Posts Tagged ‘Rock’

TRÍO DE SONORAS VISITAS

29 agosto 2015

Empezamos septiembre, el mes más bonito del año, con atractivas presentaciones en nuestro país que parecen darle la bienvenida a un prometedor otoño en cuanto a sonidos se refiere.

AMERICAN GOTHIC

Desde las praderas americanas, Iron And Wine es el proyecto del compositor y multiinstrumentista Sam Beam (Carolina del Sur, 1974), cual profeta barbado que gusta de transitar por los ambientes pintados por Grant Wood y escritos por William Faulkner, entre el pop, el folk y la americana, dentro de la tendencia formada por nombres tan notables como Bon Iver, My Morning Jacket y Fleet Foxes.

Originada en Florida en 1999, esta agrupación debutó con The Creek Drank the Cradle (2002), síntesis de un par de propuestas enviadas al sello Sub Pop que, viendo los resultados, acabó siendo sumamente atinada en cuanto a coherencia, enfoque y espíritu. De las canciones que no fueron consideradas surgió el también notable EP The Sea & the Rhythm (2003), por si quedaba alguna duda.

Ya con la posibilidad de contar con un estudio después de tan sólida presentación, Beam y su numerosa compañía (a lo que ya está acostumbrado dado que tiene cinco hijas) grabaron Our Endless Numbered Days (2004), obra confirmatoria de la capacidad letrística para recrear mundos emocionales que respiran al aire libre sin preocuparse por el fin de los días, como se afirmó en los EP´s Passing Afternoon (2014) y el espléndido Woman King (2005).

La ruta emprendida continuó con In the Reins (2005) lograda colaboración con el grupo Calexico y Shepherd’s Dog (07), alcanzando quizá sus cuotas más altas a la fecha, a través de la creación de evocativas imágenes y refulgentes contornos melódicos, pastoreados con buena dosis de sensibilidad. Apareció después el doble álbum recopilatorio Around the Well (2009), formado por lados B, rarezas y canciones que no pudieron ver la luz en un primer momento, al tiempo que seguía la costumbre de sacar EP´s al por mayor.

Al grito de besa y deja morir, Kiss Each Other Clean (2011) se presenta con faisanes poblando las imágenes y algunos discretos cambios de registro que si bien no siempre funcionan, apuntan hacia un ensanchamiento de referencias: coros incrementales, apuntes cercanos al soul y funk matizado con una contenida rítmica setentera. Walking Far From Home abre un racimo de canciones con varios puntos de inflexión, pero cantadas como si las decisiones ya estuvieran tomadas: se percibe relajamiento general sólo trastocado por algún teclado o el sonido de algún metal que contrapuntea el desarrollo armónico y por las letras como de costumbre inquietantes que visitan temáticas tan vitales como imposibles de asir.

Iron and WineEn Ghost on Ghost (2013) la aventura va más allá del hábitat folk para internarse por atmósferas discretamente jazzeras, empapadas de tonalidades country que persisten en la recreación de la intimidad acaso buscada por espíritus de otro mundo, celebrando la quietud de la noche o su capacidad de invisibilidad. Dos volúmenes de Archive Series (2015) recuperan sencillos y lados B, mientras que el disco de versiones Sing into My Mouth (2015), tejido junto con Ben Bridwell, líder de Band of Horses, obliga a proponer un brindis por el poder del trabajo colaborativo.

EL TRÍO COMO ALINEACIÓN CLÁSICA DEL JAZZ

Originario de Wisconsin, Dan Nimmer (1982) empezó a tocar piano de oído y muy pronto incorporó una tradición jazzística (Peterson, Tatum, Garner), manifestada en su tersura para la interpretación y en su agudo y dinámico sentido tanto rítmico como armónico. Músico de sesión y líder de un trío, recibió y aprovechó una gran oportunidad en el 2005 cuando Wynton Marsalis lo invitó a formar parte de la orquesta de jazz del Lincoln Center y de su quinteto, tras haberse dado a conocer con diversos músicos.

Apoyado por John Webber (bajo) y Jimmy Cobb (batería), debutó con Kelly Blue (2006), muy pronto seguido por Tea For Two (2007), ahora con el bajista David Wong y la batería de Pete Van Nostrand, como para disfrutar de una buena infusión en plan íntimo, y por Yours My Heart Alone (2008), ya en plan de rendición declarativa con Washington y Nash integrando el trío. De regreso con Wong y Van Nostrand, grabó el muy disfrutable Modern – Day Blues (2010) y All the Things You Are (2012), que mereció una versión de algunos cortes por parte de la vocalista Sayaka Tsuruta.

