Posts etiquetados ‘Historia del cine’

PELÍCULAS 1958

2 Enero 2009

Filmes que cumplen 50 años ahora que ha terminado el 2008 y que se mantienen vigentes como parte de la cultura cinematográfica del mundo. Un breve recorrido por algunas de las películas clave de aquel año.

WESTERN Y MUSICAL

Géneros aún recurrentes hacia finales de los cincuentas, el primero se hizo presente vía Anthony Mann con El hombre del Oeste, en donde Gary Cooper se veía obligado a luchar contra un pasado que se negaba a desvanecerse, mientras que Gregory Peck ni se imagina la que le espera cuando va a conocer a la familia de su novia en Horizontes de grandeza (The Big Country), clásico de William Wyler. Delmer Daves, por su parte, presentó Vaquero, basada en la autobiografía de Frank Harris.

En el terreno de las películas cantadas, la más importante corrió por cuenta de Vincente Minnelli, quien nos regaló Gigi, otro de sus clásicos musicales que fue premiado con nueve premios Oscar y en el que Leslie Caron brilló con inusual intensidad. Joshua Logan dirigió South Pacific, con todo y el romance entre una enfermera y un hacendado francés, enclavado en la II Guerra Mundial.

EL DRAMA HUMANO

Orson Welles convirtió una historia que iba a pasar desapercibida en un clásico del cine negro: Sed de mal ronda los entretelones de la corrupción en la frontera de México y EU, llena de personajes ambiguos, y narrada con toda la fuerza estilística del padre del cine moderno. Ladislao Vajda realizó El Cebo, coproducción española, alemana y suiza cuya historia sería retomada por Sean Penn años más tarde. El caso de Barbara Graham fue retomado por Robert Wise en La que no quería morir (I Want To Live!), alegato cuestionador de la pena de muerte. John Ford, más relajado, dirigió la comedia política El último Hurra.

Stanley Kramer entregó la alegórica Fugitivos (The Defiant Ones), en la que un negro (Sydney Portier) y un blanco (Tony Curtis), huyen tras volcarse el vehículo que los trasladaba e intentan romper las cadenas que los unen sin conseguirlo: mensaje racial más directo no podía haber. Mesas separadas, por su parte, sigue hábilmente a una serie de huéspedes en un hotel de la costa inglesa, gracias a los buenos oficios del reparto y del director Delbert Mann. Ingmar Bergman continuaba imparable con El rostro y Max Von Sydow se consolidaba como su actor de cabecera.

La gata sobre el tejado caliente, basada en la pieza clásica de Tennessee Williams y dirigida por Richard Brooks, unió al recientemente fallecido Paul Newman, quien junto a Orson Welles apareció en El largo y cálido verano de Martin Ritt, con Elizabeth Taylor, quien a su vez participó en El árbol de la vida (Raintree County), dirigida por Edward Dmytryk y ambientada en la Guerra Civil estadounidense. En esta vertiente de dramas, Otto Preminger presentó Buenos días tristeza, en la que una adolescente rivaliza con la desenfadada amante de su padre.

SUSPENSO Y TERROR

Vértigo / De entre los muertos fue la encargada de hacer presente al maestro Alfred Hitchcock en este año: el tiempo la ha ido colocando como el clásico que es, y la trascendencia de su intrincada trama y puesta en escena aún hoy sigue siendo referente. Drácula de Terence Fisher nos regaló a la inolvidable pareja de Christopher Lee y Peter Cushing como el Conde y su némesis, respectivamente. La mosca, dirigida por Kurt Neumann, colocó a un hombre como víctima de sus propios experimentos y a una mujer que lucha por amor a pesar de la monstruosidad.

DE TODAS PARTES

El recientemente fallecido Youssef Chahine, renombrado director egipcio, firmó partida doble aquel año: la sencillez fantasiosa de Estación central y Djamila la argelina, cinta a favor de la independencia argelina. Ubicada en el día final de la Segunda Guerra Mundial, Andrzej Wajda filmó Cenizas y diamantes cual secuela de los reacomodos políticos en Polonia, mientras que desde la India, Satyajit Ray hizo lo propio en tono de remembranza con El salón de música (Jalsaghar); Fritz Lang se introdujo en el contexto de esta nación para presentar El tigre de Esnapur / La tumba india.

