YO LA TENGO: DE LAS LETRAS A LAS NOTAS

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Desde una férrea independencia ahora convertida en ejemplo y con el sustento que da el conocimiento de la historia roquera y la capacidad crítica desarrollada como articulista musical en The New York Rocker y The SoHo News, Ira Kaplan tuvo la iniciativa de formar, junto con su esposa Georgia Hubley (cantante y baterista), un grupo cuya influencia central apuntaba hacia The Velvet Underground, siguiendo el rastro que iba dejando Sonic Youth: ahí está su participación en el film I Shot Andy Warhol, (Harron, 1996), como parte del grupo de la Factoría, en clara alusión a sus ídolos.
Del noise rock con reverberaciones abrasadoras al folk pop de desarmante languidez, han habitado los enriquecedores parajes de un eclecticismo que sentó las bases para la paulatina construcción de un rostro sonoro distintivo, no obstante la abundancia de propuestas a su alrededor. El creativo e inquieto matrimonio inició el reclutamiento de otros miembros hasta que Dave Schramm (guitarra) y Mike Lewis (bajo) se integraron a la dupla. Todo sucedía en Hoboken, Nueva Jersey, durante los primeros años de la década de los ochenta.
Yo La Tengo había nacido: el nombre surgió por la manera en la que se le avisaba a un beisbolista venezolano de los Mets, que no hablaba inglés, para que ya no corriera a atrapar la pelota porque estaba asegurada y así evitar los constantes encontronazos entre compañeros, mientras los ojos apuntaban al cielo para hacer el out. Llevan cerca de treinta años generando música tan inteligente como sensible, visitando diversos terrenos y constituyéndose como referencia imprescindible para bandas como Belle & Sebastian, por mencionar un ejemplo notable.
Si en la industria aún existe la independencia, he aquí un caso paradigmático. Se presentaron al mundo con su largo debut Ride the Tiger (86), atravesado por una estética pop que ya anticipaba una consistente trayectoria. Con diversos cambios alrededor del matrimonio, continuaron su recorrido con New Have Hot Dogs (87), más cercano a sus maestros del terciopelo subterráneo, y con el estupendo EP President Yo La Tengo (89), en el que empezaban a subir el volumen de efectos guitarreros, particularmente un feedback que da la impresión de estar atrapado en un circuito de ida y vuelta.
Para iniciar la siguiente década, propusieron Fakebook (90) especie de homenaje y declaración de principios con algunos covers (Flamin’ Groovies, The Kinks, Gene Clark, Cat Stevens, Daniel Johnston y demás pruebas de su amplísimo rango) y reelaboraciones de material propio. Tras participar en el soundtrack de Simple Men (Hartley, 1992) y grabar el sólido e indicativo EP That Is Yo La Tengo (92), apareció May I Sing With Me (92) en el que se presentaba el bajista James McNew como la tercera pieza definitiva de la banda, quizá lo más importante de esta obra de reacomodo.

LA DULZURA DEL DOLOR FUNDIDO
Con la formación triangular que continúa a la fecha, debutaron en el sello Matador con el denso y exquisito Painful (93), obra clave de la primera parte de la década noventera: entre el órgano, las ensoñaciones auditivas y las piruetas sonoras de la guitarra que va y viene, la banda se colocaba como obligada escucha para los buscadores de tesoros ocultos. La línea combinatoria continuó en forma notable con Electr-O-Pura (95), con un pie en el pop de activas neuronas y el otro en la experimentación largamente cultivada.
Un doble de lados B y rarezas precedió al exitoso Can Hear The Heart Beating As One (97), al que le siguió And Then Nothing Turned Itself Inside Out (00), saludando el nuevo milenio desde una mirada íntima hacia el hogar como espacio vital. Para el 2002 musicalizaron los documentales submarinos del francés Jean Painleve en el disco The Sounds of the Sounds of Science y homenajearon vía un EP al saturnino Sun Ra, para después grabar el sutil Summer Sun (2003), con pianos escapistas y composiciones que atisbaban la luz solar en pleno proceso de calentamiento. Yo La Tengo mostraba su deliciosa ambivalencia: te susurra al oído poéticamente para armonizarte con trompetas celestiales y te altera hasta volver a dejarte inerme con los pelos de punta.Yo La Tengo
Vinieron tiempos de colaboraciones y proyectos varios: con Yoko Ono participaron en la grabación de Wig in a Box: Songs from and Inspired by Hedwig and the Angry Inch (2003), a beneficio de una institución educativa en San Francisco; produjeron un recopilatorio y colaboraron en el score de varios filmes como Junebug (Morrison, 2005), Game 6 (Hoffman, 2005), Tu última parada (Mitchell, 2006) y Old Joy (Reichardt, 2006). La diversificación, lejos de causar pérdida de foco, alimentó la creatividad para seguir viendo rumbo a la continuidad, sin dejarse atrapar por la monotonía.
Con envidiable e inagotable creatividad, I Am Not Afraid of You and I Will Beat Your Ass (06), marcó la continuidad de su larga travesía, una vez publicadas un par de compilaciones. La canción abridora, Pass the Hatcher, y la final autobiográfica The Story of Yo La Tengo, nos dejan en un estado de alterada emoción, muy a su estilo, con tapices de guitarra que no cesan de entrometerse en los nervios centrales. En medio, un recorrido armónico lleno de colores nos regresa a un estado de agradecida calma paulatina, con piezas evocadoras que, en efecto, nos van quitando el miedo, mientras se desprenden algunos sonidos soul y algún apunte rockabilly, en compañía de redondas baladas de aromas contagiantes y pop intachable que emana casi de manera natural.
A la elaboración del score de The Toe Tactic (Huble, 2008) y de Tierra de zombies (Mottola, 2009), le siguieron Popular Songs (2009) y Fade (2013), álbumes que han supuesto un cierto cambio de énfasis anunciado desde el disco anterior, aunque no de esencia: un mayor protagonismo de las cuerdas y los teclados de aroma sesentero, el consabido aderezo experimental con esos inesperados cambios de enfoque y una aparente parsimonia que se ve amenazada por la guitarra, apareciendo en el horizonte, y por una batería lista para explotar en cualquier momento.
Resaltan los pasajes amigables, la riqueza de armonías y la intención de mantener un espíritu personal, independiente y coherente con las propias motivaciones estéticas. Después de visitarnos en el 2007, lo vuelven a hacer este mes.

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