends But No Quite Strangers (03) los colocó en el mapa más allá de la región nórdica con esa particular combinación de fragilidad vaporosa y vigor electrónico, por momentos sonando con ciertos vestigios de los Pet Shop Boys. Integrado por temas de sus anteriores trabajos y algunos recién desempacados, los daneses nos invitaban a un viaje por trineo con paisajes lacónicos de intensidad emergente.MEW
Mostrando que no eran nieve de un día, regresaron con Mew and the Glass Handed Kites (05), una obra con mayor riesgo tanto en los lances musicales como en los letrísticos, ahora en tonos más apocalípticos con referencias a parejas que se hacen preguntas ante designios y profecías amenazantes. Por laberintos sonoros en clave postrock y el llamado dreampop se desplazan las intrincadas canciones del álbum, ahora nutridas con vocales invitadas e instrumentación creciente con la guitarra como punta de lanza al estilo de Dinosaur Jr., con todo y J Mascis como invitado.
Ya como trío, estos rockeros de alternativa presentaron el estilizado No More Stories are Told Today I´m Sorry They Washed Away, No More Stories the World is Grey I´m Tired Let´s Wash Again (09), un disco que puede irse haciendo tan grande como su título y que desde ya es de lo mejor de este año. Con arranque atmosférico cercano a la electrónica francesa, el álbum se desenvuelve con pasajes de tupida elaboración instrumental que van del ritmo machacón para saltar a la pista a sonidos volátiles, casi inasibles.
La visita del trío danés a nuestro País se perfila como una buena oportunidad para vivir dramas coloridos –si tal cosa es posible- , igual recorriendo los confines de la galaxia que sumergiéndose en mares aún por explorar, poblados por frondosos arrecifes de sonidos múltiples. La cita: este jueves 10 en el José Cuervo Salón de la ciudad de México y el viernes 11 en el Teatro Estudio Cavaret de Zapopan, Jalisco.

RUBÉN BLADES: SALSA CON SABOR A CONCIENCIA SOCIAL

10 septiembre 2009

Abogado egresado de Harvard, ex candidato presidencial, ex secretario de turismo y actor, Rubén Blades (Ciudad de Panamá, 16/07/48) es quien la ha puesto más conciencia a la salsa, desde el plano letrístico, y jugosos arreglos incorporados de otros géneros, desde lo musical. Los ritmos de alegría contagiante como sustento para enviar mensajes claros acerca de la igualdad, el panamericanismo y la justicia social, han definido su trayectoria desde aquel prematuro De Panamá a Nueva York (70), grabado en colaboración con Pete Rodriguez: una buena manera de aprovechar un viaje durante una pausa en sus estudios.
Por ahí también, en clave humorística o costumbrista, ha desplegado sabrosos lances narrativos tipo Pedro Navajas, la célebre canción con la que muchos lo conocimos y que se incluye en el espléndido Siembra (78), álbum grabado junto al trombonista, compositor y cómplice Willie Colón (con quien había presentado el álbum Metiendo mano, un año antes) y que se convirtió en un clásico de la salsa, gracias a las ingeniosas y críticas letras, como se deja escuchar en Plástico, y a una intuición melódica para capturar a públicos de otras costumbres musicales. La declaración de principios quedaba plasmada.
Después de Bohemio y poeta (79), al que le siguieron las dos entregas de la historia familiar titulada Maestra vida (80), Blades formó el grupo Los seis del solar -después de grabar Canciones del solar de los aburridos (81) y The Last Fight (82), ambos con Colón- con quienes inició grabando otro clásico: Buscando América (83), especie de fresco social en el que se contaban historias varias acerca de la cotidianidad en cualquier lugar de ese lugar desconocido que algunos creen que es un continente y otros, sólo un accidente de la historia.
El baile continuó con El que la hace la paga (83); Mucho mejor (84), acercándose al bolero; Escenas (85), recordado por un dueto con Linda Ronstadt y un solo del maestro Joe Jackson; Doble filo (86); el finamente producido Agua de luna (87) con todo y la presencia del virtuoso percusionista carioca Cyro Batista; Antecedente (88) y Nothing But the Truth (88), primer disco en inglés y en el que participaron, ni más ni menos, Lou Reed, Elvis Costello y Sting.Blades
En estos años inició también una trayectoria fílmica, escribiendo canciones para diversos films y actuando en producciones hollywoodenses, actividad que desarrolló en el teatro con Paul Simon y su obra The Capeman (97). Su currículo incluye colaboraciones de chile, dulce y manteca, algunas dignas de cacarearse, como sus participaciones en Fania All-Stars, y otras que convendría dejar en el terreno de las anécdotas.
Los noventa arrancaron con todo: Rubén Blades y Son del Solar… Live! (90) capturando con agudeza el talento y simpatía del panameño; Caminando (91), como una vuelta a los días en que los pies no podían resistir la quietud ni la boca a sonreír; Amor y control (92) y Joseph & His Brothers (93) al lado de Strunz & Farah ya en plena fusión de géneros estílisticos.
La década se complementó con los menos valiosos Tras la tormenta (95), otra vez con Colón; Rosa de los vientos (96), más de aliento pop y Tiempos (99), grabado con la banda tica Editus y manteniendo tanto la denuncia, ahora apuntada hacia la corrupción y la pobreza con ciertos destellos de esperanza, como la idea de combinar estilos de música latina y caribeña, postura que alcanzó a Mundo (02), ahora con ciertos toques más africanos, al que le siguió una participación en el disco Across 110th Street (04) de la Spanish Harlem Orchestra y Cantares del subdesarrollo (09), otra obra declarativa en forma y fondo.
Con otros discos recopilatorios y en vivo, el caminar de este autor clave en la escena de la música latina podrá ser atestiguado el próximo jueves 10 en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México y el 11 en el Auditorio Telmex de Zapopan, como parte de su gira Todos vuelven. ¿Quién dice que bailar y pensar no pueden ser acciones simultáneas? Aunque a nosotros los hombres nos cueste más trabajo eso de hacer dos cosas a la vez. Rubén y su banda estarán para ayudarnos.

