Posts Tagged ‘Electropop’

REGENERACIÓN OCHENTERA

3 septiembre 2013

Para quienes vivimos la adolescencia (inicial, tardía y permanente) durante la década de los ochenta, recordamos que las tendencias musicales enfrentaban a poperos, metaleros y punketos, además de otras corrientes como los darketos y skatos o los nacientes indies, tecnos y hipoperos, géneros que si bien ya tenían historia, empezaban a ganar más adeptos entre las tribus juveniles mexicanas. Como si a uno no le pudiera gustar un poco de todo, se creaban cofradías que excluían cualquier posibilidad de eclecticismo.
A la distancia es posible identificar que algunas de esas diferencias eran más de forma que de fondo y que ahora las fronteras entre los géneros ya no son tan claramente identificables: incluso dentro de un mismo paquete de músicos aparentemente homogéneo, se pueden encontrar diferencias sustantivas que el paso del tiempo ayuda a distinguir, así como el alcance de la trascendencia de sus canciones.
Tómese el caso de los grupos pertenecientes a la llamada new wave, fuertemente impulsado por la naciente MTV, para dar cuenta de estos contrastes: de los que sacaron un disco muy apenitas y desaparecieron; de los que siguen por ahí haciendo ruido con más pena que gloria; los que dijeron dignamente adiós después de una trayectoria decente y, claro, los que continúan con la misma entereza que hace treinta años, como los Pet Shop Boys o Depeche Mode. Ahora, con la bandera de la nostalgia, surge la idea de un tour llamado Regeneración, que busca congregar a algunas de las bandas y músicos para dar un concierto que así, trabajando en equipo, seguramente alcanzará el objetivo de convocar a un público mucho más numeroso que si se lanzaran a la palestra en solitario. Dentro del cartel, en apariencia homogéneo, hay sus distancias. Veamos.

CONTINUIDAD
Erasure es un grupo más de sencillos que discos. Lo suyo es el synthpop sin demasiadas complicaciones ni en estructura ni en lírica; más bien apuestan por los ganchos melódicos y la accesibilidad como bandera. El dueto está formado por el tecladista Vince Clark (Depeche Mode, Yaz y Assembly) y el cantante Andy Bell, de los primeros popstars en asumir su homosexualidad de manera pública, condición que le imprime cierta estética a su forma de cantar y de presentarse en vivo, cargado de teatralidad y de múltiples manierismos: como solista, ha firmado los disfrutables Electric Blue (2005) y Non-Stop (2010).
Erasure
Adoptando la pista de baile como hábitat natural, presentaron Wonderland (1986) discreto debut al que le seguieron Circus (1987) y The Two Ring Circus (1987), remix del anterior con sus adhesiones en donde muestran una mayor cohesión e intención melódica, confirmada en The Innocents (1988), que incluyó A Little Respect y Chains of Love, dos de sus mayores hits. Este mismo año grabaron el EP Crackers International. Con muestras de agotamiento, produjeron Wild! (89) y Chorus (91), para dar paso a Abba-esque, EP homenaje del famoso grupo sueco, y a Pop! The First 20 Hits (92), álbum que bien sintetizaba toda la obra anterior y en el que se concentraba, en efecto, lo mejor de la banda.
Este trabajo le dio nuevos aires eléctricos al dúo como se advierte en I Say I Say I Say (1994), uno de sus más consistentes discos a la fecha en el que los teclados sonaban más orgánicos y menos análogamente rígidos. Volvieron a la medianía con un álbum epónimo en 1995, seguido por Cowboy (1997) y Loveboat (2000), apenas adornados con algunos cortes que recordaban el tono festivo y desenfadado que ha marcado su propuesta. Other People’s Songs (2003), conformado por covers y Hits! (2003), precedieron a Nightbird (05), al tiempo que Bell informaba sobre su infección de VIH. Con Unions Street (06) dejaron los enchufes de lado, recuperando lados B y viejas canciones.
Tras un álbum en vivo, presentaron Light At The End Of The World (2007), empalagoso al inicio pero gustoso después: no es que se le quite la dulzura o la falta de sorpresa, sino que más bien se van identificando con mayor precisión los ingredientes melódicos y el proceso de cocción, siempre con miras a levantarnos del asiento y llevarnos a un espacio donde sea posible bailar, para quien sea posible hacerlo con cierto decoro, tal como sucede en Tomorrow´s World (2011), álbum confirmatorio de que todavía hay mañana para la inventiva del dueto londinense.
Howard JonesOriginario de Southampton, el tecladista y compositor Howard Jones (1955) ha combinado el núcleo del synthpop con mensajes de paz y amor y un discreto aroma funk, como se aprecia en Human´s Lib (1984), su consistente álbum debut y en Dream Into Action (1985), superando la prueba del segundo disco con creces: son estos dos discos lo más memorable que ha hecho a lo largo de su trayectoria, que continuó durante esa década con One To One (1986) y Cross that Line (1989).
Durante los noventa, el creador de New Song, Things Can Only Get Better, What is Love?, Life In One Day, No One is the Blame y Everlasting Love, grabó en estudio In the Running (1992), Angels & Lovers (1997) para el mercado japonés y su par People (1998), con algunas adhesiones de su predecesor: solo contados destellos similares a los de los inicios de su carrera. Revolution of the Heart (2005) y Ordinary Heroes (2010) son las manifestaciones que lo han mantenido presente en el nuevo milenio.

