BASE POR BOLAS: LA PELOTA CALIENTE EN EL CINE

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Ahora que mis queridos y barbados Medias Rojas de Boston han vuelto a coronarse, aprovecho para hacer un recorrido por algunas cintas que de una u otra forma han recuperado la temática beisbolera dentro de su argumento. La mal llamada Serie Mundial (Estados Unidos todavía no es todo el mundo) atrae miradas de todos los rincones del planeta, a pesar de tratarse de un deporte poco global: son muchas las implicaciones que están detrás de este tipo de celebraciones en apariencia locales.
El cine norteamericano, con esa condición de omnipresencia, ha abordado el béisbol desde diferentes perspectivas y con distintas intenciones: desde la exaltación de valores propios de la sociedad estadounidense, hasta ciertos retratos sicológicos de mayor hondura. Empecemos con el recorrido.Boston

LANZAMIENTOS AUTOBIOGRÁFICOS
Slide, Kelly, Slide (1927), aún dentro del cine silente, fue dirigida por Edward Sedgwick y es una de las películas más memorables dentro del subgénero, en la que se aborda la historia de un arrogante jugador que tras una serie de experiencias consigue transformarse. Un año después, Speedy (Ted Wilde, 1928), representó la última comedia silente de Harold Loyd, en la que su desmedida pasión por el béisbol le hacía perder cuanto trabajo encontraba; incluso se incluye un cameo de, ni más ni menos, Babe Ruth.
No podían faltar las biografías: en El orgullo de los yanquis (The pride of the Yankees, Sam Wood, 1942), se siguen las hazañas de Lou Gehrig, interpretado con solvencia por Gary Cooper; en The Court Martial of Jackie Robinson (Peerce, 1990), cinta para televisión, se dejaba en claro la injusticia en contra del primer jugador negro en las Grandes Ligas, vida retomada en 42 (Helgeland, 2013) sobre Jackie Robinson, el primer jugador afroamericano en la era moderna todavía con los prejuicios raciales inundando la caja de bateo, con Harrison Ford; por su parte, en El ídolo (The Babe, Hiller, 1992), el legendario Babe Ruth es encarnado por John Goodman.
En Fears Strikes Out (Robert Mulligan, 57), Anthony Perkins interpretó al problemático Jimmy Piersall, pelotero que llegó a jugar con los Red Sox y que se recuerda por su crudeza; y en el documental Hank Aaron: Chasing the Dream (Tollin, 95), se muestra a uno de los grandes de todas las épocas, luchador contra el racismo y jonronero de excepción. Mientras tanto, en el documental The Life and Times of Hank Greenberg (Kempner, 1999), se retoman las vicissitudes de la primera estrella beisbolera judía.
El escandaloso caso de corrupción en la Serie Mundial de 1919, fue recuperado por John Sayles en Eight Men Out (1988), tal como se presenta en Up for Grabs (Wranovics, 2004), acerca el debate legal sobre quién era el dueño de la bola que voló Barry Bonds. Como contraste, en El juego perfecto (Dear, 2009) se recupera la hazaña del equipo infantil de Monterrey al ganar un importante torneo infantil en Estados Unidos.

RECREANDO EL DIAMANTE
Volviendo a la ficción, en La mujer del año (1942), George Stevens dirige a Spencer Tracy y Katharine Hepburn, quienes son columnistas de deportes y política respectivamente: inolvidable la divertida secuencia en la que él la lleva a su primer partido de béisbol. Los equipos infantiles han sido también rescatados: en Pandilla de pícaros (The Bad News Bears, Ritchie, 1976) Walter Matthau, entre puros y cervezas, dirige a un equipo de la liga infantil que incluía en la alineación a Tatum O’Neal. El tema dio para secuelas y para una versión con Billy Bob Thornton titulada Los osos de la mala suerte (Linklater, 2005), además de influenciar a El reto (Hardball, 2011), estelarizada por Keanu Reeves y dirigida por Brian Robbins.
Charlie Brown, por su parte, también le entró al quite en aquel famoso corto animado de 1966 dirigido por Bill Melendez y la amistad se vio reflejada en Muerte de un jugador (Bang the Drum Slowly, Hancock, 73), con las actuaciones de Robert De Niro, quien después protagonizara a un siniestro seguidor de un pelotero (Wesley Snipes) en El fanático (1996) de Tony Scott. Y hablando de fanáticos, ahí está Amor en juego (Fever Pitch, Hermanos Farrelly, 2005) en la que un vértice del triángulo amoroso es el equipo de las Medias Rojas.

ENTRES SUEÑOS Y REGRESOS
Al que le ha gustado la temática ha sido a Kevin Costner: La bella y el campeón (Bull Durham, Shelton, 1988) lo unía con una periodista fan interpretada por Susan Sarandon; Campo de sueños (Fields of Dreams, 1989) lo colocaba ante el reto de construir un diamante en un sembradío y Adorablemente enojada (Upside Anger, Binder, 2005), le daba la oportunidad, como jugador retirado, de enamorarse de su vecina (Joan Allen), madre de cuatro hijas. La mujer del bateador (The Slugger´s Wife, Ashby, 1985) presenta la relación entre una cantante y un pelotero, enfrentados al dilema de elegir entre el matrimonio o el desarrollo profesional, desde una perspectiva demasiado tibia.
Hablando de mujeres, en Major League (88), una viuda se hace cargo del equipo propiedad de su marido y, con base en un hecho real en la época de la Segunda Guerra Mundial, A League of Their Own (Penny Marshall, 92) nos dejaba ver a Geena Davies y Madonna, entre otras, pegar de palos supervisadas siempre por Tom Hanks. Sugar (Boden y Fleck, 2008), plantea la historia de un jugador de Dominicana y su odisea en el mundo de las ligas menores.
Para cerrar, los regresos: en El mejor (The natural, Barry Levinson, 84), Robert Redford vuelve por sus fueros en busca de viejas glorias, como dirían los cronistas; El novato (The Rookie, Hancock, 02) nos mostraba al añoso Dennis Quaid buscando triunfos olvidados y, en tono de comedia, Mr. 3000 (Stone, 2004) coloca a Bernie Mac en la necesidad de regresar al ruedo porque le anularon 3 hits que le evitan ingresar al Salón de la Fama. Sólo su novia (Angela Bassett) creía en este holgazán cerca de cumplir el medio siglo de vida.
Terminamos con la estupenda Moneyball (Miller, 2011), en la que se retoma el caso del manager de los Atléticos de Oakland y sus innovadoras estrategias de reclutamiento, también vistas en Las curvas de la vida (Trouble With de Curve, Lorenz 2012), con Clint Eastwood en plan refunfuñón dejándose ayudar por Amy Adams para observar talentos al bate.

No son todas pero de alguna manera es una muestra de cómo se ha abordado el béisbol en el cine: biografías, comedias románticas, dramas deportivos, vehículos propagandísticos, cine de denuncia… de todo un poco para acompañar al deporte nacional de los Estados Unidos. Que juegue la pelota.

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