Archive for 25 octubre 2013

TAME IMPALA: SOLEDADES IMPLOSIVAS

25 octubre 2013

Formado en Perth, Australia, a finales del siglo pasado por el vocal guitarrero y compositor Kevin Parker y por el bajista Dominic Simper, en la lógica del revivalismo tan en boga durante los primeros años del nuevo milenio, Tame Impala tomó dimensión definitiva con la inclusión, en el 2007, del baterista y vocal Jay Watson, también miembro de Pond. Al parecer, todos estos años sirvieron de intenso calentamiento para poder iniciar su trayectoria discográfica, que inició con un EP homónimo en el 2008 y que continuó con el desarmante Innerspeaker (2010), uno de los mejores debuts de aquel año.
El álbum arranca con ondas expansivas que nos trasladan de inmediato al espíritu de una época en la que la psicodelia formaba parte de la cotidianidad, con esos teclados análogos de insistencia atrayente, ritmos sinuosos y una guitarra que se permite merodear por donde se le da su gana: en efecto, parece que estamos en esa zona transicional de finales de los sesenta y principios de los setenta con su consecuente espesura, como se deja escuchar, por ejemplo, en It´s Not Meant To Be y en The Bold Arrow of Time. Un disco para encontrar la lucidez en donde menos se espera.Tame Impala
El viaje mantuvo propulsión con Lonerism (2012), superando sin problemas la prueba del segundo disco y aventurándose por lugares de apariencia imaginaria, con reverberaciones aquí y allá, vocales bordeando los astros detrás de una estela de teclados incisivos y guitarras que buscan afanosamente el origen de sus sonidos. Por encima de nosotros, se asoman sueños apocalípticos pronto disipados por una música que nos resulta extrañamente familiar, acaso cuando vivimos alguna experiencia hendrixiana, conocimos a un sargento con nombre de especia o a un capitán con corazón vacuno.

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MÚSICA DEL MUNDO EN EL CERVANTINO

21 octubre 2013

Continuamos nuestro recorrido por algunas de las manifestaciones sonoras que nos acompañan como parte de la sábana del Festival Cervantino, con presentaciones tanto en Guanajuato como en nuestra ciudad. Música de imbricaciones múltiples, hibridaciones que nos absorben para trasladarnos por los distintos rincones de las culturas del mundo.

LA OTRA VERSIÓN DEL CHOQUE DE CIVILIZACIONES
Si bien existe una corriente de pensamiento que anuncia las confrontaciones ya no de ideologías o países, sino de civilizaciones (la cultura occidental y el mundo musulmán, por ejemplo), siempre están quienes alejados de los fundamentalismos celebran las diferencias con base en la búsqueda de coincidencias básicas. Podemos encontrar una pequeña muestra en el mundo de la música en el caso de Niyaz, grupo iraní-estadounidense (vaya paradoja y lección, de paso) que combina las tradiciones de medio oriente y del este de Europa con una armadura electrónica, muy propia de la tradición musical de occidente.
Formado por la vocalista iraní Azam Ali (la mitad del grupo Vas), entre etérea y arraigada en sus orígenes; el multi-instrumentalista Loga Ramin Torkian (fundador de Axiom of Choice), y el también productor californiano Carmen Rizzo (con trayectoria solista y ahora anunciando su salida del grupo), el trío debutó con Niyaz (2005), insertando poesía sufí de místico aliento en estructuras rítmicas de reconocible actualidad: en efecto, el álbum deja la sensación de ser un laberinto temporal y cultural, pero siempre cercano.
NiyazSumergiéndose en el folk iraní y turco, grabaron Nine Heavens (2008), como para ayudarnos a imaginar ese viaje celestial que nos espera, con base en las creencias de cada quien, y entender las dificultades del exilio que padecen muchas personas únicamente por su forma de pensar: justo la tolerancia, encarnada como una necesidad real para la sobrevivencia y no solamente como parte de elusivos discursos, permea Sumud (2012), su obra más cohesionada que dio pie a Sumud Acoustic EP (2013), integrado por seis cortes que buscan aún más naturalidad en el resultado de este feliz eclecticismo que nos hace más próximo el oriente medio.

