LIGUILLA DEL APERTURA 2017 (III): SEMIFINALES EN DESNIVEL

by

Con los equipos del norte como favoritos, arrancaron los partidos que definirían a los finalistas del presente certamen: la posibilidad de un desenlace regio se empezó a dibujar desde los inicios de la liguilla, dado el nivel con el que llegaron ambos conjuntos y las dudas que el resto de los equipos clasificados seguía sin despejar. Los pronósticos se hicieron buenos, aunque se esperaba más emoción y resistencia por parte de los rivales en la instancia de semifinales, prácticamente derrotados desde los encuentros de ida en los que fungieron como anfitriones, sobre todo a partir de recibir el tanto en contra.

En los dos primeros enfrentamientos, ambos con marcador idéntico decididos por sendos penales, los visitantes mostraron una superioridad que no alcanzó a reflejarse en una mayor ventaja pero que ya anunciaba el desnivel en el que se encontraban los equipos. Mientras que los regios se mostraban embalados y bien conjuntados, el equipo capitalino, sobre todo, y el michoacano se veían superados, en busca de respuestas sin tener claras las preguntas que les ponían los de enfrente. Para el regreso, la diferencia se desbordó y desafortunadamente tuvimos unas semifinales, para el espectador en general, ausentes de interés y decididas con mucho tiempo de antelación.

MANTENER LA TENDENCIA

El América venía exhibiendo cada vez una menor idea colectiva de juego, no solo reflejada en su falta de gol, sino en la disposición de la mayor parte de los futbolistas para desempeñarse como un sistema integrado: extraviados en el campo, salvaron la eliminatoria frente al Cruz Azul pero muy poco mostraron como para asustar a nadie. Desde la banca tampoco se veían señales claras o soluciones a la mano, sino gestualidades y gritos sin mucho impacto. El cuadro de la UANL tampoco clasificó con facilidad pero mostraba el dominio de un estilo y un enfoque comunitario a la hora de atacar y defender: falibles pero orientados.

La tendencia observada se mantuvo en el enfrentamiento de ambos conjuntos. Las Águilas aterrizaron en su casa para brindar un partido de pena ajena. Ni en la generación de jugadas de peligro, ni en la lucha por el balón y menos en el manejo de la pelota pudieron destacar. El itinerario del vuelo no estaba claro y los errores empezaron a inundar sus intentos por ligar dos o tres servicios; en tanto, los Tigres generaban llegadas y asediaban la puerta rival, pisando y rugiendo fuerte. Tras un primer medio sin goles, muy pronto el marcador reflejó el dominio de la visita gracias a un dudoso penal. Lejos de reaccionar, los de casa siguieron en su modo errático y solo una chilena representó un peligro real para la puerta felina.

Para la vuelta, la intensidad parecía volver al mundo de las Águilas. Sin construir demasiado peligro, pelearon más por la bola y se notaba un mayor convencimiento para buscar los dos goles necesarios. Pero el empuje sin talento colectivo casi nunca es suficiente; menos cuando el equipo de enfrente es superior a ti. La primera parte se fue sin anotaciones pero con oportunidades sobre todo para los de casa. Para el segundo tiempo, muy pronto los Tigres anotaron y el partido seguía igual en términos de lo que tendría que hacer el América. Pero siguiendo la tendencia de su entrenador, la entrega se empezó a convertir en agresión y la primera expulsión terminó por marcar destino, confirmado por una segunda roja: como respuesta, dos goles más para finiquitar el titubeante vuelo del águila que deberá recomponerse en su también maltrecho nido.

INCREMENTAR LA TENDENCIA

El conjunto de Morelia clasificó con más dificultades de lo esperado y pidiendo más o menos la hora, aunque merecidamente, mientras que el Monterrey no tuvo demasiados problemas para avanzar a esta instancia, sobre todo mostrando su poderío al momento de jugar en casa, si bien desde la ida ya contaba con ventaja. Por los visto en el torneo regular y en la fase de cuartos de final, los Rayados aparecían como claros favoritos ante unos Monarcas que ya estaban más lejos de lo que habrían supuesto al inicio del torneo, sobre todo después de salvarse, justamente en el campo de sus ahora rivales.

En el primer encuentro, los de casa salieron a buscar y generaron una primera llegada de peligro que se quedó perdida en el poste; poco a poco los visitantes empezaron a controlar el partido y a inclinar el terreno de juego hasta que vía el penal se fueron arriba en el marcador hacia el final del primer medio, ante el desconcierto del rival que no obstante siguió luchando con entereza a pesar de ser inferiores en funcionamiento colectivo, nómina y demás. Para la segunda parte, poco cambió y se veía más probable el segundo de los del norte que el empate para los michoacanos: manejo de partido, le llaman.

La vuelta terminó por definir la serie demasiado pronto para las expectativas de los visitantes y de quienes quisiéramos haber visto un partido con un poco más de nervio. Antes de la media hora, el Monterrey ya había convertido tres anotaciones y el asunto podía ser de escándalo, sobre todo considerando la instancia en la que se estaba disputando el partido: tanta diferencia entre ambos cuadros mandaba una señal del desnivel en el que también puede caer nuestro fútbol, siempre presumiendo que se trata de una liga muy pareja. Eso sí, el Morelia siguió jugando con honor y a pesar de recibir el cuarto en el segundo tiempo, mantuvo la entrega para cerrar una buena participación si se considera todo el torneo. Los de casa, en tanto, incrementando la tendencia.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: