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AGNÈS VARDA: EL ASOMBRO DE LO COTIDIANO COMO MATERIA FÍLMICA

12 junio 2019

La capacidad de asombro como recurso esencial para la creación artística: ahí donde la mayoría vemos rutinas que se vuelven invisibles por comunes, algunos perciben actividades llenas de sentidos y significados, susceptibles de explorarse y reconstruirse de acuerdo con las percepciones de los sujetos involucrados. El día a día como objeto digno de ser capturado por una cámara inquieta, exploradora y abarcadora, con esa capacidad de admiración que usualmente se va perdiendo en el transcurso de la vida, muy viva cuando somos niños. Se le llamó la madrina o abuela de la Nueva ola francesa (Truffaut, Resnais, Godard, Demy, Rohmer, Marker, Rivette, Chabrol, Colpi, Klein) y cierto es que se convirtió en una de las más grandes documentalistas que el cine ha conocido.

Agnès Varda (Bruselas, 1928 – París, 2019) debutó con La Pointe-Courte (1955), filme en el que combinaba una mirada a la actividad del puerto en cuestión con la relación de una pareja y una investigación sobre la muerte de un niño. El corto L’opéra-mouffe (1958) retomó la perspectiva de una embarazada entre la imaginación y la realidad en el barrio latino de París y ese mismo año rodó otros tres filmes breves de carácter documental (O saisons, ô châteaux; La cocotte d’azur; Du côté de la côte), vinculándose con la Nueva ola francesa y representando, ipso facto, a la mujer en el revolucionario movimiento fílmico que colocaba la visión del director como autor, más allá del aparato de producción de una cinta.

Tras el corto Les fiancés du pont Mac Donald ou (Méfiez-vous des lunettes noires) (1961), rodó su célebre Cléo de 5 à 7 (1962), cinta en la que intercaló, como ella misma lo comentó, el tiempo objetivo y subjetivo con presencia constante de relojes pero también de las diversas emociones de la protagonista (Corinne Marchand): fue el filme que la colocó en el radar del mundo del cine. Empezaron los viajes: Salut les Cubains (1964) fue un testimonio optimista de la isla caribeña, antes de que se hiciera efectiva y cobrara forma la dictadura, y volvió a la ficción con La felicidad (1965), centrada en líos matrimoniales con amante de por medio, tema extendido en Las creaturas (1966). Participó en el filme colectivo de protesta contra la guerra titulado Loin du Vietnam (1967), junto con colegas relevantes como Godard, Marker, Lelouch y Resnais, entre otros.

La directora realizó un viaje a Estados Unidos a finales de los sesenta junto con su pareja, el afamado cineasta Jacques Demy. Aprovechando, la colección Criterion integró sus trabajos por aquellas tierras bajo el título de In California, conformado por el corto documental Uncle Yanco (1967); Black Panthers (1968), retomando el movimiento afroamericano durante el juicio a Huey Newton; Lions Love (… And Lies) (1969), repasando un verano amoroso agotado y cansino; el documental sobre los murales angelinos Mur Murs (1981), y Documenteur (1981), dando cuenta de sus experiencias personales, vivencias en clave femenina y efervescencias políticas de aquellos años en el vecino del norte: su ojo privilegiado combinó la mirada íntima con la exposición más amplia de los asuntos sociales que prevalecían en aquellos años.

Realizó Nausicaa (1970), filme para televisión con tintes autobiográficos y tras una ausencia más o menos prolongada presentó Réponse de femmes: Notre corps, notre sexe (1975), para indagar acerca de la condición de ser mujer en estructuras sociales diversas, seguido del documento Daguerréotypes (1975), con la presencia de gente de su barrio, particularmente de los comerciantes; Placer de amor en Irán (1976), combinando romance con arquitectura y de Una canta, otra no (1977) en clara postura feminista,; en esos años filmó los textos cortos con base en un par de entrevistas titulados Ulysse (1983) y Une minute pour une image (1983), con participaciones notables como la de Marguerite Duras e Yves Montand, entre otros.

CAPTURANDO LA VIDA

Les dites cariátides (1984) es un breve y sustancioso recorrido por las esculturas femeninas presentes en la capital francesa, en tanto el corto 7p., cuis., s. de b., … à saisir (1984), abordó la venta de un departamento con sus implicaciones y Sin techo ni ley (1985) siguió a una mujer que no se ajustaba a la predestinación: la cinta fue premiada con el León de oro en el festival de Venecia. La década de los ochenta se complementó con los cortos Histoire d’une vieille dame (1985) y T’as de beaux escaliers, tu sais (1986), en la línea del filme anterior, así como con Kung-fu Master (1988), retomando el título de un videojuego, continuando la vertiente de abarcar las vicisitudes de mujeres en diversos momentos de la vida, y con la presencia de la icónica Jane Birkin en Jane B. Par Agnès (1988).

En Jacquot De Nantes (1991) rindió homenaje en blanco y negro con enfática fotografía –incluyendo destellos a color- a su pareja, el cineasta Jacques Demy retratado en su infancia ya con vocación fílmica e interesado en la idea de la representación teatral con todo y marionetas, de paso explorando sus influencias artísticas con la sensibilidad acostumbrada. El documental musical Les demoiselles ont eu 25 ans (1993) con la intervención de Legrand, Tavernier, Previn y Catherine Deneuve, entre otros, antecedió a la comedia Las cien y una noches (1995) y a El universo de Jacques Demy (1995), otro regalo fílmico de quien fue su pareja durante poco más de tres décadas.

Los cosechadores y yo (2000), una de mis favoritas, es un sensible trabajo de alcance etnográfico en el que la directora se vincula con pepenadores y recolectores para darles voz y recoger, valga la reiteración, su perspectiva vital acerca de su actividad. La primera década del siglo XXI vio desfilar cintas en su mayoría cortas como Hommage á Zgougou (et salut á Sabine Mamou) (2002); Ydessa, les ours et etc. (2003); Le lion volatil (2003), alrededor de la famosa estatua de Denfert; Der Viennale (2004); Les dites cariátides bis (2004); Cinévardaphoto (2004) para homenajear el arte de la fotografía; Cléo de 5 á 7: souvenirs et anecdotes (2005); Vive les courts metrajes: Agnés Varda presente les siens (2006); y el documental Quelques veuves de Noirmoutier (2006) en tono más bien retrospectivo y reflexionando sobre la propia obra en tamiz metacognitivo.

En Las playas de Agnès (2008) se lanzó a esos territorios donde la tierra y el mar se encuentran, repasando memorias propias y diversos puntos de vista de la gente común y de colegas artistas (Calder y Godard, por ejemplo), e incluso montando una hilarante oficina playera y jugando con imágenes de espejos. Participó en el proyecto televisivo P. O. V. (punto de vista) y grabó Agnès de ci de là Varda (2011 -), integrada por cinco episodios televisivos que dieron cuenta de los viajes de la artista y su infatigable capacidad de escudriñamiento, entre cuyos destinos se encontró México; ese mismo año dirigió el corto Les 3 boutons (2011), sobre una niña de 14 años en proceso de mágica madurez.

La academia del cine estadounidense (el Oscar) tuvo la oportunidad de reconocer el trabajo de esta cineasta excepcional al nominarla a mejor documental pero, como le ha ocurrido cada vez más frecuentemente, desaprovechó la oportunidad: Rostros y lugares (2017) es un texto de hermosa candidez, sentido del humor y gran talento para el registro de cómo se puede disfrutar la vida: con su cabello bicolor la realizadora transmite esa particular apreciación del día a día tan necesario en tiempos pesimistas, aquí al lado del joven fotógrafo y muralista DJ, con quien estampó imágenes en gran formato de personas a la vuelta de la esquina. Los dos capítulos televisivos de Varda by Agnès (2019) resultaron ser su testamento fílmico.

PELÍCULAS CENTENARIAS (1918): EL FIN DE LA GUERRA

31 diciembre 2018

El acontecimiento central de 1918 fue el fin de la I Guerra Mundial. La cinta Vendémiaire de Louis Feuillade, especialista en seriales (también entregó la secuela La Nouvelle Mission de Judex), se enfocó en los efectos de la guerra hacia los civiles, mientras que D. W. Griffith retomó también el suceso para grabar Corazones del mundo, acompañada de escenas reales en los campos de batalla y Lo más grande en la vida, posando su mirada sobre una mujer que busca la felicidad en tiempos de guerra, también aprovechados para la abierta propaganda como en The Kaiser, the Beast of Berlin de Rupert Julian.

Chaplin dirigió con su cuota de riesgo humorístico Armas al hombro y Winsor McCay, considerado como el iniciador de los dibujos animados en el cine, recreó con notable dechado técnico el hecho histórico del ataque alemán a un barco civil en El hundimiento del Lusitana, ocurrido cerca de las costas de Irlanda, en tanto Allen Holubar presentó The Heart of Humanity, sobre una mujer que se convierte en enfermera durante la gran guerra. En otra vertiente, Cecil B. De Mille produjo un picante (para la época) drama romántico titulado Old Wives for New, mostrando su capacidad para revisitar diversos géneros.

