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CORONA CAPITAL 2016

20 noviembre 2016

Para el segundo día de actividad sonora, con la figura totémica de los legendarios Kraftwerk a la cabeza, se presentan algunas presencias de distinta ralea que generan buenas expectativas para el respetable. Algunas de ellas, como sigue.

LCD SOUNDSYSTEM

De la poblada jungla neoyorquina donde todos los sonidos caben, uno de sus habitantes, miembro de grupos noventeros de hardcore como Pony y Speedking, participó en la creación de un sello conocido como DFA por ahí durante el cambio de milenio, para después presentarse al mundo con el sencillo Losing My Edge, seguido de un puñado de grabaciones que empezaban a llamar la atención y que pronto tomarían la escena electrónica por sorpresa.

Junto con algunos cuates, James Murphy invadió la pista de baile con toques funk / punk a través de LCD Soundsystem (2005), álbum doble homónimo integrando sus piezas anteriores con nuevos cortes, que los convertiría en uno de los fenómenos a seguir en el circuito de la fiesta nocturna, sobre todo si te gustaría que Daft Punk tocara en tu casa. Con una colaboración para Nike titulada 45:33 (2006) y desarrollando su faceta de DJ’s, continuó alimentando su sello y su fama, hasta que llegó la hora de entregar un segundo disco, más allá de los sampleos y remezclas.

Silver of Gold (2007) fue el resultado y las ideas seguían brotando sin demasiada dificultad, entre el rock, la discoteca y la crítica mordaz, con un pie en la pista y el otro en la parodia inmisericorde. Drunk Girls, la pieza representativa, se acompañó de un video dirigido por Spike Jonze. Manteniéndose en lo suyo, Murphy entregó This is Happening (2010), sin deslumbrarse por la fama y enfocado en hacer de la pista un lugar en donde quepamos todos, incluyendo a quienes se consideran más rockeros que bailadores. A manera de síntesis compilatoria y aparente despedida, quedan The London Sessions (2011) y The Long Goodbye: LCD Soundsystem Live at Madison Square Garden (2014)

GRIMES

Originaria de Vancouver y estudiente de neurociencia en Montreal, la artista Claire Boucher, mejor conocida como Grimes, debutó con Halfaxa (2010), en el que se advertía un gusto por el riesgo y por la reunión de estilos varios: un pop de ensueño tirando a pesadilla sobre una electrónica de comportamiento impredecible; continuó su trayectoria con ánimo independiente vía Geidi Primes (2011), entreverando enfoques orientales con reiteraciones que nos sumergen en una textura dulce e inquietante.

Sorprendió a propios y ya no tan extraños con el ya mediático Visions (2012), lleno de complejas estructuras combina una electrónica de cierta oscuridad con ciertos lances enclavados en un pop inquietante, desplegando una vocal que parecen sobrevivir apenas a la maleza rítmica de atractiva variedad, provocando escalofríos o bien una extraña atracción, cual hipnotismo propio de las hechiceras. Lejos de conformarse, Art Angels (2015), confirmó el espíritu de búsqueda, aprovechando las posibilidades del pop, la electrónica y lo que se sume, para recrear un fascinante y volátil mundo de fantasía.

YEASAYER

Muy a tono con los tiempos que corren, el quinteto formado en Brooklyn muestra en su portafolio influencias que van del mesio este asiático a la región norafricana, con un sustento del rock electrónico propio de los clásicos británicos de los años noventa.. Debutaron con All Hour Cymbals (2007), explícitamente intercultural, desde la portada hasta la rítmica propuesta, como indicando la ruta y enfoque estilístico asumido de una forma por completo enfática.

Con un cierto enfoque más occidentalizado pero al fin consolidador, presentaron Odd Blood (2011), álbum lleno de matices y texturas multidimensionales resolutivas. Live at Ancienne Belguique (2011), antecedió a otro cambio de ruta, éste no del todo afortunado, reflejado en Fragrant World (2012). En esa compleja indagación sobre la identidad sonora, sobre todo en estos días de proliferación de propuestas, presentan el discretamente psicodélico Amen & Goodbye (2016), como dándonos una bendita despedida sin que nos olvidemos de empaparnos de un poco de su buena vibra.

LANA DEL REY

Originaria de Lake Placid y bautizada como Elizabeth Woolridge Grant, empezó a componer siguiendo las enseñanzas de su tío. Debutó con Born To Die (2012), en el que la aparente nueva aspirante al trono pop presentó una colección de canciones encendidas, con agudo sentido melódico e incorporando sonidos electrónicos muy que parecerían demasiado estudiados. Cual apéndice, apareció Paradise (2012), un mini álbum que siguió la tendencia de separar a la crítica del público amplio.

En el notable Ultraviolence (2014) hay un sosiego simulado que roza la intimidad, después de haberle dado la vuelta al mundo con su anterior álbum; la agresión está contenida entre canciones con tiempos ralentizados y lógica de aceptación, entre un dejo de melancolía. Claro que cuenta la producción de Dan Auerbach con florituras jazzeras que acentúan la atmósfera quieta de los sonidos. Honeymoon (2015) confirmó la postura: más oscuridad y menos mainstream; digamos que más autenticidad y menos oropel, si bien se puede tener ambas.

WARPAINT

Este femenino cuarteto angelino transita entre el art punk y el pop, con toda la confianza que da el talento puesto en común, sobre todo cuando el apoyo viene de John Frusciante (Red Hot Chilli Peppers) para realizar el EP debut Exquisite Corpse (2009), cual poema colectivo que encontró su extensión en The Fool (2010), primer largo de completa orientación femenina y con un toque dark listo para desarrollarse entre ámbitos de vanguardia contenida.

Warpaint (2014), su segunda entrega larga, siguió confeccionando un rock atmosférico que igual puede llevarnos a la ensoñación que a la convulsa realidad tangible; la producción de Flood contribuyó a la focalización sin rigidizar la inventiva de una banda que cumple con las expectativas y promete ampliarlas. Heads Up (2016) manda un mensaje claro de inventiva, madurez y convencimiento en la estática asumida: a pesar de la tristeza y los sinsabores, la cabeza se mantien erguida, entre acordes de cuestionadora lucidez atreviéndose a ser felices sin renunciar al optimismo.

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MUTEK 2014 / CERVANTINO

26 octubre 2014

CERVANTINO Y MUTEK.MX 2014

Ambos festivales coinciden en tiempo y, en algunos casos, en espacio y cartel. En cuanto al Mutek y de acuerdo a su página de Internet, esta gozosa celebración en la que se encuentran el arte y diversas tecnologías informáticas “es una plataforma para la diseminación y el desarrollo de la creatividad digital en el sonido, la música y las artes audiovisuales.” En su undécima edición en nuestro país, el festival originario de Canadá es uno de las principales festividades sonoras que abren horizontes de nuestra experiencia estética. Revisemos algunos de los ilustres invitados, empezando por quien también se presenta en Guanajuato.

PANTHA DU PRINCE

El alemán bautizado como Hendrick Weber se presenta tanto en el Festival Cervantino como en el Mutek. Sus andanzas incluyen proyectos como Glühen 4 y Panthel, aunque su carta de presentación más conocida es Phanta du Prince, apostando por la búsqueda de elementos mínimos para generar sensaciones tanto íntimas como con un cierto halo de misterio, a partir de una vertiente tecno pero apostando por recursos acústicos.

Tras la publicación de algunos sencillos, se presentó al mundo con Diamond Daze (2004), retomando cierta línea de los grupos que se veían a los zapatos mientras saturaban el ambiente con interminables y traslapados sonidos de guitarra que marcaron tendencia a finales de los ochenta y principios de los noventa, pero atisbando hacia el hábitat del minimal techno, tan absorbente como detallista.

Unos sencillos más antecedieron a This Bliss (2007), su segundo largo en el que potenció su imaginación para el ensamblaje sonoros; le siguió Black Noise (2010) con invitados de lujo como Noah Lennox de Animal Collective, banda cuyos cortes, junto a los de otros compañeros de batalla electrónica como Four Tet, sirvieron de materia prima para XI Versions of Black Noise.

Ahora anda por nuestras tierras para compartir Elements of Light (2013), una colaboración con el grupo noruego The Bell Laboratory, en el que sobre una base tecno se despliegan evocativos timbres de campanas que juegan con una tensión soterrada que se plantea como relajación en tiempos convulsos, en donde predominan los elementos de la oscuridad.

ELECTRÓNICA DE AVENTURA

Oneohtrix Point Never (OPN) es el principal proyecto de Daniel Lopatin, aventurero digital originario de Brooklyn que gusta de samplear con influencias varias, que van del ambient al sonido setentero de fusión entre el soul, jazz y rock pero con un sonido de completa actualidad electrónica. Empezó con su proyecto Infinity Window y con el trío Astronaut. Ya como OPN debutó con Betrayed in the Octagon (2007), a manera de viaje por las estrellas y más allá, acaso convirtiéndose en una odisea espacial.

Vendría un año prolífico: después de la compilación Rifts (2009), presentó Russian Mind (2009), con cortes de cinco años atrás acerca de un cosmonauta, en tono de ópera espacial; Young Beidnahga (2009), integrado por tres piezas y Zones Without People (2009), conformado por tracks ya grabados con anterioridad pero tratados de manera más onírica. Returnal (2010) inicia con un ruidismo que pareciera buscar algún tipo de sintonización radial, para después sumergirse en una red subterránea de perceptibilidad elíptica con metálicas vocalizaciones.

Replica (2011) es una de sus obras centrales y la que le significó un mayor reconocimiento más allá de los circuitos estrictamente electrónicos avant-garde. Si tu reflejo puede ser una calavera, entonces conviene que salgas y entres de un improbable escenario nocturno en el que predomina una lógica de lo inesperado, tanto en ediciones como rítmicas.

Mutek 2014 1Firmó con su nombre el fascinante Instrumental Tourist (2012), en complicidad con Tim Hecker, otra figura clave de la música electrónica contemporánea. Siguiendo la estela del patriarca Brian Eno, estamos ante una obra que se desenvuelve a partir de un fondo ambient sobre el que se van editando sonidos y voces de inquietante estructura, engañosamente relajadas como si estuviéramos iniciando un recorrido por la montaña mágica, por aquello de la referencia a Thomas Mann.

R Plus Seven (2013) nos remite de inmediato a la estética tecladista de tiempos pasados que se resisten al olvido, aderezada por efectos sonoros que le brindan un halo imperecedero. Se presentará con el artista visual Nate Boyce, con quien presentó  en el 2013 en el MoMA, R Plus 6/Affect Index, una colaboración multimedia de imágenes y sonidos tan abstractos como absorbentes.

Originario de Manchester, Andy Stott debutó con Merciless (2006), en el que ya mostraba su tendencia a explotar un tecno con embarradas dub, engarzado con un house de estética siniestra, que nos captura desde los propios temores, dejándonos en la soledad de la pista para enfrentarnos a nuestros propios fantasmas. La compilación Unknown Exception (2008) transcurre pausada y tétricamente, como la anomalía oculta que termina por confirmar la norma.

Grabó el sencillo Night Jewel (2009) y presentó doblete un par de años después: Passed By Me (2011) y el EP We Stay Together (2011), evolucionadas propuestas que profundizaban en el tono lúgubre y amenazante. Con la colaboración de Alison Skidmore, Luxury Problems (2012) arranca con espectrales y reiterativas vocales femeninas, cual canto de sirenas digitales ante las que podemos reaccionar como Ulises, Orfeo o Butes, de acuerdo a la bella reflexión de Pascal Quignard: entregarnos al impulso erótico, neutralizarlo o renunciar a él en aras de volver a lo conocido.

Junto con Miles Whittaker (Demdike Stare), otro mago de la experimentación, integró el grupo Millie & Andrea, usando sus respectivos alias en clave femenina, y produjeron varios sencillos desde el 2008, hasta que concretaron un larga duración bajo el título de Drop the Vowles (2014), reeditando algunos de los cortes anteriormente entretejidos A footwork y aceleración. En puerta está el álbum Faith In Strangers (2014).

ELECTRÓNICA CON AROMA A MAPLE

Originario de Toronto, el productor David Psutka es bien conocido en los círculos de música enchufada como Egyptrixx, vehículo alquimista para poner en marcha mezclas arriesgadas que pueden combinar el garage con el ambient y apuntes de electrónica: al subgénero se le ha llamado ghettotech, sustentado en las propuestas generadas en la escena de Chicago y Detroit al cierre del siglo pasado. Inició su trayectoria con It’s Always Places Like This (2008), lanzando digitalizaciones a partir de estos marcos sonoros con algunas versiones en clave dub de sus propios cortes.

Siguió con los EP’s All That Jelly (2009), Battle for North America (2010), The Only Way Up (2010) y Liberation Front (2011), hundiendo las notas en trances  de mayor gravedad. Bible Eyes (2011) se orientó más al techno con patrones reconocibles. Después de formar Hiawatha, dueto que produjo el álbum Language (2012), grabó el sugestivo A/B Til Infinity (2013), en efecto funcionando como un viaje de estratos sonoros inacabados, apenas interrumpidos por algunos teclados de engañosa dulzura, como si uno anduviera con robóticas compañías de las que no se sabría qué esperar. Al infinito y más acá con los ojos bien abiertos.

Por su parte, el hábitat natural durante el siglo XXI de Deadbeat, paradójico nombre artístico del oriundo de Montreal Scott Monteith, ha sido el dub en sus diversas variantes y manifestaciones, desde su EP Tesla (2000) y Primordia (2001), LP debut de propensión ambient, muy pronto acompañado por Wild Life Documentaries (2002), en la misma línea aunque con mayor énfasis en la modificación melódica, con cierto acento político, como se advierte en las piezas sobre Israel y Palestina y hasta en la declaración de amor hacia Berlín.

Con Something Borrowed, Something Blue (2004) apostó por colocarnos en un mayor estado de tranceMutek 2014 2 casi sin darnos cuenta, para con New World Observer (2006), situarnos de manera distinta ante los eventos que suceden ante nuestros ojos: la mirada se transforma a partir del oído. Journeyman’s Annual (2007), continuó escarbando por las rutas del dubstep cual diario de campo y Roots and Wire (2008) tendió más hacia la creación de estructuras tecno. Además de sus discos, el canadiense ha participado en antologías y grabado varios EP´s.

Radio Rothko (2010) se conforma de 19 cortes que consiguen crear una convincente telaraña para aceptar quedarse atrapado en ella, gracias al manejo de los momentos anímicos y de los niveles de intensidad, así como a la puntual edición de cada una de las piezas, dejando que avancen justo hasta donde la emoción lo requiere, con reiteraciones y quiebres rítmicos que beben de la intersección creada por el dub y el techno: como sumergirse en una de los obras del genial pintor y probar los límites de su insistente bidimensionalidad rota.

La idea de una cuidada lentitud como forma de vida parece haber encontrado un buen referente musical en el espléndido Drawn and Quartered (2011), cual trabajo de orfebrería con estilos puntillosamente ensamblados, desde el ambient hasta el dubstep, pasando por apuntes minimalistas y hasta momentos de mayor efusividad. En Eight (2012) mostró más prontitud y pareció ir directo al grano, con unos beats que transitaban sin filtros y en The Infinity Dub Sessions (2014), junto con Paul St. Hilaire, aportando la ampliadora visión del reggae, confirmó que la búsqueda continúa, por fortuna.

Ghislain Poirier, después de revisitar territorios como el hip-hop durante la primera década del siglo, se ha convertido en Boundary, apelativo bajo el cual ha entregado un par de discos al mundo desde su natal Montreal: Boundary (2011) y Still Life (2014), de limpieza atmosférica y secuencias prístinas, que opta más por el desarrollo del contexto que por el impacto directo, aunque el resultado es no solo sensible sino también dirigido a la zona racional de la apreciación.

Para completar el recorrido canadiense, de la Columbia británica llega Mathew Jonson, conocido por su trabajo para Nelly Furtado, enfocado a la rítmica contagiante. Su primer disco tiene nombre de cuento de Philip Dick: Agents of Time (2011), en el que retoma algunas piezas regadas en años anteriores con nuevos tratamientos que nutren los circuitos por los que transitan las notas.

Her Burry Pictures (2013) se abre a los estados de ánimo del escucha para que sea él mismo quien le dé significado y práctica a los sonidos, ya sea levantándose para lanzarse a la pista o quedándose  en una quietud aparente para introducirse entre el tejido sonoro: también se puede tocar el cielo imaginando que se tiene cierto control sobre los movimientos corporales. Todo queda en una estampa de ella.

DESPERTAR EN AUSTRALIA

Con Aurora (2014), el treintón originario de Melbourne Ben Frost, ha entregado uno de los discos del año, pletórico de texturas complejas e imprevisibles que cuando anuncian una cierta calma para disfrutar del paisaje, se lanzan ataques demoledores y crispantes, provenientes de crescendos subterráneos, como si se estuviera en el espacio exterior sin tener plena conciencia de ello: o pareciera una descripción geográfica de la gran isla o pequeño continente, donde la evolución va más despacio pero con mayor arrastre y fortaleza, como asegurándose que los cambios sucedan.

Justo cuando el calor, la luz y el sol aparecen tres componentes íntimamente relacionados, pero acaso distanciados por un punto específico de la ceguera iluminadora. Debutó con Theory of Machines (2007), cercano al postrock pasado por ecos electroacústicos y se dio a conocer al resto del mundo con By the Throat (2009), impregnado de una licantropía de fuerte energía para capturar a la presa en secuencias de colmilluda construcción.

CORONA CAPITAL 2013

7 octubre 2013

Cada vez cobrando mayor relevancia en número y calidad, el festival roquero más importante que se realiza en nuestro país no desmerece en su presente edición. A celebrarse el 12 y 13 de octubre en el Foro Sol defeño, el cartel es diverso para atender gustos y expectativas que pueden abarcar desde jóvenes extraviados en la sexta década de vida, hasta otros más pequeños que van descubriendo este inagotable cosmos llamado rock. Una mirada breve a ciertos titulares de la alineación, empezando con una de las cabezas de cartel.
En su quinto álbum titulado AM (2013) los Arctic Monkeys regresan con una saludable dosis de desfachatez que les permite sonar con la relajación necesaria y la intensidad suficiente para mantenernos en atención constante: rítmica firme con bajo profundo, guitarras nutritivas y coros convencidos dan como resultado un álbum de rock en su amplio sentido, expresando la posibilidad de arrastrarse frente a la mujer adecuada, prometerle que seremos suyos y ya, al filo del amanecer, saldar cuentas pendientes y responder a los múltiples cuestionamientos.

SENSIBLIDADES EN LA INTIMIDAD
Formado en el 2008 en Londres, el ahora trío The XX ya es referente del rock del nuevo milenio con sus ambientaciones pequeñas y discretas, a pesar de sus finales imprevisibles; siguen la máxima de expresar lo más posible con lo mínimo indispensable: la electrónica sirve como forma de un fondo que combina géneros varios, del indiepop al R&B, pasando por texturas más oscuras pero siempre con algún tipo de iluminación que pronto nos vuelve a la calma: Everything But the Girl, Portishead y The Cure están en el radar de sus influencias, como se advierte en Coexist (12), su opus 2. Suenan convencidos pero abiertos a abrir fronteras, todavía jugando con la contención, y deslizando sus letras pausadamente a través de una guitarra ocasional que llora rítmicas lágrimas secadas por un bajo intrusivo: somos como el sueño de ciertos seres capaces de convivir a pesar de las diferencias.
Perfume Genius es el vehículo de sensibilidad expresiva para Mike Hadreas, originario de Seattle y asentado en Nueva York, cuyo enfoque melancólico se desliza por un piano de lluviosas tonalidades que acompaña a una vocal trémula: se dio a conocer en el 2009 por Mr. Peterson, deprimente canción de un maestro preparatoriano que establece una relación sexual con un alumno de 16 años y que termina suicidándose: la pieza se integró a Learning (2010) su largo debut, al que le siguió el intenso Put Your Back N 2 It (2012), hiriente y hermoso a la vez, a la manera dramática de Antony & The Johnsons.