DE LA PENÍNSULA IBÉRICA
Con el fado como la más visible bandera musical de Portugal, António Zambujo la ha enarbolado y adicionado sonidos de su natal Beja, dando como resultado una bienvenida continuidad y actualización del ya de por sí enriquecido género. El treintañero con voz limpia, cadenciosa y al mismo tiempo enigmática, debutó con O Mesmo Fado (2002), integrado por canciones labradas a lo largo de los años; siguió con Por Meu Cante (2004) y Outro Sentido (2007), obra considerada como definitiva para cimentar al cantante como uno de los portavoces más brillantes de su tierra.
Con la inspiración de su lado, continuó con Guia (2010) y Quinto (2012), expandiendo una extraña melancolía que no se oculta de la posibilidad de encontrar momentos de felicidad, a sabiendas que ésta es efímera, casi por definición: ciertamente, la fortuna suele encontrarse de madrugada, cuando el día y la noche no tienen claro cuál es su turno, sobre todo frente a una guitarra que le canta a ambos, acompañada por algún metal cómplice. Todavía recordamos el concierto de Madredeus en el contexto del Cervantino, ahora convertido en antecedente directo de esta nueva visita.
Y de por aquellos rumbos pero desde tierras españolas del rumbo de Jerez, recibimos también a Ultra High Flamenco, cuarteto convocado en el 2005 por el bailaor Joaquín Grilo e integrado por José Quevedo (guitarra española), Paquito González (percusiones), Pablo Martín (contrabajo) y el parisino Alexis Lefèvre (violín). Desde una lógica instrumental y bien definidos a partir de su nombre propio, debutaron con UHF (2007), obra que les permitió insertarse en el mundo del flamenco e incluso del jazz europeo y que fue reeditada en el 2010.
Con Bipolar (2011) lograron pulir formas y conceptos para ahondar en su potencial hipnótico, acaso orientado a transformarnos en improvisados bailarines, en medio de un círculo de sillas y al calor de las palmas, acompañados por un violín que se desprende de las incansables percusiones, soportadas por un contundente bajo, y por esas guitarras que no le dan cuartel al sistema motriz ni al alma en duelo.

UNA FIESTA INOLVIDABLE
En formato multitudinario, La Bottine Souriante es un gran banda, en todos sentidos, que desde sus tierras quebequenses han mantenido y nutrido la música celta y acadiana, aprovechando la mezcla de instrumentos actuales con tradicionales y las estructuras armónicas de tiempos lejanos con las posibilidades estilísticas de hoy. Empezaron a mediados de los setenta como uno de tantos grupos folk que en principio se convierten en reproductores de las tradiciones y cuya trascendencia llega hasta las reuniones familiares. Lo cual no está nada mal, desde luego.La Bottine
Pero dada su compenetración y capacidad evolutiva en la línea de The Chieftains, además de la necesaria disciplina y compromiso, empezaron a grabar álbumes en los ochenta, hasta que consiguieron, con el elusivo y reparador Jusqu’aux P’tites Heures (1991), nutrido elusivamente con metales diversos que obligan a los pies a desprenderse de la voluntad de su dueño para aporrear el piso con el espíritu de los ancestros de la edad media.
Al escucharlos, además de experimentar la imposibilidad de estarse quieto, uno se siente convidado a una fiesta permanente que parece haberse celebrado desde hace muchos años y que no pierde su capacidad para integrarnos al festejo de estar vivos. Durante los noventa derrocharon creatividad en discos como Chic n’ Swell (1993), La Traversee De L’atlantique (1993) y Rock and Reel (1999), misma que alcanzó para Cordial (2001), ya incorporando de manera más nítida el cajún y hasta ritmos caribeños. Con el habitual cúmulo de cambios en el personal de la banda, grabaron Apellation d’origine contrôlée (2011), cumpliendo 35 años de sonidos quebequenses.