Los proscritos fue una de las obras centrales del gran cineasta Victor Sjöstrom, con el habitual trazo profundo de personajes acá con toque romántico incluido; el maestro sueco se dio tiempo también para actuar en El mejor hijo de Thomas Graal, comedia rodada por su compatriota Mauritz Stiller; también de aquellas tierras, Georg af Klercker filmó con ojo privilegiado Fyrvaktarens dotter, Nobelpristagaren y Nattliga toner; por su parte, el danés Holger-Madsen anduvo muy activo y realizó, entre otras, la política Folkets ven y la ciencia ficcional pacifista Viaje a Marte. El alemán Ernest Lubitsch generó ocho filmes entre los que se encuentran No quiero ser un hombre, de anticipada tendencia feminista, y Carmen, su versión de la famosa historia de Propser Mérimée, musicalizada previamente en clave de ópera por Bizet.

Charles Chaplin presentó la encantadoramente graciosa Vida de perro, asociándose con un can callejero para vagabundear a gusto. En la grandilocuente La décima sinfonía, Abel Gance entreteje la historia de cómo el dolor producido por un supuesto engaño detona la creación artística y Mary Pickford se lució en doble papel para Stella Maris de Marshall Neilan. Marion Davies actuó en dos de los filmes más importantes del año bajo las órdenes de Julius Steger: como una joven irlandesa que enfrenta la pobreza y la próxima muerte de su madre en el drama Cecilia of the Pink Roses, así como en The Burden of Proof, con la co-dirección de John G. Adolfi.

Maurice Torneur llevó a la pantalla el cuento El pájaro azul con su característico buen ojo para el detalle visual y la construcción de encuadres, mostrados también en A Doll’s House, basada en la clásica obra de Ibsen. El afamado Rodolfo Valentino se mostró en la comedia de enredos All Night, rodada por Paul Powell y en el drama The Married Virgin de Joseph Maxwell. El famoso niño crecido en la selva mereció un digno traslado a la pantalla en Tarzán de los monos bajo la dirección de Scott Sidney, en tanto la actriz Mabel Normand, muy activa ese año, participó en Mickey (1918), éxito rotundo de taquilla dirigido por F. Richard Jones y James Young en el que representó a una huérfana que se va a vivir con su tía.

En la lógica western, John Ford entregó ocho filmes, entre los que destacó El barranco del diablo (Hell Bent) con Harry Carey como protagonista, uno de sus actores favoritos, aquí interpretando a un héroe falible; hicieron mancuerna también en Tres hombres a caballo, mientras que Tod Browning realizó Revenge, con base en la novela de Edward Moffat. John H. Collins filmó poco antes de morir Riders of the Night, transitando del melodrama al thriller rural, en tanto Chester Withey se encargó de filmar On the Quiet, filme de menos de una hora en el que una pareja decide casarse a pesar de los obstáculos familiares, en la línea de The Beloved Blackmailer del canadiense Dell Henderson.

El cine ruso apenas iniciado el régimen comunista tras la revolución de 1917, estuvo sólidamente representado por La señorita y el granuja de Evgeni Slavinsky y VladimirMayakovsky, en donde una maestra trabaja con un grupo de adultos, entre los que se encuentra un vándalo que se enamora de ella, así como por El padre Sergio dirigida por Yakov Protazanov con base en el texto sin acabar de Tolstoi, siguiendo las desventuras del personaje central. El también actor Pyotr Chardynin regaló Calma, Tristeza, Calma, sobre una pareja de cirqueros, sus esfuerzos para mantenerse a flote y su ruptura, lección moral incluida. En tesitura terrorífica con inseminación artificial integrada, Alraune es una cinta de Eugen Illés y Joseph Klein con claras referencias a Frankenstein.

PELÍCULAS CENTENARIAS Y CINCUENTONAS (1966/2016)

8 diciembre 2016

En Hold Me While I’m Naked, corto de George Kuchar que explora la idea del cine en el cine, a través de un director en plena depresión, se reflexiona también acerca del acto creativo y su trascendencia. Para que una película sea recordada después de uno o medio siglo, debe tener un sello distintivo y una manufactura resistente al envejecimiento prematuro. Revisemos algunos ejemplos presentados hace 50 y 100 años.

1916

Tras recibir algunas acusaciones acerca de su mirada racista, D. W. Griffith filmó intoleranciaIntolerancia, filme clave para el desarrollo del lenguaje cinematográfico en el que se narra la historia de una joven pobre separada de su hijo y marido se entremezcla con la condena a Jesús y la masacre de San Bartolomé en París durante 1572. Después de esta película, el cine no se volvería a tener el mismo significado visual.

En aquellos años, se recurría a hsitorias clásicas para adaptarlas la cine, tales como 20,000 leguas de viaje submarino de Stuart Paton con base en el texto de Julio Verne; Snow White de J. Searle Dawley, retomando ideas de cuentos famosos; The Right to Be Happy de Rupert Julian sustentada en el cuento de Charles Dickens; Sherlock Holmes de Arthur Berthelet, una de las primeras versiones fílmicas del gran detective y el serial Judex de Louis Feuillade, con el héroe de la máscara que nos vendría bien en estos tiempos de impunidad casi total, en plena lucha contra el corrupto banquero Favrauxom.

1966

UNAS DE VAQUEROS, HÉROES Y ESPÍAS

El western estuvo muy bien representado por El bueno, el malo y el feo, clásico instantáneo de Sergio Leone, acompañado del omnipresente score de Ennio Morricone y la presencia del trío Eastwood-Wallach-Van Cleef. Además, el spaghetti western se nutrió de Django, dirigida por Sergio Corbucci con su carga antirracista y por un par de despedidas: Texas, adiós de Ferdinando Baldi y Adiós gringo de Giorgio Stegano.

El gran cineasta Richard Brooks entró al género con Los profesionales, contando en su alineación con Lancaster, Marvin, Ryan y Strode como el inusual equipo para rescatar a la esposa de un ricachón texano, secuestrada, faltaba más, por un revolucionario mexicano. En tanto, La última jugada de Fielder Cook, combinaba el contexto del western con la comedia de apostadores que quieren pasarse de listos. Una espadachina rescatista se dio vuelo en Bebe conmigo (Da Zui Xia) de King Hu, filme que empezaba a reelaborar el género de las artes marciales.

¡Atención automóviles! es una comedia criminal soviética de Eldar Ryazanov en la que un agente se seguros también es un ladrón de coches pero al estilo Robin Hood: le roba a los malos para dar el dinero a la caridad. Por su parte, el dúo dinámico apareció en pantalla de la mano de Leslie H. Martinson: Batman anunciaba de manera temprana el auge comiquero que hoy vivimos en el mundo del cine. Por su parte, Paul Newman se encargó de El Blanco móvil (Harper) de Jack Smight para interpretar a Harper Lee, el famoso detective creado por Ross McDonald y de Cortina rasgada, bajo las órdenes de Alfred Hitchcock.

CONFLICTOS

blow-upViviendo sus últimos quince minutos de fama, Edie Sedgwick protagonizó Lupe, bajo la dirección de Andy Warhol, una particular biografía de la potosina Lupe Vélez, de vida turbulenta y triunfadora en el Hollywood de los treinta. Mike Nichols rodó el clásico ¿Quién le teme a Virginia Wolf? Con Elizabeth Taylor y Richard Burton, mientras que Michelangelo Antonioni se escapó de la burguesía italiana para filmar Blow Up, retratando el Londres del Mod, con un misterio irresoluble de por medio, capturado por el fotógrafo protagonista.

El profundo director sueco Ingmar Bergman propuso Persona, intenso, poético, femenino e íntimo retrato de dos mujeres en condiciones aparentemente opuestas pero con subyacentes vasos comunicantes que van trastocando, desde la comunicación, sus lógicas relacionales: una actriz muda y su enfermera se enfrascan en un monólogo verbal y una interrelación en el amplio sentido del término.

Los franceses contrastaron sexos: Jean-Luc Godard rodó Masculino, Femenino y Claude Lelouch Un hombre y una mujer, con enfoques distintos y acordes con las perspectivas de cada uno de los cineastas: experimental el primero y romántico el segundo. Por su parte, Robert Bresson realizó Al azar de Baltasar, historia sobre el burro del título y Marie, que vivían en armonía hasta que son separados y padecen destinos diferentes. En términos totalitarios, François Truffaut arriesgó con la esperada sensibilidad en Fahrenheit 451, basada en el clásico de Ray Bradbury

Realizada por Hiroshi Teshigahara, La cara de otro retomó el tema de cómo se puede trastocar la personalidad, aquí desde la ciencia ficción, en cuanto a las máscaras que usamos para desenvolvernos socialmente, caso también revisado en El otro Sr. Hamilton (Seconds) de John Frankenheimer. Basada en la novela de Knut Hamsun, escrita y dirigida por Henning Carlsen, Hunger (Sult) sigue a un aspirante a escritor en plena crisis económica intentando mantener intacta su dignidad. Black Girl realizada por Ousmane Sembène con base en su novela, sigue a una joven senegalesa que busca asentarse en Francia.