MASSIVE ATTACK: MUTACIONES SONORAS

4 septiembre 2009

Convocaron una reunión fascinante: entre los invitados estaban el reggae-dub, el hip-hop británico, un soul ambivalente, jazz y funk orgánico, y música cinematográfica con vida propia, de imágenes sólo existentes en la imaginación. A la cita se le llamó trip-hop y quedó plasmada en el renovador Blue Lines (91), uno de los álbumes clave de la década de los noventa (considerado dentro de los 200 mejores del siglo XX, según Rockdelux) y que sirvió de pista de despegue a propuestas del calibre de Portishead, con sus sinuosidades nostálgicas en penumbra, y del renegado Tricky, ese oscuro duendecillo tocado por los fuegos del averno, quien de hecho participa en este trabajo. Blue Lines
Surgidos de ese hábitat artístico conocido como The Wild Bunch a fines de los ochenta (recordar la clásica cinta de Sam Peckinpah), ubicado en el naciente ecosistema musical de Bristol, en donde cohabitaban con especímenes como Neneh Cherry (vale la pena escuchar su Raw Like Sushi) y Nelle Hooper, 3D Del Naja, Mushroom Vowles y Daddy G conformaron un triángulo abierto que podía tomar formas geométricas diversas, según se incorporaban otros vértices participantes en sus discos. El colectivo como forma de vida y el sampleo como vehículo de representación: a esta mutación se le llamó Massive Attack.
Con Safe From Harm se abre el clásico Blue Lines: un bajo pesado se arrastra como serpenteando la vocal de Shara Nelson y la recitación hipopera; One Love transcurre con entrecortes lidereada por la voz de Horace Andy, de agudeza inquietante, y con ciertos scratcheos que quieren crecer en marcados y pausados ritmos. La titular Blue Lines se estructura a partir de sampleos (uno de ellos del kingfunk James Brown), vocal susurrante y suaves teclados. Un canto muy soul de Tony Bryan y coros contestones le da cierta luminosidad a Be Thankful For What You’ve Got, al tiempo que Five Man Army regresa al subsuelo con base rítmica apagada y canto grueso, en tono autodefinitorio, ejemplificando los alcances de la pócima sonora.
Shara Nelson vuelve con la rítmica e inigualable Unifinished Sympathy, apoyada en exquisitos lanzamientos de teclado sin rumbo predeterminado, atajados en Daydreaming, en la que se regresa a la armonía compacta disparada a partir de líneas anchas de bajo. Lately despide a la cantante con ritmo machacón que anuncia sus cambios y la clausura se queda en manos de la voz de Horace Andy que le da a Hymn of the Big Wheel un disimulado toque de triunfo solitario. Letras sobre amores de todas especies y de fuerte poder evocativo, se integraban a las estructuras musicales. Ellos sabían, de alguna forma, que la innovación estaba de su lado.