Jacques Tati dirigió en clave satírica Mi Tío, filme que apunta sus dardos contra la automatización de la vida cotidiana. Luis Buñuel, en su etapa mexicana, filmó Nazarín y Akira Kurosawa entregó La fortaleza escondida, ya con el reconocimiento mundial sobre sus hombros y su compatriota Yasujiro Ozu le entraba a color en Higanbana. La comedia italiana tuvo en Rufufú, dirigida por Mario Monicelli, a su mejor exponente, con todo y la presencia de Mastroiani, Gassman y Claudis Cardinale. Este año nació la Nouvelle Vague con El bello Sergio de Claude Chabrol, cinta que anunciaría la revolución del cine de autor al año siguiente.

Desde Alucine, les deseamos muy buen año.

Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx

EL CINE EN LEÓN DURANTE EL 2008

27 Diciembre 2008

Un año diverso en materia fílmica en el que se estrenaron 249 películas en la cartelera comercial de nuestra Ciudad con los altibajos y las ausencias previsibles. Lo mejor fue la llegada del Foro de la Cineteca Nacional que se sumó a la 49ª. Muestra, al Tour de Cine Francés y a la gira de documentales Ambulante. Además, se mantuvo el cine club de la Casa de la Cultura y hubo algunos esfuerzos desde la iniciativa privada por promover la cultura cinematográfica, ya sea a través de cursos o la exhibición de películas. Vamos a echar un vistazo a lo más significativo del año.

EL VIDEOCLUB COMO SALVACIÓN

Una vez más se confirmó la importancia de los videoclubes como alternativas para disfrutar de un cine que no encuentra cupo en la cartelera; lo grave del asunto es que no sólo se trata de películas “difíciles”, sino que ahora ya se incluyen films de toda índole y de gente muy conocida, que dan el salto directo al formato del DVD o Blue Ray, para los más a la moda, aunque la variedad aún sea limitada.

Ejemplos: cintas de Wong Kar-Wai (2046), Ang Lee (Lujuria y traición), Sean Penn (Camino salvaje), George Clooney (Jugando sucio), Noah Baumbach (Margot en la boda), Todd Haynes (Mi vida sin mí), Frank Oz (Un funeral de muerte), Luc Besson (Ángela), Patrice Leconte (Mi mejor amigo) Robert Rodriguez (Planeta terror) y Quentin Tarantino (A prueba de muerte). Además de todos ellos, pudimos encontrar cine independiente norteamericano, terror español y asiático, comedia y drama franceses, humor negro inglés y una bienvenida diversidad: no tanta como uno quisiera pero al fin reconfortante.

CATÁSTROFES, MONSTRUOS Y VAMPIROS

Fue un año en el que pudimos ver cómo nuestra especie se colocaba al borde de su extinción en filmes que deslizaban un mensaje ecológico: El día que la Tierra se detuvo, El fin de los tiempos, Soy Leyenda, Sobrenatural. Criaturas monstruosas asolaron ciudades (Cloverfield, El huésped) y la condición humana se ponía a prueba (WDZ, REC). Los vampiros volvieron desde dos perspectivas distintas: los malosos de 30 días de noche y los adolescentes con todo y sus conflictos inherentes en Crepúsculo.

REGRESOS Y SUPERHÉROES

Impensados personajes de los ochenta se hicieron presentes: un Rambo salpicando sangre por todas partes y un Indiana Jones en plan paternal. Ironman por fin se hizo presente en una muy disfrutable película y Hulk volvió para ponerse verde de coraje. También hubo los rebeldes: Hellboy Hancock intentaron mandar todo allá lejos con tal de que los dejaran en paz. Batman puso la nota de sorpresa en cuanto al cine de cómics, mientras que falló el regreso de Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian y la tercera entrega de la Momia, ahora en ambiente chino

TV, ANIMACIÓN Y MUSICALES

Las adaptaciones de series televisivas quedaron a deber (Sex & The City, Súper Agente 86, Los expedientes X, Meteoro) y un par de musicales en tonos opuestos (Sweeney Todd, Mamma Mia) cumplieron con las expectativas del respetable. El cine de animación estuvo dominado por Wall-E y Persépolis (exhibida en el Foro), aunque Horton y el mundo de los Quien y Bolt resultaron de buena factura. Kung Fu Panda y Madagascar 2 podrían haberse obviado. En cuanto a la comedia, hubo poco que reportar, más allá de los esfuerzos de la factoría comandada por Judd Apatow.

LAS 20 PELÍCULAS DEL AÑO

Cerramos esta minisíntesis con la tradicional lista de las 20 películas del año. Sólo se consideran las que se exhibieron en nuestra Ciudad dentro de la cartelera comercial, entre el 1º de enero y el 31 de diciembre del 2008, en orden alfabético.

