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MUNDIAL 2014: EL REGRESO DE LOS ONCE DE LA TRIBU

30 junio 2014

Los siguientes dos partidos de la ronda de octavos tuvieron un desenlace esperado, pero no por ello faltos de tintes trágicos, como cabría esperar por los equipos involucrados.

EL BALÓN COMO METÁFORA
Es uno de nuestros grandes escritores, como si de un medio creativo se tratara pero que igual se puede desempeñar en cualquier zona de la cancha letrística: novela, cuento, crónica, artículo periodístico, ensayo, teatro, literatura infantil y juvenil… en la posición en la que juegue, puede sorprender a la fanaticada y mantenerla complacida. Sabe jugar en corto, lanzar pases de cuarenta metros, profundizar y divertirse con la pelota, realizar trabajo de conjunto y rematar de forma tan certera que acaba por contagiarnos de un gran abanico de sensaciones y estados de ánimo propuestos.
Juan Villoro, lo sabemos, quiso ser futbolista pero terminó siendo escritor, para fortuna de sus lectores y de los aficionados a quienes no solo nos gusta ver los partidos, sino también leerlos. Hábil para la analogía y de fino sentido del humor, ha llevado el mundo del fútbol a la cotidianidad y viceversa, tejiendo grandes jugadas escritas que permiten disfrutar por partida doble un encuentro futbolero. Como él mismo lo puntualiza, el juego sucede dos veces, en la cancha y en la mente de cada quien; yo agregaría una tercera vez: al leer sus escritos uno puede recrear y volver a imaginar un desarrollo distinto.
En el volumen de crónicas Los once de la tribu (Punto de lectura, 1995) el autor de El testigo (2004) y Arrecife (2012) incluye un apartado titulado Estadios, en el que se encuentra el brillante texto que le da nombre al libro, además de Infancia en la Tierra, dedicado a los aficionados en los que es imposible no sentirse partícipe, aunque no le vayas al Necaxa; una conversación con el mítico Ángel Fernández y un rescatador escrito sobre el juego de pelota prehispánico, aún practicado hoy en día.
VilloroDios es redondo (Planeta, 2006) surgió a partir de una serie de artículos para el diario La Jornada, relacionados con el mundial de Francia en 1998, después sustanciosamente nutrido con otros escritos, incluyendo una sabrosa conversación con Jorge Valdano, y Balón dividido (Planeta, 2014), estructurado a partir de la idea de acuerdo al propio Villoro, de cómo el cronista espera el momento en el que los adversarios se dan cuenta que no existe uno sin el otro: figuras, equipos, estadios y los acostumbrados relatos con buena dosis de metáfora. Además, también sabe hacer buenas paredes con algún compañero, como quedó asentado en Ida y vuelta. Una correspondencia sobre fútbol (Seix Barral, 2012), lucidor diálogo entre el propio Villoro y Martín Caparrós.

SÍ HAY QUINTO MALO
Si no tenemos maldiciones, parece que nos gusta inventárnoslas. A las habituales que tenemos en las esferas política, económica y social, bañadas por la corrupción e impunidad, le hemos sumado otra más en el terreno futbolero: el quinto partido. Si llegamos a él, ¿qué vamos a hacer? Somos atacados por el síndrome del objetivo cumplido y entonces mejor no lo alcanzamos. Una primera media hora cuyo principal protagonista y condicionante fue el calor: ambos equipos administrándose aunque la selección mexicana, más habituada a estos climas, desplegó un mejor funcionamiento que empezaba a exprimir la naranja poco mecánica de Holanda.
Inexplicable la presencia de Dos Santos en el campo hasta que se volvió explicable. Un gol que se convirtió, extrañamente, en una loza para México: jugamos mejor hasta que anotamos y a partir de ahí, nos fuimos para atrás, aunque Herrera pedía lo contrario y mandaba señales, a través de los cambios, de que era momento de seguir teniendo la pelota e ir al frente. La avanzada holandesa, sin ningún tipo de brillo, se nos vino encima y terminamos perdiendo, más que ellos ganando.
Ochoa detuvo hasta las pelotas lanzadas en fuera de lugar, diciéndoles a los holandeses que tendrían que sufrir para provocar el ingreso de la pelota a la cuidadísima celada mexicana: vía Sneijder parecieron acusar recibo. Es curioso que siendo tan buenos para los clavados, hayamos perdido como consecuencia de uno que generó el penal. Robben es un gran jugador; ojalá no tuviera que recurrir al engaño para obtener un triunfo que debiera saberle a poco. Solo fuimos superados en el marcador que es lo cuenta pero no lo único que se recuerda. Una participación digna y satisfactoria de los nuestros: ojalá haya continuidad.

SIGUE LA PURA VIDA
Un partido al que no le sucedió demasiado durante la primera parte con dos equipos que se encontraban en estas instancias de manera inesperada: los centroamericanos dando la gran sorpresa y los europeos gracias a una serie de felices coincidencias. Transcurrieron los primeros cuarenta y cinco minutos alrededor de un temor a ser emboscado, más que a proponer hacia el frente, no obstante que se tuvieron algunas llegadas.
Como si estuvieran modelando para algún escultor mítico, los jugadores y el portero griego se quedaron inmóviles ante un balón que se escurría dolorosamente despacio hacia las redes de su portería. A partir de que se quedaron con 10, los ticos se defendieron como espartanos en minoría y lograron llevar el partido hasta la instancia de penales, solo permitiendo el empate de unos poco imaginativos griegos, en contraste con su inacabada capacidad para crear mitologías explicativas de la condición humana.

MUNDIAL 2014: BUSCANDO AMÉRICA

29 junio 2014

Como lo cantaba Rubén Blades y sus Seis del solar. El día mundialista de hoy fue todo América, en específico el cono sur., no hay partidos más ríspidos y sanguíneos que los que suelen escenificar selecciones de la misma región, sobre todo cuando se trata de equipos latinoamericanos, con esas rivalidades añejas y pasionales en las que se entremezclan las fronteras y culturas.
Un buen ejemplo de cómo llega la sangre al río lo protagonizaron las selecciones de Honduras y el Salvador. Publicado originalmente en 1988 y traducido al español poco después, La guerra del fútbol (Anagrama, 1992) es una colección de reportajes escritos por Ryszard Kapuściński (Pinsk, 1932 – Varsovia, 2007), el atrevido corresponsal de guerra más conocido del mundo, periodista de alcance mítico y narrador excepcional que parece llevarte justo al lugar de los hechos para que, como lector, puedas ser por completo empático con las experiencias relatadas.
Aquí comparte de manera cercana su estancia sufrida en Tegucigalpa, a donde viajó poco antes de que se desatara la guerra de los 100 días, llamada como el título del volumen, después de los partidos eliminatorios a visita recíproca para el mundial de 1970, en los que ambas aficiones maltrataron a los jugadores rivales y que, con el acicate del suicidio de una joven salvadoreña, derivaron en un ataque por parte de El Salvador, con más poderío bélico, en tierras hondureñas.
La intervención de países latinoamericanos detuvo el conflicto armado, aunque no el problema de fondo, y el partido decisivo para el pase se jugó en México, con victoria salvadoreña: en este caso, el fútbol fue un escenario más del encono entre ambas naciones. Pero como apunta el autor de Los cínicos no sirven para este oficio, más allá de las disputas futboleras, existían tensas relaciones de los campesino migrantes en la frontera, aunada a la insensibilidad de ambos gobiernos; por si no bastara, ahí estaban los intereses inmiscuidos del gobierno de Estados Unidos y de la compañía United Fruit.Guerra del fútbol

HISTORIAS DEL FÚTBOL
Con el fútbol como columna vertebral y el retrato social como el esqueleto narrativo, Andrés Wood presenta un trío de relatos estructurados como si de un partido se tratara, con todo y el tiempo extra. Historias de fútbol (Chile, 1997) inicia con el primer tiempo o No le crea, revisando el tema del soborno; continúa con el segundo tiempo o Último gol gana, en donde un niño juega toda la tarde pero pierde el dinero de su madre, y finaliza con el alargue o Pasión de multitudes, con un joven varado en una isla mientras se disputa un partido decisivo de la selección, situación que parecen querer aprovechar un par de hermanas.
Otra historia con tintes de dramatismo se escribió en el campo Mineirão de Belo Horizonte. Desde el canto de los himnos con secuencias a capela, se advertía que el enfrentamiento iba en serio y que el excesivo respeto histórico de los andinos hacia los cariocas, podía empezar a equilibrarse para poderse tutear: en efecto, estos bajitos futbolistas de gran altura y corazón palpitante le jugaron al anfitrión y pentacampeón sin pensar en pasados y blasones.
Con un sólido aparato defensivo y aprovechando la desesperante pausa y manejo de balón de Vidal y el dinamismo de Alexis Sánchez, que se quería deshacer hasta del short, los chilenos eliminaron distancias ancestrales. Alta tensión nerviosa que afectaba más a los brasileños, cargando con la presión de la localía y la condición de favorito, que a veces se convierten en jugadores en contra.
Trazos largos, poco tejido cuidadoso, mucha más fuerza que gambeta y más equivocaciones que aciertos, como cabría esperar en un duelo de tintes campales. Los jugadores talentosos cedieron protagonismo a los que resuelven las jugadas con el esfuerzo físico, más que con el mental. Un gol por bando no tanto desde una lógica constructiva, sino más bien de aprovechamiento. En varios episodios el partido se sumió en una atmósfera asfixiante y el miedo al error se convirtió en el motivo para buscar adelantar líneas.
Julio César y Bravo realizan sendas paradas a la altura de su experiencia el primero y de su proyección el segundo. Tiempos extras extenuantes en los que solo Hulk se mantuvo en el tono verdoso necesario y resultó ser el más combativo al frente, usando su enojo transformador. Queda desmentido el complot del arbitraje para apoyar a Brasil, quien necesita mejorar mucho su juego colectivo: tendrá que recuperar la memoria.

A SOL Y SOMBRA
Dice Eduardo Galeano (Montevideo, 1940), uno de los principales escritores de izquierda en Latinoamérica: “Como todos los uruguayos, quise ser jugador de fútbol. Yo jugaba muy bien, era una maravilla, pero solo de noche, mientras dormía: durante el día era el peor pata de palo que se ha visto en los campitos de mi país…Han pasado los años, y a la larga he terminado por asumir mi identidad: yo no soy más que un mendigo de buen fútbol” (Fútbol a sol y sombra, Siglo XXI, 1995).
Y continúa: “Voy por el mundo sombrero en mano, y en los estadios suplico: Una linda jugadita, por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece.” El también autor de Su majestad el fútbol (1968), habrá deseado que ganara Uruguay pero quizá celebró los milagros que nos regaló la selección colombiana, la de mayor inspiración artística con la que cuenta el certamen.
Un partido en el que Colombia intentaba con algunos apuntes estéticos y Uruguay esperaba sin mayor trascendencia, hasta que cerca de la media hora James Rodríguez se acordó del desbordante talento que tiene en sus pies: control de pecho fuera del área, un cuarto de vuelta y sin dejar que el balón se ensuciara, volea exacta que apenas alcanza a rozar Muslera, engrandeciendo la belleza de la jugada, para pegar en la parte baja del travesaño y picar dentro de la tierra prometida. El gol del mundial hasta ahora.
Pronto en el segundo tiempo, un bordado fino de exportación adornado por un servicio magistral de Cuadrado con la cabeza, para que el propio Rodríguez estampara la firma definitiva que sellara el segundo tanto, provocando, por si no era suficiente, un mayor desconcierto entre los uruguayos, incluyendo a su sapiente técnico que con dos cambios simultáneos intentó darle un viraje al rumbo desolador de su selección, que al final no pudo con rivales americanos, en contraste con su desempeño frente a los campeones europeos. Con la modestia por delante como siempre, Pékerman ha conseguido integrar un cuadro en el que cabe el virtuosismo y la eficacia por partes iguales: de cuatro, cuatro.

MUNDIAL 2014 (15): FIN DE LA FASE DE GRUPOS

27 junio 2014

Se jugaron los últimos partidos de la primera fase, entre resultados esperados y una pequeña dosis de dramatismo. Ningún asiático logró clasificar, mientras que la CONCACAF coloca a tres de cuatro equipos en la pelea. Dos europeos cuya presencia acá se suponía mayor, vuelven cabizbajos a sus territorios, mientras que calificó el equipo africano menos esperado.

GRUPO G
Los alemanes saltan al mojado campo de ambiente brumoso y durante los primeros veinte minutos no le prestan el balón a los estadounidenses dando una cátedra magistral de juego colectivo: el pequeño gran capitán Lahm se apodera del núcleo y espíritu del campo, Schweinsteiger barre y distribuye, Özil le pone talento y Boateng se incorpora varias veces para meter venenosos centros. A pesar de encontrarse totalmente rebasados, los vecinos del norte empiezan a reconvertir la presión en contra como elemento motivacional, bajo la premisa de aprovechar la adversidad para superarse y no lamentarse.
Emparejado el trámite del partido, el segundo tiempo entra en una zona pantanosa hasta que Müller coloca el balón en un lugar imposible y abre tanto el marcador como las posibilidades para Ghana y Portugal, en ese orden. Los estadounidenses no logran reponerse y los alemanes bajan la guardia, hasta que al final se presenta alguna oportunidad de empate que se diluye junto con las gotas de lluvia que se mantuvieron como escenario de un partido en el que se demostró que con este tipo de selecciones, los arreglos forman parte solo de las mentes complotistas.
En el estadio bautizado como uno de los máximos dribladores de la historia, Portugal aceptaba la misión imposible, antes de que el llamado se autodestruyera, de golear a Ghana, que había jugado mejor, y esperar que Alemania le ganara a Estados Unidos. Parece que su sentencia de regreso prematuro a casa la firmó al ser goleados en su primer partido. Ante los problemas internos de la selección africana que derivaron en la suspensión de dos jugadores importantes por parte de sus directivos, los lusitanos parecían tener más oportunidad: se fueron arriba, de hecho, con un hermoso autogol, si los puede haber, y después estuvieron presionando sin demasiada puntería.
Pero en el segundo medio, a pesar de que, supongo, se enteraron que Alemania ya ganaba, dejaron de cuidarse las espaldas y Ghana aprovechó para generar peligro, encontrando justo premio que significaba el empate; visto así el asunto, eran los africanos quienes estaban más cerca pero la contundencia nunca terminó de llegar: a pesar de dar dos muy buenas exhibiciones en sus cotejos anteriores, acá se veían por momentos desconcentrados y erráticos. Mientras tanto Cristiano Ronaldo luchó, falló cuatro claras y anotó el gol de un triunfo pírrico que al menos le dio cierta dignidad a la despedida. De estos dos cuadros, por supuesto, se esperaba otro tipo de argumentos.

