Posts etiquetados ‘Francia’

ASUNTOS DE FAMILIA

13 Octubre 2009

Películas de la vigorosa cinematografía francesa en la que conviven leyendas con promesas, alrededor de los misteriosos vínculos que sostienen a las familias, las más de las veces difíciles de asir. Como parte del Tour de Cine Francés y de las sorpresas que aún nos depara la cartelera habitual.

LIBERAR A LA FAMILIA
La historia de un hombre común (Vincent Lindon) atrapado en una situación extrema: el encarcelamiento injusto de su esposa (Diane Kruger, frágil) y la pérdida de toda esperanza legal para hacer justicia, por lo que ésta tendrá que correr por cuenta de nuestro decidido héroe que hace las veces, en forma simultánea, de papá soltero e hijo distante, a pesar del velado y silencioso cariño de su padre, las muestras de afecto de su madre y la preocupación de su hermano.Por ella
Dirigida de manera vigorosa por Fred Cavayé, Por ella (08) opta por la ruta del thriller para seguir a este hombre, a través de un fotografía en tono con la angustia y pasajes musicalizados que acompañan el trazo del plan, en su intento por rescatar a su mujer, con viaje al submundo urbano incluido que estalla desde el inicio en la pantalla, y volver a un estado de felicidad apenas mostrado por la abrupta irrupción de la supuesta justicia que, como vemos, no sólo aquí atropella derechos elementales.

SALVAR A LA FAMILIA
Tras un historial de enfermedades incurables, destierros fraternos, distanciamientos casi definitivos, disputas tanto explícitas como implícitas y secretos románticos larga y dolorosamente guardados, una familia se reúne durante la Navidad, convocada por el padre tintorero fan del jazz (Jean-Paul Roussillon), en torno a la enfermedad de la matriarca (Catherine Deneuve, imponente y distante) y la necesidad para que alguien de su progenie le done su médula ósea para salvarle la vida.
Confesiones de familiaDirigida por Arnaud Desplechin (Reyes y reinas, 04), Confesiones de familia (Un conte de Nöel, 08) transcurre en un presente herido por el pasado -esa representación de sombras chinescas- en el que confluyen personajes absortos con dificultades siempre externalizadas que dificultan la posibilidad de la reconciliación, acaso por nadie buscada pero por todos anhelada. Reparto sólido, edición atenta al conglomerado de situaciones, guión equilibrante apoyado en un score oportuno y una cámara que se mantiene en el drama continuo de la familia pero que se atreve a escapar mientras el padre cohesionador convierte la ruptura en momento poético.

ENTENDER A LAS FAMILIAS
Un niño no cumple con las expectativas Un secretodeportivas de su padre e imagina a un hermano que sí lo consigue. Ya de adulto, se convierte en terapeuta y contará con alguna oportunidad para entenderlo. Pero hay otra historia que se quiere develar, la de la otra familia, desarrollada en el contexto de la ocupación nazi. Tres momentos interrelacionados quizá contra la voluntad, fantasmalmente regresivos, que impiden vivir el presente a todo color para apenas entenderlo en la bruma de los tonos grises.
Basada en el libro de Philippe Grimbert y dirigida por Claude Miller (La pequeña Lily, 03), Un secreto (07) es un recorrido por el drama de una familia que parece desdoblarse en un contexto histórico puntualmente detallado, con una fotografía de elegancia melancólica que atisba en las culpas, el deseo y la necesidad de comprender las situaciones presentes cual consecuencias de sucesos que permanecen en la negación. Reparto reconocible y sensible desarrollo de personajes que pronto nos comprometen con su entorno familiar.

JUNTOS CON CLAUDE BERRI

19 Enero 2009

La primera dolorosa noticia fílmica del año que recién empieza fue el fallecimiento de un gran productor, director, guionista y actor francés: un hombre de cine, en el preciso sentido del término. A partir de su cortometraje Le puolet (1962), premiado con un Oscar en 1965, y analizando toda su trayectoria, no es difícil percatarse qué caracterizó su prolongada y nutritiva carrera: films de calidad, cercanos a los grandes públicos y estructurados a partir de los grandes géneros –comedia y drama- con algunas variantes, como la mirada histórica o literaria, plasmada en cintas como El manantial de las colinas (86) y Germinal (93). Fue productor de una lista pesada de directores: Polanski (Tess, 79), Costa-Gavras (Amen, 02) y sus compatriotas Pialat (La infancia desnuda, 68), Chéreau (El hombre herido, 83; La reina Margot, 84), Annaud (El oso, 88; El amante, 92), Sautet (El camarero, 83) y Miller (La pequeña ladrona, 88), entre otros. También se animó para apoyar el traslado del cómic de Asterix y Obelix a la pantalla, mientras que igual podía aparecer en cuadro con desparpajo como en De qué se ríen las mujeres (99) o ponerse nostálgicamente autobiográfico como en El viejo y el niño (67), El enchufado (69), El cine de papá (70) y Sex Shop (72). Claude Berri murió a los 74 años el pasado lunes 12 de enero y cual homenaje acaso involuntario, llega a nuestras pantallas Juntos, nada más (Ensemble c’est tout, Francia, 2007), sencilla y evocativa comedia de búsqueda en la que una serie de personajes van construyendo una pequeña comunidad afectiva que los ayuda a encontrar lo mejor de sí mismos, sobre todo cuando empiezan a pensar más en los demás que en sus propias angustias. El también conocido como último sultán del cine francés, nos presenta a tres personajes atravesando esa etapa en la vida dentro de la que se supone empiezan las definiciones más duraderas: una trabajadora de limpieza delgada en extremo (Audrey Tatou), un vendedor de postales afuera de algún museo (Laurent Stocker) y un cocinero agobiado siempre con relaciones fugaces (Guillaume Canet). Con base en la novela homónima de Anna Gavalda, el director de Uno se queda, el otro se va (05), muestra las dotes que tenía para la adaptación de los textos literarios a los fílmicos. Alrededor de ellos, la madre amargada de la primera, la familia ultra religiosa del segundo y la abuela del tercero (Francoise Bertin), personaje al fin clave que ahora desde luego remite al propio director del film. Es la anciana la que de alguna manera funciona como pivote para que estos tres seres un cuanto tanto extraviados en sus propias certezas, empiecen a dejar la rutina como forma de sobrevivencia y aventarse a vislumbrar otras posibilidades vitales. Este trío se encuentra para darse cuenta que la vida puede tomar otro curso y casi de manera fortuita, como de pronto se presentan las señales orientadoras, establecen una comunidad no exenta de conflictos en la que se pondrá a prueba la durísima necesidad de aprender a vivir juntos. El director de Adiós Pelele (83) cuida y desarrolla con afecto a sus personajes, evitando cualquier estridencia dramática y todo tipo de chantaje fácil: propone a personas como tú y yo para que los acompañemos en este trance que resultará definitorio. Con algunas irrupciones musicales para abrir secuencias, un ritmo pausado y funcional, actuaciones solventes y una puesta en escena sencilla bien capturada por una cámara parsimoniosa, que siempre sabe donde ponerse, el film se deja ver como una reflexión al alcance de la mano, nada rebuscado ni de profundidades insondables, acerca de cómo se configuran las decisiones y de qué manera el otro puede ser no sólo un espejo, sino una especie de diario ruta para transitar por este paraje extraño y sorpresivo que llamamos vida. Sirva como homenaje póstumo la llegada de este film a nuestras tierras. Nos leemos después. Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx

RESARCIR HERIDAS

13 Noviembre 2008

Entre la búsqueda de justicia y venganza puede haber márgenes estrechos, sobre todo porque se puede pensar que la primera sólo es posible a través de la segunda. Un par de cintas que centran sus premisas en estas pesquisas.

LA CAPTURA
Dirigida por la actriz Carole Laure (Los hijos de María, 02; CQ2, 04) en tono de onírica tragedia familiar, La captura (Canadá-Francia, 07) sigue el presente de la joven Rose (Catherine de Léan) viviendo en apariencia con plenitud al lado de su novio y siendo parte de un grupo teatral-terapéutico. Pero los sueños acezantes y el pasado familiar con padre golpeador (Laurent Lucas) impiden una completa liberación.
Es así como decide, siendo de armas tomar –literalmente- y convirtiéndose en una especie de señorita venganza (Park Chan-Wook, 05) rescatar a la madre extraviada en el humo del cigarro y una sumisión enfermiza (Pascale Bussières) y al hermano adolescente (Thomas Lalonde) en trance de convertirse en raterillo: secuestra al padre con la ayuda de dos colegas de su grupo y consigue que un par de ancianas vecinas al teatrito donde lo encerró, se hagan cargo de él, mientras las relaciones a su alrededor se van complicando sin freno.
Desde el prólogo, con el tren saliendo del túnel y los pequeños hijos siendo depositados en alguna casa justo al momento de tomar la ajena foto familiar, se plantea un esquema que entrelaza la dura realidad con secuencias de carácter simbólico cual latigazos del inconsciente, a partir de un continuo lenguaje teatral en el que la vida pareciera una cruda puesta en escena, entre tierna y bestial, entre solidaria y abusiva pero rara vez de convivencia entre iguales.
Un discurso feminista de denuncia ante la violencia familiar y sus salvajes consecuencias, se entrelaza con los sonidos de Arvo Part, mil veces invitado al cine, y de Brahms, entre secuencias de persecución angustiante, sexo gozoso y dominación ensoñadora, todas ellas enmarcadas en un bosque encantado, más allá de la civilización posible. La familia destruida y destructora enmudecerá acaso para ya no volverse a mirar a los ojos.

CAMINO A LA REDENCIÓN
Dirigida por Terry George, responsable de la sólida Hotel Rwanda (04), centrándose en la cruda experiencia de la pérdida de un hijo, Camino a la redención (Reservation Road, EU, 07), sigue a un abogado y padre divorciado (Mark Ruffalo) atrapado entre la culpa por haber huido tras haber golpear accidentalmente con el coche al hijo de un profesor (Joaquin Phoenix) y la indecisión de confesar la verdad, en particular a su propio vástago con el que mantiene una cercana relación alrededor de las Medias Rojas de Boston.
El desarrollo de la cinta, que por momentos parece empantanarse aunque en el desenlace recupera parte de la tensión perdida, retrata el proceso doloroso de estos dos hombres, así como el de la madre del niño fallecido (Jennifer Connelly) y de la exesposa del abogado (Mira Sorvino), padeciendo la incertidumbre de la situación. Si bien es cierto que se fuerzan las coincidencias y los personajes no terminan por redondearse del todo, las actuaciones sacan a flote una película discontinua en su tono narrativo y dramático.

Nos leemos después.
Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx

EL LLANTO DE LA MARIPOSA O CÓMO ESCAPARSE DE LA ESCAFANDRA

5 Noviembre 2008

Ante la casi absoluta inmovilidad corpórea, apenas dejando un componente para conectarse con el exterior, se engrandecen dos de los recursos característicos de nuestra especie que por inherentes, de pronto no reconocemos en toda su magnitud: la memoria y la imaginación. La primera como sostén básico de la identidad y la segunda como proyección necesaria más allá de los límites que nos impone la propia realidad: entre ambas se reconstruyen y alimentan, como ese círculo siempre en espera de ser no sólo remarcado, sino ensanchando a manera de espiral.
Dirigida por el neoyorquino Julian Schnabel, además pintor ya especialista en biopics de creadores (Basquiat, 96; Antes que anochezca, 00), con sensible guión que no sensiblero de Roland Harwood, y basada en el escrito autobiográfico de Jean-Dominque Bauby, editor francés de la revista Elle, El llanto de la mariposa (La scaphandra et le papillon, Francia-EU, 07) es un relato de las posibilidades escondidas del poder creador del ser humano, aún frente a limitaciones extremas que parecerían definitivas para la inacción absoluta.
El protagonista, interpretado con absoluta inmersión por parte de Mathieu Amalric, despierta tras 20 días en estado de coma con la dolorosa novedad de que su cuerpo se encuentra completamente inmóvil, salvo uno de sus párpados, por un ataque masivo que lo ha dejado en tal situación, aunque sus capacidades racionales se encuentran intactas, al punto de reconocer a la madre de sus hijos (Emanuelle Seigner), que no su mujer, a sus pequeños vástagos, al amigo que se mantiene al pie de la cama y al hombre con quien cambió de lugar en el avión.
Así, con sólo uno ojo funcionando mientras que el otro queda definitivamente cerrado, empezará a reconstruir su visión del mundo con la ayuda de terapeutas angelicales y una especialista en lenguaje (Marie-Josée Croze), quien continúa la paciente labor de ayudarle a que se comunique a través de una especie de sistema binario, en el que se deletrea el abecedario en otro orden y él selecciona la letra a través de un abrir y cerrar de ojo. Mientras se mantenga la capacidad de ser parte de un lenguaje, seguirá habiendo vida humana.
La metáfora de la escafandra, como ese cuerpo que se ha convertido en una prisión, y de la mariposa, como la posibilidad de recordar e imaginar rompiendo el capullo, se construye visualmente desde una explícita combinación de cámara subjetiva y objetiva, potenciando el relato al punto de involucrarnos completamente con el personaje. Los pensamientos que van de la angustia al humor se plantean con una voz en off que por momentos se combinan con la música de, entre otros, Bach, Tom Waits, Velvet Underground y piezas de la tradición pop francesa.
La fotografía del veterano Janusz Kaminski, recurrente colaborador de Spielberg, consigue sustentar el relato a partir del juego de texturas y perspectivas, en el que igual caben los viajes por hacer, los recorridos realizados y los momentos históricos constitutivos de un hombre que en apariencia lo tenía todo. El flashback se entrelaza con la visión actual del rostro paralizado y tanto la versatilidad en las posiciones de la cámara, como esos encuadres que enfatizan una soledad en trance de superarse, fortalecen el trazo del protagónico.
El hombre-ojo vive a partir del recuerdo pero lo trasciende para convertirlo en creación, en texto pacientemente guiñado-escrito para reconfigurarlo y dejar evidencia de los alcances de su propia condición. La presencia del padre (Max Von Sydow, conmovido-conmovedor) y de la novia, sólo capaces de comunicarse por teléfono, conmueven al editor postrado, ya más revoloteando como mariposa con todo y acercamiento místico, que sumergido como buzo a la deriva víctima de la autocomplacencia.

Nos leemos después.
Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx

EL AMOR COMO CAMPO DE BATALLA

25 Octubre 2008

Donde a pesar de todo, aún quedan sobrevivientes y con ganas de emprender nuevas luchas. Mientras que los escenarios pueden ser una lujosa casa, hoteles en Hawai o la Costa Azul, una escuela, un campo de fútbol americano o un supermercado, las historias confluyen en el campo minado que implica esa rara sensación de andar pensando en alguien incluso contra tu voluntad. De veras que uno no aprende. Películas en cartelera y en los videoclubes. Vamos para allá.

I. Basada en la obra del premio Nobel Harold Pinter y dirigida por el shakespereano Kenneth Branagh a partir de una estructura teatral en tres actos, a excepción del empleo de sutiles recursos fílmicos, Juegos siniestros (Sleuth, GB, 07) implica a dos duelistas (Michael Caine y Jude Law en intensa batalla actoral) involucrados con una mujer ausente, pretexto para establecer una cerrada partida de venganzas en espiral, pintadas con engañosos tonos azules y desarrolladas en cancha nunca neutral, de incierta definición. Se trata de un remake de la cinta de Mankiewicz

II. De la factoría de Judd Apatow y dirigida por Nicholas Stoller, Sobreviviendo a mi ex (Forgetting Sarah Marshall, EU, 08) plantea, en tono de comedia que por momentos no se decide a pisar más a fondo el acelerador, la dificultad de superar una ruptura amorosa. Con ciertos momentos de franco humor satírico, personajes bien delineados –aunque poco empáticos salvo los empleados del hotel- y una que otra secuencia más bien evitable, navegamos en una tabla de surf que nos lleva de un oleaje entretenido a momentos de convencional calma innecesaria, dada la pretensión general de la cinta.

III. Dirigida por Pierre Salvadori, Enamórate de mí (Hors de Prix, Francia, 06) coloca a una cazafortunas (Audrey “Amelie” Tatou) frente a una inesperada posibilidad de concebir la relación de pareja, gracias a la presencia de un empleado de hotel (Gad Elmaleh), como algo más allá del beneficio económico. Comedia agradable y predecible que plantea la forma en la que el enamoramiento se va abriendo paso sin necesidad de pedir permiso, muy al estilo del cine de antaño: la cosa es darse cuenta antes de que resulte tarde.

IV. Dirigida por Terry Zwigoff (Mundo fantasma, Un santa no tan santo, 03), El arte de la seducción (Art School Confidencial, EU, 06) combina, con un dejo de ironía expresado en la subtrama del asesino serial, una mirada a la creación artística en un entorno escolar con las aspiraciones juveniles alrededor del reconocimiento y la búsqueda del amor. A partir de un sólido elenco y un aire oxigenado de la tradición del cine independiente norteamericano, la cinta se deja ver en diversos niveles de disfrute, desde el desencanto hasta la esperanza, siempre pensando en mantener la sonrisa, aunque sea para no llorar.

V. Dirigida por George Clooney a manera de relajamiento, tras sus dos grandes películas anteriores, Jugando sucio (Leatherheads, EU, 08) se remonta a los años 20´s cuando el fútbol americano profesional estaba en proceso de conformación entre comisionados y promotores. Un jugador veterano y una naciente estrella considerada héroe de guerra se trenzan en una divertida gresca en la que está de por medio, entre otras joyas, el cariño de una arrojada periodista (Renée Zellweger). Limpia ambientación, efectivo uso del montaje de transiciones y diálogos tan cándidos como ingeniosos configuran esta relajada propuesta.

VI. Dirigida por Sean Ellis, Belleza invaluable (Cashback, Inglaterra, 06) arranca con brío pero se va desinflando paulatinamente, como suele ocurrir con los cortometrajes que se quieren volver largos. Con imaginativas estrategias de edición, empleo oportuno de flashback y una narración en off que se vuelve cansina, estamos frente a otro caso de ruptura que afecta hasta la pérdida del sueño cual maleficio que sólo se podrá romper, obviamente, con el beso del primer amor verdadero: así de típico, así de convencional, ¿así de real? Lástima, daba para mucho más.

Nos leemos después.
Comentarios: cuecaz@prodigy.net.mx