DAVE HOLLAND: EL BAJO COMO PROTAGONISTA

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Como a muchos otros grandes músicos del jazz, le tocó la fortuna de ser visto y reclutado, eso sí gracias a su talento, por Miles Davies, con quien colaboró de 1968 a 1970 participando en el clásico Bitches Brew (69). El encuentro fue en un club londinense y desde entonces, el gran bajista y chelista inglés, ha mantenido presencia constante como democrático líder o bien como partícipe de otras felices casualidades que terminan en grabaciones memorables.
Con la naciente disquera ECM, hoy una de las más importantes del mundo, presentó cual diálogo en cielos inalcanzables, el fantástico Conference of the Birds (72), con las flautas de Anthony Braxton y Sam Rivers y las percusiones de Barry Altschul, antecedido por Music for Two Basses (71), excelso ejercicio interpretativo grabado junto a Barre Phillips. Un par de volúmenes aparecerían en 1976.
Le seguirían Emerald Tears (77) y Life Cycle (82), reflexivas sonoridades en solitario con el bajo y el chelo respectivamente, que contrastarían con Jumpin’ In (83), Seeds of Time (84) y The Razor’s Edge (87), álbumes en formato de quinteto que viajaban con los alientos de Kenny Wheeler y Robin Eubanks, regando dinamismo y frescura a granel. Triplicate (88) y Extensions (89) echaban llave a una década prolífica en la que el doble-bajo igual cobraba necesario protagonismo que se mantenía como sólido soporte para las elucubraciones de sus colegas.
Con la inspiración renovada y los sueños listos para rejuvenecer entre las graves cuerdas, Holland grabó Ones All (93) en solitario, Dream of the Elders (95) con la oportuna presencia vocal de Cassandra Wilson, y el espléndido Points of View (97), entre dedicatorias y homenajes que denotaban la capacidad para reconocer que el propio talento se ha alimentado de grandes maestros como Ray Brown.
Sin bajar la guardia y con la adhesión del saxofón de Chris Potter, el nuevo milenio fue bien recibido con Prime Directive (00) Not For Nothin’ (01), What Goes Around (02), Overtime (05), en clave Big Band y Critical Mass (06), predominando la formación predilecta del quinteto, a diferencia de Pass It On (08) desarrollado a partir de un sexteto. Dave Holland se para en los hombros del gigante Charles Mingus, dotando a su instrumento de un inusual poder melódico: tenemos la oportunidad de disfrutarlo en su bienvenido regreso a México; Pathways (10), su más reciente disco, es una buena muestra de por dónde pueden volar nuestras expectativas.

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