UNA NUEVA VOZ

El cantante irlandés de voz decidida y sugerente conocido como Hozier, joven con presumible capital cultural (James Joyce, Leonard Cohen), combina acordes bluseros y aromas gospel con un folk de sentimiento a flor de piel que va saltando de manera rítmica, solicitando que lo lleven a la iglesia acaso para encontrar el camino al Edén como la gente real lo va intentando, aunque sea en solitario. Con Hozier (2014) álbum homónimo e iniciático saltó de la virtualidad, ámbito donde se dio a conocer, al mundo tangible de los discos y las presentaciones en vivo.

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DIVERSIDAD SONORA

13 junio 2015

Conciertos para gustos diversos que confluyen durante el fin de semana en nuestro país; un buen pretexto para darse una vuelta por el DF y revisitar las propuestas que van del jazz al pop sicodélico y de ahí al folk y al rock de consumo masivo.

DAMIEN RICE

Con la sensibilidad a flor de piel, vocal trémula que exuda melancolía atrapada en una angustiaDamien Rice contenida y composiciones de melodiosa soledad, este cantante irlandés se dio a conocer primero con Juniper, grupo que pronto abandonó para dejarse cobijar por el productor David Arnold, quien había trabajado con Bjork. El sencillo The Blower’s Daughter, que apareció en el film Closer (Nichols, 2004), funcionó como carta de presentación ante públicos más amplios y preparó O (2003), su largo debut conformado por diez cortes de fuerte alcance dramático.

Después de colaborar con Tori Amos, The Frames y Herbie Hancock, grabó 9 (2006), obra con la que se mantuvo en la tesitura de la frágil emotividad, expresada a través de un folk propio de un trovador en tiempos posmodernos. Tras algunos discos en vivo, por fin apareció My Favourite Faded Fantasy (2014), uno de los mejores trabajos del año integrado por ocho canciones de tersas texturas que construyen emocionales melodías, cargadas de sugestivas letras. Fundamental la producción del ecléctico Rick Rubin para resaltar la esencia del artista y lanzarla a la tierra de las fantasías posibles.

HELEN SUNG

De formación clásica, la pianista nacida en Houston de origen chino, entró al mundo del jazz por la puerta del postbop, aprovechando su sólida visión para la comprensión de las leyendas del género –ahí están sus estudios en la Thelonious Monk Institute of Jazz Performance– y para la improvisación, ingrediente siempre atractivo en el mundo de la síncopa. Colaboradora con varios ilustres personajes como Wayne Shorter, debutó como solista con Push (2004), expresando plena confianza y soltura al momento de acometer el instrumento.

Siguieron los álbumes Helenistique (2006), Sungbird (After Albeniz) (2007) y Going Express (2010), a través de los cuales cimentó su prestigio como una representante de la continuidad de la tradición jazzística con buenas dosis de modernidad y un peculiar toque femenino lleno de entusiasta rítmica y técnica exquisita. Apoyada por el bajista Peter Washington y el bajista Lewis Nash, perpetró (re)Conception (2011), obra en la que ataca con dinamismo imparable su instrumento, reinventando piezas de algunos autores esenciales como Bacharach, Ellington, Shearing y Monk, además de integrar una composición propia.

En formato principalmente de sexteto y con grandes invitados como Paquito D’Rivera, Seamus Blake, Ingrid Jensen, John Ellis y Regina Carter, entre otros, grabó el estimulante Anthem for a New Day (2014), mostrando a la pianista en plan de liderazgo compartido, dando el lugar a sus reconocidos colegas pero conversando con ellos de tú. Se presenta en la Ciudad de México y en Cuernavaca.

THE MAGIC NUMBERS

La propuesta del cuarteto londinense se desarrolla a partir de un pop soleado con sutiles tesituras experimentales, acaso retomadas de ecos sesenteros, que rondan atmósferas psicodélicas de mágica numeralia. Liderado por el trinitario Romeo Stodart e integrado por su hermana Michele en el bajo, junto con otra pareja de hermanos, Sean Gannon en la batería y la vocalista y multiinstrumentista Angela, el grupo debutó con The Magic Numbers (2005), álbum homónimo que resultó ser una grata y fresca sorpresa en el panorama musical de inicios de siglo, enclavado en una lógica retro con la mirada al futuro.

Como una continuación natural y con una notoria influencia de The Mamas & The Papas, según se ha señalado, grabaron Those the Brokes (2006), al que le siguió el EP Undecided (2007). Con The Runaway (2010), se advertía un cierto estancamiento que pareció exigir cierta pausa a la banda, aprovechada por la bajista Michele Stodart para adentrarse en solitario por los territorios del country con su álbum Wide-Eyed Crossing (2012). La cuarta entrega, titulada Alias (2014), significó el regreso de la prestidigitación numérica, expresada en canciones confeccionadas con ganchos melódicos y juegos de cuerdas que, en efecto, le dan clara identidad a la propuesta.