ENTRE GAVIOTAS Y HOMBRES SIN SOMBRERO
A Flock of SeagullsOriginarios de Liverpool, A Flock of Seagulls se integró por el vocal y tecladista Mike Score, con todo y su peinado antecediendo a Wolverine, su hermano baterista Ali y el bajista Frank Maudsley, a quienes se les sumó el guitarrista Paul Reynolds. Clavados en una estética tecnopop, con influencia de Kraftwerk pero entrometiendo una eficaz guitarra como a la distancia, debutaron con el sencillo Telecommunication y con el largo A Flock of Seagulls (1982) su obra más importante que incluyó I Ran (So Far Away), Space Age Love Song, Modern Love is Automatic y D.N.A.
Después de este sólido debut, vinieron discos más irregulares: Listen (1983), todavía con el impulso de la anterior entrega; The Story of a Young Heart con la reconocida The More You Live, The More You Love y Dream Come True (1986), cerrando una etapa que se reabrió con el olvidable Light at the End of the World (1996).
Men Without HatsPor su parte, el colectivo de Montreal conocido como Men Without Hats fue creado por los hermanos Ivan y Stefan Doroschuk e identificado por el sencillo The Safety Dance, infaltable en cualquier fiesta ochentera –y muchas actuales- incluido en su boyante y efusivo LP debut titulado Rhytm of Youth (1982), al que secundó Folk of the 80’s (Part III) (1984) y el ingenioso Pop Goes the World (1987), que les reportó el escape para ser considerados grupo de un solo disco.
Con el optimista The Adventures of Woman & Men Without hate in the 21st Century (1989) y Sideways (1991) parecían haber agotado su arsenal creativo, hasta que volvieron con el desapercibido No Hat´s Beyond This Point (2003) y el mucho más jugoso Love in the Age of War (2011), no como para quitarse el sombrero pero lo suficientemente digno como para seguir en la palestra.

¿GRUPOS DE UNA CANCIÓN? When in Rome
Los otros dos invitados son el dueto de Sumerset Naked Eyes, formado por Pete Byrne y Rob Fisher (mitad posterior de Climie Fisher y fallecido en 1999), quienes antes integraron la banda Neon, y When In Rome de Manchester, integrado por Clive Farrington, Andrew Mann y Michael Floreale, para muchos digno representante de los llamados One Hit Wonder, aunque escarbando un poco se puede encontrar algo más, no demasiado.Naked Eyes
Los primeros debutaron con el rescatable Burning Bridges (1983) que contiene el clásico Always Something There To Remind Me, original de Burt Bacharach, Promises, Promises y When the Lights Go Down, sus tres cortes más representativos. Con Fuel for the Fire (1984) se terminó la gasolina y solo grabaron hasta 23 años después Flumbing With the Covers (2007), integrado por revisiones de canciones propias y de algunos colegas como Elvis Costello, Elton John, Jimi Hendrix, Bob Dylan y John Lennon, nada más. Los segundos solo grabaron When In Rome (1988) del cual se desprende The Promise, única canción que permanece en la memoria.

Así es que haciendo un set list entre todos, alcanza para un concierto con buena carga evocativa.

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ORCHESTRAL MANOUVERS IN THE DARK: ELECTRIFICACIÓN INGLESA

18 abril 2013

No podían faltar en las fiestas ochenteras y hasta ya entrados los noventa: con sus melodías contagiantes, rítmica motivante y letras que bien podían describir pasajes de la propia vida con voz de joven eterno, encajaban como anillo al dedo para crear atmósferas de cierta sofisticación pop. Se constituyeron como uno de los principales grupos de aquellos años gracias a su equilibrio entre las exploraciones armónicas y su accesibilidad para ser prontamente identificados, convocando a públicos diversos en torno a sus incluyentes lances sonoros. Los terrenos del synthpop fueron su ámbito, como el de grupos mainstream como Depeche Mode y Pet Shop Boys, aún sumiendo teclados y sumando adeptos.
Así, todos bailábamos electrificados y en constante locomoción, mientras mandábamos mensajes y compartíamos algún secreto, nos confesábamos perdidamente enamorados, a pesar de tener presente la posibilidad de que la persona amada se fuera, y pensábamos que viviríamos y moriríamos para siempre. Junto a valiosos grupos y solistas como Talk Talk, ABC, Soft Cell, The Human League, Duran Duran, Camouflage, Gary Numan, Thomas Dolby, A-ha, A Flock of Seagulls y Alphaville, por mencionar algunos, inundaron los espacios de aquellos años, recibiendo la influencia de Japan, Ultravox y, desde luego, Kraftwerk, Roxy Music y David Bowie.
A finales de los setentas, los compañeros escolares Paul Humphreys y Andy McCluskey empezaron a tocar en su natal Liverpool y produjeron, con la famosa Factory Records, su primer sencillo de nombre elocuente: Electricity, que a su vez formó parte de Orchestral Manouvers in the Dark (80), su debut homónimo en el que también se incluyó Messages, otra canción muy conocida que le permitió al dueto ampliado (han ido y venido diversos músicos) ganar cierta notoriedad, además de la lograda integración que hicieron del Krautrock con las tendencias imperantes como la llamada New Wave. Muy pronto apareció Organisation (80), muy bien recordado no solo por el clásico Enola Gay, sino por constituirse como una muestra del potencial compositivo y de búsqueda sonora que los marcaría durante los siguientes años.
OMDEn efecto, la consolidación llegaría con Architecture & Morality (81), álbum que alcanzó el justo equilibrio entre la experimentación y la calidez pop, con cortes pronto convertidos en sencillos radiales (Souvenir, Joan of Arc) que compartían espacios con otros de estructura más intrigante (la canción titular y The New Stone Age, con la presencia de Warren Zevon): la combinación estuvo atravesada por un espíritu arty de irresistible elegancia. Con el conceptual e innovador Dazzle Ships (83), uno de sus discos menos conocidos y valorados, reflexionaron sobre las relaciones entre el ser humano y el desarrollo tecnológico, en plenos tiempos de Guerra Fría y del thatcherismo cobrando fuerza, con sus luces y sombras. Esta etapa discográfica cerró con Junk Culture (84), manteniendo esta capacidad de riesgo con crítica social y creando canciones de sensibilidad cercana (Tesla Girls, Locomotion), incluyendo un cierto sabor trompetero.
Con Crush (85), luciendo una portada de Paul Slatter con clara influencia hopperiana, todo mundo los conoció o al menos sus canciones principales: Secret, So In Love y hasta La Femme Accident se convirtieron en piezas tocadas una y otra vez en los diversos rincones del Planeta; sin ser su mejor disco, acabó resultando el que les abrió las puertas que faltaban, por las que también se coló If You Leave, sencillo más recordado que Pretty in Pink, la película de la cual formó parte. En similar línea pop aunque con ciertas reminiscencias de sus inicios, grabaron Pacific Age (86), en el que se incluyó (Forever) Live and Die, una de sus grandes canciones cargadas de elegante estilo.