HISTORIA

Andrei Rublev, segundo largometraje del gigante soviético Andrei Tarkovsky, es un impactante fresco de la Rusia medieval luchando entre el salvajismo y la mística, representado a través del pintor iconográfico del título y estructurado en siete episodios, con una cámara en perpetuo y seguro movimiento, dando cuenta del proceso de culpa, redención y conflicto eterno del personaje central, en un ambiente convulso y en intensa disputa; en riguroso blanco y negro hasta que al final se presentan los trabajos del artista, la versión original rebasaba los 200 minutos pero la censura oficial dejó la cinta en “solo” tres horas: un ejemplo de cómo esculpir en el tiempo.

Dirigida con articulado uso de recursos tanto actorales como de producción por Fred Zinnemann, El hombre de dos reinos (A Man for All Seasons) centró su mirada, dentro del contexto de la ruptura que buscaba Enrique VIII, en los últimos años de Tomás Moro, buscando la utopía hasta el aliento final. John Huston realizó La Biblia, recreando los primeros pasajes del Génesis y Gillo Pontecorvo dirigió la poderosa y reveladora La batalla de Argel en tono documentalista y panorámico.

Desde Checoslovaquia llegó Las pervertidas de la realizadora Vera Chytilova, en la que se seguía a dos jóvenes desinhibidas en tiempos de nacientes revueltas y Trenes rigurosamente vigilados, dirigida con gracia y cercanía por Jirí Menzel, transitando con soltura entre la comedia y el drama con el joven Milo, quien se suma al trabajo con todo y uniforme, tras una tradición familiar, a una estación perdida durante los años finales de la 2da. Guerra Mundial. En tono similar e igual contexto, La fuga fantástica de Gérard Oury buscaba un resquicio de paz entre franceses y alemanes durante la ocupación de París y alrededores.

ABBAS KIAROSTAMI: RECONSTRUYENDO LA REALIDAD

5 julio 2016

Es uno de los directores cinematográficos fundamentales de los tiempos recientes que exploró ese territorio, frecuentemente con aliento poético, en el que verdad y ficción se funden y confunden para generar campos de libre interpretación acerca de la realidad, siempre en proceso de reconstruirse dentro y fuera de la pantalla, ya sea desde una lógica de temporalidades dislocadas o a partir de una integración entre la idea del objeto como tal y su propia representación.[1] Una constante en su obra fue la reflexión acerca del cine como medio versátil para la expresión y como objeto de estudio en sí mismo.

El también fotógrafo[2], diseñador y poeta[3] (Abbas Kiarostami (Teherán, 1940 – París, 2016), tras estudiar Bellas Artes en la universidad de su ciudad natal, debutó tardíamente con un par de cortos que realizó mientras trabajaba en el Centro para el desarrollo de niños y jóvenes: El pan y la calle (1970) y El recreo (1972), ambos con un énfasis realista y apostando por la sencillez anecdótica de la infancia, retratando sendos recorridos interrumpidos, ya sea el trayecto a la panadería o el regreso de la escuela a la casa, mientras se patea un balón futbolero.

Después del mediometraje Experiencia (1973), en el que un huérfano sueña con una joven mayor mientras trabaja en un estudio fotográfico, filmó con enfoque descriptivo El viajero (1974), su debut largo en el que retoma la intención de un niño para conseguir boletos y trasladarse a ver a su equipo favorito de fútbol, valiéndose de todo tipo de medios: desde esta época, una de sus constantes ha sido el traslado, a pie o en coche, entendido como una forma de hacer camino y de vivir el presente, más allá de los destinos establecidos que en ocasiones pueden quedar en segunda instancia.

Volviendo al formato del corto, dirigió Man ham mitounam (So I Can, 1975), Dos soluciones para un problema (1975), retratando un conflicto entre dos niños en busca de salida, y el divertimento Rangha (The Colours, 1976), seguido del mediometraje Un traje para la boda (1976), celebración que suele generar complicaciones para todos los familiares involucrados, incluso desde cómo ir vestidos. Su segundo largo fue Gozaresh (The Report, 1977), en el que sigue las tribulaciones en el trabajo y hogar de un recolector de impuestos.

LA ESCUELA Y SUS ACTORES

Dada su vocación pedagógica, se mantuvo cercano al tema escolar desde diferentes perspectivas tanto de carácter descriptiva como analítica; realizó la película corta Tributo a los profesores (1977), que vendría bien para ser revisado por los involucrados en el actual conflicto de la reforma educativa, así como los cortometrajes ¿Cómo aprovechar el tiempo libre? (1977), oportuno para las etapas vacacionales y Rah Hal-e Yek (Solution No. 1, 1978), sobre un hombre y las dificultades que enfrenta con su vehículo.

La década de los setenta terminó con el documental Ghazieh-e Shekl-e Aval, Ghazieh-e Shekl-e Dou Wom (First Case, Second Case, 1979), en el que a partir de una misma situación áulica de indisciplina enfrentada por un docente (la típica de que cuando se voltea al pizarrón alguien hace ruidos), se presentan dos posibles resoluciones, mismas que se presentan para será analizadas por los entrevistados. En una, el alumno responsable acepta su responsabilidad y en la otra ninguno de los estudiantes confiesa una vez pasado el tiempo dado por el profesor para que ello ocurra.

La primera mitad de los años ochenta, el cineasta iraní siguió realizando cortos de diferente índole con cierto foco didáctico: Behdasht-e Dandan (Dental Hygiene, 1980), navegando entre la ironía y la instrucción acerca de la importancia de lavarse los dientes; Be Tartib ya Bedoun-e Tartib (Orderly or Disorderly, 1981), presentando comportamientos ordenados y caóticos, tomando como ejemplo a estudiantes en comportamientos dentro de la escuela y a peatones en relación con el tráfico automovilístico, y El coro (1982), sobre un anciano que se quita el aparato para escuchar dado el excesivo ruido pero que también deja de oír algún sonido importante.

En Conciudadanos (1983) acompañó a un sufrido policía que tenía que enfrentar a diversos automovilistas que querían pasar a una zona recientemente restringida a vehículos con permisos especiales; este mismo año también produjo el corto Dandan Dard (Toothache, 1983) para después entregar Párvulos (1984), interesante documental de mirada etnográfica acerca de la vida escolar, en el que se retoman opiniones diversas de los estudiantes sobre su prefecto, un hombre realmente interesado por la educación de sus alumnos, además de escenas cotidianas en el contexto de la escuela.

Su tercer largometraje de ficción fue ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), a través del cual amplió su radar a Occidente y se convirtió en fuerte influencia para directores de su país como Mohammad-Ali Talebi, Jafar Panahi, Bahram Tavakoli, Reza Mirkarimi, Bahman Ghobadi y Majid Majidi, quienes posteriormente realizaron filmes en los que también los niños eran los protagonistas, retomando la sensibilidad de Kiarostami, y constituyéndose, a su vez, en los pilares del cine iraní a partir de los años noventa. Volviendo a la temática escolar, cerró los años ochenta con el documental Deberes (1989), en el que le preguntaba a varios niños su percepción acerca de la siempre polémica tarea, motivo de infaltables discusiones en (casi) todas las casas del mundo.

EL METACINE COMO DISCURSO

El representante más connotado de la llamada Nueva ola iraní alcanzó reconocimiento mundial a partir de los años noventa con Primer plano (1990)[4], una de sus obras esenciales: es la recreación de un caso verídico interpretado por las personas reales involucradas en los eventos. Se trata de una especie de falso-verdadero documental en cuanto a que se muestra el momento en el que sucedieron algunos hechos y otros que fueron reconstruidos, integrando la narrativa a partir de estas dos fuentes.

Además, el propio director aparece haciendo sus respectivas indagatorias como parte del metraje, rompiendo las fronteras entre categorías y géneros fílmicos. La historia gira en torno a un hombre sin empleo, tema extendido a otros personajes, que se hizo pasar por el director Moshen Makhmalbaf (El ciclista, 1987; Kandahar, 2001; The President, 2014) ante una familia, prometiéndoles que si lo financiaban, podrían aparecer en su siguiente filme. Esta deconstrucción del documental como género fílmico, le supuso al realizador la admiración fuera de las fronteras iraníes.

Esta premisa base de traslape entre tipos de narraciones y la idea de aprehender al propio cine como objeto susceptible de ser retratado en cuanto a proceso de creación artística, continuó con el filme Y la vida continúa (1991), una vez más inserto entre la ficción y el documental, en el que se autonarra la historia del director de cine que regresa a una zona devastada por un terremoto donde había rodado ¿Dónde está la casa de mi amigo?, cuestionamiento ahora más que pertinente. A través de los olivos (1993), centrada en un proceso de filmación con romance incluido en característico juego de espejos, se considera la tercera parte de la trilogía conocida como Koker, integrada por estas tres películas que comparten contexto físico y emocional, incluyendo el sismo que afectó la región como eje transversal.

