La animación y la ciencia ficción han tenido una larga y muy fructífera relación: las posibilidades estéticas y creativas de la primera se prestan muy bien para recrear mundos futuros y realidades paralelas propias de la segunda. Usualmente con miradas pesimistas de alcance apocalíptico, las películas se desarrollan a partir de las consecuencias que los actos humanos han representado para la propia especie, colocándola en una posición de extrema precariedad.
Como se plantea en el estupendo libro Animation Art editado por Jerry Beck (Flame Tree Publishing, 2004), una productiva asociación entre japoneses y norteamericanos, tanto desde el punto de vista comercial como artístico, ha dado lugar a obras de indudable atractivo como las series de Animatrix o Fantasía Final; además del cine, el campo de los videojuegos ha tenido un desarrollo importante en este ámbito temático de los futuros distópicos.
Centrado en estos terrenos y aprovechando los recursos digitales para construir una detallada animación sobre todo en escenarios y artefactos, el director Shane Acker, cobijado por los productores Tim Burton y el ruso Timur Bekmambetov (díptico Guardianes de la noche / Guardianes del día, 04-06), presenta la cienciaficcional animada Nueve (EU, 09), largometraje cuyo origen fue un corto y en el que se advierte cierta pretensión metafísica que busca trascender la base del relato –humanos vs. máquinas, creador vs. criaturas- ya vista en sagas populares como Matrix o Terminator.
Entre la consabida guerra librada por máquinas desalmadas y seres humanos ambiciosos con dejos de iconografía nazi, unos pequeños seres hechos a mano con tela y metal, nombrados a partir de un número y con mirada expresiva a lo Wall-E (Stanton, 08), subsisten de diferente forma: ocultos en una especie de fortaleza, investigando el terreno en ruinas o luchando contra la bestia, una siniestra criatura metálica de origen nebuloso.
La originalidad justo radica en la construcción de los personajes, acaso más que en su desarrollo argumental. 1 es un líder temeroso, dogmático y controlador (voz de Christopher Plummer); 2 es más investigativo y cuestionador; 3 y 4 representan la infancia y la memoria; 5 transita entre el temor y la búsqueda con sólo un ojo (John C. Reilly); 6 tiene muchas claves en su revuelta cabeza (Crispin Glover); 7 es el valor en versión femenina (Jennifer Connelly); 8 es la fuerza bruta y 9 es el recién llegado dispuesto a cambiarlo todo (Elijah Wood, ahora como Hobbit futurista).
Además del notable y creativo trabajo de animación (quizá no con la perfección técnica de Pixar), que va de la presentación de escenografías sombrías y metálicas, aprovechando tonos verdosos y terregosos, al detalle de objetos y expresiones de los protagonistas, el vertiginoso armado de las secuencias de acción constituye un buen contrapeso a lo distante o frío que podría parecer la temática, señalada por algunos críticos como ajena o poco absorbente.
En mi caso no fue así, todo lo contrario. Por supuesto que es una cinta para niños –mucho más inteligentes de lo que luego suponemos- y para adultos –no tan inteligentes como luego nos creemos- gracias a esa equilibrada combinación de elementos narrativos y una poderosa puesta en escena.
Ideas como la del agua cual símbolo vital; el sentimiento colectivo que permanece tras el arrepentimiento; la búsqueda de la fuente y de los orígenes para entender presentes y plantarle cara al futuro y, desde luego, el sacrificio como vehículo para el engrandecimiento espiritual, van desprendiéndose entre batallas imposibles, búsquedas infructuosas y solidaridades nunca inútiles. Parece ser que por más ruinoso que sea el entorno, conviene volver al origen para empezar a buscar el lugar que nos corresponde: quizá ahí recuperemos un poco de la extraviada alma que nos define.
NUEVE: ALMA COLECTIVA
10 Noviembre 2009 por cuecazTHE KILLERS: LO QUE PASA EN LAS VEGAS…
5 Noviembre 2009 por cuecazCargan con todo el oropel de Las Vegas, la tierra de la que se pueden considerar representantes naturales; casi convertidos en gusto culposo y a sabiendas de que lo suyo no es ni buscar innovaciones ni entrar en honduras, han hecho del revival ochentero su modus vivendi al igual que otras bandas cercanas en estilo como Franz Ferdinand y The Rapture, y de The Strokes e Interpol, aunque estas dos en otro sentido.
