Posts Tagged ‘Fútbol’

EL ARTE RELACIONAL: OROZCO Y EL FÚTBOL

4 septiembre 2016

Para el análisis de esta tendencia artística se puede partir de la noción planteada por Nicolas Bourriad en su libro Estética relacional (2008), donde afirma que es necesario examinar e intentar dar respuestas a los problemas que plantea una época particular, en este caso desde los años noventa, y no nada más abordar las preocupaciones de ayer.

Para el autor, el arte relacional es aquél “que tomaría como horizonte teórico la esfera de las interacciones humanas y su contexto social, más que la afirmación de un espacio simbólico autónomo y privado” (2008: 13). Quizá los muros que separaban al gran arte de la cotidianidad se abren y fragmentan, si bien permanecen, para permitir un conjunto de transacciones en ambos sentidos.

La creciente urbanización de las sociedades humanas es un factor determinante para que el arte se vincule estrechamente en este conjunto de circuitos, cruces y nexos que se establecen en las ciudades, insertándose en las experiencias cotidianas más allá de estar recluido en espacios enajenados de su contexto. En efecto, como afirma el propio Bourriad, al arte entendido desde la perspectiva relacional, se ha convertido en un estado de encuentro.

Un ejemplo de arte que puede insertarse dentro de esta vertiente es la que ha desarrollado Gabriel Orozco en torno al fútbol, deporte del cual es aficionado e incluso practicante. Al tratarse del deporte más popular del mundo que se juega en prácticamente todos los rincones del planeta y que convoca a un gran abanico de personas de diversidad racial, religiosa, social y cultural, se convierte en un punto de encuentro relacional con manifestaciones humanas que van de la euforia a la tristeza, y del enojo a la algarabía, pasando por el sentimiento de pertenencia.

Una de estas obras consiste en un conjunto de balones clásicos –hexágonos negros y blancos- pegados unos con otros para conformar una especie de tubo, mutando su forma esférica y dando una idea de vínculo estrecho, continuidad y acaso movimiento, como si se siguiera la trayectoria del balón dejando una huella de sí mismo idéntica al propio objeto.

Pelota ponchadaOtra obra en este sentido es la famosa fotografía del artista mexicano titulada La pelota ponchada (1993), en la que se encuadra, desde un picado, a un balón desinflado que forma una especie de cuenco lleno de agua sobre una superficie que parece ser cemento.

Se presta a lecturas múltiples, como la de escarbar en la esencia del juego o bien la omnipresencia de un componente central del fútbol, aquí como recipiente del vital líquido venido de algún lugar incierto, acaso como abandono pero con intenciones de sobrevivencia. Los tonos grisáceos contrastan con el blanco ensuciado del balón, demostrando que rodó por campos de superficies varias y que, de alguna manera, regaló alegrías y tristezas cuando entraba en la portería o pasaba por en medio de las dos piedras habilitadas como postes.

El enfoque relacional estaría dado a partir de tomar como referente un deporte popular con una iconografía bien conocida e identificable – en estos dos casos particulares tomando el diseño del balón como ejemplo- para proponer a través de la plástica y la fotografía una mirada evocativa, lúdica y con un dejo de nostalgia acerca de este juego convertido en parte de la cultura global, con todo y sus claroscuros.

Gabriel Orozco también formó parte de la exposición Artistas y el mundial, conformada por quince grabados de edición limitada, tanto fotografías como pinturas, que incluyó la participación de diversos artistas de renombre global. Esta iniciativa se desarrolló en el contexto de la celebración mundialista en Brasil desarrollada en el 2014. Una muestra también de la vinculación del arte con otras manifestaciones humanas que, en este caso, acaparan la atención del gran público.

Anuncios

EL CIELO SOBRE BERLÍN

14 julio 2014

Se decía que en la final del Mundial de México ‘86 (el mundo unido por un balón), un equipo que de ir perdiendo dos a cero se recupera y empata el partido, tiene los méritos para ser subcampeón; pero que una selección que se ve alcanzada con ventaja de dos goles y tiene los arrestos para reponerse y anotar el tercer gol, en lugar de vencerse anímicamente, merece ser campeón. A fin de cuentas, resultó ser uno de los más emotivos desenlaces de una copa con el hermoso estadio Azteca como testigo.
En Italia ’90 los alemanes desparramaron el mejor fútbol del torneo, mientras que los argentinos llegaron a la última instancia por medio de milagros, en particular dentro de las rondas de penales. Un cero a cero muy trabado hasta que un penal aún discutido le dio la oportunidad al ambidiestro Andreas Brehme de sentenciar el campeonato a través, paradójicamente, de la forma en la que los latinoamericanos habían cimentado sus triunfos. Los penales regresaron para definir el triunfo alemán frente a los argentinos en el torneo del 2006 y en el 2010 el partido terminó con triunfo contundente de los teutones.
Ya sabemos que en estos casos la tercera no es la vencida porque la historia de los mundiales se sigue escribiendo. En el estadio de Maracaná, símbolo agridulce de celebraciones y desgracias para los brasileños, argentinos y alemanes se enfrentaron otra vez en el partido que definió al campeón: los primeros buscaban alcanzar su tercera estrella en tierra inhóspita, mientras que los segundos iban a romper la maldición de la sentencia de América para los americanos y anotarse su cuarta copa, para igualar a los italianos en ese departamento, solo superados por el equipo al que habían goleado la víspera.

EL EQUILIBRIO COMO ESPECTÁCULO
Una final intensa, digna y tremendamente disfrutable, coronando uno de los mundiales más atractivos de la historia. Los alemanes salen a poseer el balón y los argentinos esperan, aunque empiezan a tener las llegadas más claras. Si al principio del torneo se temía por la fragilidad pampera en defensa, al final resultó de una solidez notable, particularmente por la organización de Mascherano, uno de los jugadores claves del seleccionado argentino que se rompió el alma y otras partes menos nobles en aras de conseguir el título.
De pronto, Gonzalo Higuaín se encuentra frente al gigante verde Neuer tras recibir un pase inmejorable del brillante medio alemán Toni Kroos, confirmando que también los grandes se equivocan: como no entendiendo bien la situación, el pampero se precipita y, en lugar de acercarse más a puerta, lanza un chorreado disparo que sale por un lado. Para equilibrar el renglón de las oportunidades claras, el defensa del Shalke 04 Benedikt Höwedes realiza un movimiento enérgico para desmarcarse y rematar la pelota en un tiro de esquina; queda solo y su cabezazo se estampa en el poste.
A pesar del mayor tiempo de posesión por parte de los germanos, el partido continuó siendo sumamente equilibrado en la segunda parte, con lances salvadores de Boateng por un lado, y de Demichelis por el otro, además de la puntual colaboración del resto de los zagueros, porque aguantar a Müller, Özil y Klose por los de blanco, y a Lavezzi, Higuaín y Messi, por el otro, era un asunto para iniciados. Los cambios de posición de los teutones y los relevos para abrir el campo fueron bien amortiguados por la experiencia de los argentinos.
Final Brasil 2014En la media cancha la batalla no admitía descanso: Schweinsteiger se convertía en un sobreviviente a cortadas y calambres, mientras que Biglia y Pérez buscaban dominar los territorios del medio campo, cada vez menos habitados conforme avanzaba el reloj porque la población tiende a irse a los polos del campo. El árbitro llevó bien el partido, aunque le faltaron algunas tarjetas tal como resultó ser el sello de la casa durante todo el certamen. Los cambios mandados por los entrenadores no modificaron la lógica del juego, aunque sí el resultado.
La multicitada frase del inglés Gary Lineker vuelve a hacerse realidad: al final, siempre ganan los alemanes. Esta vez, con un soberbio gol de Mario Götze que había entrado errático al campo pero que pronto, muy al estilo de su nación, corrigió el camino para definir el partido en un derroche técnico notable, aprovechando una pequeña confusión de la defensa argentina que lo dejó desmarcado, mientras que al pasador Schurrle lo fueron a presionar tres jugadores. Control preciso con el pecho, media volea cruzada y el balón viaja convencido para sacudir la red, pese al lance de Romero.

DESPUÉS DEL SILBATAZO FINAL
Messi regaló algunas pinceladas únicas, de las que solo él es capaz de plasmar en el lienzo verde, pero no pudo integrarlas en una pintura de largo alcance: las obras maestras se advierten en los detalles, pero también en el resultado de conjunto, justo lo que le faltó al gran jugador argentino. Quizá al darse cuenta de ello, en su último trazo buscó con demasiado ahínco esta consumación, pero la pelota, cual tosco brochazo, se fue muy alejada de una portería bien custodiada por un gigante en todos sentidos: premio justo al mejor portero.
Se ha comentado la influencia indirecta de Guardiola en los dos últimos títulos por su trabajo con el Barcelona, base de la selección española, y con el Bayern Munich de los alemanes. En el caso del equipo campeón en Sudáfrica 2010 parece más evidente, sin restar méritos al gran Vicente del Bosque; pero en cuanto al equipo teutón, parecería que el equipo campeón de Europa del 2013 ya estaba bastante trabajado, aunque sí se advierten ciertos destellos estilísticos que podrían asociarse con las ideas futbolísticas del catalán.
Alemania es una selección que honra el fútbol, al igual que lo hizo Argentina. A pesar de la excesiva mercantilización en la que ha derivado este deporte, da gusto ver a todos estos jugadores muy bien pagados y que podrían caer en aburguesamientos, dejar todo en la cancha por sus respectivos equipos y alegrarse y entristecerse de forma genuina, con todo y las diferencias culturales para manifestar las emociones.
No obstante que le íbamos a Argentina, fue un gusto ver al capitán Philipp Lahm, jugador excepcional, levantar el trofeo como el líder de una de las selecciones más completas de la historia que además sabe ganar fuera del campo: su labor social, el reconocimiento al rival y el respeto por el deporte son muestras de la valía de los teutones. Quisiéramos haber visto a un Ángel sobre el cielo de Berlín, a la manera de la película de Wim Wenders, pero no se pudo recuperar de su lesión. Mientras tanto, los dos Papas y las respectivas jefas de estado estuvieron bien representadas por sus compatriotas.
A pesar de todas las mejoras posibles y los cuestionamientos que se tendrá que hacer la FIFA hacia sí misma, el Mundial en el terreno de juego resultó un magnífico regalo para quienes sufrimos y celebramos el fútbol en sus diversas facetas, instancias y momentos.

MUNDIAL 2014: TAN LEJOS Y TAN CERCA

10 julio 2014

Después del desasosiego de una semifinal que a todos nos dejó perplejos, más allá de filias y fobias, nos encontramos con un partido que nos regresa, de alguna manera, a nuestra zona de seguridad, con un desarrollo marcado por un absoluto equilibrio y 22 sujetos más los que se fueron adjuntando, desparramando su potencialidad en el terreno de juego. Un encuentro en el que cualquier equipo podía resultar un justo vencedor y un digno derrotado, sin nada que reprochar a casa y con mucho que celebrar en términos futbolísticos.
Mucha historia mundialista entre estos dos habituales de las fases finales: en Alemania 74, con Cruyff como gran líder, los europeos barrieron a los americanos, pero cuatro años más tarde, con el empuje de Kempes, los argentinos le ganaron en la final a los holandeses, con todo y el fantasma de la dictadura recorriendo el estadio. En Francia 98, una vez más los de naranja vencieron a los albicelestes en la ronda de cuartos y en el 2006, ambos equipos se anularon con un empate sin goles en la fase de grupos.
El espíritu de Alfedo Di Stéfano se apareció en el homenaje y en la entereza mostrada a lo largo de los 120 minutos, los mejores de Argentina en lo que va de la copa como conjunto y los más discretos en cuanto a individualidades: las dos formas de ganar en el fútbol pasan por el funcionamiento colectivo sin mancha, como lo ha hecho Alemania, o gracias a ciertos iluminados que de pronto aparecen con la playera y resuelven el bucle que implica un enfrentamiento apretado.

UNA SEMIFINAL DEFINIDA POR LA ALTERNANCIA
Todo un partido altamente disputado con un primer medio de ligero dominio pampero y una segunda parte con cierta referencia tulipán, aunque el rasgo central del desarrollo del encuentro fue la alternancia, como si se tratara del mejor camino político para disfrutar de un fútbol no apto para quienes solo valoran los peligros en puerta, sino más bien para aquellos que gustan de apreciar los procesos, más que los resultados. Un ingrediente sustancial para disfrutar un juego con independencia de tener un favorito, tiene que ver con la paridad de fuerzas.
La lucha no solo fue por la posesión de la pelota, sino por los espacios: fue un enfrentamiento más geográfico y territorial que ofensivo; una muestra de que este deporte, en la mayoría de sus ámbitos, sigue siendo de conjunto, salvo algunos casos esporádicos en los que algún genio se aparece para inclinar la balanza de manera irreversible. El campo se convirtió en un logro por conquistar, aunado a tener el balón en los pies y hacerlo rodar por esos terruños que se buscaban asumir como propios.
Escasas llegadas a puerta contraria más por la efectividad en defensa que por la displicencia a la hora de ir a buscar el partido. Dos hombres tenían ante sí los reflectores que parecían no asumir del todo: Robben y Messi; dos hombres jalaron hacia sí las luces como dejando claro que este juego no solo se trata de talento hacia delante, sino de construcción desde abajo y a partir de organizar toda el juego desde las bases: Mascherano y Vlaar.
ArgentinaEl primero dominó el círculo central, se conmocionó y regresó para aventarse una barrida crucial ante el hombre de aceleración imposible, al minuto noventa; el segundo desafió a la lógica evitando que el mejor del planeta se fuera con la pelota hacia el área no una, sino dos veces, al menos. La belleza del fútbol también está en los lances salvíficos y no solamente en los definitorios, porque vale tanto evitar un gol prácticamente cocinado que sacudir las redes para mover el marcador.
El tránsito del juego le dio el momento a los técnicos para jugar a una partida de ajedrez que parecía estar destinada a las tablas desde el silbatazo inicial: si Dios no juega a los dados, la gente de la banca menos, así tengas un futuro promisorio o no vislumbres qué vas a hacer el próximo lunes. Con los cambios agotados para las dos selecciones, el desenlace no admitía ases bajo la manga ni sorpresas al filo del tiempo: con los que estaban había que jugarse la tanda de penales, tan futbolera y tan azarosa, tan propicia para generar héroes y chivos expiatorios: porque los unos, en estos casos, no existen sin los otros.
En efecto, el fútbol siempre da oportunidades inesperadas para el heroísmo o para el escarnio: para eso están los penales. Entonces Sergio Romero, un portero que dejaba dudas desde su titularidad, se convierte en hombre clave para trasladar a su selección a la final de la copa del mundo. El arquero titular holandés, ahora responsable de la portería también en estos fusilamientos, no consiguió hacer lo que su suplente sí apenas hace unos días. Pero también el fútbol abre la alternativa para resarcirse consigo mismo y con el vociferante entorno, sobre todo para tipos como Sneijder y el propio Vlaar, que quizá recuerde más la única que falló, contra todas las que evitó.
Holanda sigue siendo una selección poderosa que no alcanza a dar el salto definitivo, el paso más largo que implica entrar a la liga de los países capaces de ganar un campeonato: se lo merecían en 1974 pero para desafiar a la historia, ahí estuvieron, otra vez, los alemanes. Si continúan así con una dosis de paciencia, el título no tardará en llegar. En el imaginario colectivo, el concepto de la naranja mecánica tiene tres referentes, al menos: la novela distópica de Anthony Burgess, la inquietante película de Stanley Kubrick y un equipo de fútbol que siempre está ahí, viviendo los torneos en los que participa hasta las últimas instancias, esperando una redención distinta a la de Alex, el protagonista de la historia.

