EL CÓMIC COMO ESPECTÁCULO FÍLMICO

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Ya entrados en gastos y en vista del éxito obtenido en cada una de las películas realizadas, ¿por qué no hacer una película con varios de los superhéroes del mundo Marvel en la que se tengan que unir, pese a sus diferencias y resistencias, para salvar el mundo? Una idea sumamente rentable, de inicio, para satisfacer la necesidad palomera del respetable y demostrar que el show debe continuar, sobre todo ahora que el mundo de los cómics ha encontrado un gran aliado en los grandes estudios cinematográficos: no porque quieran retomar la cultura de la historieta, sino porque ha resultado una mina de oro que ningún villano les podrá arrebatar.
Es así como el cine-espectáculo se despliega en los tiempos que corren: referencias que pueden acercar a un público adulto conocedor de los personajes a través de la mirada de las historietas desde los años sesenta, así como a un público joven e infantil, en cuyo gusto ya se ha incorporado el concepto comiquero del superhéroe, quizá a través de otros medios como los videojuegos, pero manteniendo la esencia de la narrativa: personas con poderes más allá de la normalidad llamados al heroísmo que, no obstante, presentan un cúmulo de sentimientos y afectos iguales a los seres humanos comunes, es decir, como nosotros los espectadores.
Dirigida por Joss Whedon, Los vengadores (The Avengers, EU, 12) consigue equilibrar el ego de los personajes, y de los actores dicho sea de paso, a través de un guión si bien maniqueo, lo suficientemente atractivo para mantener el interés sobre el conflicto central, aunque termina por ser más interesante y divertido ver la forma en que se ponen de acuerdo y trabajan en equipo los susodichos, bajo las oportunas órdenes del líder Nick Fury (Samuel L. Jackson). La dicotomía entre fuerza bruta e inteligencia científica se utiliza como eje de ingeniosos momentos humorísticos, si bien se le brinda a cada uno de los personajes su momento de gloria independientemente de sus músculos o sus neuronas.
Los momentos de humor se recargan fundamentalmente en la figura de Iron Man (Robert Downey Jr.), molestando y a la vez haciendo mancuerna en el terreno experimental con Hulk (Mark Ruffalo), quien a su vez guarda un pequeño secreto); más enfocados a la fuerza bruta, aparecen el Capitán América (Chris Evans) y Thor (Chris Hemsworth); la dualidad corre a cargo de Hawkeye (Jeremy Renner) y la viuda negra (Scarlett Johansson) combina habilidades de convencimiento con agilidad física.
Ante la avalancha de superhéroes, se esperaba un villano a la altura de las circunstancias. Sin embargo, el hermanito resentido de Thor (Tom Hiddleston) no pareció ser la mejor decisión, mucho menos los oscuros alienígenas que balbucean sentencias ceremoniosas y el ejército de seres que mueren sin que uno se entere bien qué papel juegan en la batalla. La lucha por la Tierra y el ya clásico material que todos desean, tampoco derrocha demasiada imaginación, pero usualmente uno no va a este tipo de películas para ver grandes conflictos de enredadas estructuras argumentativas: salvo que se busque deconstruir el género, como bien lo intentaron Christopher Nolan con Batman y Mattheu Vaughn con Kick-Ass (10) y X-Men (11).
La cinta resulta más interesante en su primera parte, durante la cual se va conformando el equipo y se ajustan los roles dentro de la dinámica del grupo, mientras que la segunda se desarrolla a partir de una mayor acción tan apantallante como esquemática, aunque aún con destellos de cierta picardía, lo que evita la rutina de las peleas en las que a punto de perder, los buenos sacan la casta y logran derrotar a los malosos que vienen con todo.
Un factor esencial para el desarrollo de las películas basadas en el cómics es la posibilidad que brinda el uso de efectos visuales, gracias a la estética digital, que permite no solo la consabida división de pantallas, sino extrapolar la imaginería visual depositad en el papel al medio audiovisual, con el frecuente uso de la famosa pantalla verde y el diseño tanto de escenarios y secuencias que rozan el hiperrealismo: otra vez el cine espectáculo retoma como elemento central la puesta en escena, tal como sucede en esta aventura conjunta de los superhéroes de la familia Marvel, ahora en manos de Disney.

OTRO SUPERHÉROE QUE NO ES SUPERHÉROE
Directo al circuito de video, llega Super héroe (Super, EU, 10) en la que un tipo común y corriente (Rainn Wilson) asume un rol desalvador enmascarado para tratar de recuperar a su esposa (Liv Tyler) que se fue con el villano (Kevin Bacon, en buena sobreactuación); para tal misión, recibe ayuda de una joven (Ellen Page) con espítiru comiquero. A pesar de encontrar logrados momentos de comedia, la cinta dirigida por el realizador televisivo James Gunn, carece del humor negro necesario para sostenerse a lo largo de la trama, por más que lo intenta.

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