AbbasParticipó después en un par de proyectos colectivos: A propósito de Niza, la suite (1995), alrededor de la hoy lastimada ciudad francesa, se integró con seis segmentos cortesía de Catherine Breillat, Costa Gavras, Claire Denis, Raymond Depardon, Pavel Lungin y el franco-chileno Raoul Ruiz; Kiarostami contribuyó con el corto Repérages, realizado en conjunto con Parviz Kimiavi. La otra participación fue en el homenaje a los inventores del cinematógrafo titulado Lumière y Compañía (1995), en el que 40 directores de renombre presentaron una propuesta, bajo las condiciones de trabajo de finales del siglo XIX, no mayor a 52 segundos, en tres tomas máximo y sin poder sincronizar el sonido.

La revolución islámica de 1979 no supuso, en principio, algún problema para el desarrollo creativo de Kiarostami, quien continuó trabajando en el mismo centro educativo gubernamental, aunque paulatinamente, conforme iba siendo más reconocido en Occidente, aumentaban los problemas de vigilancia y censura, tal como le sucede actualmente a varios de sus colegas compatriotas por quienes abogó en su momento. Con su obra maestra El sabor de las cerezas (1997), ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes junto a La anguila de Imamura, logró llevar sus reflexiones sobre la muerte, la creación fílmica y la soledad a un ámbito de completo cuestionamiento.

Un hombre va en su coche por las terregosas colinas cercanas a Teherán con la intención de suicidarse, sin que sepamos por qué, y busca a alguien que lo pueda enterrar en un árbol de cerezas una vez cumplida su misión final/fatal. A manera de cuento moral, se va encontrando con diferentes personajes de nacionalidades distintas y oficios varios que invitan a repensar los sentidos y significados de la vida, sobre todo cuando arribamos al desconcertante epílogo que vuelve a transitar de la ficción al verismo, aunque ahora con enfático contraste.

TRANSICIONES DEL MILENIO

Cerró el milenio con el documental corto Tavalod-e Nur (The Birth of Light, 1997) y con el largometraje El viento nos llevará (1999), basado en un poema homónimo de la escritora Forough Farrokhzad y convertido en otra de sus obras fundamentales; aquí plantea la dicotomía rural-urbano a través de la mirada de su protagonista, un ingeniero de ínfulas citadinas que llega a un pequeño pueblo junto con su equipo para grabar un funeral de una mujer enferma terminal; la incomunicación atraviesa todo el relato, sustentado en las distintas lógicas que tiene el tiempo: el enfático empleo del fuera de campo alimenta esta sensación de la imposibilidad de controlarlo todo y, más bien, dejar que el viento con su sabiduría, nos conduzca por los buenos caminos.

El nuevo milenio empezó con ABC África (2001), documental que busca exponer y concienciar acerca de la problemática del SIDA particularmente en Uganda, al que le siguió la fresca y cercana Diez (2002), donde seguimos a una taxista que sostiene igual número de encuentros con pasajeros diversos, de alguna manera encapsulados en el coche como espacio de transición lleno de reflexiones y confesiones, en tanto su vida continúe una vez que lleguen a su destino. Con los documentales Five Dedicated to Ozu (2003), conformado por cinco secuencias homenajeando al maestro japonés, y 10 sobre diez[5] (2004), donde reflexiona sobre sus películas con especial atención a Diez, volvió a quedar de manifiesto su gran amor por el cine como arte completo[6].

Participó en Tickets (2005), otro proyecto colectivo junto con Ken Loach y Ermanno Olmi, en el que conocemos a varios pasajeros y sus interacciones en un tren que viaja por Italia, así como en la cinta A cada uno su cine (2007) con el segmento Where Is My Romeo?, alrededor del pathos generado en un grupo de mujeres espectadoras que se conmueven al ver el final de la adaptación de Zeffirelli del texto de Shakespeare. Supervisó el corto White Pages (2005), realizó el breve Rug (2006) y el documental Roads of Kiarostami (2006), en tono metarreflexivo.

En la etapa final de su trayectoria, dirigió el documental corto Kojast jaye residan (2007); realizó Shirin (2008), cual puesta en escena basada en este poema iraní del siglo XII con los rostros de las mujeres expectantes y Copia fiel (2010), deliciosa comedia en la que, una vez más, se juega con los vínculos entre la originalidad y las reproducciones, así como los roles asumidos y las posibilidades relacionales entre un escritor inglés y una vendedora francesa de antigüedades, interpretada con la gracia del caso por Juliette Binoche, una actriz auténtica.

Después de grabar el corto documental No (2010), acerca de una niña que ama al cine y quiere dedicarse a la actuación, presentó Like Someone In Love (2012) producción japonesa centrada en una relación construida en dos días entre una joven prostituta y un viudo en Tokyo, tan efímera como intensa, bellamente retratada por una cámara que nos coloca como testigos privilegiados de este inusual vínculo afectivo. Finalmente, participó en el documental colectivo Venice 70: Future Reloaded (2013), integrado a partir de cortos que reflexionan sobre el cine y los tiempos por venir.

Admirado igual por Godard que por Scorsese, el realizador iraní se distinguió por dotarle al espectador el poder de reformular y generar hipótesis acerca de las motivaciones, resoluciones y consecuencias de los actos desplegados por sus personajes, casi siempre interpretados por personas comunes sin conocimiento de estrategias actorales. Abrió un territorio enorme donde el documental se imbrica con la ficción y la verosimilitud queda como objeto de diálogo constante, justo para abrir posibilidades de indagación, antes de cerrarlas con certezas absolutistas que cancelan el poder de la búsqueda.

Descanse en paz este eterno viajero en un árbol de ciruelas llevado por el viento a través de los olivos como un hombre enamorado.

 

[1] Al respecto, recomendable resulta el texto de Jean-Luc Nancy (Errata Naturae, 2008), Evidencia del filme: el cine de Abbas Kiarostami.

[2] En el volumen Abbas Kiarostami (El hilo de Ariadna, 2007) se integra la exposición llamada Una poética de lo real, que incluyó fotografías y una retrospectiva de la filmografía del director iraní.

[3] En español se pueden conseguir los libros de poemas Compañero del viento (Oriente y Mediterráneo, 2006) y El viento y la hoja (Salto de página, 2015).

[4] Se pueden revisar los artículos al respecto de Charles Tesson, publicado originalmente en Cahiers du cinéma núm. 450 (diciembre de 1991) y reproducido en el libro Nuevos cines, nueva crítica (Paidós, 2006), y el incluido en 1001 películas que hay que ver antes de morir (Grijalbo, 2005), coordinado por Steven Jay Schneider.

[5] Vale la pena revisar el libro Obreros Trabajando: Lecciones Cinematográficas de Abbas Kiarostami (Mhughes, 2013) de Mahmoud Reza Sani con prólogo de Jean-Claude Carrière.

[6] Un volumen que da cuenta de la trayectoria e importancia del director desde una perspectiva interpretativa es Abbas Kiarostami (Cátedra, 2002) de Alberto Elena.

CINE FUERA DE LAS SALAS 2015

6 enero 2016

En la anterior entrega se daba cuenta de las películas y festivales que habitaron en la cartelera de nuestra ciudad; ahora, como un complemento necesario dada la amplitud de posibilidades con las que contamos hoy en día para ver filmes diversos, se propone un breve recuento de algunas cintas que pudimos disfrutar vía otros medios. Obras notables que desgraciadamente no alcanzan un lugar en la cartelera, merecedoras de mayor difusión: por fortuna ya están al alcance de la mano.

