DÚOS DINÁMICOS

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Han proliferado, dentro del amplio espectro del rock, grupos conformados por una pareja mixta como alineación básica para desplegar su propuesta musical. Claro que siempre han existido este tipo de duetos, pero ahora vienen varios a la mente que, desde diferentes subgéneros, conforman una nueva camada para los públicos atentos a las tendencias y vericuetos que va tomando la escena, no solo en términos de sonidos, sino también de configuraciones grupales.
Del blues cochambroso de los White Stripes al folk de inquietante reposo cortesía de She & Him, y de ahí al ruido energético de Sleigh Bells y a la electrónica de Crystal Castles, pasando por The Knife y su pop sintético de heladas texturas: felices combinaciones mujer-hombre, más allá de parentescos y formas de relación. Entre estas bandas, desde luego, también podemos contar a The Kills y a Best Coast, quienes nos hacen los honores esta semana para brindar sendos conciertos con el inconveniente de que coinciden en hora y día (miércoles 14 en la noche), pero no en espacio.

BLUES PERPRETADO EN LA COCHERA
Muy en la línea de los mencionados White Stripes y poniendo por delante una desarmante sensualidad agresiva que se refleja tanto en las vocalizaciones como en los riffs guitarreros, The Kills se conforma por Alison Mosshart, quien participó en la banda Discount y ha contribuido con The Dead Weather, y por el multiinstrumentista británico Jamie Hince (a la fecha, marido de Kate Moss). Con un disco cada tres años muestra de consistencia creativa, su trayectoria se ha mantenido en un alto estándar de expresión talentosa, a pesar de atreverse a incorporar elementos que en principio parecerían ajenos a su esencia.
Empezaron con su ruido en el 2001 y a pasearse por algunos escenarios: desde entonces, plasmaron sus coordenadas estéticas apoyadas en una feminidad a flor piel y una estructura armónica machacante, de aparente sencillez pero llena de matices. Bebiendo de la tradición blusera, pisan al mismo tiempo los terrenos que rudamente cosecharon, en tiempos de amor y paz, los padrinos de Velvet Underground, como bien se denota en el EP Black Rooster (02), heraldo de lo que estaba por venir.
Ya instalados en Londres, grabaron Keep On Your Mean Side (03), primer largo que muy pronto los colocó como una banda a seguir dentro de la tendencia del revival: como ejecutado en el garaje sin pensárselo demasiado, denotaba esa inmediatez y urgencia propia de quienes tienen que expulsar múltiples sentimientos y afectos largamente contenidos. Los sonidos de la guitarra, de amplia efervescencia, establecen un lucidor duelo con esa voz abrasiva que busca la poesía en momentos de incertidumbre.
Seguirían No Wow (05) en similar tesitura, pero ahora ampliando el número de cortes y explorando los mismos parajes que su predecesor y el más electrónico Midnight Boom (08), desarrollado a partir de estructuras más cercanas al pop pero manteniendo ese espíritu rebelde ahora escapándose entre algunos beats y programaciones que lejos de entregarse al artificio, se integraban de manera orgánica al cuerpo de las canciones.
Su cuarta entrega, Blood Pressures (11), arranca con Future Starts Slow, anunciando el tono musical y letrístico, revisando un futuro que parece no ser demasiado promisorio; Satellite desdobla una guitarra en distorsión que rivaliza con las dos voces y una rítmica espesa. Heart is Beating Drum sigue la lógica de parecer compuesta con cochambre y a media velocidad solo rota por las piruetas de las cuerdas, despertadas en la rítmica Nail in my Coffin, como para ponerle fin al asunto que aún parece respirar en la engañosa calma de la paradójica Wild Charms.
El álbum continúa con DNA, pieza bien titulada que representa la evolución del dueto sin perder su capacidad para conectarse directamente con el escucha, tal como sucede en Baby Says o en la melódica The Last Goodbye, preciso y precioso encuentro entre voz y piano con declaraciones de asumido dolor. El cierre transita por la entrecortada Damned if She Do, que juguetea con You Don´t Own the Road y Pots and Pants, en clave ceremoniosa.

SURFEANDO AL RAS DE LA ARMONÍADentro de la corriente conocida como lo-fi, donde la naturalidad es buscada más allá de artilugios, y retomando el rock sesentero que evoca las piruetas sobre las olas, Best Coast es una banda formada en el 2009 por Bethany Cosentino y por Bobb Bruno, quienes tras realizar el EP Where the Boys Are (09), sorprendieron con la brillante simpleza de Crazy For You (10), con joyas enterradas en la playa como When I´m With You.
Un disco que “nos convierte en confidentes de sus desgracias amorosas, contadas con humor, resignación y un reducido campo semántico y transformadas en una irresistible colección de singles” (Marta Salicrú, Rockdelux 288, 2010). Como para estar en la costa californiana y conocer cuáles son los ecos actuales que resuenan en la puesta inesperada del sol.

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