FÚTBOL: LETRAS, SONIDOS E IMÁGENES (1)

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Iniciamos una serie de colaboraciones desde Sonido & Visión en las que se vinculará el cine y otras manifestaciones artísticas con el fútbol, fenómeno cultural y deportivo que en este mes parece abarcarlo todo: conversaciones, publicidad, organización de actividades, política, economía, relaciones sociales, sueños, insomnios. Si el trabajo y la escuela son los dos grandes ámbitos que estructuran la cotidianidad de la vida, al menos durante este mes son los tres partidos al día más las repeticiones, los programas “especializados” y las cascaritas callejeras las que tomen un lugar preponderante.

BRASIL 2014: DÍA 1
Por fin empezó el Mundial de Fútbol, celebración que le pone pausa al pulso cotidiano de la vida terrenal: mientras para algunos es el circo que los romanos crearon para entretener al pueblo, para otros es una forma de cultura digna de ser ensalzada, promovida y, sobre todo, festejada (me inclino más por esta última perspectiva). Creo que la primera versión pierde terreno en cuanto a que las sociedades actuales estamos, en promedio, más educadas y mejor informadas, aunque a veces, lo sé, parezca lo contrario.
Supongo que los verdaderos opios del pueblo están en otra parte: la corrupción y la consecuente impunidad; la pérdida del valor del servicio como base de la función pública; la ausencia de una noción básica de convivencia social y la poca organización de la sociedad civil. Por ejemplo, las discusiones acerca de las reformas secundarias del cambio en la política energética, muy importantes para el desarrollo del país, iban a pasar relativamente desapercibidas con o sin Mundial: no tanto porque el pueblo, cualquier cosa que eso signifique, sea un masa inconsciente y manipulable, sino porque anda en la lucha por la sobrevivencia diaria, batalla que nuestros diputados y senadores no tienen que dar. Para eso estamos nosotros, faltaba más.
11 diablos 1El certamen está atravesado, como quizá ningún otro de los 19 celebrados hasta ahora, por la influencia de las redes sociales virtuales, con sus pros y contras; además, el excesivo gasto por parte del gobierno brasileño desembocó en una furia social expresada por la manifestación de algunos grupos sociales; las acusaciones de manejo fraudulento en la asignación de sedes por parte de la FIFA (particularmente en los casos de Rusia 2018 y Catar 2022), hacen levantar la ceja y la gran cantidad de lesionados obligan a repensar los calendarios, si no queremos seguir abriendo la brecha entre el fútbol que vemos en el Mundial y el apreciado en la Champions.
La inauguración cumplió a secas: una puesta en escena sobre la naturaleza, otra sobre la cultura y una más al respecto del fútbol, que en el país anfitrión tiene una importancia especial. Se extrañó la presencia de grandes músicos brasileños y en su lugar apareció Pitbull, especialista en hacer duetos con cantantes que necesitan hacer duetos, Jennifer Lopez, quien solía ser una buena actriz en sus inicios, ahora optando por engrosar la fila de poperas, y una cantante brasileña de fuerte fama local: presentación tan breve como olvidable. Antes del juego, no podían faltar las palomas.
En cuanto al partido: queda claro que se acabaron los tiempos en los que Brasil goleaba a las selecciones europeas de segundo piso, regalando danza a ritmo de bossa nova disfrazado de fútbol. Un desafortunado autogol de Marcelo que paradójicamente perjudicó el ímpetu ofensivo del rival; los croatas jugándose el pellejo en propia cancha y el empate de un Neymar comprometido y dispuesto a cargar con la nación y sus descontentos, marcaron un primer tiempo de más nervio que talento, como cabría esperar. Fútbol esquemático sin capacidad de riesgo.
El segundo tiempo fue de mayor descontrol para los locales y ahí tanto Luka Modrić como Ivan Rakitić, suizo de nacimiento, se apoderaron del medio campo como si fueran los dos representantes de los ducados del siglo IX, mientras que la ausencia de un medio creativo brasileño se hizo evidente: Kaká veía desde las gradas el partido, conformándose con tomar fotos y viendo cómo la creación de jugadas ofensivas se basaba en carreras individuales o pases largos, casi siempre imprecisos: el hombre de Marvel tampoco supo canalizar su enojo.
De pronto, cuando todos resurtíamos la botana o atendíamos pendientes frente a la inoperancia de los conjuntos, un error arbitral (quien suponga conspiraciones que las pruebe o deje de ver un torneo que considera tramposo) le devuelve la vida al gigante sudamericano (y de paso a México), tan de moda en la época de Lula, en plena campaña haciendo comparaciones ociosas, y tan cuestionado hoy en día desde sus propias entrañas.
El tercer gol fue justo premio para Oscar, el mejor jugador carioca del partido. No obstante, Croacia siguió dando la batalla hasta el final, en un partido con muy pocas llegadas a gol, consecuencia del limitado nivel de conexión de ambos cuadros y de la excesiva población en el centro del campo. Un partido inaugural, como ha sucedido en la mayoría de los torneos, que pronto quedará en fuera de lugar del recuerdo.

CINE FUTBOLERO
El cine y el fútbol se han convertido en dos fenómenos que han trascendido su propio origen: mientras que el11 diablos 2 primero ha llegado a ser mucho más que una curiosidad científica, el segundo va más allá de ser un mero juego. Comparten varias características: son un espectáculo masivo de alcance mundial; son poderosas industrias que mueven mucho dinero; pueden ser analizados desde diversas perspectivas y niveles, y casi todos hablamos de ambos como si supiéramos; en un momento dado, pueden ser arte y van de lo sublime a lo ridículo.
Sin embargo, todavía seguimos esperando la gran película futbolera de ficción. De hecho, los mejores films sobre el fútbol son documentales que atrapan algunos elementos clave del juego (goles, faltas, atajadas, jugadas, jugadores) o relacionados con gestas históricas, ya sean en los mundiales o en los torneos locales, rivalidades acendradas incluidas. No obstante, por ahí se esconden algunas películas dignas de verse en las que cámara y balón ruedan con entusiasmo. Veamos un primer ejemplo.
Empezamos el recorrido fílmico con la silente alemana Los once diablos (Korda y Boese, 1927), que profetizaba la relevancia del fútbol como el deporte del siglo y en la que se recupera la historia de un equipo conformado por trabajadores, en particular la del capitán y centro delantero Tommy, un tornero que termina enamorado de una mujer de corte angelical, convertida en animadora del cuadro.
Un dueño lo observa jugar y le ofrece un contrato jugoso (lejos del ofrecido a Gareth Bale, desde luego), que puede conducirnos a la idea de la profesionalización de este deporte, pero también de su excesiva mercantilización. De hecho, aquí se plantea la eterna pugna entre los jugadores pobres y ricos, representados por el Linda y el Internacional, respectivamente: muy actual si analizamos cierta moda de algunos millonarios que entre sus gustos se encuentra la compra de un equipo para después armarlo, de manera inmediatista, con base en la cartera: si no mete goles, por lo menos que venda camisetas.

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