IMAGINE DRAGONS

Este cuarteto bastante valorado por las nuevas generaciones, propone un pop energético con aderezo electrónico que busca la emoción pronta, tal como sucede en Las Vegas, su hábitat natural como el de The Killers, uno de sus modelos a seguir; tomó forma apocalíptica en Night Visions (2012), su primer largo en el que se incluyen algunas canciones que han sonado en los circuitos radiales gracias a su consistencia pegajosa y al uso de recursos, si bien efectistas y ligeramente prefabricados, al final atractivos y bastante resultones.

Con la misma idea de no andar descubriendo el hilo de ningún color ni el agua de variadas temperaturas, se siguieron enfocando a lo que saben hacer y grabaron Smoke + Mirrors (2015),  disco conformado por apuntes electrónicos de armónica intuición que soportan una disposición a la actitud energética y convencida: se nota que creen en lo que cantan, más allá de que sigan buscando el sello distintivo. Ahí están otra vez las canciones que sonarán sin parar y que estarán en boca de un buen número de adolescentes, tanto recientes como tardíos: de pronto uno se descubre cantando (es un decir), junto con los hijos, las estrofas de estos escupefuegos.

FESTIVAL CEREMONIA

9 mayo 2015

Para seguir sumando celebraciones musicales en nuestro país, ahora llega la tercera edición de este festival que apuesta al eclecticismos y a la combinación de géneros. Se llevará a cabo en el Foro Pegaso, ubicado en la carretera Toluca-Naucalpan del Estado de México. Una mirada fugaz a algunos de los ilustres invitados.

ROCK

Formado a mediados de la década de los 00´s, The Horrors es un quinteto inglés de Southend que ha sabido integrar tendencias del rock que van del postpunk de su tierra con atmósferas que se despliegan en tinieblas, y de ahí los sonidos primigenios del garage que se manifiestan en Strange House (07) su sólido debut que muy pronto los colocó, a pesar de la saturación de propuestas, en el radar de los escuchas que apreciaban ese toque arty de su imagen y sonido.

Continuaron con el estupendo Primary Colours (09) matizado por un sonido más cercano al gótico de finales de los setenta y principios de los ochenta, mismo que en Skying (11), su siguiente disco, aunque mostrando una mayor iluminación en texturas, vía un teclado más encendido, sin apartarse de cierto espíritu proveniente de mundos oscuros. Con Luminous (2014), en efecto, encontraron la luz de su estilo, sin que ello signifique absoluta madurez, sino un proceso en el que se siguen aventurando por parajes que enriquecen su propuesta.

HIP-HOP

Rodeado de una humareda permanente y relajante, el usualmente alivianado californiano, aunque contestatario Calvin Broadus, mejor conocido como Snoop Dogg, apodo puesto por su madre, se inició en los rudos ambientes del gangsta rap a principios de los noventa. Su presencia en el clásico The Chronic (1992) de Dr. Dre impulsó su trayectoria, pronto aprovechada para grabar su álbum debut Doggystyle (1993), seguido del breve soundtrack Murder Was the Case (1994): sus problemas con la ley potenciaron el estatus del rapero, pero su valía estaba más en su fino sentido para la melodía y su rítmica contagiante, además de su notable e inconfundible capacidad narrativa.

Después de Tha Doggfather (1996), tuvo continuidad en la década de los noventa con álbumesFestival ceremonia irregulares como Da Game Is to Be Sold, Not to Be Told (1998) y No Limit Top Dogg (1999). Sin embargo, con una rítmica envolvente como si de una cortina de humo se tratara y rimas afiladas que parecían romper con su pasado violento, presentó álbumes más redondos a partir del nuevo milenio como Tha Last Meal (2000), Paid tha Cost to Be da Boss (2002), quizá el mejor de su carrera, R&G (Rhythm & Gangsta): The Masterpiece (2004) y Tha Blue Carpet Treatment (2006).

La tendencia continuó con Ego Trippin (2008) Malice N Wonderland (2009), Doggumentary (2011), Reincarnated (2013), con fuerte influencia de reggae y firmado como Snoop Lion, y Bush (2015), barnizado de R&B con invitados distinguidos como Stevie Wonder, Kendrick Lamar, Rick Ross, Charlie Wilson y Gwen Stefani; la producción corrió por cuenta de Pharrell Williams, cuyo apoyo ha resultado vital para el rapero a lo largo del presente siglo. Además, gusta de aparecer frente a las cámaras, como se advierte en las películas y series televisivas en las que ha participado, casi siempre actuando (es un decir) como Snoop Dog.

Por su parte, Pusha T es uno de los principales raperos de la escena actual. Después de representar la mitad del aguerrido y fraterno dúo Clipse, de notable contribución al género durante la década pasada con tres discos en su trayectoria, el nacido en el Bronx bajo el nombre de Terrence Thornton fue cobijado por Kanye West y grabó el casero Fear of God (2011), seguido del oficial Fear of God II: Let Us Pray (2011), aunque su consolidación solista vino con My Name Is My Name (2013), uno de los mejores álbumes del año de Hip-Hop, aunque con un fuerte aderezo de R&B.