GRUPO H
Los rusos entraron a la cancha cargados de presiones, fieles a su historia: el grupo que les tocó parecía a modo pero se complicaron la vida al grado de tener que ganar el último partido para pasar a octavos; además, son los próximos anfitriones y su técnico, el italiano Fabio Capello (que ya había quedado en deuda con Inglaterra hace cuatro años), tenía que desquitar el estratosférico sueldo al menos llevando a su selección a la otra orilla de la fase de grupos. Al inicio, pareció que estas condicionantes fueron bien canalizadas y pronto se pusieron en ventaja con fugaz jugada de toques precisos y cabezazo implacable.
En algunas guerras les ha funcionado dejar que el enemigo pierda, no tanto derrotarlo: aquí no. Pero inexplicablemente, en lugar de buscar con ahínco el segundo que diera tranquilidad, Rusia le cedió la iniciativa a Argelia que poco necesitaba para lanzarse con todos sus recursos en busca de un pase histórico para ellos. Consiguieron el tanto del empate que los colocaba en zona de clasificación, sobre todo porque Corea no mostraba capacidad goleadora. Fue en este lapso del partido en el que al equipo ruso le hizo falta algún jugador que marcara la diferencia: si bien todos son cumplidores, se echó de menos un talento imaginativo para sellar el partido. Así, Argelia es el segundo africano clasificado, mientras que el equipo anfitrión en el 2018 tendrá que ir pensando cómo puede dar ese salto de calidad que le permita hacer un papel decoroso en su casa.
Con algunos cambios en la alineación dada su casi inalcanzable posición en el grupo, los belgas jugaron un partido medianito frente a los coreanos, que por determinación y empuje no pararon: tenían una ligera esperanza de avanzar a la siguiente ronda que se convirtió en motivo suficiente para intentarlo hasta las últimas consecuencias. Ya cuando se vieron en superioridad numérica, redoblaron esfuerzos para doblegar la meta puntualmente custodiada por el brillante joven arquero del equipo campeón de España. A pesar de los esfuerzos, que en estos casos no son suficientes sin la fortuna o el talento individual, los coreanos terminaron perdiendo el partido por la mínima: un adiós sin demasiado que contar en casa.

CINÉFILO FUTBOLERO
Fútbol y cineSegún Carlos Marañón, autor de Fútbol y cine: el balompié en la grada (Ocho y medio, 2005), las 11 películas del cinéfilo futbolista son: el thriller detectivesco 1. The Arsenal Stadium Mystery (Dickinson, 1940); el homenaje a uno de los grandes en 2. Garrincha, alegria do povo (de Andrade, 1962); 3. Pelota de trapo (Torres Ríos, 1948), en la que se siguen los sueños de infancia; la española 4. Once pares de botas (Rovira, 1954), enclavada en las dificultades de un jugador y el problema del soborno, y 5. Bloomfield (Harris, 1971), cinta filmada en Israel donde se narra la relación entre un niño y su héroe futbolero.
6. Escape a la victoria (Huston, 1981), que recuerda al clásico de John Sturges El gran escape (1963); 7. Ultra (Tognazzi, 1990), en clave de tragedia con tifosis incluidos; la autobiográfica 8. Fuera de juego (Fever Pitch, Evans, 1997), escrita en clave de comedia romántica por Nick Hornby; 9. La copa (Norbu, 1999), con un grupo de monjes budistas buscando ver la final del mundial; 10. Shaolin Soccer (Chow, 2001), entremezclando temáticas y artes marciales con fútbol, y 11. Jugando con el destino (Bend it Like Beckham, Chadha, 2002), en la que una niña hindú sueña en ser como el futbolista inglés, a pesar de las creencias de sus padres.

MUNDIAL 2014 (14): CONFIRMACIONES

26 junio 2014

Se definen otros clasificados y, consecuente y tristemente, selecciones que deberán encaminarse hacia los aeropuertos para regresar a sus respectivos países y ver el resto del torneo en la sala de su casa. Ya sabemos que en este deporte la condición de triunfo y derrota es muy importante, aunque no lo único, como proclamaba en sentido contrario el mítico Vince Lombardi para referirse al fútbol americano. Porque acá también cuentan las formas, los procesos y las actitudes asumidas al momento de ganar o perder.
Los dos primeros equipos americanos han quedado eliminados, uno de CONCACAF y otro de CONMEBOL; otra selección asiática también concluyó su participación más o menos de acuerdo a lo esperado; un país africano ya está en la siguiente ronda, mientras que algunos equipos y jugadores reaccionan de acuerdo a lo que se esperaba de ellos, aunque demasiado tarde, o bien terminan de bajar los brazos o colgar las piernas.

GRUPO F
Buscando alineaciones geométricas, la selección argentina saltó al campo de juego con el estigma de la excesiva dependencia hacia un jugador, como tanto se les ha achacado, quizá equivocadamente, en su desempeño de 1986. Y cuando apenas nos acomodábamos, justamente Messi, quien saldó una vieja deuda con el arquero Enyeama que le detuvo todo en Sudáfrica, ya había marcado el primero: muy pronto, el equipo nigeriano mostró reacción y antes de que nos volviéramos a sentar, ya habían empatado por conducto de Musa, como marcando territorio y señalando que no iban a ser presa fácil ni siquiera teniendo enfrente al mejor jugador del planeta.
En tono de western con dos pistoleros infalibles, repitieron la faena: Messi vuelve a soltar del gatillo para el 2 a 1 y Musa responde a la brevedad para volver a emparejar el duelo. Como para poner orden de inmediato y dirimir de una buena vez este tête-à-tête, Rojo anota el definitivo para la albiceleste que mejora en relación a sus actuaciones previas, aunque deja algunas dudas en la parte baja y en el funcionamiento de la media cancha ofensiva. Nigeria califica a la siguiente instancia y no obstante que luchó con gallardía, también tendrá que ser más constante a lo largo de los 90 minutos para darle batalla a los galos.
El documental En las manos de Dios (2007), dirigido por Benjamin y Gabe Turner, sigue a cinco jóvenes ingleses practicantes del llamado fútbol de estilo libre en su periplo por América para encontrarse con su ídolo, el argentino Diego Maradona siempre en la polémica, ahora participando en un programa mundialista para la televisión venezolana. También dirigieron The Class of ’92 (2013), un documental que sigue a seis grandes jugadores del Manchester United durante los años noventa: David Beckham, Nicky Butt, Ryan Giggs, Paul Scholes, Phil y Gary Neville.
Volviendo al certamen, un duelo entre príncipes y dragones con una resolución en contrasentido a la mayoría de las historias épicas del medioevo: las criaturas escupefuego fueron las que se quedaron con la victoria, dejando una sensación de que sus talentos fueron enterrados, más que potenciados en este mundial. Las estrellas de Bosnia respondieron tarde al llamado del gol y los iraníes buscaron el triunfo que les diera el pase, pero fueron víctimas de sus propias limitaciones. Dzeko por fin despertó y puso arriba a los suyos, que recibieron una presión aguerrida de los iraníes detenida con otra anotación ya en la segunda parte, ahora por cuenta de Pjanic, la otra estrella bosnia. Luchando hasta el final, Irán consiguió su anotación generando una motivación necesaria que pronto se desvaneció con el tercero de los europeos, quienes se despiden de manera discreta en su debut mundialista y, de paso, le cerraron la puerta a los iraníes.
Con su habitual parsimonia y cercanía, el gran director iraní Abbas Kiarostami realizó El viajeroViajero (Mossafer, 1974), un filme que sigue al desobediente Ghassem, un niño que busca por todos los medios, incluyendo el robo y el engaño, conseguir dinero y lanzarse a Teherán para ver el juego de la selección de su país: la escuela, los papás y los maestros pueden quedar en un segundo plano con todo y sus castigos. Metafórico film que empezó a cimentar la trayectoria de quien después se convertiría en uno de los principales realizadores de su país.

GRUPO E
Viéndolo en retrospectiva, Ecuador perdió la clasificación en su primer enfrentamiento, al recibir el segundo gol suizo de último minuto: después hicieron más o menos lo que tenían que llevar a cabo, pero ya no les alcanzó, dejando en Brasil la sensación de que estaban para ser actores de la siguiente fase, sobre todo si se revisa el personal que se quedaba en la banca y el talento de varios de los jugadores alineados.
En el cierre de su participación y necesitados de la victoria, se enfrentaron a Francia, una selección poderosa que los superó en lo general a pesar de ya estar calificada y jugar con algunos suplentes; no obstante, los sudamericanos tuvieron sus oportunidades incluso cuando se quedaron, justamente, con un hombre menos. Pero parecía que al final, a los ecuatorianos solo les quedaba ofrecer una digna despedida y seguir trabajando para aprovechar los grandes talentos individuales en aras de la comunidad.
Honduras acompaña a Australia y Camerún en el penoso combo de quienes no lograron hacer un solo punto, aunque entre los tres hay diferencias. Por su parte, los suizos salieron como relojitos prácticos aunque no muy brillantes, y sellaron el partido con un dominio cansino que terminó produciendo un trío de anotaciones cortesía de Shaqiri, cayendo justo cuando se advertía la posible reacción del rival con alguna pizca de amenaza a lo largo del desarrollo del partido.
El primer gol al inicio como sentar cabeza, otro a la media hora de partido para calmar las aguas y uno más faltando veinte minutos para respirar con tranquilidad: ni planeado hubiera salido así. Los aguerridos hondureños que vimos en la eliminatoria se quedaron en alguna otra parte, fuera del contexto y de la lógica mundialista a pesar de generar cierta llegada al arco contrario; en contraste, sus selecciones vecinas han ofrecido una actuación sorprendente.

MUNDIAL 2014: DESPEDIDA DE CAMPEONES Y DUELOS LATINOAMERICANOS

25 junio 2014

Una combinación de los agotadores calendarios europeos, la humedad selvática brasileña y el indudable crecimiento de varios de los países emergentes en el mundo del fútbol, parecen haber provocado que algunas selecciones del viejo continente, usualmente presentes en la segunda fase, estén haciendo las maletas: en concreto España, cuyos equipos madrileños todavía disputaron la final de la Champions; Inglaterra, que lleva tiempo de vivir una brecha entre su liga y su equipo nacional; Croacia, que tuvo la mala suerte de enfrentar a México, y ahora Italia, otra vez jugando al filo de la decisión.

GRUPO D
Uno de los partidos más complicados de esta última ronda de grupo lo escenificaron uruguayos e italianos, ambos compartiendo raíces estilísticas e historias ancestrales: además, se convirtieron en selecciones víctimas recientes de la revelación costarricense y victimarios de los ingleses, a quienes dejaron fuera de toda posibilidad. Los herederos de la garra charrúa y del catenaccio tenían que eliminarse en partido tan decisivo como ajustado, tal como resultó durante buena parte de su desarrollo, no obstante la gran cantidad de talento individual desparramado por el césped. Parecía que la cancha se reducía en tamaño y se agrandaba en dificultad.
Bien lo dijo el maestro Jorge Valdano: el aire es de Godín. En efecto, el defensa del Atlético de Madrid no solo sacó agua del pozo que dio gusto, sino que al irse al frente con la convicción de quien se sabe campeón, definió el partido y la calificación para su selección, nada más y nada menos. Mientras Suárez se entregaba a la marrullería mordelona, que decepciona conociendo su altísimo nivel de peligrosidad por las vías legales, este hombre se dedicaba a lo suyo y además, impulsaba a un equipo que por momentos parecía flaquear, a pesar de tener un hombre más en el campo que su rival.
Otro actor importante relacionado con el partido, en particular para México, fue Marco Rodríguez; a pesar de sacarse la rifa del tigre mostró lo que varias veces había perdido aquí: temple y poca necesidad de protagonismo. Con las pantallas en los estadios evidenciando las decisiones de los jueces debe ser más difícil trabajar: pero marcar a la primera y en tiempo real, sigue siendo parte del juego, a menos que la FIFA voltee a ver a la NFL, adelantada años luz en este asunto de revisión de reglas y ajustes pertinentes. Es una lástima que un futbolista de excepción como Pirlo, quede fuera del certamen.
Mientras tanto, se disputó un partido que ya no definía clasificación alguna, aunque sí sentido del orgullo, por una parte, y por la otra, de la despedida de un gran jugador como Frank Lampard y quizá algunos otros como el icónico capitán Steven Gerard de la selección inglesa, urgida de entrar en un proceso no de renovación, sino de transformación desde las bases. Pero Costa Rica no está para relajaciones y salió a buscar el primer puesto del grupo como si se estuviera jugando la vida, la pura vida.
Dando juego a quienes hicieron el viaje como para que anoten en sus currícula que no solo estuvieron en un mundial, sin o que pisaron el húmedo pasto brasileño, el técnico Hodgson mandó un planteamiento ofensivo, una vez que la presión había desaparecido en lo inmediato aunque volvería tan pronto como los británicos volvieran a sus verdosos hogares. Pudo haber goles pero el destino parecía inclinado a que los ingleses no pudieran, a diferencia de los españoles, sacar un triunfo: acaso fue por la diferencia de que los costarricenses vienen dispuestos a dejar el alma, más allá de las circunstancias a veces caprichosas de ganar o perder.
Al respecto, algunas películas inglesas. En tono de comedia, El partido (Davis, 1999) sigue los avatares ancestrales de dos equipos representantes de sendos pubs escoceses y El nuevo entrenador (Damned United, 2008), en la que Tom Hooper recrea con cuadro actoral de lujo jugando en conjunto, la breve y convulsa estancia de Brian Clough al frente del Leeds United, puntualmente retratada por este filme, uno de los mejores de la temática futbolera. En El sueño de Jimmy Grimble (Hay, 2000), se fantasea con la única esperanza para lidiar con su realidad está puesta en los botines, se recupera el tan lamentable tema del acoso escolar.Jimmy Grimble
Para analizar la situación del fútbol inglés, tanto desde la perspectiva local como mundial, se puede revisar One Night in Turin (2010), documental basado en el libro de Pete Davies, narrado por Gary Oldman y dirigido por James Erskine, en el que se contrasta la compleja situación que vivía el deporte inventado por ellos mismos, en tiempos del mundial de Italia 90. Por su parte, el filme Galatasaray-Dépor (One day in Europe 2005), fue dirigido por Hannes Stör y retoma historias paralelas de extranjeros mientras se disputa esta final definida por el título.

GRUPO C
En los partidos correspondientes a este sector todos tenían un motivo clasificatorio que jugarse, remoto o cercano según la situación. Colombia navegaba con bandera de liderazgo, mientras que el resto prendía su última vela esperanzadora. Los sudamericanos enfrentaron a unos aguerridos japoneses que, a pesar de saberse en inferioridad táctica y técnica, no dejaron de luchar a lo largo de todo el partido, no obstante terminaron goleadas acaso sin deberla ni temerla.
Si se levantaron de la guerra para ser una de las economías centrales de la actualidad, no iban a dejar de pelear para ganarle a los cafetaleros: así lo hicieron pero el talento y la cadencia de los otros amarillos los terminó por derrotar, con todo y la presencia del jugador más longevo en la historia de los mundiales, vigilando el arco cafetalero. Al final el marcador es más escandaloso y diferencial que lo que sucedió en el terreno, aunque cierto es que los colombianos levantan la mano para hacerle frente a los gigantes del área: el duelo con los uruguayos está para relamerse los bigotes.
No podía faltar la tragedia griega. Como el fútbol también es teatral y requiere de secuencias dignas de angustia, los padres de la cultura occidental no podían traicionar a su legado, ni siquiera frente al equipo de Costa de Marfil que siempre jugó por encima de los resultados obtenidos: pero el fútbol no solo es proceso, sino sobre todo, logro. El hermano de Yaya y Kolo recién fallecido acabó siendo homenajeado no por el triunfo, sino por la entrega hasta el último minuto, justo cuando se decidió el resultado. El valor es el mismo, porque los marcadores tienden a ser caprichosos, en contraste con la disposición en el campo que seguirá siendo una decisión más allá de las condiciones de origen.
Un penal discutible y al final los griegos avanzan a la siguiente fase ante unos marfileños que merecían, al igual que el mundial pasado, mejor suerte. Aunque claro, el fútbol es paciente y ya recompensará a estos jugadores que hoy todavía cometen errores que les impiden llegar a instancias definitivas. La primera vez que los griegos alcanzan la siguiente ronda en un mundial tenía que ser de manera cardiaca. Solo sé que no sé nada.

MUNDIAL 2014: EMPIEZAN LOS PARTIDOS DEFINITORIOS

24 junio 2014

Empezaron los partidos decisivos de la fase de grupos. Los cuatro equipos de cada pelotón se enfrentan a la misma hora para reducir suspicacias y limitar las infaltables teorías complotistas que tanto llaman la atención: a pesar de la ausencia de pruebas, suelen justificar y explicarlo todo con tal de insistir en la existencia de acuerdos en lo oscurito. Que cada quien crea lo que quiera: el problema viene cuando los complotistas nos terminan tachando de ingenuos (por lo menos) a quienes no compramos sus elucubraciones.

GRUPO B
Este sector era el único en el que ya estaban definidos los clasificados para la siguiente ronda, aunque no la posición, importante porque el primer lugar evitaría presumiblemente enfrentar al anfitrión en octavos de final. Los partidos empezaron como cabría esperar: más de dientes apretados uno, con un gesto de más relajación el otro, a pesar de la indudable atmósfera de fracaso que se respiraba en el ánimo del todavía campeón del mundo.
Obligado por la diferencia de goles, Chile salió con mayor determinación que Holanda en el primer medio, aunque en el segundo los ahora sí vestidos de naranja adelantaron filas, como acordándose que en los tiempos complementarios definieron sus anterior cotejos. El director técnico argentino lanza un cambio temerario faltando 20 minutos y sin merecerlo demasiado, los holandeses se van arriba y sellan el triunfo a su más puro estilo: rústica fortaleza de Nigel de Yong y un pique inalcanzable de Robben que le pone a Memphis Depay una pelota lista y envuelta. No obstante, el equipo andino se constituye como un serio rival para los anfitriones: lástima, quedará fuera un latinoamericano.
Mientras tanto, los australianos salieron una vez más con franco optimismo, entendiendo que haber estado aquí era un premio ya de por sí disfrutable y que debe ser aprovechado hasta donde se pueda. Y de paso, regalarle al respetable actuaciones llenas de entrega, bañadas de cierta inocencia que a la vez engrandecía el espectáculo. Los españoles, con varios cambios de alineación y enfundados en un elegante uniforme negro como de funeral, enfrentan con dignidad y entereza el partido, comandados otra vez por Andrés Iniesta, siempre en las buenas y en las malas jugando por nota, al igual que Xabi Alonso, poniendo el corazón por delante aún en el inminente y prematuro regreso a casa.
Inserción de colchoneros (Juanfran, Koke, Villa), cambios en la delantera y disminución de presiones, además de enfrentar a un rival que permite desarrollar el característico juego de veloces pases cortos formando efímeras figuras geométricas en el campo, fueron algunos de los factores que incidieron para que España desplegara su mejor partido del certamen. A toro pasado, uno se pregunta qué hubiera sucedido si estos jugadores hubieran sido considerados en el cuadro titular. El gran técnico Vicente del Bosque sabrá por qué no o, en su caso, seguro reconocerá la falla, dada su habitual capacidad para la autocrítica: igual que se comportó a la altura en las victorias, lo hace ahora en la derrota.

GRUPO A
La mesa estaba puesta para que Brasil celebrara y de paso se quitara cierta presión frente a Camerún, equipo incierto del que se lleva esperando más desde hace 24 años. Si bien al inicio parecía que los sudamericanos se regocijarían con el balón, sobre todo después del primer tanto, una señal se hacía presente en el estadio amarillo: los cameruneses empataban merecidamente y de alguna manera parecían arruinar la fiesta como el invitado que no entiende su papel y quiere ser el protagonista de la reunión. Entonces hay que recurrir otra vez al veinteañero convertido en salvador de la causa, no solo por sus goles, bien agradecidos a las alturas, sino por su contagiante presencia para orientar a una selección que no termina de convencer pero que va cumpliendo con su rol de anfitrión. Ya para la segunda parte, la goleada parecía un guion prescrito para regocijo del graderío.
Mexico-vs-CroaciaLa paradoja: debíamos temer las jugadas a balón parado, en particular los tiros de esquina y los centros al área. El fuerte de nuestro gran portero no son las salidas y usualmente no marcamos del todo bien, sobre todo si le añadimos el asunto genético en cuanto a la altura. Pero ahí estaba Rafael Márquez, ahora sí dedicado a lo suyo, controlando no solo el carácter, sino también los movimientos defensivos, muy bien secundados por Héctor Moreno, y por supuesto los desplazamientos en el área rival. Justo cuando un servidor renegaba de que el equipo mexicano tirara centros solo para que los rechazara el gigante barbado de los croatas, el central del León me corrigió la plana no una, sino dos veces: muy bien pensada la estrategia de buscar el primer poste.
Hoy sí fue refrescante el ingreso del Chicharito Hernández (nuestro héroe con CH como lo imaginó Gómez Bolaños). Las críticas contra nuestros jugadores llamados “europeos” fueron fuertes en la etapa del hexagonal de la CONCACAF. Sin embargo, hoy quedó demostrado que el ambiente de aprendizaje allá, permite encarar este tipo de partidos de manera distinta: las intentonas intimidatorias de los croatas antes y durante el partido, encontraron respuestas de mayor altura de parte de los nuestros, en particular de Herrera y Guardado.
Al final, el técnico de los croatas, que bien podría encarnar al villano en alguna película de James Bond, terminó aceptando con caballerosidad la derrota: las bravuconadas declarativas de algunos jugadores croatas, fuera de lugar independientemente del resultado, se vuelven aún más ridículas después del partido. Por su parte, nuestro redondo director técnico se descomponía de alegría, como muchos de nosotros por fortuna no capturados por cámara alguna, y rodaba por los suelos (esas imágenes ralentizadas…) junto con Paul Aguilar, otro jugador clave a lo largo de la banda.
Ni rudos ni cursis, nuestros seleccionados llenaron la Arena Pernambuco de paciencia e inteligencia, basados en un fuerte desgaste y una capacidad para atisbar que hacia los 20 minutos finales, el horizonte podría abrirse para dirigirnos con paso seguro a los octavos de final, también jugando con la desesperación croata. Ahora hay que dormir tranquilos para soñar despiertos, antes de que llegue la pesadilla en la que se puede convertir la búsqueda demasiado ansiosa del quinto partido.
Ya no hubo espacio para el cine futbolero, pero lo reponemos después, aunque sea en tiempo de compensación. El triunfo lo vale.

MUNDIAL 2014: FIN DE LA SEGUNDA RONDA

23 junio 2014

La frase célebre de Don Fernando Marcos sigue teniendo dramática aplicación, como bien se pudo advertir en la jornada de hoy. Otro par de equipos europeos se complican la vida, mientras que la selección africana de la que menos se esperaba, responde con creces, contagiada del ambiente sorpresivo que ha privado en esta fase. Al final de la segunda ronda, hay eliminaciones que parecen demasiado prematuras y clasificaciones inesperadas pero, sobre todo, muchas monedas en el aire, para bien del espectáculo.

EL ÚLTIMO MINUTO TAMBIÉN TIENE SESENTA SEGUNDOS
Bélgica salta al campo con su fútbol fluido y alegre, mientras que Rusia hace su partido sin la pelota, cuyo rodaje a veces caprichoso no se detiene en un primer medio disputado con fuerza pero con escasas faltas. A pesar de esperar, los rusos generan llegada y obligan a que el gran portero belga, el joven Curtois del Atlético de Madrid, muestre por qué podría ser pronto el mejor del mundo en esa riesgosa posición que te lleva de la ignominia absoluta al heroísmo inmediato, tal como ahora lo está vivieno nuestro estimado Guillermo Ochoa.
Llena de veinteañeros entusiastas, la selección belga se fue apagando en el segundo tiempo, mientras los rusos, quienes juegan en equipos de su propio país, seguían en la tradición histórica de complicarle la vida a cualquier invasor: el miedo a perder empezó a ser superior que el deseo de triunfar. Los pupilos del colmilludo Capello fueron anestesiando el desarrollo del partido y al rival, al grado de jugar mejor. Pero no calcularon bien la dosis para Hazard, quien despertó y comandó el triunfo dando pase brillante para un compañero que todavía no ha cumplido ni dos décadas de vida.
Viene a cuento Escape a la victoria (1981), una película dirigida por John Huston en tono triunfalista, que retoma lejanamente y endulza la historia nunca del todo aclarada del equipo conocido como FC Starts e integrado por presos de guerra que en algunos casos formaron parte del Dynamo de Kiev: los jugadores decidieron ganarle a un equipo de guardias nazis a pesar de estar amenazados de muerte si obtenían el triunfo; otras versiones acusaron al cuadro de un comportamiento colaboracionista con los invasores.
Con la presencia de jugadores como Pelé, Ardiles, Deyna y Bobby Moore, así como de actores conocidos como Michael Caine, Max Von Sydow y Sylvester Stallone, se presentó este filme en un tono contrastantemente optimista con lo que debió haber sucedido, pero que se ha constituido como uno de los filmes más conocidos con temática futbolera. Recientemente se ha señalado que no existen pruebas contundentes de que los jugadores ucranianos hayan perdido la vida por derrotar en dos ocasiones a sus contrincantes. Pero este tipo de historias se aprovechan en uno u otro sentido con fines políticos.Partido de la muerte
Otras películas con diferentes enfoques e intereses políticos se han realizado al respecto de este suceso conocido como el Partido de la muerte: ahí están Tercer Tiempo (Karelov, 1962) y recientemente Match (Malyukov, 2012), como para avivar la polémica, sobre todo ahora que la situación entre Rusia y Ucrania se encuentra completamente tensa; en Hungría se produjo El último gol (Két félidö a pokolban, Fábri, 1963).

LOS OTROS DOS PARTIDOS
Cuando se espera poco de un partido, al menos de quienes no somos de los países representados, las posibilidades de sorprender son mayores, aunque el riesgo de confirmar las sospechas acerca de su nivel de calidad está presente. Argelia frente a Corea podría llamar poco la atención, no de propios pero sí de extraños. Sin embargo, lejos de las presiones a las que están sujetas las selecciones de renombre, en el Mundial ampliado a 32 conjuntos se pueden dar cita equipos que quizá no tengan un fútbol muy depurado, aunque sí una gran emoción por estar en esta fase final del torneo.
Fue el caso. Los argelinos salieron con todo y cuando menos se pensaba, ya estaban goleando a los coreanos, a pesar de tratarse de un enfrentamiento relativamente equilibrado. Con ese pundonor que ha llevado a su país de una situación económica difícil a un desarrollo sorprendente en cuatro décadas, los surcoreanos no aflojaron y acortaron distancias. Otra anotación de los africanos que podría parecer demoledora para la motivación de los rivales, se convirtió en una nueva razón para seguir luchando, al grado de que los asiáticos marcaron otro gol y mantuvieron presencia en el campo como para que la selección argelina no se sintiera ganadora sino hasta el silbatazo final. Emocionante y ejemplar, por partes iguales, independientemente del nivel táctico y técnico desplegado.
Un gol tempranero que vuelve a perjudicar al equipo que lo realiza, dada la actitud asumida entre conformista, cautelosa y desdeñosa: el equipo portugués mostraba escaso funcionamiento colectivo en contraste con el nivel personal de sus figuras. La idiosincrasia de nuestros vecinos del norte, aderezada por el ímpetu del técnico alemán, los ha sacado a flote cada vez con mayor frecuencia en un deporte que en su país ocupa, máximo, el cuarto nivel de atención, aunque poco a poco parece posicionarse más en una sociedad, ciertamente, en la que el porcentaje de latinoamericanos va en aumento.
Así es que poco a poco, los estadounidenses fueron convirtiendo la apatía lusitana en campo propicio para la reacción: con el pragmatismo característico, de buenas a primeras ya le habían dado la vuelta al marcador a partir de un tesón que se complementaba por el talento de algunos de sus jugadores con todo y nariz rota, pero corazón palpitante. Pasado el minuto ochenta, los portugueses se despedían del mundial sin escribir nada a casa. Cuando ya se anunciaba que el segundo equipo de CONCACAF avanzaba a la siguiente ronda, un ausente Cristiano Ronaldo pone un centro impecable con comba precisa para que Varela nada más ponga la testa y el balón entre a portería. Quizá sea prolongar la vida por medios artificiales pero Portugal todavía respira.

MUNDIAL 2014 (10): LOS AFRICANOS RESPONDEN

22 junio 2014

A diferencia de los juegos olímpicos, en el mundial de fútbol no hay una correlación clara entre los países ganadores y su nivel de desarrollo: salvo Alemania, Francia e Inglaterra, las economías más fuertes del planeta como China, Rusia, Estados Unidos y Japón, no han ganado un título futbolero y usualmente lideran el medallero olímpico. Así, podemos observar que el crecimiento del fútbol en África se ha hecho palpable desde Italia 90 y, con altas y bajas, las naciones del continente más pobre del orbe han dado de qué hablar en los certámenes, aunque todavía sin alcanzar alguna semifinal.
El significado que ha alcanzado el fútbol para un continente como el africano se puede revisar en el emotivo filme The Beautiful Game (EU, 2012), documental abarcativo de Victor Buhler en el que consigue entretejer orgánicamente las vivencias y perspectivas de una gran cantidad de personas relacionadas con el fútbol, entre gente común y personajes famosos, a través de diversos países como Kenia, Egipto, Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Sudáfrica.
En este sentido, Más que un balón (2014), documental realizado por Juan Rendón y el artista carioca Vik Muniz, quien concibió y materializó una obra monumental con 20, 000 balones que instaló en el estadio Azteca y en una favela de Río. Producido por la cadena Netflix, la cinta contribuye a comprender cómo el fútbol puede convertirse en una plataforma de desarrollo para muchos jóvenes alrededor del mundo: una obra fílmica que implicó un largo periplo por nueve ciudades del planeta.

MESSI SE LEVANTA Y ANDA
Un primer tiempo en el que otra vez los ancestrales mecanismo persas adormecieron el partido, mientras que el talento individual de los argentinos no trascendía en la colectividad. Para la segunda parte, un poco de apertura y los iraníes alcanzan a generar oportunidades reales de gol, aunque en los minutos finales deciden replegar las tropas y apostar otra vez por el empate. Una vez advertido, demasiado tarde, que el amontonamiento de delanteros no necesariamente te genera un fútbol ofensivo eficaz, el cuerpo técnico argentino realiza cambios que ensanchan un poco la cancha pero se diluyen en la inoperancia.
La selección iraní planteó un trámite de alto grado de dificultad para los albicelestes. Irán insiste en bajarle el promedio de goles al mundial pero, siempre hay un pero, se les olvidó que Messi tiene que ser vigilado hasta el último segundo del partido, aunque el resto deambule como un imán que jala marca, abucheos y apenas despliegue dos o tres arrancones, suficiente para definir un partido. Eso sí, tan importante el anotador como el arquero Romero, que evitó dos potenciales goles del rival. Por lo visto hoy, el técnico iraní podría apostar por adelantar líneas y aprovechar de manera ofensiva la evidente habilidad de algunos de sus jugadores. Ojalá en Irán ya cambiaran algunas de sus políticas segregativas, como la de no dejar que las mujeres asistan a los estadios, y de paso, se posicionaren en el siglo XXI.
En este sentido, vale la pena destacar la figura del director fílmico Jafar Panahi, arrestado simplemente por expresar su opinión, vía el cine, acerca de la discriminación que viven las mujeres en su país. Una muestra de su filmografía que viene a cuento es la película Offside (Irán, 2006), detonada argumentalmente a partir del intento de una niña disfrazada de niño para poder entrar al estadio y ver el partido de su selección contra Bahréin, decisivo en sus aspiraciones mundialistas. Personajes memorables, toques de comedia y sensibilidad que dejan a las autoridades y la absurda prohibición, en clarísimo fuera de lugar.
La filmografía argentina en materia futbolera es extensa. Una muestra: basada en los artículos del periodista deportivo Ricardo “Borocotó” Lorenzo y dirigida por Leopoldo Torres Ríos, Pelota de trapo (1948), narra los sueños de infancia que se gestan a partir de un esférico de manufactura casera que sirve para cimentar una carrera fulgurante, apenas interrumpida por un problema de salud: la esencia del juego se conserva más allá de los escenarios y recursos con los que se cuente.

ÁFRICA UNIDA
De Ghana ya se había visto parte de su potencial, a pesar de caer en su debut. Pero ahora, enfundados de rojo, salieron con frenesí y valentía frente a uno de los grandes favoritos del torneo. La disposición de los africanos y el carácter alemán de siempre, produjeron un bien jugado primer medio en el que solo faltaron las anotaciones: a pesar de que el balón fue más teutón, el equilibrio fue la constante. Aunque normalmente los hijos del mismo padre tienen igual nacionalidad, en este caso se enfrentaron dos hermanos, uno por Ghana y el otro por Alemania, que cuando se topaban en el terreno de juego se percibía todo excepto fraternidad: ya sabemos que en familia las relaciones se intensifican, para bien y para mal.Beautiful Game
Para el segundo tiempo, el primer gol alemán despertó otra motivación de los ghaneses, quienes lejos de achicopalarse se pusieron a trabajar horas extra, al grado de darle la vuelta al marcador antes unos sorprendidos germanos, quienes vía su mal encarado técnico, pusieron toda la carne al asador haciendo cambios por todas partes: con el sello de la casa, pronto consiguieron el empate en un juego que a estas alturas ya nos tenía más que emocionados, independientemente de aficiones. Para cerrar y dejar un recuerdo a manera de despedida, los alemanes derramaron sangre hasta en la última jugada. Dejarían de serlo.
Y en juego parejo, desempeñado con más intensidad que talento pero siempre interesante y cuyo destino debió de ser un empate, Nigeria derrotó a Bosnia para colocarse con buenas posibilidades de avanzar y, de paso, dejar fuera de toda opción a los europeos de seguir avanzando: se esperaba de ellos una mayor contundencia y continuidad en su accionar ofensivo, sobre todo por el personal con el que cuentan y la demostración desplegada ante Argentina.
Un gol injustamente anulado de los bosnios y el que contó para los africanos precedido de una jugada polémica en la que pudo haber existido falta, se constituyeron en factores que dejaron un extraño sabor de boca. No obstante, la imaginación parece que regresó a los botines nigerianos después de estrellarse contra el muro persa, en particular en los de Emenike, vuelto una continua presencia acezante para los bosnios que sellaron su suerte hasta el final, dejando una pelota en el poste enviada por su estelar Dzeko y desviada por el arquero Enyeama, aún sin recibir gol en el torneo.

MUNDIAL 2014: POTENCIA Y SORPRESA

21 junio 2014

Volvió la tendencia de evitar los empates y la mayor sorpresa del Mundial al momento fue cortesía de Costa Rica, que le gana a Italia y deja a Inglaterra sin posibilidades de calificación. Sabíamos que iba a ser un grupo muy difícil pero erramos en el motivo: en realidad resultó muy complicado por la presencia de los centroamericanos.

OTRA VEZ LA REVELACIÓN: 24 AÑOS DESPUÉS
El lema Pura vida, que aparece por todos los rincones de Costa Rica se ha insertado en los jugadores ticos: si en su país lo que sobra es, justamente y gracias a sus políticas ecológicas, vida en sus diversas formas, la selección ha logrado trasladar la esencia del mensaje al terreno de juego. Desde una humildad trabajada en grupo y una capacidad para jugar ante los rivales de gran cartel mirándolos de frente, estos representantes de CONCACAF se han convertido en la revelación del torneo, comparando lo esperado con lo obtenido hasta el momento.
Los italianos volvieron a acusar sus históricas dificultades para poder anotar, sobre todo cuando se ponen abajo en el marcador. Nada más difícil que enfrentar a un equipo crecido y con la confianza puesta en las nubes, con nada que perder y con la oportunidad a la mano para escribir su mejor historia en los mundiales, sobre todo después de aquella participación, justamente, en Italia 90. Y con el gol a favor, resistieron como si fueran un espejo donde sus contrincantes se reflejaban para atestiguar que la historia también se puede modificar y al mismo tiempo repetir.
Costa RicaMiguel Gómez dirigió Italia 90 (2014), filme en el que recupera la preparación, los sacrificios y las dificultades inherentes de los jugadores –incluso de quienes quedaron fuera de la lista- para poder vivir la fantástica experiencia de la selección costarricense en el certamen de aquel año, en el que los hombres dirigidos por Bora Milutinovic rozaron la épica, sobre todo por el inesperado logro de vencer a Escocia y Suecia, calificando a la siguiente ronda.
Realizada por Luigi Filippo D’Amico, L’arbitro (Italia, 1974) plantea la disyuntiva de un silbante cuando se enfrenta a la fama con todo y las tentaciones femeninas; de igual nombre, L’arbitro (Italia, 2013) es un filme coescrito y dirigido por Paolo Zucca con tintes de comedia negra y referencias múltiples; en un pueblo inundado por el fútbol, los avatares de dos equipos antagónicos y un ambicioso réferi.

