LAS CINCUENTONAS: PELÍCULAS DE 1961

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Algunos filmes que cumplieron el medio siglo y que se conservan vigentes. Veamos.
El maestro sueco Ingmar Bergman nos puso a reflexionar sobre la dificultad para comunicarse con Dios a través del intenso drama familiar Como en un espejo, en donde una aparentemente relajada vacación familiar se convierte en un encuentro desolador consigo mismos, mientras que Michelangelo Antonioni continuaba su exploración de la monotonía de los ricos en La noche y Luis Buñuel se adentraba en los terrenos de la religiosidad rota y los cambios inesperados a través de Viridiana. Destacaron los documentales Mondo Cane de Pablo Cavara y otros, Chronique D’Un Été de Morin/Rouch y la cinta experimental La Jetée de Chris Marker.
En el contexto de la Nueva Ola, Alain Resnais filmó El año pasado en Marienbad, explorando los recovecos de la memoria a través de una elegante y segura cámara, entre diálogos entrecortados, personajes vueltos parte de la escenografía de la memoria y un triángulo en el que una mujer se mantiene indecisa de irse con el presumible amante o quedarse con el marido, jugando siempre a ganar. Una dama es una dama fue la propuesta de Jean-Luc Godard para continuar aventurando sus teorías implícitas sobre el lenguaje cinematográfico, también a partir de un triángulo amoroso. Para redondear la producción francesa, ahí están Lola de Jacques Demy y Qué alegría vivir de René Clément.
Desde Japón continuaron llegando obras maestras cortesía de sus grandes representantes como La condición humana III: La plegaria del soldado de Masayi Kobayashi, entrega final de la serie bélica que sigue al soldado Kaji y su transformación personal tras vivir una guerra, en la que se mata o se muere; Yojimbo el mercenario con el mítico Toshiro Mifune y El último verano (también conocida como El otoño de la familia Kohayagawa) de los gigantes Akira Kurosawa y Yazijuro Ozu. En tono negro de intriga, Kihachi Okamoto presentó Celebración en el infierno. Desde la India, nos llegó Rabindranath Tagore y Teen Kanya del maestro Satyajit Ray.
El cine italiano gozaba de una salud envidiable como se pudo apreciar con la aparición de Accatone, debut del controvertido Pier Paolo Pasolini; en Divorcio a la italiana de Pietro Germi, con un tono más cercano a la comedia; en Juicio universal de Vittorio De Sica, Viva Italia y Vanina Vanini de Roberto Rossellini, Una vida difícil de Dino Risi y El empleo de Ermanno Olmi, en tono realista con actores no profesionales.
Los maestros del cine estadounidense, si bien no presentaron sus mejores películas, mantuvieron nivel: ahí estuvieron Dos cabalgan juntos de John Ford; Uno, dos, tres de Billy Wilder y Un gángster para un milagro de Frank Capra. Con Paul Newman en brillante actuación y diálogos para la posteridad, Robert Rossen dirigió El audaz, mientras que el atípico western Vidas rebeldes de John Huston, pareció retratar la realidad de sus actores con una Marylin Monroe en problemas de adicción, acompañada –en la película- por Clark Gable y Montgomery Clift. Películas inglesas que vale la pena recuperar: Réquiem por una mujer y Sabor a miel de Tony Richardson, Los inocentes de Jack Clayton, Whistle Down the Wind de Bryan Forbes y Víctima de Basil Dearden.
Desayuno con diamantes de Blake Edwards, se convirtió en la comedia del año gracias a Audrey Hepburn, la novela corta de Capote y Moon River de Henri Mancini; en este tenor se produjo Fanny de Joshua Logan. El romance corrió por cuenta de Esplendor en la hierba de Elia Kazan, en la que Warren Beatty y Natalie Wood debían superar prejuicios propios y paternos. La famosa actriz enfrentó lo mismo en West Side Story de Robert Wise / Jerome Robbins, uno de los musicales icónicos de la historia. El cómico Jerry Lewis dirigió The Ladies Man y la animación pasó lista con 101 dálmatas de Geronimi/Luske.
El cine bélico estuvo muy representado por Los cañones de Navarone de J. Lee Thompson y por Juicio en Nuremberg de Stanley Kramer, mientras que Michael Curtiz se despidió con Los Comancheros y Francisco de Asís, género en el que también apareció Rey de Reyes de Nicholas Ray. Anthony Man firmó El Cid y Marlon Brando se pasó detrás de cámara para presentar El rostro impenetrable, como si le hubiera aprendido a Sam Peckinpah, quien dirigió Compañeros mortales. Por su parte, John Sturges rubricó Brotes de pasión y Robert Mulligan Cuando llegue septiembre y El gran impostor.
Entre el Giallo y el Pulp, Mario Bava se destapó con tres obras: La furia de los vikingos, La maravilla de Aladino y Hércules en el centro de la Tierra, al igual que el estadounidense Roger Corman con Atlas, La criatura del mar encantado y El péndulo de la muerte. Y en esta línea, también se produjo El coloso de Rodas del “espaguetero western” Sergio Leone.

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