LATIDOS AFRICANOS DESDE EL ARTE DE LA LIBERTAD
Como parte de la programación convocada para este apartado del Festival, aparecen dos figuras que desde el continente originario nos cantan a todos bajo una racionalidad planetaria, con la propia experiencia como plataforma estética. Por una parte, Zap Mama es un grupo vocal femenino dirigido por Marie Daulne, vocalista y compositora belga de origen congolés (antes Zaire), que regresó a su tierra para expresarse musicalmente desde sus raíces africanas, después de que su padre fue asesinado y su madre se refugió con una tribu de pigmeos.
Zap MamaEl grupo debutó con el espléndido Adventures in Afropea, Vol. 1 (1993), deliciosamente saturado de polirritmias emanadas de las voces que emergen de toda una tradición oral con tono celebratorio; en el mismo tenor presentaron el igualmente florido Sabsylma (1994) y Zap Mama (1995). Ya reconocidas en Europa y en América, la propuesta fue incorporando otros sonidos predominantes de las músicas negras como se aprecia en los vitamínicos 7 (1997) y A Ma Zone (1999). Después de un silencio, apareció Ancestry in Progress (2004), Supermoon (2007) y ReCreation (2009), con incrustaciones en clave hipopera, funky y soulera.
Por otra parte, Tony Allen, colaborador por cierto de estos discos recientes de Zap Mama, es uno de los hacedores de ritmos más influyentes de los últimos años, en particular por su contribución al llamado afro-beat, que ha sido retomado una y otra vez por el mainstream musical como alternativa estética. El nacido en Lagos hace 74 años, colaboró con el gran Fela Kuti y a lo largo de su trayectoria ha sido invitado por gente como Paul Simon, Jarvis Cocker, Damon Albarn y demás personajes notables del mundo del rock y anexas.
Además, su trayectoria solista, lejos de enajenarse en sus territorios, se ha desarrollado a partir de la integración de otros géneros de avanzada, entre el hip-hop alternativo y las nuevas tendencias de la electrónica con espíritu africano. Desde Jealousy (1975) hasta Agente secreto (2009), álbum que planea compartir con nosotros en plan encubierto, ha propuesto una lírica contestataria y una orientación hacia la búsqueda de la innovación a partir del ritmo como elemento sustantivo para la convivencia universal.

SÍNCOPAS NORTEAMERICANAS
The Deep Blue Organ Trio es una formación de Chicago cuyos miembros han contribuido con grandes jazzistas (Miles Davis, Art Blakey, Sonny Rollins) y bluseros venerables (Hank Crawford, Albet Collins) y que, por no dejar, se integraron para darle cauce a sus propias interpretaciones. El guitarrista Bobby Broom, el organista Chris Foreman (con el clásico Hammond B-3) y el baterista Greg Rockingham empezaron a tocar juntos desde los noventa del siglo pasado, aunque se conocían desde los ochenta, pero concretaron sus propuestas hasta este nuevo milenio.
Debutaron discográficamente con Deep Blue Bruise (2004), ecléctico álbum en el que igual cabía Prince que Isaac Hayes, Joe Henderson, Earth Wind & Fire y The Doors: para gustos amplios, como suele apreciarse, aunque con un enclave indudable en la larga tradición jazzística, expresada a partir de la conformación de trío, cual triángulo que permite esas conversaciones instrumentales que terminan en exquisitos diálogos y disfrutables monólogos.
Después de un álbum en vivo titulado Goin’ To Town: Live at the Green Mile (2006), cual buena muestra de lo que son capaces en el escenario, grabaron Folk Music (2007), con piezas retomadas de diversas vertientes del jazz como las representadas por Hank Mobley y Victor Feldman, así como de estilos como el soul y el blues. Con Wonderful! (2011), rindieron un homenaje cargado de funky a Stevie Wonder, deconstruyendo varias de sus composiciones en clave postbop, con el órgano en plan desatado.
Además, el pianista, novelista y conferenciante mexicano Alberto Zuckermann, pieza fundamental del jazz en nuestro país, se presenta para reglarnos un recital en el que se espera el despliegue de su habitual capacidad para la improvisación y, al mismo tiempo, un reconocible asidero en las armonías propias del género. Ya sea en solitario o con su trío, el autor de Zuckermann en vivo (2011) es una especie de sobreviviente en el mundo del jazz dentro de ciertos contextos en los que no es frecuente acercarse a este tipo de música.