ELECTRÓNICA

Formado por los músicos Kenny Glasgow y Jonny White en Toronto hacia finales de la década pasada, el dueto Art Department se dio a conocer con el sencillo Without You, pronto invadiendo las pistas de baile durante el 2010. Debutaron con el imparable largo The Drawing Board (2011), plagado de brillantes matices electrónicos que colocó al grupo en un lugar visible dentro de la escena tecno. Regresaron con Social Experiment (2013), álbum de mezclas que antecedió a Natural Selection (2014), justo para celebrar la fiesta en un ambiente evolutivo.

Autonombrado Chet Faker para diferenciarse de algún homónimo y como un homenaje al gran jazzista Chet Baker, presente en su infancia auditiva por los gustos paternos, el australiano Nick Murphy empezó su carrera con un cover a la canción No Diggty, original de Blackstreets. Su estilo sosegado, de sentida parsimonia y pausada emotividad se reflejó en el EP Thinking in Textures (2012), orientado, en efecto, a brindarnos una ambientación para reflexionar más allá de la epidermis vía una inteligente conversación.

Después de grabar el EP Lockjaw (2013), una colaboración con su colega Flume, presentó Built On Glass (2014), ciertamente construido a partir de una electrónica abierta, de rítmica cadenciosa y cuidadosamente montada, como si estuviera sostenida por elusivos soportes de vidrio: toda una lección de paciencia acompañada de un cigarro solitario, mientras se despliega una atmósfera en lógica downtempo.

DISCOS DE 1963: CINCUENTA AÑOS DE GIRAR SIN PARAR (PRIMERA PARTE)

15 diciembre 2013

Año recordado fundamentalmente por la aparición del grupo de música popular más influyente que ha existido, por la presencia de la primera obra maestra del cantautor más importante en la historia de la música popular y por la continuación de diversos géneros que empezaban a encontrar la potencialidad del encuentro con otras propuestas, más allá de sus propia fronteras.
Un breve recorrido por algunos álbumes –principalmente del folk, rock´n’roll, soul, funk, R&B y jazz, que quedarán para la segunda parte- que cumplieron la mitad del siglo como si nada, al contrario, creciendo ante cada escucha. No son todos los que debieran pero sí constituyen una muestra suficiente para adentrarse en los sonidos de hace medio siglo.

CONOCIENDO A LOS GENIOS
Bob Dylan (1941) firmó su prematura primera obra maestra: el icónico The Freewhelin’ Bob Dylan, saturado de clásicos y con portada mil veces retomada. La poesía había aterrizado con abstracta energía en los sonidos folk ahora entonados con ecos nasales, mientras la respuesta se difuminaba en un viento soplado por una enigmática chica del país del norte, cargado de una dureza lluviosa que anunciaba, como para no pensárselo dos veces, la llegada de los maestros de la guerra: quizá una guitarra y una armónica puedan hacer que se retiren.
Por su parte, cuatro jóvenes hacían su presentación desde Liverpool: se hicieron llamar The Beatles y grabaron los álbumes Meet the Beatles y Please Please Me. La revolución había empezado, justo donde menos se esperaba: un grupo con peinados de niños buenos que parecía pensado para enloquecer jovencitas, como tantos y tantos que van y vienen sin ninguna repercusión, pronto se convertiría en la banda que trastocó para siempre la forma de crear y entender la música popular.Beatles