  • Gebo y la sombra, El extraño caso de Angélica y Excentricidades de una joven rubia, Manoel de Oliveira: recién se editaron en video para México estas tres obras del 2012, 2010 y 2009 respectivamente, dirigidas por el venerable director portugués, fallecido en el 2015 después de 106 años de vida y 84 dedicados con maestría y sensibilidad al mundo del cine.
  • Ida, Pawel Pawlikowski: un contrastante recorrido por su pasado antes de tomar la decisión para asumir los votos religiosos; en profundo blanco y negro y fotografía tan austera como bella, la novicia visita un mundo presente y otro que ya se fue, pero que mantiene su influencia.
  • Ex-Máquina, Alex Garland: la humanidad de un robot y la fusión de la persona con la tecnología atrapadas en una casa-laboratorio de aséptico misterio, fríamente fotografiada con todo y una serie de vínculos que surgen entre el genio, el aprendiz y las robots, en plan “Más que humano”.
  • Vicio propio, P. T. Anderson: el universo hippie de inicio de los setenta descrito por el maestro Pynchon se traslada a la pantalla por uno de los principales realizadores estadounidenses; un viaje en todos sentidos con un guía detectivesco siempre extraviado pero atento para estar en el lugar y momento equivocados.
  • Historias de caballos y de hombres, Benedikt Erlingsson: un pequeño poblado en la cabeza del mundo donde equinos y humanos se parecen más de lo imaginado, tanto en su instinto de sobrevivencia como de flirteo; paisajes agrestes donde crecen sentimientos de alcance naturista.
  • Adiós al lenguaje, Jean-Luc Godard: más de cincuenta años revirtiendo y transformando las premisas visuales y sonoras del cine, el genio francés vuelve a despedir la tradición con un collage absorbente, puesto para que cada quien construya sus propios significados.
  • Un toque de pecado, Jia Zhang-Ke: tríptico de historias en las que los individuos se enfrentan desde los márgenes de la legalidad a las fuertes limitaciones impuestas en un país de amplitud imposible y de contrastes permanentes. Retrato radiográfico de una sociedad en transformación.
  • Fuerza mayor, Ruben Östlund: unas vacaciones familiares en un centro de esquí pueden convertirse en una desgracia cuando se presenta una avalancha, pero el verdadero sisma vendrá después por las conductas asumidas frente a la angustia; inquietantemente reflexiva.
  • Solo los amantes sobreviven, Jim Jarmusch: no hay romanticismo heroico ni sensualidad a flor de piel, sino decadencia y nostalgia que solo puede vencerse con sublimación artística y alguna sesión sanguínea; adolescencias, esperanzas y decepciones que habitan para siempre en la oscura Detroit.
  • Turner, Mike Leigh: paisajes, tormentas e incendios escapándose del lienzo con una estética que profundiza en la percepción y el color, gracias al pincel de un hombre huraño, contradictorio y cargado de relaciones conflictivas. Biopic dimensionado de composición precisa.
  • El juicio de Viviane Amsalem, Ronit y Shlomi Elkabetz: la lucha asfixiante y claustrofóbica de una mujer para conseguir el divorcio en un sistema legal que privilegia al hombre; con un desarrollo laberíntico en el que parece no haber resolución, seres humanos atrapados en estructuras que lo invaden todo.
  • Tom en el granero, Xavier Dolan: ante la muerte de su pareja, un joven viaja a la granja de la familia para el funeral; el encuentro con la madre y el hermano detona una extraña diversidad de sentimientos, entre maizales y zonas grises que aguardan para ser recorridos a toda prisa.
  • Lejos del mundanal ruido, Thomas Vinterberg: la clásica historia de Thomas Hardy con un cuadrángulo amoroso en medio de las convenciones victorianas es recreado con maestría por el director danés, colocando el ojo en corazones y escenografías al fin íntimamente relacionados.
  • La leyenda de la princesa Kaguya, Isao Takahata: un poético pincel de trazos sencillos para plasmar una historia ancestral en tonalidades calmas y atmósferas mágicas; la tierra puede ser un buen lugar para nacer, crecer y querer, sin dejar de mirar hacia la luna y atreverse a volver donde la felicidad estaba en la sencillez.
  • Beasts of No Nation, Cary Joji Fukunaga: gran logro de Netflix que recrea la historia de un niño soldado peleando en alguna Guerra civil Africana; ficción terriblemente real con notable producción que fortalece la dolorosa propuesta argumental de una infancia fracturada.
  • La piel de venus, Roman Polanski: el maestro polaco se basa en una obra de David Ives para confrontar a dos personajes en un teatro vacío, cual espacio cerrado que impide cualquier posible escapatoria; un director y una aspirante a actriz en plena lucha de poder.
  • Los canallas, Claire Denis: la gran directora francesa recurre al thriller cargado de matices en el que los personajes no terminan de mostrar todas sus cartas y las intenciones parecen irse modificando de acuerdo con las circunstancias; claroscuros en los que crece la ambigüedad.
  • El amor es extraño, Ira Sachs: notables actuaciones en una historia que explora el otoño de una pareja gay y sus circunstancias; la decisión de contraer matrimonio coincide con la aparición de dificultades como la pérdida de la casa y el trabajo implicará mantener el vínculo en la separación física y por momentos anímica.
  • Mi vida es un rompecabezas, Cédric Klapisch: un escritor francés necesitado de inspiración tiene que viajar a Nueva York para seguir a su ahora exmujer y su hijo; novedades y sorpresas del pasado se irán convirtiendo en una trama ideal para llevarla al papel y juntar todas las piezas.
  • Güeros, de Alonso Ruizpalacios: en clave de road movie con misión incluida en la que unos jóvenes buscan a un músico que hizo llorar a Bob Dylan; como telón de fondo, la huelga de la UNAM y un retrato con dosis de humor de la juventud en estado permanente de espera.
  • Lo mismo pero diferente, Buck: un amor marcado por las diferencias raciales y geográficas que busca mantenerse en la distancia, aún con los tropiezos y las ausencias propias de quienes parecen estar destinados a sobrevivir hombro con hombro.
  • Juego de seducción, Pen-Ek Ratanaruang: relato intrigante y fantasmal con un hotel de fondo y una pareja que asiste a un velorio; una joven se integra, mientras que la infidelidad pasada y futura recorre los pasillos y la ruptura acecha sin explicitarse del todo.
  • Mi vida ahora, Kevin McDonald: fotografía intensa para capturar un romance adolescente entre primos justo cuando estalla una guerra de la que no se sabe mucho; en un mundo de adultos ausentes, un halcón simbólico emprende el vuelo y la protagonista se reconvierte frente a la adversidad.
  • Primicia mortal, Dan Gilroy: la nota roja como jugoso negocio, justo cuando la moral se cancela en aras de la noticia que venda, no que informe; buitres en espera de un poco de carroña para disputarse las ganancias, en ambientes lúgubres siempre protegidos de la luz.
  • Más allá de las colinas, Cristian Mungiu: una amistad puesta a prueba por diferencia de vocaciones entre dos jóvenes en un remoto monasterio; extraños padecimientos que en la severa comunidad se asumen como posesión, al tiempo que la cámara aguarda con paciencia la resolución.
  • Meteora, Spiros Stathoulopoulos: planos prolongados y bellas estampas de las imponentes estructuras rocosas griegas donde se insertan dos conventos; un romance prohibido entre una joven religiosa y un monje que crece paulatinamente con indicativas y simbólicas secuencias animadas.

 

EL CINE DEL 2015 QUE VIMOS EN LEÓN

28 diciembre 2015

Un fugaz recorrido por las imágenes en movimiento que se proyectaron en nuestra ciudad durante el año que recién termina. Como suele suceder, hubo gratas sorpresas y algunas decepciones, joyas ocultas y por fortuna, diversidad en los canales de distribución para poder acercarse a propuestas que no encuentran cabida en la cartelera. Veamos.

DE FESTIVALES Y PROPUESTAS

Tuvimos el habitual y siempre bienvenido Tour de cine francés con una programación sólida y representativa del cine para el gran público que se hace por aquellos lares. La Muestra internacional de la Cineteca, ahora en su 57ª. versión, continuó en el sótano con cupo apenas para 50 personas (aunque la mayor parte de las películas se podían ver, afortunadamente, por otros medios) y el Festival internacional de cine Guanajuato mantuvo presencia e importancia.

La Escuela de artes visuales organizó el Festival Internacional de Cine de León y la Dirección de Gestión Ambiental de León promovió el Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente: se trata de dos propuestas que revitalizan el quehacer fílmico en nuestra ciudad y que ojalá logren trascender. Además, en salas comerciales se proyectó el Afro Samurai Director´s Cut y el festival Mórbido, dándole cierta versatilidad a la cartelera habitual.

EL CINE EN CARTELERA

Se proyectaron 203 películas a lo largo del año a través de las dos exhibidoras principales que se encuentran en la ciudad. Predominó, como ha sucedido desde hace muchos años, el cine estadounidense y en particular el confeccionado en los grandes estudios. No se critica que se proyecten este tipo de películas pero se agradecería una mayor diversidad, presente en otras plataformas y vehículos de difusión. Un fenómeno creciente y preocupante fue la proyección de filmes doblados, en varios casos ocupando más horarios que la versión original subtitulada.

DE LA REALIDAD

McFarland: Sin límites y Los inventores fueron dos películas inspiradoras y oportunas, ahora que la ignorancia xenófoba está poniéndose de moda en algunos grupos; además, Selma: El poder de un sueño nos recordó las grandes gestas por la igualdad. Otro par de cintas retomó el mundo de la pintura para presentar sendos casos ligados a derechos de autor y propiedad: La dama de oro y Ojos grandes, resultaron interesantes aunque se quedaron cortas en sus aspiraciones. Un crítico de cine recién fallecido también fue sujeto de un filme como valorar su importancia.

Se realizaron logrados biopics de científicos y tecnólogos de avanzada como La teoría del todo, de músicos fallecidos prematuramente o de grupos fundacionales, fortaleciendo su estatus mítico, así como de personajes contrastantes como Gloria y Escobar. No faltaron los héroes de guerra como en El francotirador, algún heredero enloquecido, la recreación de un trascendente hecho histórico o los relatos conmovedores tipo Siempre Alice o increíbles como En la cuerda floja. Incluso nuestros primos fueron retratados en el documental El reino de los monos.