REVOLUCIÓN FRANCESA
Un equipo rígidamente estructurado como el suizo puede competir con quien sea, siempre y cuando no sucedan anomalías demasiado notorias. Pero el fútbol está hecho de ellas, como por ejemplo, que una selección potente recordando su pasado –no el de hace 4 años-, de pronto se conecta de manera implacable y, aprovechando un tiro de esquina y un error de la defensa, anota dos tantos en un minuto, mostrando una contundencia a prueba de dominio ajeno. Si la neutralidad puede funcionar en las relaciones internacionales, en este deporte difícilmente te va a permitir dar una sorpresa.
Ante una loable reacción de sus rivales, los franceses deciden anotar el tercero como para trastocar el espíritu de reacción que, vale decirlo, los suizos mantuvieron todo el partido a pesar de las adversidades y la goleada lapidaria que se fue catapultando desde el pico más alto de los Alpes, matizada por un par de anotaciones suizas, convirtiéndose en expresión de dignidad en estado puro. Los franceses se subieron al Mont Blanc y desde ahí se apuntan como el primer serio candidato para el título.
Dirigida por Oliver Dahan, Un gran equipo (Les seigneurs, Francia, 2012) transita en tono relajado con la conocida premisa del equipo integrado por un hombre que lo ha perdido todo y conformado por jugadores de los que no se espera mayor cosa, participando por una buena causa. Antes de hacerse famoso, Jean-Jacques Annaud filmó la comedrama El cabezazo (Coup de tête, Francia, 1979), en la que un jugador expulsado de un equipo por pelearse con la estrella, planea una venganza.
Por su parte, en La copa (Norbu, 1999), se revisa la penetración que puede tener un mundial de fútbol, en este caso el de Francia 1998, incluso en un monasterio budista que recibe a dos refugiados tibetanos, quienes encienden el interés de los aprendices en plena concentración espiritual. Una curiosidad: sin ser película futbolera, El matrimonio de María Braun (1979) del genial realizador alemán Fassbinder, termina con la motivadora narración radiofónica de la final del Mundial de 1954 jugado en Suiza, mientras la protagonista ve cerca el final de su calvario.

JUSTO EN EL ECUADOR
Los dos equipos americanos que perdieron en su debut, se enfrentaron en un partido que podía resultar definitivo, sobre todo para los ecuatorianos que cierran con Francia. Duelo parejo y disputado en el que los catrachos manifestaron una mejoría en relación con su anterior encuentro, al grado de ponerse adelante en el marcador, gusto que duró demasiado poco dado el pronto empate de los ecuatorianos vía el campeón goleador del torneo mexicano, quien como para confirmar su sentido del gol, anotó el segundo en sólido remate de cabeza.
Ecuador gana el partido por contar con una mayor capacidad individual, precisamente la que resalta en esta clase de encuentros nivelados. Pero los hondureños mantuvieron intenciones y motivaciones para buscar el empate y encarar la última fecha de la ronda con un poco más de esperanza: de cualquier manera, su misión es ganarle a Suiza y esperar que Francia haga lo propio con Ecuador, para después hacer cuentas con la diferencia de goleo.

MUNDIAL 2014 (8): LOS CONTRASTES

20 junio 2014

Quizá el mejor juego y uno de los más flojos en lo que va del certamen; triunfos de los equipos sudamericanos y todavía todos los participantes de hoy con vida, aunque en algunos casos pendiendo de un delgadísimo hilo.

EL BUENO, EL MALO Y EL MEJOR
Dos campeones mundiales añejos que no han vuelto a una final desde que ganaron el título. Salvo algunos destellos, usualmente han quedado por debajo de las expectativas, en particular considerando el potencial individual de sus respectivos jugadores. Pero en esta oportunidad, ingleses y uruguayos nos regalaron uno de los partidos mejor jugados del Mundial, con dos técnicos de experiencia modificando sobre la marcha y jugadores de excepción saliéndose del libreto. Cuando el equipo de la rosa empezaba a inclinar el partido a su favor, se asocian los dos brillantes delanteros charrúas para anotar el primero.
Buena parte del segundo tiempo luchando por el empate redituó vía Rooney y justo cuando parecía que los ingleses podían ir por el triunfo, se vuelve a aparecer Suárez, que mucho ha aprendido en la liga Premier, para soltar un fogonazo implacable. Lo impredecible sucede con frecuencia en este deporte y sigue siendo inesperado. Una vez más lo único que le faltó a Inglaterra es que su oponente no metiera un gol más que ellos: por lo demás y si por merecimientos fuera, tendría que estar en otra situación. Lástima que aquí el juez final es el marcador, aunque claro que sí importe cómo ganas o pierdas.
Costa de Marfil sale otra vez con elegante uniforme monocromático, ahora eligiendo el verde de su bandera, en contraste con la escasa aunque multicolorida afición que los acompaña, mientras que los colombianos pintan de amarillo cancha y graderío. Dos selecciones que saben de ritmos pero al momento de sonar en simultáneo se contraponen demasiado: faltas en exceso y ninguna tarjeta a la vista, tal como sucedió en la final del mundial pasado con el mismo árbitro inglés de ruda apariencia, pero todavía tentándose el corazón.
Durante el primer medio, buena disposición para ir al frente pero solo una oportunidad clara de gol, que al fin llegó en un tiro de esquina en el segundo tiempo. Bravía reacción de Costa de Marfil con todo y el ingreso del jefe Drogba, pero un error le dio el segundo a los cafetaleros. Además de saber armar coreografías celebratorias, los colombianos están bien sintonizados con la pausada dirección del técnico Pekerman. Todavía los africanos volvieron a la carga con elusivo gol de cosecha individual que le puso nervio al cierre del partido, sumado al momento emotivo de Serey Die, derramando lágrimas por el orgullo de representar a su patria: todavía hay nostálgicos para los que no todo son los contratos y las marcas.
Para cerrar la jornada, dos países con culturas milenarias terminaron por dar un partido lleno de limitaciones, no obstante la entrega y pundonor de los 21 jugadores que llegaron al final: la expulsión a finales del primer tiempo del tocayo del famoso comisario creado por Petros Márkaris, marcó el desarrollo del encuentro. Después de perder en sus respectivos debuts, las dos escuadras enfrentaban la disyuntiva de buscar el triunfo, pero al mismo tiempo evitar la derrota que los dejara definitivamente fuera del Mundial.
Mientras que los griegos recuperaron la memoria defensiva heredada de los guerreros helénicos y que incluso los llevó a ser campeones de Europa, los japoneses arribaron una y otra vez al área pero la falta de puntería, de imaginación y de suerte, se combinaron para que las redes no se movieran; por ahí los griegos tuvieron alguna opción pero el arquero nipón, cual samurái impasable, parecía haber determinado que tampoco su puerta iba a ser invadida, acaso cumpliendo una misión superior.

ColombiaCINE COLOMBIANO: TOCANDO EN CORTO
Realizada por Carlos Arbelaez, Los colores de la montaña (2011) presenta a unos niños que buscan recuperar su balón en un campo minado, cual emotiva metáfora de los problemas de violencia que ha vivido el país sudamericano. En este tenor, Golpe de estado (Cabrera, 1999), plantea el momento en el que el ejército y la guerrilla se unen para ver y apoyar a la selección colombiana, lo que no han logrado múltiples esfuerzos y estrategias de todo tipo.
Por su parte, en la comedia Nos vamos pal mundial (Ayllón y Orjuela, 2014) dos taxistas buscan cumplir su promesa de asistir a Brasil para acompañar a su selección. Con aroma caribeño, Bolaetrapo (2013) está dirigida por el mexicano Guillermo Iván, quien interpreta al antagonista en esta simplona historia que involucra sueños, rivalidades y una mujer en el contexto de un particular torneo.
El guionista Dago García ha escrito Posición viciada (Coral, 1997), en la que se revisa la venta de un partido y La pena máxima (Echeverri, 2001), basada en el cuento de José Luis Varela, justo cuando asistir a un encuentro se convierte en toda una obsesión. Además, García dirigió, en complicidad con Juan Carlos Vásquez, Las cartas del gordo (2006), cinta en la que se presentan las dificultades anímicas de un jugador prometedor que se lastima y la manera en que es apoyado por su viejo amigo.