REFLEXIÓN SOBRE LA LEALTAD

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El pequeño traidorEl pequeño gran escritor Amos Oz, participante de la guerra de los Seis Días y siempre atento al conflicto de Medio Oriente desde una perspectiva pacifista, planteó en Una pantera en el sótano (FCE, 1995), la predominancia de las relaciones personales sobre las guerras. O cómo una amistad entre aparentes antagónicos puede trastocar la lógica social imperante, en la que se debe odiar por sistema a quien se tiene enfrente.
Enemigos por decreto pero hermanados por afinidad, un niño judío en plena transición puberal (Ido Port) y un culto sargento británico interesado en la cultura judía (Alfred Molina), inician una sólida amistad entre la camaradería y relación paterno-filial, compartiendo inquietudes acerca de la situación en la que se encuentran, la diferencia de los idiomas y, por supuesto, las vicisitudes con las mujeres: la novia en la lejanía y la vecina puntualmente espiada por la ventana.
Ahora, la novela de espíritu juvenil recibe un pertinente traslado a la pantalla, no obstante que busca apretar botones sensibles ausentes en el texto escrito, modificando ciertos pasajes y el desenlace original. Una pantera que acecha y busca lanzarse primero a la caza del enemigo y después al encuentro afectivo una vez superados los prejuicios; una pantera que mira a la distancia tras la ventana para acercarse paulatinamente, escabulléndose de los toques de queda y del duro juicio paterno.
Dirigida por Lynn Roth (Cambio de hábitos, 1997), El pequeño traidor (Israel-EU, 08) es un alegato antibelicista sustentado en la fuerza de la amistad como destructora de prejuicios; el retrato de un crucial y polémico momento histórico -la fundación del Estado de Israel en 1947 con la consecuente explosión del conflicto con los palestinos- no sólo desde la mirada infantil, sino a partir de la percepción de un miembro del bando invasor, cuidadosamente humanizado a contracorriente de las habituales generalizaciones que suelen prevalecer en este tipo de conflictos.
La película es también un sentido retrato del fin de la niñez, evitando manipulaciones tipo El niño con el pijama a rayas (Herman, 08) y más cerca de lo que sucedía en La lengua de las mariposas (Cuerda, 99): desde el crecimiento sexual hasta aprender la dura enseñanza de que incluso una relación tan noble como la amistad, puede verse limitada por factores políticos, raciales y sociales. Padecer el rechazo de los compañeros y la severidad del padre apenas paliada por la comprensión materna.
El pequeño Profi está en su propia guerra: organiza emboscadas con sus amigos y recrea las batallas con sus soldados de juguete. Tiene bien ubicado al enemigo hasta que lo conoce. Sortea regaños paternos, consigue postres en el mercado… hasta que el prejuicio cae sobre él y el rechazo generalizado lo enfrenta con sus propios sentimientos en choque con el contexto bélico.
Todo a partir de un esquema narrativo que deja al fondo sobre la forma: desarrollo de personajes y situaciones que permiten el involucramiento de un espectador en apariencia lejano en tiempo y geografía. Difícil considerar traición a una amistad tan trascendente.

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