ORCHESTRAL MANOUVERS IN THE DARK: ELECTRIFICACIÓN INGLESA

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No podían faltar en las fiestas ochenteras y hasta ya entrados los noventa: con sus melodías contagiantes, rítmica motivante y letras que bien podían describir pasajes de la propia vida con voz de joven eterno, encajaban como anillo al dedo para crear atmósferas de cierta sofisticación pop. Se constituyeron como uno de los principales grupos de aquellos años gracias a su equilibrio entre las exploraciones armónicas y su accesibilidad para ser prontamente identificados, convocando a públicos diversos en torno a sus incluyentes lances sonoros. Los terrenos del synthpop fueron su ámbito, como el de grupos mainstream como Depeche Mode y Pet Shop Boys, aún sumiendo teclados y sumando adeptos.
Así, todos bailábamos electrificados y en constante locomoción, mientras mandábamos mensajes y compartíamos algún secreto, nos confesábamos perdidamente enamorados, a pesar de tener presente la posibilidad de que la persona amada se fuera, y pensábamos que viviríamos y moriríamos para siempre. Junto a valiosos grupos y solistas como Talk Talk, ABC, Soft Cell, The Human League, Duran Duran, Camouflage, Gary Numan, Thomas Dolby, A-ha, A Flock of Seagulls y Alphaville, por mencionar algunos, inundaron los espacios de aquellos años, recibiendo la influencia de Japan, Ultravox y, desde luego, Kraftwerk, Roxy Music y David Bowie.
A finales de los setentas, los compañeros escolares Paul Humphreys y Andy McCluskey empezaron a tocar en su natal Liverpool y produjeron, con la famosa Factory Records, su primer sencillo de nombre elocuente: Electricity, que a su vez formó parte de Orchestral Manouvers in the Dark (80), su debut homónimo en el que también se incluyó Messages, otra canción muy conocida que le permitió al dueto ampliado (han ido y venido diversos músicos) ganar cierta notoriedad, además de la lograda integración que hicieron del Krautrock con las tendencias imperantes como la llamada New Wave. Muy pronto apareció Organisation (80), muy bien recordado no solo por el clásico Enola Gay, sino por constituirse como una muestra del potencial compositivo y de búsqueda sonora que los marcaría durante los siguientes años.
OMDEn efecto, la consolidación llegaría con Architecture & Morality (81), álbum que alcanzó el justo equilibrio entre la experimentación y la calidez pop, con cortes pronto convertidos en sencillos radiales (Souvenir, Joan of Arc) que compartían espacios con otros de estructura más intrigante (la canción titular y The New Stone Age, con la presencia de Warren Zevon): la combinación estuvo atravesada por un espíritu arty de irresistible elegancia. Con el conceptual e innovador Dazzle Ships (83), uno de sus discos menos conocidos y valorados, reflexionaron sobre las relaciones entre el ser humano y el desarrollo tecnológico, en plenos tiempos de Guerra Fría y del thatcherismo cobrando fuerza, con sus luces y sombras. Esta etapa discográfica cerró con Junk Culture (84), manteniendo esta capacidad de riesgo con crítica social y creando canciones de sensibilidad cercana (Tesla Girls, Locomotion), incluyendo un cierto sabor trompetero.
Con Crush (85), luciendo una portada de Paul Slatter con clara influencia hopperiana, todo mundo los conoció o al menos sus canciones principales: Secret, So In Love y hasta La Femme Accident se convirtieron en piezas tocadas una y otra vez en los diversos rincones del Planeta; sin ser su mejor disco, acabó resultando el que les abrió las puertas que faltaban, por las que también se coló If You Leave, sencillo más recordado que Pretty in Pink, la película de la cual formó parte. En similar línea pop aunque con ciertas reminiscencias de sus inicios, grabaron Pacific Age (86), en el que se incluyó (Forever) Live and Die, una de sus grandes canciones cargadas de elegante estilo.

APAGÓN Y REENCENDIDO
Vendrían años difíciles: la desbandada terminó con la separación del dueto base y el resto de la década transcurrió en silencio. Humphreys formó la banda Listening Pool y McCluskey continuó con las orquestales maniobras en la oscuridad. Regresó con Sugar Tax (91) y continuó con el bailable Liberator (93), en el que colaboró de manera tangencial Humphreys, y el terminal, en apariencia, Universal (96), obras sin igual nivel de consistencia de las que, sin embargo, se pueden extraer algunas gemas pop como Pandora´s Box (It´s a Long Long Time), Call My Name, Dream of Me (Based on Love´s Theme) y Walking on the Milky Way, entre algunas otras menos conocidas.
Cuando todo parecía finiquitado y cuando muy pocos lo esperaban, el dueto base decidió reunirse para dar un concierto e interpretar su disco de 1981, junto con los viejos conocidos Malcolm Holmes (batería) y Martin Cooper (sax, teclados): el primer resultado fue Live: Architecture & Morality and More (08) y el segundo, por lo visto, las ganas de volver a grabar, tal como se vio reflejado en History of Modern (10), con una notoria carga nostálgica (ahí está If You Want It) pero sonando sin anacronismo alguno, como se destila en la pacificadora New Holy Ground y en las solventes History of Modern (part I) y Green, sonando como si nada hubiera sucedido.
Para demostrar que no se trató de un mero estertor, después de Live in Berlin (11), están de regreso con English Electric (13), retomando las preocupaciones por el humanismo, como en su disco Dazzle Ships y desde el corte introductorio Please Remain Seated, en tiempos de excesiva presencia de las tecnologías, particularmente las relacionadas con la robótica: “un futuro tan brillante que quema mis ojos… una casa y un coche y una esposa robot”, se lee en el cuadernillo de estética arquitectónica que pareciera trasladarse a la música de énfasis geométrico. Y claro que el espíritu de HAL 9000 se pasea por algunos de los cortes transicionales.
Metroland y Kissing the Machine, con la colaboración de Claudia Brücken (Propaganda), las podría firmar Kraftwerk en sus épocas dulces, mientras que Night Café nos vuelve a colocar en un apacible estado retro, pronto interrumpido por los susurros de la cortante The Future. Helen of Troy continúa la línea de incorporar mujeres épicas y Our System avanza con cautela, entre coros de ángeles cibernéticos y descargas con voltios controlados, como la insistente cuenta regresiva que atraviesa Decimal, antecedente de la evocativa Stay With Me, petición recurrente en tiempos idos.
El álbum cierra con la rítmica Dresden que suena sumamente familiar, para hacer otra parada verbalizada en Atomic Ranch, cual vida en la Matrix y terminar el recorrido con Final Song, integrando un sampleo de Lonely House y vocalizada por Abbey Lincoln. Vinieron como parte del Festival Corona el año pasado y ahora, en su justa dimensión, se presentan nomás ellos para revivir emociones que, uno nunca sabe, pueden seguir presentes en nuestras narices: es cosa de olfatearlas y seguir caminando por la vía láctea.

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2 comentarios to “ORCHESTRAL MANOUVERS IN THE DARK: ELECTRIFICACIÓN INGLESA”

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    ORCHESTRAL MANOUVERS IN THE DARK: ELECTRIFICACIÓN INGLESA | Cinematices

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