Posts Tagged ‘Sicodelia’

OF MONTREAL: DE SEPARACIONES Y RELIQUIAS

29 mayo 2018

Desde Atenas Georgia, tierra de B-52 y R. E. M, nos visita Of Montreal, grupo integrado en un inicio por el bajista Bryan Hellum (Elf Power) y el baterista/bajista Derek Almstead y comandados por el guitarrista y cantante Kevin Barnes, bautizando a la banda por una ruptura amorosa y departiendo con una sabrosa mezcla de electropop y punk aromatizado por un folk de reminiscencias sicodélicas. A lo largo de los años se ha tratado sobre todo de un proyecto personal que se nutre y modifica según los enfoques de los miembros que se van incorporando al viaje sonoro.

Debutaron con el efusivo Cherry Peel (1997), seguido muy pronto por el EP The Bird Who Continues to Eat the Rabbit’s Flower (1997), y ya con la inclusión de Dottie Alexander en teclados y Jamie Huggins en batería y sin Hellum, presentaron The Bedside Drama: A Petite Tragedy (1998), todavía en plan de ajustarse para el trabajo en equipo. Con el ingreso del multiinstrumentista A. C. Forrester, la banda se fortaleció y entregó The Gay Parade (1999), su primer gran disco que la puso en una frecuencia de mayor amplitud, sobre todo por el avance hacia la estructuración de un sonido plenamente identificable

El nivel se mantuvo en el tránsito del milenio con Coquelicto Asleep in the Poppies: A Variety Of Whimsical Verse (2001), Aldhis Arboretum (2002) y el integrativo If He Is Protecting Our Nation… Then Who Will Protect Big Oil, Our Children? (2003), retomando un EP y otras canciones aparecidas en el camino. Con nuevos cambios de alineación , entre los que destacó la entrada triunfal de Nina, reciente esposa del líder, entregaron el caleidoscópico Satanic Panic in the Attic (2004), quizá su obra más conocida y con la que rompieron en definitiva con las barreras de la localía, como si en efecto subieran al cuarto misterioso para exorcizar sus demonios indie.

Con un mayor énfasis en los teclados y un acento más cargado al tecno, grabaron Sunlandic Twins (2005), en tanto el oscuro Hissing Fauna, Are You Destroyer (2007) reflejó los difíciles momentos personales por los que atravesó la pareja titular y se volvió un álbum de referencia; Skeletal Lamping (2008) mostraba una búsqueda para ampliar géneros y estilo de elaboración armónica y después colaboraron con el mezclador Jon Brion. La tendencia hacia incorporar sonidos funkies se mantuvo en False Priest (2010), incluyendo la presencia de Janelle Monáe y Solange Knowles, y a para darle cabida a algunos cortes que quedaron fuera, integraron el EP thecontrollersphere (2011).

Remitiendo a los tiempos de separación marital, Barnes compuso Paralytic Stalks (2012), obra de aliento personal en el que igual cabían aromas de krautrock esquelético que ritmos fracturados de narcótica factura, reflejando las sensaciones personales. Este mismo año salió al mercado el compilatorio Daughter of Cloud (2012), compuesto por rarezas, lados B y canciones que habían quedado fuera durante las grabaciones de años anteriores. De aliento setentero y con ánimos renovados, Lousy With Sylvianbriar (2013) se emparentó con el rock característico de aquellos años, mientras que Aureate Gloom (2015) volvía sobre el tema de su ruptura en un contexto salpicado de punk neoyorquino.

Apareció Snare Lustrous Doomings (2015), prolongado disco que capturó a la banda enOf Montreal vivo, ya con alineación diferente, seguido de Innocence Reaches (2016), enclavado en una estética veraniega por momentos recordando a T. Rex y volviendo a ciertos tonos luminosos, y del EP Rune Husk (2017) de clara influencia bowiana. Siguiendo con la vertiente que parece llevarlos de regreso a sus orígenes synthpoperos, presentaron White Is Relic/Irrealis Mood (2018), como para tratar de alejar los nubarrones de la depresión a punta de mezclas efervescentes, listas para empujarnos directo a la pista de baile y, de paso, transportarnos por distintas épocas en las que la electrónica se ha apoderado de las celebraciones en el mundo, Montreal incluido.

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TAME IMPALA: SOLEDADES IMPLOSIVAS

25 octubre 2013

Formado en Perth, Australia, a finales del siglo pasado por el vocal guitarrero y compositor Kevin Parker y por el bajista Dominic Simper, en la lógica del revivalismo tan en boga durante los primeros años del nuevo milenio, Tame Impala tomó dimensión definitiva con la inclusión, en el 2007, del baterista y vocal Jay Watson, también miembro de Pond. Al parecer, todos estos años sirvieron de intenso calentamiento para poder iniciar su trayectoria discográfica, que inició con un EP homónimo en el 2008 y que continuó con el desarmante Innerspeaker (2010), uno de los mejores debuts de aquel año.
El álbum arranca con ondas expansivas que nos trasladan de inmediato al espíritu de una época en la que la psicodelia formaba parte de la cotidianidad, con esos teclados análogos de insistencia atrayente, ritmos sinuosos y una guitarra que se permite merodear por donde se le da su gana: en efecto, parece que estamos en esa zona transicional de finales de los sesenta y principios de los setenta con su consecuente espesura, como se deja escuchar, por ejemplo, en It´s Not Meant To Be y en The Bold Arrow of Time. Un disco para encontrar la lucidez en donde menos se espera.Tame Impala
El viaje mantuvo propulsión con Lonerism (2012), superando sin problemas la prueba del segundo disco y aventurándose por lugares de apariencia imaginaria, con reverberaciones aquí y allá, vocales bordeando los astros detrás de una estela de teclados incisivos y guitarras que buscan afanosamente el origen de sus sonidos. Por encima de nosotros, se asoman sueños apocalípticos pronto disipados por una música que nos resulta extrañamente familiar, acaso cuando vivimos alguna experiencia hendrixiana, conocimos a un sargento con nombre de especia o a un capitán con corazón vacuno.

EL COLECTIVO ANIMAL COMO FUERZA INNOVADORA

10 septiembre 2013

En el nuevo milenio, el rock sigue expandiéndose gracias a refrescantes propuestas que consiguen imbricar sonidos de diversas especies, orígenes y estructuras para reconstruir inquietantes, intrincados y alocados paisajes musicales, compuestos por texturas que abrevan de tradiciones ancestrales, casi tribales, con otras de carácter contemporáneo, centradas en la electrónica y en sus posibilidades de articulación experimental. El numeroso e interesante conjunto de grupos y solistas en esta tesitura, demuestra que se trata de una tendencia.
Uno de los casos más notables entre esta jungla de alternativas es el cuarteto de Baltimore formado por Avey Tare (David Portner), Panda Bear (Noah Lennox), Deakin (Josh Dibb), y Geologist (Brian Weitz), bien conocidos en el reino de la fauna musical como Animal Collective, cuyo álbum debut, Spirit They’re Gone, Spirit They’ve Vanished (2000), se facturó de manera casera y sentó las bases del concepto explorador del grupo; le siguió Danse Manatee (2001), que abrió aún más las puertas a estilos derivativos provenientes del folk, con su dosis de locura, del noise con pasajes ambientales y de mucha sicodelia que no teme encontrarse con apuntes deliciosamente melódicos, pasados por una discreta dosis de ácido.
Grabado en el 2011, Campfire Songs (2003) retomó lances de algunos miembros del colectivo, orientados a sonidos relacionados con los aromas a campo, como si de un día fuera de la ciudad se tratara, buscando encuentros cercanos de cualquier tipo con la naturaleza y sus formas; en contraste, con Here Comes the Indian (2004) propusieron visiones provocadas en un viaje por la sicodelia y más allá de la realidad tangible y comaprtida. Así concluía una primera etapa que sentó la base para el sorprendente desarrollo posterior, acompañado del espíritu de The Residents Captain Beefheart y The Flaming Lips.
En efecto, a partir de Sung Tongs (2004), firmado por Avey Tare y Panda Bear, el concepto musical se ensanchó no en el sentido cuantitativo, sino cualitativamente: como si fuera una improvisada reunión de amigos, nos sentamos a escuchar una guitarra acústica que busca sobrevivir entre trémulos ritmos de aliento africano, vocalizaciones extraviadas que te hacen sentir extraño en tu casa y ruidillos que parecen provenir de las paredes. Toda una locura de la que era imposible resistirse a no formar parte.
Después del EP Prospect Hummer (2005) con todo y la presencia del mítico Vashti Bunyan, figura clave del folk, vendría Feels (2005) como para confirmar que la opción de seguir en una misma dirección no es la que prefieren estos colonizadores de nuevos sonidos, aquí sumando un sexteto: hay un rock bañado con polirritmias que muestra un dinamismo cuya dirección sigue siendo impredecible, con esas vocalizaciones superpuestas: este álbum significó el abandono de la madriguera para darse a conocer a un público más amplio, que los recibió con el entusiasmo propio de quien se identifica con la innovación, como se verificó en los EP´s continuos Grass (2006) y People (2006).