OCHO: NÚMERO DE LA SUERTE
Desde Portland, The Dandy Warhols vienen con The Machine (2012), su octava obra en estudio con la que se confirman como habitantes distinguidos del rock alternativo con sus matices que los acercan al planeta country: aquí están las canciones de irónica tristeza por la pérdida como forma de vida, desarrollándose a partir de guitarras pesadas pero contenidas, motivadas por ritmos y vocales efusivas, aprendidas de Lou Reed, y teclados por momentos atmosféricos, cortesía del componente femenino del cuarteto. Se trata de su mejor trabajo desde Thirteen Tales from Urban Boehmian (2000), con el que levantaron la mano para hacerse presentes en la escena estadounidense.Corona
También andan en su octava entrega los power-poperos de Jimmy Eat World, originarios de Arizona. Sus orígenes emo parece que han quedado atrás y ahora suenan revitalizados con Damage (2013), su obra más interesante desde Bleed American (2001). En efecto, el equilibrio entre melodías enganchadoras, pasajes energéticos y momentos de suavidad armónica, resulta en un conjunto que se deja escuchar con fluidez, con mensajes sencillos que se insertan entre la electricidad guitarrera y puntuales aditamentos acústicos. Disfrutable aún para quienes no frecuenten este tipo de grupos que buscan mantener la juventud más allá de los treintas, aventándose a la alberca en cuanta fiesta se lo permitan.

CUARTETOS INICIANDO EL RECORRIDO
Los londinenses de Palma Violets debutaron con 180 (2013), álbum que muestra una variada muestra de influencias que van del punk a la psicodelia y del garage al postpunk: la presencia de Joy Division es la que más se advierte en primera instancia, aunque vale decir que el novel cuarteto le pone un cierto sello distintivo y una confianza irreprochable, sobre todo para acometer sus instrumentos y levantar la voz. Una buena promesa que muestra la inagotable continuidad de la música inglesa.
Los neoyorkinos de The Postelles, por su parte, pertenecen a esa subespecie de grupos cuya cabeza visible son The Strokes. Presentaron disco homónimo en el 2010 y ahora vuelven con …And It Shook Me (2013), mostrando aprendizaje que se refleja en una mayor solvencia para la estructuración de canciones, todavía buscando la tan ansiada diferenciación. De Birmingham, Peace se ubica en la tendencia del revival del britpop de finales de los ochenta y principios de los noventa; su carta de presentación, In Love (2013) parece señalar tendencia con guitarra en estado de explosión y gargantas que no ocultan su precocidad.
Imagine Dragons propone un pop con aderezo electrónico que busca la emoción pronta, tal como sucede en Las Vegas, su hábitat natural como el de sus modelos The Killers; tomó forma apocalíptica en Night Visions (2012), su primer largo en el que se incluyen algunas canciones que han sonado en los circuitos radiales gracias a su consistencia pegajosa, conformada por apuntes electrónicos de armónica intuición.

ILUMINANDO LA NOCHE
De Nueva York, Vampire Weekend confirma su estatus de grupo vital del rock contemporáneo, con Paul Simon como figura referencial e incorporando sonidos de sofisticada estructuración, articulados en un pop que se eleva sobre rítmica africana y de cierto clasicismo roquero. Con el brillante Modern Vampires of the City (2013), su tercera entrega, han logrado ampliar sus márgenes estéticos y, de paso, nos han entregado uno de los grandes discos del presente año, plagado de melodías evocativas y armonías que muestran un colmillo cada vez más largo.

JURASSIC PARK
Sus guitarrazos sonaron fuerte a finales de los ochenta y principios de los noventa con discos ahora memorables como You´re Leaving All Over Me (1987), Bug (1988), Green Mind (1991) y Where You Been (1993); después de un periodo de hibernación, regresaron con más canas e igual energía para reclamar su lugar en el parque jurásico con obras como Beyond (2007), Farm (2009) y I Bet On Sky (2012). Dinasour Jr. es el grupo que cuando despertemos, parece que va a seguir ahí, jugando a convertir el ruido en melodía fuerte cual pisada de gigante reptil.
Por su parte, los muchachos de Queens of the Stone Age han demostrado que se puede seguir haciendo rock en estado puro sin caer en la mera repetición: con fuerte influencia del stoner rock setentero, las monarcas de la edad de piedra han entregado siete auténticos monolitos de grueso calibre, desde su álbum homónimo producido en 1999 hasta …Like Clockwork (2013), transitando por todo lo que va del siglo con lujo de poder y creatividad, sacando agua hasta de las piedras más impenetrables.
Por no dejar, el festival incluye a uno de los sobrevivientes de la música disco (ahí están sus colaboraciones con Donna Summer), que igual ha fungido como productor, DJ, compositor de soundtracks y mezclador. Se trata del italiano Giorgio Moroder, ubicua figura durante los setenta y principios de los ochenta en los que se involucró en proyectos que se convirtieron en parte del fondo musical de aquellos años como sus álbumes From Here to Eternity (1977) o E=mc2 (1980), o bien sus composiciones fílmicas como Midnight Express (1978), Cat People (1982) y su reformulación del clásico Metrópolis (1984).

FEMINIDADES
Con el new wave como proceso en construcción, Blondie formó parte de un movimiento que abrió el panorama para el rock ochentero y se dio tiempo para firmar clásicos como Parallel Lines (1978). Deborah Harry, de fuerte presencia escénica, se convirtió en cierto prototipo de vocalista capaz de combinar intensidad con feminidad. Tras un largo retiro de más de 17 años, volvieron con No Exit (1999) y vienen con Panic of Girls (2011), como para dejar en claro que aún están dispuestos a seguir azuzando cabelleras.
The Breeders se formó por Kim Deal (Pixies) y Tanya Donelly (Throwing Muses), dos mujeres de bravía expresión y sólida trayectoria, desgranada en el brillantemente intenso Pod (1990) y en el clásico Last Splash (1993), álbum que sirve de base para su presentación en vivo: un pop de bajo energético y guitarras con filo recién sacado; tras un periodo de ausencia, volvieron con Title Tk (2002) y Mountain Battles (2008). Ojalá que su presentación sirva para motivar otras grabaciones.
Con sangre de Sri Lanka y contexto británico, M.I.A. nos canta desde un urbanismo eléctrico que entremezcla el funk, hip-hop y ritmos bailables con una actitud que captura atenciones: con tres álbumes en su trayectoria, la cantante también le da voz a la inmigración como un fenómeno definitorio del mundo contemporáneo. En este tenor de colocar la agresión como instinto de sobrevivencia, el grupo debutante Savages se presenta con Silence Yourself (2013), sugerencia en clave decidida para tomar conciencia de nuestro alrededor.
Para completar el cuadro femenino, Claude Boucher, mejor conocida como Grimes, sorprendió a propios y ya no tan extraños con su álbum Visions (2012), lleno de complejas estructuras entre las que sobresalía una vocal que puede provocar escalofríos o bien una extraña atracción, cual hipnotismo propio de las hechiceras.
Muchos más son los invitados a esta fiesta musical que paulatinamente va ganando espacios en orejas y corazones del respetable. Aquí solo una pequeña muestra del repertorio que permite resignificar la importancia de los conciertos como manifestación viva de una cultura que parece crecer, a pesar las transformaciones culturales de producción, distribución y exhibición.