MÚSICA POPULAR DEL CERVANTINO EN LEÓN

14 octubre 2013

Aunque reducida en número, la presencia de los músicos invitados de la 41ª. edición del Festival Internacional Cervantino que se presentarán en nuestra ciudad prometen regalarnos, a través de sus variadas propuestas, la posibilidad de viajar a lugares, tiempos y estados de ánimo diversos, combinando manifestaciones culturales ancestrales con géneros actuales como la electrónica, cimentándose en el jazz y el rock como los grandes pilares de la música popular contemporánea.

CEREMONIAL EN ROJO
Con el pow-wow como contexto socializador y espiritual, A Tribe Called Red propone la integración de cantos tradicionales de los nativos norteamericanos, por momentos actualizados con salpicadas de reggae y hip-hop, con estructuras electrónicas desplegadas con un énfasis en el dubstep que nos invita a un particular escenario de baile que parece integrar dos épocas y geografías opuestas, aunque coincidentes en su efecto liberador: el cuerpo se convierte en un vehículo para que el espíritu vuele por aires renovadores y de conexión con los demás.
El trío formado en Ottawa está compuesto por los DJ´s Ian “DJ NDN” Campeau, Dan “DJ Shub” General y Bear Witness, quienes se hacen acompañar por músicos nativos: su nombre, que remite a los hipoperos de A Tribe Called Quest, incluye el nombre del color distintivo de los grupos étnicos a quienes representa, conocidos genéricamente como pieles rojas. Su propuesta se ha conectado, también, con los movimientos sociales que buscan darle mayor dignidad a estos grupos, algunos de ellos recluidos en reservas con fuertes problemas de adicciones.
Debutaron con álbum homónimo en el 2012, después de producir varios sencillos, llamando pronto la atención por esa capacidad para retomar el espíritu de la llamada First Nations Music e incorporarla a una estética dance: la clave parece estar en la posibilidad de intersección rítmica entre ambos componentes, tal como se advierte en Nation II Nation (2013), su segundo disco. Cataratas de loops estallan contra vocalizaciones tradicionales para dar forma al subgénero que, de acuerdo a ellos mismos definen su apuesta: Pow-Wow electrónico. Ya veremos cómo toma forma esta celebración en el Bajío, con todo y nuestras verdes panzas.

CUERDAS DEL SOL NACIENTE
Escuchar melodías contemporáneas en instrumentos tradicionales puede dar la sensación de continuidad y de conexión sonora, más que de anacronismo o artificialidad. Tal es el caso cuando se escuchan las melodías interpretadas por el dueto japonés Oyama X Nitta, cuyo estilo -tsugaru shamisen – e instrumento que comparten ambos -el shamisen- se colocan como base para reinterpretar tanto música ancestral como piezas actuales, enclavadas en géneros primordialmente occidentales.
Por momentos sonando como si estuviéramos escuchando un duelo de banjos en alguna cantina del oeste americano y de pronto, casi sin que nos demos cuenta, como si nos trasladáramos a una fiesta japonesa del siglo XIV y de ahí a algún sótano de principios del siglo XX donde el blues acentuaba la tristeza, este dinámico dúo muestra notable destreza para la armonía y el manejo de un instrumento que no resulta sencillo de dominar, sobre todo por su rústica conformación de solo tres cuerdas, como si de un laúd hiperactivo se tratara.
En su álbum Karma (2011) consiguen crear un amplio horizonte sonoro, con base en una compenetración palpable entre ambos instrumentistas, quienes intercalan automotivacionales gritos como para no ceder en la intensidad creciente escapada de sus versátiles dedos. En vivo transitan por parajes electroacústicos en los que incluyen improvisaciones y se hacen acompañar por algunos cómplices que gustan de viajar por el tiempo, al igual que ellos, para interpretar composiciones propias y ajenas que terminan por hacer suyas.

PERDIDOS EN EL TIEMPO
El trío quebequense formado por Christian Roberge (voz, guitarra), Byron «Maiden» Mikaloff (coros,Lost Fingers guitarra) y Alex Morissette (coros, contrabajo) conocido por el sugestivo nombre de The Lost Fingers (en honor al gran Django Reinhardt), se ha constituido como una refrescante alternativa en el ámbito del crossover: sus pilares son los aromas gitanos, las estructuras jazzeras y el pop, particularmente el ochentero, tal como se deja escuchar en Lost in the 80’s (2008), su pegador álbum debut que llega directo a quienes siempre recordamos esas épocas de educación sentimental junto a alguna canción.
Como si estuviéramos cantando en alguna caravana gitana que a rumbo al pasado inmeidato, recorremos canciones de aquellos años en estilos variados, desde hardrockeras hasta de R&B, pasando por otras que invadían las pistas de baile. Su siguiente álbum, Rendez-Vous Rose (2009), pareciera colocarnos junto a las Trillizas de Belleville, para rendir tributo a la canción francesa, mientras que con Gypsie Kameleon (2010), volvieron a las andadas de recrear éxitos ochenteros de diversidad genérica.

En síntesis, una oportuna lluvia de estilos que caerá en nuestra ciudad, cada vez más abierta a recibir manifestaciones musicales que circulan más allá de las limitadas ondas radiales. Escenarios propicios para que nuestros espíritus ejerzan su anhelado deseo de libertad.

CORONA CAPITAL 2013

7 octubre 2013

Cada vez cobrando mayor relevancia en número y calidad, el festival roquero más importante que se realiza en nuestro país no desmerece en su presente edición. A celebrarse el 12 y 13 de octubre en el Foro Sol defeño, el cartel es diverso para atender gustos y expectativas que pueden abarcar desde jóvenes extraviados en la sexta década de vida, hasta otros más pequeños que van descubriendo este inagotable cosmos llamado rock. Una mirada breve a ciertos titulares de la alineación, empezando con una de las cabezas de cartel.
En su quinto álbum titulado AM (2013) los Arctic Monkeys regresan con una saludable dosis de desfachatez que les permite sonar con la relajación necesaria y la intensidad suficiente para mantenernos en atención constante: rítmica firme con bajo profundo, guitarras nutritivas y coros convencidos dan como resultado un álbum de rock en su amplio sentido, expresando la posibilidad de arrastrarse frente a la mujer adecuada, prometerle que seremos suyos y ya, al filo del amanecer, saldar cuentas pendientes y responder a los múltiples cuestionamientos.

SENSIBLIDADES EN LA INTIMIDAD
Formado en el 2008 en Londres, el ahora trío The XX ya es referente del rock del nuevo milenio con sus ambientaciones pequeñas y discretas, a pesar de sus finales imprevisibles; siguen la máxima de expresar lo más posible con lo mínimo indispensable: la electrónica sirve como forma de un fondo que combina géneros varios, del indiepop al R&B, pasando por texturas más oscuras pero siempre con algún tipo de iluminación que pronto nos vuelve a la calma: Everything But the Girl, Portishead y The Cure están en el radar de sus influencias, como se advierte en Coexist (12), su opus 2. Suenan convencidos pero abiertos a abrir fronteras, todavía jugando con la contención, y deslizando sus letras pausadamente a través de una guitarra ocasional que llora rítmicas lágrimas secadas por un bajo intrusivo: somos como el sueño de ciertos seres capaces de convivir a pesar de las diferencias.
Perfume Genius es el vehículo de sensibilidad expresiva para Mike Hadreas, originario de Seattle y asentado en Nueva York, cuyo enfoque melancólico se desliza por un piano de lluviosas tonalidades que acompaña a una vocal trémula: se dio a conocer en el 2009 por Mr. Peterson, deprimente canción de un maestro preparatoriano que establece una relación sexual con un alumno de 16 años y que termina suicidándose: la pieza se integró a Learning (2010) su largo debut, al que le siguió el intenso Put Your Back N 2 It (2012), hiriente y hermoso a la vez, a la manera dramática de Antony & The Johnsons.

