Archive for 25 julio 2010

DAVE HOLLAND: EL BAJO COMO PROTAGONISTA

25 julio 2010

Como a muchos otros grandes músicos del jazz, le tocó la fortuna de ser visto y reclutado, eso sí gracias a su talento, por Miles Davies, con quien colaboró de 1968 a 1970 participando en el clásico Bitches Brew (69). El encuentro fue en un club londinense y desde entonces, el gran bajista y chelista inglés, ha mantenido presencia constante como democrático líder o bien como partícipe de otras felices casualidades que terminan en grabaciones memorables.
Con la naciente disquera ECM, hoy una de las más importantes del mundo, presentó cual diálogo en cielos inalcanzables, el fantástico Conference of the Birds (72), con las flautas de Anthony Braxton y Sam Rivers y las percusiones de Barry Altschul, antecedido por Music for Two Basses (71), excelso ejercicio interpretativo grabado junto a Barre Phillips. Un par de volúmenes aparecerían en 1976.
Le seguirían Emerald Tears (77) y Life Cycle (82), reflexivas sonoridades en solitario con el bajo y el chelo respectivamente, que contrastarían con Jumpin’ In (83), Seeds of Time (84) y The Razor’s Edge (87), álbumes en formato de quinteto que viajaban con los alientos de Kenny Wheeler y Robin Eubanks, regando dinamismo y frescura a granel. Triplicate (88) y Extensions (89) echaban llave a una década prolífica en la que el doble-bajo igual cobraba necesario protagonismo que se mantenía como sólido soporte para las elucubraciones de sus colegas.
Con la inspiración renovada y los sueños listos para rejuvenecer entre las graves cuerdas, Holland grabó Ones All (93) en solitario, Dream of the Elders (95) con la oportuna presencia vocal de Cassandra Wilson, y el espléndido Points of View (97), entre dedicatorias y homenajes que denotaban la capacidad para reconocer que el propio talento se ha alimentado de grandes maestros como Ray Brown.
Sin bajar la guardia y con la adhesión del saxofón de Chris Potter, el nuevo milenio fue bien recibido con Prime Directive (00) Not For Nothin’ (01), What Goes Around (02), Overtime (05), en clave Big Band y Critical Mass (06), predominando la formación predilecta del quinteto, a diferencia de Pass It On (08) desarrollado a partir de un sexteto. Dave Holland se para en los hombros del gigante Charles Mingus, dotando a su instrumento de un inusual poder melódico: tenemos la oportunidad de disfrutarlo en su bienvenido regreso a México; Pathways (10), su más reciente disco, es una buena muestra de por dónde pueden volar nuestras expectativas.

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BATALLAS: AMOR Y POLÍTICA

17 julio 2010

Tres películas disponibles en los videoclubes de la ciudad donde se libran disputas difíciles de ganar por la imposibilidad de reconocer al enemigo y el propio origen del conflicto.

1. Dirigida por el venerable e inagotable Claude Chabrol, Una dama para dos (Francia, 07) dibuja un extraño triángulo amoroso entre un afamado escritor de perversión contenida y bien casado (Francois Berleand), un junior inestable aunque insistente (Benoit Magimel) y la presentadora del clima de un canal televisivo (Ludvine Sagnier). Ahí está la confrontación entre clases sociales e intelectuales que tanto gustan al director, así como la obsesión transformadora de conductas hasta alcanzar extremos patológicos, ya sean criminales o autodestructivos.

2. Un matrimonio se desmorona por la falta de admiración, las infidelidades y la divergencia de visiones con respecto a prácticamente todo (Vincent Cassel, Camilla Belle); la cinta se desarrolla a través de la mirada de la adolescente Filipa (Laura Neiva), hija mayor que atestigua la descomposición de la relación de sus padres al tiempo que ella misma se empieza a introducir en el espinoso mundo del amor.
Dirigida por Heitor Dhalia (Nina, 04; Olor a caño, 06) buscando un tono realista, A la deriva (Brasil, 09) se ubica en un poblado cerca de Rio de Janeiro dentro de un distendido ambiente playero, oportunamente captado por una cámara que se inmiscuye hasta la cocina, en permanente posición de descubrimiento. Se puede estar en una situación como la descrita en el título, siempre y cuando se consiga contar con el perdón de la hija o del padre, sin necesidad de palabras.

3. El acompañante (The Walker, EU, 07) se cuela en los pasillos del poder en Washington con toda su carga de turbiedades, romances indiscretos y complots inconfesables. En tonalidades rojizas, seguimos a un Woody Harrelson como el amigo homosexual de las damas poderosas (Lauren Bacall, Lily Tomlin y Kristin Scott Thomas) que se topa con un cadáver y con el dilema de proteger o confesar: como cabría esperar, el enredo se va retorciendo en forma de espiral ascendente.
Dirigida por el veterano y notable guionista Paul Schrader (Gigoló Americano, 80; Desenfocado, 02), con énfasis en los diálogos y en desplazamientos de cámara pausados, como para que nos empapemos de esos ambientes saturados de hipocresía, dobles juegos y lucha por el poder, la cinta se desarrolla en los entretelones del mundillo rancio de la política estadounidense. Hay que seguir el dinero, más que el sexo, para poder descifrarlo todo.