INDIO EMERGENTE 2012

20 noviembre 2012

Indio emergentePuebla, Querétaro y Guadalajara le darán la bienvenida a varios grupos que conforman la alineación de este festival patrocinado por una marca cervecera, muy a tono con las estrategias empresariales de los tiempos que corren. Durante el 23, 24 y 25 de noviembre tenemos la oportunidad de escuchar un pop con diversidad de matices, incorporando apuntes electrónicos o acústicos según el caso, desde perspectivas femeninas (vienen Feist y Kate Nash, a quienes reseñé aquí en diciembre del 2011 y en noviembre del 2010, respectivamente) o bien transitando por las rutas de la independencia, conviviendo con otros géneros como el rap, la psicodelia, la electrónica y el punk.

BRILLANDO CON LUZ PROPIA
Primero aparecieron en Albuquerque bajo el nombre de Flake Music y grabaron el álbum You Land Here, It´s Time to Return (97). Ya como The Shins, James Mercer y compañía (Crandall, Hernandez, Sandoval y Langford) firmaron Oh, Inverted World (01), clásico instantáneo en la mejor tradición del pop sesentero, explorando una cautivante capacidad melódica como se advierte en New Slang y Caring is Creepy, por proponer dos ejemplos de un conjunto altamente luminoso, en la línea de Belle & Sebastian.
De mayor dinamismo eléctrico y todavía conservando el filo intacto para la composición, presentaron Chutes To Narrow (03), obra confirmatoria que los daría a conocer más allá de los circuitos indie, a lo que contribuyó, casi sin querer, la película Tiempo de volver (Garden State, 04), dirigida por Zach Braff en un tono de similar atmósfera que la música del grupo: como dice Natalie Portman en el film, The Shins te puede cambiar la vida.
Ya con el reconocimiento a cuestas, grabaron el estupendo Wincing the Night Away (07), mirando al frente pero sin perder el terreno ganado, en contraste con Port of Morrow (12), en el que James Mercer, quien antes formó el proyecto Broken Bells junto a Danger Mouse, parece querer empezar de nuevo con otros cómplices, intención que de cualquier manera le resultó bastante creativa tal como se advierte a lo largo del álbum.

PSICODELIA BLUSERA
De Alaska a Portland y surgiendo de la banda Anatomy of a Ghost, este acoplado de particular nombre y propuesta subidita de volumen para anular el frío ambiental, surgió como proyecto paralelo de John Gurley, quien junto a Zach Carothers, vocalista y guitarrista respectivamente, reclutaron a otros colegas que han entrado y salido para formar la banda cuyo primer largo, Waiter: “You Vultures!” (06), parecía sentar las bases de su sonido con tintes psicodélicos y progresivos, aunque aun mostrando necesidad de una mayor compenetración. Portugal. The Man ya estaba en el circuito.
Ésta llegaría pronto con el ligeramente experimental EP It´s Complicated Being a Wizard (07) y los álbumes Church Mouth (07), de energía renovada; Censored Colors (08), incorporando cuerdas y metales vibrantes y The Satanic Satanist (09), a manera de reverso de la moneda del acústico The Majestic Majesty (09). La paulatina construcción de identidad devino en el sólido American Ghetto (10), ya con ciertas incursiones electrónicas y en In the Mountain in the Cloud (11), obra de consolidación que pareciera sintetizar con brillantez el recorrido realizado hasta el momento, entre saltos sicodélicos con lágrimas en los ojos.
Con una base blusera y de rock de garaje, aunque sin dejar de voltear a las posibilidades melódicas y reflexivas, Band of Skulls juega en la cancha de The Black Keys y hasta el momento no ha desmerecido. El trío originario de Southampton parece levantar la mano como para decir que en la isla también se cuecen canciones en el estilo que The White Stripes puso otra vez en la palestra. Russell Marsden (guitarra/voz), Emma Richardson (bajo/voz) y Matt Hayward (batería) debutaron con el contundente Baby Darling Doll Face Honey (09), seguido por Sweet Sour (12), buscando ampliar el horizonte estilístico. Participaron también en uno de los soundtracks de Crepúsculo, la descremada saga vampírica.

ELECTRÓNICA SENSIBLE
Dan Deacon (1981) se ha desarrollado en el terreno de la electrónica, combinando habilidades informáticas aplicadas la lenguaje musical con una tradición roquera de fuerte sustento alternativo, sobre todo desarrollada en la década en la que nació. Asentado en Baltimore, se empezó a dar a conocer con algunas grabaciones caseras que aterrizaron en diversos álbumes y EP´s hasta que rubricó Spiderman on the Rings (07), basado en una versatilidad digital que nos conduce por senderos inesperados, de la festividad a la experimentación. Lo mejor estaba por venir.
Con Bromst (09) profundizó en sus capacidades compositivas proponiendo contrastantes estructuras sonoras en las que aprovecha los recursos tecnológicos a la mano para ponerlos al servicio de la creatividad: reiteraciones absorbentes, pasajes cautelosos al borde de la sorpresa y rítmica inesperada que en efecto nos coloca en un pequeño refugio bien iluminado en medio del bosque. En America (12) ya parece tener el total control de sus recursos expresivos, tanto orquestales como de íntima instrumentación, tal como se deja escuchar en la suite dedicada a USA, compuesta por cuatro fragmentos de enriquecido contraste que va de la llanura amplia a los territorios rocosos.
Por su parte, Passion Pit empezó como un regalo de Michael Angelakos a su novia en forma de canciones, que se constituyeron en el EP Chunk of Change (08): de un romanticismo unipersonal, nos encontramos de pronto con una banda hecha y derecha, navegando por un electropop de melodías evocativas y letras que remitan a dramas festivos, si cabe la aparente contradicción. Ya como quinteto asentado en Massachusetts, firmaron Manners (09) con un indudable aroma ochentero bien actualizado para oídos y corazones postmilenarios. Con tono delicadamente rítmico que sostiene historias de todos colores, con predominancia de un rosa engañoso, narradas melódicamente para la pronta identificación, entretejieron Gossamer (12), su segundo largo.

FESTIVALES DE ROCK

13 octubre 2012

Ya tienen una larga historia: se volvieron célebres en los años sesenta, sobre todo a partir del Monterey Pop en 1967, cuando había que dejar clara la declaración de principios (Woodstock) o en el momento en el que la conciencia social aparecía para apoyar causas nobles (Bangladesh). A partir de ahí, han ido y venido propuestas que navegan entre la comercialización, el despliegue artístico, la manifestación cultural, la filantropía sincera o impostada y el mantenimiento de tradiciones musicales en pos de volverse ritual.
Más allá de gustos, el Festival Vive Latino y el Corona Capital se han constituido como las dos celebraciones masivas dentro del ámbito del rock más importantes en nuestro País; por cartel y aunque el primero tiene un enfoque más determinado, el segundo resulta ser el más atractivo y cada vez parece nutrirse más y mejor. Su aspiración parece ser ubicarse entre los principales del mundo: Coachella, Glastonbury, Fuji, Lollapalooza, All Tomorrows Parties, Roskilde y el Primavera Sound, por mencionar algunos.
Ante la disminución en la venta de discos y el hábito cada vez menos frecuente de escucharlos completos (ahora más bien se bajan y oyen canciones, no álbumes), la importancia de los Festivales ha crecido justo porque responden a esta lógica: no un largo concierto de un grupo, sino muchos “conciertitos” de sendas bandas, que parecen cubrir un amplio espectro tanto estilístico como de trayectoria. Además, la relevancia de la música en vivo, paradójicamente, vuelve a crecer en plenos tiempos de digitalización extrema.
En un mismo espacio, con 15 horas de diferencia o a lo largo de un par de días, se pueden escuchar a las agrupaciones emergentes favoritas de espíritus juveniles, junto a las consagradas que parecen ya estar más allá del primer hervor, mientras el convivio va subiendo de intensidad (o disminuyendo, según el caso) y la socialización va siendo más importante que la música en sí misma, que en ocasiones puede quedar como un trasfondo de lujo para que la fiesta siga avanzando inexorablemente: entre wannabes y escuchas exigentes, los músicos ponen a prueba su capacidad de involucramiento con el respetable (es un decir).