Por supuesto que hay desfachatez expresada desde su nombre y su imagen: toques de maquillaje para convertirse en desarreglados héroes de videoclip, asumiendo la postura del rockstar del nuevo milenio, más tendiente al estilismo que a la agresión, típica de los hardrockeros de los ochenta. Más bien acá destacan los cuidadosos vestuarios y una pose que atraviesa del descaro a cierto dramatismo encubierto y premeditado.
Con aspiraciones disfrazadas de ser los nuevos U2 –aunque para eso está Coldplay- pero con tendencia bailable, The Killers es un cuarteto formado por Brandon Flowers (voz/teclados), con Morrissey como marcada influencia, David Keuning (guitarra), Mark Stoermer (bajo) y Ronnie Vannucci (batería). Los dos primeros se conocieron en Las Vegas y empezaron a trabajar con algunas ideas; pronto la otra mitad se sumó a los esfuerzos creativos para completar el cuadro.
Tras haberse integrado en el 2002, salieron a la luz con el sorprendente Hot Fuss (04), obra de emociones inmediatas y de contagiante dinamismo: Mr. Brightside pudo haber sido parte del soundtrack de Trainspotting, mientras que Smile Like You Mean It, Somebody Told Me y All These Things That I’ve Done se convirtieron en banderas ondeadas en muchas estaciones alrededor del mundo. Mucha fama demasiado pronto no es buena combinación.
Con la declarada influencia del jefe Springsteen se lanzaron a su opus 2. El resultado fue el irregular Sam´s Town (06), álbum con destellos de talento pero también de búsquedas infructuosas: el referente parecía haberles quedado grande y la misión demasiado ambiciosa para este momento de su trayectoria. Como apuntó Rob Sheffield, uno de los editores de la Rolling Stone, quisieron hacer un gran discurso pero no tenían nada que decir (septiembre, 2006).
Con todo, el enjambre de fans lejos de disminuir se fue incrementando, en parte gracias a una gira que fue brincando de pueblo en pueblo, no sólo el de Sam, para dejar constancia de que en vivo eran capaces de mover esqueletos y afectos. Por no dejar, produjeron Sawdust (07), conformado por lados B, rarezas, remezclas y una digna versión de Romeo & Juliet, clásico de Dire Straits.
Dándose cuenta que lo suyo no era andar buscando el Estados Unidos profundo, regresaron a los terrenos que mejor dominan con Day & Age (08), lleno de canciones cubiertas de atrayente relumbrón y de innegable capacidad melódica, con efectivos crescendos y exaltaciones efímeras si se quiere, pero exaltaciones al fin, como las que uno puede vivir en esa ciudad donde la oscuridad nunca encuentra su sitio. Con Human y Spaceman como punta de lanza, no queda más que olvidarse de la trascendencia y ponerse a dar de brincos.
Lo que sucede con los Killers se queda con los Killers, diría la obligada consigna. Una buena oportunidad para ver cómo traen la puntería estos matadores se presenta en su recorrido mexicano: jueves 5 en Zapopan; sábado 7 y domingo 8 en el D.F.
ÚLTIMAS FRONTERAS: ANGUSTIAS BAJO CERO
31 Octubre 2009 por cuecazUn par de películas buscando las posibilidades que ofrece el thriller, una en tono de drama social y el otro de corte más bien policiaco, se despliegan en territorios cubiertos de nieve (mientras todavía existan) que acentúan la idea de aislamiento emocional y solidario, así como la de la ambición frente a las necesidades reales y creadas . Vísperas de Navidad. Veamos.
TERROR EN LA ANTÁRTIDA
En una estación polar de investigación, una mujer policía (Kate Beckinsale) está por volver a la civilización pero el hallazgo de un cadáver la detendrá ahí para indagar qué fue lo que ocurrió: un prólogo que narra una extraña trifulca en un avión ruso cincuenta y pico años atrás, así como una serie de personajes que levantan la mano para erigirse como sospechosos, van configurando este convencional ejercicio fílmico entre tormentas de nieve y una atractiva apuesta visual.
Dirigida por Dominic Sena (60 segundos, 00; Swordfish, 01), Terror en la Antártida (Whiteout, 09) juega un poco con la idea de tomar la ruta del thriller con elementos sobrenaturales y con la estructura de angustia claustrofóbica, definiéndose entre el formato de teleserie y mayores ambiciones argumentales: el objeto de la narración nunca alcanza a ponerse al nivel de la puesta en escena y de la construcción tanto auditiva como visual, es decir, de la forma.
