CHAMPIONS 2019 (III): SEMIFINALES DE IDA

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Llegaron a estas instancias un par de equipos con nóminas considerables y otros dos que apuestan más a la austeridad, en contraste con los millonarios presupuestos de varios clubes que se quedaron en el camino. Eso sí, los cuatro son de gran tradición y con una muy fiel base de seguidores que forma parte de la institucionalidad de estos cuadros y que entienden de fútbol: los ingleses rijosos que hicieron destrozos en Barcelona no cuentan como aficionados.

Ante la eliminación del Real Madrid, el título se renueva después de tres años de dominio merengue: se enfrentan el Barcelona y el Liverpool, los acaudalados y de donde se dice saldrá el campeón, y el Tottenham frente al joven Ajax de Holanda, llegando quizá más lejos de lo pensado pero con los méritos necesarios para ser considerados protagonistas, sobre todo ahora que se han convertido en esenciales para la renovación de las selecciones de sus respectivos países.

APROVECHANDO LAS CIRCUNSTANCIAS… Y LA JUVENTUD

El Tottenham salió su hermoso estadio en Londres sin su mejor jugador con nombre de detective, Harry Kane, con la ausencia del coreano Son y de los mediocampistas Dier y Winks: ausencias que obligaron a Pochettino a replantear sistema y estrategias específicas al frente y en el centro del campo, además de saber que se iba a enfrentar al Ajax, un equipo muy joven pero con madurez en ascenso vertiginoso tras eliminar al Real Madrid y a la Juventus, sin perder la desfachatez propia de la etapa del ciclo vital por la que atraviesan la mayoría de los jugadores dirigidos por Ten Hag: el capitán De Ligt tiene 19 años, por ejemplo, que se conjunta bien con compañeros de mucha experiencia como De Jong, ya alcanzando 21 primaveras.

En efecto, si bien durante la primera parte los locales tuvieron más la pelota y daban sensación de dominio, el talento mayor surgió de la visita, al grado de que al cuarto de hora de juego se fueron arriba vía gol de Donny van de Beek, culminando una jugada bien entretejida por el equipo holandés que lo dejó solo frente al campeón del mundo Lloris. Los Spurs reaccionaron con más intensidad que argumentos y más empuje que brillantez, sabiendo que era importante empatar casi como no recibir el segundo. La parte complementaria fue de tónica similar, con el balón como propiedad mayoritaria para el equipo inglés y aguante de los llamados Ajaccied, que estuvieron cerca de ampliar la diferencia con un disparo de Neres que visitó el poste.

APROVECHANDO LAS OPORTUNIDADES… Y MESSI

El Barcelona empezó a querer imponer condiciones desde el arranque, pero el Liverpool se plantó de igual manera, como avisando que en este encuentro no hay equipo favorito presionando en la parte alta. Los primeros veinticinco minutos transcurrieron marcados por el equilibrio, con cierta mayor comodidad para la visita pero con un par de jugadas de mayor peligro para los anfitriones, incluyendo una mano en el área no señalada. Justo apareció un pase filtrado de Coutinho para el buen movimiento de Suárez: se movió el marcador y el cuadro catalán, impulsado por su gente y, sobra decirlo, por un Messi luchón. Tuvo el empate el equipo inglés por medio de Mané, pero el balón se fue por arriba.

Para la segunda parte, la visita empezó no solo a dominar los tiempos, espacios y la posesión, sino a generar llegada por diversos medios que mostraban versatilidad pero falta de contundencia: un disparo de Milner y otro del egipcio Salah que sacó abajo en gran lance el alemán Marc-André ter Stegen; siguieron las llegadas con la suficiente claridad y continuidad como afirmar que el empate era cuestión de tiempo, sobre todo porque no se veía que los blaugranas reaccionaran. Pero apareció el mejor jugador del mundo capaz de hacer la diferencia en un deporte esencialmente de equipo (siempre y cuando no sea un Mundial).

A quince del final, cuando lo que el local estaba haciendo era aguantar, Messi tomó la pelota y tras una serie de rebotes terminó anotando el segundo; pero como no había sido un gol tan lucidor, siete minutos después cobró un tiro libre impecable para incrustarla en el ángulo, a pesar de estar la pelota colocada en el centro de las afueras del área, donde es más difícil acomodar el disparo. El partido al final se abrió: tuvo alguna otra el Liverpool, que pudiera haberle dado más vida a la vuelta y el ingresado Démbelé tuvo más fallas que minutos. Esta vez, el marcador final no reflejó el desempeño de ambos equipos y desafortunadamente el partido de regreso ha perdido parte de emoción, al menos de entrada. 

¿FINAL DEFINIDA?

Los dos equipos ingleses están en problemas, a pesar de que no fueron superados ampliamente por sus rivales en cuanto a desempeño en la cancha. Para el Liverpool la gesta es mucho más complicada: tres goles en contra, no anotó de visita y enfrente está el Barcelona; en tanto, para el Tottenham, si bien se asoma un panorama en contra, tienen la relativa posibilidad, paradójica por supuesto, de que jugando de visita el gol vale oro y solo va por uno. Difícil la presencia inglesa en la final pero de peores circunstancias han salido airosos: Never Surrender.

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