APAGÓN Y REENCENDIDO
Vendrían años difíciles: la desbandada terminó con la separación del dueto base y el resto de la década transcurrió en silencio. Humphreys formó la banda Listening Pool y McCluskey continuó con las orquestales maniobras en la oscuridad. Regresó con Sugar Tax (91) y continuó con el bailable Liberator (93), en el que colaboró de manera tangencial Humphreys, y el terminal, en apariencia, Universal (96), obras sin igual nivel de consistencia de las que, sin embargo, se pueden extraer algunas gemas pop como Pandora´s Box (It´s a Long Long Time), Call My Name, Dream of Me (Based on Love´s Theme) y Walking on the Milky Way, entre algunas otras menos conocidas.
Cuando todo parecía finiquitado y cuando muy pocos lo esperaban, el dueto base decidió reunirse para dar un concierto e interpretar su disco de 1981, junto con los viejos conocidos Malcolm Holmes (batería) y Martin Cooper (sax, teclados): el primer resultado fue Live: Architecture & Morality and More (08) y el segundo, por lo visto, las ganas de volver a grabar, tal como se vio reflejado en History of Modern (10), con una notoria carga nostálgica (ahí está If You Want It) pero sonando sin anacronismo alguno, como se destila en la pacificadora New Holy Ground y en las solventes History of Modern (part I) y Green, sonando como si nada hubiera sucedido.
Para demostrar que no se trató de un mero estertor, después de Live in Berlin (11), están de regreso con English Electric (13), retomando las preocupaciones por el humanismo, como en su disco Dazzle Ships y desde el corte introductorio Please Remain Seated, en tiempos de excesiva presencia de las tecnologías, particularmente las relacionadas con la robótica: “un futuro tan brillante que quema mis ojos… una casa y un coche y una esposa robot”, se lee en el cuadernillo de estética arquitectónica que pareciera trasladarse a la música de énfasis geométrico. Y claro que el espíritu de HAL 9000 se pasea por algunos de los cortes transicionales.
Metroland y Kissing the Machine, con la colaboración de Claudia Brücken (Propaganda), las podría firmar Kraftwerk en sus épocas dulces, mientras que Night Café nos vuelve a colocar en un apacible estado retro, pronto interrumpido por los susurros de la cortante The Future. Helen of Troy continúa la línea de incorporar mujeres épicas y Our System avanza con cautela, entre coros de ángeles cibernéticos y descargas con voltios controlados, como la insistente cuenta regresiva que atraviesa Decimal, antecedente de la evocativa Stay With Me, petición recurrente en tiempos idos.
El álbum cierra con la rítmica Dresden que suena sumamente familiar, para hacer otra parada verbalizada en Atomic Ranch, cual vida en la Matrix y terminar el recorrido con Final Song, integrando un sampleo de Lonely House y vocalizada por Abbey Lincoln. Vinieron como parte del Festival Corona el año pasado y ahora, en su justa dimensión, se presentan nomás ellos para revivir emociones que, uno nunca sabe, pueden seguir presentes en nuestras narices: es cosa de olfatearlas y seguir caminando por la vía láctea.

CONCIERTOS VACACIONALES: ALABAMA SHAKES Y CITIZENS!

24 marzo 2013

Un par de grupos de reciente creación que visitan nuestro País en esta semana reposada; aprovechando que el DF se libera un poco, nada mal lanzarse para allá y disfrutar de estas celebraciones que transitan de la música sureña estadounidense al synthpop típicamente inglés, con la energía de quienes apenas empiezan sus respectivas trayectorias.