CONSTRUYENDO LOS GÉNEROS
Sam Cooke (1931-1964) se encargó de invitarnos a disfrutar de una noche llena de sentimiento, ritmo diverso y alma compartida, a través de Night Beat, disco esencial de la historia del soul que se da la mano con el blues, el góspel y jazz. James Brown (1933-2006) desgranó funk interminable en Live At the Apollo, muestra contundente de cómo convertir una presentación en un auténtico concierto exorcizante, y Johnny Cash (1932-2003) exudaba country con Blood, Sweat and Tears, firmado junto a The Carter Family.
The Beach Boys siguieron haciendo olas, ahora por partida triple: Surfin’ USA, Little Deuce Cope y Surfer Girl, como para no dejar de vivir las playas californianas donde todo podía pasar, como encontrarse con el clásico Bo Diddley´s Beach Party, efusiva fiesta con Bo Diddley (1928-2008) como anfitrión de lujo y ya entrados en el tema, disfrutar de la comedia hablada del gigante de la parodia Allan Sherman (1924-1973), a través del disco My son, My Nut, imprescindible para quienes se interesen en este renacido campo.
El folk tuvo su presencia con Peter, Paul & Mary, quienes también dobletearon con In the Wind y Moving, y sobre todo con el histórico concierto del mítico revivalista neoyorkino Pete Seeger (1919) capturado en Carnegie Hall Concert, We Shall Overcome, homenajeado años después por el jefe Springsteen. Por otro lado, Tony Bennett (1926) mantuvo el nivel con I Wanna Be Around… y Roy Orbison (1936-1988) colaboró con un prematuro álbum de éxitos titulado In Dreams. Apareció también Indian´s Master Musician de Ravi Shankar (1920-2012), quien se convertiría en figura muy conocida en Occidente.
Barbara Streisand realizó su disco debut, ya con sus capacidades teatrales aplicadas a la vocalización, por medio de The Barbara Streisand Album, mientras que Judy Collins (Seattle, 1939) hizo lo propio con Judy Collins 3, incluyendo una memorable versión de Masters of War de Dylan, y la organista Shirley Scott (1934-2002) con Soul Shoutin’, su obra más sentida pergeñada junto a Stanley Turrentine. La jazzera Sheila Jordan (1928) grabó Portrait of Sheila Jordan, iniciando su carrera en todo lo alto.
El disco navideño del año, y quizá de la historia, corrió por cortesía del afamado y controvertido productor Phil Spector, vía A Chistmas Gift For You From Phil Spector, con invitados diversos (The Ronettes y The Crystals, entre otros) y su famoso muro de sonido en acción. The Impressions, trío liderado por el brillante compositor Curtis Mayfield, debutó causando una muy buena ídem, no solo por los juegos de vocalización, sino por las aún recordadas composiciones como se escucha en The Impressions. Nat “King” Cole (1919-1965) deslizó con la suavidad acostumbrada su obra Those Lazy-Hazy-Crazy Days of Summer, ya en sus últimos años de vida.
El blues estuvo sentidamente representado por el reconocido John Lee Hooker (1917-2001) con el recopilatorio Don’t Turn Me From Your Door: John Lee Hooker Sings His Blues y por Lightnin’ Hopkins (1912-1982) y su Goin’ Away; el dueto integrado por Joe Venuti & Eddie Lang produjo Stringing the Blues, en una exquisita conversación entre violín y guitarra, mientras que otro dúo conocido como Jim & Jesse, grabó Bluegrass Special, música de raíces con espíritu religioso.

TAME IMPALA: SOLEDADES IMPLOSIVAS

25 octubre 2013

Formado en Perth, Australia, a finales del siglo pasado por el vocal guitarrero y compositor Kevin Parker y por el bajista Dominic Simper, en la lógica del revivalismo tan en boga durante los primeros años del nuevo milenio, Tame Impala tomó dimensión definitiva con la inclusión, en el 2007, del baterista y vocal Jay Watson, también miembro de Pond. Al parecer, todos estos años sirvieron de intenso calentamiento para poder iniciar su trayectoria discográfica, que inició con un EP homónimo en el 2008 y que continuó con el desarmante Innerspeaker (2010), uno de los mejores debuts de aquel año.
El álbum arranca con ondas expansivas que nos trasladan de inmediato al espíritu de una época en la que la psicodelia formaba parte de la cotidianidad, con esos teclados análogos de insistencia atrayente, ritmos sinuosos y una guitarra que se permite merodear por donde se le da su gana: en efecto, parece que estamos en esa zona transicional de finales de los sesenta y principios de los setenta con su consecuente espesura, como se deja escuchar, por ejemplo, en It´s Not Meant To Be y en The Bold Arrow of Time. Un disco para encontrar la lucidez en donde menos se espera.Tame Impala
El viaje mantuvo propulsión con Lonerism (2012), superando sin problemas la prueba del segundo disco y aventurándose por lugares de apariencia imaginaria, con reverberaciones aquí y allá, vocales bordeando los astros detrás de una estela de teclados incisivos y guitarras que buscan afanosamente el origen de sus sonidos. Por encima de nosotros, se asoman sueños apocalípticos pronto disipados por una música que nos resulta extrañamente familiar, acaso cuando vivimos alguna experiencia hendrixiana, conocimos a un sargento con nombre de especia o a un capitán con corazón vacuno.

SONIDOS BRITÁNICOS EN MÉXICO

17 abril 2013

Tres conciertos para un mismo día en nuestro País que vienen a ofrecer sendos grupos: uno con trayectoria de poco más de 20 años y otros dos que andan haciendo sus pininos pero ya jugando en ligas de reconocible importancia.

SPIRITUALIZED: VIAJE POR EL ESPACIO DE LA LUZ
Una vez llegado el final de Spaceman 3, grupo con el que desparramó, durante la segunda mitad de los ochenta y el amanecer de los noventa, texturas trance a partir de guitarras distorsionadas y teclados incisivos con enfoque minimal, el vocalista y guitarrista británico Jason Pierce (disco solista Guitar Loops, 06; colaboración en el score de Mister Lonely de Harmony Korine) conformó Spiritualized, todavía con The Velvet Underground como figura tutelar y dispuesto a continuar con esa particular creación de atmósferas entre la reiteración sonora y la expansión de mantos sinfónicos.
Junto al guitarrista Mark Refoy, el bajista Willie B. Carruthers y el baterista Jon Mattock, como a mnaera de continuidad natural, Pierce firmó el contundente Lazer Guided Melodies (92), álbum debut antecedido de algunos EP´s que allanaron el camino para el nacimiento de esta banda quizá ya existente pero de nombre distinto, la cual presentó Fucked Up Inside (93), álbum en vivo al que le siguió el EP Electric Mainlinie (93), como para ir poniendo el escenario propicio para sus siguientes trabajosAhora como trío integrado por Kate Radley (teclado/guitarra), Sean Cook (bajo) y Pierce, presentaron el intenso Pure Phase (95), obra que avisaba, de alguna manera, la proximidad de su cumbre: Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space (97), con la que ampliaron horizontes experimentales y profundizaron en terrenos conocidos, acompañados del baterista Damon Reece y de algunos invitados de lujo, como Dr. John, Jim Dickinson y The Balanescu Quartet, con quien ya habían colaborado en el álbum anterior. A la distancia, se puede considerar como uno de los discos esenciales de la década, con todo y su espíritu góspel entremezclado con lances orquestales de estética beatlesca, como para poder desplazarse por el cosmos personal y descubrir los propios secretos.
Después del doble en vivo Royal Albert Hall October 10 1997 (98), los cambios en la alineación continuaron y.Spiritualized
el grupo cada vez se fue convirtiendo más en el proyecto de Pierce. El nuevo siglo fue saludado con Let It Come Down (01), caracterizado por cierta suntuosidad que contrastó con Amazing Grace (03), de carácter más directo y a la cabeza, en el que cabía un rock guitarrero junto a texturas distorsionadas como pasadas por filtros múltiples. Tras una pausa que se empezaba a prolongar, por fin grabaron el evocativo Songs in A and E (08), con predominancia de medios tiempos concebidos melódicamente, expandidos a Sweet Heart Sweet Light (12), en el que también se incrustaron canciones angulosas.

DOS TRÍOS PARA LLEVAR
Un par de grupos de reciente aparición nos hacen los honores en esta semana, navegando entre el pop de corte electrónico con un cierto aliento postrock, con las intensidades del caso o bien con guitarras que prefieren olfatear terrenos más melódicos. Por una parte, el trío originario de Liverpool conocido como The Wombats, compuesto por los compañeros estudiantiles Matthew Murphy (vocal/guitarra), Dan Haggis (batería) y el bajista noruego Tord Øverland-Knudsen, quienes empezaron a hacer ruido en el 2006 con el sencillo Girls, Boys and Marsupials, muy a tono con su propio nombre distintivo.
Su debut largo fue A Guide to Love, Loss & Desperation (07), a manera de orientación para las diferentes emociones que parecieran inevitables de ser experimentadas. Tras el EP On Bright Antenna (08) y con cierto reconocimiento a cuestas, grabaron This Modern Glitch (11), ya con una producción de mayor nivel que contribuyó a un sonido enfocado y a una cohesión que se advertía en los diferentes cortes, con un bajo navegando con seguridad, melodías inteligibles y unas vocales ya convencidas de su propia propuesta.
Por otra parte, directamente de Irlanda del Norte y con un sonido enclavado en un pop elaborado con meticulosidad, Two Door Cinema Club se conforma por Alex Trimble (vocal/guitarra/programación), Sam Halliday (guitarra/vocal) y Kevin Baird (bajo/vocal), quienes se conocieron en la escuela y por amigos mutuos. Empezaron a tomarse el asunto en serio desde el 2007 y para el 2009 ya habían grabado su primer EP, titulado Four Words to Stand On, mostrando que sus territorios eran compartidos con bandas como Phoenix.
Con Tourist History (10) se posicionaron pronto como una de las bandas nuevas dignas de ser escuchadas en el amplísimo espectro del pop, particularmente por su sensibilidad para la composición y la capacidad de integrar los teclados pintados de vitalidad con unas guitarras que se encargan del resto, bien soportadas por una base rítmica de cierta desfachatez. Puliendo la producción y manteniendo creatividad al momento de componer, superaron la dura prueba del segundo álbum como el venturoso Beacon (12), que amplió el radio de alcance del grupo y que les ha permitido mantenerse en la mira de propios y extraños.