OCHO: NÚMERO DE LA SUERTE
Desde Portland, The Dandy Warhols vienen con The Machine (2012), su octava obra en estudio con la que se confirman como habitantes distinguidos del rock alternativo con sus matices que los acercan al planeta country: aquí están las canciones de irónica tristeza por la pérdida como forma de vida, desarrollándose a partir de guitarras pesadas pero contenidas, motivadas por ritmos y vocales efusivas, aprendidas de Lou Reed, y teclados por momentos atmosféricos, cortesía del componente femenino del cuarteto. Se trata de su mejor trabajo desde Thirteen Tales from Urban Boehmian (2000), con el que levantaron la mano para hacerse presentes en la escena estadounidense.Corona
También andan en su octava entrega los power-poperos de Jimmy Eat World, originarios de Arizona. Sus orígenes emo parece que han quedado atrás y ahora suenan revitalizados con Damage (2013), su obra más interesante desde Bleed American (2001). En efecto, el equilibrio entre melodías enganchadoras, pasajes energéticos y momentos de suavidad armónica, resulta en un conjunto que se deja escuchar con fluidez, con mensajes sencillos que se insertan entre la electricidad guitarrera y puntuales aditamentos acústicos. Disfrutable aún para quienes no frecuenten este tipo de grupos que buscan mantener la juventud más allá de los treintas, aventándose a la alberca en cuanta fiesta se lo permitan.

CUARTETOS INICIANDO EL RECORRIDO
Los londinenses de Palma Violets debutaron con 180 (2013), álbum que muestra una variada muestra de influencias que van del punk a la psicodelia y del garage al postpunk: la presencia de Joy Division es la que más se advierte en primera instancia, aunque vale decir que el novel cuarteto le pone un cierto sello distintivo y una confianza irreprochable, sobre todo para acometer sus instrumentos y levantar la voz. Una buena promesa que muestra la inagotable continuidad de la música inglesa.
Los neoyorkinos de The Postelles, por su parte, pertenecen a esa subespecie de grupos cuya cabeza visible son The Strokes. Presentaron disco homónimo en el 2010 y ahora vuelven con …And It Shook Me (2013), mostrando aprendizaje que se refleja en una mayor solvencia para la estructuración de canciones, todavía buscando la tan ansiada diferenciación. De Birmingham, Peace se ubica en la tendencia del revival del britpop de finales de los ochenta y principios de los noventa; su carta de presentación, In Love (2013) parece señalar tendencia con guitarra en estado de explosión y gargantas que no ocultan su precocidad.
Imagine Dragons propone un pop con aderezo electrónico que busca la emoción pronta, tal como sucede en Las Vegas, su hábitat natural como el de sus modelos The Killers; tomó forma apocalíptica en Night Visions (2012), su primer largo en el que se incluyen algunas canciones que han sonado en los circuitos radiales gracias a su consistencia pegajosa, conformada por apuntes electrónicos de armónica intuición.

ILUMINANDO LA NOCHE
De Nueva York, Vampire Weekend confirma su estatus de grupo vital del rock contemporáneo, con Paul Simon como figura referencial e incorporando sonidos de sofisticada estructuración, articulados en un pop que se eleva sobre rítmica africana y de cierto clasicismo roquero. Con el brillante Modern Vampires of the City (2013), su tercera entrega, han logrado ampliar sus márgenes estéticos y, de paso, nos han entregado uno de los grandes discos del presente año, plagado de melodías evocativas y armonías que muestran un colmillo cada vez más largo.

