AFIRMANDO Y APLAUDIENDO

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Puede ser una demostración espontánea de júbilo. También una reacción confirmatoria de un resultado anhelado. O una expresión de alivio ante momentos de incertidumbre o tensión. Chocar las palmas de las manos y gritar un sí en tono contundente, satisface esa necesidad de asegurar el alcance de la expectativa. Aplaudir es un gesto ancestral que conjunta la propia alegría con el reconocimiento hacia los demás. Afirmar verbalmente con énfasis permite que el otro se entere de nuestra convicción pero sobre todo, para reafirmarla hacia nosotros mismos.

AL PRINCIPIO FUE LA INTERNET

Compañeros de universidad en Connecticut, Alec Ounsworth y Tyler Sargent fundaron Clap Your Hands Say Yeah (CYHSY) durante los primeros años del siglo XXI. Asentados en Brooklyn, aunque Ounsworth vivía en Filadelfia, empezaron a tocar con la participación de Lee Sargent, Robbie Guertin y Sean Greenhalgh. Pronto fueron reconocidos tanto en vivo como en la red, incluso antes de fichar con alguna disquera: Internet como buen caldo de cultivo para el descubrimiento de propuestas al natural, sin pasar por el escrutinio mercadológico de algún genio de escritorio.

Clap Your Hands Say Yeah (2005), su homónimo álbum debut, resultó ser una fresca oleada de canciones con espíritu independentista arropadas en un pop de original orfebrería, siguiendo la estela dejada por los Talking Heads, con estilo vocal muy cercano a David Byrne y con el consabido toque de baja fidelidad, a tono con los tiempos recientes. Como reconociendo los problemas de la vida, la invitación es clara desde el primer corte: aplaude cual bálsamo confiable y como una oportunidad para darle una nueva mirada a las cosas sencillas y valiosas, usualmente a la mano y sin caer en un optimismo facilón.

Después de este debut, considerado uno de los mejores del año, presentaron el EP Fall 2006 Tour (2006) en conjunto conClap Your Hands Say Yeah los grupos Architecture in Helsinki y Takka Takka, al que le siguió Some Loud Thunder (2007), el siempre complicado segundo disco ya con el reconocimiento a cuestas y las expectativas colocadas más altas; sin alcanzar las cotas puestas por su primera entrega, la obra muestra momentos brillantes tanto en las composiciones como en las letras, aunque se advierta una menor espontaneidad y consistencia a lo largo de todos los cortes.

Una pausa que se prolongaba con rumores de ruptura fue interrumpida por la aparición de Hysterical (2011), tras cuatro años sin grabar. El álbum gana en coherencia sin perder el toque arty que caracterizó a su debut, mostrando habilidad para retomar el camino andado y exhibiendo cierta maduración dentro de la tendencia de su estilo particular, enclavado en un indie rock enfocado sin grandes pretensiones pero destilando efusividad propia del postpunk.

PARA CORRER HAY QUE SABER CAMINAR

CYHSY se reconfiguró tras la salida de algunos de sus miembros. Asumiendo por completo el control creativo, Alec Ounsworth y el baterista Sean Greenhalgh se pusieron a trabajar en Filadelfia, junto con varios invitados, para darle forma al siguiente disco de la banda. Con una mayor tendencia hacia la lógica electrónica en rítmica y estructura, aunque preservando el reconocible pop de cuidada manufactura, Only Run (2014) muestra en su portada a una sombra predominante y a una persona con notorio sombrero saliendo de cuadro en tonos azulosos.

Desde As Always, la canción abridora, se advierte el giro de timón hacia un electropop de cromatismos variados, con discretos apuntes de experimentación y una guitarra nebulosa que recuerda a The Cure. Blameless limpia la bruma con sentida vocal de agudeza penetrante y rítmica geométrica que visita pasajes suspendidos, mientras la elusiva Coming Down se apoya con la contrastante presencia de Matt Berninger de The National.

Little Moments le pone acotada épica saltarina al trayecto y de pronto un enfoque atmosférico se apodera de los siguientes cortes: Only Run nos convence de la belleza del mundo con accesible melodía, dejando que Your Advice nos lance un misterioso mensaje con sonrisa incluida que parece provenir de otra parte, viajando sobre un teclado de vaivenes imperceptibles que se conecta con Beyond Ilusion, cuya articulación parece querernos hipnotizar con programadores y una letra convincente.

El disco cierra con Impossible Request, que cuenta con una versión alternativa, en la que el desasosiego parece encontrar alguna certeza en sus armonías asequibles, y con Cover Up, iniciando con una vieja grabación en un restaurante y avanzando con cauteloso y contundente ritmo, al que contribuye Kid Koala, el DJ invitado para ponerle su contexto sonoro al corte final del disco.

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