FESTIVALES DE ROCK

13 octubre 2012

Ya tienen una larga historia: se volvieron célebres en los años sesenta, sobre todo a partir del Monterey Pop en 1967, cuando había que dejar clara la declaración de principios (Woodstock) o en el momento en el que la conciencia social aparecía para apoyar causas nobles (Bangladesh). A partir de ahí, han ido y venido propuestas que navegan entre la comercialización, el despliegue artístico, la manifestación cultural, la filantropía sincera o impostada y el mantenimiento de tradiciones musicales en pos de volverse ritual.
Más allá de gustos, el Festival Vive Latino y el Corona Capital se han constituido como las dos celebraciones masivas dentro del ámbito del rock más importantes en nuestro País; por cartel y aunque el primero tiene un enfoque más determinado, el segundo resulta ser el más atractivo y cada vez parece nutrirse más y mejor. Su aspiración parece ser ubicarse entre los principales del mundo: Coachella, Glastonbury, Fuji, Lollapalooza, All Tomorrows Parties, Roskilde y el Primavera Sound, por mencionar algunos.
Ante la disminución en la venta de discos y el hábito cada vez menos frecuente de escucharlos completos (ahora más bien se bajan y oyen canciones, no álbumes), la importancia de los Festivales ha crecido justo porque responden a esta lógica: no un largo concierto de un grupo, sino muchos “conciertitos” de sendas bandas, que parecen cubrir un amplio espectro tanto estilístico como de trayectoria. Además, la relevancia de la música en vivo, paradójicamente, vuelve a crecer en plenos tiempos de digitalización extrema.
En un mismo espacio, con 15 horas de diferencia o a lo largo de un par de días, se pueden escuchar a las agrupaciones emergentes favoritas de espíritus juveniles, junto a las consagradas que parecen ya estar más allá del primer hervor, mientras el convivio va subiendo de intensidad (o disminuyendo, según el caso) y la socialización va siendo más importante que la música en sí misma, que en ocasiones puede quedar como un trasfondo de lujo para que la fiesta siga avanzando inexorablemente: entre wannabes y escuchas exigentes, los músicos ponen a prueba su capacidad de involucramiento con el respetable (es un decir).

CORONA CAPITAL: EL ROCK COMO FIESTA
Revisemos algunos de los participantes extranjeros que nos harán los honores durante el 13 y 14 de octubre, empezando por el dueto The Black Keys, quienes aparecen como cabezas del cartel con toda razón: su más reciente álbum, El Camino (11), se constituyó como una de las mayores crestas del año, con todo y ese afilado blues barnizado de consistentes capas roqueras. Alabama Shakes, con notoria influencia de los de Ohio, se acaba de presentar en sociedad con el efusivo Boys & Girls (12), mientras que The Kills, con la misma base blusera pero cargándose más al punk, viene a compartir The Last Goodbye (12), terrenos también revisitados por Black Lips como se deja escuchar en Arabian Mountain (11).
Desde las praderas americanas, Iron & Wine pondrá en la mesa el espléndido Kiss Each Other Clean (11), entroncando con el laberíntico country rock de My Morning Jacket y su Circuital (11) y con el folk crepuscular de M. Ward desparramado en A Wasteland Companion (12). Habrá que darle la bienvenida a Cat Power quien regresó irradiando luz con el redondo Sun (12), al tiempo que las hermanas canadienses Tegan and Sara nos acompañarán con el melódico Get Alone (11); Florence + The Machine pondrá su energía pop con el exhaustivo Ceremonials (11) y Dum Dum Girls nos ofrecerá un aroma de ensoñación retro en Only on Dreams (11).
Comandados por un set del patriarca DJ Shadow y la presentación del LCD Soundsystem James Murphy, desfilarán por el escenario las propuestas de tres duetos: Death in Vegas con su toque sicodélico expresado en Trans-Love Energies (11); Basement Jaxx con su batalla en tonalidades house escenificada en Basement Jaxx vs. Metropole Orkest (11) y los irónicos de Modeselektor a través de Modeselektor Prodly Presents Modeselction, Vol. 2 (12). Sleigh Bells viene a presentarnos Reign of Terror (12), continuando su fiesta desordenada de adolescencia manifiesta y premeditada distorsión, con ciertos apuntes pop de ensoñación, para continuar con Neon Indian y su Era extraña (11), así como con el hip-hop alternativo de Shabazz Palace desparramado en el sólido Black Up (11).
Manteniendo notable consistencia en los senderos del rock afilado y alternativo, The Walkmen nos visitan para desplegar Heaven (12) y Snow Patrol viene en plan anunciatorio con Fallen Empires (11); con esencias nórdicas enclavadas en el pop, The Raveonettes comparten Observator (12), The Hives le pone vitaminas a Lex Hives (12) y Miike Snow nos pone de buenas con Happy To You (12). Desde Nueva York, Here We Go Magic presenta A Different Ship (12) a partir de su intrincado pop, también redimensionado por los sutiles The Drums en Portamento (11); The Big Pink en Future This (12), ya mostrando de lo que son capaces; The Maccabees con Given to the Wild (12), enclavado en la estética indie y por The Vaccines que traen bajo el brazo Come of Age (12), su segunda entrega.
La cuota de experiencia para deleite de los asistentes más creciditos, la pondrán Suede y New Order.

SANTANA EN LA CASA DE LA FIERA

11 octubre 2011

De Autlán Jalisco, cosecha de origen, para el mundo entero. Con el misticismo recorriendo la electricidad de las cuerdas junto a frenéticas polirritmias o descansando en evocativos acordes cargados de cierta espiritualidad ancestral, Carlos Santana se ha constituido, por mucho, como el roquero más importante que ha nacido en este país. Hijo de violinista de mariachi, el pequeño Carlos se mudó con su familia a Tijuana y de ahí a San Francisco: momento y lugar correctos. En efecto, la costa oeste fue un semillero profuso en ideas musicales y sociales durante los sesenta. El mexicano se dejó empapar por toda la sicodelia imperante y le agregó toda su sangre latina, cuando esa condición era mucho más auténtica que una mera moda de vive la vida loca.

LOS AÑOS MARAVILLOSOS
Lo suyo es la fusión: rock, ritmos latinos, jazz: todo densamente armonizado en una jungla sonora ubicada en algún lugar intermedio entre las músicas latinoamericanas y las negras, con la aportación de la psicodelica y el rock blanco. Fue en 1967 cuando formó la banda nombrada como su apellido para debutar en 1968 en el Fillmore West de San Francisco. Su primera obra en cuya portada aparece un león, apareció en 1969, año en el que se presentaron en Woodstock con la histórica interpretación de Soul Sacrifice con todo y el solo de batería de Michael Shrieve, vuelto clásico instantáneo del mítico festival. Con Abraxas (70), Santana confeccionó su prematura obra maestra: ahí está la versión de Black Magic Woman, dada a conocer por Fleetwood Mac y Oye cómo va del rey salsero Tito Puente.
“Abraxas fue punto de partida para demostrar que el rock podía usar y abusar de otras músicas para buscar vías de participación… el mayor atractivo de Santana era la manera de tocar la guitarra, que cautivaba por su emoción y erotismo, hacía el amor con ella e instaba a los escuchas a practicarlo.” (Vitoria, Juan. Los 100 mejores discos del Rock. Ed. La Máscara, 1993).
Santana III (71) le dio la bienvenida a Neil Schon (Journey) y confirmó que la exacta conjunción de ingredientes alcanzada no había sido casualidad. 1972 resultó ser un año crucial: grabó Caravanserai, participó con Buddy Miles en un disco en vivo y en la supersesión conocida como Love, Devotion, Surrender, junto al connotado guitarrista John McLaughlin, el imponente bajo de Stanley Clarke y Larry Young, entre otros. Ésta fue la mejor época de Santana, no obstante los permanentes destellos que invaden sus trabajos posteriores.

BUENAS VIBRAS
La década de los setenta se significó por la adopción de una espiritualidad que lo llevó a nombrarse Devadip; además de obras en vivo y recopilaciones, trabajos como Welcome (73), Borboletta (74), Amigos (76), Festival (76), Moonflower (77), Inner Secrets (78) y Marathon (79), estaban impregnados por ese particular misticismo, en el que igual cabían los ángeles que la Virgen de Guadalupe. Así, sus conciertos parecían liturgias sonoras invadidas por seres celestiales atentos a promover la integración de los asistentes.
Sin su banda, Santana grabó durante estos mismos años Illuminations (74) junto a Alice Coltrane y Oneness: Silver Dreams Goleen Realities (79). Ya para los ochenta, las incursiones en el estudio transcurrieron sin demasiada gloria pero tampoco con pena: The Swing of Delight (80), Zebop! (81), Shango (82), Havana Moon (83), conformado por versiones, Beyond Appereances (85), en plena etapa MTV, Freedom (87) y Blues for Salvador (87) su mejor obra sustentada en grandes pasajes instrumentales.
El místico guitarrista saludó los noventa con Spirits Dancing on the Flesh (90), Milagro (92) y algunas recopilaciones y recuperaciones en vivo de su estirada carrera. Cuando parecía que los conciertos y las colaboraciones iban a ser las únicas constantes, regresó con aires renovados.

UN SHAMAN SUPERNATURAL DE GUITARRA CELESTIAL
En efecto, Supernatural (99) fue un bienvenido retorno del ya sesentón que lo volvió a colocar en la palestra: las colaboraciones de lujo se entrelazan con las clásicas florituras de la guitarra santanesca para crear combinaciones de accesibilidad radiofónica con densidad armónica. En apariencia es un disco disperso, pero en realidad la cohesión está dada a partir del tapiz que le imprime la inconfundible voz de las cuerdas eléctricas.
Y este aliento todavía alcanzó, aunque en menor medida, para Shaman (02) en el que hasta Plácido Domingo le entra al quite para aventarse un tú por tú con la guitarra de su anfitrión. Aparecieron después All That I Am (05) y Guitar Heaven (10), álbum de covers.
Honesto, sin negar la cruz de su parroquia y siempre congruente con su estilo y forma de pensar, Carlos Santana ha conseguido tener un lugar propio en el universo de la música popular. Su visita a nuestra ciudad es motivo de celebración: a mejorar la historia de hace 23 años y de paso, echar buenas vibras al campo de los verdes.