CONCIERTOS VACACIONALES

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Periodo de reflexión que no necesariamente se contrapone a la oportunidad de disfrutar de una andanada de visitantes con sonidos de energías varias. Los compromisos de lunes y martes de la semana de Pascua.

MARK LANEGAN: UN FUNERAL ADEREZADO DE BLUES
Inició su aventura con Screaming Trees, banda de Seattle que acabó siendo precursora del grunge: con ella, definió su estilo en el que igual cabía un rock de piedra que ciertos y discretos apuntes folk y blues, subsumidos a la fiereza del garage. Clairvoyance (86) fue su primer disco y de ahí fueron subiendo en precisión y enfoque, como lo muestra su penúltima y ya consolidada obra titulada Sweet Oblivion (92), en pleno apogeo de Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden, dominadores mediáticos de las camisas de franela a cuadros y los pantalones rotos.
Tras un intento de grabar con Cobain y Novoselic de Nirvana, finalmente apareció el primer lance solista: The Winding Sheet (90), obra confeccionada con la ayuda de Mike Johnson, pronto bajista de Dinosaur Jr. con quien formaría una sólida complicidad para el blusero Whiskey for the Holy Ghost (94), uno de los mejores trabajos solistas del nacido en el estado de Washington. Tras bajar el telón de Screaming Trees con Dust (96), cerró a tambor batiente el siglo con Scraps at Midnight (98) y I´ll Take Care of You (99), disco de covers que hurgaba en los orígenes de su propia propuesta.
Tras Field Songs (01), conformó una nueva banda con la que presentó el estupendo Bubblegum (04), en el que participaron varios amigos ilustres y PJ Harvey. Con la cantante escocesa Isobel Campbell, ex Belle & Sebastian, nos regaló los espléndidos Ballad of the Broken Seas (06), Sunday at Devil Dirt (08) y Hawk (10); de manera simultánea y como para contrastar estas tonalidades de folk británico, colaboró con Queens of the Stone Age, supergrupo de firme y reconfortante pesadez que apostaba por un rock en el poderoso sentido del término.
Por no dejar, también apareció en el disco de Soulsavers titulado It’s Not How Far You Fall, It’s the Way You Land (07) y grabó Saturnalia (07) como la mitad de los Gutter Twins. Blues Funeral (12), mientras tanto, funciona como una obra de reflexiones en tonos pausados y con algunos lances de intensidad guitarrera, remitiéndonos a una especie de síntesis experiencial de todos los años vividos y los estados de ánimo expresados.

LAMB OF GOD Y HATEBREED: DURO Y A LA CABEZA
Quinteto formado en Virginia con todo y nombre místico que contrasta con la fiereza de su propuesta: eso sí, a pesar de su éxito comercial, se han mantenido fieles a sus creencias musicales. Su primer lance fue el incendiario Burn the Priest (98), al que le siguió New American Gospel (00) como toda una declaración de principios tanto en sus letras como en su estética sonora, en la que igual cabe un poco de speed que de death y, ya entrados en gastos, cierto espíritu alternativo.
Ya asumidos como mesías del mundo heavy, salpicando consignas políticas y apocalípticas más a siniestra que a diestra, y con una sólida fama dentro de los circuitos de las cabelleras agitadas y playeras negras, Lamb of God firmaron As the Palaces Burn (03), rápidamente perseguido por Ashes to Wake (04), uno de sus álbumes capitales, y por el duro Sacrament (06); en el inter, grabaron un disco en vivo titulado Killadelphia (05).
Vendría después Wrath (09), en el que no bajaba la dinámica y un recopilatorio titulado Hourglass: The Anthology (09), que incluye algunas rarezas y demás joyitas para fans incondicionales y dispuestos al sacrificio (monetario). Con Resolution (12) la fuerza se mantiene intacta y la intención clara: hacer un álbum de metal con todas las de la ley, procurando voltear a las bases como para recordar de dónde vienen para saber a dónde van.
Por su parte, Hatebreed ha permanecido como un referente no del todo reconocido en el terreno de metal y del hardcore, siguiendo los lineamientos por todos reconocidos: riffs perturbadores, vocales que no dejan de aturdir y rítmica incansable. El quinteto de Connecticut lidereado por Jamey Jasta (vocal), y en el que han participado diversos músicos entre los que aún se encuentran Chris Beattie (bajo) y Matt Byrne (batería), debutó con Satisfaction Is the Death of Desire (97), en cuyo título se plasmaba parte de su propuesta letrística, buscando ciertas paradojas y aparentes contradicciones.
Perseverance (02) y Rise of Brutality (03) resultaron una deseada consecuencia de su debut: mantenerse en la escena alternativa del metal conservando principios y propuesta, como se confirmó en Supremacy (06) con todo y Frank Novinec, guitarrista de cepa metalera. Ya con Wayne Lozinak, le entraron a la lógica de los covers en For the Lions (09), seguido de un álbum homónimo en el mismo año.

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