PATALETAS JUVENILES

14 julio 2010

Un par de jóvenes en busca de su lugar en el mundo: el primero es un preparatoriano común, invisible para sus compañeras y con ganas de convertirse en alguien digno de cierta atención; el segundo tiene 12 años y se acaba de mudar de Detroit a Beijing. A uno se le murió la mamá y al otro el papá: ambos padecen bullying, la forma en que ahora se le llama al nefasto acoso que padecen algunos alumnos a manos de sus compañeros. Visto así, parecería que se trata de dos películas más cercanas al drama: nada de eso, veamos.
Dirigida por el londinense Matthew Vaughn (Stardust, 07) con el vigor mostrado en No todo es lo que parece (04), y trasladándolo a la imaginería cómic, Kick-Ass (EU, 10) es un recuento sanguinolento con referencias sexuales en el que se combinan clichés cargados de ironía con elementos narrativos propios de las historietas –el cómic dentro del cómic dentro del film- para construir una narración fluida y de franco desenfado, quizá por momentos obviando de más la parodia, pero proponiendo una nueva mirada al cine basado en este tipo de fuente argumental.
Parecido a Peter Parker, el joven protagonista se anima a llevar la idea del superhéroe a la vida real, aunque no contara con poderes especiales: pronto se da cuenta que hay otros como él (Hit Girl y Big Daddy), que las golpizas van en serio y que la fama y el amor están más a la mano en este mundo de dudosa ficción. Humor negro, violencia repartida por todo el metraje, edición vigorosa con juegos múltiples de cámara, sólido score e interpretaciones a tono, hacen de esta incursión fílmica al mundo del cómic una aventura que apunta hacia la deconstrucción del género.
Por otra parte, nos llega la calculadora Karate Kid (EU-China, 10), remake del éxito ochentero ahora con protagonistas más jóvenes (el siempre bienvenido Jackie Chan en el rol de Pat Morita y Jaden Smith en el de Ralph Macchio) y cambio de contexto geográfico, aprovechado al máximo para integrar un tour místico-light para turistas occidentales, con todo y los consabidos mensajes de superación y aprendizaje ahora con base en la disciplina de quítate-tira-cuelga-ponte la chamarra.
Lo de calculada se puede apreciar en todo: elegantes desplazamientos de cámara, música de acompañamiento precisa, embarrada de exotismo, transformaciones mágicas de los personajes, cuidado casting, ritmo continuo y exacta combinación de drama, humor y acción: lástima que todo suene tan premeditado y que el final se derrumbe por su propia indulgencia.

ECLIPSE: LA HORA DE LA GRADUACIÓN

5 julio 2010

La tercera entrega de la saga en la que una pálida humana se ha convertido en peligroso objeto del deseo de un vampiro conservador y un joven lobo querendón, ha dividido a la crítica prácticamente a la mitad (la famosa página rottentomatoes.com le asigna un 50%), ubicándola como la más consistente o la más fallida de las adaptaciones de la obra de Stephenie Meyer. En lo personal, me parece que es una continuación en el mismo tenor que fílmicamente la ha mantenido en un perfil más bajo que su referente literario y que continúa sin poder despegar del todo.
Dirigida por David Slade (Niña Mala, 05) manteniendo el sello impersonal, Eclipse (EU, 10) enfatiza más el triángulo amoroso y el despertar sexual: la insistencia de ser convertida encuentra en el matrimonio un prerrequisito insalvable, con obvias referencias al tema de la virginidad y la diferencia en cuanto a su importancia según la época que se trate. Transcurren temáticas como la ausencia materna y la dificultad de comunicación con el padre; la diferencia entre el amor verdadero y la utilización del otro como títere, así como la graduación como puerta para convertirse en jóvenes con permiso para equivocarse.
La pelirroja sigue dando lata; romanticismo mata terror y acción; la única que sigue actuando es Kristen Stewart y los escasos momentos de humor, tanto voluntario como involuntario (esos encapuchados con sobriedad de carcajada) nos salvan del aletargamiento provocado por un dudoso trabajo de edición –prolongando innecesariamente o integrando abruptamente algunas secuencias-, apenas disimulado por unos lucidores desplazamientos de una cámara panorámica o bien insertada en la fugaz batalla que no se justifica del todo: ¿todo por las hormonas de un par de perpetuos adolescentes con o sin camisa?
Buscando mayor presencia de personajes antes decorativos y explicar ciertos orígenes, se emplea de manera recurrente el flashback, más bien dificultando la fluidez argumental, aumentada por ciertas conversaciones de escaso interés y una sensación episódica, como para sólo cubrir los capítulos del libro. La carga ideológica sale más a la superficie, no sólo en la temática sexual sino también en las diferencias sociales: los nativos apestan y se “imprimen”, mientras que los brillosos sólo son salvajes en lo que se acostumbran a su nueva condición; claro que ambos forman clanes y familias bastante integradas.