CORONA CAPITAL: EL ROCK COMO FIESTA
Revisemos algunos de los participantes extranjeros que nos harán los honores durante el 13 y 14 de octubre, empezando por el dueto The Black Keys, quienes aparecen como cabezas del cartel con toda razón: su más reciente álbum, El Camino (11), se constituyó como una de las mayores crestas del año, con todo y ese afilado blues barnizado de consistentes capas roqueras. Alabama Shakes, con notoria influencia de los de Ohio, se acaba de presentar en sociedad con el efusivo Boys & Girls (12), mientras que The Kills, con la misma base blusera pero cargándose más al punk, viene a compartir The Last Goodbye (12), terrenos también revisitados por Black Lips como se deja escuchar en Arabian Mountain (11).
Desde las praderas americanas, Iron & Wine pondrá en la mesa el espléndido Kiss Each Other Clean (11), entroncando con el laberíntico country rock de My Morning Jacket y su Circuital (11) y con el folk crepuscular de M. Ward desparramado en A Wasteland Companion (12). Habrá que darle la bienvenida a Cat Power quien regresó irradiando luz con el redondo Sun (12), al tiempo que las hermanas canadienses Tegan and Sara nos acompañarán con el melódico Get Alone (11); Florence + The Machine pondrá su energía pop con el exhaustivo Ceremonials (11) y Dum Dum Girls nos ofrecerá un aroma de ensoñación retro en Only on Dreams (11).
Comandados por un set del patriarca DJ Shadow y la presentación del LCD Soundsystem James Murphy, desfilarán por el escenario las propuestas de tres duetos: Death in Vegas con su toque sicodélico expresado en Trans-Love Energies (11); Basement Jaxx con su batalla en tonalidades house escenificada en Basement Jaxx vs. Metropole Orkest (11) y los irónicos de Modeselektor a través de Modeselektor Prodly Presents Modeselction, Vol. 2 (12). Sleigh Bells viene a presentarnos Reign of Terror (12), continuando su fiesta desordenada de adolescencia manifiesta y premeditada distorsión, con ciertos apuntes pop de ensoñación, para continuar con Neon Indian y su Era extraña (11), así como con el hip-hop alternativo de Shabazz Palace desparramado en el sólido Black Up (11).
Manteniendo notable consistencia en los senderos del rock afilado y alternativo, The Walkmen nos visitan para desplegar Heaven (12) y Snow Patrol viene en plan anunciatorio con Fallen Empires (11); con esencias nórdicas enclavadas en el pop, The Raveonettes comparten Observator (12), The Hives le pone vitaminas a Lex Hives (12) y Miike Snow nos pone de buenas con Happy To You (12). Desde Nueva York, Here We Go Magic presenta A Different Ship (12) a partir de su intrincado pop, también redimensionado por los sutiles The Drums en Portamento (11); The Big Pink en Future This (12), ya mostrando de lo que son capaces; The Maccabees con Given to the Wild (12), enclavado en la estética indie y por The Vaccines que traen bajo el brazo Come of Age (12), su segunda entrega.
La cuota de experiencia para deleite de los asistentes más creciditos, la pondrán Suede y New Order.

INDIE-O FEST 2012

27 marzo 2012

Regresa este sugerente festival para posarse en nuestras orejas el sábado 7 de abril: una buena forma de aprovechar la vacación y salir disparado al visitable DF, ahora que los nativos dejaron calles y cielo semivacíos, aunque no se note mucho. Veamos.

CHICAS SUPERPODEROSAS
Wild Flag, en cuyo nombre lleva el homenaje al punk, hizo su presentación con disco homónimo en el 2011: intensidad femenina puesta al servicio de cortes directos de apariencia y fondo roquero, donde todas cantan –unas más que otras-, mientras un par de guitarras, teclados de soporte y una propositiva batería le ponen sensibilidad e intensidad al asunto por partes iguales. Ellas aman el sonido cual carta de amor (Romance) y exigen que se tomen riesgos con vitalidad envolvente (Racehorse), no sin dejar constancia de su tono inquisitivo (Black Tiles).
Integrado en Portland a manera de supergrupo por las Sleater-Kinney Carrie Brownstein y Janet Weiss y por Rebecca Cole (Minders) y Mary Timony (Helium), recordando a la añeja escuela de las rrriot girls (The Slits), mantienen la energía aunque se le añaden creativas estrategias armónicas de marcado contraste (Glass Tambourine, Future Crimes), pausas liberadoras (Something Came Over Me) y elusivos arranques de vocalizaciones rebeldes de falsetes catárticos (Boom, Short Version); el teclado toma el control por momentos (Endless Talk) o bien la batería (Electric Band), según convenga a los propósitos de la pieza.

DOS PARTES DE SONIC YOUTH
Colaborador de diversos proyectos artísticos alternos, además de ser pieza clave del mítico grupo referido, Thurstone Moore se ha dado tiempo para aventurarse en solitario, tanto en el terreno experimental como en el formato de canciones: ahí están el brillante Psychic Hearts (95), las odas a la improvisación tituladas Klangfarbenmelodie… And the Colorist Strikes Primitiv (95) y Three Incredible Ideas (01) o el redondo Trees Outisde the Academy (07), como ejemplos contundentes de un músico que parece reacio a la quietud estilística. Ahora, con producción de Beck y en tono de trovador reflexivo, guitarra en mano y juegos de cuerdas contextuales, Thurston Moore entregó el evocativo Demolished Thoughts (11), uno de los discos clave del año, con una poética que revisita temáticas religiosas, mundanas y todo lo que quepa en medio.
Por su parte Lee Ranaldo ha estado también muy movidito dentro del escenario de la vanguardia neoyorquina, ya sea con su grupo alterno The Fluks (chéquese el guiño dadaísta), como poeta, productor y como solista, tal como se deja escuchar en From Here to Infinity (87), seguido de Scriptures of the Golden Eternity (95) que captura lances en vivo con alta dosis de sustentada improvisación y de Amarillo Ramp (For Robert Smithson) (97), en honor a la gran escultura de tierra realizada por el artista en 1973. Visitando los terreno del free jazz junto a William Hooker, grabó el absorbente Oasis of Whispers (05) y tras otros trabajos de exploración sonora, viene con Between the Times and Tides (12) bajo el brazo.

