Vayamos a la tercera entrega de esta revisión panorámica de los discos que nos acompañaron en este difícil 2011.
ELECTRÓNICA, MÚSICA NEGRA Y DENSIDADES
tUnE-yArDs con Whokill hizo un poco de todo, como una característica propuesta de los tiempos que corren, mezclando géneros y especies, como Wu Lyf prendiendo la mecha vía Go Tell Fire the Mountain; al tiempo que los suecos de Little Dragon le metieron estilo chic a Ritual Union. Real Estate revisitó pasados luminosos en Days, mientras que Washed Out, con Within and Without, amalgamaron sonidos reconocibles con propuestas de nueva y agradable digitalización; M83 nos invitó en Hurry Up, We´re Dreaming a ponernos en plan onírico, tal como Atlas Sound compartió sueños y penumbras en Parallax.
Gang Gang Dance nos sacó a la pista de baile con Eye Contact, de exquisito sabor retro. Con toques de sicodelia, Unkown Mortal Orchestra presentó álbum homónimo y el veinteañero James Black confeccionó, vía
disco ídem, uno de los más interesantes armados dentro de la electrónica. El rap, el country y el corta y pega se dan cita en Return of 4Eva de Big K.R.I.T y el dubstep encontró en SBTRKT a su mejor ejemplar con su disco homónimo; el rap de Das Racist discurrió en Relax, en paralelo a Danny Brown con XXX, quien rapea con disfraz de roquero de los ochenta, mientras que Shabazz Palaces le mete protesta racial a la pista de baile en Black Up.
Drake nos pone avisos en tono R&B para enfrentar los tiempos que corren con Take Care, línea asumida tanto por The Weeknd con House of Ballons / Thursday como por Frank Ocean con Nostalgia, Ultra; a la manera de un nuevo Prince, Raphael Saadiq se instala en el soul con tintes roqueros en Stone Rollin’, mientras que Jonathan Wilson, inserto en el movimiento llamado Americana, muestra olfato para absorber influencias y atisbar un sonido propio en Gentle Spirit. Active Child nos puso en estado de ensoñación con vocales profundas en You Are All I See, como Apparat y su The Devil´s Walk, cual invitación a pasear, y Youth Lagoon transitó con bella calma en The Year of Hibernation.
En terrenos más densos los daneses de Iceage vía New Brigade, destilan energía adolescente con tintes de oscuridad, entre mitos paganos al borde del deshielo. Arabrot y su Solar Anus nos lanza a un cosmos oscuro, de voces profundas y sonidos que impiden cualquier escapatoria, como los propuestos por Mastodon en The Hunter, cimbrando tímpanos desde un Heavy Metal clásico llevado a las lógicas de la posmodernidad. Arbouretum abrió puertas a la percepción con el ponchador The Gattering y Fucked Up mantuvo energía intacta con David Comes to Life (disco del año para SPIN).
BUENOS POR CONOCIDOS
Girls vuelve a mostrar alto sentido melódico en Father, Son, Holy Ghost, como proclamando la paz para todos. TV On the Radio mantuvo brillantez en Nine Types of Light y el punk bailable de The Rapture encontró en In the Grace of Your Love un buen momento para la reflexión; The War on Drugs puede ir de lo épico a lo íntimo sin red de contención en Slave Ambient. Wild Beasts mantiene un inusual talento, vía Smother, para puentear las tendencias de los ochenta con los tiempos que corren, como lo es el también tercer disco de Metronomy, quien nos invita por un paseo de pura frescura en The English Riviera, su obra más redonda. Otro sólido tercer opus: el Skying de The Horrors, cuyo líder se dio tiempo para desarrollar el proyecto de Cat´s Eyes, cuyo disco homónimo transita entre la oscuridad y tenues chispas de luz,
The Pains of Being Pure at Heart siguieron de azotados con Belong, entre amores corrientes y un pop que quema por dentro. The Strokes siguió con su andar como iconos del nuevo milenio con Angles, mientras que Artic Monkeys propuso su cuarta entrega bajo el nombre de Suck It and See y su líder Alex Turner se dio tiempo para ponerle música a la película Submarine. Noel Gallagher’s High Flying Birds pareció cómodo sin el peso de la banda con álbum ídem y sin Arab Strap, Bill Wells & Aidan Moffat presentaron Everything’s Getting Older con toque de jazz. Apparat nos invitó a un evocativo paseo con The Devil’s Walk y The Battles trastocó la fórmula con Gloss Drop.
En tonos de enigmática pausa, The Field siguió abriendo panoramas de aparente placidez con Looping State of Mind, Tim Hecker con Ravedeath, 1972 mira al pasado en tono ceremonioso y dentro de un ambiente eclesial. Cornershop featuring Bubbley Kaur destiló aromas de la India en Cornershop And the Double-O Groove Of y Tinariwen, cual voz que clama en el desierto, confirmó su estatus de colectivo esplendoroso con Tassili. Beirut siguió explorando sonidos más allá de las geografías habituales en The Rip Tide.
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