NO HARLEM, SINO ALABAMA SHAKE
Un disfrutable viaje por las músicas de Estados Unidos y por épocas que parecen como un continuo sonoro; instrumentaciones consistentes, el alma sureña se pasea por los extensos campos de Alabama, para dejarse sacudir por rítmicas negras de ecos añejos, integrados a estructuras armónicas de una apabullante sencillez, difíciles de construir dado su inmediato espíritu contagiante. Un grupo que empieza su trayectoria con firmes convicciones y que, de seguir así, pronto estará entre los referentes del rock en su vertiente decididamente retro, hurgando hasta las raíces donde ahora habitan grupos como Carolina Chocolate Drops.
Formado en Atenas, Georgia, durante el 2009, el cuarteto integrado por la efusiva, amplia y nutritiva voz de Brittany Howard, el bajo y guitarra rítmica de Zac Cockrell, la guitarra y las percusiones de Heath Fog y la batería de Steve Johnson, todos ellos entrándole sin remordimientos a los coros, debutó con un EP en el 2011, en el que ya mostraban sus inquietudes por formar parte del movimiento de grupos que han venido a revisitar la música sureña en sus diversas vertientes, como The Black Keys, Kings of Leon y Drive By Truckers, por mencionar tres de los más sonados de la actualidad.
Con varios invitados para que se hicieran cargo de los teclados, presentaron Boys & Girls (12), su largo debut que pronto llamó poderosamente la atención al grado de quedar colocado en las listas de lo mejor del año pasado. A lo largo de poco más de 36 minutos, con una voz que transita entre Janis Joplin, Lucinda Williams y Gladys Knight, como bien apuntó mi hermano José Manuel, a la que habría que agregarle un poco de la finada Amy Winehouse. Hay ecos sesenteros sonando en tonalidades blues con varias capas de soul y letras que igual apuestan por la sencillez en la expresión de sentimientos amorosos.
Alabama ShakesHold On abre con un ritmo directo que parece lanzar bendiciones a corazones y almas para que dejen de esperar y se pongan en marcha, con todo y esa guitarra en plan de rebote. I Found You nos remite a la energía de los sesenta sin escalas, con todo y coros respetuosos insertados en rítmica creciente, para seguir buscando con la certeza del próximo hallazgo, mientras que Hang Loose sugiere dejar de ser el propio enemigo, al tiempo que se escucha como si fuera parida en el contexto del sonido Motwon.
Rise To the Sun le pone cierta pausa al recorrido, ideal para los vericuetos de la guitarra y mira directo al amanecer para recordarnos que de regreso hay un hogar esperando, como bien lo plantea la sensible You Ain´t Alone, cargada de un blues que invita a llorar en simultáneo o a bailar al final de la fiesta, a la que asistimos en Goin’ To the Party, cual campo de batalla para el festejo y la liberación con un simple tronar de dedos y sin demasiados aspavientos, como sí se asoman en Heartbreaker, manejando los cambios de ritmos guiados por un órgano discreto pero incisivo.
La canción titular transita pausada y sentimentalmente casi como un lamento, mientras que Be Mine tiene cierto sentido de urgencia contenida hasta que explota hacia los segundos finales, como para que no quede duda de la posesión; por su parte, I Ain’t the Same despliega contundente instrumentación que sostiene sin problema el grito orgulloso de cambio, de cómo uno se puede convertir en otra persona, la que uno en realidad quería ser, justamente para poder tomar el propio camino siguiendo a la divinidad, como se expresa en la mística On Your Way, canción que cierra el disco en una tesitura de efervescente optimismo.

CIUDADANOS DEL MUNDO
El quinteto Citizens! surgió tras la disolución del grupo Official Secrets Act, en el que participaron algunos de sus miembros. Al cantante Tom Burke, el tecladista Lawrence Diamond y al baterista Michael Evans, se les unieron el bajista Martyn Richmond y el guitarrista Thom Rhoades para presentar, como para anunciarle a propios y extraños su aparición, Here We Are (12), álbum debut que funcionó como para señalar el camino a seguir, si bien todavía con muchas deudas hacia el rock ochentero en general y hacia David Bowie en particular.
Producido por Alex Kaprano de Franz Ferdinand, el álbum recorre sonidos que parecen familiares, con unas vocales de sostenida fragilidad de festividad a punto, soportada por la omnipresencia de los teclados que van del pop descarado, como en la certera True Romance, a una estética electrónica más inflexible, desplegada en (I´m In Love With Your) Girlfriend, y hasta de carácter atmosférica. Se trata de un arranque prometedor en el que se vislumbran posibilidades de madurez, tal como lo tuvo Hot Chip, ahora convertidos en referentes del género.

FESTIVAL 72810 Y OTRAS CELEBRACIONES SONORAS

4 marzo 2012

Ahora que León está en pleno ascenso como sede para el turismo de negocios, no estaría nada mal que pudiéramos empezar a explorar otras vetas de atracción, particularmente la de los encuentros masivos de música, como lo han estado haciendo algunas ciudades, entre las que se encuentran Papantla, Toluca y ahora Cholula, Puebla, en donde se va a llevar a cabo el Festival 72810. Demos un vistazo a algunos de los músicos que se presentan y quien quita, nos animemos a lanzarnos para allá, ahora aprovechando las nuevas vialidades.