BAJA FIDELIDAD, SABOR CASERO
Kurt Vile y su banda The Violators debutó en solitario con Constant Hitmaker (08), después de conformar el dueto War on Drugs, conocido por el largo Wagonwheel Blues (08). Con aroma de hogar y reducida fidelidad pero mucha sazón, el de Filadelia empezó a sonar fuerte en los ambientes de los trovadores generados en las salas de sus hogares. Tras un minidisco titulado God is Saying This To You? (09), grabó los dos álbumes que le darían el reconocimiento merecido: el consistente Childish Prodigy (09) y, sobre todo, el grandioso Smoke Ring for My Halo (11) rico en texturas y colores, con una escritura más acabada que viaja de un cierto cinismo a un pesimismo narcótico y una guitarra convencida de arropar a esa vocal por momentos recordando a Lou Reed.
Mientras tanto, la propuesta del de Idaho Trevor Power, conocida como Youth Lagoon, tomó forma definitiva con The Year of Hibernation (11), uno de los debuts clave del año enmarcado en un pop que pretende capturar ambientes caseros, antes que la precisión sonora: fragilidad ensoñadora, angustia contenida y una ligera dosis de sicodelia al tiempo que nos dejamos llevar por un arcoiris en cuyo final será difícil encontrar la olla con las monedas de oro, pero sí al menos un poco de refugio emocional.
Por su parte, City and Colour es el proyecto desenchufado de Dallas Green, líder de la banda canadiense hardcore Alexisonfire, en el que explora terrenos más cercanos al rock alternativo de cantautor. Después del EP The Death of Me (04), apareció su primer largo, titulado Sometimes (05), al que le seguiría un álbum en vivo y el sólido Bring Me Your Love (08). Para su participación en el festival, trae un reciente as bajo la manga: Little Hell (11), como para recordarnos que uno se va creando sus íntimos y muy personales infiernos.

CUMBRE TAJÍN 2012: UNA MIRADA FEMENINA

20 marzo 2012

Dentro del cartel musical que integra el festival desarrollado al norte de Veracruz, cuna de la cultura totonaca, destacan dos mujeres de diversa propuesta, naturaleza y época, atravesando momentos clave en sus respectivas trayectorias y enfatizando la manera en que, a través de su música, entienden y trascienden el mundo conocido y, por supuesto, los que nos quedan por conocer en esta fiesta de espiritualidad, sincretismo e historia viva.

BJÖRK: UN CANTO A LA VIDA
En su octavo disco como solista, la artista islandesa ahora con abundante cabello rojizo, se lanzó a los confines de la existencia misma para crear una obra compleja creada con la ayuda de un I-Pad, en la que un arpa –en la línea de PJ Harvey y Joanna Newsom- y una serie de aplicaciones informáticas, se funden con instrumentos creados ex profeso para que de manera imbricada puedan constituirse como una entidad viva llena de sonidos, colores, imágenes en movimiento, juegos interactivos y palabras escapadas de la inconfundible voz de la exlíder de los Sugarcubes: la tecnología digital se da la mano con la naturaleza primigenia apuntando a un futuro que parece mirar hacia pirámides ancestrales.
Moon abre el disco a partir de la sabiduría del arpa y la vocal principal, acompañada por desdoblamientos a manera de ecos ausentes que anuncian la posibilidad de rejuvenecimiento, en particular para reforzar el gen predominante del enamoramiento, puesto al descubierto en la milagrosa Thunder Bolt, sustentada en limpias programaciones y beats que parecen buscar su propia composición química, incluso extendiéndose a Crystaline, espacio donde el amor se encuentra en las nebulosas, las piedras crecientes y el centro de la Tierra: “conquisté la claustrofobia y demando la luz”.
Con esta perspectiva sistémica, el álbum continúa cual viaje sideral, con la hermosa Cosmogony: un viaje lleno de placidez por ciertos parajes de eternidad celestial, ahí donde los cuerpos se esfuman. De pronto, cierto dejo de angustia y silenciosa preocupación se despliega en Dark Matter, aún reverberando en Hollow, composición enclavada en el avant garde que en efecto nos conduce por un profundo hueco en el que caben ancestros portadores de DNA, cual collar eterno. Virus funciona en clave metafórica para explicar las necesidades mutuas que se generan en los nexos vitales, con campanillas resonando por allá y por acá, mientras que Sacrifice se delinea en tono de mayor gravedad con rupturas percusivas de alto contenido digital: ya es momento de entender todo lo que ella ha hecho por nosotros
Para sellar la propuesta de completa concepción ecológica, Mutual Core nos coloca de frente a las placas tectónicas y Solstice nos recuerda que el corazón y la tierra soplan de la misma manera: la voz de la pequeña duendecilla islandesa, vuelta maestra del universo, se integra a los ataques electrónicos de subida intensidad. Tras un par de versiones de cortes anteriores, ampliándolos o incorporando un ceremonial órgano, la obra cierra con la envolvente Náttúra y la participación de Thom Yorke en los coros. Esta sorprendente obra es una confirmación del interés de Björk en vincular las emociones humanas con el entorno físico, científico, tecnológico y espiritual.

SINÉAD O´CONNOR: PROTESTA HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS
Con Lion on the Cobra (87) y el estupendo I Do Not Want What I Have Got (90), transformó la imagen de la vocalista femenina: se mantenía la fragilidad y la sensibilidad pero combinada con una fiereza al natural, sin artificios ni poses forzadas de mujer fatal. Una actitud genuinamente punk entremezclada con una estética pop que tomó a todos por sorpresa, en particular por la energía de una voz siempre al borde de la quiebra emocional. La originaria de Dublín se volvería de pronto demasiado famosa y se empezaría a hablar más de sus declaraciones políticamente incorrectas que de sus discos.
Después de grabar Am I Not Your Girl? (92), álbum de versiones, vendría el episodio en el que rompió una foto del Papa Juan Pablo II en un programa televisivo en vivo y el abucheo cuando se presentó en un homenaje a Bob Dylan. Quizá se equivocó en la forma pero no en el fondo: los casos de pederastia cometidos por algunos sacerdotes católicos, no solo irlandeses, explotaron en las manos algunos años después para constituirse en el escándalo más vergonzoso de los últimos años en el seno de la Iglesia católica.
La fuerte inestabilidad emocional que la ha acompañado durante todos estos años, intentos de suicidio incluidos, no fue obstáculo para que siguiera grabando obras como Universal Mother (94), The Gospel Oak EP (97), el intenso Faith and Courage (00) y Sean-Nós Nua (02), enclavado en el folk irlandés. Tras un álbum doble de rarezas y versiones anunciado como capítulo final, apareció el reggaesiano Throw Down Your Arms (07), seguido de Theology (09) cual juego de espejos y del sólido How About I Be Me (And You Be You) (12), mostrándola aún con talento por compartir.