EL FÚTBOL COMO EL MUNDO DE LO IMPREVISIBLE

9 julio 2014

Este Mundial se sigue empeñando en destacar una de las condiciones esenciales del fútbol: la imprevisibilidad, sin la cual se perdería buena parte de la gracia. Es como ver un partido cuyos detalles y resultado ya se conocen. En los encuentros aparentemente disparejos del certamen, llegamos hasta el drama del gol en minutos finales, tiempos extra o penales; en cambio, en la semifinal que se suponía equilibrada, con dos gigantes históricos en paridad de fuerzas, el partido estaba decidido al minuto 25 del primer tiempo en favor de los visitantes, que venían de ganar sus partidos apenas con lo justo.
Hubo un momento, después del cuarto gol alemán, en que el partido se convirtió en un drama depresivo para los brasileños y probablemente para algunos quienes no le iban particularmente a los anfitriones: ver tanta disparidad cuando se esperaba una contienda cerrada, con el llanto acompañando la tribuna y el desconcierto generalizado del equipo, no resultaba agradable. Ya sabemos que Alemania juega siempre como si el marcador fuera cero a cero, así que no iban a cuidar el golecito, sino a atacar con toda la batería para amarrar el resultado. Mientras tanto, el naufragio brasileño era ya irreversible, sin sus dos hombres clave a bordo y el capitán rebasado por la inundación germana.
No recuerdo un segundo tiempo de un partido de esta importancia tan carente de sentido. Al igual que en el primer medio, los brasileños salieron más entusiastas de lo esperado y generaron llegadas, pero se toparon con un portero que parece ir un tiempo por delante de los rematadores. Claro que la dignidad se mantuvo en los de amarillo y las ganas de seguir jugando en los de negro, a pesar de que en cierta forma los 22 jugadores estaban sorprendidos y en una representación cuyo guion no se terminaba de asimilar. En este inesperado escenario, el árbitro Marco Antonio Rodríguez mantuvo una buena línea de flotación y conjuró los posibles desaguisados.Alemania
Es difícil ir en contra de tu historia estilística que casi forma parte de tu código genético, y salir victorioso: no hay determinismos ni formas únicas de jugar, pero si se quiere transformar un conjunto, parecería que habría que ir poco a poco y no dar un viraje tan brusco. Porque ver a Brasil recurriendo a la brusquedad, metiendo el cuerpo y jugando con el físico más que con la imaginación, costaba trabajo. Tanto, que sus jugadores más brillantes, Neymar y Thiago Silva, recordaban la vieja escuela y no parecían pertenecer del todo a este equipo de Scolari, que al final ya no logró el objetivo, quizá para bien del futuro del fútbol en general y de Brasil en particular, paradójicamente.
Claro que también está el corazón de Marcelo y David Luz, las intentonas de Oscar y Hulk, así como la entereza de Julio Cesar. Viéndolo en retrospectiva, Brasil pareció un anfitrión desconocido, acaso demasiado presionado por obtener el triunfo, antes de jugar a la pelota: echar el camión para adelante y a ver qué pasa funciona ante ciertos rivales, pero no frente a la selección que al final del día siempre gana y que, dicho sea de paso, jugó su mejor partido del Mundial con un desempeño por nota, casi tan perfecto que ni en los sueños más dulces de los aficionados alemanes se hubiera dado una realidad como ésta.
Klose se convirtió en el máximo anotador de las copas mundiales, dejando atrás a un brasileño en su propia tierra y, de paso, los alemanes saldaron cuentas de la final del 2002: ya le tocará a los sudamericanos la suya, porque si bien el fútbol tiene sus pasajes crueles, siempre abre posibilidades para la esperanza del ajuste y la reconciliación. Justo a partir de perder esa final, el equipo teutón empezó a trabajar en una especie de refundación con el ADN intacto, incorporando jugadores naturalizados o de otros orígenes, para refrescar la sangre, y con un equipo base –Bayern Munich- y un técnico entusiasta y arriesgado: Klinsmann, cuya labor fue continuada por Low.
Es difícil decir que si gana Alemania se puede hablar de una sorpresa, quizá salvo cuando derrotaron a los húngaros en la final de Suiza 1954, después de haber sido vapuleados por el equipo magiar en una fase previa. Pero sin duda que la forma de triunfar y el resultado de este partido constituyen un de los más inesperados de la historia de las copas mundiales: golear a la selección del país más futbolero del mundo, con cinco mundiales en su cuenta, en su propia casa, y en la instancia de semifinales, resulta un logro que jamás se les va a olvidar a los futbolistas alemanes.
A los brasileños tampoco, pero les queda la alternativa de procesar pronto la derrota, convertirla en aprendizaje, regresar a sus bases y volver a mirar hacia la portería contraria. Nada fácil. Nada pronto. Lo hicieron después de perder frente a Uruguay en 1950 también en su patio propio con tintes tan o más trágicos que esta vez. Seguramente lo volverán a hacer, para bien del fútbol.

MUNDIAL 2014 (14): CONFIRMACIONES

26 junio 2014

Se definen otros clasificados y, consecuente y tristemente, selecciones que deberán encaminarse hacia los aeropuertos para regresar a sus respectivos países y ver el resto del torneo en la sala de su casa. Ya sabemos que en este deporte la condición de triunfo y derrota es muy importante, aunque no lo único, como proclamaba en sentido contrario el mítico Vince Lombardi para referirse al fútbol americano. Porque acá también cuentan las formas, los procesos y las actitudes asumidas al momento de ganar o perder.
Los dos primeros equipos americanos han quedado eliminados, uno de CONCACAF y otro de CONMEBOL; otra selección asiática también concluyó su participación más o menos de acuerdo a lo esperado; un país africano ya está en la siguiente ronda, mientras que algunos equipos y jugadores reaccionan de acuerdo a lo que se esperaba de ellos, aunque demasiado tarde, o bien terminan de bajar los brazos o colgar las piernas.

GRUPO F
Buscando alineaciones geométricas, la selección argentina saltó al campo de juego con el estigma de la excesiva dependencia hacia un jugador, como tanto se les ha achacado, quizá equivocadamente, en su desempeño de 1986. Y cuando apenas nos acomodábamos, justamente Messi, quien saldó una vieja deuda con el arquero Enyeama que le detuvo todo en Sudáfrica, ya había marcado el primero: muy pronto, el equipo nigeriano mostró reacción y antes de que nos volviéramos a sentar, ya habían empatado por conducto de Musa, como marcando territorio y señalando que no iban a ser presa fácil ni siquiera teniendo enfrente al mejor jugador del planeta.
En tono de western con dos pistoleros infalibles, repitieron la faena: Messi vuelve a soltar del gatillo para el 2 a 1 y Musa responde a la brevedad para volver a emparejar el duelo. Como para poner orden de inmediato y dirimir de una buena vez este tête-à-tête, Rojo anota el definitivo para la albiceleste que mejora en relación a sus actuaciones previas, aunque deja algunas dudas en la parte baja y en el funcionamiento de la media cancha ofensiva. Nigeria califica a la siguiente instancia y no obstante que luchó con gallardía, también tendrá que ser más constante a lo largo de los 90 minutos para darle batalla a los galos.
El documental En las manos de Dios (2007), dirigido por Benjamin y Gabe Turner, sigue a cinco jóvenes ingleses practicantes del llamado fútbol de estilo libre en su periplo por América para encontrarse con su ídolo, el argentino Diego Maradona siempre en la polémica, ahora participando en un programa mundialista para la televisión venezolana. También dirigieron The Class of ’92 (2013), un documental que sigue a seis grandes jugadores del Manchester United durante los años noventa: David Beckham, Nicky Butt, Ryan Giggs, Paul Scholes, Phil y Gary Neville.
Volviendo al certamen, un duelo entre príncipes y dragones con una resolución en contrasentido a la mayoría de las historias épicas del medioevo: las criaturas escupefuego fueron las que se quedaron con la victoria, dejando una sensación de que sus talentos fueron enterrados, más que potenciados en este mundial. Las estrellas de Bosnia respondieron tarde al llamado del gol y los iraníes buscaron el triunfo que les diera el pase, pero fueron víctimas de sus propias limitaciones. Dzeko por fin despertó y puso arriba a los suyos, que recibieron una presión aguerrida de los iraníes detenida con otra anotación ya en la segunda parte, ahora por cuenta de Pjanic, la otra estrella bosnia. Luchando hasta el final, Irán consiguió su anotación generando una motivación necesaria que pronto se desvaneció con el tercero de los europeos, quienes se despiden de manera discreta en su debut mundialista y, de paso, le cerraron la puerta a los iraníes.
Con su habitual parsimonia y cercanía, el gran director iraní Abbas Kiarostami realizó El viajeroViajero (Mossafer, 1974), un filme que sigue al desobediente Ghassem, un niño que busca por todos los medios, incluyendo el robo y el engaño, conseguir dinero y lanzarse a Teherán para ver el juego de la selección de su país: la escuela, los papás y los maestros pueden quedar en un segundo plano con todo y sus castigos. Metafórico film que empezó a cimentar la trayectoria de quien después se convertiría en uno de los principales realizadores de su país.

GRUPO E
Viéndolo en retrospectiva, Ecuador perdió la clasificación en su primer enfrentamiento, al recibir el segundo gol suizo de último minuto: después hicieron más o menos lo que tenían que llevar a cabo, pero ya no les alcanzó, dejando en Brasil la sensación de que estaban para ser actores de la siguiente fase, sobre todo si se revisa el personal que se quedaba en la banca y el talento de varios de los jugadores alineados.
En el cierre de su participación y necesitados de la victoria, se enfrentaron a Francia, una selección poderosa que los superó en lo general a pesar de ya estar calificada y jugar con algunos suplentes; no obstante, los sudamericanos tuvieron sus oportunidades incluso cuando se quedaron, justamente, con un hombre menos. Pero parecía que al final, a los ecuatorianos solo les quedaba ofrecer una digna despedida y seguir trabajando para aprovechar los grandes talentos individuales en aras de la comunidad.
Honduras acompaña a Australia y Camerún en el penoso combo de quienes no lograron hacer un solo punto, aunque entre los tres hay diferencias. Por su parte, los suizos salieron como relojitos prácticos aunque no muy brillantes, y sellaron el partido con un dominio cansino que terminó produciendo un trío de anotaciones cortesía de Shaqiri, cayendo justo cuando se advertía la posible reacción del rival con alguna pizca de amenaza a lo largo del desarrollo del partido.
El primer gol al inicio como sentar cabeza, otro a la media hora de partido para calmar las aguas y uno más faltando veinte minutos para respirar con tranquilidad: ni planeado hubiera salido así. Los aguerridos hondureños que vimos en la eliminatoria se quedaron en alguna otra parte, fuera del contexto y de la lógica mundialista a pesar de generar cierta llegada al arco contrario; en contraste, sus selecciones vecinas han ofrecido una actuación sorprendente.

MUNDIAL 2014: DESPEDIDA DE CAMPEONES Y DUELOS LATINOAMERICANOS

25 junio 2014

Una combinación de los agotadores calendarios europeos, la humedad selvática brasileña y el indudable crecimiento de varios de los países emergentes en el mundo del fútbol, parecen haber provocado que algunas selecciones del viejo continente, usualmente presentes en la segunda fase, estén haciendo las maletas: en concreto España, cuyos equipos madrileños todavía disputaron la final de la Champions; Inglaterra, que lleva tiempo de vivir una brecha entre su liga y su equipo nacional; Croacia, que tuvo la mala suerte de enfrentar a México, y ahora Italia, otra vez jugando al filo de la decisión.

GRUPO D
Uno de los partidos más complicados de esta última ronda de grupo lo escenificaron uruguayos e italianos, ambos compartiendo raíces estilísticas e historias ancestrales: además, se convirtieron en selecciones víctimas recientes de la revelación costarricense y victimarios de los ingleses, a quienes dejaron fuera de toda posibilidad. Los herederos de la garra charrúa y del catenaccio tenían que eliminarse en partido tan decisivo como ajustado, tal como resultó durante buena parte de su desarrollo, no obstante la gran cantidad de talento individual desparramado por el césped. Parecía que la cancha se reducía en tamaño y se agrandaba en dificultad.
Bien lo dijo el maestro Jorge Valdano: el aire es de Godín. En efecto, el defensa del Atlético de Madrid no solo sacó agua del pozo que dio gusto, sino que al irse al frente con la convicción de quien se sabe campeón, definió el partido y la calificación para su selección, nada más y nada menos. Mientras Suárez se entregaba a la marrullería mordelona, que decepciona conociendo su altísimo nivel de peligrosidad por las vías legales, este hombre se dedicaba a lo suyo y además, impulsaba a un equipo que por momentos parecía flaquear, a pesar de tener un hombre más en el campo que su rival.
Otro actor importante relacionado con el partido, en particular para México, fue Marco Rodríguez; a pesar de sacarse la rifa del tigre mostró lo que varias veces había perdido aquí: temple y poca necesidad de protagonismo. Con las pantallas en los estadios evidenciando las decisiones de los jueces debe ser más difícil trabajar: pero marcar a la primera y en tiempo real, sigue siendo parte del juego, a menos que la FIFA voltee a ver a la NFL, adelantada años luz en este asunto de revisión de reglas y ajustes pertinentes. Es una lástima que un futbolista de excepción como Pirlo, quede fuera del certamen.
Mientras tanto, se disputó un partido que ya no definía clasificación alguna, aunque sí sentido del orgullo, por una parte, y por la otra, de la despedida de un gran jugador como Frank Lampard y quizá algunos otros como el icónico capitán Steven Gerard de la selección inglesa, urgida de entrar en un proceso no de renovación, sino de transformación desde las bases. Pero Costa Rica no está para relajaciones y salió a buscar el primer puesto del grupo como si se estuviera jugando la vida, la pura vida.
Dando juego a quienes hicieron el viaje como para que anoten en sus currícula que no solo estuvieron en un mundial, sin o que pisaron el húmedo pasto brasileño, el técnico Hodgson mandó un planteamiento ofensivo, una vez que la presión había desaparecido en lo inmediato aunque volvería tan pronto como los británicos volvieran a sus verdosos hogares. Pudo haber goles pero el destino parecía inclinado a que los ingleses no pudieran, a diferencia de los españoles, sacar un triunfo: acaso fue por la diferencia de que los costarricenses vienen dispuestos a dejar el alma, más allá de las circunstancias a veces caprichosas de ganar o perder.
Al respecto, algunas películas inglesas. En tono de comedia, El partido (Davis, 1999) sigue los avatares ancestrales de dos equipos representantes de sendos pubs escoceses y El nuevo entrenador (Damned United, 2008), en la que Tom Hooper recrea con cuadro actoral de lujo jugando en conjunto, la breve y convulsa estancia de Brian Clough al frente del Leeds United, puntualmente retratada por este filme, uno de los mejores de la temática futbolera. En El sueño de Jimmy Grimble (Hay, 2000), se fantasea con la única esperanza para lidiar con su realidad está puesta en los botines, se recupera el tan lamentable tema del acoso escolar.Jimmy Grimble
Para analizar la situación del fútbol inglés, tanto desde la perspectiva local como mundial, se puede revisar One Night in Turin (2010), documental basado en el libro de Pete Davies, narrado por Gary Oldman y dirigido por James Erskine, en el que se contrasta la compleja situación que vivía el deporte inventado por ellos mismos, en tiempos del mundial de Italia 90. Por su parte, el filme Galatasaray-Dépor (One day in Europe 2005), fue dirigido por Hannes Stör y retoma historias paralelas de extranjeros mientras se disputa esta final definida por el título.

GRUPO C
En los partidos correspondientes a este sector todos tenían un motivo clasificatorio que jugarse, remoto o cercano según la situación. Colombia navegaba con bandera de liderazgo, mientras que el resto prendía su última vela esperanzadora. Los sudamericanos enfrentaron a unos aguerridos japoneses que, a pesar de saberse en inferioridad táctica y técnica, no dejaron de luchar a lo largo de todo el partido, no obstante terminaron goleadas acaso sin deberla ni temerla.
Si se levantaron de la guerra para ser una de las economías centrales de la actualidad, no iban a dejar de pelear para ganarle a los cafetaleros: así lo hicieron pero el talento y la cadencia de los otros amarillos los terminó por derrotar, con todo y la presencia del jugador más longevo en la historia de los mundiales, vigilando el arco cafetalero. Al final el marcador es más escandaloso y diferencial que lo que sucedió en el terreno, aunque cierto es que los colombianos levantan la mano para hacerle frente a los gigantes del área: el duelo con los uruguayos está para relamerse los bigotes.
No podía faltar la tragedia griega. Como el fútbol también es teatral y requiere de secuencias dignas de angustia, los padres de la cultura occidental no podían traicionar a su legado, ni siquiera frente al equipo de Costa de Marfil que siempre jugó por encima de los resultados obtenidos: pero el fútbol no solo es proceso, sino sobre todo, logro. El hermano de Yaya y Kolo recién fallecido acabó siendo homenajeado no por el triunfo, sino por la entrega hasta el último minuto, justo cuando se decidió el resultado. El valor es el mismo, porque los marcadores tienden a ser caprichosos, en contraste con la disposición en el campo que seguirá siendo una decisión más allá de las condiciones de origen.
Un penal discutible y al final los griegos avanzan a la siguiente fase ante unos marfileños que merecían, al igual que el mundial pasado, mejor suerte. Aunque claro, el fútbol es paciente y ya recompensará a estos jugadores que hoy todavía cometen errores que les impiden llegar a instancias definitivas. La primera vez que los griegos alcanzan la siguiente ronda en un mundial tenía que ser de manera cardiaca. Solo sé que no sé nada.

MUNDIAL 2014: EMPIEZAN LOS PARTIDOS DEFINITORIOS

24 junio 2014

Empezaron los partidos decisivos de la fase de grupos. Los cuatro equipos de cada pelotón se enfrentan a la misma hora para reducir suspicacias y limitar las infaltables teorías complotistas que tanto llaman la atención: a pesar de la ausencia de pruebas, suelen justificar y explicarlo todo con tal de insistir en la existencia de acuerdos en lo oscurito. Que cada quien crea lo que quiera: el problema viene cuando los complotistas nos terminan tachando de ingenuos (por lo menos) a quienes no compramos sus elucubraciones.

GRUPO B
Este sector era el único en el que ya estaban definidos los clasificados para la siguiente ronda, aunque no la posición, importante porque el primer lugar evitaría presumiblemente enfrentar al anfitrión en octavos de final. Los partidos empezaron como cabría esperar: más de dientes apretados uno, con un gesto de más relajación el otro, a pesar de la indudable atmósfera de fracaso que se respiraba en el ánimo del todavía campeón del mundo.
Obligado por la diferencia de goles, Chile salió con mayor determinación que Holanda en el primer medio, aunque en el segundo los ahora sí vestidos de naranja adelantaron filas, como acordándose que en los tiempos complementarios definieron sus anterior cotejos. El director técnico argentino lanza un cambio temerario faltando 20 minutos y sin merecerlo demasiado, los holandeses se van arriba y sellan el triunfo a su más puro estilo: rústica fortaleza de Nigel de Yong y un pique inalcanzable de Robben que le pone a Memphis Depay una pelota lista y envuelta. No obstante, el equipo andino se constituye como un serio rival para los anfitriones: lástima, quedará fuera un latinoamericano.
Mientras tanto, los australianos salieron una vez más con franco optimismo, entendiendo que haber estado aquí era un premio ya de por sí disfrutable y que debe ser aprovechado hasta donde se pueda. Y de paso, regalarle al respetable actuaciones llenas de entrega, bañadas de cierta inocencia que a la vez engrandecía el espectáculo. Los españoles, con varios cambios de alineación y enfundados en un elegante uniforme negro como de funeral, enfrentan con dignidad y entereza el partido, comandados otra vez por Andrés Iniesta, siempre en las buenas y en las malas jugando por nota, al igual que Xabi Alonso, poniendo el corazón por delante aún en el inminente y prematuro regreso a casa.
Inserción de colchoneros (Juanfran, Koke, Villa), cambios en la delantera y disminución de presiones, además de enfrentar a un rival que permite desarrollar el característico juego de veloces pases cortos formando efímeras figuras geométricas en el campo, fueron algunos de los factores que incidieron para que España desplegara su mejor partido del certamen. A toro pasado, uno se pregunta qué hubiera sucedido si estos jugadores hubieran sido considerados en el cuadro titular. El gran técnico Vicente del Bosque sabrá por qué no o, en su caso, seguro reconocerá la falla, dada su habitual capacidad para la autocrítica: igual que se comportó a la altura en las victorias, lo hace ahora en la derrota.