ESPÍAS Y SAGAS JUVENILES

El género encontró diversas manifestaciones que fueron de un bienvenido humor como en Kingsman. El servicio secreto y Spy: una espía despistada, hasta las franquicias revividas a través de la lógica de los blockbusters Misión imposible: Nación secreta y 007 Spectre; para complementar el cuadro de espionaje, otra mirada retro con estilo se desplegó en El agente de C.I.P.O.L.

Las sagas juveniles empezaron a dar síntomas de agotamiento, como se pudo advertir en Maze Runner: Prueba de fuego, Los juegos del hambre: Sinsajo el final e Insurgente. No faltaron las cintas románticas y de acción convencional que tampoco alcanzaron para desmarcarse del resto. En cambio, Más notas perfectas, la segunda parte de las concursantes cantantes, solidificó la premisa báse de su antecesora, al igual que Rápidos y furiosos 7, con todo y el homenaje al fallecido Paul Walker.

ANIMADAS, CÓMICS Y CUENTOS

Un buen año para el cine animado en pantalla. Además de las estelares, valieron la pena la muy lograda Snoopy y Charlie Brown, Peanuts la película, la evocativa El principito, Un gran dinosaurio, Bob Esponja: Un héroe fuera del agua y hasta Hotel Transylvania 2; en contraste, quedaron a deber Los minions y Don Gato: el inicio de la pandilla, que parece no encontrar un adecuado traslado a la pantalla grande por más intentos que se llevan a cabo.

El mundo de los cómics estuvo mal representado por la fallida Los 4 fantásticos y la decepcionante Los vengadores: Era de Ultrón; sacando la casta, nos quedamos con la muy entretenida Ant-Man: El hombre hormiga, de la que no se esperaba mayor cosa. El mundo de los cuentos recibió una sólida adaptación de la joven con el pie exacto en Cenicienta, mientras que el traslado del musical En el bosque, tuvo algunos momentos rescatables si bien el conjunto no funcionó del todo. Se recuerda la propuesta familiar de Escalofríos, con las criaturas de cuentos cobrando vida.

TERROR Y BLOCKBUSTERS

Poco qué reportar en el cine de terror exhibido en las pantallas. Se recurrió a secuelas o remakes como en La noche del demonio 3, La dama de negro 2, Actividad paranormal: La dimensión fantasma, Siniestro 2 y Poltergeist, así como a temas revisitados como en el caso de Exorcismo en el Vaticano, Demoniaco, Halloween: Buscando el terror, Los hijos del diablo y El payaso del mal, entre otras. La cumbre escarlata logró desmarcarse del promedio, aunque prometió más de lo que terminó ofreciendo.

Dos rescates con desiguales resultados: mientras que Mundo jurásico le hizo honor a la idea original incorporando alguno elementos novedosos, Terminator: Génesis, buscó recomponer la franquicia con una especie de refundación y terminó siendo un bajón de la ya de por sí devaluada saga, lejos de poder equiparar los logros de las dos primeras entregas, vueltas clásicos de la ciencia ficción.

Sal de la tierra30 PELÍCULAS

Entre las cintas exhibidas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre en las salas cinematográficas de León, excluyendo festivales y muestras, comparto la lista de las que más me gustaron, más o menos en el orden de disfrute.

 

  • La sal de la tierra de Wim Wenders, Juliano Ribeiro Salgado.
  • Dos días, una noche de los hermanos Dardenne.
  • Puente de espías de Steven Spielberg.
  • Foxcatcher de Bennet Miller.
  • Mad Max: Furia en el camino de George Miller.
  • Está detrás de ti de David Robert Mitchell.
  • Intensa-mente de Pete Docter y Ronnie del Carmen.
  • Música y obsesión de Damien Chazelle
  • El expreso del miedo de Joon-ho Bong.
  • Boyhood: Momentos de una vida de Richard Linklater.
  • El código enigma de Morten Tyldum.
  • Shaun el cordero de Mark Burton y Richard Starzak.
  • Tierra de nadie: Sicario de Denis Villeneuve.
  • Relatos salvajes de ‎Damián Szifron
  • Cobain: Montage of Heck deBrett Morgen.
  • Amy: La mujer detrás del nombre de Asif Kapadia.
  • El año más violento de J. C. Chandor.
  • Letras explícitas de F. Gary Gray.
  • Chicos y Guillermo ¡A comer! de Guillaume Galliene.
  • La entrega de Michael R. Roskam
  • Steve Jobs de Danny Boyle.
  • 600 millas de Gabriel Ripstein.
  • El regalo de Joel Edgerton.
  • Misión rescate de Ridley Scott.
  • Alma salvaje de Jean-Marc Vallée.
  • Star Wars: El despertar de la fuerza de J. J. Abrams.
  • La vida misma de Steve James.
  • Una nueva amiga de François Ozon.
  • El incidente de Isaac Ezban
  • Héctor y el secreto de la felicidad de Peter Chelsom.

 

CINE DE 1965: CINCUENTA AÑOS DE ILUMINAR LA PANTALLA

12 diciembre 2015

Un fugaz recorrido por algunos de los filmes que se recuerdan después de medio siglo en el que vieron la luz por vez primera.

ENTRE LA GUERRA Y LA PAZ

Doctor Zhivago se volvió un clásico instantáneo de la mano de David Lean, quien asumió el enorme de reto de llevar a la panDoctor Zhivagotalla la obra inmortal de con la Primera guerra mundial y la Revolución de Octubre como grandes contextos. El trío actoral integrado por Omar Sharif, Julie Christie y Geraldine Chaplin está a la altura del desafío. El musical La novicia rebelde (The Sound of Music) de Robert Wise, favorita de abuelas con un Christopher Plummer implacable pero con su oculto corazón aun latiendo y una Julie Andrews encantadora hasta lo imposible.

Una de las más conocidas sobre la vida de Jesús es La historia más grande jamás contada de George Stevens, mientras que en el mismo tono pacífico se presentó el docudrama El juego de la guerra de Peter Watkins, que se hizo acreedor al Oscar por mejor documental. Dirigida por Rezo Chkheidze, El padre de un soldado narra la epopeya de un hombre que va en busca de su hijo y termina involucrado en el ejército soviético enfrentando a los Nazis.

En The Hill, Sidney Lumet plantea un drama de sobrevivencia de cinco prisioneros durante la Segunda guerra mundial, mientras que Robert Aldrich colocó a James Stewart, Richard Attenborough y Peter Finch dentro de una situación difícil en pleno Sahara, vía la aventura de aviación El vuelo del fénix. Y al final de esta confrontación de alcance global, un joven vive una serie de peripecias en My Way Home (Így jöttem), realizada en tono lírico por el húngaro Miklós Jancsó. Otto Preminger, mientras tanto, rodó Primera victoria (In Harm´s Way) con John Wayne recibiendo una segunda oportunidad después de Pearl Harbor.

ESPÍAS, APOSTADORES Y DELINCUENTES

Operación trueno de Terence Young coloca a James Bond frente a un miembro de SPECTRE, organización retomada en la más reciente del agente secreto. Sean Connery dominando la pantalla y ya vuelto referencia para el personaje. En otra tonalidad, Martin Ritt dirigió Alto espionaje (The Spy Who Came in from the Cold) sobre la reconocida novela de John Le Carré. Se recuerda también El gran desafío (The Cincinnati Kid) de Norman Jewison con la interpretación de Steve McQueen como un jugador de póquer en los años 30´s del siglo pasado buscando llevarse el juego completo.

Por unos dólares más del maestro Sergio Leone forma parte central del western con salsa italiana para cuya realización resultó clave la presencia de Clint Eastwood. Con base en la novela de John Fowles, William Wyler realizó El coleccionista, sobre un hombre que captura a una mujer simplemente para tenerla atrapada: Terence Stamp resulta inmejorable para el papel. Por su parte, el filme de culto Faster, Pussycat! Kill! Kill! de Russ Meyer, sigue a tres strippers en busca de fortuna a costa de lo que sea. Por su parte, Blake Edwards nos ponía en modo de comedia con La carrera del siglo.

HISTORIAS A LA DISTANCIA

Los corceles de fuego de Sergei Parajanov nos lleva por una historia de amor imposible en una comunidad alejada de la región de los Cárpatos, entre apuntes costumbristas, música y drama que va adquiriendo contrastante colorido. De igual forma, una pequeña historia desarrollada en la naciente Unión Soviética, cerca de la frontera china, se presenta en El primer maestro de Andrey Konchalovskiy, desplegada a partir del momento en el que un hombre es enviado a una comunidad para educar a las masas según los preceptos del gobernante partido comunista.

En una pequeña villa eslovaca durante la ocupación nazi un sencillo carpintero se tendrá que enfrentar a un dilema moral en La tienda de la calle mayor, realizada por los nacidos en el imperio austrohúngaro Ján Kadár y Elmar Klos. En El manuscrito encontrado en Zaragoza, el director polaco Wojciech Has presenta a un oficial que, tras encontrar el texto del título, sigue las huellas de su abuelo a través de España. Mientras tanto, The Beatles gritaban Help! de la mano de Richard Lester

LOS GRANDES MAESTROS

Orson Wells retomaba el texto de Shakespeare sobre Sir John Falstaff, acompañante del príncipe Hal, para dirigir Campanadas a medianoche. Del dramaturgo inglés, Laurence Olivier interpretó con la maestría acostumbrada Otelo, realizada por Stuart Burge. Antes de ser mundialmente conocido, el checo Milos Forman rodó la comedia romántica Los amores de una rubia y Agnès Varda hizo lo propio con La felicidad, ese extraño estado de ánimo que usualmente se trastoca cuando aparece una variable no prevista dentro de una rutina aparentemente satisfactoria.