no protectionAsí parecieron entenderlo en Protection (94), su segundo trabajo, guardando el debido respeto a su anterior obra maestra. Más que transicional, se trata de un disco que busca nuevos caminos, acaso más cercanos a los oídos generales, manteniendo los apuntes hipoperos mezclados con pasajes de mayor luz. Las voces femeninas son ahora responsabilidad de Tracey Thorn, la mitad de Everything But the Girl, y Nicolette, escocesa de origen nigeriano que pasa su garganta por finas fibras de placidez. Repiten Tricky y Horace Andy, y se suma el piano de Craig Armstrong. Ocho cortes de este álbum, más el espíritu del jamaicano Mad Professor, dieron como origen el No Protection (95) reflejo tocado por la negritud de su referencia. Como una arriesgada clase del profesor demente, esta reelaboración apareció como el complemento ideal de la segunda apuesta del ataque masivo.
Alejándose de las mixturas de la música negra y, en consecuencia, emparentándose más con el rock finisecular, Mezzanine (98) supuso un nuevo giro del acoplado. mezzanineCon todo y su escarabajo espeluznante y la invasión de guitarras, parece no haber escapatoria, salvo por la válvula que significaba la voz de Elizabeth Fraser (Cocteau Twins) y la presencia, una vez más, de Horace Andy. Tras esta obra Mushroom abandonaría el barco, seguido tiempo después por Daddy G, dejando al birracial combo pintado sólo de blanco.
Este mismo año apareció una caja de once CD’s cargados con singles y para el 2000 se dio a conocer un disco-testamento que recuperaba los escarceos de The Wild Bunch, entre los que se encontraba el famoso Sound System, que pobló los reventones ingleses y le dio un soundtrack a las húmedas calles de Bristol. 1000thCon 100th Window (2003), Massive Attack sufrió otra de sus mutaciones: de los tres que teníamos, ya nomás nos queda 3D. El reggae, el soul y el hip-hop se quedan como referencias para dejar el protagonismo a una electrónica ya claustrofóbica, ya liberadora: eso sí, siempre con pretensiones inquietantemente hipnóticas.
Frente a la pregunta de si este disco es el más social que han hecho, 3D responde: “No intentamos hacer un álbum protesta en absoluto. Creo que muy poca gente en la historia de la música ha tenido la habilidad de hacer algo interesante dejando un mensaje muy claro. Preferimos el escapismo” (En Rockdelux 204, febrero, 2003). Y es que desde la vinculación del Blue Lines con la geopolítica del petróleo, su apuesta contra el racismo y el conflicto a raíz de su nombre coincidente con la declaratoria de la Guerra del Golfo, las especulaciones no han cesado.
Además, en esta reciente producción se incluye A Prayer for England, una plegaria-canción coescrita por Sinnead O’Connor, la voz en turno para este trabajo quien colabora en otras dos canciones: What Your Soul Sings y Special Cases, que son de lo mejor de las múltiples ventanas propuestas en este acoplado, mismo que se completa por la tensa calma de Future Proof y Everywhen con el eterno Horace Andy, quien también colabora en la oscura Name Taken; las envolventes y casi crípticas Butterfly Caught y Small Time Shot Away. Cierra el opus 4 del ahora grupo de un solo hombre fijo, Antistar, como el desencanto de preferir vivir narcotizado frente al dolor y la fama.
danny the dogLa más reciente manifestación discográfica es Danny the Dog (04), música para el filme acá titulado La bestia, aunque desde hace rato circulan nuevas canciones que ya se han dejado escuchar en vivo.
El ataque masivo de vibras sonoras a media luz tendrá lugar en Guadalajara el 5 de septiembre.