GRUPO A
La mesa estaba puesta para que Brasil celebrara y de paso se quitara cierta presión frente a Camerún, equipo incierto del que se lleva esperando más desde hace 24 años. Si bien al inicio parecía que los sudamericanos se regocijarían con el balón, sobre todo después del primer tanto, una señal se hacía presente en el estadio amarillo: los cameruneses empataban merecidamente y de alguna manera parecían arruinar la fiesta como el invitado que no entiende su papel y quiere ser el protagonista de la reunión. Entonces hay que recurrir otra vez al veinteañero convertido en salvador de la causa, no solo por sus goles, bien agradecidos a las alturas, sino por su contagiante presencia para orientar a una selección que no termina de convencer pero que va cumpliendo con su rol de anfitrión. Ya para la segunda parte, la goleada parecía un guion prescrito para regocijo del graderío.
Mexico-vs-CroaciaLa paradoja: debíamos temer las jugadas a balón parado, en particular los tiros de esquina y los centros al área. El fuerte de nuestro gran portero no son las salidas y usualmente no marcamos del todo bien, sobre todo si le añadimos el asunto genético en cuanto a la altura. Pero ahí estaba Rafael Márquez, ahora sí dedicado a lo suyo, controlando no solo el carácter, sino también los movimientos defensivos, muy bien secundados por Héctor Moreno, y por supuesto los desplazamientos en el área rival. Justo cuando un servidor renegaba de que el equipo mexicano tirara centros solo para que los rechazara el gigante barbado de los croatas, el central del León me corrigió la plana no una, sino dos veces: muy bien pensada la estrategia de buscar el primer poste.
Hoy sí fue refrescante el ingreso del Chicharito Hernández (nuestro héroe con CH como lo imaginó Gómez Bolaños). Las críticas contra nuestros jugadores llamados “europeos” fueron fuertes en la etapa del hexagonal de la CONCACAF. Sin embargo, hoy quedó demostrado que el ambiente de aprendizaje allá, permite encarar este tipo de partidos de manera distinta: las intentonas intimidatorias de los croatas antes y durante el partido, encontraron respuestas de mayor altura de parte de los nuestros, en particular de Herrera y Guardado.
Al final, el técnico de los croatas, que bien podría encarnar al villano en alguna película de James Bond, terminó aceptando con caballerosidad la derrota: las bravuconadas declarativas de algunos jugadores croatas, fuera de lugar independientemente del resultado, se vuelven aún más ridículas después del partido. Por su parte, nuestro redondo director técnico se descomponía de alegría, como muchos de nosotros por fortuna no capturados por cámara alguna, y rodaba por los suelos (esas imágenes ralentizadas…) junto con Paul Aguilar, otro jugador clave a lo largo de la banda.
Ni rudos ni cursis, nuestros seleccionados llenaron la Arena Pernambuco de paciencia e inteligencia, basados en un fuerte desgaste y una capacidad para atisbar que hacia los 20 minutos finales, el horizonte podría abrirse para dirigirnos con paso seguro a los octavos de final, también jugando con la desesperación croata. Ahora hay que dormir tranquilos para soñar despiertos, antes de que llegue la pesadilla en la que se puede convertir la búsqueda demasiado ansiosa del quinto partido.
Ya no hubo espacio para el cine futbolero, pero lo reponemos después, aunque sea en tiempo de compensación. El triunfo lo vale.

MUNDIAL 2014: FIN DE LA SEGUNDA RONDA

23 junio 2014

La frase célebre de Don Fernando Marcos sigue teniendo dramática aplicación, como bien se pudo advertir en la jornada de hoy. Otro par de equipos europeos se complican la vida, mientras que la selección africana de la que menos se esperaba, responde con creces, contagiada del ambiente sorpresivo que ha privado en esta fase. Al final de la segunda ronda, hay eliminaciones que parecen demasiado prematuras y clasificaciones inesperadas pero, sobre todo, muchas monedas en el aire, para bien del espectáculo.

EL ÚLTIMO MINUTO TAMBIÉN TIENE SESENTA SEGUNDOS
Bélgica salta al campo con su fútbol fluido y alegre, mientras que Rusia hace su partido sin la pelota, cuyo rodaje a veces caprichoso no se detiene en un primer medio disputado con fuerza pero con escasas faltas. A pesar de esperar, los rusos generan llegada y obligan a que el gran portero belga, el joven Curtois del Atlético de Madrid, muestre por qué podría ser pronto el mejor del mundo en esa riesgosa posición que te lleva de la ignominia absoluta al heroísmo inmediato, tal como ahora lo está vivieno nuestro estimado Guillermo Ochoa.
Llena de veinteañeros entusiastas, la selección belga se fue apagando en el segundo tiempo, mientras los rusos, quienes juegan en equipos de su propio país, seguían en la tradición histórica de complicarle la vida a cualquier invasor: el miedo a perder empezó a ser superior que el deseo de triunfar. Los pupilos del colmilludo Capello fueron anestesiando el desarrollo del partido y al rival, al grado de jugar mejor. Pero no calcularon bien la dosis para Hazard, quien despertó y comandó el triunfo dando pase brillante para un compañero que todavía no ha cumplido ni dos décadas de vida.
Viene a cuento Escape a la victoria (1981), una película dirigida por John Huston en tono triunfalista, que retoma lejanamente y endulza la historia nunca del todo aclarada del equipo conocido como FC Starts e integrado por presos de guerra que en algunos casos formaron parte del Dynamo de Kiev: los jugadores decidieron ganarle a un equipo de guardias nazis a pesar de estar amenazados de muerte si obtenían el triunfo; otras versiones acusaron al cuadro de un comportamiento colaboracionista con los invasores.
Con la presencia de jugadores como Pelé, Ardiles, Deyna y Bobby Moore, así como de actores conocidos como Michael Caine, Max Von Sydow y Sylvester Stallone, se presentó este filme en un tono contrastantemente optimista con lo que debió haber sucedido, pero que se ha constituido como uno de los filmes más conocidos con temática futbolera. Recientemente se ha señalado que no existen pruebas contundentes de que los jugadores ucranianos hayan perdido la vida por derrotar en dos ocasiones a sus contrincantes. Pero este tipo de historias se aprovechan en uno u otro sentido con fines políticos.Partido de la muerte
Otras películas con diferentes enfoques e intereses políticos se han realizado al respecto de este suceso conocido como el Partido de la muerte: ahí están Tercer Tiempo (Karelov, 1962) y recientemente Match (Malyukov, 2012), como para avivar la polémica, sobre todo ahora que la situación entre Rusia y Ucrania se encuentra completamente tensa; en Hungría se produjo El último gol (Két félidö a pokolban, Fábri, 1963).