Roman Polanski se sumergió en la creciente locura de una joven, interpretada por Catherine Deneuve, en la desazonante y claustrofóbica Repulsión; otra mujer busca la tranquilidad después de ser engañada en Julieta de los espíritus, recurriendo a todo tipo de ayuda tanto del más allá como del más acá: se advierte, desde luego, el aliento de su director, Federico Fellini. También de Italia, Marco Bellochio presentó Las manos en los bolsillos, filme centrado en un joven y su familia disfuncional. Luis Buñuel contribuyó con el mediometraje con enfoque místico Simón del desierto.

Mientras que Jean-Luc Godard ponía a Jean-Paul Belmondo en plan escapista y aventurero permanente, junto con Anna Karina, en Pierrot el loco. El célebre director galo también propuso Alphaville, particular cinta del futuro con agente secreto incluido. Akira Kurosawa seguía dirigiendo obras imprescindibles a partir de un estilo único para la puesta en escena, tal como fue el caso de Barbarroja, filme que sigue el entrenamiento brindado por un médico a un interno con la presencia habitual de Toshirô Mifune.

 

2015: OCTOGÉSIMA SÉPTIMA ENTREGA DEL OSCAR

23 febrero 2015

Son más prestigiosos, en términos estrictamente cinematográficos, los premios ganados en los Festivales –particularmente Cannes, Berlín y Venecia- que los que se obtienen en las entregas de las academias nacionales. La diferencia entre el Oscar y el resto de las premiaciones nacionales como los BAFTA, Goya, César, Premios Sur, David de Donatello, Sophia y hasta nuestros arieles, ya muy veniditos a menos, es la fuerte presencia mediática del cine estadounidense, además de que siguen siendo, en términos de industria y hablando en general, los más fuertes. Así es que los óscares son un espectáculo, ni más ni menos, que se puede disfrutar en su justa dimensión, entendiendo la racionalidad con la que operan y desde qué lógicas deciden los miembros de la Academia estadounidense: ni considerarlos como la última palabra de la calidad fílmica, ni suponer que solamente se trata de una suma de frivolidades con fuerte carga mercadológica. Para no ir más lejos, basta ver las películas que fueron nominadas este año: nada de superproducciones o blockbusters, todas valen la pena y casi cualquiera merecía quedarse con el premio mayor. Se puede estar o no de acuerdo con los resultados pero al menos no se dieron las injusticias flagrantes que se han presentado en entregas anteriores (ver el artículo de Nicolás Alvarado publicado el martes 24 en Milenio). Como en años pasados, la tendencia fue la distribución más que el arrasamiento. La última película que llenó el costal de estatuillas fue la tercera entrega de El señor de los anillos: El retorno del rey (Jackson, 2003), con once premios, y la ganadora más reciente de los cuatro reconocimientos considerados mayores (actor, actriz, director y película) fue El silencio de los inocentes (Demme, 1991), hace casi 25 años.

REPARTE Y COMPARTE

A partir de ahí, hemos visto cómo los premios se reparten salomónicamente, quizá con la excepción de Quisiera ser millonario (Boyle/Tandan, 2008), que se llevó ocho galardones. De hecho, en lo que va de la década, las películas ganadoras han alcanzado entre tres y cinco premios, no más. Este año no fue la excepción. Birdman, la mejor película de G. Iñárritu aunque no la que más me gustó de las nominadas, obtuvo cuatro óscares importantes (notable lo de lo Lubezki y bien dicho el asunto de los migrantes), mismo número que El gran hotel Budapest (mi favorita), aunque el peso de unos y otros es distinto.

La que mejor rendimiento tuvo en cuanto a la relación entre nominaciones y triunfos fue la estupenda Whiplash (5 a 3), Oscar 2015mientras que El Código enigma fue la más baja (8 a 1), situación que no le resta ningún valor como la gran obra fílmica que es, al igual que a las también sólidas Foxcatcher, Mr. Turner, Boyhood o El francotirador, quedándose con una o ninguna estatuilla. Aquí queda claro que no porque una gane y otras pierdan se determina la calidad inferior o superior de unas y otras: estamos frente a un juego que puede ser divertido si no nos lo tomamos en serio. A pesar del buen desempeño del anfitrión, la ceremonia tuvo sus altibajos y ciertos pasajes empezaban a provocar el descenso de los párpados. Se intentó hacer un número que uniera a las abuelitas (La novicia rebelde) con las nietas (Lady Gaga) sin resultados demasiado atractivos, más allá de corroborar que la cantante sí tiene voz, y determinados números musicales y discursos quedaron listos para el olvido inmediato. Sin embargo, algunos momentos de buen humor y las diatribas políticas y sociales –igualdad racial, no discriminación sexual, salarios justos para las mujeres, buen trato a los migrantes, dedicatoria a personas que padecen alguna enfermedad, mantener la comunicación con los padres- le insuflaron vida a una entrega que empieza a acusar falta de sorpresa: ya sabemos que cuando alguna celebración de este tipo se vuelve predecible, entonces pierde interés; difícil disfrutar de un partido cuando sabemos el resultado de antemano. Por ejemplo, los premios por actuación eran crónica de un reconocimiento anunciado, al igual que el galardón a la canción Glory del filme Selma (absurdamente ninguneada en varias categorías, aunque no creo que por conspirativas cuestiones raciales); a la película animada ganada por Grandes héroes (le iba a El cuento de la princesa Kaguya y no entendí por qué no apareció Lego: la película) y a efectos especiales para Interestelar, que quizá merecía estar en la lista de mejor película. También extrañé una mayor presencia de Vicio propio. Quizá lo más importante en términos cinematográficos de esta ceremonia es la oportunidad que se le abre a ciertas películas para alcanzar una mayor distribución, particularmente en el caso de los cortometrajes, los documentales y las cintas de otras latitudes: así, películas como la polaca Ida, los documentales Citizen Four y Crisis Hot Line: Veterans Press 1, y los cortos The Phone Call y Feast, además del resto de los nominados, tendrán mayores posibilidades de llegar a más ojos alrededor del mundo. Además, un poco desapercibidos pero muy importantes son los premios honorarios, que en este año fueron para el brillante guionista y teórico Jean-Claude Carrière, colaborador de Luis Buñuel; la reconocida actriz y cantante Maureen O’Hara, y el gigante de la animación mundial, el sensible director Hayao Miyazaki que recién anunció su retiro: ojalá lo reconsidere. Esperemos que para los galardonados esta noche, el reconocimiento se convierta en un acicate para seguir mejorando y no, como hemos visto en muchos casos, una especie de maldición del objetivo alcanzado: con el Oscar en su chimenea pero con su carrera dando penosos tumbos o, simplemente, desaparecida.

MUNDIAL 2014 (18): LAS BATALLAS AFRICANAS

1 julio 2014

Las clases medias se han rebelado, dice con certeza Jorge Valdano en referencia a cómo los equipos considerados chicos han peleado contra los grandes de siempre, quienes han tenido que resolver los partidos hacia el final, agotando todos sus recursos. Muy pocos encuentros del certamen se han decidido con facilidad aunque, en la misma línea propuesta por el gran exjugador albiceleste, directivo, escritor y brillante comentarista, las élites siguen ganando, si bien con mucha más sangre, sudor y lágrimas (de angustia o felicidad) que como solían hacerlo.
Ahí están instalados en cuartos de final los habituales Brasil, Holanda, Francia y Alemania, junto a Costa Rica como la gran revelación del torneo y Colombia como el auténtico cisne negro, por aquello de la anomalía y la finura de su juego. Tres americanos y tres europeos, al tiempo que África se despide de la copa, región que ahora acompaña a los asiáticos para ver las fases finales desde fuera del campo de batalla.

LA RESISTENCIA NIGERIANA
Nigeria desarrolló un partido a la altura de sus posibilidades, arribando con frecuencia al arco del triunfo francés aunque sin inquietar demasiado en la última jugada. Francia no termina de soltarse y parece un poco aterido durante todo el primer tiempo y los primeros 25 minutos del segundo lapso. El equilibrio es la constante, tal como se ha verificado en los partidos de esta ronda, quizá salvo el de Colombia, que no vio peligrar su triunfo de manera cercana. La selección africana insiste en saturar de centros el área gala sin mayores consecuencias y, en cambio, cuando intenta jugar a ras de pasto se percibe más peligroso, como un buen depredador.
Un cambio oportuno enviado por Deschamps y en cinco minutos los campeones mundiales de 1998 generan más peligro que en todo el partido: llegadas continuas y asedio incontenible hasta que un mal rechace del salvador guardameta nigeriano le da a Francia el primer gol, prácticamente definitivo ante la escasa reacción del rival. Para terminar, otro tiro de esquina, jugadita del diminuto y brillante Valbuena que centra al área provocando un autogol que marcó el final de la participación del gigante africano, otra vez quedándose en la orilla sin poder dar el salto definitivo al mundo de las élites futboleras.