JURASSIC PARK
Sus guitarrazos sonaron fuerte a finales de los ochenta y principios de los noventa con discos ahora memorables como You´re Leaving All Over Me (1987), Bug (1988), Green Mind (1991) y Where You Been (1993); después de un periodo de hibernación, regresaron con más canas e igual energía para reclamar su lugar en el parque jurásico con obras como Beyond (2007), Farm (2009) y I Bet On Sky (2012). Dinasour Jr. es el grupo que cuando despertemos, parece que va a seguir ahí, jugando a convertir el ruido en melodía fuerte cual pisada de gigante reptil.
Por su parte, los muchachos de Queens of the Stone Age han demostrado que se puede seguir haciendo rock en estado puro sin caer en la mera repetición: con fuerte influencia del stoner rock setentero, las monarcas de la edad de piedra han entregado siete auténticos monolitos de grueso calibre, desde su álbum homónimo producido en 1999 hasta …Like Clockwork (2013), transitando por todo lo que va del siglo con lujo de poder y creatividad, sacando agua hasta de las piedras más impenetrables.
Por no dejar, el festival incluye a uno de los sobrevivientes de la música disco (ahí están sus colaboraciones con Donna Summer), que igual ha fungido como productor, DJ, compositor de soundtracks y mezclador. Se trata del italiano Giorgio Moroder, ubicua figura durante los setenta y principios de los ochenta en los que se involucró en proyectos que se convirtieron en parte del fondo musical de aquellos años como sus álbumes From Here to Eternity (1977) o E=mc2 (1980), o bien sus composiciones fílmicas como Midnight Express (1978), Cat People (1982) y su reformulación del clásico Metrópolis (1984).

FEMINIDADES
Con el new wave como proceso en construcción, Blondie formó parte de un movimiento que abrió el panorama para el rock ochentero y se dio tiempo para firmar clásicos como Parallel Lines (1978). Deborah Harry, de fuerte presencia escénica, se convirtió en cierto prototipo de vocalista capaz de combinar intensidad con feminidad. Tras un largo retiro de más de 17 años, volvieron con No Exit (1999) y vienen con Panic of Girls (2011), como para dejar en claro que aún están dispuestos a seguir azuzando cabelleras.
The Breeders se formó por Kim Deal (Pixies) y Tanya Donelly (Throwing Muses), dos mujeres de bravía expresión y sólida trayectoria, desgranada en el brillantemente intenso Pod (1990) y en el clásico Last Splash (1993), álbum que sirve de base para su presentación en vivo: un pop de bajo energético y guitarras con filo recién sacado; tras un periodo de ausencia, volvieron con Title Tk (2002) y Mountain Battles (2008). Ojalá que su presentación sirva para motivar otras grabaciones.
Con sangre de Sri Lanka y contexto británico, M.I.A. nos canta desde un urbanismo eléctrico que entremezcla el funk, hip-hop y ritmos bailables con una actitud que captura atenciones: con tres álbumes en su trayectoria, la cantante también le da voz a la inmigración como un fenómeno definitorio del mundo contemporáneo. En este tenor de colocar la agresión como instinto de sobrevivencia, el grupo debutante Savages se presenta con Silence Yourself (2013), sugerencia en clave decidida para tomar conciencia de nuestro alrededor.
Para completar el cuadro femenino, Claude Boucher, mejor conocida como Grimes, sorprendió a propios y ya no tan extraños con su álbum Visions (2012), lleno de complejas estructuras entre las que sobresalía una vocal que puede provocar escalofríos o bien una extraña atracción, cual hipnotismo propio de las hechiceras.
Muchos más son los invitados a esta fiesta musical que paulatinamente va ganando espacios en orejas y corazones del respetable. Aquí solo una pequeña muestra del repertorio que permite resignificar la importancia de los conciertos como manifestación viva de una cultura que parece crecer, a pesar las transformaciones culturales de producción, distribución y exhibición.