LOS OTROS DOS PARTIDOS
Cuando se espera poco de un partido, al menos de quienes no somos de los países representados, las posibilidades de sorprender son mayores, aunque el riesgo de confirmar las sospechas acerca de su nivel de calidad está presente. Argelia frente a Corea podría llamar poco la atención, no de propios pero sí de extraños. Sin embargo, lejos de las presiones a las que están sujetas las selecciones de renombre, en el Mundial ampliado a 32 conjuntos se pueden dar cita equipos que quizá no tengan un fútbol muy depurado, aunque sí una gran emoción por estar en esta fase final del torneo.
Fue el caso. Los argelinos salieron con todo y cuando menos se pensaba, ya estaban goleando a los coreanos, a pesar de tratarse de un enfrentamiento relativamente equilibrado. Con ese pundonor que ha llevado a su país de una situación económica difícil a un desarrollo sorprendente en cuatro décadas, los surcoreanos no aflojaron y acortaron distancias. Otra anotación de los africanos que podría parecer demoledora para la motivación de los rivales, se convirtió en una nueva razón para seguir luchando, al grado de que los asiáticos marcaron otro gol y mantuvieron presencia en el campo como para que la selección argelina no se sintiera ganadora sino hasta el silbatazo final. Emocionante y ejemplar, por partes iguales, independientemente del nivel táctico y técnico desplegado.
Un gol tempranero que vuelve a perjudicar al equipo que lo realiza, dada la actitud asumida entre conformista, cautelosa y desdeñosa: el equipo portugués mostraba escaso funcionamiento colectivo en contraste con el nivel personal de sus figuras. La idiosincrasia de nuestros vecinos del norte, aderezada por el ímpetu del técnico alemán, los ha sacado a flote cada vez con mayor frecuencia en un deporte que en su país ocupa, máximo, el cuarto nivel de atención, aunque poco a poco parece posicionarse más en una sociedad, ciertamente, en la que el porcentaje de latinoamericanos va en aumento.
Así es que poco a poco, los estadounidenses fueron convirtiendo la apatía lusitana en campo propicio para la reacción: con el pragmatismo característico, de buenas a primeras ya le habían dado la vuelta al marcador a partir de un tesón que se complementaba por el talento de algunos de sus jugadores con todo y nariz rota, pero corazón palpitante. Pasado el minuto ochenta, los portugueses se despedían del mundial sin escribir nada a casa. Cuando ya se anunciaba que el segundo equipo de CONCACAF avanzaba a la siguiente ronda, un ausente Cristiano Ronaldo pone un centro impecable con comba precisa para que Varela nada más ponga la testa y el balón entre a portería. Quizá sea prolongar la vida por medios artificiales pero Portugal todavía respira.

MUNDIAL 2014 (10): LOS AFRICANOS RESPONDEN

22 junio 2014

A diferencia de los juegos olímpicos, en el mundial de fútbol no hay una correlación clara entre los países ganadores y su nivel de desarrollo: salvo Alemania, Francia e Inglaterra, las economías más fuertes del planeta como China, Rusia, Estados Unidos y Japón, no han ganado un título futbolero y usualmente lideran el medallero olímpico. Así, podemos observar que el crecimiento del fútbol en África se ha hecho palpable desde Italia 90 y, con altas y bajas, las naciones del continente más pobre del orbe han dado de qué hablar en los certámenes, aunque todavía sin alcanzar alguna semifinal.
El significado que ha alcanzado el fútbol para un continente como el africano se puede revisar en el emotivo filme The Beautiful Game (EU, 2012), documental abarcativo de Victor Buhler en el que consigue entretejer orgánicamente las vivencias y perspectivas de una gran cantidad de personas relacionadas con el fútbol, entre gente común y personajes famosos, a través de diversos países como Kenia, Egipto, Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Sudáfrica.
En este sentido, Más que un balón (2014), documental realizado por Juan Rendón y el artista carioca Vik Muniz, quien concibió y materializó una obra monumental con 20, 000 balones que instaló en el estadio Azteca y en una favela de Río. Producido por la cadena Netflix, la cinta contribuye a comprender cómo el fútbol puede convertirse en una plataforma de desarrollo para muchos jóvenes alrededor del mundo: una obra fílmica que implicó un largo periplo por nueve ciudades del planeta.

MESSI SE LEVANTA Y ANDA
Un primer tiempo en el que otra vez los ancestrales mecanismo persas adormecieron el partido, mientras que el talento individual de los argentinos no trascendía en la colectividad. Para la segunda parte, un poco de apertura y los iraníes alcanzan a generar oportunidades reales de gol, aunque en los minutos finales deciden replegar las tropas y apostar otra vez por el empate. Una vez advertido, demasiado tarde, que el amontonamiento de delanteros no necesariamente te genera un fútbol ofensivo eficaz, el cuerpo técnico argentino realiza cambios que ensanchan un poco la cancha pero se diluyen en la inoperancia.
La selección iraní planteó un trámite de alto grado de dificultad para los albicelestes. Irán insiste en bajarle el promedio de goles al mundial pero, siempre hay un pero, se les olvidó que Messi tiene que ser vigilado hasta el último segundo del partido, aunque el resto deambule como un imán que jala marca, abucheos y apenas despliegue dos o tres arrancones, suficiente para definir un partido. Eso sí, tan importante el anotador como el arquero Romero, que evitó dos potenciales goles del rival. Por lo visto hoy, el técnico iraní podría apostar por adelantar líneas y aprovechar de manera ofensiva la evidente habilidad de algunos de sus jugadores. Ojalá en Irán ya cambiaran algunas de sus políticas segregativas, como la de no dejar que las mujeres asistan a los estadios, y de paso, se posicionaren en el siglo XXI.
En este sentido, vale la pena destacar la figura del director fílmico Jafar Panahi, arrestado simplemente por expresar su opinión, vía el cine, acerca de la discriminación que viven las mujeres en su país. Una muestra de su filmografía que viene a cuento es la película Offside (Irán, 2006), detonada argumentalmente a partir del intento de una niña disfrazada de niño para poder entrar al estadio y ver el partido de su selección contra Bahréin, decisivo en sus aspiraciones mundialistas. Personajes memorables, toques de comedia y sensibilidad que dejan a las autoridades y la absurda prohibición, en clarísimo fuera de lugar.
La filmografía argentina en materia futbolera es extensa. Una muestra: basada en los artículos del periodista deportivo Ricardo “Borocotó” Lorenzo y dirigida por Leopoldo Torres Ríos, Pelota de trapo (1948), narra los sueños de infancia que se gestan a partir de un esférico de manufactura casera que sirve para cimentar una carrera fulgurante, apenas interrumpida por un problema de salud: la esencia del juego se conserva más allá de los escenarios y recursos con los que se cuente.

