OMNIPRESENCIA DE LOS SUPERHÉROES

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Los superhéroes comiqueros han tomado las pantallas grande, chica y pequeña por asalto, para regocijo de unos y hartazgo de otros. Los maniqueísmos no se han hecho esperar: de los que no resisten que alguna película o serie pueda ser criticada negativamente, a quienes no están dispuestos a aceptar que una de ellas valga la pena en términos cinematográficos; están también los fans duros que no permiten un solo cambio en relación con el cómic, ni siquiera en la combinación de universos.

METRÓPOLIS

Una película que ejemplifica la situación descrita es Batman vs. Superman: El origen de la justicia (EU, 2016), vapuleada por la mayor parte de la crítica pero con aceptables resultados en taquilla y en el gusto de cierto sector de público. Para uno que no es fan, como mi caso, me parece que se trata de un filme que no está al nivel de las cintas del hombre murciélago de Nolan o Burton, ni de cerca, pero tampoco a ras de piso como las de Los cuatro fantásticos (Story, 2005, Trank, 2015) o Linterna verde (Campbel, 2011).

MegalópolisEl principal problema de la cinta de Zack Snyder es su indefinición e incapacidad de síntesis: no sabe si ser el inicio de una saga o concentrarse en contar una historia redonda en sí misma. Tiene sus momentos de interés pero en general se aprecia deshilvanada, soltando apuntes en diversos sentidos sin conseguir la tan ansiada coherencia narrativa. El reparto es cumplidor al igual que la puesta en escena, fuertemente potenciada por un score que se emociona más que lo que termina por suceder.

CIUDAD GÓTICA

Aprovechando el formato y alcance de la serie televisiva, algunos personajes y contextos del mundo del cómic han encontrado buen refugio en este medio. Creada por Bruno Heller, Gotham (EU, 2014- ) se centra en la trayectoria del comisario Gordon, desde que empieza como un eficaz detective hasta que va tomando el liderazgo de la justicia en una ciudad dominada por la corrupción y las componendas entre autoridades y delincuentes: no hay que preocuparse, lo bueno es que es ficción.

Con ágil desarrollo argumental y salpicadas de humor, vamos conociendo a todos losGotham famosos y deschavetados personajes haciendo sus pininos, incluyendo un Bruce Wayne preadolescente apenas superando la muerte de sus padres en compañía de Alfred. Con producción cuidada y un casting adecuado, la serie responde a la expectativa de conocer los orígenes, motivaciones y experiencias de los malhechores y héroes de Ciudad Gótica, todavía dividida en mafias identificables y convencionales.

HELL’S KITCHEN

De regreso al mundo Marvel, particularmente en el contexto del barrio Hell´s Kitchen, un par de series han llamado la atención, con todo y su contenido subidito de tono en comparación con lo que se podría esperar de un programa enfocado a preadolescentes (que igual disfrutamos los que creemos haber superado esa etapa). Se trata de héroes de menor alcance mediático que los conocidos más allá del planeta cómic, accidentados y potenciados por una material radioactivo, pero que igual valen alguna temporada, o dos.

Por una parte, el serial creado por Melissa Roseberg, Jessica Jones (2015- ) aborda la vida de una joven que tras sufrir un accidente desarrolló una fuerza notable y, con traumático pasado a cuestas, sobrevive casi siempre de mal humor y con botella en mano como detective privada sin quererse mostrar demasiado, sobre todo por el asedio que recibe de un villano controlador de mentes y comportamiento infantiloide. Con buen ritmo y diálogos que redondean a los personajes en la medida de lo necesario, uno acaba por interesarse de los eventos en el barrio.

Krystten Ritter asume con soltura el papel protagónico a lo largo de los diferentes capítulos en los que se plantean casos alrededor de la confrontación entre la joven heroína renegada y el maloso en turno conocido como Kilgrave, como si se tratara de una Sherlock y su némesis Moriarty, interpretado con buena dosis de capricho por David Tennant. Alrededor, personajes entre aliados y con dobles agendas que circundan a la protagonista, siempre metida en algún lío de puertas abiertas.

Hell´s KitchenPor la otra, Daredevil (2015- ) regresa a las pantallas al justiciero ciego, que recuerda a Zatoichi, después de aquella olvidable película del 2003 en la que Ben Affleck, ahora probando fortuna como el señor Wayne, encarnó al invidente. El personaje de sentidos agudizados vive una doble existencia: como abogado de un despacho en ciernes, junto con su amigo de la carrera, poniendo la cuota de buen humor, y su asistente con la tensión romántica contenida, y como noctámbulo impartidor de justicia a golpe limpio.

Creada por Drew Goddard, director de La cabaña del terror (2012) y guionista de Guerra mundial Z (2013) y Misión rescate (2015), la serie busca romper el maniqueísmo típico de buenos y malos sin matices, planteando la idea de la violencia como el camino para lograr los propósitos deseados: los diálogos con el cura y el mentor Stick, así como las disertaciones del villano, interpretado con pausada y deliciosa sobreactuación por Vincent D’Onofrio, en contraste con Charlie Cox quien parece tomarse muy en serio su papel, al igual que el héroe que representa, rompen la lógica habitual de este tipo de enfrentamientos.

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