PATTI SMITH: LA MADRE PUNK AÚN ENTRE NOSOTROS

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Entonces niños míos,
hay que voltear las mesas.
Liberar al futuro del imperio material
pues sólo será considerado
el onceavo mandamiento:
amarse los unos a los otros.
Éste es el pacto, la insignia que cruza nuestro pulso.
Ésa es nuestra ofrenda
para adornar y adorar.
Y enterrar.
Y arder.
Sobre un montículo.

(Tomado de Notas al futuro, Patti Smith)

Quizá se trata de la figura femenina más influyente en la historia del rock, en particular por la manera en la que ha insertado el tono poético, soportado en su origen por Rimbaud, en las canciones de naturaleza directa, y por su gran capacidad para crear tendencias y posturas artísticas con alto grado de independencia. Musicalmente, se ha movido en los terrenos del avant-garde siempre espejeado con una estética influenciada por la lógica punk de visceral naturaleza.
Nacida en Chicago el 30 de diciembre de 1946, Patti Smith aterrizó en Nueva York en 1967, donde se empezó a involucrar en los florecientes movimientos de vanguardia que se esparcían por todos partes: teatro y cine experimentales, lectura dramatizada de poesía, danza descarnada, Sam Sheppard, Velvet Underground, Bob Dylan, Pop art… la ciudad vuelta un escenario de innovación y renovación artísticas.
Después de escribir un par de volúmenes de poesía, colaborar con algunas letras para Blue Öyster Cult y entrar en contacto con el guitarrista Lenny Kaye y posteriormente con el tecladista Richard Sohl, empezó a brindar una serie de presentaciones siempre con el apoyo del fotógrafo vuelto amante Robert Mapplethorpe y de Tom Verlaine (Television), quien colaboró en un par de canciones. Con la adhesión del batería Jay Dee Daugherty y de Ivan Kral, aunada a la mano maestra de John Cale (Velvet Underground), Patti Smith grabó Horses (75) álbum debut ahora considerado el primero que imbricó el punk con un alcance artístico de mayor sublimación.
Tras esta poderosa irrupción en el universo de las grabaciones, siguió Radio Ethiopia (76), firmado por Patti Smith Goup y en el que los cortes transitaban desde estructuras más libres a otras de características típicamente rockeras, más presentes en Easter (78), con todo y la clásica Because the Night, escrita junto a Bruce Springsteen y la controversial Rock n Roll Nigger, cual oda a la marginalidad. Durante los siguientes años, Patti Smith se retiró para procrear a sus dos hijos –había tenido uno de adolescente que dio en adopción- junto con su esposo Fred “Sonic” Smith de MC5 y Sonic´s Rendezvous.
La reaparición fue a través de Dream of Life (88), álbum que no alcanzó para retomar su trayectoria discográfica y los siguientes años se convirtieron en una pesadilla por la presencia continua de la muerte de varias personas cercanas. Con Kaye, Daugherty y el bajista Tony Shanahan, regresó después de este difícil periodo con Gone Again (96), obra que parecía haber funcionado como una especie de consolidación terapéutica y que denotaba cierta luminosidad. La poetisa estaba de regreso como se apreció en Peace and Noise (97), ahora de carácter más lúgubre pero con igual intensidad.
El nuevo milenio fue saludado por el político y socialmente comprometido Gung Ho (00), de alto voltaje tanto en la música como en la letra, al que le siguió una oportuna compilación titulada Land (1975-2000) que incluyó, además de una cuidada selección de sus canciones, algunas rarezas para coleccionistas. Este segundo aire dio para que la admirada de R.E.M. e influencia para la mayoría de las grandes del rock contemporáneo como Kate Bush, PJ Harvey, Tori Amos y Cat Power, grabara Trampin´ (04), disco para confirmar la inagotable expresividad de Smith.
Un álbum de covers titulado Twelve (07); la introducción al Salón de la Fama del Rock; la presentación del espléndido documental Patti Smith: Dream of Life (08), dirigido por Stephen Sebrings y la aparición del sensible y epidérmico Éramos unos niños (Just Kids, 2010, Lumen, 2012), un libro de memorias que se centró en la vida compartida con el fotógrafo Mapplethorne, en el contexto artístico y cultural del Nueva York de finales de los 60’s y de los 70´s, y que fue premiado por el National Book Award en el campo de la no ficción, se constituyeron en diversas manifestaciones que daban cuenta, por si quedara duda, de la importancia para el arte que ha tenido esta mujer, como lo confirmó el reconocimiento sueco Polar Prize.
Para su visita a México, Patti Smith trae Banga (12) con el propósito de compartirlo en su concierto que se desarrollará en el Museo Anahuacalli, también conocido como de Diego Rivera. Un lugar mágico escondido en la legendaria colonia El Reloj del DF, ideal para recibir a una presencia imponente, de continua inquietud estética y en un momento de su vida que le permite mirar atrás para poder seguir apuntando al futuro, convirtiendo la expresión de ideas y sentimientos en poesía desarmante, en canciones de una fuerza interior capaces de contagiar el espíritu no solo de una época, sino de todo un estado de ánimo comunitario.

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