Como sucedía con las anteriores cintas del director, el armado de secuencias y los desplazamientos de la cámara son efectivos, considerando la ambientación en la que se desarrollan, pero difícilmente uno como espectador se siente parte de las dificultades de la indagadora o alcanza a recordar a algún personaje: los diálogos son rutinarios y de pronto no es difícil adivinar por donde va la jugada, sobre todo si se toma en cuenta que quien esto escribe usualmente falla en sus dotes adivinatorias.
RÍO HELADO
En la frontera de Nueva York y Quebec predomina el hielo. Es el paso de inmigrantes ilegales, mientras la gente sobrevive en un entorno inhóspito. Una mujer se ha quedado sola con sus dos hijos: un adolescente y un niño, cuyo padre adicto al juego se fue con los ahorros de la familia destinados a cambiar de casa. Otra mujer, de la comunidad Mohawk, trabaja en el bingo extrañando a su bebé, ahora bajo el cuidado de su abuela: el destino coloca a estos dos seres que se debaten entre el instinto maternal y la búsqueda de un nuevo hábitat emocional.
Dirigida por la debutante Courtney Hunt, Río helado (Frozen River, EU, 08) es un drama en femenino acerca de las divisiones impuestas entre los seres humanos y la dificultad de ver con claridad –como le sucede a una de ellas- la luz al final del hielo: las decisiones de involucrarse en el traslado de personas, engañar a una anciana o incluso regresar por el bebé extraviado y recuperar el propio, pasan por dilemas reflexivos al respecto de la justificación de medios por lograr los fines.
Con momentos de angustia auténtica dada la cercanía con la que se construyen los personajes, la cinta se desarrolla a partir de una cámara realista que muestra los sucesos en la intimidad y su contexto: interminables territorios de nieve indiferente, de belleza contrastante y de un simbolismo casi explícito. La soberbia actuación de Melissa Leo se ve fortalecida por la de Misty Upham y por la del resto del reparto, incluyendo los personajes juveniles.
LUCES Y CENIZAS TARDÍAS
18 Octubre 2009 por cuecazDos hombres en proceso de transformación vital por eventos que en apariencia traerían acercamientos a la felicidad: no siempre lo que deseamos es lo que nos aproxima a ella. Cortesía de dos directores fundamentales de nuestros tiempos que muestran cómo se puede asumir un estilo y un enfoque, sin caer en el facilismo de la fórmula o el autoplagio.
LAS CENIZAS DE LA LUZ
Un largo anhelo cumplido se convierte, paradójicamente, en una prueba difícil de comprender. Un profesor y poeta ciego por accidente infantil, parece estar habituado a la oscuridad gracias a la luminosidad de su pequeña hija, al apoyo de su esposa y al amor materno. Cuando la luz vuelve a sus ojos, toda su realidad se trastoca: la presencia de una joven fotógrafa, sin ella saberlo, se irá convirtiendo en un motivo de agitación de las aguas, un poco como se simboliza en el juego inicial con las varitas que navegan por el pequeño río.
Dirigida por el sensible Majid Majidi (El canto de los gorriones, 08; Baran, 04; Los niños del cielo, 97; El padre, 96), Las cenizas de la luz (Irán, 05) transita entre la filosofía y la poesía colocando a un hombre frente a una nueva oportunidad para apreciar El color del paraíso (03), acaso sin haberse percatado de que esas tonalidades se ven hacia dentro, justo donde se asienta el alma. Paradójicamente, el feliz equilibrio ha quedado roto y tanto sus relaciones personales como su desempeño laboral sufren una drástica modificación.
Cargada de secuencias de emotiva sencillez con su consecuente carga referencial (el anillo extraviado, la recepción en el aeropuerto, la mirada en el espejo, el regreso al sitio sombrío) la historia se desenvuelve en un tono de contraste anímico: de la compañía afectuosa en los campos nevados o primaverales, a la desesperación absoluta, cuando la luz interna se ha vuelto ceniza como la quema de textos escritos y gráficos, esparcida por el patio invisible o el fango de la soledad.
LUCES AL ATARDECER
Un guardia de seguridad atrapado en sus rutinas lejos del sol y cerca de la fría oscuridad se convierte, de pronto, en el interés romántico de una mujer. Como sucedió en la posterior El vigía (Frank, 07), nuestra víctima acaba formando parte de un plan criminal cuya intención será cargarle toda la culpa: una vida de ausencias emocionales parecería campo propicio para convertirse en chivo expiatorio.