ÁFRICA UNIDA
De Ghana ya se había visto parte de su potencial, a pesar de caer en su debut. Pero ahora, enfundados de rojo, salieron con frenesí y valentía frente a uno de los grandes favoritos del torneo. La disposición de los africanos y el carácter alemán de siempre, produjeron un bien jugado primer medio en el que solo faltaron las anotaciones: a pesar de que el balón fue más teutón, el equilibrio fue la constante. Aunque normalmente los hijos del mismo padre tienen igual nacionalidad, en este caso se enfrentaron dos hermanos, uno por Ghana y el otro por Alemania, que cuando se topaban en el terreno de juego se percibía todo excepto fraternidad: ya sabemos que en familia las relaciones se intensifican, para bien y para mal.Beautiful Game
Para el segundo tiempo, el primer gol alemán despertó otra motivación de los ghaneses, quienes lejos de achicopalarse se pusieron a trabajar horas extra, al grado de darle la vuelta al marcador antes unos sorprendidos germanos, quienes vía su mal encarado técnico, pusieron toda la carne al asador haciendo cambios por todas partes: con el sello de la casa, pronto consiguieron el empate en un juego que a estas alturas ya nos tenía más que emocionados, independientemente de aficiones. Para cerrar y dejar un recuerdo a manera de despedida, los alemanes derramaron sangre hasta en la última jugada. Dejarían de serlo.
Y en juego parejo, desempeñado con más intensidad que talento pero siempre interesante y cuyo destino debió de ser un empate, Nigeria derrotó a Bosnia para colocarse con buenas posibilidades de avanzar y, de paso, dejar fuera de toda opción a los europeos de seguir avanzando: se esperaba de ellos una mayor contundencia y continuidad en su accionar ofensivo, sobre todo por el personal con el que cuentan y la demostración desplegada ante Argentina.
Un gol injustamente anulado de los bosnios y el que contó para los africanos precedido de una jugada polémica en la que pudo haber existido falta, se constituyeron en factores que dejaron un extraño sabor de boca. No obstante, la imaginación parece que regresó a los botines nigerianos después de estrellarse contra el muro persa, en particular en los de Emenike, vuelto una continua presencia acezante para los bosnios que sellaron su suerte hasta el final, dejando una pelota en el poste enviada por su estelar Dzeko y desviada por el arquero Enyeama, aún sin recibir gol en el torneo.

MUNDIAL 2014: POTENCIA Y SORPRESA

21 junio 2014

Volvió la tendencia de evitar los empates y la mayor sorpresa del Mundial al momento fue cortesía de Costa Rica, que le gana a Italia y deja a Inglaterra sin posibilidades de calificación. Sabíamos que iba a ser un grupo muy difícil pero erramos en el motivo: en realidad resultó muy complicado por la presencia de los centroamericanos.

OTRA VEZ LA REVELACIÓN: 24 AÑOS DESPUÉS
El lema Pura vida, que aparece por todos los rincones de Costa Rica se ha insertado en los jugadores ticos: si en su país lo que sobra es, justamente y gracias a sus políticas ecológicas, vida en sus diversas formas, la selección ha logrado trasladar la esencia del mensaje al terreno de juego. Desde una humildad trabajada en grupo y una capacidad para jugar ante los rivales de gran cartel mirándolos de frente, estos representantes de CONCACAF se han convertido en la revelación del torneo, comparando lo esperado con lo obtenido hasta el momento.
Los italianos volvieron a acusar sus históricas dificultades para poder anotar, sobre todo cuando se ponen abajo en el marcador. Nada más difícil que enfrentar a un equipo crecido y con la confianza puesta en las nubes, con nada que perder y con la oportunidad a la mano para escribir su mejor historia en los mundiales, sobre todo después de aquella participación, justamente, en Italia 90. Y con el gol a favor, resistieron como si fueran un espejo donde sus contrincantes se reflejaban para atestiguar que la historia también se puede modificar y al mismo tiempo repetir.
Costa RicaMiguel Gómez dirigió Italia 90 (2014), filme en el que recupera la preparación, los sacrificios y las dificultades inherentes de los jugadores –incluso de quienes quedaron fuera de la lista- para poder vivir la fantástica experiencia de la selección costarricense en el certamen de aquel año, en el que los hombres dirigidos por Bora Milutinovic rozaron la épica, sobre todo por el inesperado logro de vencer a Escocia y Suecia, calificando a la siguiente ronda.
Realizada por Luigi Filippo D’Amico, L’arbitro (Italia, 1974) plantea la disyuntiva de un silbante cuando se enfrenta a la fama con todo y las tentaciones femeninas; de igual nombre, L’arbitro (Italia, 2013) es un filme coescrito y dirigido por Paolo Zucca con tintes de comedia negra y referencias múltiples; en un pueblo inundado por el fútbol, los avatares de dos equipos antagónicos y un ambicioso réferi.

REVOLUCIÓN FRANCESA
Un equipo rígidamente estructurado como el suizo puede competir con quien sea, siempre y cuando no sucedan anomalías demasiado notorias. Pero el fútbol está hecho de ellas, como por ejemplo, que una selección potente recordando su pasado –no el de hace 4 años-, de pronto se conecta de manera implacable y, aprovechando un tiro de esquina y un error de la defensa, anota dos tantos en un minuto, mostrando una contundencia a prueba de dominio ajeno. Si la neutralidad puede funcionar en las relaciones internacionales, en este deporte difícilmente te va a permitir dar una sorpresa.
Ante una loable reacción de sus rivales, los franceses deciden anotar el tercero como para trastocar el espíritu de reacción que, vale decirlo, los suizos mantuvieron todo el partido a pesar de las adversidades y la goleada lapidaria que se fue catapultando desde el pico más alto de los Alpes, matizada por un par de anotaciones suizas, convirtiéndose en expresión de dignidad en estado puro. Los franceses se subieron al Mont Blanc y desde ahí se apuntan como el primer serio candidato para el título.
Dirigida por Oliver Dahan, Un gran equipo (Les seigneurs, Francia, 2012) transita en tono relajado con la conocida premisa del equipo integrado por un hombre que lo ha perdido todo y conformado por jugadores de los que no se espera mayor cosa, participando por una buena causa. Antes de hacerse famoso, Jean-Jacques Annaud filmó la comedrama El cabezazo (Coup de tête, Francia, 1979), en la que un jugador expulsado de un equipo por pelearse con la estrella, planea una venganza.
Por su parte, en La copa (Norbu, 1999), se revisa la penetración que puede tener un mundial de fútbol, en este caso el de Francia 1998, incluso en un monasterio budista que recibe a dos refugiados tibetanos, quienes encienden el interés de los aprendices en plena concentración espiritual. Una curiosidad: sin ser película futbolera, El matrimonio de María Braun (1979) del genial realizador alemán Fassbinder, termina con la motivadora narración radiofónica de la final del Mundial de 1954 jugado en Suiza, mientras la protagonista ve cerca el final de su calvario.

JUSTO EN EL ECUADOR
Los dos equipos americanos que perdieron en su debut, se enfrentaron en un partido que podía resultar definitivo, sobre todo para los ecuatorianos que cierran con Francia. Duelo parejo y disputado en el que los catrachos manifestaron una mejoría en relación con su anterior encuentro, al grado de ponerse adelante en el marcador, gusto que duró demasiado poco dado el pronto empate de los ecuatorianos vía el campeón goleador del torneo mexicano, quien como para confirmar su sentido del gol, anotó el segundo en sólido remate de cabeza.
Ecuador gana el partido por contar con una mayor capacidad individual, precisamente la que resalta en esta clase de encuentros nivelados. Pero los hondureños mantuvieron intenciones y motivaciones para buscar el empate y encarar la última fecha de la ronda con un poco más de esperanza: de cualquier manera, su misión es ganarle a Suiza y esperar que Francia haga lo propio con Ecuador, para después hacer cuentas con la diferencia de goleo.