EL FESTIVAL DE CANNES: ENTRE EL GLAMOUR Y LA VANGUARDIA

27 mayo 2010

Aún es considerado el más importante del mundo. Fundado el 2 de septiembre de 1939 por el Gobierno francés para promover la calidad y el desarrollo de la industria, no fue sino hasta 1946 cuando se llevó a cabo más o menos como lo conocemos hoy en día. Para su celebración, se eligió a la bella ciudad balnearia de la costa azul que lleva su nombre.
El Festival se compone a partir de diversos apartados. La Sección Oficial, acaso la más importante, presenta cuatro categorías: largos y cortometrajes en competencia para obtener la llamada Palma de Oro, máximo galardón que se otorga (en esta edición fue a parar a manos de la cinta tailandesa Lung Boonmee Raluek Chat de Apichatpong Weerasethakul, quien se apunta como el nuevo director de moda en estos círculos); trabajos fuera de competencia que más bien se proyectan ahí para buscar prestigio (las obras de Hollywood son un buen ejemplo); la categoría llamada Una cierta mirada, integrada por trabajos de autores no muy conocidos fuera de sus fronteras y Cinéfundation, compuesta por trabajos de jóvenes cineastas e instituida en 1998.
Para que una película pueda ingresar a concurso debe cubrir algunos requisitos, además de ser seleccionada por la Delegación General: haberse producido en los doce meses anteriores a la fecha de realización del Festival; que se hay exhibido sólo en su país de origen; no haber participado en ningún otro certamen; los cortometrajes no pueden durar más de quince minutos; no haber aparecido en Internet y que respete el espíritu del Festival.
Los reconocimientos son la Palma de oro para mejor largo y cortometraje; el Gran Premio para la cinta con mayor capacidad de innovación (la premiada fue De hombres y dioses de Xavier Beauvois; mejor actriz y actor (Juliette Binoche y Javier Bardem fueron los ganadores); director (Mathieu Amalric por Tournée); guionista (ahora para Lee Chang-dong por Shi) y el llamado Premio del Jurado (para Un hombre que grita de Mahamat-Saleh Haorun).
Además, se entrega el reconocimiento de la Cámara de Oro para el talento joven, ganado esta vez por Año bisiesto, producción mexicana dirigida por Michael Rowe, australiano avecindado en nuestro país. En esta 63ª. edición, la presencia de México fue constante, aunque sin duda lo más significativo fue esta distinción.
La otra gran sección es la que se conoce como Las categorías paralelas, entre la que se encuentra la Semana Internacional de la Crítica, auspiciada por el Sindicato de críticos de Cine; La quincena de los directores, organizada por la Sociedad de Realizadores y que busca preservar el cine de autor; Cinemas in France y el Premio de la Juventud. Además, una tercera sección es la del Mercado de Cannes, que funciona más bien como feria de intercambios comerciales.
Pero el festival no nada más es competencia. También se organiza una retrospectiva, un tributo y una charla de algún director consagrado en la que detalla su visión sobre este arte y narra su historial. El Festival es una mezcla de reventón sin límites, arte, snobismo a todo lo que da, espacio político, vanguardia, negocio y quién sabe cuántas cosas más.
Todavía se recuerda aquel intento de arranque en 1939 interrumpido por la Guerra, en el que se proyectó Quasimodo de Dieterlé, y su resurrección siete años más tarde, en la que, junto a otras diez cintas, María Candelaria de Emilio Fernández resultó ganadora.

ENTREGA DEL OSCAR 2009

25 febrero 2009

Como sucedió el año pasado, en el que se premiaron actrices y actores no estadounidenses, la Academia sigue mirando hacia fuera porque si bien se exageró con las nominaciones para El curioso caso de Benjamin Button, la premiación terminó favoreciendo a una película que se desarrolla en la India, cuyo director es británico y que tuvo serios problemas de financiamiento, según se dice, por quererle imponer ciertos criterios mercadológicamente reduccionistas con los que se siguen guiando algunos productores.

Quisiera ser millonario ganó los 4 premios más cinematográficos, por así llamarlos: dirección, fotografía, guión adaptado y edición; además, se llevó otros tantos correspondientes al componente sonoro, salvo la edición de sonido. El resultado, ahora sí congruente, fue que se llevara el Oscar a la mejor película: significativo resultó el hecho de que una muchedumbre fuera a recoger el premio, rodeando al productor que, a diferencia de varios de sus colegas, tuvo el suficiente olfato para identificar el potencial de esta cinta.

La premiación volvió a mirar hacia fuera para reconocer a una española y a una inglesa como mejores actrices. Penélope Cruz tuvo el tino de mencionar a Woody Allen, quien además de su genialidad, tiene una involuntaria capacidad para dirigir mujeres y catapultarlas al Oscar. El triunfo de Kate Winslet era sólo cuestión de tiempo, tras estar una y otra vez en la mira de las nominaciones: más allá de este premio, se trata de una de las actrices imprescindible de nuestro tiempo.

Pero Hollywood no olvida la importancia que tiene el star system: ahora la innovación fue una serie de presentaciones personales que ganadores anteriores hacían de los candidatos: hasta el rudísimo De Niro le entró al quite para presentar a otro de su misma calaña, Sean Penn, quien se apuntó su segundo Oscar y no desperdició la oportunidad para hacer su declaración política: Milk también se llevó, vía Dustin Lance Black, el reconocimiento por guión adaptado.

Uno de los momentos más esperados era la cantada premiación póstuma para Heath Ledger, quien le dio una innovadora dimensión al villano comiquero en una película que se apuntaba con mayores oportunidades para llevarse algo más, aparte del premio por edición de sonido, a Ciudad Gótica: parece que las votaciones terminaron por estar de acuerdo con cierto sector de la crítica que desdeñó la propuesta de Christopher Nolan.

Dos obras notables fueron también obvias ganadoras en sus respectivas categorías: Wall-E y el documental El equilibrista (Man On Wire), que aún no se estrena comercialmente en México. Japón, a través de Okuribito, dirigida por Yojiro Takita y de La Maison en petits cubes de Kunio Katô, obtuvo un par de Oscares por película extranjera y por corto animado, respectivamente: se lavan un poco los errores de no considerar durante 50 años los trabajos nipones y, en estas nominaciones, los de los maestros Miyazaki y Oshii.

Por su parte, el multinominado film de David Fincher se quedó, como cabría suponer, con Oscares vinculados a la propuesta visual: diseño de arte, maquillaje y efectos especiales; el de vestuario fue a parar a manos de La Duquesa, confirmando el gusto por las películas de época en las que por lo menos uno sale pensando en lo bonito que estaba el vestido de la protagonista. Spielzeuglandde de Mochen Alexander Freydank y Smile Pinki de Megan Mylan ganaron en las categorías de corto de ficción y de documental.

Hugh Jackman, por su parte, salió bien librado del paquetito, poniendo en juego su experiencia previa en estas lides y su indudable simpatía: no todos los galanes son insoportables. Una lástima que volvamos a los tiempos en los que la celebración de la Academia se anticipe al estreno de la mayoría de las películas nominadas.

Nos leemos después.

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