HIP-HOP: COSECHA DE ORIGEN
Public Enemy está en el altar rapero desde hace 30 años: es una de las bandas que han contribuido de manera decisiva para que el género se haya convertido en un hito no solo musical, sino cultural. Si bien el Hip-Hop ya tenía algunos años de estar circulando por las calles, fue con It Takes A Nation of Millions To Hold Us Back (88) que se consolidó como una manifestación socioartística de primera fila. Chuck D, Flavor Flaw, Terminator X y Professor Griff, quienes ya se habían presentado con el innovador Yo! Bum Rush the Show (87), firmaron uno de los discos más importantes de la música popular del siglo XX, cargado de política como campo de conflicto, crítica apuntando para todas partes y una estética asentada desde la misma producción y ensamblaje de las piezas, discurriendo como programa radial de ingeniosas rimas.
Como consecuencia natural, pronto apareció Fear of a Black Planet (90), otro clásico que siguió sentando las bases de lo que sería la explosión hipopera de los 90´s: la comunidad afroestadounidense tenía otra voz de fluidez y precisión notables, como se siguió escuchando en Apocalypse 91… The Enemy Strikes Back (91). Para cerrar el siglo, grabaron Muse Sick-N- Hour Mess Age (94), He Got Name (98) que fungió como soundtrack para la película de Spike Lee, y There´s a Poison Goin’ On (99), volteando la mirada hacia sus inicios. En el nuevo milenio han sido autorreferenciales pero no repetitivos: abrieron fuego con Revolverlution (02), y New Whirl Odor (95), quizá acusando cierto estancamiento, rápidamente zanjado con Beats and Places (05), Rebirth of a Nation (06) y con el cuestionador How You Sell Soul to a Soulles People Who Sold Their Soul? (07): juego de palabras que inquiere sobre la honestidad.

INDIE PARA TODOS
Con nombre prestado de un cuento de Virginia Wolf para referirse a la clase trabajadora color de ratón y cultivadores del auténtico movimiento alternativo con una propuesta abierta a diversas tendencias, que van del country al punk y de ahí al indie, Modest Mouse se formó en 1993 por Isaac Brock (guitarra), Jeremiah Green (batería) y Eric Judy (bajo). Debutaron con el EP Blue Cadet-3, Do You Connect? (94), al que le siguió la grabación de Sad Sappy Sucker, editado hasta el 2001.
Tras estos primeros apuntes, se destaparon con el doble This Is a Long Drive For Someone With Nothing To Think About (96), en el que la ironía se consolidaba como elemento característico del grupo. Con su siguiente largo, The Lonesome Crowded West (97), consiguieron firmar uno de los trabajos clave del movimiento alternativo de la década de los noventa: rico en matices y con lírica arriesgada, el trío más sus invitados atrajeron la atención de circuitos siempre atentos a las propuestas ajenas a modas y buscadoras de ventas.
The Moon & Antartica (00) confirmaba las expectativas y abría la puerta al rompedor Good News For People Who Love Bad News (04), con el que la rendición fue total en parte gracias a Float On y Ocean Breathes Salty, sencillos que nos atrajeron al resto de su obra: se trató de uno de los discos esenciales de aquel año que terminó por convencer a un público más amplio, no porque se hubiera cedido en la apuesta letrística y musical, sino porque el tiempo, lo sabemos, siempre tiene la razón, aunque a veces se tarde un poco. El trío tiene un espacio en el saturado universo sonoro de la independencia, hábitat al que ahora muchos quieren pertenecer, a pesar de su propia naturaleza. Pero lo genuino se nota más temprano que tarde, tal como se advierte en We Were Dead Befor the Ship Even Sank (07) y el EP No One’s First and You´re Next (09).

OTRAS VISITAS DE ORIGEN ELECTRÓNICO
Junior Boys nos hace los honores para presentar su revelador It´s All True (11), tecnopop de intrincadas texturas que ya habían desplegado desde los espléndidos Last Exit (04), So This is Goodbye (04) y Body Language, Vol. 6 (08); por su parte, Apparat hace lo propio con Devil´s Walk (11), uno de los discos que más disfruté del año pasado por su consistente fragilidad y ensoñación arriesgada, ya explorada en obras como Duplex (03), Walls (07) y DJ Kicks (10).

El ROCK SALTA A LA PISTA DE BAILE

17 septiembre 2011

Un grupo que vive una reciente adultez y otro que cumple sus diez años en el circuito nos hacen los honores esta semana: enfocados a públicos de edades y gustos si no antagónicos, sí distintos, comparten la idea del dance desde perspectivas que se podrían ubicar dentro de un continuum que va de principios de los noventa, cuando el rock y la música de club no se llevaban muy bien, a la primera década del siglo XXI, ya en plena integración y produciendo retoños de alto voltaje.