MERMELADA DE FRESA EN CAMPO ABIERTO
Ya con un reconocimiento que no parecía afectarles negativamente en lo absoluto, sino al contrario, grabaron el EP Water Curses (2007) como una pequeña muestra de talento desbordado y el efervescente Strawberry Jam (2007), que funciona como una planta carnívora que te atrapa con su accesible y tentador aspecto para después convulsionarte en un sinfín de ritmos, armonías y sonidos que no sabes de dónde provienen. La influencia de los Beach Boys ha sido bien detectada, con esas armonías como cayendo en cascadas cuyos flujos cambian con imprevisible frecuencia.
Para continuar con el derroche de talento imaginativo puesto al servicio de melodías transitorias que serpentean por una multiplicidad de recursos sonoros, presentaron Merriweather Post Pavillion (2009), clásico instantáneo y pronto convertido en uno de los mejores discos de la década que estaba por concluir: el etnicismo como sustento se expandió a un pop de reconfiguraciones constantes, con reiteraciones rítmicas que rompen de tajo con la linealidad armónica, deviniendo festín para los agitados oídos que se empeñan una y otra vez en descubrir los ingredientes secretos de las canciones.Animal Collective
Siguió el EP Fall Be Kind (2009), que para no quedarse atrás también fue uno de los mejores del año, y un experimento visual titulado ODDSAC (2010), que acompañó a un film dirigido por Danny Perez. El álbum Centipede HZ (2012) supuso el reto de mantener el listón en alto y si bien no se equiparó a su predecesor, conservó el espíritu de búsqueda, ahora incorporando una electrónica saturada de sampleos nerviosos, beats inconstantes y efectos reverberantes, cual fuerzas perpendiculares al fluir de cada uno de los cortes, navegando entre energías escapistas que no pierden su centro. De una serie de remixes de este álbum surgió el EP Monkey Been to Burntown (2013).
Además del colectivo, algunas de las bestias han actuado solas, separándose de la manda pero conservando el estilo: Panda Bear grabó Young Prayer (2004), el intrincado y delicioso Person Pitch (2007) y Tomboy Boy (2011), uno de los mejores discos del año, mientras que Avey Tare firmó Pullhair Rubeye (2007) y Down There (2010), con el sello folkie desaliñado de la casa. Se presentan en nuestro país como líderes del cartel del festival Ceremonia para dar una muestra de cómo la animalidad puede ser una fuerza innovadora.