Dirigida por el satírico social Aki Kaurismäki (Ariel, 88; La chica de la fábrica de cerillas, 90), Luces al atardecer (Finlandia-Alemania-Francia, 06) es un recuento de las sombras existentes en los países nórdicos, siempre lidereando listas de estándares internacionales, que tanto ha trabajado el director de las espléndidas Nubes pasajeras (96) y Un hombre sin pasado (02), integrantes de lo que se ha considerado una trilogía junto con la que acá se comenta.
Están presentes, aunque quizá no en toda la brillantez de anteriores trabajos, los característicos toques de humor negro, el enfático uso del encuadre y, desde luego, el determinismo que tienen las estructuras sociales sobre el individuo, siempre presa no sólo de sus propias dudas, temores e incertidumbres, sino también de una especie de predestinación social.
ASUNTOS DE FAMILIA
13 Octubre 2009 por cuecazPelículas de la vigorosa cinematografía francesa en la que conviven leyendas con promesas, alrededor de los misteriosos vínculos que sostienen a las familias, las más de las veces difíciles de asir. Como parte del Tour de Cine Francés y de las sorpresas que aún nos depara la cartelera habitual.
LIBERAR A LA FAMILIA
La historia de un hombre común (Vincent Lindon) atrapado en una situación extrema: el encarcelamiento injusto de su esposa (Diane Kruger, frágil) y la pérdida de toda esperanza legal para hacer justicia, por lo que ésta tendrá que correr por cuenta de nuestro decidido héroe que hace las veces, en forma simultánea, de papá soltero e hijo distante, a pesar del velado y silencioso cariño de su padre, las muestras de afecto de su madre y la preocupación de su hermano.
Dirigida de manera vigorosa por Fred Cavayé, Por ella (08) opta por la ruta del thriller para seguir a este hombre, a través de un fotografía en tono con la angustia y pasajes musicalizados que acompañan el trazo del plan, en su intento por rescatar a su mujer, con viaje al submundo urbano incluido que estalla desde el inicio en la pantalla, y volver a un estado de felicidad apenas mostrado por la abrupta irrupción de la supuesta justicia que, como vemos, no sólo aquí atropella derechos elementales.
SALVAR A LA FAMILIA
Tras un historial de enfermedades incurables, destierros fraternos, distanciamientos casi definitivos, disputas tanto explícitas como implícitas y secretos románticos larga y dolorosamente guardados, una familia se reúne durante la Navidad, convocada por el padre tintorero fan del jazz (Jean-Paul Roussillon), en torno a la enfermedad de la matriarca (Catherine Deneuve, imponente y distante) y la necesidad para que alguien de su progenie le done su médula ósea para salvarle la vida.
Dirigida por Arnaud Desplechin (Reyes y reinas, 04), Confesiones de familia (Un conte de Nöel, 08) transcurre en un presente herido por el pasado -esa representación de sombras chinescas- en el que confluyen personajes absortos con dificultades siempre externalizadas que dificultan la posibilidad de la reconciliación, acaso por nadie buscada pero por todos anhelada. Reparto sólido, edición atenta al conglomerado de situaciones, guión equilibrante apoyado en un score oportuno y una cámara que se mantiene en el drama continuo de la familia pero que se atreve a escapar mientras el padre cohesionador convierte la ruptura en momento poético.
ENTENDER A LAS FAMILIAS
Un niño no cumple con las expectativas
deportivas de su padre e imagina a un hermano que sí lo consigue. Ya de adulto, se convierte en terapeuta y contará con alguna oportunidad para entenderlo. Pero hay otra historia que se quiere develar, la de la otra familia, desarrollada en el contexto de la ocupación nazi. Tres momentos interrelacionados quizá contra la voluntad, fantasmalmente regresivos, que impiden vivir el presente a todo color para apenas entenderlo en la bruma de los tonos grises.
Basada en el libro de Philippe Grimbert y dirigida por Claude Miller (La pequeña Lily, 03), Un secreto (07) es un recorrido por el drama de una familia que parece desdoblarse en un contexto histórico puntualmente detallado, con una fotografía de elegancia melancólica que atisba en las culpas, el deseo y la necesidad de comprender las situaciones presentes cual consecuencias de sucesos que permanecen en la negación. Reparto reconocible y sensible desarrollo de personajes que pronto nos comprometen con su entorno familiar.