PRIMAL SCREAM: ACIDEZ PARA LAS NOCHES DE CLUB
Mediados de los ochenta. El baterista de Jesus and Mary Chain conocido como Bobby Gillespie forma su propia banda junto a los guitarristas Andrew Innes y Robert Young; con una orientación más cercana al hard rock, graban Sonic Flower Groove (87) y Primal Scream (89) sin mayores resonancias en comparación a contemporáneos como los Stone Roses: parecía que se estuvieran guardando para hacer verdad la vieja frase de “la tercera es la vencida”.
Screamadelica (91) es “el disco que cambió la cara del rock en los noventa y que puso de manifiesto que la música era un mundo de fronteras borrosas y los estilos, simples arcaísmos de conveniencia… tuvo el mismo efecto que tirar una piedra en el centro de un estanque” (Pablo G. Polite, en Los 200 mejores discos del siglo XX, 2002). Se trata de esos álbumes que son más recordados por su trascendencia que por sus canciones en sí mismas, desde luego de una riquísima consistencia, como se muestra desde la stoniana Movin’on Up hasta la cerradora Shine Like Stars, pasando por Loaded y demás cortes de efusiva orientación.
En efecto, una primera escucha de esta obra en los tiempos que corren, puede confundirnos: suena a un disco actual, sólido y celebratorio, pero no del todo diferente a lo que podría circular en los 2000’s: por ello, hay que fijarse en el año y comparar con lo que se estaba haciendo previamente. Es más, si recordamos otros discos de principios de los noventa, nos daremos cuenta de que este álbum clave de los escoceses formó parte de un importante proceso de innovación e integración entre la electrónica y el rock, pareja que ha seguido estable y dinámica, si cabe, hasta nuestros días.
Tras este álbum ya inscrito entre los más influyentes de la historia del rock, volvieron inexplicablemente a sus inicios con Give Out But Don´t Give Up (94) para recomponer el camino ya como quinteto con Vanishing Point (97) y su versión Echo Deck (97): mismas canciones pero pasadas por las manos y orejas de Adrian Sherwood. Todo listo para su segunda obra maestra, el macizo y contundente XTRMNTR (00), como avisando que para el nuevo siglo ellos no estaban jugando: aunque no tuvieran dinero, tenían alma, cual exterminador acelerado; el combustible todavía alcanzó para Evil Heat (02), con todo y sus abrasivos acordes.
Riot City Blues (06) los devolvió al terreno stoniano y Beautiful City (08), a pesar de mostrar fisuras, cuenta con algunos cortes de validez oficial; o quizá fue un ejercicio para tomar vuelo y volver a dar otro grito primigenio que se incruste en nuestras memorias. En su presentación en México le rendirán un homenaje a su obra cumbre ya convertida en toda una veinteañera.

LADYTRON: GRAVITACIONES SINTETIZADAS
Con una propuesta que combina el pop de sintetizador con influjos provenientes del New Wave, este cuarteto mixto formado en Liverpool hacia finales del siglo pasado con nombre que homenajea a Roxy Music, ha recorrido toda la década de los 00’s con la suficiente frescura para distinguirse del cúmulo de bandas que andan en las mismas. Su primer largo, titulado 604 (01), los puso en la mira con esa mezcla de elementos diversos que van del sonido de cabaret a la contenida experimentación y de ahí al pop de espíritu digital.
Siguieron con el más elaborado Light & Magic (02) y con Softcore Jukebox (03), colección de cortes que parecían mostrar por dónde andaban sus principales influencias, entre quienes estaba My Bloody Valentine y toda la corriente del shoegaze, caracterizada por la forma de tocar viendo a los zapatos y las envolventes atmósferas guitarreras autoalimentándose. Hacia allá suena Witching Hour (05) disco que representó, por su parte, el punto más elevado de su trayectoria, continuada por el oscuro Velocifero (08).
Gravity the Seducer (11), es una obra que marca el regreso a los sondios del sintetizador con formato pop. Los teclados crean cascadas auditivas y a la vez melodías que se conducen a través de las vocales en femenino: Helen Marnie, Mira Aroyo, Daniel Hunt y Reuben Wu parecen haber encontrado una estructura orgánica en la que cada parte funciona de acuerdo a las necesidades estéticas del conjunto, en continua revisión y movimiento.

GOLDFRAPP: MUCHO MÁS QUE DOS

27 junio 2010

De la electrónica sentada junto al pop, pasando por un folk sin artilugios y de ahí a una alegría de neón que se mezcla con una velada tristeza exenta de dramatismos, este dúo inglés ha esparcido su estética sónica en lo que va del milenio con la naturaleza como referente continuo dentro de su propuesta lírica, por momentos permitiendo libres interpretaciones y en otros impeliendo esos afectos que suelen romperse sin remedio.
Curtida en los ambientes del trip-hop y el dance de mediados de los 90’s, colaborando con Tricky y Orbital, entre otras criaturas de sonoridades digitales, la artista Allison Goldfrapp se unió con Will Gregory y retomando el apellido de la primera para nombrarse, debutaron con Felt Mountain (00), sorprendente obra en la que uno se sentía dentro de una especie de cabaret futurista: absorbente decadencia matizada con una energía eléctrica siempre contenida, como en ebullición permanente y con la vocal a punto del desquicio pero manteniendo la suficiente fuerza como para no perder credibilidad.
El ahora dúo dinámico volvería a la carga, después de un EP, con Black Cherry (03), álbum que implicó una mutación con respecto a su antecesor: si antes se estaba más cerca de Portishead, ahora daban un paso hacia el desenfado y la pista de baile; sólo un paso. Jugada si bien arriesgada con respecto a la base de fans ya construida, resultaba lógica ante la dificultad de mantener el nivel del primer disco. En esta misma línea presentaron Supernature (06) y su hermano remezclado We Are Glitter (06), dejando que el espíritu de Marc Bolan se colara por los tracks.
Llegaba el momento de otro giro: cerrar la puerta del club nocturno y abrir la de un calmo bosque inspirador para presentar Seventh Tree (08), conformado por parajes acústicos en los que las canciones despojadas de bytes se conectaban de manera orgánica, como cosechadas sólo con productos naturales: ya no la fiesta del sábado en la noche, sino el día de campo en domingo con la compañía de amigos y colados.
Con su más reciente apuesta, Head First (10), vuelven a enchufarse aunque ahora desde una perspectiva más melódica y con reconocible empleo de teclados más propio de los grupos de electropop: las nubes no impiden que el sol ilumine los tonos rosas y el azul del cielo se ha vuelto motivo de compartida alegría, misma que vendrán a irradiar a nuestro País el próximo martes 29, como para dejar que nuestras cabezas vuelen por atmósferas más frescas, quizá por vez primera.

CUT COPY: FIESTAS EMULADAS, NUNCA TERMINADAS

5 abril 2009

Ahora nos llega una banda que mutó de unipersonal a trío y que se ha instalado en la fiesta de inicio de milenio con ecos que vienen de hace veinte o treinta años. Tomando parte del sonido francés (Air, Daft Punk, Justice) e insertándose en el movimiento acaso encabezado por LCD Soundsystem y nutrido por bandas como Neon Neon, Hercules Love Affair, Metrnomy y Hot Chip, por mencionar las más conocidas, los de Melbourne han sazonado su propuesta con un poco de rock bailable, música pop escapada de los ochentas con los clásicos pasajes sintetizados y alusiones al disco setentero: he ahí la fórmula, nada novedosa, pero tremendamente efectiva.

Dan Whitford, multiinstrumentista y dieñador, empezó el proyecto cual llanero solitario con el EP Thought of Numbers; se sumaron después Tim Hoey en el bajo y la guitarra, y el baterista Mitchell Scott para darle cuerpo a la idea originaria que desde el inicio recibió el nombre de Cut Copy, muy en la línea de su propuesta musical. Su primer largo, Bright Like Neon Love (04), invitaba a la pista sin hacerse demasiado del rogar ni complicarse la vida.

Para reafirmar el rumbo tomado, grabaron Fabriclive.29 (06), una colección de mezclas en vivo que puso a bailar juntos a leyendas como Roxy Music paso a paso con Goldfrapp, Soulwax y Ciccone Youth (con Into the Groove, original de Madonna), así como a bandas más cercanas en tiempo como Faint, Presets y Midnight Juggernauts, entre otros: una ecléctica selección que ya quisiera uno cuando la hace de improbable DJ casero en la reunión de fin de semana.

Con In Ghost Colors (08) terminaron por romper los contornos de su enorme isla y los pudimos conocer acá de este lado del planeta, cosa que nos dio mucho gusto. Con un entramado de quince canciones cuya edición no deja entrar al silencio absoluto, damos pasos para atrás para reencontrarnos con aquellos años en los que no hacíamos tanto el ridículo en la pista, o no nos dábamos mucha cuenta: conforme gira el disco, se van generando referencias musicales (“esta suena a… más bien recuerda a…”) que parecían bien guardadas en el baúl de la dispersa adolescencia. Un disco completamente disfrutable.

Cut Copy viene a México para dar un concierto en el Vive Cuervo Salón: para darle colorido a los fantasmas del pasado y volver a poner en funcionamiento el esqueleto.