LA BATALLA DE ARGEL
Un intenso empate a cero a favor de los arqueros: mientras que el argelino dio felina cátedra debajo de los postes, el alemán puso la muestra de cómo se debe jugar fuera del área, robándole varios metros a la cancha. A pesar de tener menos tiempo el balón, la selección de Argelia nunca dejó de inquietar ni de mantener nerviosa a la potencia germana, que poco a poco fue avanzando sobre territorio enemigo derramando mucho más sudor que el esperado en el campo. La paciencia como forma de acelerar el corazón del aficionado.
Con oportunidades en ambas puertas, los dos primeros tiempos resultaron ser un gran empate sin goles y ya en el alargue, pronto los teutones se fueron arriba con una anotación casi en forma de tirabuzón y, fieles a su ADN, se mantuvieron al frente en lugar de ponerse a cuidar el golecito de ventaja. Los instantes finales ya eran un ejercicio de resistencia que abrió espacios para disfrutar llegadas de suspiro: todavía los alemanes sumaron otro tanto y como para dejar constancia del esfuerzo en pleno mes del Ramadán, los argelinos acortaron distancia con simbólica anotación para despedirse con absoluta entrega de un certamen inolvidable para ellos.

PELÍCULAS: MÁS QUE UN JUEGO
Third HalfDirigida por Darko Mitrevski con base en sucesos reales que involucran a varios personajes alrededor de un equipo de fútbol y sus dilemas en tiempos de alto riesgo, Treto poluvreme (The Third Half, Macedonia-República Checa- EU, 2012), se ubica en la época de la II Guerra Mundial cuando Dimitri, el fundador de un equipo, busca convertirlo en el mejor de la liga de Macedonia, para lo cual contrata a un técnico alemán de origen judío, justo cuando los nazis hacen su aparición; además, el drama de época se adereza con un poco de romance entre la estrella del equipo y una joven rica. El fútbol otra vez visto como algo más que un juego.
En la comedia Fußball ist unser Leben (Football Rules Ok, Alemania, 2000), dirigida por Tomy Wigand, un grupo de amigos tiene en el fútbol a su máximo pasatiempo, al grado de secuestrar a un delantero estrella que resulta ser bastante insoportable, pero la amistad es a prueba de todo. Y en Lange flate ballær (Long Flat Balls, Noruega, 2006), los directores Bjørn Fast Nagell y Harald Zwart siguen a seis trabajadores de un taller mecánico que viajan a Alemania para apoyar a su equipo en el mundial. Ante la crisis, qué tal un poco de aventura futbolera. El filme incluso tuvo una secuela que continuó mostrando a los personajes pero ya sin el fútbol como trasfondo.

MUNDIAL 2014 (14): CONFIRMACIONES

26 junio 2014

Se definen otros clasificados y, consecuente y tristemente, selecciones que deberán encaminarse hacia los aeropuertos para regresar a sus respectivos países y ver el resto del torneo en la sala de su casa. Ya sabemos que en este deporte la condición de triunfo y derrota es muy importante, aunque no lo único, como proclamaba en sentido contrario el mítico Vince Lombardi para referirse al fútbol americano. Porque acá también cuentan las formas, los procesos y las actitudes asumidas al momento de ganar o perder.
Los dos primeros equipos americanos han quedado eliminados, uno de CONCACAF y otro de CONMEBOL; otra selección asiática también concluyó su participación más o menos de acuerdo a lo esperado; un país africano ya está en la siguiente ronda, mientras que algunos equipos y jugadores reaccionan de acuerdo a lo que se esperaba de ellos, aunque demasiado tarde, o bien terminan de bajar los brazos o colgar las piernas.

GRUPO F
Buscando alineaciones geométricas, la selección argentina saltó al campo de juego con el estigma de la excesiva dependencia hacia un jugador, como tanto se les ha achacado, quizá equivocadamente, en su desempeño de 1986. Y cuando apenas nos acomodábamos, justamente Messi, quien saldó una vieja deuda con el arquero Enyeama que le detuvo todo en Sudáfrica, ya había marcado el primero: muy pronto, el equipo nigeriano mostró reacción y antes de que nos volviéramos a sentar, ya habían empatado por conducto de Musa, como marcando territorio y señalando que no iban a ser presa fácil ni siquiera teniendo enfrente al mejor jugador del planeta.
En tono de western con dos pistoleros infalibles, repitieron la faena: Messi vuelve a soltar del gatillo para el 2 a 1 y Musa responde a la brevedad para volver a emparejar el duelo. Como para poner orden de inmediato y dirimir de una buena vez este tête-à-tête, Rojo anota el definitivo para la albiceleste que mejora en relación a sus actuaciones previas, aunque deja algunas dudas en la parte baja y en el funcionamiento de la media cancha ofensiva. Nigeria califica a la siguiente instancia y no obstante que luchó con gallardía, también tendrá que ser más constante a lo largo de los 90 minutos para darle batalla a los galos.
El documental En las manos de Dios (2007), dirigido por Benjamin y Gabe Turner, sigue a cinco jóvenes ingleses practicantes del llamado fútbol de estilo libre en su periplo por América para encontrarse con su ídolo, el argentino Diego Maradona siempre en la polémica, ahora participando en un programa mundialista para la televisión venezolana. También dirigieron The Class of ’92 (2013), un documental que sigue a seis grandes jugadores del Manchester United durante los años noventa: David Beckham, Nicky Butt, Ryan Giggs, Paul Scholes, Phil y Gary Neville.
Volviendo al certamen, un duelo entre príncipes y dragones con una resolución en contrasentido a la mayoría de las historias épicas del medioevo: las criaturas escupefuego fueron las que se quedaron con la victoria, dejando una sensación de que sus talentos fueron enterrados, más que potenciados en este mundial. Las estrellas de Bosnia respondieron tarde al llamado del gol y los iraníes buscaron el triunfo que les diera el pase, pero fueron víctimas de sus propias limitaciones. Dzeko por fin despertó y puso arriba a los suyos, que recibieron una presión aguerrida de los iraníes detenida con otra anotación ya en la segunda parte, ahora por cuenta de Pjanic, la otra estrella bosnia. Luchando hasta el final, Irán consiguió su anotación generando una motivación necesaria que pronto se desvaneció con el tercero de los europeos, quienes se despiden de manera discreta en su debut mundialista y, de paso, le cerraron la puerta a los iraníes.
Con su habitual parsimonia y cercanía, el gran director iraní Abbas Kiarostami realizó El viajeroViajero (Mossafer, 1974), un filme que sigue al desobediente Ghassem, un niño que busca por todos los medios, incluyendo el robo y el engaño, conseguir dinero y lanzarse a Teherán para ver el juego de la selección de su país: la escuela, los papás y los maestros pueden quedar en un segundo plano con todo y sus castigos. Metafórico film que empezó a cimentar la trayectoria de quien después se convertiría en uno de los principales realizadores de su país.

GRUPO E
Viéndolo en retrospectiva, Ecuador perdió la clasificación en su primer enfrentamiento, al recibir el segundo gol suizo de último minuto: después hicieron más o menos lo que tenían que llevar a cabo, pero ya no les alcanzó, dejando en Brasil la sensación de que estaban para ser actores de la siguiente fase, sobre todo si se revisa el personal que se quedaba en la banca y el talento de varios de los jugadores alineados.
En el cierre de su participación y necesitados de la victoria, se enfrentaron a Francia, una selección poderosa que los superó en lo general a pesar de ya estar calificada y jugar con algunos suplentes; no obstante, los sudamericanos tuvieron sus oportunidades incluso cuando se quedaron, justamente, con un hombre menos. Pero parecía que al final, a los ecuatorianos solo les quedaba ofrecer una digna despedida y seguir trabajando para aprovechar los grandes talentos individuales en aras de la comunidad.
Honduras acompaña a Australia y Camerún en el penoso combo de quienes no lograron hacer un solo punto, aunque entre los tres hay diferencias. Por su parte, los suizos salieron como relojitos prácticos aunque no muy brillantes, y sellaron el partido con un dominio cansino que terminó produciendo un trío de anotaciones cortesía de Shaqiri, cayendo justo cuando se advertía la posible reacción del rival con alguna pizca de amenaza a lo largo del desarrollo del partido.
El primer gol al inicio como sentar cabeza, otro a la media hora de partido para calmar las aguas y uno más faltando veinte minutos para respirar con tranquilidad: ni planeado hubiera salido así. Los aguerridos hondureños que vimos en la eliminatoria se quedaron en alguna otra parte, fuera del contexto y de la lógica mundialista a pesar de generar cierta llegada al arco contrario; en contraste, sus selecciones vecinas han ofrecido una actuación sorprendente.