  • Antes que el diablo sepa que has muerto (Sydney Lumet).
  • Batman: El caballero de la noche (Christopher Nolan).
  • Cambiadora de páginas, La (Denis Dercourt).
  • En el valle de las sombras (Paul Haggis).
  • Expiación, deseo y pecado (Joe Wright).
  • Falsificadores, Los (Stefan Ruzowitzky).
  • Gángster americano (Ridley Scott).
  • Juegos sádicos (Michael Haneke).
  • Lista negra, La (Paul Verhoeven).
  • Luz silenciosa (Carlos Reygadas).
  • Llanto de la mariposa, El (Julian Schnabel).
  • No le digas a nadie (Guillaume Canet).
  • Originalmente pirata (Michel Gondry).
  • Paranoid Park (Gus Van Sant).
  • Petróleo sangriento (Paul Thomas Anderson).
  • Promesas peligrosas (David Cronenberg).
  • Sin lugar para los débiles (Ethan y Joel Coen).
  • Tropa de élite (José Padilha).
  • La vida en rosa (Olivier Dahan).
  • Wall-E (Andrew Stanton).

Feliz año. Nos seguimos leyendo.

Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx

EL CHICO O CÓMO CHARLOT SE CONVIERTE EN PADRE ADOPTIVO

2 Septiembre 2008

Una grata sorpresa resultó ser la inauguración del Foro de la Cineteca con la proyección del primer filme largo de Charles Chaplin. La llegada de esta celebración fílmica a nuestra ciudad es una de las mejores oportunidades para cinéfilos y allegados, dada la diversidad y consistencia de su programa: qué mejor que arrancar con uno de los más influyentes y grandes directores de la historia del cine. Si observamos con detenimiento, muchas propuestas del cine cómico y animado respiran por sus poros: ahí está la maravillosa Wall-E para corroborarlo.

Ya mostrando desde entonces esa tendencia de combinar el humor físico más logrado con algunos pasajes emotivos en los que se muestra que el vagabundo Charlot también tiene su corazoncito, Chaplin entregó El Chico (The Kid, 1921), grabada en seis rollos y con una duración cercana a la hora, en la que desarrollaría sus principios esbozados en Vida de perro (1918). A estas alturas, el director de La quimera del oro (1925) contaba con una larga trayectoria en la producción de cortometrajes y su personaje más famoso ya estaba instalado en el imaginario narrativo del público.

Una angustiada y desesperada mujer (Edna Purviance) decide abandonar a su hijo recién nacido, pronto encontrado por el vagabundo quien intenta deshacerse de él -pretexto que sirve para desarrollar ciertas secuencias hilarantes- pero termina, más por no tener de otra que por convencimiento- quedándose con el pequeño infante. Como cabría esperar, de aquí se desata un vínculo entre ambos, a partir de que el bebé se convierte en niño, interpretado por Jackie Coogan, quien después se convertiría en el Tío Lucas de la serie televisiva Los locos Adams.

La complicidad que se desarrolla entre ambos para la sobrevivencia y la consecuente relación afectiva que se va construyendo poco a poco, permiten que el espectador, además de divertirse, se involucre afectivamente con los personajes y comparta con ellos sus aventuras callejeras y sus audaces estrategias para intentar salirse con la suya: el manejo del tiempo narrativo muestra la audacia chaplinesca para contar historias de manera fluida y entretenida.

El componente de la comedia física funciona de manera impecable y aún hoy, a casi noventa años de distancia, sigue provocando saludables carcajadas incluso en los niños del siglo XXI, como lo pude comprobar con mis tres retoños que se mostraron francamente entusiasmados con la cinta; quizá la parte más sentimental peque de cierta inocencia u obviedad pero igual funciona como un buen complemento a la propuesta narrativa. Más discutible puede ser la secuencia del sueño del vagabundo, en la que un paraíso terrenal se ve corrompido por cuestiones tan comunes de nuestra especie como los celos y la envidia.

El chico levantó el listón para el cine cómico en general y para el de Chaplin en particular, quien a partir de aquí desarrollaría su obra más importante que lo colocaría como un realizador imprescindible. Un buen acercamiento al hombre y al artista puede verse en aquella película de Richard Attenborough en la que Robert Downey Jr. se metió en la piel del genial cómico, aunque lo mejor que uno puede hacer al respecto, es regresar a sus cintas y dejarse llevar por la sonrisa que se asomará con sólo ver su icónica figura, manteniendo cierta elegancia optimista aún en la callejón más escondido.

Nos reímos después.

Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx