UNA PASIÓN SECRETA: SILENCIO EXTREMO

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¿Puede ser más fuerte la vergüenza de reconocer abiertamente el propio analfabetismo que el pago de una prolongada condena en prisión? ¿Es posible que una mujer acepte falsamente haber escrito unos reportes que mandaron a muchas prisioneras de los campos de concentración a la muerte, con tal de no revelarse como iletrada? Guardar silencio aunque en ello se vaya la libertad; mantener un secreto a pesar de las terribles consecuencias: mejor en cautiverio con la intimidad salvaguardada que en la calle sobreviviendo estigmatizada.
The readerBasada en la intensa novela El lector de Bernhard Schlink; producida por los recientemente fallecidos Sidney Pollack y Anthony Minghella; escrita por David Hare y dirigida por Stephen Daldry (Billy Elliot, 00; Las horas, 02), Una pasión secreta (The Reader, EU-Alemania, 08) es un recuento de confesiones nunca pronunciadas y celosamente protegidas; de drásticas decisiones y prolongadas rupturas; de las consecuencias imprevisibles de un momento luminoso justo cuando la niñez se evapora entre la revelación sexual y el enamoramiento imposible de olvidar, aún en la adultez, cual disfraz de madurez alcanzada a plenitud.
Pero es también una mirada a la toma de conciencia del mal provocado, superando la tentación de la banalidad en la que “sólo hacía mi trabajo”, que tanto se ha debatido en torno a los genocidios. No es casual que la protagonista se llame Hanna, como la pensadora alemana que analizó la naturaleza del mal a partir de las atrocidades nazis y que continuó desarrollando poderosas reflexiones acerca de los totalitarismos de diversa índole.
Esta dura transformación es encarnada por otra Hanna, el personaje de la película (Kate Winslet, quien anticipó en la divertida serie Extras, sin saberlo, este tipo de papel y su Oscar), una boletera de tranvía que es contratada para trabajar con la SS, después de haber vivido un breve pero intenso romance sexoliterario con un joven quinceañero (David Cross), vuelto después abogado (Ralph Fiennes, lacónico) incapaz de establecer relaciones sólidas y apenas con el empuje para ver a su hija y servir de mensajero exculpatorio con una familiar de las víctimas (Lena Olin).Una pasión secreta
A pesar de presentar ciertas dificultades para llegar a la médula de su par literario y poner el énfasis más en la relación que en el dilema moral de los personajes, la cinta consigue, a través de una estructura de flashbacks y la foto precisa de Roger Deakins, reconstruir los tres momentos esenciales del vínculo entre los protagonistas, así como sus transformaciones básicas. Desde luego, el primer reencuentro, ella como acusada y él como espectador-estudiante de derecho bajo la tutela de su maestro (Bruno Ganz), resulta el más poderoso desde el punto de vista argumental.
¿Ocultar es mentir? ¿Tenemos que salvar a alguien que no quiere ser salvado?

Publicado en el periódico a.m. el 1 de junio del 2009

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